El viernes 2 de octubre de 2026, finalizaba el ciclo dedicado a películas de género fantástico, como adelanto de la décima edición del Isla Calavera, Festival de cine Fantástico de Canarias Ciudad de La Laguna. Después de haber visto Big Fish (Ídem, 2003), de Tim Burton, Desafío total (Total Recall, 1990), de Paul Verhoeven, Dentro del laberinto (Labyrinth, 1986), de Jim Henson, tocaba el turno de Giallo italiano por antonomasia. El pase de Suspiria (ídem, 1977), dirigida por Darío Argento, con una previa presentación del cortometraje rodado en Reino Unido, Mama, dirigido por Denise Moreno, de la Fundación Carrera por la vida, en plena alerta y compromiso con la prevención del cáncer de mama, introducido por la presidenta de la referida fundación, Brigitte Gypen.

Ciclo Prefestival Isla Calavera 2026: Suspiria, de Dario Argento.
Ciclo Prefestival Isla Calavera 2026: Suspiria, de Dario Argento.

Una experiencia sensorial más allá de la lógica

Suspiria es un extraordinario largometraje dirigido por Dario Argento. No debe abordarse como espectador desde la perspectiva de la lógica narrativa tradicional, del cine procedimental Whodunit (¿quién lo hizo? ¿quién es el autor de los crímenes?), pues el punto A de narración, no te va a llevar necesariamente al punto B, y luego al C. Argento requiere del espectador ir más allá del guion convencional y todo un salto de fe. Requiere entrar en el juego que propone de irrealidad y de arrolladora fuerza de una experiencia sensorial pura.

Suspiria, de Dario Argento.
Suspiria, de Dario Argento.

1977: un año de transformación del terror y lo fantástico

El filme se estrena en 1977, una época de importantes cambios para el cine en general, donde las nuevas vanguardias a nivel mundial, transforman las aproximaciones a los géneros y el suspense y el terror y el fantástico no van a ser una excepción.

El año anterior, 1976, Roman Polanski ha estrenado la inquietante El quimérico inquilino (Le Locateur, Francia, 1976) que dialoga abiertamente con su obra maestra La semilla del diablo (Rosemary’s Baby, EE. UU., 1968). Narciso Ibáñez Serrador, por su parte estrena también ese año la insólita obra artística ¿Quién puede matar a un niño? (España, 1976), mientras que Richard Donner alumbra la magnífica La profecía (The Omen, EE. UU. 1976).

1977 ve nacer a un joven de Montana que gracias al American Film Institute logra estrenar su irreverente opera prima Cabeza Borradora (Eraserhead, EE. UU. 1976). Wes Craven, después de amartillar al espectador con La última casa a la izquierda (The Last House Of The Left, EE. UU. 1972), estrena Las colinas tienen ojos (The Hills Have Eyes, EE.UU. 1977), ejerciendo unas maneras brutales de entender el terror. En Australia, Peter Weir emite La última ola (The Last Wave, Australia, 1977) una magna obra de género fantástico (no de terror), que revoluciona muchas de las maneras de entender la narración. El veterano realizador estadounidense Robert Wise se descuelga con la desconcertante Las dos vidas de Audrey Rose (Audrey Rose, 1977) intento de reverdecer la fórmula de El Exorcista (The Exorcist, 1973), de William Friedkin.

El Giallo: sangre, color y refinamiento visual

El Giallo (amarillo en italiano), viene a ser la manera de referirse al conjunto de thrillers que surgen en la década de los 60 del siglo XX, con algunos particulares denominadores comunes. Son thrillers que poseen un fondo implacablemente sangriento; son bastante originales y creativas en la manera de describir las muertes; poseen un espectacular tratamiento visual, unas maneras refinadas, casi operísticas con un inolvidable uso del color saturado, con predominancia del rojo sangre, y colores vivos como el azul o el verde. Mario Bava, Lucio Fulci o Pupi Avati fueron algunos de los cultivadores de este subgénero. Darío Argento sin duda otorgó el referido refinamiento a nivel visual.

Raíces heterogéneas: del gótico al Fumetti Neri

Este subgénero posee un origen heterogéneo, que navega desde la atmósfera gótica del cine de terror de la Universal, pasado por el tratamiento del color enormemente vivo de Hammer Films en su revisión del terror clásico desde el prisma del erotismo y la sensorialidad de la paleta cromática. El comic italiano de la época, el Fumetti Neri, de temática criminal, violenta y salpicado de erotismo, con Diabolik y Satanik a la cabeza, juegan su baza de influencia. La literatura de misterio de entonces, con portadas sensacionalistas y los procesos irreverentes de búsqueda de pesquisas estaban muy de moda cuando surge este subgénero.

Dario Argento en Sitges 2022.
Dario Argento en Sitges 2022.

Argento: de guionista de westerns a maestro del thriller

Argento ha respirado cine durante toda su vida. Hijo del productor Salvatore Argento (que está detrás de la financiación de la película de 1977 objeto del presente análisis), el joven Dario, con veintitantos años entró en el cine como guionista. Escribió películas de género. En el Western, fue convocado junto a un también joven Bernardo Bertolucci para escribir el operístico western de Sergio Leone, Hasta que llegó su hora (Once Upon A Time In The West, EE. UU. 1968), sin duda, uno de los grandes Westerns de la historia del cine. También se le llama para revisar el texto de partida del western Un ejército de cinco hombres (Un escercito di 5 uomini, Italia, 1969) dirigido por Don Taylor e Italo Zingarelli. Dos películas bélicas como Los Chacales del desierto (Commando, Italia, 1968), de Armando Crispino, con Lee Van Cleef y La brigada de los condenados (La legione dei dannati, Italia, 1968), de Umberto Lenzi, con Curt Jürgens y Jack Palance también contaron con texto del joven aspirante a director de cine.

La “Trilogía de los animales” y el despegue como director

Argento debutará tras la cámara con El pájaro de las plumas de cristal (L’uccello dalle piume di cristallo, Italia, 1970) con Toni Musante y Suzy Kendall, primer thriller, primer Giallo, que lleva su firma. Es igualmente la primera película de su llamada “Trilogía de los animales”. Las otras dos piezas de la misma son la estupenda El gato de las nueve colas (Il gatto a nove code, Italia, 1971), con un joven e impulsivo reportero interpretado por James Franciscus, que une sus fuerzas al veterano invidente periodista, al que otorga su presencia el veterano Karl Malden. Ambos unen sus fuerzas para descubrir al autor de unos crímenes sádicos y misteriosos, en todo un precedente de las Buddy Movies que revolucionarían el cine de acción estadounidense en la siguiente década. El cierre de la referida trilogía viene con Cuatro moscas sobre terciopelo gris (4 mosche di velluto grigio, Italia, 1971), donde un joven músico de Rock (Michael Brandon) se ve atrapado en una inquietante (y sangrienta) red de crímenes.

De Rojo oscuro a Suspiria: el salto al fantástico

Rojo oscuro (Profondo Rosso, Italia, 1975) es el largo inmediatamente anterior a la película que nos ocupa en la carrera de Argento. El británico David Hemmings interpreta a un pianista de Jazz que se alía con una intrépida periodista interpretada por la guionista, precisamente, de Suspiria, Daria Nicolodi. Cuando Dario Argento está en disposición de acometer su proyecto de 1977, que acoge una historia que la referida Daria Nicolodi le había contado su abuela, sobre una academia donde se practicaba brujería, decide cruzar la puerta del thriller hacia el género fantástico. En ese camino destruye toda lógica detectivesca con rendición absoluta al delirio visual. La protagonista Suzy Bannon (maravillosa Jessica Harper) ve y escucha cosas que para nada casan con la realidad, y que irán teniendo sentido hacia el final de la narración. Es la concepción de la mente y de la memoria como un hermético laberinto.

Las referencias a Alicia en el país de las maravillas, Blancanieves o Dorothy de El Mago de Oz, redondean una modélica propuesta. Argento manejó un prodigioso reparto encabezado por la mencionada Jessica Harper que había debutado a las órdenes de Brian de Palma en su obra maestra El fantasma del paraíso (The Phantom Of Paradise, EE. UU. 1974). A la joven actriz la acompañan en la academia por dos actrices tan veteranas como solventes. Joan Bennett, la protagonista, nada menos que del inolvidable díptico criminal de Fritz Lang, compuesto por La mujer del cuadro (The Woman In The Window, EE. UU. 1944), Perversidad (Scarlett Street, EE. UU. 1945). Ambas películas están coprotagonizadas por Edward G. Robinson y Dan Duryea. La veterana actriz, interpreta a la Señora Blanche (se llama como el personaje central de la obra teatral de Tennessee Williams Un tranvía llamado deseo). La actriz italiana Alida Valli, vista en Senso (ídem, Italia, 1954), de Luchino Visconti, o en El tercer hombre (The Third Man, Reino Unido, 1949), de Carol Reed, interpreta, por su parte, a la profesora de la academia de baile Erasmo de Rotterdam, Miss Tanner. Un jovencísimo Miguel Bosé acabó en el sólido e internacional reparto de este modélico filme.

Luciano Tovoli: la luz como narrativa

Es importante destacar la enorme complicidad entre Argento y su director de fotografía, el gran Luciano Tovoli, sin cuya concepción lumínica de la ambientación de la historia que comienza con los colores tenues del aeropuerto al que llega la protagonista y esa inquietante negrura de la noche de lluvia torrencial, pero que enseguida cede ante el color rojo chillón de la Academia, donde transcurre la mayor parte de la acción. Tovoli entraría a Hollywood de la mano del realizador Barbet Schroeder quien lo convirtió en su iluminador fetiche en obras como El misterio Von Bülow (Reversal Of Fortune, EE. UU., 1990); El sabor de la muerte (The Kiss Of Death, EE. UU. 1995); Antes y Después (Before and After, EE.UU. 1996) o Asesinato 1,2,3 (Murder By Numbers, EE. UU., 2002). Pero su trabajo más recordado a las ordenes de Schroeder es sin duda ese tono azulado del thriller Mujer blanca soltera busca… (Single White Female, EE. UU. 1992), coprotagonizado por dos magníficas Bridget Fonda y Jennifer Jason Leigh, un estilizado thriller estadounidense de los años 90 que tiene mucho de Giallo.

Goblin: la música como agresión sonora

Y por supuesto, no podemos olvidarnos de la fantasmal sonoridad musical del grupo musical Goblin, que, más que acompañar musicalmente, es una manera adicional de “agredir” al espectador, entre sonidos inquietantes, estridentes y música electrónica. Goblin había sustituido en el último momento al compositor asignado para la referida Rojo Oscuro. Argento había quedado muy contento con el resultado. George Romero también los empleó para dar rienda suelta a su apocalipsis de muertos vivientes que supone Zombi (Dawn Of The Dead, EE.UU. 1978), la segunda de las siete películas que el maestro del terror realizó en torno a como los muertos heredan La Tierra.

La “Trilogía de las tres madres” y el legado posterior

Suspiria inicia una nueva trilogía en la filmografía de Argento, llamada “Trilogía de las tres madres”, inspiradas a su vez en tres deidades ancestrales que siembran el mal en el mundo, descritas por Thomas de Quincey en su ensayo Suspiria de Profundis. Los otros dos filmes, son justo el siguiente, Inferno (ídem, Italia, 1980) y ya entrado el milenio, La madre del mal (La Terza Madre, Italia, 2007). Ténebre (Tenebre, Italia, 1982), con Anthony Franciosa, John Saxon y Giuliano Gemma es otro magnífico trabajo de Argento, como lo es Phenomena (ídem, Italia, 1985), con una jovencísima Jennifer Connelly, interpretando a una joven con el sobrenatural poder de hablar y convocar a los insectos que, a su vez, es convocada, para resolver unos crímenes atroces. Una de las últimas grandes películas de Argento, en opinión de este cronista, es Insomnio (Non ho sonno, Italia, 2001), con el gran Max Von Sydow interpretando a un veterano detective ya retirado y con insomnio que es convocado para resolver unos asesinatos intrigantes. Argento contó igualmente con la música de Goblin en esta ocasión.

Occhiali Neri, de Dario Argento.
Occhiali Neri, de Dario Argento.

Asia Argento y el encuentro en Sitges 2022

Argento tiene una hija, Asia Argento, a la que dirigió en varias ocasiones. El arte de matar (La sindrome di Stendhal, Italia, 1996), El fantasma de la ópera (Il fantasma dell´Opera, Italia, 1998), Drácula 3D (Dracula, Italia, 1998), y Occhialli Neri (Italia, 2022), entre otras muchas. Este cronista, junto a parte del equipo del Isla Calavera, Festival de cine Fantástico de Canarias Ciudad de La Laguna, tuvo ocasión de asistir en la edición del Festival Internacional de cine Fantástico de Sitges, edición 2022, a una rueda de prensa muy entrañable y enriquecedora, de más de cuarenta minutos, con el veterano realizador Dario Argento. Éste se quejaba de como la cinematografía de su país abandonaba por completo la ciencia ficción, al tiempo que realizaba notables reflexiones sobre su cine y sus orígenes en el mismo.

Rueda de prensa de Dario Argento en Sitges 2022.
Rueda de prensa de Dario Argento en Sitges 2022.

Huella en el cine contemporáneo: de Edgar Wright a Luca Guadagnino

El legado de Dario Argento y su contribución al Giallo puede rastrearse en multitud de películas posteriores a las obras de esplendor. Destacamos al cineasta cinéfilo británico Edgar Wright, que en Última noche en el Soho (Last Night In Soho, Reino Unido, 2021), rinde auténtica pleitesía al género y particularmente al clásico de 1977. Wright evoca una época pretérita (el Londres de los años 60), un universo de ensoñación femenina entre la realidad y la ficción, en un largometraje extraordinario, que recoge el testigo de Argento de una manera natural.

El cineasta Luca Guadagnino realiza igualmente un modélico remake o replanteamiento de la historia, Suspiria (ídem, Italia, 2018), que realmente es otra cosa bien diferente al clásico de 1977. Los personajes femeninos no son víctimas, sino que se encuentran empoderados. La narración se llena de componentes sociales y políticos del Berlín de los años 70, así como de reminiscencias del holocausto nazi. El papel de Suzy (aquí Susie) lo retoma Dakota Johnson. La poliédrica y de apariencia andrógina actriz Tilda Swinton realiza tres papeles diferentes. Jessica Harper posee una pequeña intervención.

'Suspiria'
Suspiria, de Luca Guadagnino.