TRON: ARES. Cuidado con las macros ocultas

En julio de 1982, asistíamos al estreno de Tron, la sorprendente historia sobre un programador informático y desarrollador de videojuegos que se introduce en el nivel del software de un ordenador central donde tendrá que interactuar con programas humanoides en mortales juegos de gladiadores para intentar escapar. Un gran espectáculo visual de la mano de Disney que se alzó como una de las primeras películas del cine en utilizar imágenes generadas por ordenador combinadas con efectos ópticos tradicionales y acción en vivo, y entusiasmó a los aficionados a la ciencia ficción. Sin embargo, la película no fue nominada a los Óscar en la categoría de mejores efectos visuales (sí aspiró a los premios de la Academia al mejor sonido y al mejor diseño vestuario).

Por otro lado, el artista conceptual Syd Mead (Blade Runner, Aliens) y el dibujante francés Jean Giraud, Moebius (Alien: El octavo pasajero), desarrollaron el original estilo visual de la película, que se trasladó a videojuegos, atracciones o cómics relacionados con la película, y fue fuente de inspiración para nuevas producciones.

Escrita y dirigida por Steven Lisberger, fue protagonizada por Jeff Bridges como Kevin Flynn, junto a Bruce Boxleitner, Cindy Morgan y David Warner.

TRON: LEGACY

En diciembre de 2010, los más nostálgicos aplaudían el lanzamiento de Tron: Legacy, producida por Walt Disney Pictures. Steven Lisberger cedía la silla de director a un debutante Joseph Kosinski, posteriormente realizador de la aventura de ciencia ficción Oblivion y la taquillera Top Gun: Maverick, ambas con Tom Cruise. El estatus de culto de la original impulsó esta producción, en la que repetirían Jeff Bridges y Bruce Boxleitner en una trama que arranca en 1989, unos siete años después de los acontecimientos de la primera película, con la desaparición de Flynn, para luego desarrollarse en 2009, cuando el hijo del diseñador de un mundo virtual (Garret Hedlund) va en busca de su padre.

TRON: LA RESISTENCIA

La mitología informática fue adaptada al formato animado en la serie Tron: La resistencia, que veía luz en 2012 en los canales infantiles y juveniles de la corporación Disney.

TRON: ARES

Ahora, 12 años después, el actor Jared Leto (Morbius) ha desvelado una imagen que le muestra en la producción de Tron: Ares, cierre a la trilogía, que ruedan desde enero en Vancouver y llegará a los cines a lo largo de 2025. Leto aparece caracterizado como Ares, un programa muy sofisticado que se envía desde el mundo digital al mundo real en una peligrosa misión, que va a representar el primer encuentro de la humanidad con seres creados por la Inteligencia Artificial.

Esta tercera entrega estará dirigida por Joachim Rønning, responsable de Piratas del Caribe: La venganza de Salazar y Maléfica: Maestra del Mal, anteriormente para Disney. Jared Leto lidera el reparto, que también cuenta con Gillian Anderson (Expediente X) y Greta Lee (Vidas pasadas), entre otros. En palabras del director: Tron: Ares se basa en el legado de diseño, tecnología y narración vanguardias. Y está claro que ahora es el menor momento para regresar al Grid.

La atractiva primera imagen desvelada se ha viralizado rápidamente en redes, llamando la atención de los seguidores de la franquicia un detalle que ha abierto numerosas teorías y especulaciones sobre esta nueva entrega: la inscripción “Dillinger Systems” en el disco de datos que porta Ares, y que evoca directamente a Edward Dillinger, el mítico villano de la película original interpretado por David Warner.

TRON: Ares. Photo by Leah Gallo. © 2024 Disney Enterprises, Inc. All Rights Reserved.
TRON: Ares. Photo by Leah Gallo. © 2024 Disney Enterprises, Inc. All Rights Reserved.

CRÍTICA | SECRETOS DE UN ESCÁNDALO. Parásitos

A Todd Haynes le encantan las historias que suponen un retrato psicológico de sus personajes y le fascina afrontar tramas que confrontan la moralidad establecida ya sea en el presente o en algún pasado donde se desarrolla el argumento. En algunos de sus títulos de corta más clásico, como Lejos del Cielo o Carol, algunos de aquellos dilemas han sido superados, sino totalmente, sí en gran parte, por nuestra sociedad, como el adulterio, la homosexualidad o las relaciones interraciales.

CICATRICES

Secretos de un Escándalo se aleja de la ambientación en los años cincuenta de aquellas para ambientarse en la actualidad, además con un tema candente en nuestra sociedad, el estupro. La trama se construye sobre las cenizas de un escándalo, la relación de una mujer casada de mediana edad con un adolescente de 13 años. Lejos de situarnos en el ojo del huracán del tabú, la cinta se ambienta veinte años más tarde, cuando esa pareja ha alcanzado una estabilidad, ha tenido hijos que ahora abandonan el nido, y que se han ganado, aparentemente, la aceptación social de su relación. Sin embargo, el interés de Haynes no es tanto el escándalo en sí, sino las cicatrices que deja esta situación y los asuntos no resueltos que reflotan cuando alguien agita el avispero.

MANTIS

El tour de forcé interpretativo entre Natalie Portman y Julianne Moore es extraordinario, la actriz que interpreta Portman se convierte en una especie de parásito que se alimenta de la carga emocional sostenida y acumulada por los personajes, al mismo tiempo que emprende un proceso de replicación del personaje de Moore, una ama de casa ultraprotectora y castrante que afronta el síndrome del nido vacío.

Ya sólo con el choque entre estos dos personajes teníamos suficiente para construir una historia tensa y de suspense; sin embargo, la sorpresa llega con el papel de Charles Melton, quien consigue robar la función a las dos estrellas femeninas. El punto de ruptura de este personaje obligado a perder su infancia y que la vive desde la perspectiva de sus hijos y que actúa como el marido perfecto al mismo tiempo que se siente atrapado en una relación que se sustenta más en el chantaje sentimental que en el amor o el deseo inicial.

EL MENSAJERO

Nos parece curiosa la referencia a la película El Mensajero de Joseph Losey de 1971 a través de la reconstrucción que el compositor Marcelos Zarvos ha hecho de la partitura original de Michel Legrand. En aquella película Losey nos contaba la historia de un niño de 13 años, fascinado por la hermana mayor de un amigo suyo, y que se convierte en el mensajero entre ésta y su amante. La sexualidad prohibida se convierte por lo tanto en un elemento común entre estas dos historias. Haynes aporta a la trama de Secretos de un Escándalo un tono de sexualidad contenida, a punto de reventar, donde los diferentes personajes se ven de una manera más o menos explícita seducidos por esa extraña actriz que se alimenta de las pasiones y frustraciones de los otros personajes.

ROTURAS

No se trata de una historia que pretenda resolver todas las preguntas que plantea, pero, mostrando las roturas en esa realidad idílica que parecen vivir los personajes, nos deja suficientes pistas como para que seamos capaces de descifrar los secretos callados por los personajes.

Póster Secretos de un escándalo. (c) Diamond Films
Póster Secretos de un escándalo. (c) Diamond Films

CRÍTICA | MADAME WEB. Todos somos Dakota Johnson

Dakota Johnson, como todos sabemos, es una actriz que viene de familia de artistas. Hija y nieta de actores, siempre ha vivido en el entorno del mundo de Hollywood, por lo que su carrera difícilmente iba a coger otros derroteros que no fueran la interpretación. Heredera de la belleza y la fotogenia de su abuela Tippi Hedren y su madre Melanie Griffith, su filmografía hasta la fecha se ha movido entre proyectos de presupuesto medio, principalmente dramas y comedias, pero con cierto perfil comercial.

Sus apuestas artísticas más ambiciosas han venido de la mano del cineasta Luca Guadagnino, con quien trabajó en Cegados por el Sol y Suspiria; sin embargo, aquellos títulos que le han dado más notoriedad han venido a ser también aquellos de perfil crítico más bajo, las adaptaciones de la serie de novelas de Cincuenta Sombras de Grey y, ahora, Madame Web. Pese a su juventud, lo anterior deja claro que Johnson no es una debutante en el mundo de Hollywood, y aún así, no deja de ser chocante su continua expresión de incredulidad y sorpresa, de “¿qué hago yo aquí?” que la acompaña en cada plano de Madame Web, expresión con la que nos sentimos plenamente identificados durante el visionado de la película, no sólo de qué hace Dakota Johnson en esta película, sino, más allá, qué hacemos nosotros en la sala viéndola.

SPIDERVERSO

Madame Web se engloba en ese spiderverso alternativo que Sony ha ido desarrollando mientras Disney saca partido de Peter Parker dentro de su Universo Cinematográfico Marvel. De las películas de Sony de este spiderverso, brillan con especial relumbrón las dos entregas de animación de Miles Morales, mientras que las aportaciones en imagen real han resultado todas una auténtica decepción. Las dos entregas de Venom, aunque taquilleras, son a cada cual más ridículas y Morbius pasó a convertirse en el hazmerreír de la temporada, testigo que ahora le ha pasado a Madame Web.

Cassandra Webb nació dentro de los comics de Spiderman de la mano del escritor Denny O’Neil y el artista John Romita, Jr. como un personaje con poderes de precognición (como ese guiño mitológico del nombre nos adelanta). Aquejada de una enfermedad degenerativa vive enchufada a una silla que mantiene sus funciones vitales, al mismo tiempo que sus poderes le permiten ser el centro neurálgico de la red de personajes cuyos poderes están vinculados con las características arácnidas.

REDES TEMPORALES

Madame Web se presenta como una historia de origen, donde veremos cómo Cassandra descubre sus poderes y la existencia de las otras spiderwomen, situando la trama antes de la llegada de Peter Parker, por lo que preparando el terreno para la llegada de Spiderman. La trama incluye algunos guiños curiosos, como la presencia de Ben Parker, futuro tío de Peter, y presenta la sociedad de los spider, una tribu dedicada a la protección de los poderes de la araña. Hasta aquí, todo bien.

El reparto, formado principalmente por interpretes femeninas cuenta con nombres destacados dentro de la nueva generación de Hollywood. Johnson actúa aquí dentro y fuera de la pantalla como una especie de madrina de todas ellas, pero la elección de Sydney Sweeney, Celeste O’Connor e Isabela Merced, no sólo apunta a algunos de los nombres prometedores del star system próximo e inmediato, sino que además suma en los apartados de inclusión y diversidad.

En el apartado masculino tampoco hay queja, Tahar Rahim y Adam Scott, aunque actores de muy diferente pelaje, son también dos intérpretes notables y versátiles. Ninguno de estos nombres es merecedor del despropósito en el que se han visto inmersos y todos procuran, en la medida de las posibilidades que les prestan, aportar dignidad a sus personajes.

Esto es extensible a otros profesionales, como el director de fotografía Mauro Fiore (habitual de Antoine Fuqua) o el prestigioso compositor sueco Johan Söderqvist.

CAMINO AL DESASTRE

¿Dónde reside entonces el problema? En primer lugar, un grave problema de producción marcado por indefinición acerca del enfoque de la película. La cinta sufrió múltiples modificaciones en su proceso y fue desnaturalizando el resultado. Como comentábamos, el punto de partida nos parece interesante, pero el desarrollo se pierde sin un claro camino, y todo en la producción parece precipitado, chapucero, desde guion, realización, montaje o efectos especiales. Nada de lo que hay en pantalla parece responder a una producción de cerca de 100 millones de dólares.

Las incongruencias argumentales, visuales, se acumulan para una película con problemas de ritmo, aquejada de secuencias gratuitas y de escaso peso dramático, para resolverse en un clímax ruidoso y mal ejecutado. Al guion le falta desarrollo argumental y de personajes. El personaje de Cassandra evoluciona a trancas y barrancas, pero el resto de los secundarios son un cúmulo de escasez de ideas y personajes vacíos.

Por último, la realización de S. J. Clarkson es anodina y rutinaria. Hay un par de apuestas visuales atractivas, pero que caen en saco roto y a las que no se les terminan de sacar partido. Esto puede venir también marcado por una postproducción problemática, con cambios de última hora que han terminado de rematar una película que ya venía herida de muerte.

Madame Web se salda como otra caída al vacío dentro de género de superhéroes y la reafirmación que la cadena industrial con este tipo de películas ha caído en el agotamiento y la precipitación. Un poco de la precognición de su personaje no le hubiese venido mal a Dakota Johnson, que seguro que hoy se está arrepintiendo de haber hecho esta película.

Tráiler de BOY KILLS WORLD: Bill Skarsgård acaba con el mundo

Nacido en Estocolmo en 1990, Bill Skarsgård se ha convertido en un rostro habitual del cine de género fantástico. Conocido por interpretar a Pennywise, el aterrador payaso bailarín de las adaptaciones de la novela It de Stephen King dirigidas por Andy Muschietti, este año tiene hasta tres títulos como protagonista en los que se moverá desde un futuro distópico a Transilvania.

El actor es protagonista absoluto de uno de los tráilers más vistos de la semana, el de la cinta de acción Boy Kills World, que recuerda las mañas de John Wick, ya conocidas por Skarsgård tras ser el villano en la cuarta entrega de las películas de Keanu Reeves. Debut en la dirección de Moritz Mohr, quien dedicó más de siete años a desarrollar su proyecto, vio la luz en septiembre en la sección Midnight Madness del Festival Internacional de Cine de Toronto.

Boy kills World

Ya en 2016, cuando Bill Skarsgård participaba en Divergente: Leal, la tercera entrega de la saga cinematográfica, en su primera incursión en el cine made in Hollywood, el realizador y guionista alemán y su colaborador Dawid Szatarski, coordinador de lucha en Boy Kills World, se pusieron manos a la obra para desarrollar un reel de imágenes que llamó la atención de Sam Raimi y Roy Lee, productores de su ópera prima.

El primer y sorprendente avance ha llegado de la mano de Lionsgate y Roadside Attractions para anunciar su estreno en cines estadounidenses el próximo 26 de abril, mientras que en las salas españolas está previsto el lanzamiento el 5 de julio a través de DeAPlaneta.

La trama de venganza sigue a Boy, un joven sordomudo cuya familia ha sido asesinada brutalmente por la malvada Hilda Van Der Koy, interpretada por Famke Janssen, con quien ya había coincidido Skarsgård en la serie de terror y vampiros Hemlock Grove (2013-2015). Boy es acogido y entrenado por un misterioso chamán para reprimir su imaginación infantil y convertirse en un arma letal. La acción trepidante y la fotografía, inspirada en los cómics, así como el modo de contarlo convierten la película en una original propuesta repleta de espectaculares coreografías de artes marciales y humor negro. Pero además, en el tráiler, escuchamos la voz interior de Boy, que no corresponde con la del actor protagonista, y que rápidamente hizo que el público en las redes tratara de descubrir a quien pertenecía la locución. El reto viral llevó a pensar en otros artistas, como Ryan Reynolds o Chris Pratt, pero muchos coincidieron en el actor H. Jon Benjamin, y acertaron.

Ambientada en un impresionante mundo postapocalíptico y bizarro, cuenta también en el reparto con Jessica Rothe (Feliz Día de tu muerte) y Sharlto Copley (Distrito 9, Elysium), entre otros.

The Crow

Pero Bill Skarsgård volverá en 2024 a sorprendernos con nuevos cambios de registro y será Eric Draven en la nueva reimaginación de El Cuervo, The Crow, el personaje de culto de la novela gráfica original de James O’Barr que interpretó Brandon Lee en el mítico filme de 1994 de Alex Proyas. Rupert Sanders (Blancanieves y la leyenda del cazador, Ghost in the Shell: El alma de la máquina) se atreve con la nueva adaptación, que verá la luz el próximo 7 de junio.

Nosferatu

Además, volverá a meterse en la piel de un vampiro para el Nosferatu del director de La Bruja y El hombre del Norte Robert Eggers, donde interpretará al Conde Orlok. La película llegará a los cines por Navidad, el día 25 de diciembre.

CRÍTICA: LA PISCINA. El legado del agua

Comenta el director Bryce McGuire que la idea del cortometraje en el que se basa La Piscina se le ocurrió a raíz del impacto que le provocó de niño la película Tiburón. La sensación de vacío que provocaba el agua de la piscina familiar cuando se apagaba la luz interior despertaba terrores en él de que algo iba a surgir de las profundidades y se lo iba a comer. Que Night Swim, el cortometraje de 2014, tuviera como protagonista a una bañista (interpretada por Megalyn Echikunwoke) haciendo largos en la piscina de su casa era un guiño a Susan Backlinie, la bañista original de Spielberg.

MIS TERRORES PREFERIDOS

Este guiño a Tiburón no es baladí. En su salto al largometraje, McGuire regresa a la película de 1975 y recoge también múltiples guiños y referencias, visuales o argumentales, a ésta y otras películas de terror clásicas, tengan que ver con el agua o no, como It, Poltergeist o La Mujer y el Monstruo. La Piscina no busca ser una película de terror innovadora u original. Más allá del hecho de que cambiamos casa encantada por piscina encantada (que tampoco es que sea el culmen de la originalidad), la película está construida de una forma muy clásica, desde guion hasta la puesta en escena. McGuire es un cineasta elegante, con una planificación cristalina, sin abusar de los golpes de efecto y con un correcto uso de la atmósfera y la tensión.

Desde el guion, el trabajo con los personajes es efectivo, proporcionando a cada miembro de la familia Waller una cierta entidad, que posteriormente va a tener su correlación con su contacto con la piscina. El trabajo de los actores también es ajustado, especialmente por parte de Wyatt Russell y Kerry Condon. Aunque simplistas, los personajes se presentan bien construidos y con los ingredientes justos que requiere la película.

La piscina. (c) Universal Pictures
La piscina. (c) Universal Pictures

SUSTO O TRATO

La factura, por lo tanto, no es un problema en la película. Todo está presentado con exquisita corrección; sin embargo, la película es incapaz de elevarse más allá de ahí. Todo en la historia resulta previsible. El espectador ve venir cada situación y su resolución y, aunque hay un par de momentos inquietantes (el juego de Marco Polo, spoileado en el tráiler), la cinta no consigue resultar aterradora, lo que, sin duda, es un grave problema cuando hablamos de cine de terror.

Se agradece que la trama intente apartarse de la temática fantasmal, aunque la justificación de lo fantástico resulte lo más endeble de la propuesta y su área de influencia resulte argumentalmente un tanto errática. Eso lo podemos apreciar en la obligatoria y rutinaria secuencia explicativa con la señora Summers (Jodi Long), probablemente uno de los momentos gratuitos y peor conseguidos de la película. En ese sentido, nos gustaba más la resolución del corto, que en tan sólo tres minutos cuenta lo que tiene que contar y no se detiene a dejar una explicación masticada al espectador.

DAR PIE

La Piscina es, por lo tanto, una película de correcta ejecución, pero escaso calado. Por usar una metáfora cercana, la cinta en ningún momento se atreve a adentrarse en lo profundo y en todo momento se queda allí donde da pie y se siente segura, aunque eso reste diversión al chapuzón.

Tráiler de TWISTERS: ¡Tenemos gemelos!

En mayo de 1996 el cine de catástrofes sumó un título imprescindible a su catálogo, basado en un guion escrito a cuatro manos por Michael Crichton y su cuarta esposa, la escritora y actriz Anne-Marie Martin: Twister. Segundo largometraje como director, tras debutar con la adrenalínica Speed (1994), del aclamado director de fotografía de cine y videoclips Jan de Bont, contó con un reparto encabezado por Helen Hunt, Bill Paxton, Cary Elwes y Jami Gertz. En la película, los cazatormentas Bill y Jo Harding, al borde del divorcio, tendrán que unir fuerzas para crear un sistema de alerta meteorológica avanzado que requiere adentrarse en tornados extremadamente violentos. La cinta fue nominada a los Óscar en las categorías de mejores efectos visuales y mejor sonido, y es que fue popular por romper los altavoces del sonido envolvente en numerosos cines en distintos puntos del planeta.

Durante la producción, se adquirieron ocho bloques de casas en el centro histórico de la ciudad de Wakita, en Oklahoma, que fueron destruidas, junto a otras treinta viviendas edificadas como decorado, para las escenas posteriores al paso del tornado.
En España, Twister llegaba a los cines el 30 de agosto del mismo año, y como en el resto del mundo, fue un éxito arrollador de taquilla.

TWISTERS estrena su primer tráiler en la Super Bowl

Por eso llama la atención el tiempo que ha pasado -casi tres décadas- para que una secuela de este clásico de los 90 vea la luz, pero en pocos meses los cines volverán a sentir los aullidos de violentos tornados. Así, el pasado fin de semana, en el marco de la final de la Super Bowl LVIII del fútbol americano, se lanzaron los tráilers de varias esperadas superproducciones, entre las que destacó el de Twisters. Toma el relevo en la dirección el cineasta chino Lee Isaac Chung, nominado al Óscar en 2021 al mejor director y al mejor guion original por Minari. Historia de mi familia, de la mano de Amblin Entertainment, producida por el nominado al Oscar Frank Marshall y Patrick Crowley.

Esta actualización del filme está protagonizada por la nominada al Globo de Oro Daisy Edgar-Jones (La chica salvaje) y Glen Powell (Top Gun: Maverick), como fuerzas opuestas que se unen para intentar predecir, y posiblemente domar, el inmenso poder de los tornados.

Daisy Edgar-Jones interpreta a Kate Cooper, una ex cazadora de tormentas perseguida por el recuerdo de un devastador encuentro con uno de estos fenómenos durante sus años universitarios y que ahora estudia a través de las pantallas los patrones de tormentas en la ciudad de Nueva York. Su amigo Javi (Anthony Ramos) la lleva de regreso a las llanuras para probar un nuevo e innovador sistema de seguimiento. Allí, se cruza con Tyler Owens (Powell), una superestrella de las redes sociales que disfruta publicando sus aventuras persiguiendo tormentas con su estridente equipo, cuanto más peligroso, mejor. A medida que la temporada de tormentas se intensifica, se desatarán fenómenos terroríficos nunca vistos, y Kate, Tyler y sus equipos competidores se encontrarán directamente en el camino de múltiples sistemas que convergen sobre Oklahoma en lo que será una lucha por sobrevivir.

En el prometedor avance, llama la atención el grito de “¡Tenemos gemelos”, que lanza el personaje interpretado por Brandon Perea (¡Nop!), emocionado ante la aparición de dos amenazadores torbellinos. Distribuida por Warner Bros. Pictures internacionalmente y por Universal Pictures en Norteamérica, Twisters aterrizará en cines el 19 de julio de este año.

CRÍTICA: ARGYLLE. Muñecas rusas

Durante décadas el cine nos ha deleitado con la mitología entorno al espionaje, en su mayor parte de inspiración bondiana, pero con algunas propuestas que se alejan del modelo creado por Broccoli/ Saltzman para las aventuras de 007. La base literaria, ya sea Ian Fleming, Del Leighton, John LeCarré, Frederick Forsythe o Tom Clancy (por mencionar algunos), ha sido también fuente de iluminación, aunque después las versiones cinematográficas distorsionaran lo presentado en el papel. Tampoco hemos estado carentes de parodias, y es que el cine de espías puede llegar a ser tan hiperbólico e inverosímil, que lo ridículo está tan sólo unos pocos pasos más allá. La incorporación de los efectos digitales ha dado la posibilidad de trasgredir aún más los límites de lo real y llevar a los espías al terreno de los superheróico, mientras que espectacularidad y comedia han demostrado ser fuertes aliados en el género. En Argylle, Matthew Vaughn no puede evitar preparar un cóctel (agitado, no revuelto) con todo esto.

AL SERVICIO CINEMATOGRÁFICO DE SU MAJESTAD

Londinense de nacimiento, el cine de Matthew Vaughn nació en los bajos fondos. Productor de los primeros títulos de Guy Ritchie, su debut en la dirección fue también con una cinta acerca del crimen organizado británico, Layer Cake, probablemente decisiva para que Daniel Craig pasara a convertirse poco después en 007. De puesta en escena videoclipera (los montajes musicales en sus películas son sello de la casa), Vaughn no oculta tampoco su pasión por el cómic.

Stardust, aunque novela, venía firmada por Neil Gaiman, nombre fundamental del noveno arte en los 90. Kick Ass. Listo para Machacar fue su primer contacto con el guionista de comics Mark Millar, del que posteriormente adaptaría las tres entregas de Kingsman. Kickass fue también su puerta de entrada a X Men. Primera Generación. Argylle supone llevar mucho más a la hipérbole, a la parodia y al espectáculo desfasado las premisas de todos estos trabajos.

Aunque evidentemente James Bond está en la base de la parodia, con ese Henry Cavill tan solicitado por los fans como próximo 007 en el papel de un espía de ficción, a Vaughn no le interesa hacer aquí una película que emule a la saga. Ante el famoso intervencionismo de los Broccoli en la explotación de personaje en su franquicia, Vaughn ha preferido llevar al personaje a su terreno, como ya había hecho con Kingsman. En Argylle el director juega con la percepción, no sólo presentado una historia de ficción dentro de la ficción, sino generando una historia con giros de trama continuos, de manera que hay que ir liberando capa tras capa de muñecas rusas para poder desvelar los misterios de la historia. Las revelaciones por las que nos lleva la película son incesantes, quizás llegando a niveles excesivos y cargantes en un determinado momento. La película se sabe inverosímil por naturaleza, por lo que factibilidad de los hechos no son un requisito.

TRAS EL CORAZÓN VERDE

Como el papel que interpretara Kathleen Turner en 1984 en la película Tras el Corazón Verde, aquí la protagonista es una escritora de ficción aventurera y romantizada que, de repente, se ve envuelta en una trama perfectamente permeable con sus propias creaciones. A lo largo del metraje, Vaughn nos hace saltar por los dos niveles de la diégesis, y si bien, las aventuras del Agente Argylle son altamente exageradas, el cineasta no recurre a marcar una diferencia estética entre las dos capas de realidad o, al menos, ésta es muy reducida.

Sam Rockwell está lejos de competir físicamente con la contundencia de Henry Cavill, pero ambos personajes son capaces de efectuar el mismo tipo de despliegue de violencia, aunque uno acaba más machacado que el otro. Esto, aunque justificado dentro de la trama, viene también dado por el empeño de Vaughn de dotar a toda la película con su habitual estilo hiperacelerado, estilizado y surrealista, quizás aquí, además, empapado en anfetaminas. Para esto, la aventura recurre a un continuo empleo de efectos digitales, ya sea para dar verosimilitud al virtuosismo físico de los personajes, como para dar una plasticidad especial a los diferentes escenarios en los que se desarrolla la acción. Esto, en ocasiones, funciona en pantalla, pero, por lo general, la cinta no puede evitar lo evidente del cartón piedra digital.

MENTIRAS ARRIESGADAS

Ese juego de tres realidades, la cotidiana de la protagonista, el mundo de los espías y la ficción literaria, abre guiños a otro clásico moderno, Mentiras Arriesgadas, que van desde el baile inicial entre Argylle (Cavill) y Lagrange (Dua Lipa), imitando al tango entre Schwarzenegger y Tia Carrere, a la propia protagonista, que, también al igual que el personaje de Jamie Lee Curtis, se siente como pez fuera del agua cuando se ve envuelta en algo que, para ella, pertenecía a terreno de la imaginación.

Bryce Dallas Howard hace un excelente papel, especialmente cuando le toca hacer de insegura, pero encantadora vecina de al lado; Sam Rockwell repite su habitual personaje ente lunático y encantador; y Henry Cavill se ajusta (aunque no tan ajustado como su vestuario) al estereotipo monolítico, menos expresivo que Roger Moore. La cinta cuenta con un amplio reparto de secundarios (Bryan Cranston, Catherine O’Hara, Samuel L. Jackson, Sofia Boutella, Ariana DeBose, John Cena, Dua Lipa), algunos de ellos más haciendo un cameo que un personaje en sí, pero todos cumpliendo con el tono que requiere la película.

SOLO PARA SUS OJOS

Argylle perfectamente se ajusta al ejemplo de Kingsman. Es una película que representa a su autor en lo mejor y en lo peor. El resultado es una cinta dinámica, aunque con excesivo metraje, divertida, autoconsciente e irreverente. Ideal para un entretenimiento ligero, pero perfectamente olvidable al salir de la sala. Le podemos achacar que se pasa de frenada en muchas ocasiones, o que le falta la mala baba que Mark Millar aportaba a Kick Ass o Kingsman, pero aquellos que han disfrutado del cine anterior de Matthew Vaughn se van a encontrar en terreno seguro con Argylle.

Primer avance de LATE NIGHT WITH THE DEVIL: Sintoniza. Enloquece

En marzo de 2023 celebraba su première en el festival South by Southwest, de Austin (Texas), uno de los filmes de terror más aplaudidos del año pasado: Late night with the Devil. Su camino por certámenes especializados continuaría a través del Overlook Film Festival de Nueva Orleans, el BiFan de Bucheon, en Corea del Sur, el Fantasia de Montreal o el Toronto After Dark, entre otros, y en el ámbito nacional participó en Sitges, donde logró el premio al mejor guion y se convirtió en una de las películas más comentadas y aclamadas por el público y la prensa.

La nueva propuesta de los hermanos Cameron y Colin Cairnes, autores de 100 Bloody Acres (2012) y Scare Campaign (2016), también de terror, ha demostrado su dominio del género a través de un filme que traspasa sus límites y adopta la estética y las formas de un programa de televisión de finales de los 70.

El actor David Dastmalchian (El estrangulador de Boston, Prisoners) interpreta al presentador del espacio nocturno de entrevistas «Night Owls», el popular Jack Delroy, quien tras la muerte de su mujer ha vivido momentos muy complicados y las audiencias de su programa lo han acusado. En este sentido y dispuesto a hacer lo que sea para recuperar el interés de los espectadores, decide montar el especial de Halloween más sonado de la televisión estadounidense, sin ser consciente de la maldición que está a punto de lanzar sobre todos los hogares del país.

El propio Stephen King, quien señaló que Late night with the Devil es “brillante” y que nadie debería perdérsela, y la crítica internacional han destacado la película como una de las propuestas más sugerentes del cine de terror en los últimos tiempos.

Aunque fue íntegramente rodada en los estudios Dockland de Melbourne, está ambientada en Nueva York. La extraordinaria recreación del programa que brinda la película está inspirada en el programa The Don Lane Show que emitía el canal australiano Nine Network entre 1975 y 1983.

Los directores juegan con la técnica narrativa de found footage (metraje encontrado) para contar los terribles sucesos que tienen lugar durante el directo del episodio especial del programa celebrado en la víspera de Todos los Santos del año 1977, en el que visitan el plató como invitadas la parapsicóloga June Ross-Mitchell (Laura Gordon), para presentar su reciente libro, junto a una adolescente (Ingrid Torelli), única superviviente del suicidio masivo de una iglesia satánica. El caos se desatará y el presentador Jack Delroy finalmente pasará a la historia, pero por motivos que nunca hubiera deseado.

Ante su próximo estreno en cines norteamericanos el próximo 22 de marzo, antes de su lanzamiento en abril en plataformas, IFC Films ha presentado el primer teaser del aclamado thriller de terror independiente. En España llegará a las salas el 24 de mayo de la mano de Filmin, que confirma así su apuesta y compromiso con la pantalla grande.

ISLA CALAVERA 2023 | VERMIN. LA PLAGA. Terrores básicos

No importa lo mucho que evolucione la humanidad, hay determinadas cosas que nos siguen produciendo el mismo repelús generación tras generación. Dentro del reino de los insectos cucarachas y arañas se llevan la palma, algo que el cine ha sabido explotar en múltiples ocasiones. Vermin. La Plaga, primer largometraje del director francés Sébastien Vanicek, saca buen provecho de esta pulsión atávica, como demostró en su paso por festivales como Sitges, San Sebastián o Isla Calavera.

ARACNOFOBIA

De argumento sencillo, la cinta nos presenta una bola de nieve de terror que se apoya en la presencia cada vez más numerosa e incontrolada de arañas en la trama. La premisa nos presenta una especie de araña exótica, muy venenosa, que se reproduce a gran velocidad y donde cada nueva generación va adquiriendo un tamaño mayor que la anterior. Cuando esta especie queda liberada en un edificio del extrarradio de Francia, la cinta adquiere una estructura de elaboradas set pieces que se van sucediendo una detrás de otra, buscando incrementar paulatinamente el nivel de tensión y ansiedad en el espectador. Vanicek se apoya precisamente en la reacción visceral que estos insectos nos provocan para ir generando incomodidad hasta que la invasión se desata.

El director juega con la planificación para hacer lo más cercana posible la sensación al espectador y que se vea inmerso en la situación que están viviendo los protagonistas. Secuencias como la del baño o el pasillo del sótano son maestras en cuanto al uso del timming y la tensión.

Vermin: La Plaga
Vermin: La Plaga

ATTACK THE BLOCK

Aunque lo primordial es el componente aterrador del ser humano contra una naturaleza hostil, la cinta busca también implementar un componente social y de relación entre los personajes para que la implicación del espectador sea mayo y su reacción emocional más profunda. No es baladí que la acción tenga lugar en un edificio del extrarradio francés o que los protagonistas sean jóvenes con escasas opciones de futuro o que, ante la infestación, queden todos sitiados en el inmueble, con las autoridades coartando cualquier posible salida.

Sin cargar demasiado las tintas, pero sin obviar la lectura, Vanicek convierte a las arañas en una metáfora social sobre las barreras y los prejuicios que impiden a estos jóvenes salir de esta situación de pobreza. Menos afortunada son las lecturas interpersonales entre los personajes. No es que los conflictos internos entre los protagonistas estén mal definidos, pero hay ocasiones que, por darle desarrollo a este componente, se interrumpe el ritmo de la acción. Afortunadamente, el ritmo de la cinta se mantiene robusto y empuja al espectador por este carrusel de emociones sin que se detenga demasiado a reflexionar acerca de algunas de las incongruencias de la trama (como la ausencia de teléfonos móviles).

INFESTACIÓN

Vermin. La Plaga es una película muy disfrutable. Promete al espectador un festival de arañas y, desde luego, cumple con su palabra. La puesta en escena de Vanicek es potente y la dinámica de los actores verosímil. Desde luego, como opera prima nos hace tener altas expectativas de los futuros trabajos del cineasta.

CRÍTICA | POBRES CRIATURAS. Grand Guignol

El cine de Yorgos Lanthimos es de otro mundo. Sus personajes, aunque beben y flaquean de las miserias humanas, pertenecen a otra dimensión, un espejo distorsionado de nuestra realidad, pero que sirve de metáfora de la misma. Provocador, irreverente, grotesco, truculento, el cineasta ha ido suavizando su discurso y moderando su virulencia, pero se mantiene como un salvaje caricaturista de la realidad, a la que observa desde un cristal distorsionador, creando historias guiñolescas.

LA NUEVA EVA

Lanthimos ha encontrado en la novela de Alasdair Gray Pobres Criaturas los ingredientes perfectos para llevar un poco más su filmografía hacia el esperpento. De base frankensteiniana, la cinta coincide con la obra de Mary Shelley en muchas cosas, más allá del componente fantástico de la resurrección de los cadáveres o el guiño Wellsiano al Doctor Moreau.

Ambientada a finales de la era victoriana, tanto la novela como la película nos presentan un momento bisagra en la historia de la sociedad occidental. Se trata de un momento de ruptura a nivel filosófico, ético, científico y espiritual con el mundo conocido hasta entonces. Bella Baxter se convierte así en una metáfora de la sociedad moderna. Creada a partir del cadáver del pasado, inicia su periplo con mentalidad infantil, con un sentido caótico del mundo y de su propia movilidad, pero poco a poco desarrollando una nueva identidad, libre y cultivada, basada en la razón y lo empírico y rechazando cualquier resquicio de moralidad esculpida bajo dogmas de fe. Bella se convierte en una metáfora de la construcción del feminismo (otro nexo de unión con Mary Shelley), libre de cualquier opresión patriarcal y exploradora de su cuerpo y su propia sexualidad libre de prejuicios.

Pobres criaturas. Foto cortesía de Searchlight Pictures. © 2024
Pobres criaturas. Foto cortesía de Searchlight Pictures. © 2024

ODA A LO GROTESCO

Bella no es un ser grotesco dentro de un mundo normativo, sino que Lanthimos convierte todo ese universo en un mundo grotesco, grandguiñolesco, recreándose en lo provocador, lo truculento, la explicitud sexual; logrando que lo que resulta chocante en una primera instancia vaya regularizándose en la mente del espectador a lo largo del metraje de la cinta, consiguiendo que aquello que resultaba chocante y hasta desagradable se vaya humanizando y acabe normativizado a base de la empatía que se va generando en la trama.

La extrañeza que genera la película pasa también por un extraordinario diseño artístico, artificioso, porque para Lanthimos todo se convierte en una escena, con sus elaborados decorados que van de la referencia steampunk al art nouveau. Lanthimos retrata un mundo ostentoso, donde prioriza la línea curva y la desproporción. Esto contagia la propia puesta en escena, repleta de planos aberrantes o el uso de recursos como el ojo de pez o el zoom, a día de hoy en desuso. El resultado es un esteticismo pictórico que nos recuerda continuamente el artificio de la ficción.

La música juega también un papel fundamental. La partitura del debutante Jerskin Fendrix comienza desde la cacofonía y la distorsión sonora y va poco a poco armonizando el discurso musical, ayudando al espectador, primero a reconocer la sensación de extrañeza que el cineasta quiere transmitir al principio, pero, segundo, acompañando la paulatina evolución del personaje principal y la adecuación del entorno a esta nueva femineidad.

Pobres criaturas. Foto cortesía de Searchlight Pictures. © 2024
Pobres criaturas. Foto cortesía de Searchlight Pictures. © 2024

EL CIRCO DE LAS RAREZAS

Bella se convierte así en una rareza dentro de un sistema de gente peculiar, tan o más desarraigados que ella, y tanto o más excéntricos. Desde la monstruosidad intelectual del Dr. Godwin Baxter, el hedonismo posesivo de Duncan Wedderburn o la nueva masculinidad representada por el Dr. Max McCandles. La cinta no sólo presenta un magnífico plantel de personajes, sino un reparto extraordinario, espléndidamente dirigidos por Lanthimos.

Obviamente, Emma Stone, como Bella, es el centro de atención. La actriz se vuelca en su personaje y logra una espléndida interpretación que va desde lo físico a lo emocional. Mark Ruffalo hace también una divertidísima odiosa representación de su personaje, mientras que Willem Dafoe vuelve a acuñar una actuación maestra con su transformación y el magnífico trabajo de maquillaje.

Pobres criaturas, de Yorgos Lanthimos. (c) The Walt Disney Studios
Pobres criaturas, de Yorgos Lanthimos. (c) The Walt Disney Studios

UN SIGLO XIX PRÓXIMO

Con Pobres Criaturas, Yorgos Lanthimos sigue demostrando que es un cineasta extraordinario, con un excelente dominio de sus personajes, más allá de las extrañezas de estos, y dotándoles de una profunda humanidad. En la película, el cineasta logra conectar el sentido existencial de la sociedad de finales del XIX con la idiosincrasia de este siglo XXI y ofrece una lectura postmoderna y cercana, compleja e inteligente, pero también cargada de sensibilidad.