CRÍTICA | NOSFERATU, de Robert Eggers. Histeria

En los orígenes del cine ya existía el terror. Por poner algunos ejemplos, la primera adaptación de Frankenstein tuvo lugar en 1910; John S. Robertson estrenó en 1920 una versión de El Doctor Jeckyll y Mr Hyde; en Alemania, El Gabinete del Doctor Caligari abría las vanguardias cinematográfica expresionista; y en 1922, coincidiendo con el estreno de Nosferatu, el danés Benjamin Christensen presentaba Häxan: la brujería a través de los tiempos.

Aún así, no son pocos los historiadores cinematográficos que ven en la película de Friedrich Wilhelm Murnau la mayor influencia en lo que posteriormente definiría al género. Murnau bebía del romanticismo tardío, pero también de los nuevos caminos que las vanguardias artísticas estaban desplegando por toda Europa y, especialmente, en Alemania.

Basada de manera no acreditada en la fundacional novela de Bram Stoker Drácula, las libertades que se tomó Murnau, así como las complejidades legales ocasionadas tras la denuncia por violación de los derechos de autor por parte de Florence Balcombe, viuda del escritor, provocaron que las encarnaciones cinematográficas del conde transilvano se bifurcaran en dos: La oficial, que se inauguraría en 1931 con el Drácula de Todd Browning, y la marcada por Murnau, con una estética y una languidez mucho más marcada en cuanto a la presencia del conde se refiere. El Conde Orlok no era, ni mucho menos, la figura aristocrática, atractiva y seductora encarnada por Bela Lugosi y más tarde Christopher Lee (por mencionar a los dos principales intérpretes del vampiro en el cine). El vampiro tipo Nosferatu lo veríamos en el remake de 1979 de Werner Herzog (y en la olvidable secuela de ésta, Nosferatu en Venecia), pero también en otras versiones del vampiro en cine y televisión, como la adaptación de Tobe Hooper de la novela de Stephen King El Misterio de Salem’s Lot.

Nosferatu, de Robert Eggers. (c) Universal Pictures
Nosferatu, de Robert Eggers. © 2024 FOCUS FEATURES LLC

Orígenes del Nosferatu de Robert Eggers

Desde que debutó en 2015 con La Bruja, Robert Eggers venía anunciando que su sueño como director era poder hacer un nuevo remake de la película de F.W. Murnau. De hecho, su segundo largometraje, El Faro (2019), ya resultaba bastante prometedor al respecto. El salto del cineasta del cine independiente a las producciones de los grandes estudios iniciada con El Hombre del Norte abrió las puertas para conseguir entrar en ese juego de Hollywood necesario para poder financiar un proyecto como Nosferatu, una ambiciosa producción de época, con un reparto de rostros destacados, especialmente el reincidente Willem Dafoe, quien ya había interpretado de manera un tanto sui generis al Conde Orlok en La Sombra del Vampiro. Sin embargo, como ya sucediera con otros títulos de un 2024 tan controvertido en cuanto a las opiniones polarizadas hacia las películas, este nuevo Nosferatu parece haber encontrado tantos adeptos como detractores.

Influencias

Lo primero que nos llama la atención en la película es cómo, a pesar de su largamente expresado interés por la película de Murnau, Eggers ha escogido salirse por la tangente. El cineasta ha ofrecido una versión donde sí podemos identificar elementos característicos de la cinta de 1922 (y otras, como su remake de 1979 o Drácula de Bram Stoker de Francis Ford Coppola), pero que responde más a una lectura muy personal de la historia, de la misma manera que El Hombre del Norte era una visión propia de la leyenda de Amleth, origen del Hamlet de William Shakespeare. Tanto es así, que nos atrevemos a afirmar que ésta es la versión que menos se preocupa por el conde de todas las adaptaciones, quedando éste más a remolque de otros elementos de la trama o más bien de otro de los personajes, Ellen Hutter, interpretada por Lilly-Rose Depp.

Lily-Rose Depp es Ellen Hutter en Nosferatu. Foto: Focus Features / © 2024 FOCUS FEATURES LLC
Lily-Rose Depp es Ellen Hutter en Nosferatu. Foto: Focus Features / © 2024 FOCUS FEATURES LLC

Como ya demostrara en sus películas anteriores, Eggers es un cineasta meticuloso que cuida cada detalle para que la construcción de la historia sea fidedigna, sobre todo a la hora de llevar a cabo relatos de corte histórico (que, hasta la fecha, ha sido en todos los casos). Para Nosferatu no sólo ha cuidado una minuciosa reconstrucción histórica en lo que se refiere a los espacios y las caracterizaciones de los personajes, sino que además ha desarrollado toda una puesta en escena que bebe de la herencia artística germana del siglo XIX.

Resulta curioso cómo la dirección de fotografía del habitual Jarin Blaschke bebe también del uso del claroscuro característico de la pintura flamenca en los siglos XV y XVI y clave para el concepto de luz y oscuridad de los cineastas expresionistas como Robert Wiene o el propio Murnau. En esta ambientación tétrica, nos gustaría destacar también el excelente trabajo de la partitura musical de Robin Carolan, decisivo en para la atmósfera de la narración. Todo esto, en nuestra opinión, da a la película una factura técnica exquisita, con momentos de absoluta maestría, como el cruce de caminos donde Hutter es recogido por la carreta o el extraordinario clímax final.

Un cuento gótico

Frente a las versiones de F.W. Murnau y Werner Herzog, como comentábamos antes, destacamos el mayor protagonismo del personaje de Ellen (Mina en la novela de Stoker). Es cierto que en las tres versiones el personaje femenino juega un papel decisivo, es en la versión de Eggers se convierte en el motor de toda la acción. Aquí ella es, a la vez, monstruo y heroína. Esta versión de 2024 de Nosferatu propone una lectura freudiana de la historia, dando a la sexualidad un papel determinante. Tal y como nosotros entendemos la propuesta de Eggers, Ellen es víctima de la represión sexual y de la histeria, enfermedad frecuente en las mujeres del siglo XIX que las llevaba a tener convulsiones y crisis pseudo epilépticas. Esa invocación desde su juventud que ella vincula con la llegada del Conde Orlok, la caracterización del vampiro como una especie de parásito, diferente a la tradicional, y que podríamos interpretar más como un íncubo, ese momento en el que Ellen echa en cara a su marido que Orlok la satisface mucho más que él, la ansiedad con la que ella se arranca la ropa o le demanda sexo a Thomas y, por supuesto, ese clímax final, en nuestra opinión, sitúan a Ellen, más en esta versión que en ninguna de las anteriores, como auténtica protagonista de la película.

Nicholas Hoult es Thomas en Nosferatu. Foto: Aidan Monaghan / © 2024 FOCUS FEATURES LLC
Nicholas Hoult es Thomas en Nosferatu. Foto: Aidan Monaghan / © 2024 FOCUS FEATURES LLC

Es cierto que esto tiene sus consecuencias. Que el personaje de Thomas Hutter (Jonathan Harker en la novela) siempre ha sido un personaje un tanto torpe e insustancial aquí vuelve a repetirse, sin infravalorar el trabajo de Nicholas Hoult. Tal vez fuera Bruno Ganz, en la versión de Werner Herzog, quien supiera darle más trascendencia al personaje. Sin embargo, como decíamos antes, el mayor protagonismo de Ellen va en detrimento del protagonismo del propio Nosferatu. Eggers y su equipo hicieron una notable labor ocultando cualquier imagen de la criatura hasta el estreno de la cinta. Eso en esta época de tan viral y con tantas filtraciones, es todo un logro. De nuevo, frente a la veneración que Eggers tiene por la película de Murnau, sorprende que haya preferido una caracterización tan alejada de la imagen clásica del Max Schreck de 1922.

Ahí probablemente ha pesado más esa meticulosidad histórica del director para incluir aspectos como es el tan comentado mostacho o la indumentaria. Grotesco y repulsivo, es también un personaje que concentra de nuevo la opinión de Ellen hacia el sexo, al verlo como algo monstruoso por la represión que sufría desde niña, pero también irrefrenable y lujurioso. Eggers dilata la aparición de Orlok y, una vez presentado, también evita exponerlo del todo, dejándolo siempre entre las sombras. Lo que, de cara al público del siglo XXI, que quiere ver al Nosferatu, puede ser un hándicap, ya que, al final, la criatura queda en un muy segundo plano y eso puede ser frustrante para el espectador.

Todo esto, que puede ser interpretado como carencia de ritmo o una presencia decepcionante del vampiro, en nuestra opinión, se compensa con una lectura novedosa, diferente y muy personal de la historia por parte de un cineasta con fuerte personalidad como es Robert Eggers. Tal vez por las expectativas, los seguidores del director esperábamos aquí su obra culmen, y aunque, de momento, ésta sigue siendo El Faro, su Nosferatu nos parece una película visualmente sorprendente, con una estética muy cuidada y, sobre todo, con un discurso personal, que evita repetir miradas ajenas y busca su propia individualidad.

HERETIC (HEREJE): El Infierno de Dante

La película de terror Heretic (Hereje), de estreno en cines españoles el 1 de enero de 2025 de la mano de DeAPlaneta, empieza con una conversación subida de tono entre dos jóvenes misioneras, las hermanas Barnes y Paxton, mientras se toman un descanso de tanto timbre en un barrio de Colorado. La hermana Paxton (Chloe East) es bastante ingenua y acaba de enterarse de la existencia de los preservativos talla XL, mientras que Barnes (Sophie Thatcher) tiene más calle, se crio en Filadelfia y está superando el fallecimiento de su padre y el trauma de haber estado al borde de la muerte ella misma.

«Las une su devoción y su fe, pero en cuanto a personalidades, no podrían ser más diferentes», comenta Sophie Thatcher, que repite con los directores Scott Beck y Bryan Woods después de colaborar con ellos en The Boogeyman.

Heretic (Hereje), de Scott Beck y Bryan Woods. (c) DeAPlaneta
Heretic (Hereje), de Scott Beck y Bryan Woods. (c) DeAPlaneta

Una hermandad particular

«Paxton viene de una familia muy estricta de Utah y tiene siete hermanas, mientras que Barnes es hija única y ha vivido fuera de la iglesia. Barnes es más cuadriculada y estudiosa, mientras que Paxton es más cabeza loca y espontánea». «No creo que hubieran sido amigas en el instituto. No tienen mucho en común. Pero cuando te toca predicar puerta a puerta, no eres tú quien elige a tu compañera. Paxton y Barnes van buscando adeptos y tienen la mala fortuna de toparse con el Sr. Reed», añade Chloe East.

Al escribir los personajes de Paxton y Barnes, los realizadores se inspiraron en las misioneras inteligentes y con inquietudes que conocieron al documentarse para el filme. «Al hablar con estas personas, de primeras se percibía una ingenuidad que hubiera sido muy fácil ridiculizar y exagerar en el guion», comenta Woods. «Pero cuanto más hablábamos con los misioneros, nos íbamos dando cuenta de que eran muy inteligentes y tenían unas ideas muy bien argumentadas sobre religión, sociedad y cultura. Esas fueron las características que utilizamos para los personajes, porque nuestro principal objetivo era que Reed subestimara a Paxton y Barnes».

A las intérpretes el papel les venía como anillo al dedo porque ambas se habían criado en familias mormonas, aunque abandonaron la Iglesia para perseguir su sueño de ser actriz. «Barnes me recuerda a mí, si hubiera tomado otras decisiones en mi vida», comenta Sophie Thatcher, que se convirtió en una cara conocida gracias al personaje de la rebelde Natalie en la popular serie Yellowjackets (Showtime). «Dejé la Iglesia mormona a los 13 años porque estaba centrada en la interpretación. Mi profesión se convirtió en mi vía de escape».

Chloe East se presentó al casting poco tiempo después de terminar de rodar la serie juvenil Genera+ion (HBO), habiendo participado también en The Fabelmans de Steven Spielberg, en la que daba vida a Monica Sherwood adolescente.

«Paxton engaña, porque aparenta ser una chica alegre y dicharachera, parece una cabeza hueca, pero según va avanzando la trama, vemos que es bastante más lista de lo que parece», explica East. «Respeto mucho a la hermana Paxton porque se crio en la burbuja del mormonismo y no sabe cómo es el mundo real. No obstante, cuestiona la religión, argumenta sus creencias y confía en su fe. Probablemente sea la misionera perfecta para predicar de casa en casa, no como Barnes, que se metió en esto por otros motivos».

Adelante, estáis en vuestra casa

Las apariencias engañan una vez más y lo que de primeras parece una casa formal resulta ser un laberinto repleto de cables ocultos en el que Paxton y Barnes acaban atrapadas. Y con el Sr. Reed ocurre lo mismo: está muy lejos de ser el inofensivo, amable y humilde anfitrión que invita a las dos chicas a entrar en su hogar para resguardarse de la lluvia y hablar de su misión.

Según se va desarrollando la historia, Paxton y Barnes deben enfrentarse a los retorcidos trucos y debates embaucadores de Reed. Ante ellas descubren a un hombre muy diferente. Aislado en la fortaleza de su hogar e inmerso en la teoría de la simulación y El Infierno de Dante, Reed se ha encerrado en el estudio de la religión, particularmente en analizar el control que ejercen las religiones.

«La suya es una mente compleja y curiosa, que no se cansa de experimentar, investigar, simular e intentar descubrir la única religión verdadera desde los confines de su casa en las afueras», explica Bryan Woods. «No entiende de límites cuando se trata de buscar la respuesta a sus investigaciones. Al entrar en la biblioteca, caen en su trampa y se dan cuenta de cómo es verdaderamente este señor, quien en manos de Grant pasa de ser un encantador gentleman inglés a una incipiente amenaza». «Le encanta ser un iconoclasta y desmontar creencias ajenas. Le da un subidón tremendo, incluso le excita», explica Hugh Grant. «Por no hablar de que disfruta de la atención y de la compañía de estas dos jóvenes que llaman a su puerta».

Fueron muchos los actores que compitieron por el papel del brillante y pérfido Sr. Reed, pero pocos hubieran podido manejarse como Hugh Grant una vez metido en faena durante el rodaje de Heretic (Hereje). Después de que su agente le recomendara echar un vistazo al guion, Grant quedó prendado de la historia y empezó a documentarse a fondo para interpretar a este personaje, plenamente consciente de que un papel como este aparece una vez en la vida de un actor.

«Me pareció una combinación fascinante y atrevida de terror y thriller psicológico», añade Grant. «Al prepararlo, me di cuenta de que podía disfrutar con el personaje del Sr. Reed. Le veía como un “profe buenrollista”, ese que suele dar un poco la nota con ideas un tanto diferentes, ese que “conseguía que la teología fuera divertida”».

Hugh Grant en Heretic (Hereje), de Scott Beck y Bryan Woods. (c) DeAPlaneta
Hugh Grant en Heretic (Hereje), de Scott Beck y Bryan Woods. (c) DeAPlaneta

Los realizadores se decantaron por Grant después de repasar la filmografía reciente del carismático actor británico, que en las últimas décadas había interpretado a personajes más extraños, sorprendiendo al público en diferentes géneros. Llevaban dándole vueltas a la idea de trabajar con él desde que vieron El atlas de las nubes de las hermanas Wachowski hace más de una década. El filme se ha convertido en una película de culto con los años.

«Hugh se ha ido estableciendo como uno de los actores más versátiles del panorama actual», comenta Beck. «Y gracias a esa versatilidad, se come la pantalla con cada uno de sus personajes. Vimos El atlas de las nubes en el cine y cuando terminó la película, nos quedamos en la sala, alucinando con lo increíble que era el filme por la ambición y la valentía de lo que contaba a esa escala tan grande. Recuerdo que me giré hacia Bryan y lo primero que le dije fue, “¡Madre mía, Hugh Grant!” y Bryan me miró y me dijo, “¡Ya ves!”. Nos impresionó mucho que hubiera arriesgado tanto al apostar por ese proyecto, y después fue encadenando papeles que iban desmontando la idea preconcebida que se tenía de él como actor. Sorprende mucho ver su filmografía reciente porque ha tirado por caminos inesperados».

Grant ha interpretado a villanos simpáticos y personajes inquietantes que pasan por momentos vitales complicados en proyectos de todo tipo, desde Un escándalo muy inglés, sobre un diputado del Partido Liberal envuelto en un escándalo sexual, hasta Paddington 2 y Wonka, donde demuestra que sabe combinar mala uva y humor.

«Cuando empezamos a preparar el rodaje de Heretic (Hereje) nos dimos cuenta de que este material tan oscuro podría enamorar aún más al público que ha disfrutado durante tantos años con sus comedias románticas», comenta Beck.

«Hugh es perfecto para el papel de Reed porque nunca le hemos visto interpretar un personaje así. Reconocemos perfectamente todos los elementos característicos de Hugh Grant, aunque en esta ocasión utiliza sus armas y encantos de una forma totalmente diferente», añade la productora Stacey Sher.

«Para crear el personaje me he inspirado en gente que conozco y que por diferentes motivos ha acabado llevando una vida bastante solitaria. Para compensar su estilo de vida utilizan bromas para llamar la atención, trucos de magia y debates grandilocuentes«, explica Grant. «Reed tiene pinta de haber sido profesor, de esos que levantan pasiones entre el alumnado hasta que han tenido que dejar la universidad por algún problema grave».

Hugh Grant preparó el papel estudiando a iconoclastas religiosos como Richard Dawkins y Christopher Hitchens y se documentó sobre asesinos en serie y líderes de sectas para entender su motivación para hacer el mal. «Hugh es tan minucioso e intenso como cualquier otro actor con el que hayamos trabajado», comenta Woods. «Se empapa bien del material, dándole vueltas hasta entenderlo todo y nos ha planteado un montón de preguntas. Si no le encajaba alguna de sus frases, se preocupaba por entenderla en contexto. Quería comprender al personaje, su pasado y sus motivaciones, porque una vez se mete en el papel, se convierte en ese hombre».

«Algunos intérpretes odian los diálogos y prefieren los silencios y las escenas de acción, pero por suerte yo nunca he sido uno de esos», bromea Grant.

Heretic (Hereje), de Scott Beck y Bryan Woods. (c) DeAPlaneta
Heretic (Hereje), de Scott Beck y Bryan Woods. (c) DeAPlaneta

La mente es un lugar muy oscuro

Heretic (Hereje) está ambientada en las afueras de Colorado y la mayoría de las escenas se desarrollan en el interior de la casa del Sr. Reed, pero el rodaje se llevó a cabo en Vancouver, donde el diseñador de producción Phil Messina (El sexto sentido, Los juegos del hambre) construyó varios decorados para representar diferentes estancias de la vivienda. Con sus ventanucos, puertas cerradas con llave y pasillos engañosos, el mundo de Reed se parece mucho al interior de su mente: un lugar oscuro plagado de recovecos donde se ocultan las ideas más retorcidas.

«La vivienda de Reed es muy extraña porque aparenta ser una casa normal, pero todo parece de exposición. No da la sensación de ser un hogar. En todas las estancias hay algo que da mal rollo», comenta Chloe East. «Según van adentrándose en las diferentes habitaciones, a Paxton y Barnes les va pareciendo cada vez más inquietante y la sensación de estar peligro se va acrecentando».

Los realizadores recurrieron al veterano director de fotografía Chung Chung-hoon para lidiar con esos pasillos angostos y los espacios irreales y agobiantes de la casa. Conocido por su aclamada colaboración con el director Park Chan-wook, ha demostrado su pericia con la cámara en escenas tan inolvidables como las peleas acrobáticas y las terribles venganzas de Oldboy, los bellísimos paisajes y las delicadas escenas de sexo de La doncella (The Handmaiden) y los contrastes cromáticos de las masacres de la película de terror erótico sobre vampiros y religión Thirst. Entre sus proyectos más recientes para el cine occidental, ha trabajado en la adaptación cinematográfica de la novela de Steven King IT y en Última noche en el Soho, en la que Edgar Wright reinterpretaba el Londres de la década de 1960. Ambos proyectos demostraron su enorme capacidad para plasmar los miedos más básicos con imágenes espectaculares en aplaudidas películas de género.

Conscientes de que uno de los ejes del filme eran los diálogos y debates religiosos, los realizadores quisieron huir de la sensación de estar montando una obra de teatro. De ahí que contaran con Chung-hoon y Messina para recrear la siniestra fortaleza de Reed de la forma más cinematográfica posible. «Ya en nuestras primeras reuniones estuvimos hablando de cómo transmitir que la casa es otro personaje de la película: un cuarto personaje con gran influencia sobre los otros tres protagonistas», explica Woods. «La claustrofobia parte de esa sensación».

«Empezamos por analizar cómo funcionaba la mente de Reed para poder entender por qué vive en una casa que se convierte en una trampa para las jóvenes misioneras», añade Beck. «Podría decirse que Reed está jugando a ser Dios, obligando a las chicas a pasar por cada una de las habitaciones como si fuera un juego que va poniéndose cada vez más complicado y retorcido. Para ello, trabajamos codo con codo con el equipo de diseño de producción para dar con una metodología que nos permitiera mostrar por qué hace las cosas que hace».

Phil Messina comenzó por las diferentes habitaciones que se van atravesando al recorrer la casa: el salón, la biblioteca, la capilla y el sótano. «No son muchas estancias, pero se van mostrando una detrás de otra, siguiendo el tono de la historia según se va desarrollando», comenta Messina. «El diseño de la casa nos ha permitido acompañar de la mano a los personajes mientras van quedando atrapadas. El público comparte esa terrorífica sensación de claustrofobia con las misioneras».

La película se recrea en esa sensación de incomodidad. Por ejemplo, el salón de Reed parece una estancia normal, si se ignoran los detalles. «De primeras no llama la atención, pero cuanto más tiempo pasas ahí, te vas dando cuenta de que hay algo que no encaja», explica Messina. «¿A qué vienen esos ventanucos? ¿Y ese papel pintado? Parece demasiado cuco».

Heretic (Hereje) empieza a irse de madre al llegar a la biblioteca de Reed, que hace las veces de capilla y de laboratorio. Hay una especie de tablero en la esquina, con unas figuritas talladas. «Estamos en la parte trasera de la casa y es ahí donde Reed saca a relucir su narcisismo y capacidad intelectual», sigue Messina. «Quería utilizar ángulos expresionistas para subrayar la geometría de la habitación y que pareciera una telaraña. Hay cositas por ahí que resultan muy inquietantes, que le darán un susto al público al verlas. Llegados a este punto del guion las chicas ya saben que están atrapadas en una casa que parece una banda de Moebius».

El sótano

Cuanto menos se sepa sobre el sótano de Reed mejor, pero cuando las chicas creen que han dado con la forma de escapar de su trampa infernal, Scott Beck y Bryan Woods le dan otro giro a Heretic (Hereje) para adentrarnos en una nueva dimensión. La casita de muñecas y las figuritas se convierten en protagonistas del tercer acto y la cámara de Chung-hoon realiza una serie de movimientos imposibles y vertiginosos, acercándose y alejándose para mostrar el ojo que todo lo ve de Reed.

«Su casa es su laboratorio y según avanza la historia, las chicas se encuentran atrapadas en el infierno», añade Messina. «Para salir del sótano hay que adentrarse más y más en él».

Messina se documentó sobre demonología, satanismo, paganismo y brujería para preparar las escenas subterráneas. Beck y Woods le pidieron que se leyera El infierno de Dante, uno de los libros favoritos de Reed. Las paredes están decoradas con referencias al texto, que sirve como referente visual de algunos de los secretos más oscuros y terroríficos de Heretic (Hereje).

«El infierno de Dante es un libro clásico que hemos estudiado en muchos cursos de literatura. Nos parecía que trazaba interesantes paralelismos entre la mente de Reed y su casa», explica Beck. «Le comentamos a Phil que queríamos encontrar el tono que transmitiera que la historia va siendo cada vez más escalofriante, al ir sumando capas y capas de terror. Con cada estancia que atraviesan, Reed y su casa parecen estar arrinconando a las jóvenes. A cada paso que dan se van acercando cada vez más al infierno».

Extracto de las Notas de Producción de Heretic (Hereje)

HERETIC (HEREJE): Detrás de las cámaras

Escrita y dirigida por Scott Beck y Bryan Woods (Un lugar tranquilo), Heretic (Hereje) se adentra en un tema sobre el que se reflexiona mucho pero se habla poco: la religión. Esta inquietante historia analiza cómo algo que sirve a tanta gente de consuelo y apoyo puede llegar a atrapar y confundir a sus adeptos cuando la fe y la Biblia se utilizan con fines perversos.

El filme, que llega este 1 de enero a los cines españoles, está protagonizado por Hugh Grant en el papel del Sr. Reed, el encantador, embaucador y diabólico hombre que invita a entrar en su casa a dos misioneras mormonas (Sophie Thatcher y Chloe East), sometiéndolas a un enrevesado juego del gato y el ratón que combina elementos de terror y thriller psicológico.

La velada da pie a diálogos electrizantes y debates sesudos cuando las dos jóvenes creyentes intercambian argumentos para desmontar el curioso intelecto de su anfitrión. Al enfrentar sus creencias a la falta de fe, acaban enredadas en los más oscuros recovecos del laberinto de la mente de Reed.

Heretic (Hereje) es la historia de un hombre aferrado a sus convicciones y decidido a difundir la que él considera la única religión verdadera. Hugh Grant deja de lado su habitual encanto para meterse en la piel de este hombre, ofreciendo una de las interpretaciones más inolvidables y divertidas de su carrera. Reed es una especie de Hannibal Lecter con intereses menos terrenales, que disfruta saltando de las citas religiosas más rebuscadas a las letras de Lana Del Rey, pasando por discursos sobre el Monopoly y la comida rápida.

Un diseño de producción exquisito ha logrado crear una vivienda que parece una banda de Moebius, con mecánicas laberínticas dignas de una casa de muñecas y alusiones al terror cósmico. Heretic (Hereje) plantea una pregunta escalofriante: ¿y si lo que nos acerca al infierno son nuestras propias creencias?

«Heretic (Hereje) es una película valiente, no solo porque cuestiona muchos temas supuestamente sagrados, sino porque se desarrolla en el interior de una vivienda a lo largo de una sola noche plagada de densas conversaciones. No es un planteamiento que abunde en las películas de terror», afirma Grant.

«Heretic (Hereje) habla de la fe, la autodeterminación, las creencias, la prudencia, la amistad, la curiosidad y el irrefrenable deseo humano de resolver las grandes incógnitas de nuestra existencia», comenta la productora Stacey Sher (Django desencadenado, Erin Brockovich).

«Cuando te pones a pensar en ideas para un filme de terror, no hay concepto más aterrador que la muerte», apunta el coguionista y codirector Bryan Woods. «En realidad, es una idea que está muy presente en este género, de una forma u otra. La muerte nos abruma y recurrimos a la religión para intentar entender qué ocurre cuando ya no estamos aquí, quizá para sentir cierta tranquilidad. Pero profundizar demasiado sobre el tema a veces da pie a más dudas y mayor inseguridad».

Scott Beck y Bryan Woods, en el set de rodaje de Heretic (Hereje). (c) DeAPlaneta
Scott Beck y Bryan Woods, en el set de rodaje de Heretic (Hereje). (c) DeAPlaneta

La Producción

«Eran personas muy normales, con una vida muy humilde. Estábamos de charla y les contamos que queríamos rodar un corto sobre el impacto de un meteorito que acaba con la vida en la Tierra», comenta Woods. «Ellos estaba ahí con su té, asintiendo mientras nos escuchaban y, de repente, nos dijeron que ellos ya sabían lo del meteorito. Que de hecho llegaría en un par de meses e iba a aniquilarlo todo. Entonces nos dimos cuenta de que estábamos allí atrapados, en casa de unos señores que creían en esas cosas».

Beck y Woods siempre han disfrutado de títulos como La noche de los muertos vivientes y La invasión de los ultracuerpos, películas de género divertidas que
planteaban interesantes comentarios sobre la guerra de Vietnam y la amenaza roja, respectivamente.

«Esos filmes forman parte de nuestro vocabulario cinematográfico. Disfrutamos mucho con este tipo de producciones, que analiza temas sociales mientras da que pensar al público», dice Beck. «Queríamos que Heretic (Hereje) incitara a los espectadores a plantearse cómo encaja la religión en sus vidas y por qué habían llegado a estas conclusiones». «Nos pareció que sería interesante escribir escenas en las que el miedo surgiera de los diálogos, por las palabras que se utilizaban y las ideas que se planteaban», añade Woods. «Nos pareció bastante original y sabíamos que si lográbamos nuestro objetivo, el público se enfrentaría a la película de forma diferente según sus propias creencias».

En el lugar correcto en el momento adecuado

Los guionistas se pusieron manos a la obra con Heretic (Hereje) sin tener ni siquiera una productora, pero no acababan de dar con la personalidad del protagonista, el Sr. Reed, y su gusto por las sesudas diatribas sobre religión, filosofía y el sentido de la vida, por lo que decidieron aparcar el guion para centrarse en lo que se convertiría en Un lugar tranquilo.

«Lo dejamos en pausa porque nos dimos cuenta de que necesitábamos documentarnos mejor sobre religión para estar a la altura de lo que requería el personaje de Reed», explica Woods. «Es un señor muy complejo, un genio que sabe más sobre el tema de lo que podríamos aspirar a saber nosotros, o al menos tenía muchos más conocimientos de los que teníamos nosotros en ese momento».

Retomaron el proyecto habiéndose documentado bien sobre las principales religiones y también tras pasar por experiencias vitales que podían integrar en el guion (Woods se había casado con una mormona). Ambos realizadores se habían criado en familias religiosas, pero las charlas que mantuvieron con misioneros mormones los animaron a completar el guion.

«Tenemos amigos que creen en todo tipo de religiones, desde el cristianismo hasta la cienciología, pasando por el mormonismo, que nos fascina», comenta Woods.

Heretic (Hereje), de Scott Beck y Bryan Woods. (c) DeAPlaneta
Heretic (Hereje), de Scott Beck y Bryan Woods. (c) DeAPlaneta

La puerta equivocada

«Empezamos a darle vueltas a esa idea de dos misioneras que llaman a la puerta equivocada y cómo eso nos permitiría abrir debates sobre las grandes religiones. Y también nos serviría para analizar cómo la religión se convirtió en un sistema de control». Ese concepto del control lo personifica el Sr. Reed, que de primeras parece un anciano amable que quiere charlar un rato con estas jóvenes, pero según avanza la historia, su conocimiento enciclopédico sobre la materia desarma a las misioneras y las chicas se dan cuenta de que se han metido en un lío muy grande.

Tras el éxito de Un lugar tranquilo, que recaudó casi 400 millones de dólares en taquilla, el guion final de Heretic (Hereje) llegó a manos de Stacey Sher y la productora quedó muy impresionada con su capacidad para combinar la reflexión y el terror.

 «Me sorprendió que Heretic (Hereje) fuera tan inquietante y también me gustó mucho el nivel de documentación que se percibía en el guion», comenta Sher. «Los personajes están muy bien trabajados, pero además son muy divertidos. Es una película de género que combina suspense y terror, pero que también toca temas importantes. Es como una montaña rusa, pero al salir del cine el público seguramente salga reflexionando sobre el tema».

Extracto de las Notas de Producción de Heretic (Hereje)

CRÍTICA | MUFASA: EL REY LEÓN, de Barry Jenkins. Sobresaliente, pero no reina

El Rey León, la versión de 1994, es el espejo al que todas las posteriores películas de animación de los estudios Disney se han querido mirar. Es cierto que, por aquella época, la factoría venía de sumar títulos como La Sirenita, La Bella y La Bestia o Aladdín, que habían insuflado nueva vida a la empresa; sin embargo, el impacto de esta cinta la aupó al Olimpo de sus producciones. Por un lado, fue un gran éxito de taquilla (968 millones de dólares de un presupuesto de 45 millones); la respuesta crítica fue mayoritariamente positiva; su historia, en la que se entretejen varias referencias shakespearianas (principalmente Hamlet, pero también Ricardo III o Macbeth) le dieron a la cinta un trasfondo de tragedia universal; sumó una de las secuencias más traumatizantes de la infancia del estudio, después de la muerte de la Madre de Bambi o el encierro de la Madre de Dumbo. Es una película que ha generado diversas secuelas, una exitosa versión en formato de musical escénico, y un remake en 2019. Todo esto hace que la recaudación de la franquicia siga engrosando año tras año.

Remake Live Action

Cuando Disney hizo el remake de 2019, dentro de su ciclo de remakes live action (aunque aquí de imagen real no hubiese nada, todo eran imágenes generadas por ordenador), Disney quiso modificar un elemento que en 1994 quedó menos favorecido en la versión de Rob Minkoff y Roger Allers, la representatividad de la cultura africana, incorporando a artistas africanos o afroamericanos en la nueva versión, frente al trasfondo claramente anglosajón que subyacía en la versión de 1994. Sin embargo, pese a esto, y siendo un remake que, además, fagocitaba casi plano a plano la original, si bien se corregía cierta interpretación de apropiación cultural, la historia seguía bebiendo de la tradición anglosajona.

Mufasa: El Rey León amplifica el trasfondo cultural africano que ya potenciaba el remake de 2019, situando además a un director afroamericano de prestigio al frente (en la anterior había sido John Favreau). Barry Jenkins llegó al proyecto con una reputación de cineasta comprometido con su comunidad después de títulos como Moonlight, El Blues de Beale Street o la miniserie El Tren Subterráneo. No es un cineasta de encargo al uso, o habituado a trabajar bajo mandato de un gran estudio; sino un director independiente que se ha convertido en una de las principales voces identitarias de la comunidad afroamericana en Estados Unidos y que se ha preocupado de ofrecer un producto culturalmente respetuoso y sin caer en la impersonalidad de este tipo de producciones.

Con un inicio que rinde homenaje a la voz de Mufasa en 1994, el recientemente fallecido James Earl Jones, el reparto de voces originales también prioriza la presencia de actores afroamericanos, como Aaron Pierre, Kelvin Harrison Jr o Tiffany Boone. El guion, aunque escrito por guionistas anglosajones, elimina todo el trasfondo shakesperiano y nos lleva por un viaje geográfico y espiritual por África. Milele, este término con el que la familia de Mufasa hace referencia a esa especie de paraíso terrenal para los animales, proviene de una palabra en suajili que significa “para siempre, eternidad” y entronca también con cierta mitología de áfrica oriental.

La importancia de estar unidos para poder conseguir grandes cosas

Después del asombroso fotorrealismo obtenido con la versión de 2019 de El Rey León, los avances logrados en animación para esta película son asombrosos. Los personajes, las localizaciones, la fluidez de movimientos o el propio recorrido de la cámara por ese mundo virtual es un gran logro técnico. Se ha mejorado enormemente también en la expresividad de los rostros de los animales, uno de los principales hándicaps de la cinta anterior.
Donde la película ha perdido enteros es en el apartado de guion, que, del trasfondo de tragedia clásica de la original, aquí pasa a narrar una especie de survival animal, con Mufasa y Taka perseguidos por una manada de leones nómadas, resultando más anecdótico que dramático. Es cierto que hay elementos que adquieren cierto peso, especialmente la evolución del personaje de Taka, pero ahí hay que reconocer también que el valor de los personajes se apoya principalmente en el legado de la película original y el valor de unos personajes ya preestablecidos a lo que hay que conducir hacia un punto de conexión con la cinta de 1994 (o, mejor dicho, la de 2019).

El apartado musical tiene también el hándicap de tener que medirse con su predecesora, todo un icono de la música para el cine moderna, con la confluencia de nombres como Hans Zimmer, Elton John o Tim Rice; sin embargo, en nuestra opinión, el trabajo realizado por Dave Metzger, Mark Mancina y Lin-Manuel Miranda, con el regreso de Lebo M, es de un altísimo nivel. ¿Mejor que su predecesora? No, pero tampoco un pastiche. No sólo logra desligarse de la mítica partitura original (con sus guiños puntuales), sino que tiene una entidad propia.

El resultado es una película que se ve lastrada por una historia que no logra levantar el vuelo, pero que en todos los demás aspectos resulta excepcional, con una factura sobresaliente.

Mufasa: El Rey León, de Barry Jenkins. (c) Disney
Mufasa: El Rey León, de Barry Jenkins. (c) Disney

Cine de terror para un 2025 de miedo

El 2025 comienza en las salas con una de las películas de terror más esperadas, Heretic, de los creadores del fenómeno Un lugar tranquilo, Scott Beck y Bryan Woods, y los estudios A24, con Hugh Grant como protagonista. El actor deja atrás su tradicional papel en comedias románticas para meterse en la piel de un inquietante, perturbador y escalofriante Mr. Reed, papel por el que ya ha recibido la nominación al Globo de Oro.

Hugh Grant da más miedo que nunca en el tráiler de la película de terror ‘Heretic’.
Hugh Grant da más miedo que nunca en el tráiler de la película de terror ‘Heretic’.

Pero esto será solo el principio. Será además un año en el que los grandes monstruos clásicos del terror regresarán a la gran pantalla, con permiso de Nosferatu que se adelantaba unos días para despedir el 2024 en los cines de la mano de Robert Eggers y su personal visión del mito de Drácula.

Hombre Lobo, de Leigh Whannell

Así, Leigh Whannell, el visionario guionista amigo y colaborador de James Wan, repite dentro del Monsterverso de Universal tras dirigir El Hombre Invisible, y firma Hombre Lobo, de estreno el 17 de enero en cines. Producida por Blumhouse, presenta a Christopher Abbott como Blake, quien en plena crisis de pareja convence a su esposa para tomarse un descanso de la gran ciudad y visitar la remota casa donde creció en una zona rural de Oregón, que acaba de heredar tras la desaparición de su propio padre. Allí tendrán que enfrentarse a un depredador mortal.

The Bride, de Maggie Gyllenhaal

El 3 de octubre es la fecha prevista de estreno de The Bride, dirigida por Maggie Gyllenhaal, quien ha reunido un elenco espectacular para su versión de la obra maestra La novia de Frankenstein. Junto a Jake Gyllenhaal, Penélope Cruz y Annette Benning, estarán Christian Bale y Jessie Buckley como la pareja de monstruos.

Frankenstein, de Guillermo del Toro

Y también se espera este año el debut del Frankenstein de Guillermo del Toro, aún sin fecha concreta de estreno. El mexicano, ganador de tres Premios Óscar, adapta la novela de Mary Shelley con un cartel repleto de estrellas: Mia Goth, Oscar Isaac, Christoph Waltz, Ralph Ineson y Jacob Elordi, como la criatura.

Nuevos capítulos de franquicias

Sin embargo, si algo puede definir el año que comienza en lo que se refiere el cine de terror, es por el calendario de lanzamientos de nuevos capítulos de sagas y franquicias, que harán las delicias de los fans del género.

El 16 de mayo se estrena Destino Final: Bloodlines, sexta entrega que regresa 14 años después con su exitosa fórmula con la que han recaudado más de 657 millones de dólares desde su irrupción en el año 2000.

Un mes más tarde, el 20 de junio, se estrena el drama postapocalíptico de infectados violentos 28 años después, continuación de la secuela dirigida por el canario Juan Carlos Fresnadillo, nuevamente con Danny Boyle a los mandos y Cillian Murphy en el papel principal. Se suman al reparto: Aaron Taylor-Johnson, Jodie Comer y Ralph Fiennes.

En plena época estival, el día 18 de julio, veremos Sé lo que hicisteis el último verano, reboot de la original de 1997, que trae de vuelta a Jennifer Love Hewitt y Freddie Prinze Jr., bajo la dirección de Jennifer Kaytin Robinson.

El 29 de agosto es la fecha anunciada por Sony Pictures para el estreno del capítulo 6 de Insidious, pero se desconocen más datos sobre esta película que sigue a La Puerta Roja, dirigida y protagonizada por Patrick Wilson, quien vuelve también para Expediente Warren 4, junto a Vera Farmiga, dando vida al famoso matrimonio de demonólogos. La cuarta parte de The Conjuring, Los últimos ritos, está dirigida por todo un experto en el Warrenverso, Michael Chaves (Expediente Warren: Obligado por el demonio y La Monja II), y podrá verse el primer fin de semana de septiembre en cines.

El 26 de septiembre se espera el estreno en Estados Unidos de Saw XI, en el vigésimo aniversario de la original, que podría traer de vuelta a Tobin Bell como Jigsaw, al menos en flashbacks.

Segundas partes

Segundas partes llegarán con títulos como M3gan 2.0, que regresa el 27 de junio para expandir el universo de la muñeca diabólica del siglo XXI.

En fechas cercanas a Halloween está previsto el estreno del thriller de terror The Black Phone 2, dirigido por Scott Derrickson y con Ethan Hawke en la piel del Captor. Y para el 5 de diciembre de 2025 está anunciado el estreno de Five nights at Freddy’s 2, secuela de la adaptación del popular videojuego.

The Monkey, de Osgood Perkins.
The Monkey, de Osgood Perkins.

Otros títulos esperados

Para concluir, cabe citar otros dos títulos deseados: The Monkey, la nueva película del director de Longlegs Osgood Perkins, y Presence, de Steven Soderbergh, que tuvo su première en Toronto y posteriormente inauguró el Festival de Sitges. La primera, basada en un relato de Stephen King y protagonizada por Elijah Wood, se estrena el 21 de febrero. Presence, con Lucy Liu, verá la luz la primera semana de marzo.

Presence, de Steven Soderbergh.
Presence, de Steven Soderbergh.

Tráiler de la nueva pesadilla lupina, HOMBRE LOBO, 17 de enero en cines

El próximo 17 de enero llega a los cines Hombre Lobo, el nuevo thriller del visionario guionista y director Leigh Whannell (El Hombre Invisible). Producida por Blumhouse, la cinta está protagonizada por Christopher Abbott, Julia Garner, Sam Jaeger y la joven actriz Matilda Firth.

El nominado a los Globos de Oro Christopher Abbott (Pobres criaturas, Llega de noche) protagoniza esta historia en el papel de Blake, un hombre casado y padre de familia residente en San Francisco que hereda la remota casa donde creció en una zona rural de Oregón tras la desaparición de su propio padre, dado por muerto. En plena crisis de pareja con su enérgica esposa Charlotte, la ganadora de tres Premios Emmy Julia Garner (Ozark, ¿Quién es Anna?); Blake la convence para tomarse un descanso de la gran ciudad y visitar la propiedad con su hija Ginger, interpretada por Matilda Firth (Hullraisers, Coma).

Todo se tuerce cuando, de camino a la granja y en plena noche, la familia sufre el brutal ataque de un animal al que no consiguen ver y, en un intento desesperado por huir, se atrincheran dentro de la casa mientras la criatura merodea por la zona. Pero, con el paso de las horas, Blake comienza a comportarse de un modo extraño y a convertirse en algo irreconocible, y Charlotte se verá obligada a decidir si esa monstruosidad es más letal que el peligro que acecha en el exterior.

Reparto

Completan el reparto Sam Jaeger (El cuento de la criada), Ben Prendergast (el audiodrama The Sojourn) y Benedict Hardie (El hombre invisible), junto con Zac Chandler, que debuta en la gran pantalla, Beatriz Romilly (Shortland Street) y Milo Cawthorne (Shortland Street).

Hombre Lobo está dirigida por Whannell y escrita por Whannell y Corbett Tuck, cuyos anteriores títulos de Blumhouse incluyen El hombre invisible, Upgrade e Insidious: Capítulo 3.

La película está producida por el fundador y presidente de Blumhouse Jason Blum y por Ryan Gosling (El especialista, Lost River) y la producción ejecutiva corre a cargo de Leigh Whannell, Beatriz Sequeira, Mel Turner y Ken Kao. Universal Pictures y Blumhouse presentan Hombre Lobo , una producción de Gosling/Waypoint Entertainment, en asociación con Cloak & Co.

El reparto de NOSFERATU, de Robert Eggers. Carteles de personajes

Nosferatu reúne a un reparto estelar compuesto por Bill Skarsgård, Nicholas Hoult, Lily-Rose Depp, Aaron Taylor-Johnson, Emma Corrin, Ralph Ineson, Simons McBurney y Willem Dafoe.

Cartel de personajes de Nosferatu: Lily-Rose Depp.
Cartel de personajes de Nosferatu: Lily-Rose Depp.

Lily-Rose Depp es Ellen Hutter

Lily-Rose Depp da vida a Ellen, la figura central a caballo entre dos mundos de Nosferatu . La actriz resume qué le atrajo del guion y del papel: “Siempre me han gustado las historias de estilo gótico como esta. Podía ver toda la historia desarrollarse ante mí mientras leía el guion. Casi no me atrevía a respirar”.

A pesar de los numerosos elementos de fantasía y de posesión, Lily-Rose Depp se dio cuenta enseguida de que gran parte del tremendo suspense que permea el guion de Robert Eggers nace del más puro realismo. “Hay algo en el guion y en la película es real, muy real, visceral y humano, y me parece sumamente interesante porque hablamos de demonios, de fantasmas, de otro mundo”, dice. “Creo que eso es lo más aterrador del largometraje, el tremendo realismo de la pesadilla”.

Desde la primera prueba, la actriz entró de lleno en el personaje, deseosa de conseguir el papel. “Hizo una prueba alucinante”, recuerda Robert Eggers. “Todos acabamos llorando, el director de casting, el cámara de vídeo, yo mismo. No había duda de que era capaz de imprimir la fuerza necesaria al personaje”.

Lily-Rose Depp reconoce que la prueba le ofreció la oportunidad de dejar atrás cualquier inhibición, y entregarse en cuerpo y alma al personaje. “Es un papel que requiere mucha entrega, hay que trascender la envoltura física y convertirse en algo demoníaco, de otro mundo, libre de inhibiciones, de complejos”, explica. “En la prueba quise demostrar que podía llegar hasta ese punto”.

La actriz trabajó con la asesora de movimientos Marie-Gabrielle Rotie, experta en la danza butō japonesa, con el fin de coreografiar las posesiones de Ellen. “Empezamos con lo más sencillo”, dice Depp. “Ante unas escenas como estas, es importante considerar hasta el más mínimo detalle, cómo entra el personaje en una estancia, cómo cruza esa estancia. Ellen tiene una conexión con otro mundo, es algo paranormal, y quise que esto habitara todos sus movimientos”.

“No era nada tranquilizador verlo en persona, pero es mucho peor en la pantalla”, dice Aaron Taylor-Johnson, hablando de la interpretación de su compañera de reparto. “Encarnó realmente el papel, dejó atrás cualquier inhibición. Carece de vanidad, es todo instinto”.

Cartel de personajes de Nosferatu: Nicholas Hoult.
Cartel de personajes de Nosferatu: Nicholas Hoult.

Nicholas Hoult es Thomas Hutter

Nicholas Hoult es Thomas, un entregado agente inmobiliario que se desplaza hasta el castillo de Orlok con la esperanza de ofrecer una vida mejor a su recién formada familia. “Empieza siendo un personaje bastante ingenuo convencido de que todo irá bien, pero al tener que enfrentarse a algo tan terrible, pierde el optimismo y la esperanza”, dice el actor. “Es un viaje desgarrador”.

Eggers tomó en cuenta la personalidad de Hoult a la hora de darle el papel. “Nicholas tiene un enorme sentido del humor, pero también una vertiente más sombría”, dice el cineasta. “Aun así, su optimismo y calidez son tan fuertes que es del todo creíble que su personaje no pueda entender lo que se cierne sobre él antes de que sea demasiado tarde. Además, Nick es un actor muy técnico y cualificado, se entrega totalmente”.

Hace tiempo que Nicholas Hoult es fan del fascinante cine inmersivo propio de Eggers. “Creo que actualmente no hay nadie que pueda crear mundos tan auténticos y ambientaciones tan especiales como él en sus películas”, dice el actor. “Y este mundo en concreto es alucinante”.

Nicholas Hoult entendió la responsabilidad que implicaba interpretar el sueño de adolescencia de Eggers: “En cierta forma, esta película lleva preparándose 30 años, y quise ponerme al servicio de la historia y del personaje para que Rob pudiera enorgullecerse del resultado”.

Hablando de la ingenuidad de la relación entre Thomas y Ellen, dice: “Es un amor puro, pero nunca lo describiría como un amor apasionado. Thomas se preocupa mucho por Ellen y la ama profundamente, pero queda bastante claro que no se han dicho toda la verdad desde el principio”.

Camino del castillo del Conde Orlok, Thomas se detiene en un pueblo rumano y hace caso omiso de las señales de peligro. “Thomas empieza a no poder distinguir lo que es real y lo que no lo es”, añade Hoult. “Nunca está seguro de si sueña, imagina o si lo que está viendo es real”.

Al llegar Thomas al castillo, Orlok resiste a sus deseos vampíricos hasta que su invitado se hiere. “El incidente libera la sed de sangre de Orlok, despierta todos sus sentidos. A partir de este momento, nada será igual, cualquier esperanza de un trato normal se esfuma”, sigue diciendo.

Bill Skarsgård es el Conde Orlok

Bill Skarsgård, que se somete a una asombrosa transformación para encarnar a Orlok, recuerda que de niño vio Nosferatu: Una sinfonía del horror: “A mi padre le encanta el cine y me llevó a un recorrido por la historia del cine cuando yo aún era muy pequeño. Nosferatu fue una de las películas que vimos juntos”.

El actor conoce bien la primera película y cree que el guion de Robert Eggers es sorprendentemente original: “Lo leí, e inmediatamente pensé que era único, me pareció uno de los mejores guiones que había leído”.

Cartel de personajes de Nosferatu: Willem Dafoe.
Cartel de personajes de Nosferatu: Willem Dafoe.

Willem Dafoe es el profesor Albin Eberhart von Franz

En Nosferatu, Willem Dafoe da vida a Albin Eberhart von Franz, el profesor a quien se le confía la misión de curar a Ellen, contratado por Friedrich Harding, al que encarna Aaron Taylor-Johnson, durante la ausencia de Thomas. “Por suerte, a Willem le gusta trabajar conmigo”, dice el director, hablando de Dafoe, que tuvo papeles protagonistas en El faro y El hombre del norte. “Le sobra energía, pero sabe concentrarse. Willem es un hombre de acción, se entrega. Es un líder nato y siempre está dispuesto a apoyar a los actores más jóvenes, además de ofrecer una espléndida interpretación. Es inteligente, todo le interesa”.

Willem Dafoe ya tenía experiencia en historias vampíricas al ser nominado a un Oscar en 2001 por su papel como Max Schreck en el muy aplaudido drama La sombra del vampiro. Von Franz llega al hogar de los Harding cuando el Dr. Sievers (Ralph Ineson) agota todas las opciones conocidas para curar a Ellen. “Aunque es un hombre algo extraño, el Dr. Sievers cree que solo Von Franz puede dar con el problema de Ellen”, dice Dafoe. “Efectivamente, en cuanto conoce a Ellen, esta le otorga su confianza porque la ve tal como es, algo que los demás no pueden hacer. Consigue que hable con él”.

El profesor conecta con Ellen, y ella desea que la escuchen y crean. “En cuanto le ve, entiende que escuchará lo que ella siente sin tenerle miedo”, dice Lily-Rose Depp.

Willem Dafoe estaba encantado de volver a trabajar por tercera vez con Robert Eggers. “El guion era una maravilla”, dice. “Me pareció una especie de historia de amor, y también sabía que mi papel era el que Rob habría escogido para sí mismo si fuese actor. Le gustan muchas de las cosas en las que se especializa Von Franz. Siempre que trabajo con Rob soy feliz”.

Rob Eggers no se queda atrás y hace hincapié en el equilibrio que aporta Dafoe al papel. “Solo Willem podía darle a Von Franz la autoridad y el dominio necesarios”, dice. “Una de las cosas que más me gusta de Willem es su don para mantener el equilibrio entre la oscuridad y el humor”.

Cartel de personajes de Nosferatu: Aaron Taylor Johnson.
Cartel de personajes de Nosferatu: Aaron Taylor Johnson.

Aaron Taylor-Johnson es Friedrich Harding

Aaron Taylor-Johnson entendió el dilema de su personaje: “Me identifiqué inmediatamente con Friedrich Harding, un padre de familia dispuesto a todo por su mujer e hijos. Pero su mundo empieza a desmoronarse a pesar de sus esfuerzos para controlarlo”. Friedrich sigue sintiendo mucho cariño por Ellen, incluso después de comprender que su enfermedad probablemente no pueda ser curada por manos humanas. “Es su invitada, se siente responsable ante su amigo Thomas, al que prometió cuidar de ella, pero alcanza un punto en que ya no puede más”, añade el actor.

Nosferatu ofreció la muy esperada oportunidad de trabajar juntos a Nicholas Hoult y a Aaron Taylor-Johnson, algo que los dos amigos ansiaban desde hacía tiempo. “Los dos nos alegramos mucho cuando nos llamó Robert. Nuestros personajes tienen pasados similares”, dice Aaron Taylor-Johnson.

Cartel de personajes de Nosferatu: Emma Corrin.
Cartel de personajes de Nosferatu: Emma Corrin.

Emma Corrin es Anna Harding

La actriz Emma Corrin es Anna Harding, la amiga de Ellen y esposa de Friedrich. “Anna y Friedrich son la antítesis de Ellen y Thomas. Es un matrimonio idílico con niños perfectos en una casa perfecta”, dice la actriz. “Dentro del contexto de esta historia, son tan perfectos que parecen pedir a gritos que algo vaya mal. Comunican una curiosa sensación de suspense”.

La intérprete, al igual que sus compañeros, alaba el guion de Eggers: “Sé que disfruta creando mundos muy detallados, muy exactos, casi como si fueran un cuadro. A medida que leía el guion, me daba cuenta de lo mucho que la historia, los personajes, la arquitectura y todo su mundo encajaban con lo que tanto le gusta”.

Lily-Rose Depp aprecia el trabajo de Emma Corrin y de Aaron Taylor-Johnson, y estaba encantada de poder representar una amistad en la gran pantalla. “Siempre me ha parecido que ambos tienen mucho talento. Me gustó conocerles mejor, incluso hacernos amigos. Espero que esa amistad se note en la pantalla”, dice.

Emma aporta mucha dignidad al papel y es una magnífica intérprete”, añade Taylor-Johnson. “Me gusta que Friedrich le pida consejo a Anna. Hay mucha química entre Emma y yo, ojalá lo noten los espectadores”.

Ralph Ineson es el Dr. Wilhelm Sievers

Ralph Ineson, que trabajó en La bruja y El hombre del norte, da vida al Dr. Wilhelm Sievers. “Es interesante ver que Harding, una persona absolutamente incapaz de entender a Ellen, llame a Sievers, que tampoco puede entenderla”, dice Lily-Rose Depp. “Pero más curioso aún es que Sievers llame a Von Franz”.

Simon McBurney es Herr Knock

Y, finalmente, Simon McBurney es Herr Knock, el jefe de Thomas, que acaba perdiendo la cabeza. Solo están juntos en un par de escenas, pero Nicholas Hoult quedó asombrado por la caracterización del actor: “Disfruté viéndole trabajar, la transición de Simon es maravillosa”.

Simon es uno de los grandes”, añade un entusiasta Eggers. “Del mismo modo que Dafoe canaliza el humor y la oscuridad. Simon ha mostrado lo terrible, oscuro y retorcido que su personaje es en realidad”.

NOSFERATU: El guion de la película más personal de Robert Eggers

Nosferatu, de Robert Eggers, es un cuento gótico en torno a la obsesión entre una atormentada joven y el aterrador vampiro enamorado de ella que deja un espantoso rastro a su paso. Desde este 25 de diciembre, ya se encuentra en cines la película, protagonizada por Nicholas HoultBill SkarsgårdLily-Rose DeppWillem Dafoe y Aaron Taylor-Johnson, entre otros.

El guion de Nosferatu

Guionista y director de La bruja, El faro y El hombre del norte, Robert Eggers ofrece Nosferatu, una nueva y aterradora versión del clásico de terror.

En el Nosferatu de Eggers, el agente inmobiliario Thomas Hutter (Nicholas Hoult) acude a Transilvania para encontrarse con el Conde Orlok (Bill Skarsgård), un posible cliente vampírico. Durante su ausencia, Helen (Lily-Rose Depp), con la que se acaba de casar, se queda con un matrimonio amigo, Friedrich y Anna Harding (Aaron Taylor-Johnson y Emma Corrin). Perseguida por visiones y un creciente temor inexplicable, Ellen se enfrenta a una fuerza que no puede controlar.

Rodar Nosferatu representa la culminación de un sueño para Eggers, que de niño quedó prendado con la película Nosferatu: Una sinfonía del horror, rodada por F.W. Murnau en 1922. Al aumentar el interés del director por el cine, también creció su deseo de representar una idea suya de Nosferatu inspirada en el guion de Henrik Galeen para la primera película y en el libro Drácula, de Bram Stoker. De hecho, cuando era estudiante en el instituto, Eggers escribió y dirigió una adaptación teatral con su compañera de clase Ashley Kelly-Tata, ahora una conocida directora de teatro. La obra llamó la atención del director artístico Edwin Booth, de Dover, New Hampshire, que les invitó a trasladarla a su teatro. Fue toda una oportunidad para Eggers, que reconoce: “Entonces entendí que quería ser director”.

Al graduarse en el instituto, se apuntó a un programa de arte dramático en Nueva York antes de fundar su propia compañía: “Siempre tuve la intención de volver a montar Nosferatu, pero nunca se presentó la oportunidad”, recuerda. Después de dirigir la obra en el instituto, supo que quería llevarla de nuevo a los escenarios o, mejor aún, a la gran pantalla, y expresarla de un modo único, algo en lo que ha estado trabajando desde entonces.

Robert Eggers en el set de rodaje de Nosferatu. Foto: Aidan Monaghan / © 2024 FOCUS FEATURES LLC
Robert Eggers en el set de rodaje de Nosferatu. Foto: Aidan Monaghan / © 2024 FOCUS FEATURES LLC

Orígenes

Robert Eggers debutó en el cine con La bruja, una película de terror sobrenatural situada en un mundo puritano, muy aplaudida en el Festival de Sundance 2015. Después del éxito de este primer largometraje, escribió una primera versión del guion de Nosferatu e incluso escogió al reparto. Pero acabó por dejar de lado el proyecto y dedicarse a El faro, un drama en el que se distorsiona la realidad estrenado en Cannes 2019, al que siguió El hombre del norte, la exitosa epopeya vikinga.

Regresó a Nosferatu con más ganas que nunca de contar esta retorcida historia de la bella y la bestia a su manera, a través de un objetivo distinto. Para conseguirlo, primero optó por explorar la historia mediante otro medio: “Acabé escribiendo una novela corta con amplias historias de fondo y escenas que sabía pertinentemente que nunca incluiría en la película para entender por qué debía volver a contarse Nosferatu”, explica el director. “Era necesario que escribiera esta pequeña novela para apropiarme de la historia”.

Lily-Rose Depp es Ellen Hutter en Nosferatu. Foto: Focus Features / © 2024 FOCUS FEATURES LLC
Lily-Rose Depp es Ellen Hutter en Nosferatu. Foto: Focus Features / © 2024 FOCUS FEATURES LLC

Cambio de perspectiva

Fue entonces cuando el personaje de Ellen se presentó como una fuerza impulsora. “En cuanto a la evolución de la historia, lo más significante es que se trata de la película de Ellen. No solo es la víctima del vampiro, sino del siglo XIX”, explica el cineasta.

Teniendo en cuenta el cambio de enfoque, Robert Eggers decidió que el guion arrancaría con un hecho que, en la época, se describiría como “histeria”. “Es un relato sobre Ellen, por lo que hay un prólogo que empieza en su infancia, e inexplicables y aterradoras apariciones”, dice.

El director estudió el guion original de Nosferatu: Una sinfonía del horror para inspirarse: “Analicé cuidadosamente el guion de Henrik Galeen y las anotaciones de Murnau”. También se documentó acerca de las representaciones históricas de vampiros.

“Había libros por todo el despacho”, recuerda el productor Chris Columbus. “Era casi como entrar en el despacho de un experto en vampirología. Libros de ocultismo e historia del vampirismo en todas partes”.

Robert Eggers es conocido por anclar sus películas en una realidad histórica. “Reconozco que disfruto mucho documentándome”, dice. “Es muy útil a la hora de tomar decisiones. No hace falta inventar nada, basta con buscar y encontrarlo”.

Drácula antes que Nosferatu

Drácula fue otra influencia en el proceso de escritura. “Es imposible ignorar Drácula tratándose de esta película. Me parecía que numerosas cosas de las películas de Drácula estaban en la novela, pero descubrí que no era así. Lo curioso es que la había leído en varias ocasiones… También fue muy interesante olvidar lo que sabía de Drácula y de los vampiros, y volver a aprenderlo todo desde cero”. Eggers quería que su película fuese única, por lo que recurrió a numerosas referencias para crear un Nosferatu que no se había visto antes.

Durante el largo desarrollo de Nosferatu, Eggers tuvo la oportunidad de mejorar el guion, de aprender como director y productor, así como de reunir a un notable equipo de colaboradores tanto delante como detrás de la cámara. “No habría tenido tanto control”, dice, refiriéndose al largo proceso y a los retrasos que sufrió el proyecto. “Era el principio de mi carrera, aún no lo sabía todo del cine. Fue de gran ayuda alejarme un tiempo del proyecto”.

Extracto de las Notas de Producción de Nosferatu, de Robert Eggers.

CRÍTICA | KRAVEN THE HUNTER. El último que cierre la puerta

En 2015, Sony, poseedora de los derechos de explotación cinematográfica del personaje de Spiderman, y Marvel Studios, filial de Disney, firmaron un acuerdo para que el arácnido pudiera salir en las películas del Universo Cinematográfico Marvel, iniciando su participación en Capitán América. Civil War. En ese momento, Sony decidió iniciar una vía propia alternativa, explotando otros personajes de los cómics de Spiderman, propuesta que hasta la fecha nos ha ofrecido las tres entregas de Venom, dos películas animadas protagonizadas por Miles Morales (Spider-man: Un nuevo Universo y Spider-Man: Cruzando el Multiverso), más sendas películas unitarias de Morbius, Madame Web y, ahora, Kraven The Hunter. Quitando las dos cintas de animación, que son dos auténticas joyas, el balance crítico de la franquicia es nefasto, y a nivel de taquilla, Morbius y Madame Web fueron rotundos fracasos y Kraven The Hunter lleva el mismo camino.

Los villanos no nacen. Se hacen

En el caso de Kraven The Hunter, basada en el famoso enemigo de Spiderman creado en 1964 por Stan Lee y Steve Ditko, la película llevaba un año en el limbo de las producciones, sufriendo reshoots y remontajes, a la espera de que el estudio diera finalmente luz verde a su estreno. El último revés para la película fue el anuncio por parte de Sony, la misma semana del estreno de la cinta, de que no va a continuar con la producción de más películas del Spiderverso (aunque posteriormente rectificaría, anunciando un reboot total de la franquicia), reconociendo el fracaso de la empresa, lo que, sin duda, no ayudó a atraer público a las salas.

Tal y como fue ideado por Lee y Ditko, Kraven tenía mucho que ver con El Malvado Zaroff, película de 1932, dirigida por Irving Pichel y Ernest B. Schoedsack, protagonizada por Joel McCrea, Leslie Banks, Fay Wray y Robert Armstrong, y basada en la novela homónima de Richard Connell. En ella, un expatriado ruso, el conde Zaroff, gran apasionado de la caza, pero aburrido de presas menores, decide transgredir los límites del deporte y apostar por presas humanas que le supongan un mayor reto. No es por lo tanto baladí ese origen ruso, ni ese trasfondo aristocrático dentro de los orígenes del personaje de Kraven (otra cosa son los acentos burdos que aparecen y desaparecen o boberías como usar como música de inicio la partitura de La Caza del Octubre Rojo para recalcar las raíces del personaje); y, por lo tanto, en un universo con superhéroes, la presa mayor a la que puede aspirar el gran cazador, es el propio Spiderman.

Una visceral historia de acción

Siguiendo el esquemas de sus predecesoras, Kraven The Hunter es una película de orígenes y dando el rol protagonista a un villano, aquí reconvertido en antihéroe. Esto último tampoco es del todo errado, ya que el propio personaje en los cómics, guiado por su código ético particular sí mostraba una honorabilidad y un respecto por su antagonista, además de, en algunos de sus principales relatos, arrastrar consigo un cierto hálito trágico. En la cinta, además, se colocan otros personajes vinculados históricamente con Kraven en los cómics, como Calipso, el Camaleón o Rhino.

Esto no quiere decir que estemos ante una adaptación especialmente fiel al cómic. Es cierto que en su versión en papel el gran cazador echaba mano también de un suero que le atribuía poderes especiales, desarrollando sus propios instintos de caza; sin embargo, aquí, se lleva al personaje a unos límites de invulnerabilidad, fuerza y velocidad, que lo convierten casi en una especie de Superman. A su vez, se pretende desarrollar una historia emocional, paterno filial, donde los dos hermanos son, en el fondo, victimas de la verdadera maldad de su padre.

Dirigida por el nominado al Oscar J.C. Chandor

Si hacemos balance, frente a la trilogía de Venom, y muy especialmente, frente a Morbius y Madame Web, esta Kraven The Hunter resulta ser una cinta más satisfactoria y de mejor factura, pero es que veníamos de un listón extremadamente bajo. El reparto defiende como puede sus personajes, especialmente un esforzado Aaron Taylor-Johnson, quien, físicamente, hace todo lo posible para no fallarle a la película.

J.C. Chandor pretende aportar una puesta en escena elegante y enérgica, con unos niveles de violencia un tanto metidos con colador, pero que resultan de lo más refrescante de la cinta. Desgraciadamente, el resultado final sigue siendo infame. El guion es un coladero de referencias que no tiene claro hacia dónde se dirige. Entendemos que todos los cambios sufridos en postproducción, intentando salvar un barco que se hunde, no han hecho más que acelerar el naufragio. La sobreabundancia de personajes, la gran mayoría mal desarrollados y traicionando el origen del cómic, también lastra la película, además de dañar el trabajo de intérpretes solventes, atrapados en clichés narrativos en el mejor de los casos.

Como el resto de sus compañeras del Spiderverso en imagen real, Kraven The Hunter es un fracaso que ejemplifica a la perfección lo perjudicial que puede ser para una película que la parte creativa quede supeditada a las decisiones erráticas de una animal tan peligroso como es una junta ejecutiva.

Tami Stronach: La (espléndida) madurez de la Emperatriz infantil

Este noviembre de 2024 la coreógrafa, bailarina, guionista, productora, o actriz, Tamara “Tami” Stronach, realizó una pausa en su período de ensayo de Sense, una obra de danza del Centro Checo para el Prague NY Effects Festival, que resalta la idea de que, al tocar unos haces de luz se activa el sonido, ayudando a crear la música a través de la coreografía, haciendo audible lo visible. Ese alto en el camino lo hizo con el fin de comparecer desde Praga al Isla Calavera Festival de Cine Fantástico de Canarias, Ciudad de La Laguna.

Ciudadana del mundo, la actriz israelí-estadounidense, derrochó, entre el 8 y el 10 de noviembre, simpatía, amabilidad, pasión y saber estar en la gala de apertura del festival (donde recogió su merecido premio Leyendas del Fantástico), en el photocall, tanto del Teatro Leal como el de Multicines Tenerife, y especialmente en los dos eventos en los que participó los días 9 y 10 de noviembre en la sala 17 en los citados cines laguneros, sede de las proyecciones del Isla Calavera.

Life After Neverending Story

Con gran satisfacción, Tamara Stronach intervino en la presentación de los dos pases y, después de los mismos, respondió amablemente a las preguntas del público. El documental de Lisa Downs Life After Neverending Story (Reino Unido, 2024) fue uno de los screenings. En él se analiza qué fue de cada uno de los artífices y actores y actrices principales del fenómeno cinematográfico de los 80 La Historia Interminable (The Neverending Story, EEUU-Alemania, 1984), dirigida por Wolfgang Petersen según la novela de Michael Ende.

En el referido documental se narra cómo los padres de la actriz, ambos reputados arqueólogos, salieron con su retoño del tóxico circuito del mundo del cine, para que la joven creciera de una manera más saludable y sin los traumas que para otras estrellas infantiles ha supuesto la fama prematura. Compartió entre nosotros algunos recuerdos de aquella filmación: su experiencia la recuerda como si hubiera sido Alicia en el País de las Maravillas. Pasear e interpretar por unos platós de cine dotados de aquel diseño artístico, al servicio del culto a la fantasía, donde confluyeron a la vez tantos nombres importantes de todas las artes, constituye un recuerdo muy presente en la mente de la otrora emperatriz infantil.

Stronach destacó el rigor, la sensibilidad y la entrega de la realizadora británica Lisa Downs a la hora de abordar desde el respeto y la admiración el clásico inmortal del que la actriz fue parte. A ambas artistas les unen estrechos lazos de amistad a raíz de su experiencia conjunta.

Charla con Lisa Downs y Tami Stronach, tras la proyección en el Festival Isla Calavera del documental Life after the Neverending Story.
Charla con Lisa Downs y Tami Stronach, tras la proyección en el Festival Isla Calavera del documental Life after the Neverending Story.

Man and Witch: The Dance of Thousand Steps

El segundo trabajo que contaba con Tami Stronach fue Man and Witch: The Dance of Thousands Steps (Reino Unido, 2024), dirigida por el escocés Michael Hines. Una deliciosa película que navega entre el homenaje al cine infantil y juvenil de los años 80, con guiños temáticos y de estilo a ese otro clásico indiscutible que es La Princesa Prometida (The Princess Bride, EEUU, 1987), de Bob Reiner.

La combinación de un muy personal sentido de la aventura y la irrupción de la fantasía en la historia, unos diálogos ingeniosos y chispeantes y un componente romántico absolutamente arrebatador, constituyen las principales señas de identidad de una película impecable. Posee un crescendo amoroso entre dos seres desencantados, de vidas reservadas, al margen de la sociedad, a los que les une el reto de aprender y llevar a cabo la danza que da título al filme. La producción corrió a cargo de la propia Stronach y de su esposo, el actor y bailarín Greg Steinbruner, coprotagonista y partenaire de la actriz en la ejecución de esa maravillosa danza de los mil pasos en torno a la que gira este poético trabajo audiovisual.

Tami Stronach visitó por primera vez Tenerife el pasado noviembre y quedó fascinada con sus localizaciones. Foto: Rommel Messia
Tami Stronach visitó por primera vez Tenerife el pasado noviembre y quedó fascinada con sus localizaciones. Foto: Rommel Messia

Tami Stronach pasó unos días inolvidables en su primera visita a las islas, disfrutando del buen tiempo, la comida y la arquitectura de la ciudad de la Laguna, resaltando siempre que tenía oportunidad la consideración de “gran festival” que para ella posee el Isla Calavera. Su proyecto de danza audible la esperaba en República Checa. Todos los actos que hacemos los seres humanos repercuten en el mundo. Sólo es cuestión de percibirlos. Quienes tuvimos el privilegio de conocerla y tratarla, también tuvimos una experiencia absolutamente imborrable. El adjetivo “gran” también nos viene a la mente a la hora de recordar a quien siempre será la emperatriz infantil para todo un colectivo generacional. Su contagiosa felicidad revela el extraordinario momento artístico (y personal) que sobrevuela.