El Festival Internacional de Música de Cine de Tenerife (FIMUCITÉ), dirigido por el reconocido compositor y director de orquesta Diego Navarro, presenta las fechas de celebración de su decimosexta edición, y tendrá lugar del 16 al 25 de septiembre de 2022, con el apoyo del Cabildo de Tenerife, el Gobierno de Canarias, los ayuntamientos de Santa Cruz de Tenerife y San Cristóbal de La Laguna, Audi Canarias y Teleférico del Teide, entre otras entidades.
Tras el éxito de su 15º aniversario en 2021, con aforo completo en los siete conciertos celebrados en Auditorio de Tenerife, Teatro Leal, Teatro Guimerá, ex Convento de Santo Domingo y el Espacio La Granja, pese a las restricciones y medidas requeridas por la situación sanitaria del momento, la organización de FIMUCITÉ trabaja en una gran programación para sus fieles seguidores y nuevos públicos, en una edición en la que el festival volverá a la normalidad de aforos tras la pandemia.
El programa abarcará conciertos de distintos formatos, interpretados por la Orquesta Sinfónica de Tenerife, el Tenerife Film Choir, la Pop Culture Band, el Coro Polifónico de la Universidad de La Laguna, el Coro de Voces Blancas del Conservatorio Profesional de Música de Tenerife y otras formaciones y solistas invitados internacionales.
Entre las actividades paralelas, se desarrollará un nuevo curso de la FIMUCITÉ Film Scoring Academy (Academia Fimucité para Compositores Audiovisuales) y se desplegará la programación de proyecciones de FIMUCINEMA, la sección oficial a competición del Festival, entre otras.
Muy pronto se dará a conocer el leitmotiv de esta nueva edición, así como los primeros invitados y la programación completa del evento.
LOS RECOVECOS DEL AMOR ESQUIVO.
Decision to Leave (Heojil Kyolshim, Corea del Sur, 2022), de Park Can-Wook.
Por Manuel García de Mesa.
Park Chan-Wook ha afirmado categóricamente en entrevistas publicadas estos días en los circuitos habituales del Festival de Cine de Cannes, acerca de un cambio de registro en su nuevo filme. “Probablemente no se ajuste a lo que la gente espera de mí”, afirma el realizador de Corea del Sur.
Quien esperase en los pases de este 23 de mayo de 2022, en el entorno del festival de cine, otro filme brutal, perverso, sádico, enfermizo, o de venganza, se iba a llevar, como mínimo, una contrariedad. Después de un filme de época como La Doncella(The Handmaiden, Ah-ga-ssi, Corea del Sur, 2016), el realizador regresa al formato thriller, pero con unas premisas y planteamientos bien diferentes a los filmes que conocemos, en especial a su trilogía de la venganza.
Decision to Leave (Heojil Kyolshim), precioso y evocador título que resume perfectamente la esencia de las magníficas imágenes que nos regala uno de los grandes artistas del momento, es un filme de investigación criminal.
Un agente de policía (Park Hae-Il) es asignado en el trascurso de un breve espacio de tiempo, a dos casos. El primero es un aparente suicidio o accidente, el de un funcionario de inmigración, que aparece muerto al pie de una montaña rocosa, fallecido violentamente al caer precipitado por ella. El otro caso, que se presentará insistimos, pasado unos meses, y transcurrido una parte importante del generoso metraje, es el de un claro de homicidio sádico, y un tanto tortuoso. Los dos fallecidos tienen un denominador común: los dos hombres han compartido la misma esposa (el personaje interpretado por la actriz Tang Wei), una mujer china, que, según sus propias palabras, no habla suficiente coreano. Se trata de una joven sensual, enigmática, fascinante, de la que el detective del caso, se queda irremediable y fatalmente prendado. La joven hace que el aparentemente ordenado universo del agente de policía se tambalee, en una historia de amor esquivo a través de los recovecos emocionales de los personajes. La relación de ambos personajes no es la historia de atracción al uso. Constituye un amor fugaz, contemplativo, que encuentra el placer en ciertos detalles cotidianos, como en tomar y compartir una pastilla de menta refrescante o en aplicar crema de manos para la suavidad de las mismas.
Rueda de prensa Decision to leave, en Cannes 2022.
Influencias
Observando el filme, parece inevitable pensar en Vértigo, de entre los Muertos (Vertigo, EEUU, 1958), de Alfred Hitchcock, donde la relación del ex detective a cargo de James Stewart y la mujer interpretada por Kim Novak es tanto o más esquiva que la de los personajes referenciados en el filme de Park Chan-Wook.
El propio realizador fue preguntado en la rueda de prensa por las influencias, y comentó cómo un crítico de cine ya le había asegurado la conexión con el filme de Hitchcock, a lo que el coreano dejó claro que no tenía la obra cumbre del maestro del suspense en la mente a la hora de aproximarse al tratamiento de su más reciente filme.
La actriz china Tang Wei, protagonista de Decision to leave, en Cannes 2022.
Sobre el reparto
Decision to Leave juega sus mejores bazas en el reparto, el uso del paisaje y en la puesta en escena. La joven actriz china Tang Wei realiza una composición memorable como la joven sospechosa de las dos muertes del filme. Wei es una actriz fotogénica, carismática, de una mirada intensa, y todo un acierto debido a la amalgama de registros y emociones de que es capaz. La actriz tuvo palabras de gratitud y de expresión de lo importante que ha sido para ella trabajar con el director de Old Boy (Oldeuboi, Corea del Sur, 2003).
No fue fácil la incorporación de Wei al casting coreano, en primer lugar, por una cuestión idiomática, la dificultad para comunicarse al hablar ella chino y el realizador coreano. Algún resquicio de la barrera idiomática tuvo lugar en la rueda de prensa del 24 de mayo de 2022. Probablemente entre los traductores, un poco de inglés y mucha buena voluntad, el trabajo se llevó a cabo y se cumplieron las agendas de filmación. El actor Park Hae-Il, otorga su habitual composición sobria y contenida al personaje, lo que enfatiza el carrusel de fatalidades emocionales que van a invadir su ordenada vida con una esposa a la que quiere.
Park Hae-Il atiende a los medios en la rueda de prensa de Decision to leave, en Cannes 2022.
(Atención: spoilers)
El modélico empleo del paisaje en el filme, emparenta de alguna manera a Park Chan-Wook con los grandes maestros del encuadre del cine americano, principalmente. La montaña donde tiene lugar la muerte del funcionario de inmigración, y toda la diligencia de inspección ocular a su alrededor, y el necesario ascenso por parte de los agentes a la cima desde donde el hombre se precipitó, añade un interesante toque de rutina policial, pero también de misterio, enigma y clase y elegancia al filme. El audaz empleo de la cámara y composición del plano, ya legendario en este genio del cine, otorgan una sensación de investigación forense parsimoniosa, pero al mismo tiempo dinámica, huyendo de los clichés del cine al respecto. Lo mismo ocurre con la filmación en playa donde transcurre toda la metafórica y sorprendente secuencia final, con la subida de la marea del final del día.
Al artista asiático no le tiembla el pulso a la hora de emplazar la cámara desde dentro el ojo humano, enfocando a los agentes que miran en contrapicado el cuerpo sin vida del primer cadáver. De igual modo, cuando la relación entre el agente y la sospechosa van cobrando cierta intensidad emocional, la cámara de Wook se introduce en el interior de los teléfonos móviles, y el plano se llena de mensajes de texto recíprocos. Tampoco pasan desapercibidos los planos de insectos recorriendo el ojo abierto y sin vida de uno de los cadáveres, o las tortugas desperdigadas en la noche, mordiendo defensivamente dedos humanos.
Park Chan-Wook en la rueda de prensa de Decision to leave, en Cannes 2022.
Tanto Park Chan-Wook como el actor Park Hae-Il dejaron claro en la rueda de prensa que no querían hacer la típica película de acción asiática con tiroteos, violencia, sadismo o la creación de set pieces espectaculares. Siempre tuvieron en mente otras premisas más realistas y sosegadas. También se le preguntó al realizador por la ausencia de sexo apasionado entre los protagonistas, a lo que el cineasta fue bien claro. Desde la escritura del guion, a él no le pedía la historia secuencias de sexo más o menos explícitas. En la mente del cineasta, la relación entre ambos personajes transcurre, desde el origen del proyecto, por otros derroteros más psicológicos.
Hael-Il, que viene de haber hecho filmes como The Host (Gwoemul, Corea del Sur, 2006) o Memories of a Murder (Salinui Chueok, Corea del Sur, 2003), contribuyó a la idea del realizador de la composición de un agente de policía diferente a los habituales de aquellas filmografías asiáticas. Su personaje es un hombre felizmente casado, bastante ordenado y contenido, cuya vida emocional y profesional se vuelve patas arriba en cuanto la femme fatale aparece en escena y va permeando las naturales defensas del agente de la ley.
El filme juega con elementos del filme noir, y en particular con la necesaria femme fatale, para decididamente darles la vuelta a las convenciones del género, proponiendo un juego narrativo, como siempre en el realizador, complejo, y donde las cosas no son lo que parecen, yendo y viniendo en un importante grado de incertidumbre vital.
En definitiva, Decision to Leave, es un filme notable, que constituye una satisfactoria variación temática en la contundente filmografía de su director, dotada de una sensibilidad y unas cualidades fílmicas, destinadas a convertir el largometraje en un filme eterno.
El Festival de Cine Fantástico de Canarias Isla Calavera, que celebrará su sexta edición del 18 al 26 de noviembre, ha abierto el plazo de inscripción de películas. Directores, productoras y distribuidoras podrán presentar sus trabajos hasta el 13 de octubre, fecha de cierre de la convocatoria para todas las categorías. Los titulares de las obras están llamados a presentar sus cortometrajes y largometrajes de cualquier nacionalidad, enmarcados en el género fantástico (terror, ciencia ficción, fantasía, thriller…), en las modalidades de ficción y documental, tanto de imagen real como de animación.
El festival se encuentra en pleno proceso de programación y el comité de selección ya trabaja en los visionados de los títulos que configurarán la próxima edición de Isla Calavera.
Primer evento prefestival
Además, el próximo 17 de junio tendrá lugar en Multicines Tenerife (centro comercial Alcampo, San Cristóbal de La Laguna) el primer evento prefestival Isla Calavera 2022, en el que tendrá lugar la proyección del icónico filme de espada y brujería Conan el Bárbaro protagonizado por Arnold Schwarzenegger y James Earl Jones, con motivo de su 40ª aniversario, con la participación de invitados especiales que intervendrán en un coloquio tras el visionado. En este marco, se darán a conocer los primeros avances de la programación de la sexta edición del Festival de Cine Fantástico de Canarias.
Bases de la convocatoria
Las bases completas de la convocatoria y toda la información sobre el procedimiento para presentar los materiales se encuentran disponibles en la web www.festivalislacalavera.com. Se aceptan títulos con fecha de producción posterior al 1 de enero de 2021, que no hayan sido estrenados comercialmente en salas de exhibición españolas, en televisión ni plataformas de vídeo bajo demanda. La duración máxima de los cortometrajes es de 20 minutos.
Las inscripciones se podrán realizar a través de las plataformas digitales Festhome y Filmfreeway.
Las obras seleccionadas formarán parte del programa que se desplegará en Multicines Tenerife, sede de proyecciones del Festival Isla Calavera. El Jurado de la Sección Oficial a concurso fallará los premios Isla Calavera al Mejor Cortometraje, Mejor Largometraje, Mejor Dirección, Mejor Guion, Mejor Actriz, Premio “Jack Taylor” al Mejor Actor y Premio “Colin Arthur” a los Mejores Efectos Especiales. También considerarán los miembros del Jurado la concesión del Premio “Fantástico Solidario” al Mejor Cortometraje con contenido solidario y/o cívico. Asimismo, habrá sendos premios del público al Mejor Cortometraje y al Mejor Largometraje, que decidirán los espectadores asistentes.
El Festival de Cine Fantástico de Canarias Isla Calavera está organizado por la Asociación Cultural Charlas de Cine, la Asociación Cultural Isla Calavera, Multicines Tenerife y la publicación especializada TumbaAbierta.com, con el apoyo de patrocinadores públicos y privados.
Sobre el Festival de Cine Fantástico de Canarias Isla Calavera
El Festival de Cine Fantástico de Canarias Isla Calavera está organizado por la Asociación Cultural Charlas de Cine, la Asociación Cultural Isla Calavera, Multicines Tenerife y la publicación especializada TumbaAbierta.com. Nace en 2017 y en sus cinco años de trayectoria ha logrado una importante repercusión nacional y ya está considerado como uno de los cinco festivales de cine fantástico más relevantes del país. En el ámbito internacional también se ha convertido en una de las citas para tener en cuenta, gracias a la participación de figuras tan relevantes como Rick Baker, Caroline Munro, David Naughton, Enzo G. Castellari, Mick Garris, Neil Marshall, Charlotte Kirk, Nicholas Rowe, Colin Arthur o Jack Taylor. Recientemente, la destacada publicación estadounidense Dread Central ha incluido el Festival Isla Calavera en su prestigiosa lista de mejores festivales temáticos del mundo.
Otros invitados que han visitado Tenerife en el marco del Festival Isla Calavera y que han puesto el evento en el mapa de encuentros cinematográficos son Álex de la Iglesia, Belén Rueda, Paco Plaza, Carolina Bang, Paco Cabezas, Víctor Matellano, Juanma Bajo Ulloa o Lola Dueñas, entre otros.
Conviven en la extensa filmografía del director David Cronenberg dos tipos de películas. Los filmes de narrativa, digamos, más convencional, historias complejas, pero sobre seres humanos a diversos niveles realistas. En esta sección debemos incluir los tres primeros filmes rodados con Viggo Mortensen: Una Historia de Violencia (A Story of Violence, Canadá, 2005), Promesas del Este(Eastern Promises, EEUU-Canadá, 2007) y Un Método Peligroso (A Dangerous Method, EEUU-Canadá, 2011).
Debemos remontarnos más atrás. El filme basado en la obra de teatro de David Henry Wang, M Butterfly(Canadá-EEUU, 1994) inauguró esta vía realista y/o historicista. También entrarían las dos películas filmadas con Robert Pattinson, Cosmópolis(Cosmopolis, Francia, Canadá, Portugal, Italia, 2012) y Maps to The Stars (Canadá, 2014). Historias realistas, que el realizador incorpora a sus específicas inquietudes de exploración de determinados estados mentales y la creación o exploración de mundos paralelos donde los personajes obsesivos experimentan cierta catarsis vital.
Luego está el David Cronenberg más experimental, personal, trasgresor, osado, fresco, autoral. El realizador irreverente, enraizado en el género fantástico. Toda una trayectoria fílmica construida en torno a historias que navegan en los recovecos más enfermizos de la mente humana y/o que envuelven aspectos y conceptos que tienen que ver con las mutaciones de la carne humana, donde la fusión del cuerpo humano con tecnología juega un papel preponderante.
Siempre ha sido del gusto de Cronenberg explorar la relación entre la mente y el cuerpo, entre la carne y la tecnología. Al mismo tiempo la idea de la transformación, y, si se quiere, la transfiguración, es decir, todo aquello que tiene que ver con el cambio de aspecto de las personas u otros seres, constituyen conceptos sobre los que está construida buena parte de su filmografía.
La fusión enfermiza entre la tecnología y el organismo del ser humano, constituye en definitiva una veta filmográfica ésta en la que el realizador canadiense cimentó su prestigio, con filmes como su ópera prima Vinieron de Dentro de (They Come from Within, Canadá, 1975), Inseparables (Dead Ringers, Canadá, 1988), La Mosca(The Fly, EEUU, 1986), Videodrome(EEUU-Canadá, 1983), El Almuerzo Desnudo (The Naked Lunch, Canadá, 1991), Crash(Canadá, 1996), filme que fue premio especial del Jurado de Cannes 1996, presidido por Francis Ford Coppola. Temática ésta que el realizador no abordaba desde Existenz(EEUU-Canadá, 1999) o Spider(Canadá, 2000).
En aquel filme basado en la obra de J.G. Ballard, el cineasta creaba todo un universo entorno a la filia del grupo de personajes que formaban una suerte de comunidad. Cada automóvil es una extensión del sistema nervioso y sensorial del personaje que lo conduce, con el objetivo común de experimentar las sensaciones que buscan con avidez y que tienen mucho que ver con la mutilación y la muerte, entre el olor a gasolina derramada, aceite quemado y carrocerías comprimidas y destrozadas, cristales hechos añicos y carne desgarrada y mutilada cubierta de prótesis metálicas.
Crimes of the future, de David Cronenberg.
El regreso a la Nueva Carne
En Crimes of The Future, el realizador va incluso un poco más allá, en términos de evolución de la especie humana. Tenemos otra comunidad de personas que viven siniestramente en los contornos de la vida y la muerte. La obsesión patológica por los vehículos, se sustituye por la obsesión por la cirugía, el tráfico de órganos, y la alteración de la vida en torno a la manipulación de vísceras y entrañas, como si los personajes fuesen conscientes de que estuviesen gestionando una nueva etapa en la evolución de la especie humana. En esta sociedad existe un organismo administrativo catalizador, un centro neurálgico llamado Registro Nacional de Órganos, presidido por gente bastante espeluznante, que no duda en asesinar implacablemente.
Al comienzo del filme vemos a un niño que escarba en la arena de una playa con una cuchara, al tiempo que su madre le recrimina a lo lejos que no coma cualquier cosa que vea. En el lado derecho del encuadre vemos un buque ladeado incrustado en la costa. El plano del buque recuerda aquel naufragio que hace unos años dio la vuelta al mundo: el del Costa Concordia en enero de 2012.
Rueda de prensa de Crimes of the future en Cannes 2022.
El niño accede a la casa, entra en el cuarto de baño, se sienta en el suelo y, del modo más natural, comienza a comerse la papelera de plástico del servicio. Muerde y mastica con calma, por los bordes, hasta que queda saciado. Preguntado en la rueda de Prensa, Cronenberg comenta que cada día son más las personas que consumen microplásticos, y que los tienen incorporados en su organismo.
Los protagonistas del filme son Saul Tenser (Viggo Mortensen) y su compañera Caprice (Léa Seydoux). Ambos son figuras relevantes en el Arte conceptual y performativo. Él se queja de dolores internos que requieren de cirugía a cada momento, dolores que se le extienden y traslada de un lado a otro de su cuerpo ¿constituyen estas dolencias una transformación del organismo? ¿Va desarrollando el ser humano nuevos órganos en su interior? ¿Es todo parte de la nueva obra conceptual del artista? Tenser vive en una cama-habitáculo que es un organismo vivo conectado a su propio tejido orgánico. Su mujer le introduce algunos cables para realizar chequeos periódicos de su interior, filmándolo todo con una mini cámara, cuyas imágenes forman parte de la propia película.
Crimes of The Future propone todo un universo de seres humanos que viven y mueren en torno al negocio de la carne, sangre, órganos y vísceras, así como de intervenciones quirúrgicas, cuyos bisturís manejan a veces los propios pacientes, a través de órganos remotos de control, que parecen órganos vitales. No habrían desencajado en absoluto en el filme mencionado Existenz.
Crimes of The Future contiene un mérito irrefrenable: nos cuenta como si fuese una absoluta novedad la historia que Cronenberg nos lleva narrando desde los comienzos de su filmografía, desde 1975. No en vano el filme tiene el título de uno de sus primeros cortometrajes filmado en su Canadá natal en 1970. Hay quien verá en esto una repetición innecesaria. Sin embargo, el modo de tratarlo en términos evolutivos de la especie humana marca una sutil, pero importante diferencia con el resto de su filmografía.
Toda una celebración, en definitiva, el regreso del maestro Cronenberg a los recovecos más viscerales del organismo y sus misterios, y los niveles más recónditos de la mente humana, proponiendo la visión cotidiana de auténticas atrocidades y aberraciones, con una exposición narrativa y expositiva contenida y lo más anclada posible en la realidad, sin efectismos ni florituras visuales que nos impidan “ver el bosque”. El impacto de las imágenes es monumental. Una (otra) película valiente, profunda y personal, que arrastra un poso de melancolía desde el comienzo hasta el coherente final del filme, que no es tal final, como el tránsito evolutivo hacia otro nivel.
CRIMES OF THE FUTURE, en competición oficial de Cannes
El contexto del Festival de Cine de Cannes es el ecosistema perfecto para un filme tan franco, directo e implacable como Crimes of The Future. En pocos lugares del mundo (probablemente en festivales de género fantástico como Sitges o el Isla Calavera) el cinéfilo está dispuesto a absorber (y digerir) imágenes como la autopsia del niño (un “plastic-eater” o comedor de plástico), que deja expuesta sus entrañas plastificadas, o a Saul tumbado en su cama orgánica con Caprice, desnudos ambos practicándose recíprocas incisiones en diferentes lugares de sus cuerpos, con bisturí laser a control remoto. “La cirugía es el nuevo sexo” dice Timlin, el tenebroso personaje (creepy -siniestro- es la expresión que utiliza Caprice para referirse a ella), que magníficamente compone la actriz Kristen Stewart.
Póster de Crimes of the future, de David Cronenberg.
En 1972 se estrenó en Estados Unidos Garganta Profunda, rompiendo los tabús con respecto a la exhibición de películas pornográficas, y en 1974 se estrenó La Matanza de Texas, derribando también resistencias en lo que se refiere a la representación explícita, truculenta, de la violencia en pantalla.
No es baladí que el cineasta Ti West haya decidido combinar ambos elementos en su nueva película, X, y que ésta esté ambientada en el año 1969, como preámbulo a esa revolución cultural que estaba por llegar.
La intención de West, de todos modos, no es hacer un alegato metacinematográfico al estilo de Paul Thomas Anderson y Boogie Nights, pero sí aprovecha para jugar con esa narrativa sucia y desgarbada que marcó el cine de los 70 como respuesta rebelde al agonizante Hollywood clásico.
El director se suma a ese gusto revisionista por la estética setentera, al mismo tiempo que disemina guiños a películas de ambos géneros por toda la película; sin embargo, el verdadero acto de ilusionismo de la película lo representa Mia Goth y su doble papel.
Xes una película gamberra, divertida, que nos retrotrae a aquel cine, con un gore festivo y una carga erótica más irreverente de lo que el cine actual nos tiene acostumbrados. Es verdad que, al final, queda la sensación de que esa idea se podía haber aprovechado mejor y se podía haber ido más allá con la trama (el guion es un sota, caballo y rey), pero uno se lo está pasando tan bien con lo que va sucediendo en pantalla y con lo subversivo de algunos planteamientos, que los “peros” no se los pone a la película hasta que no sale de la sala.
«El lenguaje que hemos desarrollado actualmente fue definido por los directores del cine mudo. Buster Keaton sabía colocar muy bien la cámara. John Ford, Hitchcock fijó las reglas. David Lean, que primero fue montador, de modo que entendía las reglas de narración y luego cuando se hizo realizador consiguió unas imágenes preciosas. De los contemporáneos está por supuesto, Steven Spielberg, que ya era un genio desde muy joven; Brad Bird en animación, viendo su cine te haces una perfecta idea de cómo sabe ubicar la cámara; James Cameron, por supuesto. Es una cuestión de precisión. John Ford cuando rodaba sus películas, lo hacía de tal forma que sólo se podía montar de una manera. Diseñaba y realizaba una posición de la cámara preconcebida para todo el filme. Así lo hace ahora Christopher Nolan».
George Miller
Un poco de historia
George Miller es uno de los cineastas que comenzó su andadura fílmica en un fenómeno que se denominó la Nueva Ola Australiana. La cinematografía australiana en los años sesenta del pasado siglo XX apenas tenía producción. La concurrencia de una serie de circunstancias a principios de los años 70, hacen que todo cambie. Aparece una nueva contracultura artística, la industria nacional había formado a algunos realizadores, actores y productores con hambre de hacer cine y que destacarían posteriormente en el panorama Internacional. En 1972 se crea la South Australian Film Commission.
Si a todo ello añadimos una política gubernamental que propicia la producción fílmica, con medidas fiscales ventajosas, provocaron una era de creatividad importante en el país. Esta última iniciativa, hoy es bastante habitual en el panorama cinematográfico mundial, pero en aquellos años los australianos fueron pioneros en adoptarlas.
Rápidamente la producción cinematográfica se dividió en dos tipos de producciones:
Un cine de autor, que narraba historias típicamente australianas, muy bien elaboradas y diseñadas, ricas en detalles estéticos y artísticos, de puesta en escena muy elegante y sutil. Pertenecen a esta rama del cine patrio cineastas como Fred Schepisi, Gilliam Amstromg o Peter Weir, que realizaron, respectivamente, como botón de muestra de cada uno de ellos, películas como The Chats of Jimmy Blacksmith (Australia, 1978), de Shepisi, sobre un joven medio aborigen y sus conflictos para adaptarse entre la población blanca, concluyendo con un acto de violencia brutal, a modo de denuncia en toda regla sobre la aniquilación de la población indígena; The Singer and The Dancer (Australia, 1977), de la realizadora Gilliam Amstrong, donde una señora de avanzada edad recobra sus ilusiones por vivir al conectar con una joven muy vital, que se encuentra en un momento bastante incierto sentimental y laboralmente; o Picnic en Hanging Rock(Picnic at Hanging Rock, Australia, 1975), de Peter Weir, una absoluta obra maestra, que bebe del estilo del cine británico ambientado en épocas victorianas, con unos toques de misterio y fantasía muy bien dosificados, al servicio de la trama que narra la misteriosa desaparición, sin dejar rastro, de un grupo de jovencitas estudiantes de un colegio femenino y su profesora, que se han ido de picnic en el lugar del título del filme, y las consecuencias para aquellas personas relacionadas con el incidente y los familiares de las desaparecidas.
Por otro lado, el cine australiano despunta con una ingente producción de películas de serie B, de rápido consumo e ínfimos presupuestos, donde cabían comedias sobre aventuras de tipo sexual, películas de acción y de terror. Es en esta corriente, donde en 1971 una película de enredos sexuales como Storkdirigida por Tim Burstall, se convierte en el primer filme de rotundo éxito comercial en su país. La película Stone(Australia, 1974), de Sandy Harbutt, un filme de bajísimo presupuesto sobre un grupo de moteros, aderezada con generosas dosis de violencia, sexo y señas de identidad autóctonas, prepara el terreno para el que sería el éxito estrella del país, Mad Max, salvajes de Autopista (Mad Max, Australia, 1979), de George Miller. Mad Max es una película filmada con presupuesto de supervivencia, que competiría “de igual a igual”, con las producciones estadounidenses en la taquilla, iniciando una saga cuyos ecos llegan al presente, que catapultó al estrellato internacional al actor protagonista, el estadounidense afincado en Australia, Mel Gibson, que protagonizó las tres primeras entregas de la saga.
Ambas tendencias del cine australiano, el cine de prestigio y la serie B, a mediados de los años 80 comenzaron a vivir una crisis de la que no remontarían, salvo ocasionalmente. Tal declive venía auspiciado principalmente por la reducción de la financiación estatal, de modo que muchos de los cineastas mencionados emigraron a Hollywood, integrándose en esa industria.
George Miller es un realizador que goza hoy de su estatus de director de culto desde su primer filme. Solo realizadores como Sam Mendes u Orson Welles disfrutan de ese privilegiado estatus.
Licenciado en medicina, Miller ha realizado cameos en sus películas, ha sido coordinador de especialistas en escenas de acción, montador, productor, guionista, ayudante de dirección hasta ser realizador. Recibió el óscar al mejor largometraje de animación por la obra maestra Happy Feet (EEUU, 2006) y tiene acumuladas dos nominaciones a mejor guionista por Babe el cerdito valiente(Babe, Australia-EEUU, 1995), de Chris Noonan, y El aceite de la vida(Lorenzo´s Oil, EEUU, 1992).
Su mujer, Margaret Sixel, es la montadora de sus películas. Mad Max: Fury Road(EEUU, 2015) costó 300 veces más que el primer Mad Max. El debut de su devenir comercial del cuarto filme de la saga, protagonizado por Tom Hardy y Charlize Theron, se produjo en el entorno del Festival de Cannes 2015, donde se estrenó el martes 14 de mayo de 2015.
George Miller en la rueda de prensa de Three years of longing, en Cannes 2022.
EL GENIO Y LA NARRADORA
Three thousand years of longing(Tres mil años esperándote, EEUU-Australia, 2022), el nuevo filme del australiano George Miller despertaba muchísimas expectativas. El estreno en un entorno tan sagrado como el del Festival de cine de Cannes fue todo un acontecimiento. No faltó la noche del estreno el viernes 19 de mayo de 2022, la presencia de una activista ucraniana que se coló en la alfombra roja en ropas menores ataviada de llamativa pintura roja y los colores de la bandera de su país para denunciar la guerra y los ultrajes a la población.
En un pase de prensa a las 9.00 horas del 20 de mayo de 2022, en la sala Agnès Vardá, TUMBAABIERTA.COM pudo estar en la exhibición de este filme, que combina con mucha naturalidad realidad cotidiana, soledad, proyección de personajes imaginarios, con el traslado a reinos legendarios, harenes, castillos, prisiones, mundos exóticos, etc.
El resultado es un detallado y desprejuiciado viaje al reino de fantasía servido con un gusto exquisito por el detalle, preciso, muy bien medido, donde cada encuadre, cada detalle cuenta para aquello que narra. Sin duda es un filme caro, que contiene una fotografía muy elaborada y unos efectos visuales muy poderosos. Lo admirable del filme es que no por ello pierde jamás su condición de relato íntimo y personal, de radiografía del personaje principal. Miller, como explicó Tilda Swinton en la rueda de prensa, maneja el filme como si fuese una pieza de cámara de muy bajo presupuesto, aún siendo un filme considerablemente caro.
El filme rodado entre Londres, Estambul y Sidney, sigue a Alithea Binnie (Tilda Swinton), una narradora profesional de historias. La mujer, de una portentosa imaginación, tiene una gran capacidad desde niña para proyectar amigos imaginarios, acude a Estambul a dar una conferencia. En una tienda de antigüedades se queda prendada de un frasco exótico, con algunos defectos que lo hacen único. Cuando llega a su hotel, está hospedada en la misma habitación del mismo hotel donde Agatha Christie escribió Asesinato en el Oriente Express, al abrir la botella, descubre a un Genio (Idris Elba) que lleva 3000 años encerrado y que está dispuesto a concederle tres deseos, con unos límites y reglas concretas. Algunas historias que cuenta el genio nos conducen a fascinantes reinos milenarios, intrigas palaciegas y una historia de amor imposible.
George Miller en la rueda de prensa de Three thousand years of longing, en Cannes 2022.
A las 12.30 horas del 21 de mayo de 2022 en la sala de prensa de la planta 3 del Palacio de congresos y del Festival de Cannes, el realizador australiano compareció acompañado de los actores Idris Elba y Tilda Swinton, el productor Doug Mitchell y la coguionista Augusta Gore.
Para Miller y su elenco era fundamental conseguir un equilibrio entre la realidad y la fantasía. Concretamente más se aproximarían a sus objetivos, cuanto más se aproximasen a una base de realidad en el tratamiento de la fantasía.
Para Idris Elba, el filme posee dos narrativas que conviven: la realidad actual y las historias de fantasía que el genio cuenta. Por tanto, conviven en el filme varios grados de realidad.
Se le preguntó a George Miller en la rueda de prensa por la referencia a los superhéroes de Marvel y DC. Las historias de superhéroes son, ahora mismo, lo más parecido a la mitología griega, romana y del norte de Europa. Las equivalencias son directas. Las historias de héroes y dioses siempre han sido populares y con el devenir de los tiempos se vuelven a representar una y otra vez, afirmó el realizador.
Tilda Swinton llama la atención en torno a los peligros de narrar una y otra vez la misma historia, los lugares comunes, invitando a que las historias se cuenten desde cero, de nodo novedoso, y partiendo de diferentes perspectivas.
Para la coguionista Augusta Gore el filme resultante, que parte de la historia corta The Djinn in the Nightingale’s Eye de A.S. Byatt, posee lecturas a múltiples niveles: desde el punto de vista de la ciencia, de los mitos, la tecnología, el amor, el deseo, los miedos de cada ser humano, etc.
Para George Miller la manera de narrar las historias cambia con el conocimiento y las diversas experiencias vitales de quien las aborda. Un ejemplo claro es la pandemia. Nos ha hecho adquirir experiencia. Esas vivencias nos condicionan a la hora de contar nuestras historias.
En definitiva, Three thousand years of longinges un filme prodigioso, en términos visuales y de guion, que triunfa en un terreno complejo de esbozar en el cine con éxito: la fantasía como refugio de una acuciante e intolerable realidad.
George Miller en el rodaje de Three thousand years of longing.
Stephen King es uno de los escritores más adaptados al cine. Esto viene siendo así desde el estreno de Carrieen 1976. La popularidad del escritor de Maine se ha mantenido todos estos años y lo prolífico de su escritura sigue aportando un volumen de historias a un ritmo inabarcable para la industria del cine.
Ojos de Fuego fue su octava novela publicada (incluyendo las que nos llegaron bajo el pseudónimo de Richard Bachman), llegando a las librerías en 1980, ya con King etiquetado como el nuevo maestro del terror. Su primera adaptación no se hizo esperar.
En 1984, una Drew Barrymore recién salida de E.T. El Extraterrestreprotagonizó la película dirigida por Mark L. Lester. Años más tarde, en 2002, llegó una especie de secuela tardía directa a mercado doméstico y, ahora, la productora Blumhouse ha apostado por una nueva adaptación.
Seamos claros, en su momento, Ojos de Fuegofue un intento de King por repetir la jugada de Carrie, sustituyendo la subtrama del bullying por una conspiración gubernamental, pero no pasará a la historia por ser una de las novelas indispensables de su autor. Por su parte, esta nueva versión llega impulsada por el éxito de Stranger Things, con la que la historia guarda no pocos parecidos.
Desgraciadamente, toda la producción de la película parece haberse limitado al cheque de King y el de Zac Efron, porque el resultado luce extremadamente pobre y anodino, sin ningún elemento destacado o atractivo. Pese a estar muy choteada, la historia no carece de posibilidades, pero aquí impera la desgana en cada minuto de metraje y la pobreza de medios (o la impericia de la producción).
La toma de decisiones correctas en el mundo de la exhibición del cine no es fácil. La gran pantalla (claramente en vías de extinción) actualmente compite directamente con plataformas, dispositivos electrónicos, etc. Muchas personas consumen los filmes reducidos a la mínima expresión. En este sentido, una óptima decisión acerca de dónde exhibir un filme se va convirtiendo en una necesidad acuciante en estos “días extraños” que diría Jim Morrison en aquella mítica canción. Peter Bogdanovich, fallecido a comienzos del 2022, decía que cuando ves en televisión una película, no estás viendo esa película sino una versión de ella. No me quiero ni imaginar qué diría Bogdanovich de los nuevos hábitos de consumos, especialmente por parte de la gente joven.
El irreverente Michael Hazanavicius tuvo ocasión de estrenar su más reciente filme Coupez!(Final Cut, Francia, 2022) en el entorno del Festival de Cine de Sundance, en enero de 2022. Al ser reconvertido en el último momento, debido a la pandemia, a un festival celebrado exclusivamente de manera virtual, no presencial, la decisión de estrenar en un entorno más veraniego y mediterráneo, en días de sol y mejora epidemiológica, se tornó sin duda en la mejor decisión posible.
Coupez!, de Michel Hazanavicius.
«Una de zombis» para inaugurar Cannes 2022
El filme, efectivamente, ha podido verse en las diferentes salas del Festival de Cine de Cannes 2022. La primera sesión tuvo lugar justo después de la gala de apertura el 17 de mayo. Ayer por la mañana el mismo Grand Théâtre Lumière en un pase de prensa, tuvimos la ocasión, entre carcajadas y aplausos, de ver esta divertidísima película, enésima vuelta de tuerca al género zombie, filtrado por la comedia.
Coupez!, como es sabido, constituye el remake del filme japonés One Cut of The Dead (Japón, 2017), de Shin’ichirô Ueda. En él la filmación de un filme sobre muertos vivientes de bajo presupuesto, se ve interrumpido por una horda zombies real ¿? ¿o no?. El mecanismo de muñeca rusa, de una opción dentro de otra, en este caso, de un filme dentro de un filme, o una película que alberga otras, o de un largometraje que realmente es otro (táchese lo que proceda) permanece intacta, de modo que el filme no depara grandes sorpresas argumentales respecto del original.
El director de la obra maestra The Artist (Francia, 2011), se encuentra bastante cómodo en el universo del homenaje a otras eras, a otras cinematografías y al abordaje de nuevos géneros. No podemos olvidar que uno de sus primeros trabajos construía una trama propia en base a glamuroso material de filmes clásicos americanos reconocibles (películas de John Wayne, Paul Newman, Dustin Hoffman, Robert Redford…). El filme se llamó La Classe Amèricaine(Francia, 1993). La película multipremiada de 2011, es un filme mudo ambientado en la era dorada del cine silente de Hollywood y filmado con aquellas técnicas. Mal Genio(Le Redoutable, Francia, 2017) se detenía en un momento concreto de la vida del cineasta de la Nouvelle Vague Jean Luc Godard. Efectivamente, el filme se detenía en los tiempos de filmación de La Chinoise(Francia, 1967). Godard ya estaba divorciado de Ana Karina, y la protagonista es su nuevo amor Anne Wiazemsky. Hablamos de los años más radicales de Godard, aquellos en los que abrazó el comunismo más radical, en unos momentos particularmente convulsos a nivel reivindicativo, que colapsarían en el mayo francés de 1968.
El homenaje de Michel Hazanavicius al cine zombi y al metacine
Con Coupez!, Hazanavicius hace su aportación al género de los muertos vivientes. El realizador de las más recientes películas de la saga OSS 117, se aparta del tono serio de George A. Romero, buscando el lado más cómico, gamberro y políticamente incorrecto. Hablamos del tono inaugurado por Dan O’Bannon y su El Regreso de los Muertos Vivientes (The Return of the living dead, EEUU, 1985), que no sólo es el origen de una trilogía, sino el inicio de la fórmula que combina el humor más grueso con el gore más chorreante. Probablemente Dan O’Bannon sea el culpable de que los caminantes se rían de sí mismos y de paso nos saquen unas carcajadas a los espectadores. De aquellos polvos, vienen lodazales del tipo de la saga Zombieland, de momento con dos filmes.
Pero también como la insólita aproximación al género por parte de un cineasta tan personal e independiente como Jim Jarmusch con Los Muertos No Mueren (Dead Don´t Die, EEUU, 2019), su segunda incursión en el fantástico tras Sólo Los Amantes Sobreviven (Only Lovers Left Alive, EEUU, 2013), incardinada en el cine “de Vampiros”. La mirada de O’Bannon, también se puede rastrear en propuestas tan divertidas como Little Monsters (Australia, 2019), de Abe Forsythe, con una carismática Lupita Nyong’o, en excelente forma física tocando el ukelele, para tratar de proteger la inocencia de sus jóvenes alumnos cuando sufren una horda zombie, estando de visita a una granja-parque infantil, mientras trata de evitar que los adultos utilicen lenguaje inapropiado para sus alumnos.
Por este flanco de incorrección política es por donde ataca sin piedad Michel Hazanavicius con su filme zombie-gore. La película dentro de la trama, es encargada a Remi, un realizador en horas bajas (Romain Duris), que filma con presupuesto de supervivencia, y en un único plano secuencia, ante la atenta mirada de una carismática productora japonesa. Remi cuenta con un elenco y equipo técnico bastante familiar donde está su pareja, Nadia (Bérénice Bejo), que es a la postre la maquilladora del filme y experta en artes marciales. También transitarán la filmación la hija del realizador, Johànna (Luána Bajrami), estudiante de cine, cámara del filme, que idea una manera majestuosa de realizar un importante plano. Todo ello ante los gritos incesantes de la actriz principal, Ava (Matilda Lutz), cada vez más cubierta de sangre.
La manera gamberra de filmar recuerda el tono casposo de la contribución de Robert Rodríguez de ese díptico Grindhouseque fue Planet Terror(EEUU, 2007), con colores chillones y un poco quemados, para resaltar las oleadas de sangre, vísceras, vómitos y amputaciones que recorren con testosterona el filme.
El resultado final, más allá de algunas genialidades, siendo discreto, es un muy divertido entretenimiento, más propios de festivales de género fantástico, como el de Sitges, o el Isla Calavera de Tenerife. Sin embargo, su pase tras la gala de apertura, no deja de ser un acto de respeto a un director relevante en el panorama mundial, y en el galo en particular. Un director que parece haber nacido dispuesto a no repetirse, así como a filmar con ausencia de prejuicios.
Cannes 20 de mayo de 2019. Rueda de Prensa del filme Armageddon Timeen la tercera planta del Palacio de Congresos del Festival de Cine de Cannes 2022. El bullicio de periodistas alrededor de la mesa ante la inminente presencia del elenco del filme: el realizador James Gray, y los actores Anne Hathaway, Jeremy Strong y los niños Banks Repeta y Jaylin Webb, preside la calma, procediéndose todo el mundo a tomar asiento para el comienzo de la rueda tras las presentaciones y aplausos.
EL NUEVO HOLLYWOOD
En un momento determinado, Gray deja claro que su más íntimo y personal filme, donde hace una radiografía de la vida a sus 12 años, su familia, y el EEUU de entonces, es también un homenaje a el final de una manera de entender el cine por parte de la industria de Hollywood. El cineasta se refiere en ese momento específico de la rueda de prensa a ”El nuevo Hollywood”, ese período milagroso de la historia del cine estadounidense, que abarca desde aproximadamente 1967, con el estreno de Bonnie and Clyde (EEUU, 1967), de Arthur Penn y Easy Rider (EEUU, 1969), de Dennis Hopper, hasta 1980, momento en el que el fracaso económico de La Puerta del Cielo (Heaven’s Gate, EEUU, 1980), de Michael Cimino, entierra los años de libertad creativa y de poderío de los directores, regresando en cierto modo al productor como el líder de todo proyecto creativo.
En este sentido, la ambientación del octavo filme del director en 1980 no es en absoluto una casualidad. Concretamente Armageddon Timetranscurre entre el miércoles 8 de septiembre de 1980 (podemos ver escrita en la pizarra del colegio público donde va el protagonista al comienzo del filme) y el martes 4 de noviembre de 1980 (día en el que Ronald Reagan gana las elecciones presidenciales, derrotando a Jimmy Carter), muy cerca del Día de Acción de Gracias, donde transcurren los últimos instantes del filme. Por su parte, la película de Michael Cimino mencionada, se estrenó en EEUU el martes 18 de noviembre de 1980, días después del momento final de Armageddon Time.
James Gray es un realizador de maneras bastante clásicas. Su trayectoria nos demuestra un absoluto conocimiento de la historia del cine, predilección por el cine del período del Nuevo Hollywood antes mencionado, y cierta inclinación por el susodicho director Michael Cimino.
DESDE CUESTIÓN DE SANGRE
En su ópera prima Cuestión de Sangre (Little Odessa, EEUU, 1994), Gray hace algunos guiños visuales específicos al filme mencionado de 1980, incluido el disparo a través de una sábana que hace Christopher Walken en ese filme. La solemnidad visual del director de El Cazador (The Deer Hunter, EEUU, 1978), la existencia de personajes con antecedentes rusos, de iglesia ortodoxa, cierta parsimonia en las costumbres familiares, o el uso suave, melódico, para crear simplemente ambiente, de guitarra en las bandas sonoras, emparentan formalmente ciertos momentos del cine de Gray con los del realizador que enterró el nuevo Hollywood.
Los siguientes filmes de Gray, La Otra Cara del Crimen(The Yards, EEUU, 2000) y La Noche es Nuestra(We Owe The Night, EEUU, 2007) contienen todo un retablo de reminiscencias clásicas filtradas por el formato de thriller. El primer filme en el que colabora con Joaquín Phoenix, Gray hace un homenaje a La Ley del Silencio (On The Waterfront, EEUU, 1958), de Elia Kazan, en cuanto a las mafias que se extienden como un cáncer por los puertos de Nueva York. El filme de 2007, por su parte, constituye un maravilloso ejemplo de cine policiaco con sabor añejo, ambientado en los 80, con ecos del thriller de los 70, French Connection (EEUU, 1971), de William Friedkin a la cabeza. Sin embargo, puede rastrearse en ese filme cierta influencia de la “trilogía de la caballería de John Ford” en cuanto al regusto por detenerse en las tradiciones personales y profesionales, o el peso del patriarca en las decisiones de los miembros de las familias.
Con Two Lovers (EEUU, 2008), Gray deja atrás el thriller sobre mafias extranjeras, y las desestructuraciones familiares con ecos shakesperianos, ambientadas en Nueva York, pero no en cuanto a las formas que le encumbraron. Es éste un filme de una enorme sobriedad y contención narrativas en perfecta armonía con el sentir de los personajes, modos clásicos filtrados por la ruptura de estilo que supusieron los años 70 para el cine USA. También coexisten ciertos elementos implantados en ya su cine: el drama que conlleva el desmembramiento familiar ya referenciado. El filme supone una puesta al día, o una adaptación un tanto libre de la novela noches blancas de Fedor Dostoievski, ya adaptada previamente por el cineasta italiano Luchino Visconti.
El Sueño de Ellis (The Inmigrant, EEUU, 2013), constituye el particular homenaje de Gray a todo inmigrante que accede a EEUU a través de la Isla de Ellis, y por supuesto a una de las obras cumbres del cine americano de los 70: El Padrino Parte II (The Godfather, Part II, EEUU, 1975), de Francis Ford Coppola. Es como si Gray construyese una película en torno al comienzo de aquel filme con la llegada del joven Vito Andolini a la Isla de Ellis, donde es rebautizado como Vito Corleone.
Z, La Ciudad Perdida(The Lost City of Z, EEUU, 2016), resultó todo un hallazgo a nivel formal. Se trata de un filme pausado, suave, reflexivo, con mucho gusto por la composición del plano, que se toma su tiempo para hacer avanzar la trama, sin que sucedan grandes cosas. Es un filme decididamente clásico. Toda esta parsimonia está completamente volcada en perseguir los sueños imposibles del personaje de Percy Fawcett, de búsqueda de una mitificada ciudad perdida en lo profundo del Amazonas. El filme que hace pensar en memorables títulos de Coppola, Herzog o Lean, es un trabajo valiente, una expedición donde el director James Gray y el productor Brad Pitt se han jugado mucho.
AD ASTRA
El siguiente encuentro entre Brad Pitt y Gray fue Ad Astra(EEUU, 2019), magnífico retrato de la soledad en el espacio exterior, de la insignificancia del ser humano ante las distancias interplanetarias y de la personalidad de un astronauta, a través de sus constantes evaluaciones psicológicas y sus pensamientos en off. Una elaborada puesta en escena, de formas clásicas, con un uso absolutamente contenido, y con fines puramente narrativos, de las imágenes grandilocuentes, sigue siendo la marca de su realizador, de los más coherentes que cohabitan en el panorama cinematográfico actual.
Era lógico que en una incursión al género, Gray mirase nuevamente al cine de los 60, 70 y 80. Así, su filme supone un crisol multireferencial, con guiños a 2001, Odisea del Espacio (2001: A Space Odyssey, EEUU, 1968), de Stanley Kubrick, Apocalypse Now(EEUU, 1979), de Francis Ford Coppola, y la novela El Corazón de las Tinieblas de Joseph Conrad, por no mencionar ciertos guiños a Naves Misteriosas (Silent Runnings, EEUU, 1972), de Douglas Trumbull (co-escrita por Michael Cimino). Las maneras existencialistas del cine de Terrence Malick, y en particular la combinación entre los diálogos y la voz en off, también encuentran su acomodo en este brillante filme. Nuevamente, Gray explora un drama familiar generacional, revestido, esta vez, de Ciencia Ficción pura y dura.
Anne Hathaway y James Gray en Cannes 2022.
ARMAGEDDON TIME, UN RELATO DE INICACIÓN AUTOBIOGRÁFICO
El estreno mundial de Armageddon Time tuvo lugar el 19 de mayo de 2022, en el entorno de la 75 edición del Festival de Cine de Cannes. Me parece el mejor filme hasta la fecha de la carrera de un realizador que tiene una trayectoria intensa, provista de filmes memorables. Gray es un hombre que adora el cine y se nota en cada fotograma, cada plano, cada travelling. El Grand Théâtre Lumière y la sala Agnés Vardá albergaron el 20 de mayo dos pases de este memorable filme que fueron aprovechados oportunamente por quien esto escribe para ver dos veces el mismo día prodigioso octavo filme de James Gray, su mejor filme hasta la fecha.
Del mismo modo que en 2022 realizadores como Paul Thomas Anderson y Kenneth Brannagh nos han entregado en 2022 dos filmes, Licorice Pizza (EEUU, 2022) y Belfast(EEUU, 2022) cargados de cierta nostalgia, ambientados en infancia y juventud de los propios cineastas, James Gray ha hecho lo propio con sus 11 años de infancia en Queens, Nueva York de 1980.
Gray dejó claro en su rueda de prensa algo que puede no cobrar demasiada entidad para espectadores no estadounidenses. El cineasta recuerda perfectamente que la llegada de Ronald Reagan a la presidencia se vivió en el entorno de su familia como se reproduce en la película. Al comienzo del filme vemos una entrevista con Reagan y su esposa Nancy a su lado, donde refiere que si no se detiene el curso del país, que denomina “Sodoma y Gomorra” va a existir una generación que va a vivir un “Armageddon”. Esther (Anne Hathaway), la madre de Paul, refiere ante el triunfo electoral de Reagan que van a tener una guerra nuclear.
El guionista y realizador llama la atención en el filme de la idea de perseguir el sueño americano. La secuencia del triunfalista discurso a los alumnos del colegio de élite al que es cambiado el joven protagonista, Paul Graff (Banks Repeta) por parte de Maryanne Trump (¿la madre de Donald Trump?), en una formidable composición de Jessica Chastain. Fiscal del Distrito en un mundo de hombres, como ella misma se define, la mujer hace un discurso motivacional donde el trabajo y esfuerzo personal es lo que permitirá alcanzar los sueños. El momento no deja lugar a dudas en torno a la idea. La secuencia donde el abuelo del joven protagonista (memorable la composición de Anthony Hopkins) cuenta la llegada de sus padres a la Isla de Ellis y la decisión de ambos de emigrar a “La Tierra de los Sueños” tampoco alberga demasiados dilemas en torno al mensaje.
Rueda de prensa de Armageddon Time en Cannes 2022.
Gray refiere en la rueda de prensa que él tiene una muy buena vida, una esposa maravillosa y tres hijos estupendos, pero que no deja de ser consciente de que su país y el modelo capitalista es un nido de desigualdades. No quería en su filme realizar una denuncia muy evidente, pues odia aquellos filmes donde los directores se empeñan en remarcar su mensaje. En este sentido, la trama avanza con una total naturalidad, hacia algo que el filme va sugiriendo desde el comienzo. Paul es un joven blanco, de ascendencia judía-ucraniana. Sus abuelos han hecho algo de dinero y sugieren a sus padres la idea de un colegio privado que le dará mejores opciones a la hora de acceder al mundo laboral y la disciplina de esos centros privados, impedirá que el chico “tuerza” su vida. En contraste a Paul está Johnny (Jaylin Webb), afroamericano, huérfano de padres, que vive con su abuela enferma, probablemente en la antesala del Alzheimer. Un joven pisoteado por la vida, harto, pese a su juventud, de soportar humillaciones. Opta por una rebeldía mal entendida que le granjeará no pocos problemas escolares y delincuenciales. No es nada optimista el sutil mensaje del filme.
Gray refirió en la rueda de prensa que siente predilección por los finales abiertos y ambiguos, que dejen cabida al espectador para que realice la interpretación que considere.
Las referencias a los cómics, los Beatles (y un rumor de posible regreso), a Mohamed Alí, al pintor Kandinsky, al Museo Guggenheim (donde Peter Bogdanovich organizó a principios de los 70 sus ciclos de cine) marcan los recuerdos de la infancia del realizador en su obra más introspectiva.
La noche de este jueves 19 de mayo de 2022, la 75 edición del Festival de Cine de Cannes ofertó, como viene haciendo todas las noches, una nueva sesión del Cine en la playa (Cinéma de la plage). Muy cercano a la boutique oficial del festival, al Palacio de Congresos y al Grand Théâtre Lumière, este espacio permite acceder al cine sin acreditación a cualquiera que haga la cola y pase un mínimo control de seguridad. La imprescindible acreditación, donde se halla todo el ADN de cada persona que acude a los diferentes pases, actos, etc., no es requerida en la playa.
El pase de El Pacto de los Lobos (Le Pacte des Loups, Francia, 2001) tuvo dos incentivos muy especiales: 21 años después de su estreno, se emitió una versión extendida de 142 minutos, remasterizada a un 4K que hizo que el espléndido filme luciera más vivo que nunca. El segundo aliciente, fue la presencia en la presentación, nada menos que del director Christophe Gans, un hombre de gran energía y entusiasmo, que explicó el valor del pase que se vivió anoche en la costa de Cannes. En la presentación estuvo igualmente el actor Samuel Le Bihan, protagonista del filme, su productor Victor Hadida y uno de los restauradores, responsable de la flamante copia que tuvimos el privilegio de disfrutar en su lengua original, el francés, con subtítulos en inglés.
Proyección de El Pacto de los lobos, en Cannes 2022.
La hermandad, el explorador, el indígena y la espía de incógnito
Christophe Gans fue crítico de cine previamente a cineasta. Después de la realización de una ópera prima bastante olvidable y de un segundo filme a mi juicio bastante fallido como es Crying Freeman (Canadá, 1995), basado en un famoso cómic manga, con protagonismo casi absoluto del actor oriundo de Hawaii, Marc Dacascos y su destreza para las artes marciales, tocaba un filme más ambicioso después de algunos proyectos fallidos.
En la trayectoria fílmica de Gans siguen a su segundo filme varios intentos frustrados (y probablemente frustrantes) de filmar, primero, la plasmación en imágenes de la novela El Caballero Sueco, del austriaco Leopold Perutz, ambientada en el Siglo XVIII (esta vez entre Prusia y Alemania), y después, su particular versión del clásico personaje de la mitología gala, Fantomas.
Cuando surge la oportunidad de filmar el proyecto que nos ocupa, Gans tenía algo de camino conceptual adelantado. Del primer filme sin rodar, utilizó sin duda determinados aspectos al compartir período histórico, que tampoco le vendrían nada mal para su posterior y ambiciosa obra La Bella y la Bestia (La Belle et la Bête, Francia, 2014).
La historia de la Bestia de Guévadan, esa criatura que asoló la región que lleva su sobrenombre, en el sur de Francia, entre 1764 y 1767, y sobre la que existen diferentes referencias históricas, que conjugan diferentes teorías, y un gran misterio a su alrededor, constituye el gran núcleo argumental de este soberbio filme. El cine, más allá de menciones específicas, y de algunos documentales, jamás había abordado este oscuro suceso. Se le puede criticar a Gans el uso (y abuso en ocasiones) de la estética estilo la saga Matrix, que invade demasiado metraje, con un excesivo uso de la cámara lenta, que le da un toque demasiado moderno a este filme fantástico-histórico, aunque sin vocación historicista.
Christophe _Gans en la presentación de la proyección de El Pacto de los lobos, en Cannes 2022.
En cualquier caso, revisado anoche este majestuoso filme, la propuesta es decididamente atractiva. El filme posee un guion (obra de Gans y de Stéphane Cabel) muy dinámico y preciso a la hora de describir a su personaje principal, el caballero libertino Gregoire de Fronsac, botánico, ex soldado, científico, forense. De Fronsac va siempre acompañado por su “hermano” Iroqués de la tribu india Mohawk, Mani (nuevamente Marc Dacascos). El libreto no descuida a los personajes secundarios y relevantes para la historia que vamos a presenciar.
La enigmática Silvia (excelente Mónica Bellucci) es un personaje con muchos matices y más relevancia de la que parece (su presentación en el burdel, envuelta de cierto halo místico, es una de las grandes bazas de la película). Jean-Francois de Morangias es uno de los villanos del filme, servido maravillosamente por la poderosa presencia de Vincent Cassel. A la descripción de personajes, tenemos que añadir una rigurosa adaptación histórica: los jardines, las casas, el mobiliario, las cacerías de lobos, el vestuario… se mantienen al servicio de la inmersión del espectador en la historia que se nos cuenta. La partitura de Josep Loduca tiñe del necesario vigor sonoro un filme de gran intensidad épica en algunos instantes, frente al necesario intimismo y ambigüedad calculados de otros no menos memorables segmentos.
El filme juega bastante astutamente con sus mejores bazas. Secuencias como la presentación del Caballero Gregorie y su fiel amigo Mani, bajo la lluvia, y la bellísima coreografía de lucha, o el inicial ataque de la bestia a la joven que huye despavorida al comienzo del filme (la influencia del ataque inicial del escualo en el mítico filme de Spielberg es, sin duda, bastante alargada), lucieron maravillosamente en la pantalla de la playa. La revelación de la hermandad secreta que quiere desprestigiar al rey Luis XV demasiado moderno en algunas actuaciones para ciertos estamentos tradicionales, que conspiran a la sombra, otorgan a la tercera película del realizador Christophe Gans, una intriga de una grandeza inusitada.
El filme constituyó un formidable éxito de taquilla para su director (más de 70 millones de euros) y para la filmografía gala, convirtiendo el filme en uno de sus productos exportables más preciados, que permanece flamante 21 años después gracias a una restauración absolutamente prodigiosa.
Manuel García de Mesa, enviado especial de Tumbaabierta.com a Cannes 2022.