Cómo se hizo MOONFALL, lo nuevo de Roland Emmerich llega este viernes a los cines

Moonfall, la nueva superproducción de ciencia ficción de Roland Emmerich (El día de mañana, 2012), regresa a su género favorito para poner de nuevo en peligro a nuestro planeta, llega este viernes 4 de febrero a las pantallas españolas.

La nueva película apocalíptica con firma del director alemán trae otra gran catástrofe sobre nuestro planeta. La Luna se ha salido de su órbita y amenaza con colisionar con la Tierra. Está protagonizada por Halle Berry (X-men, Catwoman) y Patrick Wilson (saga Expediente Warren, Insidious, Watchmen), en el papel de dos astronautas que creen tener la clave para salvar a la humanidad, pero tendrán poco tiempo para evitar el cataclismo.

Completan este gran reparto John Bradley (Juego de tronos, American Satan), Donald Sutherland (Los juegos del hambre, Ad Astra), Michael Peña (Fantasy Island, Narcos) y Charlie Plummer (Todo el Dinero del Mundo).

Sinopsis de MOONFALL

Una fuerza misteriosa golpea a la Luna fuera de su órbita y la envía directamente contra la Tierra a toda velocidad. Unas semanas antes del impacto, y con el mundo al borde de la aniquilación, la ejecutiva de la NASA y ex astronauta Jo Fowler (Halle Berry) está convencida de tener la clave para salvar nuestro planeta. Pero solo el astronauta Brian Harper (Patrick Wilson) y el teórico conspiranoico KC Houseman (John Bradley) la creen. Estos héroes organizarán una misión espacial imposible, dejando atrás a todos sus seres queridos, para aterrizar en la superficie lunar e intentar salvar a la humanidad, enfrentándose a un misterio de proporciones cósmicas.

Entrevista a Víctor Matellano, director de MI ADORADO MONSTER

En 1995, mientras tenía lugar el rodaje de El día de la bestia de Álex de la Iglesia, Manuel Tallafé y Santiago Segura participaban también en un proyecto inicialmente llamado El hombre lobo contra los templarios, y más tarde titulado Los Resucitados. El filme, al frente del cual está Arturo de Bobadilla, un director que asegura que le persigue un monstruo, tardó veintidós años en completarse y estrenarse, lo que le ha valido la etiqueta de película maldita del cine español. La odisea que supuso sacar adelante el filme, de tortuosa y caótica producción, atrajo al cineasta y escritor Víctor Matellano a realizar el documental Mi adorado Monster, que tras su paso por festivales nacionales ha llegado a salas comerciales a través de una gira de sesiones especiales con la intervención del director y numerosos miembros del equipo técnico y artístico.

Entre presentación y presentación de la película, hablamos con Víctor Matellano.

Te vemos muy activo con la promoción de Mi adorado Monster…
Hay que estarlo. Ahora las promociones han cambiado, los tiempos están cambiando también, y que le llegue al público un producto independiente es casi como llamar puerta a puerta de las casas.

Millán Salcedo, Javier Botet, Enrique López Lavigne, Víctor Matellano y Arturo de Bobadilla en el estreno de Mi adorado Monster en Madrid.
Millán Salcedo, Javier Botet, Enrique López Lavigne, Víctor Matellano y Arturo de Bobadilla en el estreno de Mi adorado Monster en Madrid.

Porque, ¿qué es lo que está cambiando en el cine?
Todo, el cine en sí mismo está cambiando. Y en realidad venía cambiando desde hace unos años, solo que la pandemia ha terminado por precipitar los acontecimientos. Los tiempos de exhibición en las diferentes ventanas se han diluido, como está cambiando la forma de ver las películas. Dentro de poco los cines quedarán para eventos, para festivales, para experiencias de encuentro entre cineastas y público, serán casi un objeto de lujo. Es decir, el cine va abocado a darle un plus presencial e interactivo, mientras las películas se ven fundamentalmente en pantallas de casa o en cualquier lugar en un dispositivo móvil. Con Vampus Horror Tales nos lo tuvimos que plantear así, y ahora con Mi adorado Monster lo estamos haciendo otra vez.

¿Sería adecuado calificar Mi adorado Monster de película “inclasificable”…?
En el pasado, cuando decían “inclasificable” a una película, sonaba a poco comercial o rarita. Ahora todo ha cambiado, estamos como te decía antes en parámetros sin fronteras. Ni cuando hemos rodado Mi adorado Monster sabíamos exactamente a qué nos enfrentamos, si era un documental, una ficción, una ficción documentada o un docu de ficción. Eso sí, teníamos claro que iba a tener tono de comedia, con mucha humanidad. El estupendo póster, obra de Daniel Fumero, lo define: la mixtura entre las revistas, el fantástico, el underground y la comedia divertida. Y el buen rollo, que no falte.

Y el fantaterror, ¿más de moda ahora, no?
Creo que sí, ahora se escucha mucho el término fantaterror. Vamos, cosa que para mí es lo normal desde siempre…

¿Porque antes quizá ha estado más denostado…?
Denostado por los snobs y por algunos enterados del cine fantástico y del cine en general de los 90 y los primeros años dos mil, que han publicado libros bien pagados por instituciones. Pero el público se gastó los dólares en taquilla en su momento en esas películas y se vendieron a todo mundo. Siempre cuento que, en una gran superficie de Times Square en Nueva York, encontré que sólo tenían dos estantes destacados de cine español: uno dedicado a Almodóvar y otro a la tetralogía de los templarios de Ossorio. Afortunadamente, las nuevas generaciones están desprejuiciadas y ven estas películas como lo que son, divertimentos para hacer un rato feliz.

Pero, las nuevas generaciones hablan del “terror elevado”, ¿No?
¿Qué es eso de “terror elevado”…?. A mí que me lo expliquen. Se están dando dos constantes en los últimos años, la promesa de que cada película es “la más terrorífica de todos los tiempos” y ese concepto de terror, digamos, culto. Cosa que pinta en productos para la gente que no le gusta el género y están prejuiciados. El género es como es y punto. Con sus códigos, con sus características. Y eso no quita ni el concepto de autoría, ni el fondo social de las sociedades que destila. Se puede explicar mucho del ser humano a través de los muertos vivientes o de los vampiros, sin ponernos relamidos. Creo que el fandom quiere productos desprejuiciados, otra cosa son los cinéfilos de postureo. Por supuesto que hay subtexto debajo de Frankenstein, pero no hace falta subrayar, el público no es gilipollas.

Vamos a Los resucitados. Viendo Mi adorado Monster llegamos a pensar que era todo inventado, un mockumentary.
Porque aquí la realidad supera la ficción… Cuando me preguntan por esa posibilidad, siempre contesto que busquen el DVD de Los resucitados y lo compren, que es real. Lo que pasa es que antes de realidad, Los resucitados fue mito, y de alguna manera lo sigue siendo.

Un mito, que incluye otro mito que parecía entonces venido a menos, Paul Naschy. Santiago Segura habla en la película del paralelismo de la relación entre Bobadilla y Naschy con la de Ed Wood y Bela Lugosi.
Con un matiz, que Naschy pasaba por un mal momento personal, pero no estaba en una situación tan problemática como Lugosi. Pero hay un aire, en la veneración, en el resucitar.

¿Estaba poco reivindicado entonces?
En España entonces estaba reivindicado por un grupo de resistencia entre los que Bobadilla o yo mismo me encontraba. Y mientras, fuera era un nombre. En los últimos años, todo cambia, y se le valora como se debe tanto dentro como fuera. Y pudo vivirlo antes de irse.

Tras dos décadas de finalización, Los resucitados se estrena en el festival de Sitges, en la semana de terror de San Sebastián y el la mismísima Filmoteca Española. ¿Es Mi adorado Monster también carne de festivales? ¿Qué valoración tienes de su paso por los mismos?
Como os decía antes, ahora las ventanas están hibridando, o sea que esta es una película para diferentes formatos, además de para cine, físico, plataformas y tele, para eventos y para festivales. Estoy muy contento de que se haya estrenado internacionalmente en el Mórbido Fest, y a nivel nacional en la Semana de San Sebastián, que era uno de sus sitios naturales, por la historia que contamos. Y creo que tendría una buena proyección en el ciclo Sala B de Filmoteca.

Y el festival de Sitges ¿No hubo oportunidad?
Supongo que, si hubiésemos seguido la estela de la historia de Los resucitados, el primer festival al que tendría que haber ido es al de Sitges, y quizá apretando postproducción habríamos llegado a tener copia lista para llegar, pero lo cierto es que no fuimos invitados por parte de quien seleccionen las películas, a que se viese la película allí. Cosa que lamento, porque creo que la habría disfrutado el público del festival, tanto el que les gusta el género más o menos desacomplejado, como el que le gusta el más o menos culto. Nosotros estamos felices con los festivales que nos están acogiendo y nos cuidan, como el Acollonat de Girona que nos ha premiado, y sobre todo, aparte de la Semana, por el Festival Isla Calavera, que tiene un empaque muy bien cuidado, con buen criterio, y conexión con el público.

En el Festival de Cine Fantástico de Canarias, Isla Calavera, recogiste el Premio a la Difusión del Fantástico… 
Y mira que intenté rechazar el premio porque considero que hay otras personas más merecedoras. Después, pensé, es un premio que me compromete para seguir currando. He visto nacer a Isla Calavera, y veo que se está haciendo con cabeza. Y lo que se hace con cabeza, merece suerte, y la tendrá.

Víctor Matellano, Premio Isla Calavera a la Difusión del Fantástico 2021.
Víctor Matellano, Premio Isla Calavera a la Difusión del Fantástico 2021.

Hay quien dice que eres el “espeleólogo de las esquinas del cine español”. ¿Siguiente proyecto en esta línea o vuelves a la ficción?
Eso de las esquinas es muy relativo. ¿Es este cine la esquina…? Eso es como lo de la serie A o B. Hay muchas de las películas calificadas como serie A de las que nadie se acuerda y otras de la B, como Mil gritos tiene la noche, que tienen club de fans, o sea… Seguiré haciendo proyectos y contando historias. Y si es posible, que no se parezcan entre sí.

Todo sobre LA ABUELA, por Paco Plaza y Enrique López Lavigne en el canal Noviembre Fantasma

El canal online de vídeo Noviembre Fantasma, una iniciativa de los principales certámenes nacionales de cine de género fantástico que se celebran en el penúltimo mes del año, arranca el año con el estreno de los primeros contenidos grabados en el Festival de Cine Fantástico de Canarias Isla Calavera: una charla sobre La abuela, la nueva película de terror de Paco Plaza, además de una mesa redonda alrededor del clásico Los otros de Alejandro Amenábar.

Así, ante el esperado estreno en cines este viernes 28 de enero de la nueva película de Paco Plaza, los espectadores de Noviembre Fantasma podrán disfrutar del encuentro que tuvo lugar en Tenerife en el marco de una sesión especial de la quinta edición del Festival Isla Calavera tras la proyección de La abuela, con la presencia del director y del productor Enrique López Lavigne (Apache Films) desgranando todos los secretos del filme. Ambos ya habían trabajado anteriormente juntos en Verónica (2017), logrando 7 nominaciones a los Premios Goya. El periodista Miguel Ángel Rodríguez Villar moderó el coloquio abierto al público sobre el largometraje, en el que intervino desde las butacas el cineasta Álex de la Iglesia, quien veía por primera vez la película y la definió como “extraordinaria, densa, poderosa, de un naturalismo inquietante que te van agarrando y no te suelta; lo mejor de Paco Plaza y lo mejor del terror español en años”.

Los secretos de "LA ABUELA" con PACO PLAZA Y ENRIQUE LÓPEZ LAVIGNE from Noviembre Fantasma on Vimeo.

LOS OTROS, de Alejandro Amenábar

Por otro lado, el canal Noviembre Fantasma ofrece también el cinefórum tras la proyección de Los otros, de Alejandro Amenábar, que tuvo lugar como evento prefestival Isla Calavera con motivo del 20º aniversario del clásico del cine de terror español protagonizado por Nicole Kidman. El encuentro contó con la participación de la dirección del Festival de Cine Fantástico de Canarias, Daniel Fumero, Ramón González Trujillo y Vanesa Bocanegra, y el escritor de literatura fantástica Víctor Conde. En el evento se recordó la película, que logró en 2002 ocho Premios Goya de los 15 a los que optaba, entre ellos mejor película, mejor director y mejor guion original, además de nominaciones a los Globos de Oro y a los BAFTA.

En el 20 aniversario de LOS OTROS from Noviembre Fantasma on Vimeo.

La plataforma online noviembrefantasma.com nacía en 2020 para publicar piezas de interés para el público aficionado, en gran medida exclusivas, de la mano de cuatro eventos que tienen lugar anualmente en el mes de noviembre, la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián, Fancine (Festival de Cine Fantástico de Málaga), TerrorMolins (Festival de Cine de Terror de Molins de Rei) y el Festival de Cine Fantástico de Canarias Isla Calavera. Noviembre Fantasma sirve así, más allá de su lanzamiento con la irrupción de la pandemia, para difundir y complementar con material audiovisual alternativo la programación de los cuatro certámenes y servir de escaparate para el público vinculado al fantástico.

Sobre el Festival de Cine Fantástico de Canarias Isla Calavera

La quinta edición del Festival Isla Calavera, que tuvo lugar entre el 19 y el 25 de noviembre de 2021 con el patrocinio institucional del Cabildo de Tenerife, el Instituto Canario de Desarrollo Cultural, Canary Islands Film, Sociedad de Desarrollo del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de La Laguna, Tenerife Film Commission y el Ministerio de Cultura y Deporte, volvió a convertir Tenerife en una gran celebración del cine de género, con la visita de talentos nacionales e internacionales, como Neil Marshall, Charlotte Kirk, Nicholas Rowe, Enrique López Lavigne, Carolina Bang, Paco Plaza o Álex de la Iglesia, y la proyección de títulos inéditos dentro de las diversas temáticas que abarca el certamen, como Prisioneros de Ghostland, protagonizada por Nicolas Cage, que también llega este viernes a los cines españoles.

El Festival Isla Calavera registró una alta participación de espectadores y profesionales acreditados, que disfrutaron también de las exposiciones desplegadas en Multicines Tenerife, sede de proyecciones del Festival, el espacio La Capilla, del edificio central de la Universidad de La Laguna y en la sala de arte del antiguo Convento de Santo Domingo. Más de 6.000 personas disfrutaron de la experiencia del cine en sala, aplaudieron los títulos participantes a competición y con su voto premiaron la comedia negra de producción española La pasajera, como mejor largometraje, y Night breakers, de Gabriel Campoy y Guillem Lafoz, como mejor cortometraje.

Crítica: SCREAM. Regresando a lo básico

El 10 de abril se cumplen 25 años del estreno de Scream. Vigila quién llama, cinta con la que Wes Craven, de la mano del guion de Kevin Williamson, recogió las aspiraciones metafictivas que ya había planteado en La Nueva Pesadilla de Wes Craven y reflexionó/ parodió las claves de un género que él mismo había ayudado a definir, el slasher. Scream era una película de terror que se ajustaba a los parámetros de clásicos como La Noche de Halloween, Viernes 13 o Pesadilla en Elm Street (y todo el fondo de catálogo que estos títulos inspiraron, ya fuera en forma de secuelas o de copycats).

Si bien la cinta funcionaba perfectamente como integrante de ese selecto grupo, lo cierto es que más allá de las andanzas de Ghostface, lo atractivo de la película era esa relación de características que los propios personajes enumeraban como definidores de un subgénero cinematográfico. Las siguientes secuelas, todas de nuevo de la mano de Wes Craven, siguieron analizando el ADN cinematográfico del terror aplicado a diferentes condicionantes. En nuestra opinión, dentro de estas continuaciones, el capítulo más fallido fue Scream 3, la única en la que Williamson se ausentó como guionista, mientras que la segunda entrega se mantiene como el capítulo más inspirado.

Scream, de Paramount Pictures y Spyglass Media.
Scream, de Paramount Pictures y Spyglass Media.

RE-CUELAS

Si en Scream 4 la saga se fijó en los cambios surgidos en los 10 años que separan esta entrega de la anterior, con especial fijación en las películas tipo found footage, para esta quinta parte, la saga se fija en ese concepto cargado de nostalgia denominado (a falta de un nombre mejor) “re-cuela” que ha imperado en los últimos años, donde las fronteras entre secuela, reboot y remake están más nebulosas que nunca, y donde uno de los aspectos fundamentales es el integrar un nuevo reparto (preferentemente juvenil) con las viejas glorias de la saga. De ahí que, frente a ese casting integrado por Jenna Ortega, Melissa Barrera, Jack Quaid, Dylan Minnette, Mikey Madison, Jasmin Savoy Brown y Mason Gooding, destaca el regreso de los veteranos Neve Campbell, Courteney Cox y David Arquette o incluso Marley Shelton como la sheriff Judy Hicks y alguna sorpresa de ultratumba.

La diferencia, en este caso, con las anteriores entregas de la saga Scream es que, en esta ocasión, el componente metafictivo que sirve de referencia no es exclusivo del slasher. Es más, lo hemos visto con mayor asiduidad en otro tipo de películas e incluso series de televisión: Cobra Kai, Creed, la nueva trilogía de Star Wars, Cazafantasmas. Más Allá, Spiderman. Sin Camino a Casa. Es más, ese mismo componente metafictivo marca de la casa tampoco llega nuevo a las salas de cine, ya que Matrix Resurrections se adelantó algunas semanas a los postulados de esta nueva Scream. Los dos títulos apuntan la misma ironía autoparódica hacia sí mismos, aunque quizás la cinta de Lana Wachowski, por inesperada, llegue a ser más virulenta y ha generado más posturas contrapuestas que este regreso a Woodsboro.

Scream, de Paramount Pictures y Spyglass Media.
Scream, de Paramount Pictures y Spyglass Media.

COPYCATS

En cualquier caso, Kevin Williamson ha optado por, como indican los propios personajes de la película, regresar a lo básico, y ha escrito un guion que sabe reflejarse y repicar las secuencias y conceptos ya icónicos de la cinta original. Como re-cuela, este Scream es especialmente deudor de la primera parte y menos interesado en las continuaciones, salvo por los guiños a Puñalada.

La cinta funciona perfectamente por sí sola, pero, nostalgia obliga, su verdadero objetivo sólo se cumple con espectadores que conozcan con soltura la película original y todo el movimiento creado por Craven y Williamson a partir de ella.

Tras el fallecimiento de Wes Craven en 2015, las riendas de la dirección han recaído en la pareja formada por Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, directores de El Heredero del Diablo o Noche de Bodas. Los dos cineastas demuestran haber estudiado a fondo la narrativa de su predecesor y ofrecen una película que no desentona en cuanto a tono y puesta en escena con las anteriores. Es casi como si fuera verdaderamente Craven quien está detrás de la cámara. Ya sólo la secuencia del prólogo, con su cita a la icónica entrada de Drew Barrymore en la saga, deja claro que la prioridad de los recién llegados no es subvertir, cambiar, llevar por nuevos caminos la nueva historia, sino todo lo contrario, que el espectador no aprecie el cambio de testigo.

Scream, de Paramount Pictures y Spyglass Media.
Scream, de Paramount Pictures y Spyglass Media.

LAS VARIACIONES GOLDBERG DEL TERROR

Llama la atención dentro de la cinta un componente reivindicativo del subgénero que sí nos parece novedoso en la saga. En la película se hace referencia a la coexistencia de las cintas de terror tradicional, de este slasher de toda la vida, con una nueva vertiente, el “terror elevado”, en guiño a ese tipo de producciones llevada por empresas como A24, con un perfil indie y más intelectual que los mata-mata de consumo masivo. Si bien la cinta manifiesta su respecto por estas películas, aprovecha su discurso metafictivo para revalorizar también al slasher como un entretenimiento explícito y honesto que busca ofrecer a su público una muestra de terror artesanal, sin subterfugios.

Tanto Williamson como Bettinelli-Olpin y Gillett saben qué teclas tocar para contentar a los fans e incluso tocarles la fibra sensible. La nueva Scream no sólo funciona como parodia de las “re-cuelas”, sino que, tal y como pasaba con el Scream original y el slasher, funciona perfectamente como una de ellas. Por mucho que la propia película te reconozca que la presencia del triunvirato formado por Campbell, Cox y Arquette responde a una estrategia de marketing hollywoodiense, el espectador veterano no puede más que emocionarse cuando aparecen en pantalla, por mucho que dejen también patente que la nueva hornada, aunque menos desdeñable de lo que cabría esperar, tampoco está a la altura.

Qué pena que, de entre los regresos a la saga, no se contara con Marco Beltrami para la partitura musical. El músico había sido también decisivo en el ADN cinematográfico de las entregas anteriores y su sustitución por un ruidoso y hueco Brian Tyler es uno de los aspectos donde la película flaquea. El efectismo del compositor puede servir para marcar la acción, pero carece de la personalidad que su predecesor había insuflado a la saga.

RANKING DE “PUÑALADAS”

En nuestra opinión, Scream versión 2022 se queda corta frente a las excelencias como secuela de Scream 2, pero se posiciona inmediatamente debajo en el escalafón de las continuaciones de la saga, por encima de sus dos predecesoras. Los seguidores de Ghostface no se sentirán decepcionados y queda claro que, con maña y saber hacer, podemos tener franquicia para rato.

THE WALKING DEAD. Segunda parte de la última temporada: Rehacer el mundo

Sobrevivir al apocalipsis y reconstruir el mundo conocido para recuperar la normalidad. Este objetivo es el buscado a lo largo de once intensas temporadas por los protagonistas de la popular serie The Walking Dead, que en un mes estrenará mundialmente nuevos episodios de su traca final.

Un nuevo y espectacular tráiler que avanza lo que veremos próximamente, reúne impactantes imágenes de sus personajes principales, Daryl Dixon (Norman Reedus), Negan (Jeffrey Dean Morgan), Maggie (Lauren Cohan), Eugene Porter (Josh McDermitt), Carol Peletier (Melissa McBride) y Rosita Espinosa (Christian Serratos), entre otros, además de potentes escenas de acción en las que los ataques de los caminantes se suman a las graves amenazas que llegan de los no infectados.

Basada en los cómics escritos por Robert Kirkman, productor ejecutivo de la serie y guionista de varios episodios, The Walking Dead se convirtió de forma inmediata en un auténtico fenómeno cultural y éxito mundial al que aún le queda por contar. Un drama lleno de acción y terror que parte de la historia de un grupo de supervivientes liderado por el carismático ex oficial de policía Rick Grimes (Andrew Lincoln), que lucha por continuar adelante después de un apocalipsis zombi. Pero, a medida que el mundo invadido por los muertos va degenerando, los conflictos interpersonales se convierten en un peligro mayor que los caminantes que deambulan por el territorio.

Veinticuatro episodios, divididos en tres bloques de ocho, conforman la temporada final, que arrancó el pasado agosto y se retoma el próximo mes para dar continuidad a la historia de los villanos del momento, tras otros grupos como los Salvadores y los Susurradores: los Reapers y la Mancomunidad. Por un lado, están los despiadados mercenarios enmascarados que se presentaban en el episodio 17, “Hogar, dulce hogar”, de la décima temporada, que también supuso el esperado regreso de Maggie a la serie. Esta nueva y peligrosa comunidad, obsesionada con el fuego, no tiene referente en los cómics originales, si bien la sociedad ultra avanzada denominada la Mancomunidad (Commonwealth), con su ejército de soldados con armadura que recuerda a los Stormtroopers de Star Wars, sí llegaba directamente de las viñetas. El avance desvelado presenta a la líder de este grupo, la gobernadora Pamela Milton, quien asegura que «ladrillo y ladrillo y bloque a bloque” están “recomponiendo el mundo tal como era».

Los fieles seguidores del universo The Walking Dead, que ha dado ya de sí webseries y spin-offs televisivos, como Fear the Walking Dead y World Beyond, esperan firmemente un último tramo a la altura de la serie matriz. Todo ello, mientras mantienen las expectativas ante la deseada y prometida película dedicada al personaje de Rick Grimes con el que empezó todo y dirigida por el especialista en efectos especiales y de maquillaje, Greg Nicotero, artífice de los zombis de The Walking Dead (y habitual colaborador de Quentin Tarantino, desde Pulp Fiction a Érase una vez en… Hollywood, dentro de su amplia filmografía).

El segundo tramo de la temporada final de The Walking Dead verá la luz el lunes 21 de febrero, a las 22:00 horas, de la mano de FOX en España, con el lanzamiento de “No other way” (“No hay otro modo”) y nuevos episodios de emisión semanal.

Póster The Walking Dead, segunda parte de la temporada final.
Póster The Walking Dead, segunda parte de la temporada final.

Entrevista a Santiago Tamagnone, director de JOHAN

1. ¿Cómo surge la idea de Johan?
La idea de un personaje que despertaba perdido y sin memorias surgió de un trabajo de clase con una compañera de la Escuela de Cine de Eliseo Subiela en 2015. Luego un día en 2016, esa idea volvió a cruzarse por mi cabeza y visualicé los dos giros finales del film. Teniendo un desenlace tan fuerte, no pude evitar lanzarme a escribir toda la historia.

2. ¿Tienes ya a los actores en mente cuando vas escribiendo el guion?
En líneas generales, no. Tampoco suelo tener imágenes concretas de sus facciones o sus rasgos. El aspecto físico de mis personajes es bastante difuso en mi cabeza. Especialmente el rostro. Me suelo concentrar más en su mundo interno.

3. ¿Cómo fue el proceso de búsqueda de financiación?
Honestamente, quitando un intento inicial de crowdfunding que no prosperó, no hubo búsqueda de financiación como tal. La producción se disparó gracias a la posibilidad inicial de filmar en Italia y todo lo que vino de ahí fue posible gracias a colaboraciones externas e inversión propia. La realidad es que las posibilidades concretas de rodar dictaron los medios, y no lo opuesto como suele suceder en la mayoría de las producciones.

4. ¿La filmación tuvo lugar en Canarias, pero también en Italia. ¿Por qué elegiste estas localizaciones?
Un poco siguiendo la respuesta anterior, la elección parte de la posibilidad de filmar. En Italia tenía una residencia artística que permitía el rodaje y por lo tanto adapté el guion (que originalmente pasaba en una mansión) al pueblo. En Canarias estaba el elenco y había posibilidades concretas de rodar lo que faltaba, entonces se filmó allí. Sinceramente, que las islas sean un lugar tan fantástico (tanto por sus paisajes como por su gente, en todos los sentidos) fue una suerte inconmensurable.
Si es cierto que el rodaje en Gran Canaria era un extra, ya que pudimos rodar eso también en Tenerife y facilitar la producción. Pero los medios lo permitían y quería aprovechar las dunas de Maspalomas para contrastar las escenas de arena negra y las escenas de arena blanca.

5. ¿Cuánto tiempo te llevó la filmación?
En total, unas 6 semanas. ¡El problema es que estuvieron repartidas en más de un año! Rodamos en Italia en agosto de 2019 y en Canarias en septiembre y noviembre de 2020.

6. ¿Te gusta dar margen a la improvisación de los actores, o prefieres planificar cada detalle previamente?
Me gusta planificar cada detalle, y desde ahí dar sitio a la espontaneidad. Creo que para que la improvisación de sus mejores frutos, necesita un orden subyacente.

7. El actor Norberto Trujillo está impresionante. ¿Qué instrucciones le diste? ¿Cuánto hay de tu dirección y cuánto de su improvisación?
Yo diría que un 100% y un 100%. Es un trabajo creativo completo de ambas partes el que se integra y da fruto a un personaje en pantalla. Y no es solo improvisación (si bien la hubo) sino también mucha preparación previa y sugerencias por parte de Norber que construyeron a Johan muy por encima de lo que era meramente en el guion. Los silbidos, por ejemplo, son un elemento añadido por Norber al personaje y se convirtieron en una de sus principales características. En la trama, son un medio de expresión enteramente fabricado por Johan. Evolucionan junto a él, y me parecen un añadido fascinante.

8. Tu largometraje estuvo programado en la quinta edición Festival de Cine Fantástico de Canarias y estuviste en él incluso presentando algunos de sus pases. ¿Qué tal tu experiencia en Isla Calavera 2021?
Muy buena. Ya había estado en el festival como espectador en 2019 y brevemente en 2020, con lo cual guarda un lugar especial para mi. A eso se suma que fue el primer festival en el que presenté Johan personalmente. El poder presentar la película, que además esa presentación fuera con Norberto y Jose Luis de Madariaga, poder compartirla con parte del elenco y el equipo técnico, la gente que vino por motu proprio, el que hubiera una muestra de vestuario y utilería de la película… un sinfín de regalos y recuerdos de una primera experiencia irrepetible.

El veterano actor José Luis de Madariaga coprotagoniza Johan, de Santiago Tamagnone.
El veterano actor José Luis de Madariaga coprotagoniza Johan, de Santiago Tamagnone.

9. Johan está teniendo una óptima trayectoria de premios y un intenso recorrido festivalero eso ayuda mucho a la visibilidad del filme, ¿verdad?
Sí, ha tenido un inicio fuerte para ser un largo carente de productora, distribuidora o agente de ventas. Desde octubre, cuando tuvo su estreno en el Festival de Cine Fantástico FKM (donde Alex Dimitriu obtuvo una mención especial a mejor diseño sonoro), hemos participado en ya diez festivales y hemos sido nominados a siete blogos de oro.

10. ¿Qué sigue para ti? ¿Estás rodando actualmente?
En este momento estoy 100% enfocado en obtener la colaboración de una productora para la próxima película. Comentaba antes que en Johan las posibilidades dictaron los medios, y el objetivo esta vez es que no sea así. Este nuevo largo es una comedia dramática que trata la relación de dos hermanos en decadencia. La idea es volver a contar con Norberto en el rol principal.

11. Cuéntanos algo de tus gustos cinematográficos, ¿qué tipo de cine te gusta?
Quizás Johan lo deja demasiado en evidencia, pero me encantan los slow burners. Las pausas dan un peso a cada momento que me parece fascinante, particularmente en películas donde el subtexto cuenta la historia. Eso, claro está, no quita que me gusten otras obras con otros ritmos. Spider-Man: Into the Spider-Verse, por dar un ejemplo, es una película de animación hiperquinética y maravillosa que se me viene a la mente ahora.

12. Cita una película clásica y una reciente, de cualquier nacionalidad, que te apasione.
Clásica: Persona, de Bergman. Es una película que produce una sensación de angustia existencial que quise (salvando las distancias) replicar en Johan. Podía percibir como Bergman era consciente del efecto que iba a tener cada instante del film en el público y como jugaba con eso de una manera magistral. Fue la única vez como espectador donde sentí que la película me estaba viendo a mí, y no viceversa. Es una obra que solo se puede vivir de esa manera en un cine y en el primer visionado, pero no deja de ser absolutamente fantástica.
Reciente: Hace poco vi El poder del perro, y creo que es un largo que ejemplifica bien una faceta moderna de los slow burners que mencionaba antes. Lo no dicho tiene un peso brutal en este film y el perro que le da nombre a la película es una metáfora brillante en su ejecución.

13. ¿Qué directores/ directoras te gustan más y porqué?
La realidad es que peco de ignorante. No suelo seguir a personas que dirigen, sino que tiendo a ver las obras en sí mismas. Por lo tanto, los nombres que pueda llegar a mencionar no diferirán del canon típico. Antes mencionaba a Bergman, pero también me gustan Kobayashi por los climas que genera en sus obras e Iñárritu porque hace un cine que me gusta mucho, siendo muy diferente al que yo haría. También me gusta Genndy Tartakovsky, que es un director de animación que ha sido muy formativo en mi infancia y preadolescencia. Siempre me fascinó como unifica géneros, rompe esquemas y como juega con los encuadres y las relaciones de aspecto.

Johan, de Santiago Tamagnone.
Johan, de Santiago Tamagnone.

DESTINO FINAL tendrá sexta entrega, ¡producida por Jon Watts!

El viernes pasado celebraba su estreno mundial la quinta entrega de una de las sagas de terror más populares, Scream, veinticinco años después de la primera parte, que llegaba en 1996 para reírse del propio género aportando una disfrutable combinación de comedia y slasher y un nuevo icono fruto de las mentes del maestro del terror Wes Craven (responsable también de Freddy Krueger) y el guionista Kevin Williamson. Una esperada secuela, esta vez dirigida por el tándem Matt Bettinelli-Olpin & Tyler Gillett (Noche de bodas), a la que regresa el reparto principal formado por Neve Campbell, Courteney Cox y David Arquette, supervivientes, episodio tras episodio, de los asesinos tras la máscara de Ghostface.

Lo mejor para el final

Sin embargo, esta semana también ha sido noticia otra popular y taquillera franquicia con la espectacular confirmación de que Jon Watts, director de la trilogía de Spider-Man formada por Homecoming, Lejos de casa y No way home, actualmente en cartelera, producirá para la plataforma de contenidos HBO Max la sexta parte de Destino final.

Iniciada en el año 2000 con una estructura clásica del citado subgénero conocido como «slasher», pero con vuelta de tuerca, las cinco entregas hasta la fecha se construyeron alrededor de una oportuna visión del futuro que evitaba el fallecimiento de un buen número de personajes arquetipo en un aparatoso accidente. La explosión de un avión poco después de su despegue, un choque múltiple en una autopista, una carrera de coches envuelta en llamas, una montaña rusa defectuosa o el colapso de un puente fueron, como punto de partida, las desgracias que los protagonistas de cada capítulo «visualizaron» oportunamente para sobrevivir a su destino inmediato. Sin embargo, la Muerte, la auténtica estrella, organizará todo tipo de «efectos mariposa» personalizados para llevar al elenco a la tumba.

Devon Sawa en Destino final.
Devon Sawa en Destino final.

Jon Watts, al frente de la producción

Ahora relacionado con el cine altamente comercial, de entretenimiento y superhéroes, con la dirección de la próxima película de Los cuatro fantásticos en cartera, Jon Watts debutó en 2014 con el filme de terror The Clown, producido por Eli Roth, al que siguió el magnífico thriller criminal Coche policial (2015), protagonizado por Kevin Bacon.

De su mano, como fan declarado de la saga, llega el nuevo argumento y el tratamiento con que contará Destino final 6, en cuyo guion trabajan Guy Busick (coguionista de la nueva Scream) y Lori Evans Taylor, quien el próximo 15 de julio estrenará su ópera prima como directora, el thriller sobrenatural Bed Rest, con Melissa Barrera (actualmente huyendo de Ghostface en los cines, como cabeza de cartel).

Craig Perry, productor de la franquicia para New Line Cinema, también forma parte del equipo que trabaja en dar continuidad (y no “reiniciar”) al universo que presentó James Wong hace 21 años, a partir de una historia original de Jeffrey Reddick, que surgió de una espeluznante noticia que le impactó. Era acerca de una mujer que marchaba de vacaciones pero su madre le advirtió de que no tomará el vuelo previsto, porque tenía un mal presentimiento, y efectivamente el avión en el que habría viajado sufrió un accidente.

Esa idea, que derivaría en la premisa de que la única certeza en esta vida es la muerte y en un primer momento fue escrita para proponer a la serie de televisión Expediente X, finalmente se ha convertido en un rentable catálogo que también abarca novelas y cómics.

Así, aunque la frase promocional de la quinta entrega rezaba «la muerte tiene reservado lo mejor para el final», lo cierto es que esperamos que aún queden trucos para subir el listón de esta marca cuyo principal componente es la sorpresa.

Dos películas con música de Diego Navarro, en el Top 5 mundial de Netflix

En menos de un mes, el compositor canario Diego Navarro ha tenido colocadas dos de sus últimas películas en el Top 5 mundial de la lista de reproducciones en Netflix, según la web especializada en plataformas de streaming FlixPatrol y la propia top10.netflix.com.

Navarro compuso las bandas sonoras de las películas Dos, de Mar Targarona, estrenada en cines de toda España; y El Páramo, de David Casademunt, que se estrenaron en diciembre y enero, respectivamente, en la plataforma de streaming. Nunca antes un compositor español de bandas sonoras había tenido dos películas en el top de reproducciones en tan corto espacio de tiempo tras su estreno, indican desde la oficina de prensa del autor, quien añade así un nuevo hito a su exitosa carrera internacional.

The New York Times recomienda DOS como una de las “Top5 horror movies to stream”

El Páramo, además, se ha convertido, en la película de habla no inglesa más vista en Netflix la pasada semana, con más de 8 millones de espectadores en 6 días y 12 millones de horas de reproducción, mientras que The New York Times recomendó Dos como una de las «top 5 horror movies to stream» en su edición del 7 de enero de 2022.

En la película Dos se exploran los límites del ser humano y el instinto de supervivencia. El filme, protagonizado por Marina Gatell y Pablo Derqui y dirigida por Mar Targarona, editó su BSO en disco compuesto por catorce temas y con distribución internacional por el prestigioso sello sueco MovieScore.

Durante su lanzamiento, Navarro explicaba que “componer Dos fue un gran viaje en muchos aspectos, tanto profesional como personalmente”. “Partiendo de la idea inicial de la película”, explica, “toda la música fue creada girando en torno al concepto del dos; desde Socos Duo (chelo y marimba) que juega un papel muy importante en la composición junto a la orquesta, y el uso de elementos electrónicos, la estructura de todas las piezas, los tempos usados, los intervalos principales de las melodías, los ritmos, las transiciones armónicas entre cada pieza, orquestaciones etcétera, todo fue creado teniendo en cuenta el número dos y sus múltiples relaciones matemáticas”.

La banda sonora de El Páramo fue grabada en los históricos estudios polacos S-3 TVP de Cracovia. Allí, la Beethoven Academy Orchestra, una de las formaciones sinfónicas de mayor auge en Polonia, bajo la batuta de Navarro puso el relato sonoro a las impactantes imágenes del filme, protagonizado por el ganador de dos premios Goya Roberto Álamo, Inma Cuesta y Asier Flores. “Ha sido una producción musical muy compleja ya que, sobre una base eminentemente orquestal, he añadido también gran cantidad de elementos electrónicos, coro, percusión y la importante presencia del violín y cello solistas, así como la flauta y tambores irlandeses (Tin Wisthle y Bodhrans), para otorgarle a la partitura cuando lo necesitaba, un potente toque folk. Es una banda sonora emocional, pero por otro lado oscura y terrorífica a partes iguales. El diálogo con David ha sido constante y fluido en todo momento, y nos hemos entendido de maravilla”, comenta Navarro.

Sesión de grabación de la banda sonora original de El Páramo. // (c) Gorka Oteiza (Soundtrackfest)
Sesión de grabación de la banda sonora original de El Páramo. // (c) Gorka Oteiza (Soundtrackfest)

Diego Navarro, una de las voces más relevantes de la música para el cine en España

Nacido en 1972 en Tenerife, el compositor y director de orquesta especializado en repertorio de música para el cine goza de un merecido prestigio internacional. Como premiado compositor, en la actualidad está considerado como una de las voces más relevantes de la música para el cine en España y es el compositor canario del género más prolífico y premiado. En su filmografía destacan exitosos títulos como Atrapa la Bandera o El Fotógrafo de Mauthausen, entre otros.

Por sus últimos trabajos ha recibido nominaciones y premios nacionales e internacionales como la nominación a los prestigiosos World Soundtrack Awards (Premios Mundiales de la Música para el Cine) que otorga el Festival de Cine de Gante por su banda sonora para el drama Pasaje al Amanecer, o la doble nominación a los IFMCA AWARDS (Premios de la Asociación Internacional de críticos de música para el cine) por Atrapa la Bandera. El Fotógrafo de Mauthausen obtuvo dos nominaciones a mejor partitura orquestal en los XI Premios Gaudí y en los II Premios de la Música para el Audiovisual Español, respectivamente.

Para 2022 el compositor tiene una intensa agenda de proyectos que próximamente irán siendo desvelados, entre los que destaca el filme de animación Winnipeg, Seeds of Love. Esta coproducción internacional narra la famosa historia del barco francés que Pablo Neruda fletó para ayudar a cientos de españoles en su huida de la guerra civil rumbo a Chile. Dirigido por Elio Quiroga y Beñat Beitia, tiene previsto su estreno en 2023, año de su aniversario.

Su música e interpretaciones en calidad de director de orquesta han sido editadas por el prestigioso sello discográfico hollywoodiense de música para el cine Varèse Sarabande, referencia dentro del género, Quartet Records, MovieScore Media, o Rosetta Soundtrack entre otros.

Director y padre de FIMUCITÉ, el Festival Internacional de Música de Cine de Tenerife, el maestro Navarro se ha consolidado como uno de los principales promotores de música escrita para la imagen dentro del panorama internacional, convirtiéndose en una de las más reputadas batutas en el ámbito de la dirección de música para el cine en concierto.

Crítica: EL PÁRAMO. La bestia interior

David Casademunt debuta en el terreno del largometraje con El Páramo, cinta que ha contado con producción de Rodar y Rodar y Netflix y que, tras su paso por el Festival de Sitges, ha saltado directamente al catálogo de la plataforma. Casademunt ha contado con un buen respaldo tanto económico como de producción para poder llevar a cabo este primer proyecto y esto se puede apreciar en una película que ha logrado abrirse un hueco importante a nivel nacional e internacional en el beligerante catálogo de la plataforma.

¿QUÉ ES LA BESTIA?

A nivel de concepto, estamos ante una propuesta aparentemente sencilla. Tres personajes, aislados en un espacio agreste, con una situación de tensión y suspense creciente en torno suyo y con una paulatina degradación física y psicológica de los personajes, tanto por el aislamiento como por el asedio de la criatura. El reto de Casademunt es, por lo tanto, doble. Por un lado, dotar a la narración de una atmósfera de amenaza que vaya incrementándose paulatinamente sin mucho más respaldo argumental que el propio aislamiento de los personajes; y por otro, construir una trama que funcione a diferentes capas y lecturas, de manera que lo que vemos pueda ser interpretado de manera directa como el ataque de una criatura sobrenatural, pero también que pueda responder al propio estado psicológico de los personajes debido al aislamiento y traumas pasados.

Nada nos impide quedarnos con la primera lectura. Si nos acercamos a El Páramo como una película de terror, vamos a encontrar elementos inquietantes, una construcción de la tensión y la amenaza que se va modulando de manera paulatina y que se apoya en secuencias oníricas y relatos populares para ir creando una atmósfera anticipatoria a la llegada de La Bestia. No es en este caso una cinta que busque el susto continuo, que explote a su criatura como visión aterradora en pantalla, todo lo contrario. Todo ese crescendo se va construyendo con un monstruo fuera de plano, peor cuya presencia es más y más patente a medida que avanza la película. Sin embargo, aunque esa lectura está, en nuestra opinión, implicaría quedarnos en la superficie de lo que nos quiere presentar David Casademunt, cuyo relato espera del espectador que rasque un poco más en la superficie.

El Páramo es una película que funciona mejor como alegoría, abriendo de esta manera una abanico de posibilidades mucho más atractivas y enriquecedoras, incluso más allá de lo que estaba inicialmente previsto, pero que nuestra realidad ha acomodado también de alguna manera dentro de la propia película.

Aunque la concepción de la película fue previa a la pandemia, no resulta difícil extrapolar la trama a una lectura post-COVID. Al fin y al cabo, tenemos a esta familia confinada en el siglo XIX, que vive en un exilio voluntario para huir de la situación de la postguerra, aislándose del resto de la humanidad, y siendo acosada por un ser que no pueden ver, pero que cada vez está más cerca. Las consecuencias no son tanto externas, sino íntimas, convirtiéndose la película más bien en una exploración sobre el tema del miedo y cómo éste puede crecer en nuestro interior e infectarnos como si fuera un virus. Al final, lo que provoca la huida de los protagonistas de la civilización y su aislamiento no es tanto la amenaza como el miedo a ella.

CONSTRUYENDO EL MIEDO

El Páramo es, por lo tanto, una película donde el conflicto es intangible e, incluso, irreal. Independientemente de las múltiples encarnaciones que le podamos dar a la bestia, el elemento principal no es ella. De la misma manera que los personajes toman como excusa una circunstancia que nosotros como espectadores no llegamos a ver (el terror y la violencia que anida en la sociedad), la película utiliza lo sobrenatural como McGuffin para tratar los temas que verdaderamente le interesan (los trastornos afectivos familiares, la soledad, la locura, la depresión, el suicidio).

La película se acerca en cuando al tono y estilo narrativo con el cine de M. Night Shyamalan, siendo El Bosque una referencia muy cercana al ser dos películas que tratan el tema del miedo, cómo éste es utilizado para manipular a los demás y cómo lo vamos transmitiendo de generación en generación. En el fondo todos tienen un código muy cercano, basado no tanto en generar miedo, sino crear atmósfera e indagar en la mera naturaleza del mismo. Encontramos en la cinta una narrativa cercana también a La Bruja de Robert Eggers, con esa coincidencia de que el elemento sobrenatural es algo ajeno y que perfectamente podría no existir más allá de la propia mente de los personajes, estando el verdadero terror en elementos más mundanos y cotidianos. En este sentido, la cinta se emparenta también con títulos como Babadook, especialmente en lo que se refiere a la relación de los personajes de Inma Cuesta y Asier Flores.

Asier Flores e Inma Cuesta en El páramo. (c) Lander Larrañaga / Netflix
Asier Flores e Inma Cuesta en El páramo. (c) Lander Larrañaga / Netflix

CONSTRUYENDO LA REALIDAD

Casademunt también se aproxima a este tipo de cine a la hora de definir su gramática cinematográfica. El Páramo prefiere encuadres pictóricos, un ritmo pausado y progresivo, dando recorrido a la creciente amenaza de la criatura, se emplea planos largos e incluso travellings de seguimiento y próximos a los personajes, casi pegados a su piel, dilatando el tempo de la narración y jugando con la perspectiva, a sabiendas incluso por parte del espectador que el juego es siempre la no presencia de la bestia, representada a través de una serie de objetos inanimados, como los penates y que establecen un vínculo más estrecho entre la criatura y los vínculos familiares.

La narración se va volviendo cada vez más centrípeta, estableciendo una trayectoria desde las secuencias de exteriores, con un magnífico tratamiento de los espacios abiertos (espléndida fotografía de Isaac Vila) que refuerzan el concepto de aislamiento, lejanía e incomunicación, a las secuencias de interior que monopolizan la media hora final. Cargadas de tenebrismo, estas escenas enfatizan no sólo la claustrofobia de los personajes, sino su propio trastorno de la realidad, equivaliendo el caos del hogar con su debacle psicológica. Si es verdad que, en nuestra opinión, esta progresión va de más a menos y Casademunt se desenvuelve mejor en los planos de exterior que en los de interior. Frente a lo comedido y cuidado de la puesta en escena del arranque de la película, el clímax final nos resultó tosco y artificioso. Encontramos un salto forzado en la llegada de la bestia, una aparición que, aunque pueda parecer obligatoria para justificar el componente de terror de la historia, en nuestra opinión no era necesaria y matiza de manera negativa la ambivalencia que hasta entonces tan bien había funcionado en la película. Ese cambio de una narrativa sutil y sugerente a un tono más grotesco y desproporcionado sucede, en nuestra opinión de manera abrupta, malogrando incluso a la dirección de actores, con una Inma Cuesta que, en este desenlace, nos resulta afectada y fallida, frente a las virtudes de su personaje en todo el desarrollo de la película hasta entonces.

En una película donde se busca evitar mostrar a la criatura, porque la propia bestia podría romper el alcance de la historia, El Páramo encuentra a su mejor aliado en la música de Diego Navarro. Cuando se lucha contra algo intangible e invisible, la partitura se convierte en la principal herramienta narrativa, situando la amenaza claramente al espectador en la escena, definiendo su personalidad, retratando aquello que aparentemente sólo está en la mente de los protagonistas. A esto se suma una parte emocional cargada de sensibilidad que sirve de leitmotiv y catalizador de la relación materno filial. Como Williams en Tiburón o Barry en Zulú, Navarro aporta con mayor acierto aquello que visualmente no se podía mostrar, construyendo con una música inquietante y que va adquiriendo cuerpo progresivamente, el propio desarrollo del terror en los personajes. A esto se suma una parte emocional cargada de sensibilidad que sirve de leitmotiv y catalizador de la relación materno filial. El uso de una hermosa melodía, apoyada en unja orquestación con componentes de música tradicional y popular o el propio uso de la nana aportan oxígeno y luz que combate con la llegada de La Bestia. En ese contraste entre esos dos universos musicales, Navarro marca lo que es abstracto frente a lo que es perceptible en la historia.

ALTERNATIVAS ABIERTAS

Al final, pese a lo exiguo de su argumento, El Páramo resulta una cinta mucho más ambiciosa y compleja de lo que a priori daba a entender. Se trata de un esfuerzo inesperado en una opera prima, aunque, en nuestra opinión, afectado por un clímax final que traiciona las mejores intenciones de su primera hora de metraje. En cualquier caso, se agradece encontrar una película que prefiere esquivar los fuegos de artificio y prefiere mantener las alternativas abiertas al espectador.

Póster de El Páramo. Netflix
Póster de El Páramo. Netflix

ENTREVISTAS CON DIRECTORES DEL CINE FANTÁSTICO. Álex Aguilera, José Luis Salvador Estébenez y Carlos Durbán. Kane Ediciones

Uno de los libros que más socorridos pueden resultar para un regalo certero con destino en cinéfilos/ cinéfilas en general, y amantes del género fantástico en particular, puede ser perfectamente esta joya que acaba de ser publicada en un sello editorial, Kane Ediciones: Entrevistas con Directores del Cine Fantástico. Una editorial que, sin duda, ha venido para quedarse entre nosotros, y, así, completar algunos objetivos cinéfilo-literarios que con bastante probabilidad otras editoriales no se atrevan ni a intentar, o hacerlo en otras condiciones.

John Frankenheimer, Un Francotirador en Hollywood, de Christian Aguilera; La Música tras la máscara, La Era Superheróica, Volumen I, de Frederic Torres; y Entrevistas con Directores del Cine Fantástico, son los tres pistoletazos de salida de este celebrado sello editorial, que lleva, como puede apreciarse el apellido de un personaje ilustre en la historia del cine, lo que no es, en absoluto, baladí como declaración de intenciones.

Este histórico manual (por el enorme valor que contiene) que sobrevuela un género habitualmente considerado como menor, aparece coordinado por tres figuras de cierto relieve en el género. El catalán Alex Aguilera, hermano de Christian Aguilera, y vinculado al universo del séptimo arte desde los tiempos del cine club, la dirección de Ediciones 2001 (que editó el primer libro de Christian Aguilera, el importantísimo La Generación de la Televisión, la Conciencia Liberal del Cine Americano), la revista Sequències de Cinema o parte del equipo del portal con vocación histórica, Cinearchivo.net. El género fantástico es una de sus pasiones, como demostró en su manual Directores del Género Fantástico (1904-2004).

José Luis Salvador Estébenez, madrileño, figura participativa en revistas de referencia como Dirigido Por. Ha destacado igualmente coordinando manuales como Paul Naschy/Jacinto Molina: La Dualidad de un Mito o por su participación en manuales colectivos como Cine Fantástico y de Terror Español.

Finalmente, Carlos Durbán, valenciano. Su pasión por el género Fantástico y de Terror está de sobras demostrada con su cobertura mediática por eventos que tienen que ver con dichos géneros, como es el Festival de Cine Fantástico de Sitges, y su escritura para publicaciones como el fanzine 2000 Maníacos o la revista Sequències de Cinema, antes mencionada.

Con prólogo de Mike Hostench

El prólogo, obra de Mike Hostench, miembro del equipo de dirección del Festival desde hace 20 años, es muy ilustrativo como adelanto de lo que el lector tiene entre manos. Queda clara de su lectura, que la conexión con los realizadores se ha hecho desde el entorno del Festival de Cine Fantástico de Sitges, pues a sus diversas ediciones, han comparecido todos ellos. Aparte de constituir el manifiesto de sus 7 mandamientos para que un festival como el de Sitges funcione de modo óptimo (entre los que destaca la disponibilidad de los cineastas para cierta interacción con el público), y de reflexionar acerca de los ilustres invitados de los años de su pertenencia a la cúpula del festival, así como de las sensaciones percibidas de las diferentes ediciones, “como fan de Sitges y como cinéfago del fantaterror”, según sus propias palabras, y como subdirector del Festival, Hostench pone en valor la necesidad de un manual como el que reseñamos, destacando “el gran valor intrínseco que tiene la dirección cinematográfica dentro del universo del cine fantástico”.

Entrevistas con 52 realizadores del género fantástico

Lo que sigue son alrededor de 480 páginas de auténtico deleite cinéfilo. Cada espacio contiene un breve resumen de la trayectoria y filmografía de los 52 realizadores entrevistados, y por supuesto, otras tantas entrevistas. Cada uno de los 52 realizadores preguntados ha sido realmente generosos a la hora de responder las preguntas formuladas, aportando información muy valiosa en muchas áreas, especialmente en relación a la respectiva concepción del género, a la importancia de un buen guion, o a la necesidad de no repetirse.

Las entrevistas contienen reflexiones muy atractivas de cineastas españoles, aún jóvenes, de hornadas relativamente recientes, muchos de ellos decididamente aupados en el entorno del propio festival de Sitges. Valga como botón de muestra figuras como Alejandro Amenábar, Juanma Bajo Ulloa, Juan Antonio Bayona, Paco Cabezas, Jaume Balagueró, Álex de La Iglesia o Paco Plaza (éstos dos últimos presentes en la quinta edición del Festival de Cine Fantástico de Canarias Isla Calavera, edición de 2021). Cabida ha tenido igualmente el tinerfeño Juan Carlos Fresnadillo (con quien siempre es un absoluto placer hablar sobre cine). Realizadores todos ellos de una personalidad y un posicionamiento inquebrantables, que se encuentran en brillantes momentos de sus carreras en la actualidad.

Podemos en el manual leer las palabras de cineastas que despuntaron en el cine estadounidense durante los 70 y 80, y que contra viento y marea se han mantenido como han podido en el oficio. Cineastas como Walter Hill y Paul Schrader a la cabeza (esto es mi humilde opinión), pero auténticos baluartes del género como Larry Cohen, Jack Sholder, Joe Dante, Alex Cox, George A. Romero, Fred Dekker, Stuart Gordon, Brian Yuzna, Tobe Hooper, Tom Holland, Irving Kershner (profesor de George Lucas en la UCLA, no lo olvidemos) o Mark L. Lester, Kevin Connor, Don Coscarelli o Peter Medak se confiesan de alguna manera en las páginas del manifiesto.

No tiene precio escuchar las palabras de estos guionistas y realizadores que a aquellos que rondamos la cincuentena (o la superamos con cierta amplitud) nos llena de auténtico regocijo el recuerdo de muchas de sus películas en pantalla. Walter Hill, tan seco y directo como los héroes de sus modélicos filmes, y de aquello que no desea hablar, claramente así lo manifiesta, así como algo que siempre ha defendido, que las películas no necesitan grandes defensas. Schrader tan fiel al guion y su importancia en el enclave de una película, que, como en el caso de Hill marcó sus comienzos en el mundo del cine. Romero, fiel a su cine zombie y a como es un género tan permeable a la crítica social, son algunas de las voces más autorizadas de esta joya literaria.

Cineastas del Hollywood clásico como Richard Fleischer tienen su lugar en el manual, recordando su película en el 3D de entonces, El Pozo del Infierno (Amityville 3-D; Amityville III: The Demon), que, como su título original indica, formaba parte de la franquicia Amityville.

Italianos como Lamberto Bava, españoles como Jesús Franco, americanos como Curtis Harrington o Lloyd Kauffman, expertos todos ellos en “cine de supervivencia”, es decir, de Serie B hacia abajo en términos de presupuesto, reclutar actores y actrices en horas bajas, pero provistos de ideas delirantes unas, brillantes otras, traslucen encantados de compartir sus palabras con el lector que se acerca a esta joya de manual.

Cineastas en la cresta de la ola actual comparecen igualmente. James Wan, Nicholas Winding Refn, Ti West o Peter Jackson completan una perspectiva generacionalmente muy completa.

En definitiva. ¡¡Corred Insensatos!!, que diría Gandalf, al lugar más próximo real o virtual donde este imprescindible libro, objeto de deseo, pueda ser adquirido.