Crítica: JOHN WICK 4. Rizando rizo sobre rizo

Guste más o guste menos, para bien o para mal, es innegable que la saga de John Wick se ha convertido en un referente fundamental del cine moderno y del género de acción. Si bien existen otros títulos que representan a día de hoy ese tipo de cine de acción que ha venido a recuperar aspectos tradicionales como las escenas de peleas cuerpo a cuerpo, las persecuciones automovilísticas, el uso de todo tipo de armamento, todo ello contando con la implicación total de los actores en las escenas de acción, pero también de un espléndido equipo de especialistas, lo cierto es que la saga creada por Chad Stahelski y David Leitch, a partir del guion original de Derek Kolstad, ha ido evolucionando con secuencias cada vez más elaboradas y más alambicadas, ha generado su propia franquicia a ampliar con la llegada de los nuevos spin offs, ha influido en otras franquicias de mayor peso y presupuesto, y, además, ha provocado una oleada de imitadores (algunos nada desdeñables como Atómica o Nadie).

DAR AL PÚBLICO LO QUE QUIERE

Después de un arranque modesto, pero efectivo, la franquicia se ha ido construyendo en base a la vieja dinámica de “rizar el rizo”. En cada película la acción debe ser más y más sofisticada, más explosiva y más improbable. Ahí, el trabajo para crear un concepto propio e identificable en cuanto a innovación en la acción cinematográfica ha sido fundamental.

Esta cuarta entrega reduce a la mínima expresión el peso argumental para ofrecer una orgía de violencia desmedida que alcanza casi las tres horas de metraje. Es cierto que, en el canon actual, tres horas se ha ido convirtiendo casi en lo habitual, pero, en el caso de las películas de John Wick, a mayor metraje, menos número de líneas de diálogos tiene el protagonista. También es cierto que, a estas alturas, quien vaya al cine a ver una nueva entrega de la saga esperando un apartado literario bien armado, no es que se haya equivocado de sala, es que debe vivir en un multiverso paralelo. Tampoco son estas películas que se sostengan sobre la cualidad dramática de Keanu Reeves, sino más bien sus aportaciones físicas.

NO SE VAYAN TODAVÍA, AÚN HAY MÁS

Aún más que en anteriores episodios, John Wick 4 se estructura en base a un conjunto de extensas y elefantíasicas set pieces, donde podemos destacar todo el bloque de Osaka (casi una película en sí misma), la rotonda del Arco del Triunfo en París y la escalinata que sube al Sagrado Corazón. El efecto duracell de la acción, donde la violencia sigue y sigue más allá de lo humanamente posible, añadiendo más y más componentes para hacerla aún más barroca es ya marca de la casa y aquí el director Chad Stahelski parece no querer dejar prisioneros de cara a futuras secuelas. Y es que esta cuarta entrega tiene espíritu de cierre. Se pone toda la carne en el asado y se lanza a la pantalla todo lo que este tipo de acción y película podía ofrecer. A pesar de que ya hace tiempo que la saga cayó en el terreno del cartoon, resulta ahora mismo inimaginable por dónde podría ir la franquicia con el fin de superar la saturación de acción que despliega esta cuarta parte. Eso sí, si bien toda la saga se podría cerrar aquí y tendría una conclusión digna, mercado manda y, con los índices de taquilla y popularidad del personaje, nadie puede creerse, ni por un momento, que ése sea el fin para John Wick o que sea otro actor quien le encarne.

DECORACIÓN DE INTERIORES

Pese a la ya indisimulada pleitesía a la acción por encima de historia, esta cuarta entrega aún cede algo de terreno para seguir construyendo la mitología de esta sociedad secreta (y alternativa, visto lo visto, está claro que los protagonista viven en una realidad paralela a la del común de los mortales).

Entrega a entrega, con monodosis, se ha ido aportando elementos icónicos, casi fetichistas, de esta realidad. Aquí ahondamos un poco más en el sentido de familias que componen este microcosmos, pero se mantiene un gran secretismo y misterio entorno a la Alta Mesa. De ella descubrimos algunos detalles, todos dirigidos a ese concepto de honor entre asesinos, pero los grandes villanos de la saga siguen siendo el comodín que se mantiene en la manga de los creadores de la franquicia.

A esto ayuda también un buen casting (tanto de reincidentes como de nuevas incorporaciones), donde personajes de escaso contenido, se ven notablemente enriquecidos por actores que les proporcionan una presencia física, un carisma y una elegancia que hace trascender la historia por encima de sus limitaciones argumentales.

SOY LO QUE SOY

John Wick 4 está pensada como un producto ideado para satisfacer y exceder las expectativas de sus fans. Para disfrutar de la película hay que saber entrar en este mundo carente de leyes de la física o la biología, donde todo es posible (como trajes de Armani de Kevlar) y nuestro héroe parece tener los poderes curativos y la resistencia del mismísimo Lobezno.

Esta cuarta entrega es el epítome de las tres entregas anteriores, ya sin efecto sorpresa, pero abonados al sentido de la maravilla por la forma en que está rodada, planificada y postproducida la acción. Pedir más es pedir peras al olmo.

WONDER MAN: Ampliando el Universo

En octubre de 1965, en el número 9 de la serie de Marvel Cómics de Avengers, aparecía por primera vez el personaje de Simon Williams, de profesión actor, especialista y doble de acción, y su álter ego con superpoderes Wonder Man, creados por el escritor Stan Lee y los dibujantes Don Heck y Jack Kirby. Ahora, casi seis décadas más tarde su interesante arco argumental llega al Universo Cinematográfico de Marvel (UCM) y aunque queda bastante para su estreno, ya se conocen bastantes detalles sobre esta nueva miniserie que verá la luz en Disney+.

Sobre el reparto

En su origen, Wonder Man, conocido por su traje rojo y negro con una gran W en el pecho, surge como un supervillano, pero más tarde cambiaría de bando y se erigiría como fundador de Los Vengadores en la Costa Oeste de Estados Unidos. En las viñetas, obtuvo sus capacidades sobrehumanas debido a tratamientos químicos y de radiación con energía iónica de Barón Zemo. El actor Yahya Abdul-Mateen II, ya versado en estas lides tras sus interpretaciones de Black Manta en Aquaman y su secuela (de estreno las próximas Navidades), y al Doctor Manhattan en la serie Watchmen, se meterá en la piel del héroe para la pequeña pantalla.

Otros nombres destacados que formarán parte del reparto son: el ganador del Óscar Ben Kingsley, que regresa como Trevor Slattery, el excéntrico actor y falso Mandarín que apareció en Iron Man 3 (2013) y Shan-chi y la leyenda de los diez anillos (2021), y el nominado a cuatro premios de la Academia de Hollywood Ed Harris, cuya participación fue confirmada esta misma semana. El actor estadounidense supuestamente será Neal Saroyan, el agente de Simon Williams en Los Ángeles. También suenan como miembros del reparto, el actor Demetrius Grosse, de la serie Fear the Walking Dead, que será Eric Williams, el hermano de Wonder Man, también conocido como el Segador (Grim Reaper); la actriz Lauren Glazier (Mindhunter), Courteney Cox (saga Scream) y Bob Odenkirk (Better call Saul).

Al frente de Wonder Man está el cineasta hawaiano Destin Daniel Cretton, guionista y director de Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos, junto a Andrew Guest, consultor en la serie de Ojo de halcón.

Calendario UCM

Con posible estreno en 2024, mientras tanto quedan por llegar numerosas propuestas dentro de la fase 5 del UCM, que arrancó a mediados de febrero con Ant-Man y la Avispa: Quantumania. Tras varios reajustes, pronto le seguirán: Guardianes de la Galaxia Vol. 3, de estreno en cines el 4 de mayo; The Marvels, para el 10 de noviembre; y la serie Secret Invasion, con Samuel L. Jackson como Nick Fury, el próximo 21 de junio; así como otros títulos sin fecha confirmada de lanzamiento para 2023, como las series Echo, Loki. Temporada 2, Ironheart o el spin-off de Bruja Escarlata y Visión, Agatha: Coven of Chaos. Ya para 2024 están previstas la nueva adaptación de Blade, el 6 de septiembre; y sin fecha conocida la serie Daredevil: Born Again y los largometrajes Captain America: New World Order y Thunderbolts, ambos con Harrison Ford como el general Ross.

Wonder Man es uno de los personajes más antiguos de Marvel Cómics.
Wonder Man es uno de los personajes más antiguos de Marvel Cómics.

Crítica: EL EXTRAÑO. No es paranoia si de verdad te persiguen

El cine nos convierte en voyeurs devotos, testigos de la vida y las intimidades de los personajes de la gran pantalla, salvaguardados por la oscuridad de la sala. Eso es algo que grandes cineastas del pasado como Alfred Hitchcock o Roman Polanski han sabido aprovechar en su filmografía, pero que no, al final es algo intrínseco al arte cinematográfico.

Después de los trabajos con los que se dio a conocer como cineasta independiente de género fantástico (Slut, su pieza para V/H/S 94 o los capítulos que dirigió en la serie Déjame Salir), Chloe Okuno debuta finalmente en el largometraje con una película donde el vouyerismo y la paranoia van de la mano.

El Extraño es el título que recibe la película en nuestro país, aunque preferimos, por más preciso, su título original, The Watcher, el observador, o la observadora, ya que en esta película la ambigüedad del género del título en inglés marca también parte del interés de la trama. Maika Monroe interpreta a Julia, una mujer que se muda a Rumania con su marido cuando éste recibe un ascenso en el trabajo. Desconocedora del idioma, de la cultura, de la ciudad, sin amigos, sin trabajo, su vida pasa a convertirse en un vacío existencial. La presencia de una figura masculina en el edificio de enfrente, la sensación de estar siendo perseguida por la calle y la existencia de un asesino en serie suelto en la ciudad se convierte en el caldo de cultivo de una crisis paranoica y persecutoria.

 La historia de una mujer solitaria que se siente observada y perseguida

La propuesta de Okuno, directora y guionista, se centra sobre todo en el concepto de la paranoia de la protagonista. Tanto el guion como la puesta en escena es lo suficientemente ambigua como para mantener el suspense sobre qué es realidad y qué una quimera psicológica creada por Julia. A esto se suma la obsesión que se apodera del personaje, invirtiendo los roles y pasando a ser ella la acosadora que vigila y persigue al individuo del piso de enfrente.

La puesta en escena de Okuno es pura atmósfera, jugando de manera magistral con el espacio, no sólo como lugar amenazador, sino también jugando con el desenfoque y los fuera de campo para mantener la duda tanto en Julia como en el espectador de si lo que ella experimenta es real o producto de su imaginación. En este sentido, más que acción, la película lo que propone son ambientes descriptivos y claustrofóbicos. Sin mencionarlo de manera directa, todo ese ambiente de claustrofobia, de desconfianza, de secretismo que rodea a la protagonista bebe de la propia historia del país y de su arquitectura de herencia comunista, con edificios fríos, funcionales y hacinados.

En esta narrativa resulta fundamental la dirección de fotografía de Benjamin Kirk Nielsen, quien sabe sacar de las localizaciones su tono más atemorizador, sin caer en el feísmo, sino todo lo contrario, con una belleza formal y una aportación estética que eleva la planificación de Okuno y da un valor clasicista a la imagen, subrayando la lectura quimérica de la trama. El ritmo pausado, descriptivo de la narración es otro elemento necesario para transmitir esa sensación de ensoñación pesadillesca.

El reparto

Maika Monroe carga toda la película sobre sus hombros, convirtiéndose prácticamente en protagonista única y donde el resto de los personajes acaban siendo una concesión a la verosimilitud de la trama, ya que, en el fondo, todo gira entorno a Julia y ese espacio nebuloso y amenazador en el que se convierte todo lo que tiene a su alrededor.

Aún así, podemos destacar el trabajo del siniestro Burn Gorman, Karl Glusman como la pareja de la protagonista y quien representa el pensamiento racional en la trama, y Madalina Anea, como Irina, la vecina cuya relación con Julia servirá para enmarcar la verdadera temática de la cinta, la indefensión de la mujer en la sociedad y la necesidad de un empoderamiento más allá de figuras masculinas salvadoras y condescendientes.

El problema de El Extraño es precisamente su virtud. Esta atmósfera de paranoia es magnífica y Okuno se esfuerza para dilatar lo máximo posible este componente, pero, al final, estamos ante una película comercial, y en algún momento es necesario resolver las ambigüedades y las incógnitas de la trama. Y esto no es fácil. Okuno se ve avocada a dos posibles desenlaces, uno anticlimático y otro prototípico, ninguno de los dos satisfactorios. Si bien todo el clímax final mantiene las virtudes de la puesta en escena previa y los actores resuelven sus respectivos papeles con convicción, lo cierto es que la sensación es de concesión, de haber llevado los parámetros de la propuesta hasta donde se podía para después rendirse a la comercialidad banal.

Pese a esto, El Extraño, al menos sus primeros 75 minutos, nos parece una propuesta modesta, inteligente, esforzada, con lecturas abiertas interesantes, que presentan a Chloe Okuno como una cineastas a tener en cuenta y a Maika Monroe como la musa del nuevo cine de terror elevado e indie estadounidense.

El extraño, de Chloe Okuno. Universal Pictures
El extraño, de Chloe Okuno. Universal Pictures

Tráiler de TIN & TINA, thriller de terror de estreno con Milena Smit y Jaime Lorente

Este 31 de marzo, viernes de Dolores, el día que da inicio la Semana Santa, se estrena en cines la ópera prima de Rubin Stein Tin & Tina, un thriller religioso con tintes de terror.

Tin & Tina está protagonizada por Milena Smit, Jaime Lorente y los jóvenes Carlos González Morollón y Anastasia Russo. Además, cuenta con la colaboración especial de Teresa Rabal, Ruth Gabriel, Luis Perezagua y Chelo Vivares.

La película está basada en el cortometraje homónimo nominado al Méliès de oro al mejor cortometraje fantástico europeo. Ganador de más de treinta premios internacionales, se proyectó en más de doscientos festivales de todo el mundo. La crítica lo definió como un “cortometraje de culto” e incluso ha sido doblado al ruso, japonés y chino.

La banda sonora de Tin & Tina corre a cargo de Jocelyn Pook, una de las compositoras más versátiles del Reino Unido, autora de la banda sonora de Eyes wide shut, de Stanley Kubrick, o La buena esposa, película protagonizada por Glenn Close, entre otras.

Sinopsis de TIN & TINA

Cuando Lola (Milena Smit) pierde los bebés que estaba esperando, también pierde su fe en Dios. Con la esperanza de recuperarla, acude junto a su marido Adolfo (Jaime Lorente) a un convento de monjas donde conocen a Tin y Tina, dos angelicales hermanos de siete años por los que Lola se siente extrañamente atraída. Aunque Adolfo no siente lo mismo, deciden adoptarlos. Con el paso del tiempo Lola empieza a caer en una espiral de sospecha y obsesión con los niños y sus macabros juegos religiosos.

Tin & Tina es una producción de Olmo Figueredo González-Quevedo para La Claqueta PC y Tin y Tina AIE, en coproducción con FilmGate Miami (EEUU) y Andarams Films (Rumanía). Cuenta con producción ejecutiva de Sara Gómez y Paola Sainz de Baranda y con la participación de Netflix y Canal Sur Radio y Televisión, con el apoyo de ICAA y la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales y con la colaboración de Latido Films. Filmax distribuye la película en nuestro país.

RUBIN STEIN

Director y guionista, Rubin Stein es el creador de la trilogía de cortometrajes de suspense en blanco y negro Luz & Oscuridad, en la que se incluyen Tin&Tina (2013), Nerón (2016) y Bailaora (2018). En total la trilogía cuenta con más de cien premios internacionales y 500 selecciones en festivales, incluyendo nominaciones a los Premios Fugaz, una preselección a los Premios Oscar y una nominación a los Premios Goya.

Póster de Tin & Tina, de Ruben Stein. (c) Filmax
Póster de Tin & Tina, de Ruben Stein. (c) Filmax

Jimina Sabadú rueda ANATEMA, tercera película de The Fear Collection

Primero fue el slasher Veneciafrenia (2021), con el que Álex de la Iglesia nos trasladó a la icónica ciudad italiana junto a un grupo de españoles que se convirtieron en víctimas de una trama relacionada con la turismofobia. Luego llegó Venus (2022), con la firma de Jaume Balagueró, ambientada en Madrid y con Ester Expósito como protagonista de una historia inspirada en Los sueños en la casa de la bruja de H. P. Lovecraft. Ambos proyectos llegaron de la mano del sello especializado The Fear Collection creado por Sony Pictures International Productions y Pokeepsie Films, en asociación con Amazon Prime Video.

Ahora es el turno de la escritora y guionista Jimina Sabadú, que debutará en la dirección con el tercer título de la marca siguiendo uno de los objetivos de la casa, abrir la puerta a proyectos de nuevos directores, y directoras, de género.

Así, ya se rueda en localizaciones de Madrid y alrededores, además de otros enclaves del País Vasco, Anatema, que cuenta con guion original de Jimina Sabadú y el canario Elio Quiroga, Premio S. S. Venture 2021 del Festival de Cine Fantástico de Canarias Ciudad de La Laguna Isla Calavera, Premio al Mejor Guion y Premio Especial del Jurado en el Festival de Sitges 1996 por Fotos y Premio Minotauro 2015 de literatura fantástica por su novela Los que sueñan. La filmación está previsto que dure 6 semanas.

ANATEMA, algo que para Dios es considerado como maldito, contrario o contaminado

Anatema habla de Juana, interpretada por Leonor Watling, quien trabajó con De la Iglesia en Los crímenes de Oxford (2008), una monja de fuerte carácter marcada por una experiencia paranormal. Un misterioso encargo del Arzobispado la llevará hasta una antigua iglesia del viejo Madrid, construida sobre un entramado de pasadizos de origen desconocido. Juana descubrirá que en las entrañas del edificio hay algo anterior a las leyendas que se explican sobre aquel lugar. Y el Mal que allí habita ha empezado a infectar el exterior. No en vano, “anatema” es algo considerado como maldito, contrario o contaminado para Dios.

Protagonizan la historia, junto a Leonor Watling, Pablo Derqui (Los renglones torcidos de Dios), Keren Hapuc (Sky Rojo), Jaime Ordóñez (habitual en el cine del responsable de El día de la bestia), Mauro Brussolo, Mariano Llorente, Manuel de Blas y Xoan Forneas.

En palabras de la directora, Jimina Sabadú: «Anatema es una historia de terror gótico con las raíces hincadas en el Madrid más ancestral, el de los pasadizos y las arquitecturas perdidas. Y es que como yo bebo, como y respiro cine de miedo, es un sueño poder ambientar mi película en este submundo tan inquietante, siniestro y a la vez fascinante”.
“Además, tener la confianza como productor del director de cine con quien más he disfrutado es todo un honor y, por supuesto, una gran responsabilidad”, añade acerca de Álex de la Iglesia, quien junto a Carolina Bang regenta la productora Pokeepsie Films, con la que han dado salida a otros proyectos de nuevos talentos como Musarañas (2014), de Esteban Roel y Juan Fernando Andrés; Los Héroes del Mal (2015), ambas de Zoe Berriatúa; Pieles (2017), ópera prima como director de Eduardo Casanova; o Jaula (2022), primer largo de Ignacio Tatay, entre otros proyectos.

Sin fecha de estreno anunciada, todo apunta a que pueda verse en el Festival de Sitges, como sucedió con Veneciafrenia y Venus, película inaugural de la pasada edición del certamen de cine fantástico. Tras su paso por las salas de cine, Anatema estará disponible en Prime Video.

Crítica: SCREAM VI. Tirando del hilo

Con la quinta entrega de la saga Scream, sus guionistas (James Vanderbilt y Guy Busick) y directores (Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett) no sólo recogieron el testigo de los creadores de la saga (Kevin Williamson y Wes Craven), sino que le dieron a la franquicia un cierto reinicio, rescatando los elementos básicos de la saga, pero acondicionándolos para la nueva generación. Si las entregas de Craven se habían nutrido del culto al cine de terror de los años 70, 80 y 90; la nueva generación convertía a la propia Scream en el objeto de culto. Este componente se refuerza con esta sexta entrega en el cómputo general, segunda en esta nueva etapa de la franquicia, donde parece que acaban de darse cuenta de son precisamente eso, una franquicia.

Metaficción

Como en la anterior, las referencias metacinematográficas apuntan en dos direcciones, ya no tanto en lo que se refiere al cine de terror pretérito, sino el cine de género en toda su extensión, especialmente aquellas películas que han contado con múltiples entregas y que se han extendido décadas en el tiempo. El otro referente metafictivo, como indicábamos antes, es la propia saga Scream, ya que aquí la propia trama se alimenta de una sucesión de guiños y citas explícitas a las cinco entregas anteriores, incluyendo la inmediatamente predecesora e iniciadora de esta nueva andadura.

Hay que decir que la habitual lista de reglas marca de la casa, en esta ocasión están más cogidas con pinzas y parecen forzadas para justificar los giros de la trama o plantear escenarios de posibles pérdidas de personajes principales que mantengan la tensión y la preocupación por el futuro de las protagonistas. Como elementos diferenciadores de esta sexta entrega, tenemos que es la primera que no tiene lugar en Woodsboro, sino que traslada la acción a Nueva York, y que también es la primera que no cuenta con el personaje de Sidney Prescott (Neve Campbell), lo que convierte a Gale Weathers (Courteney Cox) en el único personaje que ha aparecido en todas las entregas de la franquicia.

Courteney Cox en Scream VI. © 2022 Paramount Pictures
Courteney Cox en Scream VI. © 2022 Paramount Pictures

Scream VI no pretende innovar ni llevar la saga por terrenos inesperados. Como conocedora de las reglas de toda franquicia, prefiere quedarse en zona de confort y ofrecer a los seguidores otra ración del mismo plato. El aliño puede cambiar, pero la estructura básica de la receta permanece igual. Ni siquiera el cambio de escenario a Nueva York ofrece demasiado juego en la película, salvo alguna secuencia aislada. En este sentido, todo el bloque en el metro de Nueva York es quizás uno de los apartados más atractivos de la película.

El guion pretende seguir cogiendo por sorpresa al espectador, con giros y resoluciones que buscan ser inesperadas, aunque para ello, en muchas ocasiones, caiga en lo inverosímil o tramposo. Sin embargo, pese a esto, la historia funciona y mantiene los parámetros de la saga. Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett ofrecen una puesta en escena efectiva y cuidada. Las secuencias de los ataques de Ghostface están muy bien planificadas, con las dosis justas de violencia y gore. Evidentemente, parte del interés de la película sigue recayendo en lo juguetonas que sean las escenas de los asesinatos, aunque estas, por lo general, se limitan a rizar el rizo con respecto a las anteriores, lo que llegados a una sexta entrega hace que el nivel de la filigrana cada vez sea más barroco, pero no por ello más elaborado.

Melissa Barrera,, Jenna Ortega, Jasmin Savoy Brown y Mason Gooding en Scream VI. © 2022 Paramount Pictures
Melissa Barrera,, Jenna Ortega, Jasmin Savoy Brown y Mason Gooding en Scream VI. © 2022 Paramount Pictures

Casting

Descartado David Arquette y con la ausencia de Neve Campbell, el reparto clásico queda representado por una Courtney Cox de escasa relevancia en la trama. Todo se centra más en el nuevo cuarteto de protagonistas: Melissa Barrera, Jenna Ortega, Jasmin Savoy Brown y Mason Gooding. Sus personajes siguen careciendo del peso de los creados por Kevin Williamson, al mismo tiempo que no se le saca partido a ese vínculo de Sam con la presencia de su padre o el nuevo estrellato de Jenna Ortega (en este caso, la fama por Miércoles seguramente es posterior al rodaje de la película).

De los nuevos personajes, poca relevancia por lo general. El regreso de Hayden Panettiere sirve más como gancho nostálgico para los seguidores de la serie que como un elemento determinante en la trama. La participación de Samara Weaving y Tony Revolori resulta satisfactoria y la veteranía de Dermot Mulroney siempre suma, aunque aquí caiga en cierto histrionismo artificial. El resto, más que probable carne de cañón, pasa por la película con más pena que gloria.

Scream VI se salda como una película efectiva (y efectista), que se mueve en terreno conocido para no desanimar a los fans, con una factura impersonal, pero atractiva. Poco peso tiene ya el valor metafictivo que era la base de la saga, a cambio se ha optado por otro ingrediente mucho más efectivo, la nostalgia, con una sucesión de guiños inagotable, así como dejando la puerta abierta a más entregas y más regresos de personajes del pasado.

Tal vez no haya mucho más hilo del que tirar, pero todo apunta a que vamos a tener Scream para rato.

Póster Scream VI
Póster Scream VI

BLADE RUNNER 2099: El cazador implacable

Philip K. Dick fallecía en 1982, el mismo año de estreno de uno de los grandes clásicos y referentes del cine de ciencia ficción, Blade Runner, basada en su novela corta ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?. No podía haber un título más sugerente para su propuesta, cuya adaptación al cine firmada por Ridley Scott no llegó a ver en pantalla.

Enmarcada en el subgénero ciberpunk y neo-noir, el relato se desarrolla en una Tierra postapocalíptica, bajo una gran nube de polvo radioactivo, tras sufrir una guerra nuclear. La población ha emigrado a otros planetas llevándose a los androides que les asisten, pero algunos han escapado y han regresado de forma ilegal. Rick Deckard es uno de los agentes encargados de cazar a estos renegados y su nueva misión será “retirar” a un grupo de androides de última generación, modelo Nexus- 6, casi idénticos al ser humano.

La historia, que en el papel se desarrolla en San Francisco en el año 1992 y en la versión cinematográfica tiene lugar en la ciudad de Los Ángeles en 2019, ha derivado en una popular franquicia transmedia que en el ir y venir ha originado adaptación de la mítica película protagonizada por Harrison Ford, Rutger Hauer, Sean Young y Daryl Hannah a novela y a cómic, videojuegos, series de anime, series de cómics originales y la secuela Blade Runner 2049, que llegaba a los cines en 2017 de la mano de Dennis Villeneuve, con Ryan Gosling, Ana de Armas y Harrison Ford repitiendo personaje. El universo planteado por Philip K. Dick ha ido así ampliándose y ramificándose, calando en la cultura popular con nuevas historias y personajes sin perder de vista la fuente y el filme de Ridley Scott.

BLADE RUNNER 2099

Su jugosa fan base es el principal público objetivo de la nueva miniserie que prepara Amazon Studios para su plataforma Prime Video. Tras anunciarse Blade Runner 2099 el pasado noviembre, la publicación especializada The Hollywood Reporter ha desvelado esta semana el nombre de uno de los directores vinculados al proyecto y que podría hacerse cargo del piloto. Nominado a cuatro premios Emmy y conocido por su trabajo en Boardwalk Empire y los primeros capítulos de la sexta y séptima temporada de Juego de Tronos, entre otros, el realizador canadiense Jeremy Podeswa dirigirá el arranque y será productor ejecutivo de la serie, junto a Ridley Scott y Michael Green, coguionista de Blade Runner 2049, mientras que Silka Luisa, creadora de la serie Las Luminosas, actuará como showrunner.

Tom Spezialy (The Leftovers) trabaja en el guion, secuela directa del filme de Scott y su segunda parte, que tiene lugar cincuenta años después de los acontecimientos conocidos y de la línea temporal de la serie de animación Blade Runner: El loto negro (2021).

En palabras de Vernon Sanders, de Amazon Studios: «Nos sentimos honrados de poder presentar esta continuación de la franquicia Blade Runner y estamos seguros de que, al asociarnos con Ridley, Alcon Entertainment, Scott Free Productions y Silka Luisa, Blade Runner 2099 mantendrá los temas y el espíritu de sus predecesoras cinematográficas”.

Casting

Sin fecha de estreno confirmado, sobre el reparto tan solo se mueven rumores, y suenan nombres como Jodie Comer, actriz protagonista de El último duelo (2021) de Ridley Scott. Imparable, el cineasta nominado al Óscar en tres ocasiones como director, por Thelma & Louise, Gladiator y Black Hawk Derribado, ultima una nueva película histórica, Napoleón, repitiendo con el actor Joaquin Phoenix.

CRÍTICA: CREED III. La culpa como pecado capital

El mayor reto al que debe enfrentarse Adonis Creed/ Michael B. Jordan en su tercera entrega cinematográfica no es ese pecado de juventud encarnado en la figura de Damian Anderson/ Jonathan Majors, sino demostrar que puede volar solo, sin la sombra de Rocky Balboa/ Sylvester Stallone.

Creed III es claramente una película continuista con las dos anteriores. Es cierto que Stallone está desvinculado de la cinta, pero hay mucho espíritu de Rocky en la historia. Además, Jordan, en su salto a la dirección se ha sabido acompañar del equipo que había dado sabia nueva a la franquicia en la primera parte de este spin off. Así, por ejemplo, tenemos a Ryan Coogler, quien se mantiene como productor y uno de los creadores del argumento inicial, así como Kramer Morgenthau, director de fotografía de la segunda entrega, o Joseph Shirley, compositor que asume aquí la partitura después de componer música adicional para la franquicia de la mano de su mentor, Ludwig Göransson.

El guion

El guion puede parecernos un tanto apresurado por la forma en la que se precipitan los acontecimientos, pero, fiel al espíritu de Stallone, hay varios elementos dramáticos de fondo que sirven de conflicto y que acabarán detonando en el combate final. Aquí impera el sentimiento de culpa. La culpa de Adonis por haber abandonado a su amigo de la infancia, pero también el sentimiento de culpa de algunos de los personajes por haber abandonado sus sueños ante los avatares de la vida.

En esta tercera entrega, Jordan profundiza en la faceta más oscura de su personaje, en esa infancia llena de rabia y rencor por la ausencia de su padre. Éste es un Adonis crepuscular, que ya ha tocado techo en su carrera y ahora ha colgado los guantes para dedicarse más al negocio del boxeo. Por otro lado, hay una confrontación muy propia de la saga entre héroe y villano, aunque aquí se inviertan los roles. Uno representa el boxeo como deporte, calibrado y estratégico, mientras que el otro representa la mirada del tigre, el hambre de ambición, la furia desatada. Adonis no es Rocky, es un boxeador del siglo XXI, educado y entrenado. También representa otro tipo de masculinidad, más emocional.

Personajes secundarios

Aunque la película procura dar espacio de desarrollo a los personajes secundarios (Bianca, Amara, la hija de ambos, Duke y, especialmente, Mary Anne que vuelve a estar espléndidamente interpretada por Phylicia Rashad); lo cierto es que el eje de esta película péndula entre los dos contrincantes. Son Adonis y Damian quienes tiran del conflicto dramático y la química entre los dos actores es formidable. Jonathan Majors ha logrado destacar en los roles de villano en sus últimas películas y aquí sabe darle no sólo una gran fisicidad a Damian, sino que representa de maravilla el dilema dramático que aporta su personaje a la saga.

Michael B. Jordan se estrena como director, manteniendo las claves estéticas de las dos películas anteriores, con una narrativa más enfática y que se recrea, más si cabe, en la fisionomía de los dos boxeadores, esculpidos en el gimnasio a modo de estatuas griegas. Como cineasta ha traído a la saga algunos aspectos ajenos, como cierta narrativa de anime, que queda patente sobre todo en los combates El suyo no es que sea un gran debut como director, pero al menos sí es una opera prima esforzada y de factura más que correcta, elevando el listón por encima de su descafeinada segunda entrega.

Sólo hay un momento en el que Jordan se deja llevar por la innovación y, en nuestra opinión, es donde la película pierde el rumbo. En pleno combate final, a modo de recurso freudiano, Jordan transforma en combate físico en un combate onírico, una idea que sobre el papel podría resultar llamativa, pero que, en pantalla, rompe la tensión dramática del momento climático de la película. Esa ruptura con el realismo de la cinta en favor de un componente fantasioso rompe el tono de la cinta de manera forzada y, en nuestra opinión, calamitosa.

La música

Al igual que en las anteriores, y siguiendo la estela de Rocky, la película se apoya también mucho en el uso de la música, especialmente las canciones que sirven también para arraigar aún más estas películas con la cultura afroamericana. Joseph Shirley hace un uso muy enfático de la partitura musical, aunque se echa de menos a Göransson y ya no digamos a Bill Conti.

Michael B. Jordan es un actor que ha ido creciendo con los años y ha sabido aportar un fondo dramático a su papel de Adonis, sin embargo, hay una carencia que diferencia a Creed de Balboa. Siendo Stallone un actor más limitado, precisamente con Rocky lo que consiguió fue mantener un discurso semiautobiográfico a lo largo de toda la saga. A través del Potro Italiano, la estrella reflexionaba acerca de su vida y convirtió al boxeador en su portavoz particular. Ese componente se mantuvo en los spin offs mientras Stallone estaba allí; sin embargo, pese a ese salto de madurez en el personaje de Adonis, echamos en falta esa conexión íntima entre actor y personaje.

Ahora, tras tres entregas, nos parece que la saga de Creed está ya agotada, siendo esta tercera entrega un buen momento para cerrar lo que, por otro lado, ha sido una nueva andadura irregular y de escaso vuelo tras su prometedora primera entrega.

Maika Monroe protagoniza el thriller de terror EL EXTRAÑO, de Chloe Okuno

Este viernes, 17 de marzo, se estrena exclusivamente en cines El extraño (Watcher), la nueva película dirigida por Chloe Okuno (V/H/S 94) y protagonizada por Maika Monroe (It follows). La cinta, que llega a los cines tras su paso por la última edición del Festival de Cine de Sitges y su première en Sundance 2022, narra la historia de una mujer solitaria que se siente observada y perseguida por una misteriosa figura.

Sinopsis de EL EXTRAÑO

Julia se reúne con su marido cuando este se traslada a su Rumanía natal para empezar en un nuevo trabajo. Hace poco que ha abandonado la profesión de actriz, y a menudo está sola y sin nada que hacer. Una noche, mientras observa a la gente en la calle desde su gran ventanal, descubre una figura en el edificio de enfrente que parece estar mirándola.

Unos días después, estando sola en una sala de cine, tiene la fuerte sensación de que alguien la observa y no tarda en convencerse de que la siguen. ¿Podría ser aquel vecino desconocido? Mientras tanto, un asesino en serie llamado “La Araña” amenaza la ciudad.

El extraño, de Chloe Okuno. Universal Pictures
El extraño, de Chloe Okuno. Universal Pictures

ALIEN 9: La forma de vida más aterradora del universo

En 1979, Ridley Scott logró la simbiosis perfecta entre la ciencia ficción y el terror, con su película Alien, el octavo pasajero, que marcó el nacimiento de una nueva mitología de la mano de H. R. Giger. El pintor y escultor suizo diseñó la original criatura protagonista, el xenomorfo, que se alejaba del clásico extraterrestre humanoide.

Producida por 20th Century Fox, el éxito del filme dio lugar a tres secuelas: Aliens. El regreso (1986), dirigida por James Cameron; Alien 3 (1992), de David Fincher; y Alien: Resurrección (1997), bajo la dirección de Jean-Pierre Jeunet, responsable de Amélie. Luego llegarían los cruces con otra franquicia cercana, Depredador, que había nacido en 1987 con el espectacular filme de John McTiernan protagonizado por Arnold Schwarzenegger, Carl Weathers y Kevin Peter Hall, quien medía 2 metros y 20 centímetros, bajo el maquillaje y vestuario de otro espeluznante alienígena creado en este caso por Stan Winston.

Así, en 2004 se estrenaba Alien vs. Predator y en 2007 su segunda entrega. Ya en 2012 y en 2017, Ridley Scott regresaba a la silla de director para ofrecer dos precuelas, Prometheus y Alien: Covenant, respectivamente, que planteaban una historia paralela y anterior a los hechos conocidos en la cinta original y que supuestamente respondían a muchas preguntas. Por cierto, en El octavo pasajero, bajo el disfraz del alien se encontraba el joven de origen nigeriano Bolaji Badejo, de 2,18 m de altura.

ALIEN 9

En esta nueva década, los fans ya tienen hambre de Alien y 20th Century Studios responde con una nueva película, que esta semana comenzaba a rodarse en Budapest. Considerada la novena entrega de la saga, aún sin título oficial ni fecha de estreno, está dirigida por Fede Álvarez, quien ha coescrito el guion junto a su colaborador habitual, Rodo Sayagues. La noticia ha causado un fuerte impacto entre los seguidores, muchos también admiradores del trabajo del cineasta uruguayo, quien cuenta en su filmografía con el remake del clásico de terror Posesión infernal (2013), el original y tenso thriller de acción y terror No respires (2016) y la última adaptación que se ha realizado de las novelas superventas Millennium: Lo que no te mata te hace más fuerte (2018).

Casting

Tomando el relevo en el papel principal a Sigourney Weaver, como la icónica teniente Ellen Ripley en las cuatro primeras partes; a Noomi Rapace, como la arqueóloga y científica Elizabeth Shaw; y Katherine Waterston, como Daniels, experta en terraformación, en las precuelas, se estrena en la franquicia la actriz y cantante Cailee Spaney, quien ha participado en Pacific Rim: Insurrección (2018), Malos tiempos en el Royale (2018), Blumhouse. Jóvenes y brujas (2020) o la serie policíaca de HBO Mare of Easttown (2021). Le acompañan en el reparto otros jóvenes actores, como son David Jonsson (serie Industry), Archie Renaux (Morbius), Isabella Merced (Dora y la ciudad perdida), Spike Fearn (The Batman) y Aileen Wu.

Ridley Scott no se desmarca de la saga y, junto a Michael Pruss (El estrangulador de Boston, produce la película bajo el sello de Scott Free.

La breve sinopsis anunciada desvela que “un grupo de jóvenes en un mundo distante se encuentran en una confrontación con la forma de vida más aterradora del universo”. Entendemos que con el permiso del Yautja, el depredador.