Llega LA NOCHE MÁS FREAK del FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA 2023

La noche más freak, capitaneada por el crítico cinematográfico y escritor Jesús Palacios, celebra una nueva entrega con motivo del 22º Festival de Cine de Las Palmas de Gran Canaria. De nuevo, la propuesta pasa por dos pases diferenciados que, en ambos casos, combina la proyección de cortometrajes y largometrajes. La exhibición recalará en Cinesa El Muelle este viernes 21 de abril y el sábado 22, a las 22:00 horas.

Phonorama (Alex Rey, España, 2022)
Phonorama (Alex Rey, España, 2022)

La edición mostrará dos cortometrajes españoles: Phonorama, un nuevo trabajo de Álex Rey, “nuestro más original cineasta animado”, recuerda el crítico de cine, y Parking, debut en el cortometraje del fotógrafo profesional Pepe Castro. Sobre el primero señala Jesús Palacios que es “ficción cuántica —al tiempo que esperpéntica—, en formato animación 2D” y que sitúa “entre Stanislav Lem y Jardiel Poncela, Asimov y Hitchcock, a mayor gloria de Nicolas Cage y el Profesor Bacterio”.

Al hablar de Parking el coordinador de la sección avisa: “Si López Vázquez y Merceron acabaron con las cabinas de teléfono, ahora no sabrás dónde dejar tu coche”.

Parking (Pepe Castro, España, 2022)
Parking (Pepe Castro, España, 2022)

Selección de largometrajes

Los largometrajes también quedan enmarcados en la vocación de La noche más freak que defiende Palacios: pervivir como “el último bastión para defendernos de superhéroes, zombis televisados, mandalorianos y terrores elevados”.

La gravité (The Gravity) (Cédric Ido, Francia, 2022)
La gravité (The Gravity) (Cédric Ido, Francia, 2022)

De ahí que este año la maratón incluye “la propuesta más sorprendente y marciana del fantástico”: la francesa La gravité, de Cédric Ido, una obra que, como narra el autor que firma el texto del catálogo, “ha pasado bajo el radar de festivales como Sitges o Donosti Terror, teniendo su debut español en la sección de géneros degenerados del pasado Festival de Gijón”.

De otro lado, Legiones del argentino Fabián Forte es descrita como “original”, “irresistiblemente simpática, diabólica”. De ella, comenta el programador que es “un viaje alucinante al fondo de la mente con un pie en la comedia costumbrista geriátrica y otro en Posesión infernal«.

Legiones (Legions) (Fabián Forte, Argentina, 2022)
Legiones (Legions) (Fabián Forte, Argentina, 2022)

Jesús Palacios cierra el texto del catálogo hablando así de su apartado: “Aquí no pasa todo a la vez y en todas partes: pasa sólo esta Noche, en el Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria. Mejor no te lo pierdas”.

Y para quien no quiera perdérselo, el Festival recuerda que, en breve, las entradas podrán comprarse por anticipado en la taquilla o en la web de las salas y que el orden de proyección será el siguiente: viernes 21 de abril, Phonorama y La gravité; sábado 22 de abril, Parking y Legiones.

Pequeños actos de resistencia

Según lo que cuenta el coordinador de la sección más gamberra del Festival, el crítico cinematográfico y escritor Jesús Palacios, la edición rescata cuatro pequeños actos de resistencia de lo verdaderamente freak en un panorama en el que todo es freak.
“Los pequeños actos de resistencia conscientes e inconscientes que suponen la esforzada supervivencia de lo verdaderamente freak en un panorama internacional en el que todo es freak, proceden de los rincones más alejados del planeta. Pero estos actos corren el riesgo de perderse en la maraña de plataformas digitales, estrenos virtuales y redes (a)sociales, sin llegar a encontrar su necesario y necesitado público”, para eso está La noche más freak, para rastrear y exhibirlo a su público.

Al menos eso es lo que afirma para el catálogo del 22º Festival de Cine de Las Palmas de Gran Canaria el programador, crítico cinematográfico y escritor Jesús Palacios, un referente del universo “verdaderamente freak” que coordina desde su nacimiento el apartado más gamberro del festival, el que propone una selección de cine fantástico y de terror que ha sido exportado y acogido por otros festivales cinematográficos.

Y con esta vocación llega un programa compuesto por una serie de títulos que Palacios ve como “los pequeños arbustos, hongos mágicos y verdes brotes de genuina vocación freak que surge en los rincones más oscuros y escondidos”. De hecho, comenta que este cine es “cada vez más escurridizo” porque queda oculto en el “falaz friquismo plantado y cultivado por las grandes compañías y corporaciones audiovisuales”.

El 22º Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria dio comienzo el 14 de abril y cierra sus puertas este domingo 23 de abril de 2023.

Selección

La gravité (The Gravity) (Cédric Ido, Francia, 2022, 85 min.)
Parking (Pepe Castro, España, 2022, 12 min.)
Legiones (Legions) (Fabián Forte, Argentina, 2022, 98 min.)
Phonorama (Alex Rey, España, 2022, 13 min.)

 

POSESIÓN INFERNAL: EL DESPERTAR, estreno en cines españoles este 21 de abril

New Line Cinema y Renaissance Pictures presentan el regreso de la icónica franquicia de terror The Evil Dead, con Posesión Infernal: El despertar (Evil Dead Rise), del guionista y director Lee Cronin (Bosque maldito). La película está protagonizada por Lily Sullivan (I Met a Girl), Alyssa Sutherland (La niebla), Morgan Davies (Amigos para siempre), Gabrielle Echols (Reminiscencia) y presenta a Nell Fisher (Northspur). Distribuida en todo el mundo por Warner Bros. Pictures, se estrena en cines el 21 de abril de 2023.

Trasladando la acción de los bosques a la ciudad, Posesión Infernal: El despertar cuenta la retorcida historia de dos hermanas distanciadas, interpretadas por Sutherland y Sullivan, cuyo reencuentro se ve truncado por la aparición de demonios que se apoderan de la carne, empujándolas a una batalla primaria por la supervivencia mientras se enfrentan a la versión más pesadillesca imaginable de la familia.

Posesión Infernal: El Despertar. (c) Warner Bros. Pictures
Posesión Infernal: El Despertar. (c) Warner Bros. Pictures

Posesión Infernal: El despertar está producida por Rob Tapert (Ash vs. Evil Dead, No respires) y producida ejecutivamente por el creador de la serie e icono del terror Sam Raimi y la leyenda de culto y «Ash» en persona, Bruce Campbell, junto con John Keville, Macdara Kelleher, Richard Brener, Dave Neustadter, Romel Adam y Victoria Palmieri.

Lee Cronin está acompañado tras la cámara por el director de fotografía Dave Garbett (Z for Zachariah, Underworld: La rebelión de los licántropos), el diseñador de producción Nick Bassett (Guns Akimbo, El niño ciervo), el editor Bryan Shaw (Ash vs. Evil Dead, Spartacus: Sangre y arena) y la diseñadora de vestuario Sarah Voon (Chasing Great, Terror en la oscuridad), con una banda sonora de Stephen McKeon (Bosque maldito).

Posesión Infernal: El Despertar. (c) Warner Bros. Pictures
Posesión Infernal: El Despertar. (c) Warner Bros. Pictures

Crítica: SUPER MARIO BROS. LA PELÍCULA. Definitivamente, ‘It’s-a me’

Resulta curioso que, con poco espacio de tiempo de diferencia, nos hayan llegado dos películas relacionadas con dos de los juegos más populares y adictivos que han pasado por las pantallas de una consola o un ordenador, Super Mario Bros. y Tetris. Hace 40 años, cuando se creó el juego original de Mario Bros, todavía los videojuegos eran un producto principalmente juvenil, un sector en alza, pero circunscrito a un público muy concreto y aún con unos recursos tecnológicos muy limitados. En las últimas cuatro décadas el sector del videojuego no sólo ha crecido a nivel de capacidad técnica, también se ha convertido en uno de los sectores más potentes del ocio audiovisual.

JUÉGALO OTRA VEZ, SAM

Si tiempo atrás con los juegos de 8 y 16 bits, pocas eran las productoras que apostaban por adaptaciones de sus películas más comerciales a formato de videojuego, a día de hoy no sólo es que sea un apartado crucial del merchandising de toda gran superproducción, sino que la balanza de poder se ha invertido y ahora es el sector del videojuego quien marca el ritmo a seguir. Ahora son las películas que adaptan los videojuegos las que no están a la altura. Tal y como sucediera con los comics, Hollywood se ha dado cuenta que éste es un nicho fundamental para el crecimiento del cine comercial y que, para que prospere, hay que tomarse en serio el trabajo. Ya no vale eso de hacer una película de escaso presupuesto, con un guion y una producción irrisoria y llevada a cabo por cineastas que desconocen por completo el juego original.

Ahora, los fans del videojuego son legión y no van a aceptar propuestas que pisoteen el cariño que le tienen a los personajes. Mario es un icono cultural y popular que no tiene nada que envidiar al mismísimo Mickey Mouse. Aunque la forma del personaje ha evolucionado con el paso del tiempo y la tecnología, los rasgos básicos de su diseño no se han modificado, porque forman parte de la iconografía del siglo XX y es una de las franquicias comerciales más importantes a nivel internacional.

Super Mario Bros. La Película. (c) Universal Pictures
Super Mario Bros. La Película. (c) Universal Pictures

DE LA MANO DEL PADRE

Tras la nefasta adaptación 1993, precisamente uno de los más evidentes ejemplos de la mirada errónea y prejuiciosa del Hollywood de hace 30 años, Nintendo blindó todo acercamiento a su criatura que no estuviera controlado por la propia empresa. De ahí que, para que la nueva versión cinematográfica saliera a la luz, no sólo hacía falta una productora (de animación en este caso) que pudiera sacar adelante el proyecto, sino que, en ese viaje, iban a ir mano a mano con la propia empresa de videojuegos.

Esto, por otro lado, ha dado a Illumination (creadores de otra franquicia icónica del siglo XXI, la de Gru y Los Minions) acceso a todo el corpus de la saga de videojuegos. Y es que, en los 40 años de existencia de Mario, el volumen de juegos desarrollados es ingente y el volumen de personajes, localizaciones y otros elementos reconocibles, como la música o los efectos de sonido, son ineludibles.

DON’T FAKE IT, MAKE IT

La apuesta de Super Mario Bros. La Película es por ofrecer a los fans la mayor autenticidad, la mayor fidelidad a los juegos posible, de manera que la experiencia cinematográfica sea visual y sonoramente indistinguible de la experiencia del juego. Evidentemente, el cine no puede aportar el factor interactivo, pero la reproducción de los componentes del juego es tan detallada que los jugadores se van a sentir como si estuvieran realmente delante de la consola.

Evidentemente, Super Mario Bros. La Película es un producto abierto, disfrutable por aquellos que no hayan jugado nunca al juego (hola, ¿hay alguien?), pero este nivel básico de visionado de la película implica desprenderse de un importante porcentaje de la experiencia cinematográfica. Nintendo e Illumination son plenamente conscientes de que el espectro de fans de Mario implica múltiples generaciones y que la mejor manera de suplir la interactividad es rellenándola de nostalgia, guiños e easter eggs al amplio catálogo de juegos que conforman la franquicia. La mayor parte se limita a breves referencias, pero no sólo deja constancia de que estos elementos existen en el nuevo multiverso creado por la película, sino que (y ahí está el quid de la cuestión) son susceptibles de ser desarrollados en futuras secuelas.

EXPERIENCIA INMERSIVA

Super Mario Bros. La Película, por lo tanto, más que una experiencia cinematográfica, es una experiencia inmersiva, donde el espectador tiene ocasión de zambullirse en un mare magnum de referencias que suponen un estímulo constante a lo largo de toda la película. Illumination ha hecho una extraordinaria labor de animación, replicando y expandiendo la estética, el colorido, las estructuras de los juegos. El apartado sonoro es, sin duda, un factor fundamental. La película no sólo entra por la vista, sino que todo el diseño sonoro nos traslada de manera inequívoca al juego.

La combinación de los temas originales de Koji Kondo con la narrativa musical firma de Brian Tyler enriquece el trabajo de ambos y funciona como un reloj en la película (aparte de regalarnos una de las canciones del año, “Peaches”). Todo esto da como resultado un producto cinematográfico que resulta dinámico, entretenido y que deja al espectador con ganas de nuevas entregas. Es cierto que, a nivel argumental, es de una simpleza absoluta (recordemos que es una adaptación de una línea de juegos de plataformas, no juegos narrativos), pero los personajes resultan atractivos y divertidos, algunos enriqueciéndose frente a sus precedentes del juego. La princesa Peach y Bowser son, en nuestra opinión, los grandes protagonistas de la película, mientras que, como elemento discordante, Luigi nos parece que queda bastante relegado a lo largo de la película.

Super Mario Bros. La Película. (c) Universal Pictures
Super Mario Bros. La Película. (c) Universal Pictures

INSERT COIN

Super Mario Bros. La Película es un producto que cumple de manera holgada como entretenimiento cinematográfico, pero que, ante todo, es un trabajo de orfebrería emocional. Su objetivo era ofrecer a la legión de fans un trabajo fiel y respetuoso y creemos que se ha cumplido. Las pequeñas desviaciones con respecto al juego funcionan y resultan divertidas, pero, sobre todo, estamos ante un producto contenedor, un cóctel con múltiples ingredientes, que aporta el sabor nostálgico justo a la fórmula, generando en el espectador experto la agradable seguridad de formar parte de un clan.

Póster Super Mario Bros. La Película. (c) Universal Pictures
Póster Super Mario Bros. La Película. (c) Universal Pictures

Tráiler de THE LAST VOYAGE OF THE DEMETER: El mal está a bordo

Este viernes llegaba a los cines españoles la esperada comedia de terror Renfield de Universal Pictures, con el icónico Nicolas Cage interpretando una suerte del Drácula creado por Bram Stoker para su novela de 1897. Son noventa y dos años después de la primera adaptación del clásico de la literatura de terror al cine que realizaban los míticos estudios, Drácula de Tod Browning, con Bela Lugosi en la piel del famoso conde. Lon Chaney Jr. interpretaría en 1943 al monstruo en El hijo de Drácula de Robert Siodmak; y John Carradine en 1945, en La mansión de Drácula, dirigida por Erle C. Kanton, ambas también de Universal Studios. Además, Bela Lugosi regresaría como Drácula en la parodia de 1948 Abbott y Costello contra los fantasmas, dirigida por Charles Barton, en la que Lon Chaney Jr. era el hombre lobo.

Ya en el nuevo siglo, el actor británico Luke Evans también fue Drácula para la Universal en la cinta de 2014, La leyenda jamás contada, dirigida por Gary Shore.

Primer avance de THE LAST VOYAGE OF THE DEMETER

Coincidiendo con el estreno en nuestro país de Renfield, con la histriónica interpretación de Nicolas Cage (¿quién mejor para la propuesta de Chris Kay?), Universal Pictures ha lanzado el atmosférico tráiler de la anhelada película The Last Voyage of the Demeter, un proyecto que al fin verá la luz tras dos décadas desde que empezó a rumorearse su producción. La película abarca uno de los pasajes más célebres de la obra de Stoker, el Cuaderno de bitácora de la Demeter, séptimo capítulo de la novela, que recoge el diario del capitán del barco ruso que utiliza Drácula para viajar desde Rumanía a Inglaterra.

“Al hacer guardia anoche lo vi, un hombre alto y delgado y sepulcralmente pálido. Estaba cerca de la proa, mirando hacia afuera. Me acerqué a él a rastras y le hundí mi cuchillo; pero éste lo atravesó, vacío como el aire”, según describe el texto el encuentro entre el oficial a bordo y el no muerto, narrado por el capitán un 3 de agosto. El filme dirigido por André Øvredal llegará a la cartelera el 11 de agosto de este mismo año, con el español Javier Botet como el espantoso vampiro.

El actor tiene un amplio historial dando vida a criaturas monstruosas desde su participación en Bajo aguas tranquilas, de Brian Yuzna, en 2005, y dos años más tarde como la mítica niña Medeiros de [REC], de Paco Plaza y Jaume Balagueró, y curiosamente en la piel de Nosferatu en un episodio de la serie Los hombres de Paco. Desde entonces, su carrera a través del cine de género marcha imparable, con personajes clave en Expediente Warren: El caso Enfield, Las brujas de Zugarramurdi, It, La momia, Alien: Covenant, Insidious: La última llave o Slender Man, entre muchas otros. Lian Cunninghaham (Davos Seaworth en Juego de Tronos), será el capitán del barco y David Dastmalchian (El estrangulador de Boston, El escuadrón suicida), el primer oficial del barco, Wojchek.

The Last Voyage of the Demeter narra la lucha por sobrevivir de la tripulación contratada para trasladar veinticuatro cajas de madera sin marcar, con un reparto en el que figuran otros nombres como Corey Hawkins (Infiltrado en el KKKlan), Jon Jon Briones (American Horror Story), Aisling Franciosi (The Nightingale) o el niño Woody Norman, nominado al Premio Bafta por C’mon C’mon. Siempre adelante, en la que compartía pantalla con Joaquin Phoenix.

Mientras tanto, cineastas como Marcus Nispel (remakes de Viernes 13 y La Matanza de Texas), David Slade (30 días de oscuridad, Hard Candy) o Neil Marshall (Premio Isla Calavera de Honor 2020, The Descent) han estado vinculados a este proyecto, que finalmente firma el realizador noruego, creador de títulos de terror como Trollhunter (2010) o La autopsia de Jane Doe (2016).

JOHN WICK 4: El mensajero de la muerte a golpe de referencialidad

“In my teenage years, I saw The Warriors. I thought it was the coolest thing ever – all the gangs, like the Baseball Furies. It just sunk back in the back of my head.”
Chad Stahelski (1).

1. El asesino con un propósito: “Rectitud, Compromiso y Tenacidad”

La saga cinematográfica dedicada al asesino de élite John Wick, ciudadano estadounidense que habla ruso debido a su parentesco y orientación profesional, acompaña a este cruzado de la muerte, una suerte de caballero templario moderno, que pivota alrededor de una orden secreta y ancestral llamada la Alta Mesa, a la que un día perteneció. La Orden gestiona una especie de mundo paralelo, repleto de solemnes heraldos, gerentes de lenguaje pulcro y maneras refinadas, majestuosas edificaciones (hoteles, iglesias, bibliotecas, museos, criptas…), tradiciones arcaicas pero arraigadas, y muchos otros sicarios en red, que aceptan competir por contratos abiertos cuyo objeto es la caza del hombre. En diferentes lugares del planeta, John Wick lucha a vida o muerte con otros miembros-sicarios-asesinos de su comunidad, o contra aquellos que quieren hacerse un nombre para entrar en la mencionada orden, o simplemente contra quienes, sin conocerlo, no perciben que lo mejor es dejarlo en paz y no molestarlo.

Esta saga, que aparenta tener para rato, en forma de nuevos filmes, series de televisión que amplían universo, como el mundo de los hoteles Continental, otros personajes etc., aporta, al menos tres componentes reseñables, que constituyen marca de la casa, producciones todas ellas de Summit Entertainment para Lionsgate.

Uno es la presencia y el carisma de Keanu Reeves, un héroe de acción ya desde sus comienzos profesionales. Le llaman Bodhi (Point Break, EEUU, 1991), de Kathryn Bigelow, resultó ser un magnífico filme de acción y surf filmado íntegramente en reconocibles localizaciones angelinas. Algún que otro intento como Johnny Mnemonic (EEUU, 1995), de Robert Longo, bastante más desafortunado siguió, hasta llegar a Matrix (EEUU, 1999), de las hermanas Lana y Lily Wachowski. Un filme que revolucionó el género de acción, fusionando el cine de acción americano, definitivamente, con las maneras acrobáticas del cine de Hong Kong con John Woo, Tsui Hark o Ringo Lam a la cabeza. La saga Matrix gozó de la línea de producción de uno de los reyes indiscutibles del género en los 80 y 90, Joel Silver. A partir de Matrix, la acción estadounidense (que ya lo había hecho en los 80, de una manera más dosificada) se llenó de héroes dotados de habilidades extremas en artes marciales. Cierto es, como decimos, que Steven Seagal, Chuck Norris o Jean-Claude Van Damme habían implementado las artes marciales en las películas de los 80 y 90 con bastante éxito. Sin embargo, esa combinación de acción coreográfica que incorpora armas de fuego a los combates cuerpo a cuerpo y todo aquello que se tenga a mano en generosas dosis de metraje, provienen claramente de la escuela de Hong Kong y de las producciones de los Shaw Brothers y los filmes de Bruce Lee y sucedáneos, hasta llegar a los cineastas hongkoneses mencionados y al actual auge de la industria de cine surcoreana en esas áreas. Hay que destacar que El Reto del Samurai (The Challenge, EEUU, 1982), de John Frankenheimer, constituyó toda una novedad en las coreografías de lucha en el cine americano. En esa pelea final en la corporación, donde las espadas samuráis se combinan con grapadoras y todo un repertorio de material de oficina, puñetazos, patadas, etc., en una encarnizada lucha a vida o muerte entre dos personajes centrales, un combate cuerpo a cuerpo que podría haber encajado perfectamente en cualquier película de la saga John Wick. Todos los héroes de actioner estadounidense de un universo post-Matrix (Jason Statham, Jet-Li, éste claramente importado de Asia, Vin Diesel, etc.) con algunas excepciones ya llevaban implementadas las artes marciales en su expresión corporal.

Laurence Fishburne, Keanu Reeves e Ian McShane, en John Wick 4. (c) Murray Close
Laurence Fishburne, Keanu Reeves e Ian McShane, en John Wick 4. (c) Murray Close

El segundo de los tres elementos que de alguna manera distinguen la saga John Wick es la presencia de grandes actores y actrices secundarios/as, contratados para recitar algunas frases potentes y solemnes, que ponen en marcha cierto interés, cierta preocupación de los artífices por algo parecido a una dinámica narrativa que, digámoslo claramente, nunca ha sido el fuerte ni el foco neurálgico de interés de la saga. Gente como Willem Dafoe, Michael Nyqvist, Ian McShane, Lance Reddick, Laurence Fishburne, John Leguizamo, Halle Berry o Marc Dacascos, se pasean en mayor y menor medida por las imágenes recitando buenas frases. En el cuarto eslabón de la saga cinematográfica, además de los mencionados McShane y Reddick, fallecido el año de estreno de este filme, se incorporan al reparto Hiroyuki Sanada, Donnie Yen y Clancy Brown en memorables composiciones. Sanada es el dueño del Hotel Continental de Osaka, empeñado en proteger a Wick de la orden, por una lealtad entendida a la vieja usanza, en contra de los deseos de su hija Akira (Rina Sawayama), lo que le llevará a un letal enfrentamiento con Caine, asesino ciego (interpretado por Yen, coreógrafo, experto en artes marciales y actor), a quien La Orden tiene atrapado, con el chantaje de aniquilar a su hija violinista. Brown presta su porte y presencia como el heraldo de la Alta Mesa, aquél que vela por que se cumplan las tradiciones de la orden, repitiendo aquella frase que le hizo famoso en los 80, cuando interpretó al Kurgan que recitaba aquello de que “Sólo puede quedar uno”, en referencia a la raza de los seres inmortales que tan sólo podían morir decapitados y que luchaban hasta que solo uno de ellos quedase en pie.

Finalmente, el tercero de los elementos que brillan con luz propia en la saga es la acción, muy física, pero al mismo tiempo muy digital (es imposible implementar la dinámica de las armas de fuego a la distancia que se utilizan, sin dañar irreversiblemente a los actores y actrices). La imparable celeridad de que hace gala el film, en constante in crescendo, donde los disparos de las armas automáticas, las armas de fuego en general constituyen un elemento adicional junto a espadas, yacos, cuchillos, hachas, en las innumerables luchas cuerpo a cuerpo junto a los puñetazos y a las patadas y los golpes defensivos con todo aquello que se tenga a mano.

El primer filme, Otro Día Para Matar (John Wick, EEUU, 2014), fue dirigido ya por Chad Stahelski, en su debut como realizador, con el apoyo desde producción de David Leitch, y director de algunas secuencias, sin acreditar. Leitch es realizador de films como Atómica (Atomic Blonde, EEUU, 2017), Deadpool 2 (EEUU, 2018) o Bullet Train (EEUU, 2022).

Los 97 ajustados minutos de la presentación en sociedad del personaje, abrían el universo por el que transitan los mismos. Un mundo de reminiscencias rusas, poblado de asesinos a sueldo que rápidamente cambian de lealtades, feudos de poder por todo el mundo, pero sujetos a una orden que, en esta primera pieza del engranaje, apenas se esboza. El personaje central nos es presentado cuando lleva un retiro de más de cinco años, en una vida tranquila. Su esposa Helen (Bridget Monahan) muere en un terrible accidente. El antiguo sicario se encariña con un perro que le es regalado por aquélla a título póstumo para que tenga alguien a quien amar. El animalito llegó a su vida como “un hilo de esperanza… una oportunidad de no llorar solo…”. Craso error cuando el joven caprichoso, impulsivo e inmaduro Iosef Tarason (Alfie Allen), el hijo malcriado de un pez gordo de la mafia rusa, y sus sicarios apalean a Wick, le roban el coche, un Mustang Boss 429, de 1969 -un vehículo que como el que exhibe Jack Reacher en su primera aventura fílmica, hubiera encajado perfectamente en un film como Bullit (EEUU, 1968), de Peter Yates– y matan a su perro.

Tales indignas acciones desatan a una criatura (latente los últimos cinco años y medio), nacida para el arte de matar, que rápidamente se pondrá al día. El padre del joven Tarasov, Viggo Tarasov (Nyqvist) comprende perfectamente la metedura de pata de su hijo. Para expresar la capacidad aniquiladora de Wick basta una frase en referencia a una de las últimas órdenes que se le dieron al personaje antes de que se retirase: “los cadáveres que enterró aquel día son las bases de lo que somos ahora”.

John Wick 3

El tercer filme de la saga, John Wick: Parabellum (John Wick, Chapter 3: Parabellum, EEUU, 2017) se abría con una coreografía de lucha en una biblioteca pública, entre el personaje central y otro asesino tan preparado como él, donde todo cuenta para utilizarlo para sobrevivir. Y luego están, por supuesto, los tiroteos donde no hay cuerpo a cuerpo sino distancia todo el tiempo del personaje con grupos de asesinos. La coreografía en la Cripta en Italia en la segunda película de la saga, John Wick: Pacto de Sangre (John Wick Chapter two, EEUU, 2019), terminaba amontonando más cadáveres que otros personajes y actores en su carrera completa. El éxito de la saga ha sucedido, como su acción, in crescendo con cada entrega, y en consecuencia la apuesta de sus creadores es cada vez mayor, no sólo en adrenalina, sino también en medios técnicos, localizaciones, y por supuesto en pericia.

Cierta influencia de la saga puede rastrearse en el filme Nadie (Nobody, EEUU, 2021), de Illya Naishuller, cuyo guionista, Derek Kostad es el autor del libreto de John Wick, Otro día para matar y se nota. Hutch Mansell (Bob Oddenkirk) es uno de esos parias de grandes habilidades para la lucha a muerte, que trata de pasar desapercibidos en una vida familiar, y con quien es mejor no meterse y dejar tranquilo. Otros niñatos vinculados a la mafia rusa cometerán el error del joven Tarasov, error que también hará perder grandes cantidades de dinero en efectivo pasto de las llamas redentoras, y mucho más. Todo por no dejar en paz al héroe, que en esta ocasión se trae a dos miembros de su familia en labores de exterminio.

2. John Wick capítulo 4. Crisol de Cine Reconsagrado.

(1) «En mi adolescencia, vi The Warriors. Todas las bandas, como las furias del béisbol, me parecieron lo más de lo más. Se me encrustó en la cabeza».
https://www.cbr.com/john-wick-4-chad-stahelski-interview/
Director Chad Stahelski Breaks Down John Wick: Chapter 4’s Biggest Influences
Póster de personaje. John Wick 4
Póster de personaje. John Wick 4

JOHN WICK: CAPÍTULO 4. Crisol de cine reconsagrado

Llegamos a la cuarta película, John Wick 4 (John Wick Chapter 4, EEUU, 2023), la obra cumbre de la saga. Desde el punto de vista de la trama, de la evolución de los personajes, del uso de las localizaciones y de las excusas argumentales para pausar ocasionalmente la acción a raudales, considero que es con mucha diferencia, la mejor película de la saga, con independencia de cierta novedad que supuso el primer film.

El capítulo 4 no necesita efecto sorpresa, y supera rápidamente cierto hartazgo que hayan podido ocasionar los capítulos 2 y 3. Como ocurre con algunas de las grandes series de televisión de los últimos años, a medida que avanza cada temporada, el universo se expande, para mejor. El Capítulo 4 es decididamente vigoroso, rugiente, fatalista, exagerado por supuesto, y muy entretenido pese a sus casi tres horas de metraje.

El propio despliegue de la trama necesita tomarse su tiempo. Elegante en su puesta en escena, que se toma su tiempo con ciertas solemnidades antes de dar paso a las complejas coreografías, donde la cámara está al pie de acción todo el rato (o, excepcionalmente, en planos grúas y cenitales), sin demasiado corte, con suaves travellings y ligeros movimientos panorámicos, tremendamente ilustradores, sin demasiada pirotecnia visual, casi limitándose a ilustrar adecuadamente lo que ocurre en el plano. La contrastada fotografía, tremendamente rica y variada en atmósferas y los tipos de luz, proporcionan un enorme juego visual del que se obtiene mucha emoción.

Los diferentes platós de los Estudios Babelsberg se prestaron a todo tipo de decoración. El empleo de las diferentes localizaciones deviene en igualmente deslumbrante: Jordania, Nueva York, Berlín, París, Osaka… El empaque visual de este film es sensacional.

Pero donde John Wick 4 se gana el favor del respetable, es en el toque referencial emprendido por el realizador Chad Stahelski y sus guionistas, Shay Hatten y Michael Finch. Hatten ya es uno de los dos guionistas del Capítulo 3 (junto a Chris Collins). Finch había escrito previamente Predators (EEUU, 2010), de Nimrod Antal y thrillers como La Conspiración de Noviembre (The November Man, EEUU, 2014), de Roger Donaldson, o American Assassin (EEUU, 2017), de Michael Cuesta.

Las reminiscencias históricas y a figuras mitológicas se suceden a lo largo del filme. Por ejemplo, existen referencias a personajes históricos como el forajido australiano decimonónico Ned Kelly, y a sus últimas palabras antes de ser ahorcado (así es la vida). Serán las últimas en emplear igualmente el gerente del Continental de Nueva York.

La cita a Hércules y su lucha con la Hidra de Lerna, en una conversación entre el protagonista y Winston, no es para nada casual. Ese despiadado monstruo acuático y policéfalo, protector de uno de los accesos al inframundo griego, fue derrotado por el semidios en la segunda de sus doce famosas pruebas. La equivalencia en el film de Stahelski viene dada respecto a las tradiciones de la Alta Mesa y la manera de derrotar al Marques con las reglas, y hacerle asumir las consecuencias. Motivar un combate en duelo con todos los requisitos ancestrales. Una derrota que cambiará todo. La historia de la antigüedad, en el caso de Hércules si derrotaba a la Hidra, y el cambio en el destino de la Alta Mesa, libertad para John y Venganza para Winston, si el triunfo de Wick se produce en el duelo final.

El cuarto film de la saga triunfa por encima de todo en las multirreferencias cinéfilas. Además, las citas constituyen un puzle perfectamente integrado a lo largo de la trama. El filme tiene su propósito, su argumento, y parte del camino narrativo se construye sobre la cita a algunos filmes realmente trascendentales o en la historia del cine, o en el género de acción. Películas como Joker (EEUU, 2019), de Todd Phillips, o The Batman (EEUU, 2021), de Matt Reeves, que parecen vivir respectivamente dentro de otros films, el de Phillip es demasiado deudor de Taxi Driver (EEUU, 1976) y El Rey de la Comedia (The King of Comedy, EEUU, 1982) ambas de Martin Scorsese y el de Reeves anida demasiado en el mundo estético y detectivesco de Seven (EEUU, 1995), de David Fincher. El filme que analizamos, a diferencia de los mencionados de Phillips y Reeves, vive en su propio universo y se apoya en la cita a los mismos para construir su propio y personal relato. El resultado final es decididamente apasionante.

Destacamos las principales referencias cinéfilas de este sensacional capítulo cuatro de 169 minutos:

I) Resulta evidente que el momento en el que Bowery King (Laurence Fishburne) sopla un fósforo y lo apaga, con el posterior corte a un siguiente plano en el amanecer en el desierto de Jordania, conduce unidireccionalmente a (Lawrence of Arabia, EEUU, 1962), de David Lean. Por si ello fuese poco, el entorno en que transcurre la inmediata cabalgada de Wick, pistola en mano, ya con el sol encima, él solo persiguiendo a un grupo de beduinos que huyen despavoridos, constituye paraje claramente inmortalizado en 1962 por la cámara de Lean. Que poca duración habría tenido Lawrence de Arabia, si los ingleses hubiesen tenido al moderno ministro de la muerte, en lugar de a T.E. Lawrence. El pistolero de la orden, en solitario, habría terminado con el ejército turco, sin la necesidad de reunificar las diferentes tribus árabes.

Donnie Yen como Caine, Bill Skarsgård como el Marqués, y Marko Zaror como Chidi en John Wick: Capítulo 4. (c) Murray Close
Donnie Yen como Caine, Bill Skarsgård como el Marqués, y Marko Zaror como Chidi en John Wick: Capítulo 4. (c) Murray Close

II) La secuencia casi inicial donde el Marqués Vincent (Bill Skarsgard), a quien la Alta Mesa ha otorgado carta blanca para emprender cierta regeneración en la orden, y dar caza al asesino más escurridizo y letal, acude al Hotel Continental de Nueva York contiene una bonita referencia. La escena, terminando de caer la arena a la parte inferior de un reloj, va a culminar con la destitución de Winston (Ian McShane) como el dueño del hotel, que va a ser clausurado por decreto dictado por los 12 miembros de la mesa. Se va a producir igualmente el asesinato del Conserje. Toda la secuencia transcurre al atardecer, con la característica luz anaranjada. Las similitudes de las localizaciones y el propio instante del día, similar iluminación y emplazamiento de la cámara, remiten a la escena del clásico Blade Runner (EEUU, 1982), de Ridley Scott, que transcurre en Tyrell Corporation, cuando Deckard (Harrison Ford), practica el test a Rachel (Sean Young), después de presentarse y tener una pequeña conversación en torno a un búho artificial.

III) El thriller de Hong Kong The Killer (Dip huet seung hun-The Killer, Hong Kong, 1989), el trepidante filme de John Woo, es igualmente homenajeado en este cuarto capítulo de la saga. Donny Yen, con su porte y su carismático personaje, podía haber sustituido a Chow Yun Fat perfectamente en aquel filme. De hecho, ambos actores, en ambos films, van ataviados de traje oscuro contra camisa blanca y gafas de sol en importantes segmentos de cada una de las dos propuestas. Caine (Yen) mira a su hija con afecto desde la distancia, cuando en una plaza toca el violín, para asegurarse de que la joven se encuentra bien. Todo lo que hace en el filme es siempre pensando en proteger a la joven, ajena a todo el mundo de caos y violencia.

El personaje del asesino que interpreta Fat en el film de Woo, hacía lo propio con una cantante que se había quedado fatalmente ciega, necesitada de un trasplante de córnea, al verse inmiscuida en uno de los tiroteos coreográficos en los que el asesino se ve implicado en su violento modo de vida. También aquél asesino mira a la joven con ternura, y la protege, desde la distancia. La secuencia donde Caine y Wick coinciden en una iglesia en París. La iluminación, nocturna, es lo más natural posible, con velas distribuidas a lo largo del set. Ambos personajes se sientan y conversan al tiempo que varias palomas cruzan el escenario. La secuencia remite nuevamente a una similar entre Chow Yun Fat y Danny Lee en el susodicho film de Woo. Aquella escena era diurna, previa al enfrentamiento final de ambos hombres contra una numerosa banda de gánsteres.

IV) El código de honor y la acción por doquier colocan esta cuarta aventura en la misma onda que el clásico Yakuza (EEUU, 1975), dirigido por Sidney Pollack, con guion de los hermanos Paul y Leonard Schrader, revisado por Robert Towne. Un film sensacional donde Robert Mitchum y Ken Takakura, dos hombres de honor a la antigua usanza, enamorados de la misma mujer, tienen que vérselas con toda una banda de asesinos de élite pertenecientes a la famosa organización mafiosa japonesa, al mismo tiempo que lidian y gestionan acciones conectadas a tradiciones ancestrales.

V) La esencia argumental de la trama de la mencionada El Reto del Samurai, de John Frankenheimer, se ve reflejada en el segmento de Osaka, entre el Hotel Continental, el metro y el Castillo de la ciudad. El personaje de Shimazu protege a Wick, buscado por asesinos de la orden, circunstancia que motiva toda una orquestada coreografía de acción, donde intervendrá activamente Akira, la hija de aquél. y que terminará con el letal enfrentamiento entre Caine y Shimazu ante los atónitos ojos de la joven. En aquella película de Frankenheimer, escrita por John Sayles, teníamos a dos hermanos japoneses enfrentados entre sí por una espada, a la hija de uno de ellos y un occidental, interpretado por Scott Glen, en un baño de coreografías y muerte. Un film tremendamente visceral que, como se ha apuntado, terminaba con una pelea en una planta de oficinas a vida o muerte, provista de una coreografía que ha influido y mucho en el universo de John Wick y en otros filmes de acción relevantes de los últimos años.

VI) Juego con la Muerte (Game of Death, EEUU, 1974) de Robert Clouse, donde el personaje interpretado por Bruce Lee iba escalando diversas plantas en un edificio en forma de torre ancha, provistas de diferentes atmósferas y donde el karateka se va enfrentando a diversos enemigos con diversas armas. En uno de los pisos le espera un luchador ciego, interpretado por el jugador de baloncesto Karen Abdul Jabbar, en un enfrentamiento cuerpo a cuerpo y a vida o muerte.

En cierto modo como le ocurre a Wick en este episodio, en otra de las indudables referencias para Stahelski y su equipo. La secuencia del combate cuerpo a cuerpo con el asesino ciego Caine que interpreta Donnie Yen, en una especie de museo con vitrinas y todo tipo de artilugios orientales que van desde una armadura samurai hasta unos yacos que el personaje utiliza con destreza, es toda una referencia clara a Juego con la muerte.

La secuencia en el filme de 2023, está magníficamente iluminada, decorada y filmada. Armaduras, cuadros, distintos tipos de luces de neón, espadas y trajes de samuráis ancestrales del Japón feudal, yacos, cuchillos, tambores, vitrinas, marquesinas, con el contraste de diversos colores de luces, del propio vestuario (armaduras negras y trajes grises frente al traje negro del protagonista). La propia irrupción de hombres armados provistos de armaduras que recuerdan a la que vestían las tropas de los inmortales en el film de Zack Snyder 300 (EEUU, 2007), inspirado en el cómic de Frank Miller. Toda la parafernalia de esta secuencia de luchas infatigables, primero contra los hombres de la orden trajeados de gris, contra las tropas de asalto provistas de armaduras y ametralladoras, y finalmente el combate en el mismo escenario entre Wick y Caine, que termina con el intenso instante donde Caine no sabe si aquél ha muerto, y lo pregunta. Éste se encuentra en el suelo, entre cristales, apuntándole, en estricto silencio… con el arma de que dispone completamente descargada. Constituye uno de los grandes momentos de un film que en general brilla a gran altura. Stahelski y su director de fotografía Dan Laustsen, confieren una elaborada elegancia a toda la escena.

Natalia Tena es Katia en John Wick 4. (c) Murray Close
Natalia Tena es Katia en John Wick 4. (c) Murray Close

VII) El momento en el que el protagonista comparece en la Iglesia en Berlín, para ver a la joven Katia (Natalia Tena) y conseguir el necesario apoyo de una de las familias de peso en la Alta Mesa, a los efectos de poder desafiar con propiedad en duelo tradicional al Marqués. Deja a la entrada todo un arsenal de armas como hacía Mel Gibson en Mad Max, Más allá de la Cúpula del Trueno (Mad Max, Beyond Thunderdome, EEUU, 1985), de George Miller, cuando éste llegaba a Negociudad.

VIII) El plano cenital con el que termina el tiroteo final en el burdel de Taxi Driver, el ya mencionado film de Martín Scorsese, con la cámara que recorre en plano cenital los diversos actos de violencia emprendidos por Travis en el burdel, hasta retirarse desde donde está el personaje, tumbado, y retrocediendo hacia la puerta de salida, es homenajeado y magnificado. Durante todo el enfrentamiento en la casa derruida en París a través de la cual Wick y diferentes sicarios se van tiroteando y luchando por las diferentes dependencias abandonadas seguidos en plano cenital, donde apreciamos el impacto de las balas incendiarias, plano que, de vez en cuando, desciende a pie de los actores, para volver a ascender y descender nueva y finalmente cuando se enfrenta al asesino que va con su perro, salvando a éste de otro sicario en lugar de acabar con el rastreador.

IX) La referencia mencionada a Los Inmortales (Highlander, EEUU, 1986) de Russell Mulcahy, con el actor Clancy Brown que en aquel filme interpretaba al salvaje Kurgan que recitaba aquello de “sólo puede quedar uno”. Aquí el carismático actor lo recita como una formalidad, como una de las normas que deben regir el duelo final entre el asesino provisto de sus apoyos y blasón, y el Marqués.

X) Y ¿qué decir de ese duelo al amanecer a la antigua usanza, donde hasta la música abandona el modelo sintetizador y música electrónica para aproximarse a las tonalidades orquestales y de cuerda, más en la onda de Ennio Morricone y el spaghetti western de solemnes duelos filmados en panorámico, por parte de Sergio Leone y otros?

XI) Mención aparte merecen las referencias a Walter Hill y en particular al filme The Warriors, los Amos de la Noche (The Warriors, EEUU, 1979). Resulta evidente que Chad Stahelski es un profundo admirador de Hill. Si recordamos el tercer filme del realizador de Long Beach, éste transcurre a lo largo de toda una noche, cuando un grupo de pandilleros de Coney Island deben regresar desde el Bronx a su hogar, en una alegoría del Anábasis de Jenofonte, luchando con todas las bandas pandilleras de la ciudad, que creen que ellos han sido los culpables de la muerte de Cyrus (Roger Hill), el líder de los Grammercy Riffs, que trataba de implementar una unidad en las bandas de la ciudad y gobernar a placer, al superar en número a las fuerzas policiales.

Durante la implacable caza humana, a lo largo de la ciudad, una DJ de color de una emisora de radio local (Lynne Thigpen) dotada de una potente y carismática voz va narrando la cacería nocturna y colocando la música apropiada para las noticias que van llegando, que va compartiendo a través de las ondas. La localización de los Warriors, la necesidad de las bandas de emplearse más a fondo y no confiarse, la inicial consigna de todos contra ellos, y el posicionamiento con los jóvenes guerreros a medida que avanza la noche, tienen decididamente lugar.

La primera canción que la DJ pincha es Nowhere to run, el inmortal clásico originario de Martha and The Vandellas, con los fugitivos Warriors en mente. La canción dedicada para ellos al final del filme In the City, concebida por Barry De Vorzon y Joe Walsh y cantada por este último para los créditos finales ya era todo un símbolo del merecido descanso para los amos de la noche.

En John Wick 4, el segmento similar tiene lugar en París en lugar de Nueva York. Ya ha tenido lugar la reunión entre el desafiante al duelo (con sus avales familiares y su blasón), el Marqués, el asesino Caine, el Heraldo de la Alta Mesa, y por supuesto Winston, que se ha asegurado que en el trato y la apuesta estará la reconstrucción del Continental de Nueva York, volviendo a ser lugar consagrado y su restitución de título. Una vez pactadas las reglas del duelo (el mismo tendrá lugar al amanecer, delante de la iglesia del Sagrado Corazón de París, con Caine en lugar del Marqués), hay unas horas hasta que salga el son a las 6:03. Como Los Warriors, John Wick debe eludir durante toda la noche la caza dictada el Marques para tratar de impedir que el protagonista llegue al duelo. La acción en movimiento a través de la ciudad de la luz, también tendrá una banda sonora y una emisora de radio. En la Torre Eiffel está el centro de apuesta de contrato abierto para cazar al ministro de la muerte.

También está la WXIA, por cuyas ondas otra DJ mulata va narrando la acción y pinchando grandes éxitos con la acción en mente, incluido, por supuesto, el Nowhere To Run. La manera de colocar la cámara cerca de los labios pegados al micrófono, la canción referenciada y las líneas de diálogo emitidas por la locutora, que apoyan al personaje a abatir cuando éste lo va haciendo bien, constituyen un sentido, y reconocido, homenaje al mítico film de Hill como demuestra la cita inicial. La DJ estará presente en diversos momentos. Al comienzo de la cacería de todos contra Wick, la joven dirá que “un hombre irá hacia nuestro sagrado corazón” tras los deseos de una buena cacería, que ya ha empezado. Luego avisará a los sicarios de que la presa va por el distrito 7. “Ya va siendo hora de que le pintemos de rojo”, dirá la locuaz DJ. Después de la secuencia que tiene lugar entre los vehículos que circulan alrededor del Arco de Triunfo, la mujer replica a los sicarios contratados que van a tener que trabajárselo más. Luego avisa de la presencia del personaje por el distrito 8 de la ciudad, al que sigue el anuncio del incremento del bote a 40 millones por su eliminación. Finalmente, la cantante anuncia que Wick la iglesia del Sagrado Corazón puede ver ya, que está ante los 222 escalones. “Última oportunidad antes de que el sol salga”.

Keanu Reeves, Donnie Yen y Scott Adkins en John Wick 4. (c) Murray Close
Keanu Reeves, Donnie Yen y Scott Adkins en John Wick 4. (c) Murray Close

Existe otro guiño a un personaje inmortalizado por Walter Hill. Wild Bill (EEUU, 1994), es un filme que transcurre entre la realidad y leyenda de un personaje mítico del far west, James Butler Hickok, apodado Wild Bill, el salvaje Bill. El famoso pistolero murió en el salón nº 10 del entonces asentamiento ilegal de Deadwood en territorio de Dakota (el mismo no era ni siquiera un estado de la unión). Jugaba a las cartas cuando Bob McCall le disparó cobardemente por la espalda. Hickok portaba una doble pareja de ases y ochos. Dicha mano recibió el nombre de “La Mano del hombre muerto” (Dead man’s hand).

En John Wick 4, el personaje, para lograr el apoyo de su familia, a los efectos de poder plantear su duelo contra el marqués apropiadamente, le es impuesta una condición. La joven Karla quiere que mate a Killa Harkan (Scott Adkins) el hombre que mató al padre de la joven, y quiere además pruebas de su muerte. El reducto de Harkan es una gran discoteca en Berlín llamada Himmel Hölle. Antes de la acción, Wick juega una mano de cartas con algunos de los asesinos que ya hemos visto: Caine, el rastreador (Shamier Anderson) con su perro… juegan un póker cubierto. El personaje al que Keanu Reeves pone rostro tendrá la mano del hombre muerto.

El mencionado personaje del rastreador, además del perro, y de una agenda donde por escrito anota precios, encargos, etc., también posee una serie de armas de fuego. Una de ellas es un rifle tipo Winchester desmontable, como el que esgrimía el personaje de Tom Cody (Michael Paré) en algunos segmentos del film icónico Calles de Fuego (Streets of Fire, EEUU, 1984), de Walter Hill.

Si recordamos en primer filme de la saga, John Wick, Otro día para Matar entre la tribu de personajes que poblaban el tímido atisbo de la orden de asesinos, estaba un grupo de personas que acudían a los lugares donde habían tenido lugar algunos tiroteos, para llevarse los cuerpos y limpiar las evidencias. El líder de ese grupo era Charlie. El actor que lo interpretaba, David Patrick Kelly, quien, a su vez, había interpretado tres personajes para Walter Hill en los filmes The Warriors, Los Amos de la Noche, Límite 48 Horas (48 Hrs., EEUU, 1982), y El último Hombre (Last Man Standing, EEUU, 1997). En The Warriors, interpretaba a Luther, nada menos que el maníaco personaje que mataba a Cyrus culpando a los Warriors y que causaba, por tanto, la huida y la cacería nocturna que constituye el núcleo dramático del film.

Los artífices de esta cuarta parte han convertido la imagen del filme, y su extensa trama, en definitiva, en un respetuoso crisol referencial hacia multitud de filmes de acción de los 70 y 80 imprescindibles en la evolución del género. Como si el film quisiese erigirse en una especie de cenit, cosa que conseguirá, o no, según el parecer de cada uno. Cada uno de nosotros posee su propia quimera, su propio cénit.

Dice el guionista, productor y realizador Quentin Tarantino en su libro de crítica de cine Cinema Speculation (me niego a utilizar su título en español), cuando termina de resumir (y espoilear) la trama del filme de John G. Avildsen, Joe, ciudadano americano (Joe, EEUU, 1970), debut de Susan Sarandon en el cine, y todo un precedente de la susodicha Taxi Driver, de El Justiciero de la Ciudad (Death Wish, EEUU, 1974), de Michael Winner, o de Hardcore (EEUU; 1979), de Paul Schrader: “Pretty stong stuff? You bet.
But what that synopsis can’t begin to convey is how fucking funny the film is.” (2).

Pues bien, parafraseando al director de Érase una vez en Hollywood (Once upon a time in Hollywood, EEUU, 2019), esta reseña jamás hará justicia a lo profunda y jodidamente disfrutable que es John Wick 4 en una sala de cine.

Especial mención y todo el cariño para esos maquilladores y seres humanos excepcionales que son los británicos Dave y Lou Elsey que asistieron a la quinta edición del Festival de Cine Fantástico de Canarias Ciudad de La Laguna Isla Calavera, en 2021, y que aportan todo su talento al filme en labores de diseño y creación de efectos de maquillaje, como se les reconoce en los créditos finales de este modélico capítulo 4 (3).

  1. John Wick 4: El mensajero de la muerte a golpe de referencialidad.
(2) ¿Es un material muy duro? Puedes apostarlo. Pero esta sinopsis nunca podrá lograr transmitir lo jodidamente disfrutable que es ese film.
Cinema Speculation. Quentin Tarantino. Página 4. Little Q. Watching Movies. Título en España: Meditaciones sobre cine.
(3) Dave Elsey obtuvo el óscar al Maquillaje por su labor en el film El Hombre Lobo (The Wolfman, EEUU, 2010), de Joe Johnston. Ambos han trabajado juntos en films como La Venganza de los Sith (Star Wars, Episode III, The Revenge ot the Sith, EEUU, 2003), de George Lucas. Dave debutó dando vida a la planta carnívora Audrey en La Pequeña Tienda de los Horrores (The Little Shop of Horrors, EEUU, 1986), de Frank Oz, y Lou Elsey en Braveheart (EEUU, 1995), de Mel Gibson, creando los efectos de las galopadas y trote de los caballos. Ambos han dirigido para el cine cortometrajes como Stay Alert (Reino Unido, 2021), protagonizado por Nicholas Rowe.

La comedia de terror RENFIELD, con Nicolas Cage y Nicholas Hoult, se estrena este 14 de abril

Este viernes, 14 de abril, se estrena exclusivamente en cines Renfield, protagonizada por Nicholas Hoult (Mad Max: Furia en la carretera, la saga X-Men) junto con el ganador de un Oscar Nicolas Cage. La película cuenta la historia de Renfield, el desgraciado asistente de Drácula que después de tres siglos de tortuoso servicio decide romper la tóxica relación que tiene con su jefe.

Sinopsis de RENFIELD

El mal no sería eterno sin un poco de ayuda.

En este moderno y monstruoso relato sobre el fiel ayudante de Drácula, Nicholas Hoult encarna a Renfield, el torturado asistente del vampiro más narcisista de la historia, interpretado por el ganador de un Oscar Nicolas Cage. Renfield se ve obligado a procurarle víctimas a su amo y hacer todo aquello que este le ordene, por inmoral que sea. Pero ahora, tras siglos de servidumbre, Renfield está listo para descubrir si hay vida lejos de la alargada sombra del Príncipe de las Tinieblas. ¿El problema? Que no sabe cómo romper esa relación de dependencia.

Renfield está dirigida por Chris McKay (La guerra del mañana, Batman: La LEGO película) a partir de un guion de Ryan Ridley (las series Ghosted y Rick & Morty) basado en una idea original de Robert Kirkman, creador de The Walking Dead e Invencible.

La película también cuenta en su reparto con Awkwafina (The Farewell, la película de Marvel Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos), Ben Schwartz (Sonic, The Afterparty) y Adrian Martinez (La vida secreta de Walter Mitty, Focus).

Renfield está producida por los socios de Skybound Entertainment Robert Kirkman y David Alpert (The Walking Dead, Invencible), sus copresidentes Bryan Furst (Daybreakers) y Sean Furst (Daybreakers), y por Chris McKay. La socia de producción de McKay, Samantha Nisenboim (coproductora de La guerra del mañana), se encarga de la producción ejecutiva.

Póster teaser Renfield. (c) Universal Pictures
Póster teaser Renfield. (c) Universal Pictures

Crítica: DUNGEONS & DRAGONS. HONOR ENTRE LADRONES. Tirada por franquicia

El próximo año Dungeons & Dragons cumplirá la longeva edad de 60 años que no sólo lo posiciona como el mayor referente histórico en lo referente a jugos de rol, sino también en uno de los primeros en generar una franquicia a su alrededor que, entre nuevas versiones del juego, novelas, videojuegos y demás productos, se mantenido en plena efervescencia a la marca hasta el día de hoy. Sólo había un espacio que se le resistía, el cine.

Tras la buena acogida de la serie de animación de la década de los 80, las adaptaciones en formato de largometraje habían sido bastante ruinosas, empezando por aquel primer intento de saga cinematográfica estrenada en el 2000 tan sonrojante que sus secuelas (aún más vergonzosas, pero mucho más modestas y económicas) pasaron directamente a formato doméstico. El fracaso fue tal que se ha tardado veintitrés años en querer darle una segunda oportunidad a este icono popular.

La apuesta por una nueva versión de Dungeons & Dragons apunta a sacar provecho del boom actual de producciones de corte juvenil y de fantasía impuesto por el éxito del cine de superhéroes. En este sentido, para la producción, se ha hecho la tarea y han analizado los patrones de los éxitos de Marvel y los han aplicado a este mundo medieval de fantasía heroica. Como diría John Hammond, “no han reparado en gastos” y con un presupuesto de 150 millones de dólares se ha elaborado una lujosa película repleta de efectos digitales y con un reparto de estrellas. Ahí encontramos, al menos, tres nombres de peso, Chris Pine, Michelle Rodríguez y Hugh Grant, al que se suma como secundario de lujo Regé-Jean Page intentando revalidar el estrellato que le proporcionó la primera temporada de Los Bridgerton.

John Francis Daley y Jonathan Goldstein dirigen la nueva adaptación del juego de rol

Dirección y guion vienen firmadas por el dúo formado por John Francis Daley y Jonathan Goldstein, cineastas más bregados en el terreno de la comedia y no tanto en la fantasía o la acción. Y es que la película busca encandilar a su público más por el terreno del humor que por aquellos elementos intrínsecos del juego. Eso no quita que la recreación de criaturas de todo tipo o el uso de la magia no juegue un papel fundamental, de la misma manera que los protagonistas van saltando de aventura en aventura, siempre poniendo a prueba su habilidad de supervivencia a las situaciones más asombrosas, pero el gran pilar de toda la cinta está en la sucesión de chistes y situaciones cómicas que aligeran la trama al espectador.

Un ladrón encantador y una banda de aventureros increíbles

Más allá del atractivo y el éxito de los personajes a la hora de lograr la empatía del público, la película tira de carisma con sus protagonistas. Pine busca franquicia con la que sostener su carrera desde que la vertiente cinematográfica de Star Trek entró en punto muerto. Para Rodríguez, el fin de Fast & Furious también está cerca, sin olvidar su no continuidad en Avatar y aquí encuentra también un buen testigo que recoger, mientras que Hugh Grant gana la partida repitiendo su personaje de canalla cínico y amoral. Juntos consiguen que la película cumpla como divertimento y que la aventura tenga un cierto poso dramático.

Encontramos en la película un gran trabajo de efectos digitales, fundamentales para dar credibilidad a este mundo mágico, repleto no sólo de todo tipo de criaturas y bestias, sino con localizaciones fantásticas, grandes ciudades y castillos, que dan con la atmósfera adecuada para reflejar lo que antes estaba únicamente en la mente el master y los jugadores.

Podríamos acusar un abuso de digital, pero eso ya entra en los patrones del cine comercial actual. En este sentido, la película sigue la pauta de títulos recientes como Ant-Man y la Avispa. Quantumania o Shazam 2. La Furia de los Dioses, donde los protagonistas están inmersos en un entorno digital, independientemente de que éste sea realista o imaginario, ya que el propio espacio se convierte en un elemento fantástico en sí. En este sentido, la infografía viene a suplir la labor de las ilustraciones que acompañan al juego de rol o que han surgido a raíz del éxito del mismo.

Una aventura hilarante y llena de acción

La película está repleta de acción. Acción adrenalínica, desproporcionada y fantasiosa, como corresponde. El guion está armado en base a set piece tras set piece que busca evitar que el espectador caiga en el sopor o el aburrimiento. Todo construido de manera muy dinámica, con escasos momentos de respiro. Hay continuos cambios de escenario y cada nuevo reto supone una pieza distinta el puzle. Ninguna de estas set pieces es un prodigio de narrativa, más bien la puesta en escena es acomodaticia y funcional. Y es que ahí radica el principal problema de la película.

Dungeons & Dragons. Honor entre Ladrones hace todo lo que tiene que hacer para asegurarse el éxito y, eso no lo negamos, resulta una película divertida y dinámica, cuyas dos horas y cuarto de metraje pasan sin desgaste para el espectador, quien sale de la sala con la sensación de haber visto un buen entretenimiento, aunque ninguna escena resulte especialmente memorable o atrevida.

La cinta se ciñe a cubrir el expediente, sin personalidad alguna, ni riesgo en la puesta en escena. Asegurando lo que el público de multisala quiere ver y preocupándose de no salirse de la línea de puntos.

Lo positivo, que sí, que la película se asegurará lo más probable su continuidad.

Lo negativo, que las próximas secuelas seguirán siendo entretenimientos tan insulsos e funcionales como éste.

HBO proyecta series sobre Harry Potter y Aegon El Conquistador

Harry Potter surge en 1997, con la aparición de la primera novela de la serie de literatura fantástica escrita por la autora británica J. K. Rowling, Harry Potter y la piedra filosofal, y se convierte en un clásico inmediato del género. Las aventuras del joven aprendiz de magia y sus amigos, Hermione Granger y Ron Weasley, durante su formación en el Colegio Hogwarts, narradas a lo largo de siete libros, se convertirían en un bestseller traducido a más de 65 idiomas y por supuesto un gran filón llevado al cine por la productora Warner Bros., a través de ocho películas de un éxito incalculable. Rowling escribió otros seis libros enmarcados en el mismo universo argumental, entre ellos el spin off Animales fantásticos y dónde encontrarlos, que ha dado pie a una serie de películas que ya suma tres entregas de una posible pentalogía; tras la primera parte, Los crímenes de Grindelwald y Los secretos de Dumblemore.

Por otro lado, el novelista y guionista estadounidense George R. R. Martin es el autor de Canción de hielo y fuego, la reconocida serie de cinco novelas de fantasía heroica cuyo primer tomo se publicó en 1996. Ambientada en un mundo ficticio medieval y dirigida a un público adulto, ha sido traducida a más de 47 idiomas y ha vendido más de 90 millones de ejemplares en todo el mundo, lo que la convierte en la tercera saga de fantasía más vendida de la historia, tras Harry Potter y El señor de los anillos.

La colosal trama, repleta de personajes, fue adaptada a través de la serie de televisión Juego de Tronos (2011-2019), que alcanzó 73 episodios a lo largo de 8 temporadas, ganadora de 59 Premios Emmy, desarrollada por David Benioff y D. B. Weiss y producida HBO. En 2018, Martin publicaba la novela Fuego y Sangre, dedicada a la dinastía Targaryen a través de la narración de hechos que tuvieron lugar 200 años antes que Juego de Tronos, la cual fue adaptada a través de la serie precuela La Casa del Dragón, que vio la luz en HBO Max en agosto de 2022.

HARRY  POTTER SALTA A LA TELEVISIÓN

Ahora sendas sagas literarias vuelven a estar de actualidad, con su regreso a la pequeña pantalla. Así, Warner Bros. Discovery proyecta una ambiciosa serie de acción real para HBO que contará nuevamente la historia de Harry Potter en este formato: cada temporada estará centrada en uno de los siete libros originales y muy pronto se conocerán más detalles a través de la presentación oficial prevista para esta semana. Era el paso natural y esperado para este gran fenómeno de masas, que cuenta con videojuego, atracciones en parques temáticos, espectáculo en Broadway y todo el merchandising imaginable para fans de todas las edades.

AEGON I TARGARYEN, EL CONQUISTADOR

Mientras tanto, HBO ha anunciado el desarrollo de otra serie precuela de Juego de Tronos enmarcada antes de La Casa del Dragón y dedicada al personaje de Aegon, hijo de Lord Aerion Targaryen y Lady Valaena Velaryon, el conquistador de los Siete Reinos. Este proyecto podría ir acompañado también de un largometraje para la plataforma, que podría ver la luz también en pantalla grande para el deleite de sus seguidores. Sin embargo, su estreno no se espera antes de la segunda temporada de La Casa del Dragón, cuya nueva tanda de ocho episodios se prevé para el verano de 2024.

ALIEN, protagonista del primer evento prefestival ISLA CALAVERA 2023

El Festival de Cine Fantástico de Canarias Ciudad de La Laguna Isla Calavera ofrece el próximo 28 de abril en Multicines Tenerife, su sede de proyecciones, la obra maestra de Ridley Scott Alien, el octavo pasajero, un filme icónico y fundamental del cine fantástico desde su estreno en 1979. En el marco de este primer evento prefestival Isla Calavera tendrá lugar un coloquio sobre la película tras la proyección y se darán a conocer algunas pinceladas de la programación prevista para su séptima edición, que se celebrará del 10 al 19 de noviembre y conmemorará el 90º aniversario de King Kong.

Esta proyección pondrá el broche final al ciclo de cine del mes de abril del Aula de Cine de la Universidad de La Laguna, que estará dedicado a la Inteligencia Artificial y comienza este miércoles 5 de abril con la proyección del clásico Engendro mecánico (1977), dirigido por Donald Cammell y protagonizado por Julie Christie y Fritz Weaver. En esta muestra, impulsada por el Festival Isla Calavera con la colaboración especial de la Real Academia de las Ciencias de Canarias, también se podrán ver A. I. Inteligencia Artificial (2001), de Steven Spielberg; Ex Machina (2014), de Alex Garland; y 2010: Odisea Dos (1984), de Peter Hyams, que se podrán ver los días 12, 19 y 26 de abril, respectivamente.

Alien, el octavo pasajero tiene una vinculación con el Festival Isla Calavera a través de algunos de los premiados de distintas ediciones. El técnico de efectos especiales Colin Arthur, Premio de Honor 2017, participó en la cinta en algunas de las escenas más impactantes, mientras que el actor de doblaje Camilo García (Premio Leyenda del Fantástico 2022) prestó su voz a Tom Skerritt (Dallas) en su versión española.

Ganadora del premio Óscar a los mejores efectos visuales y nominada en la categoría de dirección de arte, Alien, el octavo pasajero logró dos premios BAFTA al mejor diseño de producción y sonido, y otras cinco candidaturas a los galardones de la Academia Británica de las Artes Cinematográficas y de la Televisión, entre ellas las de mejor promesa en un papel principal, para Sigourney Weaver, mejor actor de reparto, para John Hurt, y mejor banda sonora, para Jerry Goldsmith.

El elenco lo completaban Tom Skerritt, Veronica Cartwright, Harry Dean Stanton, Ian Holm y Yaphet Kotto, quienes interpretaban a la carismática tripulación de una nave espacial comercial que se desvía para investigar la misteriosa transmisión de una forma de vida desconocida, procedente de un planeta cercano aparentemente deshabitado.

El ilustrador francés Moebius, el artista gráfico y escultor suizo H. R. Giger, Ron Cobb y Chris Foss conformaron el equipo de talentos que se encargó del diseño conceptual y de los originales sets y elementos alienígenas y humanos que dieron lugar a una mitología única y una exitosa franquicia transmedia que en la actualidad prepara una nueva secuela para el cine.

Las entradas para el evento prefestival Alien, el octavo pasajero ya se encuentran a la venta en la taquilla de Multicines Tenerife y a través de la página web de los cines y del Festival.

Evento prefestival Alien, el octavo pasajero, en Isla Calavera 2023
Evento prefestival Alien, el octavo pasajero, en Isla Calavera 2023

Sobre el Festival Isla Calavera

Organizado por la Asociación Cultural Charlas de Cine, la Asociación Cultural Isla Calavera, Multicines Tenerife y la publicación especializada TumbaAbierta.com, con el patrocinio del Ayuntamiento de La Laguna, a través de la concejalía de Cultura, entre otras entidades públicas y privadas, el Festival de Cine Fantástico de Canarias Ciudad de La Laguna Isla Calavera nace en 2017 y en sus seis años de trayectoria ha logrado una importante repercusión nacional y ya está considerado como uno de los cinco festivales de cine fantástico más relevantes del país.

En el ámbito internacional también se ha convertido en una de las citas para tener en cuenta, gracias a la participación de figuras tan relevantes como John Landis, Deborah Nadoolman, Sarah Douglas, Rick Baker, Caroline Munro, David Naughton, Enzo G. Castellari, Mick Garris, Neil Marshall, Charlotte Kirk, Nicholas Rowe, Colin Arthur o Jack Taylor. Otros invitados que han visitado Tenerife en el marco del Festival Isla Calavera y que han puesto el evento en el mapa de encuentros cinematográficos son Belén Rueda, Álex de la Iglesia, Paco Plaza, Carolina Bang, Paco Cabezas, Víctor Matellano, Juanma Bajo Ulloa, Eugenio Mira o Lola Dueñas, entre otros.