CRÍTICA | EL SEÑOR DE LOS ANILLOS. LA GUERRA DE LOS ROHIRRIM. Completando la narrativa

A estas alturas, decir que J.R.R. Tolkien creó todo un universo alrededor de su Tierra Media, y que éste iba más allá de los acontecimientos narrados en El Hobbit o El Señor de los Anillos, del Anillo Único o de la lucha ancestral contra Sauron es redundante. Quedarse en eso sería limitar el gigantesco trabajo que realizó el escritor. Como filólogo, experto en lingüística y en historia de la literatura, su mundo fantástico responde a una reinterpretación de la construcción literaria e historiográfica de nuestra propia historia.

Entre relatos y novelas, Tolkien fue construyendo todo un tejido complejo, repleto de personajes, eras y criaturas que bebían de los mitos y leyendas heredados de la tradición celta y germánica de la Alta Edad Media (siglos V al X d.C.). No sólo la construcción de lenguas por parte de Tolkien responde a los componentes lingüísticos de aquellas lenguas antiguas, hoy muertas, sino que él mismo, fue construyendo su propio tratado histórico de la Tierra Media, inspirándose en la labor de historiadores como el Benerable Beda o Godofredo de Mounmouth.

Un nuevo viaje de regreso a la Tierra Media

El Señor de los Anillos. La Guerra de los Rohirrim forma parte de ese corpus literario esbozado por Tolkien a modo de apéndices y que básicamente servía para establecer un marco temporal y desplegar el campo mítico de la Tierra Media, pero que aquí, convenientemente desarrollado, ha dado como resultado una película a medio camino entre la adaptación cinematográfica y la construcción de un relato original. De Tolkien se ha cogido la historia de Helm Mano de Hierro, rey de Rohan 183 años antes de la llegada de Theoden, y su enfrentamiento con Wulf, señor de los dunlendinos, después de que Helm matara en un enfrentamiento a su padre, Freca. En este enfrentamiento reside además la construcción de la leyenda de un emplazamiento mítico, fundamental en la trama de Las Dos Torres, Cuernavilla, también conocida como el Abismo de Helm.

La historia se convierte en leyenda

La película es fiel a lo narrado por Tolkien en los epígrafes y que equivalen a algunos de los momentos más espectaculares de la historia; sin embargo, aquí el protagonismo recae en un personaje especialmente desarrollado para la cinta. En lo epígrafes, Tolkien habla de la hija de Helm, quien el rey rechaza casar con Wulf, siendo éste el origen del conflicto. En su texto, el escritor sí dio nombre a los otros hijos varones de Holm, Haleth y Háma, pero no a la hija. En la película el personaje recibe el nombre de Héra, donde se la describe como una joven impetuosa, independiente, pero también con gran capacidad de liderazgo y honor, siendo su historia la que va a servir de hilo conductor de la narración.

La película establece además una conexión de Héra con Eowynn, marcando que el ímpetu de la primera es un precedente de la segunda, cuya voz (interpretada en la versión original por Miranda Otto, la actriz que dio vida a Eowynn en la trilogía de Peter Jackson) ejerce de narradora de la historia. En este sentido, la película se distancia de Tolkien, quien en sus textos dio el protagonismo principalmente a los personajes masculinos, y busca adaptarse a la sensibilidad del siglo XXI, situando a una mujer al frente de la acción.

Tolkien animado

No es la primera vez que la obra de Tolkien es llevada al cine en formato de animación. Existen dos adaptaciones de El Hobbit, una de 1967 y otra de 1977, además de El Señor de los Anillos de Ralph Bakshi y estrenada en 1978, o El Retorno del Rey, especial para televisión de 1980. La construcción de La Tierra Media y, especialmente, el Reino de Rohan, responde principalmente al diseño artístico creado para El Señor de los Anillos. Las Dos Torres. Al fin y al cabo, al contrario que la producción de Amazon, El Señor de los Anillos. Los Anillos del Poder, esta película se puede entender como una precuela de las obra de Peter Jackson, contando con él, la productora Phillipa Boyens y la guionista Fran Walsh como responsables de mantener ese vínculo con las obras anteriores.

En este sentido, contando además con los derechos de las películas anteriores, El Señor de los Anillos. La Guerra de los Rohirrim es muy continuista a nivel estético, narrativo y sonoro. No sólo el diseño artístico es heredado de lo anterior, sino que cuanta como compositor con Stephen Gallagher, músico y editor musical que ya había trabajado con Howard Shore, compositor de la música de las trilogías de El Señor de los Anillos y El Hobbit, y del que rescata no sólo algunos temas identificativos, sino también el tono épico y operístico de la partitura. Desgraciadamente, con resultados menos afortunados y que lucen menos en la película, quedando, salvo en momentos puntuales, más como un mero acompañamiento musical que realmente ejerciendo una labor narrativa junto a las imágenes. Puestos a elegir, la labor de Bear McCreary en las, hasta ahora, dos temporadas de El Señor de los Anillos. Los Anillos del Poder nos parece muy superior.

A través de los ojos del legendario director Kenji Kamiyama

Es cierto que inicialmente la estética anime de la animación resulta chocante, especialmente para el espectador que llega a la película más con el trabajo de Peter Jackson en mente. Tampoco la animación termina de cumplir al 100% en todas las secuencias, resultando pobre y muy limitada en algunos momentos. Sin embargo, superados estos escollos, la película ofrece un espléndido y épico entretenimiento. La trama cuenta con bastante acción y momentos de gran intensidad, destacando apartados como toda la recreación del relato de Tolkien de los ataques nocturnos de Helm Mano de Hierro o todo el clímax final, con varios guiños incluidos a las películas originales.

El Señor de los Anillos. La Guerra de los Rohirrim queda lejos del impacto y la excelencia de las películas de Peter Jackson, a las que apela continuamente, pero aún así nos parece una excelente película, que respira el espíritu de la Tierra Media de Tolkien, sin tener miedo a salirse de la letra de su creador, permitiendo un espectro más amplio y acorde con nuestro siglo XXI.

Cartel El Señor de los Anillos: La Guerra de los Rohirrim
Cartel El Señor de los Anillos: La Guerra de los Rohirrim

FIMUCITÉ trae a España el espectáculo GLADIATOR LIVE

El Festival Internacional de Música de Cine de Tenerife (FIMUCITÉ), el evento del género más antiguo del mundo, fundado y dirigido por el compositor y director de orquesta Diego Navarro, en asociación con CineConcerts, anuncia la representación de Gladiator Live, con la Orquesta Sinfónica de Tenerife y el Tenerife Film Choir, interpretando la partitura completa de Hans Zimmer y Lisa Gerrard en vivo mientras se proyecta en gran pantalla la película ganadora del Oscar de Ridley Scott en el marco de su 25º aniversario.

El Auditorio de Tenerife acogerá dos funciones de esta superproducción “live-to-picture”, los días 11 y 12 de julio de 2025, como colofón a la 19ª edición de FIMUCITÉ, que dará comienzo el 7 de junio con un nuevo concierto de la Pop Culture Band, por primera vez al aire libre, con el apoyo del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

La presentación tuvo lugar este martes 17 de diciembre en el Salón Noble del Cabildo de Tenerife y contó con la presencia la presidenta Rosa Dávila; el vicepresidente y consejero de Turismo, Lope Afonso; y el director del festival, Diego Navarro. También asistieron el consejero de Cultura y Museos de Tenerife, José Carlos Acha, y la consejera delegada de Turismo de Tenerife, Dimple Melwani, entre otros.

Rosa Dávila destacó que FIMUCITÉ es “un gran evento ya consolidado, un referente cultural y musical que va más allá de nuestras fronteras. Quiero poner en valor el gran esfuerzo de organización que hay detrás de este festival, y su consolidación con su 19º edición para 2025. Se trata de una apuesta cultural apasionante”.

Lope Afonso señaló que “FIMUCITÉ es un evento que representa una gran experiencia sensorial y visual, con el patrón de la calidad que genera impactos positivos para Tenerife”. Afonso añade que “la cultura unida a la promoción turística nos está proporcionado grandes resultados. Avanzamos en el reposicionamiento de nuestro destino turístico con el desarrollo de grandes eventos de calidad. Estamos muy satisfechos de renovar esta colaboración y, por tanto, Turismo de Tenerife va a seguir implicándose en que se conozcan las bondades de la isla a través de la buena cultura, que además genera vínculos”.

Diego Navarro comentó que “estamos muy felices de poder dar este pistoletazo de salida de la 19º edición de FIMUCITÉ, que promete ser histórica habida cuenta de la temática. Esperamos que el público responda llenando y abarrotando todos nuestros espacios escénicos”.

Presentación de la programación de FIMUCITÉ XIX en Cabildo de Tenerife.
Presentación de la programación de FIMUCITÉ XIX en Cabildo de Tenerife.

Navarro destacó que Gladiator, dirigida por Ridley Scott (Blade Runner, Alien. El octavo pasajero, Thelma & Louise), es una de las películas más aclamadas por la crítica de la historia del cine. Protagonizada por el ganador del Premio de la Academia Russell Crowe como un exgeneral vengativo que lucha contra el hijo de un emperador corrupto, Gladiator ganó en el año 2000 cinco premios Óscar, incluido el de Mejor Película, y el Globo de Oro a la Mejor Banda Sonora Original, de Hans Zimmer y Lisa Gerrard. La película también está protagonizada por el nominado al Óscar Joaquin Phoenix, Connie Nielsen, Derek Jacobi, Richard Harris y Oliver Reed en su última aparición en pantalla.

Ya están a la venta las entradas

Gladiator Live es la gran apuesta de FIMUCITÉ para celebrar en su 19ª edición las grandes bandas sonoras asociadas a la historia de Italia, su cultura y tradiciones, así como a sus geniales cineastas y compositores, como Ennio Morricone (1928-2020), autor de más de 500 bandas sonoras, entre las que se encuentran La misión o Cinema Paradiso; Nino Rota (1911-1979), recordado por sus colaboraciones con Federico Fellini, de las que surgieron las partituras para La dolce vita o Amarcord, y autor de la música de El Padrino, de Francis Ford Coppola; o Nicola Piovani (1946-), ganador del Óscar por La vida es bella. Las entradas para las dos funciones de Gladiator Live, que serán dirigidas por Diego Navarro en Auditorio de Tenerife, ya están a la venta en taquilla y online.

La Pop Culture Band abrirá el Festival con un gran concierto al aire libre

El programa arrancará con el espectáculo inaugural al aire libre de la Pop Culture Band, formación pop rock residente del festival desde el año 2014, dirigida por Gonzalo de Araoz, y un concierto el jueves 3 de julio, en el Teatro Leal de La Laguna, que ofrecerá un viaje a través de Italia en el cine, donde sonará la música de grandes compositores del país mediterráneo y de producciones emblemáticas que trasladarán al público a momentos clave en su historia.

En su 19ª edición, el Festival Internacional de Música de Cine de Tenerife cuenta con el apoyo como máximo patrocinador del Cabildo de Tenerife y Turismo de Tenerife, el Gobierno de Canarias a través de Turismo de Canarias y del Instituto Canario de Desarrollo Cultural y los ayuntamientos de Santa Cruz de Tenerife y San Cristóbal de La Laguna. Asimismo, FIMUCITÉ agradece la implicación de la Orquesta Sinfónica de Tenerife y el Auditorio de Tenerife, y otros colaboradores públicos y privados, a los que se suma este año el Consulado de Italia en Tenerife.

Actividades paralelas

La segunda quincena del mes de junio se desarrollará el tradicional cine de verano, una propuesta cultural familiar, con la colaboración del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y el Distrito Centro-Ifara, con proyecciones al aire libre de acceso gratuito hasta completar aforo. Este año, la selección de películas estará compuesta por varios títulos relacionados con el leitmotiv del festival: Italia y su legado cultural e impacto histórico.

Además, FIMUCITÉ contará con destacados invitados profesionales de la industria de la música para el audiovisual, que participarán también en una nueva edición de la FIMUCITÉ Film Scoring Academy. Abierto al público general, próximamente se dará a conocer la programación de clases magistrales y mesas redondas que se desarrollarán en el mes de julio en el Espacio Cultural Espacio Cultural CajaCanarias de Santa Cruz de Tenerife. La asistencia es de entrada gratuita y se podrá validar por un crédito académico de libre elección.

FIMUCITÉ XIX. Cartel de Daniel Fumero
FIMUCITÉ XIX. Cartel de Daniel Fumero

Nuevo cine de medianoche en SUNDANCE

El Sundance Institute, organización sin ánimo de lucro que organiza el festival de cine comprometido con las nuevas voces de la narración y la producción independiente, anunciaba esta semana la programación de su edición 2025, que se desarrollará del 23 al 28 de enero en Park City y Salt City, Utah.

Fundado y presidido por Robert Redford, este nuevo año verán la luz en el certamen un total de 87 largometrajes de 33 países y territorios, de los cuales siete películas estarán enmarcadas en la célebre sección Midnight que acoge desde películas de terror a comedias salvajes, thrillers escalofriantes y obras inclasificables que desafían cualquier género. En esta categoría, en los últimos años se han estrenado propuestas como I saw the TV glow, Sangre en los labios, Infinity Pool, Háblame, Fresh, Hereditary, Mandy, Relic o Babadook.

Ayo Edebiri en Opus, de Mark Anthony Green. (c) A24
Ayo Edebiri en Opus, de Mark Anthony Green. (c) A24

Opus

Las propuestas para el nuevo año y que ya están en el punto de mira de programadores de festivales internacionales especializados incluyen numerosas óperas primas o segundos trabajos de cineastas que ya están despuntando, y entre los repartos figuran algunos nombres destacados. Así, John Malkovich, Juliette Lewis y la actriz coprotagonista de la serie The Bear, Ayo Edebiri, están en Opus, debut de Mark Anthony Green, guionista y director afincado en Los Ángeles cuyo cortometraje Trapeze, U.S.A. recibió numerosos reconocimientos tras su estreno en 2017. Malkovich interpreta a una legendaria estrella del pop que tras décadas desaparecida convoca a la prensa a un complejo remoto, como parte de un retorcido plan.

Dev Patel, en Rabbit Trap, de Bryn Chainey. Foto: Andreas Johannessen
Dev Patel, en Rabbit Trap, de Bryn Chainey. Foto: Andreas Johannessen

Rabbit Trap

Dev Patel (Monkey Man) y Rosy McEwen (Vesper) protagonizan Rabbit Trap, la nueva propuesta de SpectreVision, la productora de Daniel Noah y Elijah Wood. Un folk horror sobrenatural escrito y dirigido por Bryn Chainey sobre un matrimonio que se muda desde Londres a una casa remota en Gales para acabar su nuevo álbum discográfico. Allí, accidentalmente, grabarán un extraño sonido místico, y poco a poco se desconectarán de la realidad.

Together

Los actores Dave Franco y Alison Brie, también pareja en la vida real, producen y protagonizan Together, en la que dan vida a otra pareja que también se traslada a vivir al campo, en este caso poniendo a prueba los límites de su relación, al sufrir un encuentro sobrenatural que da lugar a una transformación extrema de su amor y de su propia carne. Es el primer largometraje del guionista y director Michael Shanks.

Dead Lover

La lista se completa con otros tres títulos. Por un lado, la comedia Dead Lover, con la canadiense Grace Glowicki ejerciendo como directora, guionista, productora y protagonista de la historia de una sepulturera solitaria que, tras conocer y perder trágicamente al hombre de sus sueños, hará todo lo posible para resucitarlo a través de locos experimentos.

The Ugly stepsister

La guionista y directora noruega Emilie Blichfeldt firma su ópera prima The Ugly stepsister, una vuelta de tuerca al cuento de la Cenicienta. Un body horror alrededor de Elvira, mientras se prepara para ganarse el afecto del príncipe a cualquier precio. En un reino donde la belleza es un asunto extremo, Elvira competirá con la encantadora Agnes para convertirse en la reina del baile. Protagonizada por Lea Myren, Thea Sofie Loch Næss y Ane Dahl Torp, debutará en Shudder en 2025.

Touch me

Y Addison Heimann presenta su segundo largometraje tras Hypochondriac (2022), Touch me, una comedia de terror y ciencia ficción sobre dos amigos que se vuelven adictos al toque de heroína de un alienígena narcisista que podría estar tratando de apoderarse del mundo.

Obex

Pero el cine de género estará también representado en otras secciones, como Next, que promete cada año producciones audaces sin límites a la creatividad. Aquí encontramos la película Obex, escrita, dirigida y protagonizada por Albert Birney, quien regresa a Sitges tras Strawberry Mansion (2021) con una nueva fantasía surrealista, esta vez ambientada en 1987 y filmada en blanco y negro.

Santiago Pineda y Sofía Buenaventura, en Llueve sobre Babel, de Gala del Sol. Foto:  Sten Tadashi Olson
Santiago Pineda y Sofía Buenaventura, en Llueve sobre Babel, de Gala del Sol. Foto: Sten Tadashi Olson

Llueve sobre Babel

Además, el cine de género en español estará representado por dos trabajos: Llueve sobre Babel (Rains over Babel) y La Virgen de la Tosquera (The Virgin of Quarry Lake). La primera está escrita, dirigida y producida por Gala del Sol, nombre con el que firma la creadora colombiana-española Natalia Hermida. Su propuesta sumerge al espectador en una onírica y musical experiencia steampunk tropical, en un mundo fascinante y colorido: un legendario bar de buceo que también funciona como purgatorio, presidido por La Flaca.

La Virgen de la Tosquera, de la argentina Laura Casabé, en la sección oficial del Festival de Sundance 2025.
La Virgen de la Tosquera, de la argentina Laura Casabé, en la sección oficial del Festival de Sundance 2025.

La Virgen de la Tosquera

De otro lado, dentro del apartado World Dramatic Competition, participa la coproducción Argentina-España-México La Virgen de la Tosquera, dirigida por Laura Casabé (premio a la mejor dirección de la sección Noves Visions en Sitges 2020 por Los que vuelven). Ambientada en 2001, es un romance de terror sobre tres adolescentes de la periferia de Buenos Aires que se enamoran del mismo joven. Escrita por Benjamin Naishtat, es la primera adaptación cinematográfico de los cuentos de la célebre autora Mariana Enríquez.

HERE (AQUÍ), de Robert Zemeckis. La vida ante los ojos de la audiencia

Supongo que todos recordaremos Centauros del Desierto (The Searchers, EEUU, 1956), ese memorable western dirigido por John Ford (que vamos a darnos el gustazo de ver en la gran pantalla el próximo 20 de diciembre en Multicines Tenerife), uno de los grandes maestros de la historia del cine. El filme comenzaba y terminaba con la cámara emplazada en plano medio ante el marco de la puerta a la entrada de la casa de los Edwards, donde el errante Ethan llegaba al comienzo del filme, se asomaba y se colocaba en dicho marco, entrando a la casa con la familia de su hermano después de ser recibido.

El filme comenzaba con esa llegada del jinete, claramente desencantado, magníficamente expresado por un John Wayne como pocas veces hemos visto, que había luchado en la guerra de Secesión en el lado de la Confederación, y del lado de Maximiliano en México (según Ford le dice a Peter Bogdanovich en su libro entrevista). El metraje concluía con el rescate de la joven Debbie (Nathalie Wood) de los indios comanches, y la entrega a los familiares más cercanos, en el mismo marco de la puerta, ante el mismo porche, con el mismo paisaje desértico detrás, ante el mismo tiro de cámara, y con Ethan, igualmente, en el marco de la puerta, sin que esta vez Ethan entre a la casa. Al contrario, mira hacia el interior, podría entrar y quedarse. Sin embargo, se da la media vuelta y se aleja cabalgando como mismo había llegado al comienzo del filme.

El lugar es un personaje más

Bien, pues si son tan amables, cerremos los ojos e imaginemos a Ethan en el marco de esa puerta y la cámara frente a él. ¿Ya? Ahora imaginemos que toda la película del maestro Ford transcurre delante de la cámara, y en ese mismo escenario, en ese mismo marco de la puerta ante el mismo encuadre. Por él pasan los indios, los colonos, los búfalos, la caballería, los poblados indios, las mentes insanas de las mujeres rescatadas de los poblados indios. El resultado, al menos en términos formales, podría ser perfectamente Here (Aquí) (Here, EEUU, 2024), la nueva película de Robert Zemeckis.

Estaríamos ante un “Cinema Speculation”, que diría Quentin Tarantino, pero es posible especular con la idea de que algo así pensaría (e imaginaría) Robert Zemeckis a la hora de ponerse, como Miguel Ángel, ante el trozo de mármol del que saldría el famoso David, o como John Ford a la hora de idear los simétricos planos de apertura y cierre de Centauros del Desierto.

En una de tantas conversaciones con el escritor Víctor Conde (cuyo verdadero nombre es Alfredo), creo recordar que tuvo lugar en 2023, este cronista le había dicho que la última obra maestra de Zemeckis es El Vuelo, en su opinión. Personalmente es una película que me encanta. Me gusta mucho la planificación del accidente de avión, y su marcado tono de tragedia más allá de la simple pirotecnia, me encanta Denzel Washington, ese plano de la mano suya cogiendo finalmente la botella de vodka, después de que la cámara aguante unos segundos el encuadre de la misma, y me encanta toda la cuestión jurídica, la defensa de los intereses del piloto por parte de Charlie Anderson, el abogado interpretado por Bruce Greenwood. Alfredo decía, sí, pero ¿de cuándo es El Vuelo? Dejando sombreada en el aire, sus cualidades literarias llegan a ese nivel en medio de una conversación, una terrible verdad. ¿Desde cuando Robert Zemeckis no dirige una obra maestra? Preguntaba retóricamente el literato.

Bienvenidos a Marwen (Welcome to Marwen, EEUU, 2018) y Las Brujas de Road Dahl (The Witches, EEUU, 2020), no lo eran. La respuesta, al menos para mí, no puede ser más satisfactoria. Cierto es que hacía mucho tiempo (más de 12 años) que Zemeckis no entregaba una obra maestra. Creo que Here (Aquí) es esa obra magna que todos esperábamos de él, y además, constituye toda una delicia de película.

Es evidente que Zemeckis es un cineasta de los sentimientos, como buen alumno y discípulo de Steven Spielberg su “hermano mayor” en el arte de cultivar las imágenes. La circunstancia de que Spielberg haya upado a un joven y ambicioso aspirante a realizador a finales de los años 70, y que haya puesto en sus manos a mediados de la década siguiente toda una trilogía de éxito, no resta el menor valor a Zemeckis como ese maravilloso creador de imágenes que es.

Amante de los retos técnicos, su filmografía está plagada de imágenes para la historia. Ese plano por el hueco de la escalera de Lo que la verdad esconde (What Lies Beneath, EEUU, 2000), o ese travelling hacia atrás, delante del personaje de Ellie Arroway el personaje que encarna Jodie Foster de adulta, cuando corre, a cámara lenta, para recoger las pastillas de su madre que yace en el salón, en Contact (EEUU, 1998), plano que, cuando la joven llega al baño, el plano en retroceso que llevábamos unos minutos viendo se convierte (gracias a la técnica digital) en el reflejo del espejo de la puerta del armario del servicio donde está lo que busca, o ese paseo por las dos torres gemelas en El Desafío (The Walk, EEUU, 2015), que tan mal nos lo hizo pasar, por la sensación de vértigo más que real, que nos creó el astuto emplazamiento de la cámara.

No soy demasiado fan de Forrest Gump (EEUU, 1994), espero no ganarme la excomunión por tamaña y osada afirmación, creo que, como diría Winston Churchill respecto al golf, es “la mejor manera de estropear un bonito paseo” por la América más reivindicativa de los años 60 y 70, pasando demasiado “por arriba” de todo, es decir, con demasiada ligereza y llenándolo de la (para mí gratuita) comicidad de ver la cara de Hanks en cada momento clave, ya sea en la segregación de las escuelas del sur del país o ante el edificio Watergate o en la marcha sobre Washington. Sinceramente todavía hoy no le veo la gracia a la caricatura sobre tan importantes momentos. Todo ello sin perjuicio de que el filme de 1994 a nivel técnico es absolutamente prodigioso.

Un viaje cinematográfico en el tiempo

¡Dios! Y llegó Here. Mismos actores principales, Tom Hanks y Robin Wright, mismo director de fotografía Don Burgess, mismo compositor de la banda sonora, Alan Silvestri, mismos guionistas Eric Roth y el propio Zemeckis, texto que, igualmente, posee un material de partida, en este caso una novela gráfica.

El resultado es una emocionante, emotiva y magistral lección de cine. Un filme emprendido, así me transmitieron sus imágenes, con unas ganas, con un hambre, con una pasión… de un cineasta claramente jovial e ilusionado con las infinitas posibilidades de la séptima de las artes. Un solo tiro de cámara, un mismo lugar por los siglos de los siglos, desde que los dinosaurios fueron expulsados del planeta, hasta el presente milenio, pasando por la ocupación de una tribu india, escenificado en una pareja construyendo una vida juntos, la edificación, primero de una casa colonial frente a una plantación al fondo del plano, en los tiempos de la guerra de la independencia de EEUU, el levantamiento de la casa donde el grueso del filme tiene lugar.

Here (Aquí), de Robert Zemeckis. Vértice 360
Here (Aquí), de Robert Zemeckis. Vértice 360

Efectos de rejuvenecimiento creados en directo y en tiempo real

De principios del siglo XX, pasamos a la postguerra de la Segunda guerra mundial, o a la era de la lucha por los derechos civiles y la guerra de Vietnam, o el fin de año de 2003… y regresamos a comienzos del siglo en una conversación sobre el sufragismo, o a los tiempos de la pareja india. Todo ocurre siempre “Aquí”, ante nosotros los espectadores, en el mismo lugar, bajo el mismo emplazamiento de la cámara. Delante del teleobjetivo desfilan las vidas de aquellas personas que estuvieron ahí, o aquí, que entran y salen del plano, que hablan, ríen, gritan, lloran, comen, ven la televisión, escuchan la radio, hablan por teléfono, pintan, discuten y, sobre todo, sienten. La técnica de rejuvenecimiento de los rostros de Hanks y Wright es perfecta esta vez, frente al oscarizado filme de 1994, donde todo era mucho menos creíble a ese nivel, aunque no estaban nada mal aquellos efectos especiales.

Probablemente no gustará mucho, porque puede parecer una exposición demasiado prolongada de la vida misma, casi como si una película de Eric Rohmer se tratase, que eran definidas por aquél entrañable detective de los años 70, Harry Mosely (rostro de Gene Hackman), de manera implacable. Para Mosely en el filme La Noche se mueve (Night Moves, EEUU, 1975), de Arthur Penn, ver un filme del realizador francés era como “sentarse a ver crecer la hierba”. La recepción, buena o mala no restará un ápice a la magnificencia y el buen gusto que recorre cada imagen, meticulosamente preparada.

Ambientada en una única habitación

Aparte de manejar hábilmente los hilos de las emociones como nadie, y de las diferentes sensaciones de hogar que sienten los personajes en el salón de la casa, el filme es modélico a la hora de retratar el paso del tiempo y los efectos en las vidas de seres humanos comunes, sin grandes aspiraciones, con sus flaquezas, sus bondades, defectos y virtudes, enfrentándose a los devenires habituales de la vida, o esgrimiendo los efectos de aquello que les ocurre o deciden fuera de plano. Siempre en el mismo lugar y en el mismo encuadre, saltando de un tiempo a otro, de unos personajes a otros, conviviendo en ocasiones varios planos de distintas épocas superponiéndose unos planos a otros.

El juego es preciso, además de precioso, y está llevado a cabo con una gracia y sensibilidad, que dejaron perplejo y sacudido emocionalmente a un humilde cinéfilo, durante toda la tarde-noche de domingo 8 de diciembre de 2024, rendido ante tanta belleza e inteligencia.

Robert Zemeckis, en el set de rodaje con los actores principales de Here (Aquí). Vértice 360.
Robert Zemeckis, en el set de rodaje con los actores principales de Here (Aquí). Vértice 360.

Pues sí, Zemeckis es uno de los grandes maestros del séptimo arte. Irregular, por supuesto, y no siempre da con el “toque” que llevan sus alardes técnicos. Personalmente no estoy demasiado dispuesto a “perdonarle” que Beowulf (EEUU, 2007), no fuese una emocionante película de acción real, creo que la animación era innecesaria, esta vez. Puedo comprenderla en Polar Express (EEUU, 2004) que tuve la gran suerte de ver en una sala IMAX, y disfrutarla y mucho en Cuento de Navidad (A Christmas Carol, EEUU, 2009), versión que adoro literalmente y que en 3D luce maravillosamente.

En fin, si no han ido a ver Here, no se la pierdan. Hay que verla en la oscuridad de la gran pantalla sentarse como quien está ante una obra maestra de Caravaggio, Van Gogh o Turner y dejarse seducir por ella poco a poco, sin prisa.

Nos preguntaremos en un momento determinado: pero, ¿realmente Robert Zemeckis no va a mover la cámara en ningún momento? ¿En serio? La respuesta a esa pregunta… llegará… en su debido momento…

Here (Aquí), de Robert Zemeckis. Vértice 360
Here (Aquí), de Robert Zemeckis. Vértice 360

La buena salud del género de ciencia ficción estadounidense

El género de ciencia ficción parece gozar de muy buena salud, circunstancia directamente proporcional a la aceptación popular. Veamos algunos ejemplos.

PROYECTOS INMEDIATOS

Mientras Ridley Scott sueña con concluir su trilogía sobre el androide David (Michael Fassbender), su manera de incidir en la saga del xenomorfo, que quedó abierta y pendiente de concluirse con Alien: Covenant tiene en su agenda otro filme de ciencia ficción, The Dog Stars, basado en la novela de Peter Heller, ambientado en un mundo post apocalíptico donde los supervivientes de un virus letal tienen que enfrentarse a un grupo de saqueadores denominados “segadores”.

The Dog Stars
The Dog Stars

Mientras James Cameron estrenará una nueva secuela de Avatar en 2025 denominada Avatar: Fire and Ash (EEUU, 2025), el canadiense materializará a continuación un filme mucho más modesto y sencillo, El Último tren de Hiroshima (Last Train From Hiroshima, EEUU, 2027), la adaptación del libro de Charles Pellegrino, sobre la verídica historia de Tsutomi Yamaguchi, el hombre que sobrevivió a las dos bombas, la atómica y la de hidrógeno, que devastaron las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, y pusieron punto y final a la segunda guerra mundial en 1945. La técnica, los efectos visuales y el drama humano y la resiliencia se adueñarán de las imágenes del filme. Una vez concluido este filme, nuevas secuelas de Avatar parecen esperarle turno de réplica.

Denis Villeneuve, por su parte, continúa abrazando la ciencia ficción a toda vela. En la cronología de sus proyectos, toma importancia en términos de prioridad Dune Messiah, su tercer filme de la saga, que se empieza a filmar en 2025 con idea de estreno el 2026.

Sus otros filmes-proyectos de ciencia ficción quedan en la parrilla. Rendez vous with Rama, la adaptación de la obra de Arthur C. Clarke, y Nuclear War: A Scenario, esa prometedora especulación de lo que haríamos después de una guerra nuclear, algo parecido a aquel atractivo telefilme El Día después (The Day After, EEUU, 1984), de Nicholas Meyer, todo indica que verán la luz en los próximos años.

Alien vs. Predator

Fede Álvarez consiguió un éxito inconmensurable con Alien Romulus (EEUU, 2024), del que se pondrá en marcha una secuela en cuanto se tenga un texto a la altura, como se ha dicho.

Dan Trachenberg también ha logrado un éxito y la dignificación de una saga maltrecha con Predator, La Presa (Prey, EEUU, 2022) y su continuación, ambientada en el Japón Feudal, ha recibido el visto bueno de la plataforma Disney+.

Mad Max

George Miller es un cineasta que ha demostrado sus capacidades como narrador en diversos filmes, pero su éxito y su prestigio le han venido con los filmes de la saga Mad Max. De momento cinco son los filmes de la franquicia, entre 1979 y 2023, todos dirigidos por él, y todos dotados de una apabullante inventiva visual, siendo la segunda y la cuarta aventura, las más fascinantes de todas ellas. Si la valoración de la rentabilidad de la última incursión, Furiosa, de la saga Mad Max (Furiosa, A Mad Max Saga, EEUU, 2023), Miller continuará explorando este universo. Veremos, porque la calidad y las posibilidades parecen no tener un fin próximo.

Por otro lado, Interstellar (EEUU, 2014) de Christopher Nolan cumple 10 años en 2024, y comienza a poseer un culto impresionante. Su tráiler previo al pase de Alien, el 8º Pasajero en los cines Prince Charles, provocó un enorme entusiasmo entre el público de la sala. De alguna manera consiste en un termómetro considerable de la importancia que el filme va acumulando. Después de su Óscar, Christopher Nolan prepara nuevo proyecto envuelto en el mayor de los secretos. Los actores Matt Damon, Tom Holland, Charlize Theron y Anne Hathaway, entre otros, ya conocen el guion y han dicho que sí, después de firmar uno de esos detallados acuerdos de confidencialidad, como cabezas más visibles de su reparto. No parece ser un filme de ciencia ficción según la rumorología desatada. Veremos.

El cineasta todo terreno James Gray, proporcionó en el año de gracia para el cine de 2019, todo un evento cinematográfico de género fantástico. Ad Astra (EEUU, 2019) constituye una especie de Apocalypse Now (EEUU, 1979) en el espacio, protagonizada por Brad Pitt, Tommy Lee Jones y Liv Tyler, que juega magníficamente con la soledad de los viajes espaciales y, como hizo Blade Runner 2049, con el corporativo protocolo de practicar los test emocionales a sus empleados, para comprobar una y otra vez la entereza de los personajes principales ante situaciones estresantes. Toda una aspiración de las grandes corporaciones, que sueñan con intromisiones semejantes en la vida y mente de su personal.

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DE ALIEN A BLADE RUNNER. SCOTT, CAMERON Y VILLENEUVE. PRIMERAS SECUELAS

1. UNAS PALABRAS INTRODUCTORIAS. CINE DESDE EL WEST END
2. RIDLEY SCOTT. SUEÑOS DE CREDIBILIDAD. ALIEN, EL 8º PASAJERO O LA GÉLIDA SOLEDAD EN EL ESPACIO EXTERIOR
3. RIDLEY SCOTT (II). SUEÑOS DE UNICORNIO. BLADE RUNNER O LA SOLEDAD DEL CORREDOR DE FONDO
4. JAMES CAMERON Y LA CATARSIS BÉLICA. RIPLEY 57 AÑOS DESPUÉS: ALIENS EL REGRESO O LAS CONSECUENCIAS DEL NEOCOLONIALISMO CORPORATIVO.
5. DENIS VILLENEUVE, EL APRENDIZ DE REALIZADOR DE GÉNERO FANTÁSTICO. BLADE RUNNER 2049. ¿SUEÑAN LOS HUMANOS CON REPLICANTES EMBARAZADAS?
6. PROYECTOS INMEDIATOS. LA BUENA SALUD DEL GÉNERO DE CIENCIA FICCIÓN ESTADOUNIDENSE

CRÍTICA | VAIANA 2. El mundo en sus manos

El caso de Vaiana es, sin duda, digno de estudio. De ser una película de éxito discreto en 2016 (recaudó la mitad que Frozen tres años antes), ha pasado a convertirse en la cinta del estudio más vista de la plataforma Disney+ y su secuela rompió récords de preventa de entradas antes de su estreno. El éxito en el servicio de streaming llevó al estudio a reconvertir lo que inicialmente iba a ser una serie de televisión en una continuación cinematográfica y presentarla como el estreno estrella para un periodo tan importante como es la Navidad (apuesta que ya desde el primer fin de semana ha quedado claro que era la correcta).

Es cierto que la escueta respuesta comercial de la cinta original era injusta para una producción de excelente factura, con espléndido acompañamiento musical y una historia de aventuras que apelaba a los clásicos del género, al mismo tiempo que servía de visibilidad para las culturas indígenas de la Polinesia. En este sentido, lejos de corregir, la segunda parte ha potenciado estos elementos con notable éxito.

Lo primero que llama la atención es la excelencia de la animación. Nada extraño viniendo de la Disney, pero no sólo hay una progresión notable con respecto a su predecesora, sino que además la película presenta un dinamismo espectacular, resultando todo un espectáculo sensorial para el espectador. Cada set pieces que compone el nuevo viaje de Vaiana adquiere sus propias características estéticas, potenciando el colorido y la espectacularidad de las imágenes.

El guion es lo más endeble de la cinta. No por deficiente, sino por carente de originalidad. La cinta acusa proliferación de personajes secundarios no especialmente imprescindibles y cuyo desarrollo es bastante limitado. Se agradece el sentido de aventura clásica que mueve todo el metraje, pero no hay ningún giro especialmente sorprendente, ni como espectadores sentimos en algún momento que el cumplimiento del viaje de Vaiana esté en verdadero riesgo. Se agradece que se haya reducido el protagonismo de Maui, para no resultar excesivamente cargante, y la evolución de Vaiana, como único personaje con un verdadero arco argumental.

La parte musical vuelve a jugar un valor decisivo en la película. En esta ocasión se ha prescindido de la participación de Lin Manuel Miranda (aunque se reutiliza el tema “We Know the Way” de la primera entrega), pero esto no afecta al conjunto. Tanto las canciones compuestas por Opetaia Foa’i, Abigail Barlow y Emily Bear, junto con la espléndida partitura de Mark Mancina sirve de principal motor de la película, tanto a nivel narrativo, argumental como de inclusividad cultural, incluso por encima de las propias imágenes.

El conjunto es una película que cumple con todas las expectativas. Ofrece un buen entretenimiento familiar para estas fechas prenavideñas, con aventura, humor, mensaje con valores sociales y representación respetuosa de una cultura minoritaria. Como secuela resulta continuista con respecto a la anterior, ampliando el espectro en todos los sentidos y dejando ya establecidos definitivamente los componentes para seguir franquiciando las próximas aventuras de Vaiana.

BLADE RUNNER 2049. Denis Villeneuve, el aprendiz de realizador de género fantástico

La secuela de Blade Runner fue durante muchos años una de las leyendas urbanas y especulaciones más recurrentes en los chascarrillos de Hollywood. En las grandes reuniones de ejecutivos siempre se había evitado llegar a importantes conclusiones. En las pequeñas reuniones, fue en numerosas ocasiones el tema que se empleaba como una manera de romper el hielo y pasar luego a lo importante. En todo caso, era un tema que invitaba a fabular y disertar sobre las secuelas en general, y lo decepcionantes que solían ser. Aliens: El regreso y El Padrino parte II (The Godfather part II, EEUU, 1975) eran, naturalmente, una excepción a la regla. Lo cierto es que, y esto siempre salía en toda conversación sobre el tema, pese al culto inmenso que el filme iba adquiriendo clara y contundentemente a lo largo de los años, Blade Runner no fue un éxito de taquilla.

Recordemos la regla de oro de los productores respecto a las secuelas. Así que la posibilidad de una secuela de esta obra maestra arrancaba sonrisas, pero a la hora de la verdad los ejecutivos se encogían de hombros y pasaban a otra cosa.

La maraña de derechos que había que sortear y pagar por seguir explotando el filme, si es que algún día se convertía en una franquicia que mereciera la pena explotar, era, por otra parte, todo un desafío para los abogados especialistas en contratos de distribución de la meca del cine.

Van pasando los años y llega una fecha concreta que constituye un punto de ruptura en el hastío generalizado de todos los implicados para regresar al universo de los replicantes y sus cazadores con aureola de filme noir.

3 de marzo de 2011. Es la fecha en la cual Broderick Johnson y Andrew Kosove, cofundadores (en 1997) de la productora independiente Alcon Entertainment LLC, que posee un fuerte acuerdo de distribución de sus productos a través de Warner Bros., se hace con unos activos muy importantes: los derechos plenos para la explotación en el cine, televisión, videojuegos y libros de la posible franquicia Blade Runner, de modo que pueden producir series de televisión, precuelas y secuelas a su antojo que tengan que ver con el icónico filme de 1982.

Parte del acuerdo requiere que en la línea de producción ejecutiva figuren el productor y realizador Bud Yorkin, su esposa Cynthia Sikes Yorkin como coproductora. Sikes Yorkin se había convertido en 1998 en socia en iguales partes con Bud Yorkin respecto a los derechos del filme original de 1982. Los Yorkin nunca pudieron comprar los derechos del copropietario Jerry Perenchio (recordemos, el otro de los tres miembros de Tandem Productions, Inc. que se sumergió en el negocio de Blade Runner), además muy reticente a poner en marcha ninguna secuela.

La parte de Perenchio fue finalmente a parar a Thunderbird Entertainment, una productora y distribuidora canadiense. Por esa compañía comparecen Frank Guistra y Tim Gamble como productores ejecutivos propietarios del 50% de la franquicia Blade Runner. Y por supuesto, comparecerán en los créditos igualmente Johnson y Kosove que manifestaron su alegría con la tremenda adquisición, reconociendo que siempre fue uno de los filmes preferidos de ambos, aceptando el reto y la responsabilidad de honrar al filme original en cualquier secuela o precuela que llegasen a producir.

2007 había sido un año importante para Blade Runner igualmente, como se ha explicado. Además del montaje final, aparece en el mercado audiovisual el documental de 214 minutos de duración Días Peligrosos: Creando Blade Runner (Dangerous Days: Making Blade Runner, EEUU, 2007), de Charles de Laurizika.

Por otra parte, la múltiple edición en todo el mundo en DVD y Blu-Ray en 2012 de los diferentes montajes del filme, más algunas escenas alternativas descartadas en su día convierte el suceso en toda una celebración para cinéfilos del mundo entero. 2007 y 2012, en definitiva, supusieron otros momentos de oro, claves para un filme que cumplía 30 años de existencia y tres versiones estrenadas en salas comerciales.

Visto lo visto, en un momento de los “días peligrosos” de 2016, una pregunta flotaba en el aire con mayor brillo e intensidad si cabe que los cuatro años de vida del replicante Roy: ahora que parece que ha habido ciertos movimientos por desenmarañar la tela de araña sobre los derechos del filme original y ciertas intenciones de realizar algunos movimientos creativos en torno al mítico filme de 1982. ¿Dónde estaba la secuela del filme de culto que ya tenía 30 años?

Los Yorkin contactan con Johnson y a Kosove. Alcon Entertainment ha producido algunos filmes de cierto prestigio como Insomnia (EEUU, 2002), de Christopher Nolan, o 16 Calles (16 Blocks, EEUU, 2006), de Richard Donner. Pero, principalmente, tenía en su haber dos éxitos incontestables cuyas cifras en taquilla habían cuadruplicado sus presupuestos: The Blind Side (EEUU, 2009) de John Lee Hancock, un drama racial de buenas intenciones que supuso un Oscar de la Academia para Sandra Bullock, y el intenso thriller Prisioneros (Prisoners, EEUU, 2013), dirigido por un francocanadiense que había llegado para quedarse y que iba diciendo a todo aquel ejecutivo que quisiera escucharle, en cada reunión que tenía y había tenido en Hollywood, que algún día haría películas de ciencia ficción de gran presupuesto. Su nombre era Denis Villeneuve.

BLADE RUNNER 2049

Cynthia Sikes Yorkin se convierte en una especie de mediadora de facciones beligerantes en el proceso de producción del filme que daría lugar a Blade Runner 2049. Comienza convenciendo a su esposo para limar asperezas con Ridley Scott y con el guionista original Hampton Fancher. Digamos que, gracias a la señora Yorkin, todos consiguieron sentarse en un salón para hablar civilizadamente sobre lo que sería Blade Runner 2049, una vez superado el “molesto” tema introductorio de las secuelas. Definitivamente Michael Deeley y la productora ejecutiva del primer filme, Katy Haber, no quisieron formar parte de la nueva aventura. Fancher comienza a desarrollar un borrador de guion con algunas ideas que ya tiene al respecto. Ridley Scott está demasiado ocupado para hacerse cargo de la energía y el tiempo necesarios para un proyecto de esta envergadura. Acaba de estrenar con bastante éxito una incursión en el género de ciencia ficción con la que está bastante contento: Marte (The Martian) (The Martian, EEUU, 2015). Se convoca a las posteriores reuniones al artífice de Prisioneros. Tres fueron las razones que Villeneuve esgrime para involucrarse:

I). Una vez dijo que sí a la secuela, Villeneuve quería la bendición de Ridley Scott. Quería sentarse delante de él, mirarle a los ojos y escuchar, “si, puedes hacerlo”. Menos mal que el británico así lo expresó.

II). Al leer el guion de Hampton Fancher y Michael Green, Villeneuve sintió claramente que había una gran película que obtener de él y comprendió que Scott había sentido lo mismo.

III). Al francocanadiense le habían ofrecido ya unas cuantas películas importantes y algunas de género. Sin embargo, pocas eran realmente dignas de hacerse realidad y pocas significaban tanto artísticamente para él como aquella. Ridley Scott es uno de los directores preferidos de Villeneuve, quien sentía un amor desmesurado hacia el filme original.

Como un joven director de películas independientes en Canadá, Villeneuve jamás había tenido la menor oportunidad de hacer ciencia ficción a la escala presupuestaria que requerían los efectos especiales en ese género. Sus dos primeros filmes, fueron escritos igualmente por él y de alguna manera dan rienda suelta al interés de su realizador por los accidentes automovilísticos a finales del milenio. August 32nd on Earth (Canadá, 1998) Una especie de road movie donde Simone Prévost (Pascale Bussieres), una joven de 26 años se replantea su existencia después de sobrevivir a un terrible accidente de coche. Decide cancelar un programado viaje a Italia y llamar a su amigo Philippe (Alexis Martin) y proponerle tener un hijo con él. Éste acepta, con la condición de que la concepción tenga lugar en el desierto. El filme fue seleccionado para la sección A Certain Regard del Festival de Cannes de 1998.

MAELSTRÖM

Por su parte, Maelström, el segundo filme de su realizador, es un drama psicológico donde asoman ciertos aspectos de género fantástico. Su protagonista es también una mujer, Bibianne Champagne (Marie-Josée Croze), una joven empresaria que se involucra a un nivel romántico con el hijo de un hombre al que atropelló y se fugó. El filme está narrado por un pez parlante, mediante el empleo de la técnica animatrónica. Se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Montreal y en el Festival Internacional de Cine de Berlín. Para Villeneuve, los resultados con estos dos filmes habían sido decepcionantes. Tanto es así, que no hizo un solo largometraje en 9 años, dedicado a su familia.

Nueve años más tarde

Su regreso vino con Polytechnique (Canadá, 2009), rodada en Quebec y recrea la masacre real que emprende un joven en la escuela politécnica de Montreal el 6 de diciembre de 1989, cambiando la vida de sus estudiantes para siempre. El punto de vista elegido es doble: el de dos jóvenes estudiantes que observan todo el proceso emprendido por el asesino, y la óptica de éste, que quiere matar a tantas mujeres como sea posible. Su estreno mundial tuvo lugar en Quebec, y a partir de ahí, fue seleccionada para la sección quincena de realizadores del festival de cine de Cannes de 2009. Recibió nueve premios Genie, que otorga la academia canadiense de cine y televisión. Villeneuve rodó el filme en francés, pero también hizo una versión en inglés.

Incendies (Canadá, 2010), parte de la obra teatral de Wajdi Mouawad: La Mujer que Cantaba. Dos hermanos mellizos se reúnen con un notario canadiense amigo de la familia para leer el testamento de su madre una inmigrante canadiense. La mujer provenía de una familia árabe. El descubrimiento de las raíces, la dramática concepción de los dos gemelos, las guerras en oriente medio, la falta de atención a los derechos humanos más elementales, así como una promesa incumplida sobre una tumba y un ataúd forman parte del reto familiar de los dos herederos en un sensacional filme de profunda crítica política y social, sin descuidar en drama personal de los protagonistas, con ecos de tragedia griega. Obtuvo una nominación al Óscar a la mejor película de habla no inglesa. Ambos filmes colocaron definitivamente a Denis Villeneuve en el mapa de Hollywood.

La citada Prisioneros, la poliédrica y surrealista Enemy (EEUU, 2013), y el thriller Sicario (EEUU, 2015) sobre el grado que alcanza la lucha contra el narcotráfico en EEUU, son películas absolutamente innovadoras, osadas y magníficamente realizadas, y el hecho de que de alguna manera vaya a contracorriente de la zona de confort del cine comercial estadounidense, no impide que sean tremendamente populares.

En sus sueños con “ovejas electrónicas”, es decir, con hacer películas de ciencia ficción, Villeneuve tenía siempre un top: una adaptación de la saga Dune, según las novelas de Frank Herbert. Sabía que era un camino largo. Había que obtener, primero que nada, un buen guion, había que desenmarañar los derechos de las novelas, en un proceso tan complicado como el de Blade Runner 2049. En fin, que el sueño de Dune era un sueño de largo recorrido. Villeneuve comenzó a andarlo, bajo el paraguas de Warner Bros. La ventaja de ese deseo a largo plazo es que el tiempo jugaba a favor del visionario realizador. Si aceptaba hacer otras películas de género, la experiencia le proporcionaría aquella soltura que necesitaría cuando Dune estuviese lista.

Y así ocurrió. La Llegada (EEUU, 2016), es una obra compleja sobre el lenguaje alienígena y como éste permite avanzar a través del tiempo, en una invitación a reconsiderar conceptos como la comunicación y la cronología. Villeneuve salió enormemente airoso de su soñado su debut en la ciencia ficción a gran escala. Luego vino Blade Runner 2049. Su satisfacción personal con el resultado no sería la misma.

Denis Villeneuve, junto a Harrison Ford y Ryan Gosling, en el set de Blade Runner 2049.
Denis Villeneuve, junto a Harrison Ford y Ryan Gosling, en el set de Blade Runner 2049.

¿SUEÑAN LOS HUMANOS CON REPLICANTES EMBARAZADAS?

Con Villeneuve al mando de la cacareada secuela, las decisiones van cayendo en escala. Reaparecerá el personaje de Deckard. Harrison Ford muestra su entusiasmo por estar. Habrá cameos de Edward James Olmos y Sean Young, que aceptan el reto. Ryan Gosling, actor tremendamente popular ya en 2017, Robin Wright, Jared Leto, Dave Bautista y Ana de Armas van firmando contratos.

El director de fotografía británico Roger Deakins se quedó profundamente impactado y deslumbrado con el visionado de Incendies. Su director le pareció un cineasta muy especial. Deakins le dijo a su agente que si Villeneuve venía o se quedaba en Hollywood y quería hacer películas, le hiciese llegar claramente sus intenciones de que estaría disponible para él. Prisioneros y Sicario marcaron el comienzo de una hermosa amistad entre el realizador y el cinematographer. Villeneuve llamó personalmente al británico de cara a Blade Runner 2049 y le dio carta blanca para marcar la pauta lumínica del filme. El resultado es absolutamente rico y deslumbrante, además de un merecido Oscar de la academia para la fotografía del filme.

La filmación tuvo lugar entre julio y noviembre de 2016, principalmente en los bien equipados estudios Origo de Budapest y en algunos edificios emblemáticos de la ciudad que replicaron a un Los Ángeles 30 años por delante del filme original.

El resultado fue un tanto agridulce en términos de público. Se esperaba que los fans del original acudiesen masivamente a llenar las salas de cine una y otra vez. Todo el mundo levantaba la mano y se autoproclamaba fan del filme original, por tanto, no era disparatado suponer un visionado a gran escala. Y la taquilla no fue mal, solo que el presupuesto resultó ser enorme y, por tanto, tampoco Blade Runner 2049 ha sido un éxito rotundo. Otra pregunta flotaba en el ambiente ¿Dónde estaba la legión de fans de Blade Runner cuando se les necesitaba para llenar las salas?

A todo ello hay que sumar el descontento de Denis Villeneuve con el balance final de este magnífico filme. El realizador francocanadiense lo resume del siguiente modo:
“Estaba constantemente pensando en la película original mientras hacía Blade Runner 2049. Era imposible no hacerlo, así que 2049 fue realmente una carta de amor a la primera película, pero fue de lejos uno de los proyectos más difíciles que jamás he hecho y no creo que vuelva a acercarme al universo de otra persona otra vez. Aún me despierto por las noches a veces diciendo ¿por qué hiciste eso?”.

Pantalla Prince Charles Cinema
Pantalla Prince Charles Cinema

Science Fiction/ Double Feature

Noviembre de 2024. Diez minutos separaron los créditos finales de la melancólica Blade Runner de 1982 y los créditos iniciales de Blade Runner 2049 en la Downstairs cinema de los cines Prince Charles. El visionado de ambos filmes uno detrás del otro, constituye un espectáculo sin precedentes. Tanto es así, que el cronista decidió que esa es la mejor manera de plantarse ante ambos filmes, uno seguido del otro, como si ambos fuesen una especie de todo. Era la primera vez que así lo hacía. Los sentimientos encontrados que tenía respecto a la secuela de Villeneuve, se habían ido disipando con cada pase, y con cada experiencia vivida con cada uno de ellos.

Sin duda, Blade Runner 2049 constituye todo un triunfo a nivel estético y visual, terreno en el que confluye una visión absolutamente personal de una riqueza y sutilidad arrebatadoras. El exquisito gusto por el detalle y en como transita, en definitiva, por el rico mundo histórico, donde personajes nuevos conviven maravillosamente con los ya conocidos, con una nueva trama al viejo estilo «noir» como hilo conductor, marcan la maravillada visión en la gran pantalla. Villeneuve, y el operador Roger Deakins, crean una atmósfera digna de su predecesor, confiriéndole un ritmo mucho tan o más pausado que justifica, en opinión de este cronista, los 164 minutos de duración que transcurren de manera natural, engarzando cada uno de los impactantes eventos que sustentan la trama en perfecto maridaje con el filme de 1982.

Memorable resulta cómo Villeneuve nos introduce sabia y paulatinamente en el reconocible universo del filme de Ridley Scott, y en cómo prorroga de un modo muy novedoso, respecto del filme anterior, el discurso sobre la soledad. El Blade Runner protagonista, el agente de policía que retira replicantes, es… ¡un replicante! Una idea sensacional, una de tantas. La idea de expandir el universo de Los Ángeles hacia otras áreas de California, las más agrícolas, y las menos favorecidas, para exponer nuevas estructuras sociales, ampliando escenarios, personajes y sectores de la sociedad, redefiniendo ideas y situaciones ya presentes en el filme de Scott, como las disquisiciones en torno a los implantes de recuerdos, brillan a cada nuevo visionado.

La relación entre los personajes que componen maravillosamente Ryan Gosling y Ana de Armas constituye, por otra parte, un bloque absolutamente fascinante del filme. Dos personajes y dos interpretaciones para la historia del género. Su relación constituye una metafórica reflexión sobre la soledad en un mundo tecnológico que ya estaba muy presente en el filme original. La idea de un androide protagonista, K, y su juguete virtual, Joi, el holograma-aplicación, en un mundo que ya no distingue entre lo real y lo artificial, que le ayuda a combatir la desolación que el replicante cazador de los de su especie siente en su propio hogar. Un conato de historia de amor intangible, maldita, que recoge una de las maneras más hermosas que ha encontrado el cine de narrarnos esa soledad en esta era tecnológica.

Llama la atención en la trama la idea de que Rachel, la replicante interpretada por Sean Young en el filme original, se quedó embarazada y murió en el parto. El filme, a partir de ahí, desata todo un cisma en la quebrada sociedad futurista, entre los seres humanos, los robots y por supuesto en el seno de la Wallace Corporation (que ha relevado a la extinta y en suspensión de pagos, Tyrell Corporation), liderada por Niander Wallace (Jared Leto). Wallace envía a la letal replicante Luv (Sylvia Hoeks) a recuperar los restos de Rachel y tras la pista de la criatura nacida. La sociedad de 2049 no está nada preparada para hacerse a la idea de que una persona artificial pueda dar a luz a una nueva vida, o, dicho de otro modo, que una vida, con alma, provenga de una persona artificial, del mismo modo que K (excelente Ryan Gosling) expresa en un momento dado que nunca ha “retirado” a nadie que haya nacido previamente. Las órdenes que recibe el replicante es acabar con toda evidencia del mencionado embarazo.

Finalmente, y en consecuencia con la razón anterior, el rescate narrativo de Deckard (maravilloso Harrison Ford) prevalece como una opción nada forzada. Antes al contrario, el personaje está perfectamente integrado y su presencia, como padre de la criatura que cambiará todo, es necesario en el nuevo orden 30 años después. Deckard, después de la muerte de Rachel, y para proteger su descendencia, decide abandonarla. La hija resultará ser la doctora Ana Stelline (Carla Juri), que ha desarrollado problemas inmunitarios, vive en una especie de burbuja, un entorno seguro, pero desde él posee una gran creatividad en los diseños de la vida artificial de Los Ángeles de 2049. Nadie sabe que es la hija de Rachel y Deckard. K encuentra al ya anciano ex Blade Runner en Las Vegas, recluido en uno de sus lujosos hoteles, entre whisky y antiguos videos de Sinatra y Presley, evitando la polución exterior, donde el polvo radioactivo en suspensión, fruto de irresponsabilidades pasadas, constituye, paradójicamente, un ecosistema estable, proporcionándole el perfecto escondite. Deckard continúa enraizado en aquellos convencimientos que presenciamos en su evolución al final del filme de 1982.

Cada época, cada era, posee sus propias obsesiones y temas. Así, 1982 y 2017 tienen los suyos, y los tiempos de 2019 y 2049 en los que transcurren las respectivas películas, no constituyen una excepción. Además, si en 2019 la publicidad que aparecía en el filme, como parte de la ambientación futurista, era todo un espectáculo audiovisual, con mujeres cantando entre haces de luz y color en las paredes de los edificios, Los anuncios en la realidad de 2049 ya se integran entre la gente a pie de calle: bailarinas, o la nueva aplicación de compañía Wallace, con el rostro de Ana de Armas, danzan sensualmente invadiendo, nuestro espacio mientras caminamos por las avenidas. En un mundo donde lo artificial y lo real es completamente imposible de distinguir, la base de la existencia consiste en “sentir la vida”, sea real o artificial.

Los finales de ambos filmes se tienden un maravilloso puente con el humano Deckard como nexo de unión. Si en la parte final del filme de 1982, el replicante Roy tiende la mano al humano para evitar su muerte, en el final del filme de 2017 el replicante K salva la vida de Deckard y lo lleva a que pueda ver y conocer a su hija. Ambos, Roy y K mueren ante un fenómeno natural y en silencio, en un momento de pura extenuación y agonía personal. El primero bajo la lluvia que disolverá todos sus recuerdos, y el segundo bajo unos sutiles copos de nieve que le darán la paz que necesita y que tal vez lo llevan hacia su holograma preferido… o simplemente igualmente a la simple desaparición y pérdida de todos sus implantes y experiencias.

El fin del mundo no se desató finalmente en Londres aquella lluviosa y fría tarde de noviembre de 2024, especialmente propicia para la revisión del primer filme de la franquicia Alien y los dos de la saga Blade Runner en la capital del imperio de su majestad. El cinéfilo viajero abandonó los cines Prince Charles muy a su pesar. Se llevó algo de comida para el apartamento en la conexión de metro habitual, las líneas Victoria y la prodigiosa y práctica Jubilee Line principalmente. Cenó en soledad del apartamento de Canary Wharf. Parecía un ex Blade Runner llegando a su reducido habitáculo después de un día intenso.

Blade Runner 2049
Blade Runner 2049

El reencuentro con Blade Runner 2049 en la gran pantalla estuvo sensacional. Una de las revisiones en formato doméstico en su hogar, había constituido un claro punto de ruptura que hizo que el nuevo disfrute en pantalla grande fuera mayúsculo. Mientras regresaba al apartamento, recordó aquella tarde de domingo 25 de febrero de 2020. Teníamos la pandemia del Covid 19 ya encima. El confinamiento de la población llegaría en apenas dos semanas. Quizá fue necesario experimentar una sensación de apocalipsis, unos «Días Extraños» que diría el cantante y poeta Jim Morrison. Aquel domingo, la calima extrema que convirtió Canarias en el lugar más contaminado del planeta y estimulaba ciertas sensaciones experimentadas desde un hogar herméticamente cerrado. En Sidney, Australia, había pasado algo parecido en 2019, año de una tóxica tormenta de polvo rojo que impedía ver los elementos más reconocibles de la ciudad. Aquel domingo de febrero de 2020, era el día perfecto para ver la polución en la ciudad del juego por excelencia que proponía el segundo filme de anticipación de Denis Villeneuve. Su visionado nunca volvería a ser ya el mismo. Blade Runner 2049 es el filme perfecto para disfrutar durante el fin del mundo.

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DE ALIEN A BLADE RUNNER. SCOTT, CAMERON Y VILLENEUVE. PRIMERAS SECUELAS

1. UNAS PALABRAS INTRODUCTORIAS. CINE DESDE EL WEST END
2. RIDLEY SCOTT. SUEÑOS DE CREDIBILIDAD. ALIEN, EL 8º PASAJERO O LA GÉLIDA SOLEDAD EN EL ESPACIO EXTERIOR
3. RIDLEY SCOTT (II). SUEÑOS DE UNICORNIO. BLADE RUNNER O LA SOLEDAD DEL CORREDOR DE FONDO
4. JAMES CAMERON Y LA CATARSIS BÉLICA. RIPLEY 57 AÑOS DESPUÉS: ALIENS EL REGRESO O LAS CONSECUENCIAS DEL NEOCOLONIALISMO CORPORATIVO.
5. DENIS VILLENEUVE, EL APRENDIZ DE REALIZADOR DE GÉNERO FANTÁSTICO. BLADE RUNNER 2049. ¿SUEÑAN LOS HUMANOS CON REPLICANTES EMBARAZADAS?
6. PROYECTOS INMEDIATOS. LA BUENA SALUD DEL GÉNERO DE CIENCIA FICCIÓN ESTADOUNIDENSE

ALIENS EL REGRESO: James Cameron y la catarsis bélica

A finales de la década de los años 70, el canadiense James Cameron era un innato relaciones públicas que soñaba a lo grande. Cameron estaba provisto de un auténtico “pico de oro” o poder de convicción. Había sido conductor de profesión, primero de camiones, luego de autobuses escolares, pero también fue un prematuro creador de historias de ciencia ficción y de maquetas a escala. Iba para guionista de cómics, hasta que se dio de bruces con La Guerra de las Galaxias (Star Wars, EEUU, 1977), de George Lucas. Salió del cine convencido de que él también era capaz de construir y diseñar todo aquello y entonces una inspiradora vocación se abrió ante sus pies.

Xenogenesis

Estudia con entusiasmo técnica de creación de efectos especiales de un modo autodidacta. Escribe y dirige junto a su amigo Randall Frakes el corto Xenogenesis, de 1978, financiado con los 20.000 dólares obtenidos de la inversión de una asociación de dentistas del condado donde vivían. Cameron filmó 12 minutos de puro delirio visual. Un homenaje a la ciencia ficción, con influencias de 2001: Una Odisea del espacio (2001, EEUU, 1968), de Stanley Kubrick y de la citada Star Wars, sus dos grandes iconos del género.

Roger Corman enseguida vio las enormes posibilidades del canadiense. Contrató sus servicios para la creación de miniaturas espaciales y efectos de fotografía de Los Siete Magníficos del Espacio (Battle Beyond The Stars, EEUU, 1980), del especialista en animación, Jimmy T. Murakami.

Satisfecho del trabajo del futuro realizador, Roger Corman le encargó la dirección de segunda unidad y la dirección artística de La Galaxia del Terror (Galaxy of Terror, EEUU, 1980), cuya hipotética rentabilidad se basaba en una estructura similar al filme de Ridley Scott de 1979, y unas morbosas dosis de erotismo de la cinta, a cuenta de la presencia de cierta modelo de la revista Playboy integrada en el reparto, desnudada y violada por una especie de larva babosa gigante en la gruta de un planeta remoto.

Cameron remata su labor en la factoría Corman como asesor de diseño, encabezando el departamento de arte para la película Androide (Android, USA, 1982), de Aaron Lipstadt, que juega con la presencia de una inteligencia artificial, ciertos apuntes curiosos en la relación entre las criaturas y su creador, con ecos de Frankenstein y La Isla del Doctor Moreau, de Mary Shelley y H.G. Wells, respectivamente, ambientada en el espacio exterior, con un mad doctor encarnado por el sensacional actor alemán Klaus Kinski. La propuesta vuelve a venir sazonada, la fórmula obliga, con ciertas secuencias eróticas.

Inasequible al desaliento, hizo algunas gestiones importantes en el mundo de la industria del cine, entre ellas para que su guion Terminator circulase por los diferentes estudios, los más grandes, pero también los más independientes y osados, como una muestra de su currículum personal, es decir, como prueba palpable de lo que él tenía claro que era su talento de escritura e imaginación y ¿por qué no decirlo? Su mente aclimatada a la ciencia ficción, conseguida con muchos años de lectura de obras claves del género, a diferencia de, por ejemplo, Ridley Scott o Walter Hill y David Giler.

Fuera de New World Pictures, James Cameron recibió la llamada de otro cineasta que despuntaba y comenzaba a marcar maneras en el género: John Carpenter. Se le encarga a Cameron la labor de maquetista y director de fotografía de los efectos visuales de 1997: Rescate en Nueva York (Escape from New York, EEUU, 1981). El filme ha podido verse en la octava edición del Isla Calavera, Festival de Cine Fantástico de Canarias Ciudad de La Laguna con la presencia de la actriz Adrienne Barbeau. No resulta arriesgado afirmar que el filme de Carpenter tuvo un gran impacto en sus propias historias y aproximaciones a otras franquicias. Terminator y Aliens: El Regreso serían dos filmes tremendamente influenciados formalmente por el realismo y la ironía de Carpenter en su mini clásico de ciencia ficción.

Aliens: El regreso.
Aliens: El regreso.

RIPLEY 57 AÑOS DESPUÉS: LAS CONSECUENCIAS DEL NEOCOLONIALISMO CORPORATIVO

Es en el verano de 1983 cuando el guion The Terminator va a parar a los despachos de Brandywine Productions. Walter Hill, David Giler y Gordon Carroll tienen una reunión con James Cameron. No es que quieran producir ese guion, cuyo proceso ya está en marcha con la productora británica afincada en Los Ángeles, Hemdale Productions. Los ejecutivos de Brandywine otorgan al canadiense unas pautas de cómo debe de ir ese futuro filme de la franquicia. Ripley rodeada de soldados y toda la parafernalia militar.

Los directivos que tomaron la antorcha dejada por Alan Ladd Jr. en 20th Century Fox, no estaban receptivos precisamente a la idea de una secuela del rentable filme de 1979, que todavía se mantiene como el filme con mayor número de espectadores de toda la saga. Los argumentos para no llevar a cabo la secuela eran de lo más variopintos. En torno al filme original, se decía, que no había el merchandising, a diferencia de lo acontecido con los filmes de Star Wars. Muchos pensaban que el filme de 1979 había sido todo un fenómeno cinematográfico, pero que, definitivamente, era un filme desagradable y el público ya había visto suficiente sobre la criatura parásita y asesina. Los ejecutivos de la compañía, aquellos años, por otra parte, seguían a rajatabla la “regla de oro” de las secuelas (rápidamente derogada): cuestan el doble y recaudan, como mucho, la mitad. Las buenas noticias para Alien II llegarían en julio de 1984.

El productor independiente Lawrence Gordon fue contratado para reemplazar a Joe Wizan en la cabeza visible de Fox. La relación entre Lawrence Gordon y Walter Hill no puede ser mejor. Ambos han hecho juntos El Luchador, The Driver, y los dos hits de Paramount Pictures, The Warriors y Límite 48 Horas. Llega el momento de hablar de la continuidad de uno de los filmes más rentables de la casa.

Avatar, de James Cameron
Avatar, de James Cameron

Avatar

Resulta muy complicado separar el nombre de James Cameron de la saga Avatar. El estreno del primer filme en 2009 se saldó con un éxito que necesitaban desesperadamente las salas de cine. Los fans del realizador, los amantes del género y las familias se lanzaron hacia la sala de cine más próxima, y lo hicieron varias veces como regla general. Su visionado en salas 3D, podía haber dado más dividendos aún si se hubiesen estandarizado antes.

Avatar fue el filme que hizo a los distribuidores modernizar sus salas de cine. La Invención de Hugo (Hugo, EEUU, 2011), de Martin Scorsese, y La Vida de Pi (The Life of Pi, EEUU, 2012) de Ang Lee, y en menor medida Prometheus (EEUU, 2012), de Ridley Scott, fijaron las bases sentadas por el filme de James Cameron respecto a los estándares de las 3 dimensiones en la gran pantalla, dejando claras unas infinitas posibilidades de utilización del formato con fines narrativos.

Las 3D y su molesta conversión también hicieron ver los aspectos negativos, a través de filmes como Furia de Titanes (Clash of Titans, EEUU, 2010), de Louis Leterrier, y su secuela Ira de Titanes (Wrath of Titans, EEUU, 2012), de Jonathan Liebesman.

Desde 1997, documentales aparte, Cameron en la ficción no ha hecho otra cosa que los filmes colosales ambientados en el mundo de Pandora, y que de alguna manera parten de un conglomerado de cine y literatura ya vistos sobradamente aderezados con lo último en tecnología. Pero este no ha sido ni mucho menos el estado de las cosas.

Terminator
Terminator

Terminator

Entre 1984 y 1997, James Cameron realizó una serie de películas conmovedoras, filmes que fueron encareciéndose a medida que fue ganando credibilidad y prestigio. En todos ellos luce maravillosamente su visión del espectáculo combinada con el intenso drama humano, liderado por personajes femeninos de gran potencia y carisma. Sus dos filmes sobre Sarah Connor y su hijo John Connor y los ciborgs venidos del futuro en la citada Terminator y su siguiente secuela Terminator 2: El Juicio Final (Terminator 2: The Judgement Day, EEUU, 1991), filmes sobre el reinado de las máquinas en un desastroso futuro para la humanidad y los viajes en el tiempo para tratar de arreglar las cosas son dos filmes espléndidos, por más que la segunda posea un tono políticamente correcto respecto al personaje encarnado por Arnold Schwarzenegger, pero esa es otra historia. La impecable acción, el ritmo del filme y los sofisticados efectos especiales, todo ello al servicio implacable de la historia, dejaron mudos a los espectadores de comienzos de los 90.

Para 20th Century Fox, Cameron hizo dos filmes sensacionales, bien escritos, mejor filmados, intensos, espectaculares donde cada dólar invertido puede apreciarse en sus visionados para la gran pantalla. Abyss (The Abyss, EEUU, 1989) es un filme que no proporcionó todo el dinero que se esperaba de él y tuvo una filmación complicada, agravada por la mala relación entre Ed Harris y el realizador. Siendo el final de este filme un tanto decepcionante, puesto en relación con la épica del resto del filme, no deja por ello de ser un filme de aventuras espléndido, de gran impacto.

Kate Winslet y Leonardo DiCaprio, en Titanic, de James Cameron.
Kate Winslet y Leonardo DiCaprio, en Titanic, de James Cameron.

Titanic y Abyss

En la segunda década de los 90 y en contra de lo anunciado por los agoreros que vaticinaban un fracaso estrepitoso, Cameron estrena Titanic (EEUU, 1997), la producción más cara de la historia en aquel momento, cuyo dinero se había reunido en una asociación entre la Fox y Paramount Pictures. La recaudación de taquilla, lejos de estrellarse como el famoso buque, dejó perfectamente claro que la aventura, las dificultades de la filmación y la historia de Rose (Kate Winslet) y de Jack (Leonardo DiCaprio) en medio de la catástrofe del buque británico, era lo que el público de entonces quería ver.

Linda Hamilton, Mary Elisabeth Mastrantonio y Kate Winslet encarnaron en los filmes mencionados al prototipo de heroína instaurado por su realizador, con sus inseguridades, pero obteniendo de la flaqueza la entereza necesaria para resolver las situaciones límite y los grandes dilemas planteados por los habilidosos guiones del cineasta canadiense. Aliens: El regreso no sólo pertenece a este ilustre período de la filmografía del cineasta autoproclamado rey del mundo en la ceremonia de los premios Oscar de 1997 mientras sostenía un premio en cada mano. Es sin la menor duda, la mejor de todas las películas de ese período, y la que le proporcionó al cineasta la posibilidad de dirigir con pleno control los filmes de 1989 y 1997 mencionados.

Aliens: El regreso.
Aliens: El regreso.

Aliens

En las salas de cine en EEUU el 17 de julio de 1986 se estrenó una versión de 132 minutos de Aliens: El Regreso, con el objetivo primordial desde la distribución de poder efectuar los 4 pases diarios, esenciales al no estar todavía estandarizados los «cineplex”. La versión extendida del filme estrenada mundialmente en formato de video doméstico el año 1992 permitiría, con sus pros y contras disfrutar de la completa visión de James Cameron, es decir de 155 minutos, frente a los referidos 132 minutos pactados para su estreno, En España se tuvo que esperar hasta el 30 de octubre. La versión extendida del filme permitiría disfrutar de la completa visión de James Cameron, es decir de los 155 minutos que constituyen “el viaje que realmente queríamos contar”, en palabras de la productora Gale Ann Hurd. El éxito de recaudación del montaje para los cines fue rotundo. Más de 180 millones de dólares de taquilla a lo largo del planeta. La versión extendida constituyó todo un récord de ventas en el formato doméstico, y con el tiempo se vería en salas comerciales. Aliens: El regreso tuvo siete nominaciones a los Oscar de la academia, entre ellas una para Sigourney Weaver a la mejor actriz.

Prince Charles Cinema
Prince Charles Cinema

La versión vista en la Upstairs cinema de los cines Prince Charles fue la versión extendida, aquella que realmente desarrolla y expande todos los aspectos que toca el filme. Se entiende ese afán protector de Ripley sobre Newt (Carrie Henn), la joven superviviente de la colonia LV 426, cuando nos percatamos que ha perdido a su hija, ya fallecida, a la que había prometido regresar para su cumpleaños. Es en la versión extendida donde nos enteramos igualmente que la audiencia a la que asiste Ripley y donde narra los hechos acontecidos en el primer filme se está jugando su licencia y termina con su revocación y sin cargos penales, pero la necesidad de evaluación psiquiátrica mensual. Un par de momentos adicionales entre Ripley y Hicks, donde se intercambian nombres de pila y de alguna manera conectan, no sobran, pero no son necesarios. Las secuencias con los padres de Newt siendo atacados por el face hugger y las armas automáticas con sensores de movimiento colocadas en los pasillos del complejo, pueden ser prescindibles.

En cualquier caso, desde que está disponible la versión extendida, el cronista siempre ha sentido absoluta predilección por la misma. Complacido con la estandarización de la versión extendida de Aliens: El regreso, el pase en los cines de Leicester Square estuvo a la altura, con una copia espléndida en 70 mm, conservando su granulado y en unas circunstancias fabulosas para su visionado dando el frío y la lluvia reinante en el exterior.

A Cameron, por tanto, no le interesa la idea de creación de otros mundos, ni de ir ensamblando una mitología fantástica, como sí que ocurre en la colosal saga Avatar. La película va directa a la historia de Ripley, sus dilemas y los problemas a los que tiene que hacer frente su personaje. En un primer momento, el dilema de Ripley pasa porque la crean respecto a los hechos del primer filme, con el objetivo claro de que alerten a los colonos de que allí está el germen de la criatura. A continuación, la disyuntiva pasa por si ella acude personalmente, o no, al planeta, cuando finalmente se pierde todo contacto. Finalmente, está la encrucijada de considerar que, capturada por una de las criaturas, la niña todavía está viva e ir a salvarla de las garras de los monstruos extraterrestres antes escapar de un planeta a punto de convertirse en polvo cósmico.

James Cameron, que respeta muchísimo el trabajo meticuloso y personal de Ridley Scott en el anterior filme, retoma las principales reglas narrativas de la primera película, como es lógico (el personaje de Ripley, las características de la criatura, la corporación y sus intereses económicos), pero se aleja visualmente de ella todo lo que le es posible. Hay cierta continuidad estilística, qué duda cabe, pero el realizador canadiense busca y consigue reflejar su propia personalidad. Lejos de ser un estilizado filme de terror psicológico como era el filme de Scott, definida por el uso del teleobjetivo (que le otorga a la imagen esa textura especial, tan definitoria, marcando distancia al filmar, y cerrando mucho el encuadre, para captar tan sólo partes concretas de la criatura), Aliens es un espectacular filme bélico, con reminiscencias directas a la entonces reciente guerra de Vietnam, cuyas repercusiones, no sólo respecto a las importantes bajas humanas, sino a su repercusión mediática, o la división que creaba en la sociedad, con predominio de su impopularidad, surcaban y azotaban a la sociedad estadounidense. Ello puede apreciarse en secuencias como aquella que comparte la euforia de los soldados, ante el escepticismo de Ripley, que ya sabe cómo se las gasta la criatura, y el de la niña, la joven Newt, que, paradójicamente, se siente más segura sola que ellos. Aliens comparte con el conflicto del sudeste asiático la incomprensible derrota de un ejército entrenado y tecnológicamente superior, derrotado por una raza primaria.

Newt y Ripley, en Aliens: El regreso.
Newt y Ripley, en Aliens: El regreso.

Cameron, tan maniático por el detalle como Scott, consigue una película épica, intensa, rica en detalles, filmada a las maneras clásicas. Muestra de ello son, por ejemplo, esas retroproyecciones (imágenes proyectadas en una pantalla al fondo del plano) que se utilizan por ejemplo cuando en la estación Gateway, Carter Burke le viene a traer a Ripley información sobre su hija. El plano engaña y da a entender que Ripley está en un jardín (sabemos que está en el espacio) y de repente la cámara se mueve y ella apaga la pantalla. Es una proyección filmada (de un jardín de los estudios Pinewood) en Panavisión (uno de los formatos surgidos en los años cincuenta como alternativa al cinemascope, para hacer la guerra a la televisión que proporcionaban mayor tamaño y resolución de imagen). Cuando los protagonistas van a salir de la colonia, esperan la llegada de una nave nodriza para recogerlos, y trasportarlos a la Nave Sulaco, pero se ha colado un Alien que aniquila a sus tripulantes. La secuencia de la nave estrellándose al fondo del plano, mientras Ripley, Newt y los suyos tratan de escapar del impacto, es igualmente una retroproyección.

Ripley en Aliens: El regreso.
Ripley en Aliens: El regreso.

El filme, por otra parte, posee un empleo tremendamente eficaz de la pista de sonido, gran culpable de los instantes más aterradores y desasosegantes del filme, como esos dispositivos que usan los marines para detectar el movimiento, y que más de una vez se integra en los acordes del formidable score de James Horner, anticipando el ataque de las criaturas. El uso de la luz también es muy importante. El color azul tan característico del cine de Cameron, se combina magníficamente con la luz roja de alarma, en secuencias límite, con el empleo de las luces estroboscópicas o intermitentes que acompañan los disparos del fusil de asalto a-10 mm que usan los marines. Al tono pesadillesco y caótico de la propuesta, contribuye el hecho de que Cameron fuerce el encuadre, combinando diferentes posiciones de las criaturas, o filmando a la reina alien, creando el efecto entre majestuoso y fantasmagórico, dotándola de sensaciones primarias como dolor y furia, que potencian el desasosiego de la excelente secuencia de lucha final de esta criatura con Ripley armada de un robot elevador.

Con Aliens: El regreso, el cineasta canadiense logra el mejor filme de su carrera hasta la fecha, y se mueve por última vez en los parámetros de serie B. Tal vez no sea el rey del mundo, pero sus películas, mejores o peores, jamás causan indiferencia y constituyen un palpable ejemplo del enorme esfuerzo que hay detrás de una producción cinematográfica. Con Avatar: El sentido del Agua (Avatar: The Way of the Water, EEUU, 2022), Cameron ha recuperado, en opinión de este cronista, gran parte del sentido de la aventura esgrimido en los intensos filmes de los 80 y 90.

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DE ALIEN A BLADE RUNNER. SCOTT, CAMERON Y VILLENEUVE. PRIMERAS SECUELAS

1. UNAS PALABRAS INTRODUCTORIAS. CINE DESDE EL WEST END
2. RIDLEY SCOTT. SUEÑOS DE CREDIBILIDAD. ALIEN, EL 8º PASAJERO O LA GÉLIDA SOLEDAD EN EL ESPACIO EXTERIOR
3. RIDLEY SCOTT (II). SUEÑOS DE UNICORNIO. BLADE RUNNER O LA SOLEDAD DEL CORREDOR DE FONDO
4. JAMES CAMERON Y LA CATARSIS BÉLICA. RIPLEY 57 AÑOS DESPUÉS: ALIENS EL REGRESO O LAS CONSECUENCIAS DEL NEOCOLONIALISMO CORPORATIVO.
5. DENIS VILLENEUVE, EL APRENDIZ DE REALIZADOR DE GÉNERO FANTÁSTICO. BLADE RUNNER 2049. ¿SUEÑAN LOS HUMANOS CON REPLICANTES EMBARAZADAS?
6. PROYECTOS INMEDIATOS. LA BUENA SALUD DEL GÉNERO DE CIENCIA FICCIÓN ESTADOUNIDENSE

SITGES 2024 | ODDITY, de Damian McCarthy. Tocando madera

Después de su paso por el Festival de Sitges, la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián (donde ganó el Premio del Público al Mejor Largometraje) y el Festival de Cine Fantástico de Canarias Ciudad de La Laguna Isla Calavera, por fin ha llegado a carteleras Oddity, segundo largometraje dirigido por Damian McCarthy, y que se ha convertido en una de las sorpresas de este año en materia de género fantástico y de terror. McCarthy ya nos había sorprendido en el año 2000 con su opera prima, Caveat, y aquí reincide con otra película atmosférica y tétrica, que busca dar una vuelta de tuerca al cine de fantasmas.

El cineasta nos propone en Oddity una trama criminal y las dudas de la hermana de la víctima ante la resolución del asesinato, todo a modo de trama detectivesca sobrenatural y con una particular herramienta de investigación, un tótem de madera que sirve de contacto con lo sobrenatural. La película funciona a modo de pieza de cámara, con tres personajes como protagonistas casi únicos, reunidos en un espacio cerrado, una casa aislada en el campo. McCarthy emplea lo minimalista de elementos para construir una narración cargada de tensión, suspense y terror.

Una de las sorpresas del cine de terror del año

Pese a sus búsquedas de originalidad, lo cierto es que el guion peca de previsible, siendo el aspecto más endeble de la película. A pesar de esto, McCarthy logra que la película no se resienta por este motivo gracias a la puesta en escena, que mantiene atrapado al espectador en todo momento. Pausada y elegante, prescindiendo del recurso del sobresalto, prefiere construir una atmósfera oscura y enrarecida a través del uso del espacio.

A esto se une la excelente labor de fotografía de Colm Hogan. La escasa iluminación en la casa se convierte en un factor subyugante, repleto de recovecos y sombras, donde habita la amenaza. La cámara se mueve con cautela por los pasillos, manteniendo al espectador en constante preaviso de que el terror puede ocultarse entre esas tinieblas.

Oddity, de Damian McCarthy
Oddity, de Damian McCarthy

Una atmósfera realmente inquietante

A esa casa de piedra se suma el tótem de la protagonista, una médium ciega que sospecha que el asesinato de su hermana obedece a términos distintos del informe policial. El tótem de madera pasa a ser una especie de ángel justiciero y aterrador, un voz del más allá dispuesta a denunciar los pecados del prójimo. Su figura, inmóvil, silenciosa, pero omnipresente, sentencia los secretos de los habitantes de la casa, del marido viudo y su nueva compañera.

Igual de inquietante es la presencia de la protagonista, magnífica Carolyn Bracken (quien además aborda doble papel en la cinta), quien lejos de permitir que su ceguera comprometa su seguridad en la casa, se transforma en un elemento revelador, transmitiendo a los otros personajes la sensación de que, a pesar de no ser vistos, están siendo constantemente observados. Junto con Bracken, McCarthy se apoya también en el espléndido trabajo de su reducido reparto, a los que dirige de manera férrea, intensificando la tensión de la trama.

Con su aliento clásico, Oddity logra transportar al espectador a la esencia del cine de terror, tomando con seriedad las claves del género y ofreciendo una película que no se escuda en excusas externas, ni deriva a componentes de comedia. El objetivo de Damian McCarthy era una cinta de terror puro y, desde luego, lo ha conseguido.

La saga documental LIFE AFTER, de Lisa Downs

«La serie documental Life After es realmente mi forma de celebrar los filmes que adoro y con los que crecí. Son filmes muy especiales para mí y para mucha gente».
Lisa Downs

La octava edición del Isla Calavera, Festival de Cine Fantástico de Canarias Ciudad de La Laguna, acogió a la realizadora británica Lisa Downs. Su área de trabajo comprende principalmente el documental, donde ha cobrado una gran importancia su nostálgica serie Life After donde ejerce de realizadora, productora o montadora. Esta serie constituye todo un manifiesto de adoración de películas míticas y de personalidades icónicas. Actores y actrices, realizadores, directores de fotografía, productores, pero también fans destacados o críticos de cine que analizan el impacto mediático de los filmes y las vidas de sus estrellas, siempre desde el máximo respeto. Personas que brillaron especialmente en el pasado, pero cuya estela pervive hasta el presente. En estos retratos personales hay tiempo para el alcance del status de culto de los filmes analizados.

Lisa Downs en el Festival Isla Calavera 2024.
Lisa Downs en el Festival Isla Calavera 2024. Foto de Rommel Messia.

EL ARTE DE CONVERTIRSE EN PARTE DE LA VERSIÓN OFICIAL

La realizadora británica respira cinefilia. Intentó una carrera como actriz, pero no parecía ser esa su vocación. Estudió cine y comprendió que ante ella se abría toda una carrera. Su primer documental, Lost Children of Tibet (Reino Unido, 2005), sobre un pueblecito al norte de la India cuyas gentes preservan la cultura y la lengua tibetanas, con la esperanza de poder regresar algún día a su país, estuvo inspirado por una lectura de su madre.

Life After Flash

2017 se convierte en un año clave, el año de estreno de Life After Flash, que se venía cociendo desde 2014, acerca del culto en torno al filme dirigido por Mike Hodges en 1980. Constituye, por encima de todo, un maravilloso retrato de un ser humano excepcional.

Bromista, jovial, flexible, Sam J. Jones no tuvo la carrera profesional que hubiera deseado, pero protagonizó un filme tan importante y tan icónico, que nadie se ha atrevido a hacerle sombra. Muchos intentos han sido anunciados a lo largo de los años de nuevas versiones del personaje del cómic. Probablemente Stephen Sommers fuera el realizador que más cerca estuvo, pero todos se quedaron en nada. En la séptima edición del referido Festival, tuvimos la honorable ocasión de conocerlo y disfrutar de su compañía y la de su encantadora esposa. Una vez concluyó el pase del emblemático filme, en plena oscuridad de la sala 17 de Multicines Tenerife, Sam subió al escenario y, cuando las luces se encendieron, ahí estaba el auténtico y único Flash Gordon con su espada en alto frente a su público.

Life After The Navigator

A partir del filme sobre Sam Jones, el siguiente desafío para la cineasta británica fue Life After The Navigator (Reino Unido, 2020), en torno al no menos mítico filme El Vuelo del Navegante (The Navigator, EEUU, 1986), de Randal Kleiser, pero también en torno a la complicada vida del actor protagonista, Joey Cramer. La sensibilidad artística de la realizadora sobresale en un material vivo, apasionado y apasionante, que conmueve profundamente.

Charla con Lisa Downs, tras la proyección en el Festival Isla Calavera del documental Life after the Neverending Story, moderada por Manuel Díaz Noda.
Charla con Lisa Downs, tras la proyección en el Festival Isla Calavera del documental Life after the Neverending Story, moderada por Manuel Díaz Noda. Foto de Rommel Messia.

Life After Neverending Story

La mañana del 7 de noviembre de 2024, Lisa Downs y su socio Ashley Pugh llegaron desde Londres al aeropuerto Tenerife Sur. Ambos acudieron al pase de su nuevo documental, Life After Neverending Story (Reino Unido, 2024), pero también de la nueva película de Tami Stronach, la emperatriz infantil del mencionado filme de Wolfgang Petersen, Man and Witch: The Dance of Thousand Steps (Reino Unido, 2024), coproducido, coescrito e interpretado por la actriz y su esposo Greg Steinbruner. Ambas, Lisa Downs y Tami Stronach, respondieron amablemente desde el escenario a las preguntas de los fans en los Q&A de ambos filmes.

Tami Stronach, la "emperatriz infantil" de La Historia Interminable.
Tami Stronach, la «emperatriz infantil» de La Historia Interminable. Foto de Rommel Messia.

El tándem Lisa Downs y Ashley Pugh preparan nuevas entregas de su serie. Life After Goonies parece llevar la delantera. También están en marcha, Life After Grease, lo que generó en la realizadora un especial interés por Adrienne Barbeau, también invitada a la octava edición del referido festival. Barbeau había interpretado a Rizzo en Broadway en la primera representación de la obra en 1972. Life After Goodfellas posee incluso un tráiler con metraje ya grabado y editado. La serie está adquiriendo la condición de documentos históricos, aceptados las productoras y distribuidoras de los filmes originales como parte del material oficial. La prueba es que las ediciones británicas en formato doméstico, incluyen los documentales de la serie Life After entre sus bonus.