¡Sorpresa! No hacía falta llegar a este capítulo final de la trilogía de Renny Harlin de Los Extraños para descubrir que este proyecto, tardío y no solicitado, es un clavo más en la tumba de un director en los 90 interesante y aplaudido. No es que el Renny Harlin de ahora no tenga nada que ver con el director de La Jungla 2. Alerta Roja y Los Extraños; es que revaloriza títulos fallidos como La Isla de las Cabezas Cortadas o Memoria Letal (principio del fin del estrellato del director). Renny Harlin lleva 25 años de peregrinación por todo tipo de proyectos, ya no tanto intentando recuperar su éxito perdido, sino tratando de ganarse los garbanzos con títulos meramente alimenticios.
CONTINUATIO NON PETITA
Esta paupérrima trilogía es también otra palada de tierra en la tumba de una saga a la que se le ha querido sumar entregas de manera forzada y sin un mínimo de ambición, no artística, ni siquiera narrativa. La primera entrega fue una película que sorprendió en su momento por su capacidad de generar una atmósfera angustiosa y precisamente por no necesitar preámbulos ni sobreexplicaciones argumentales. Diez años tardó en llegar su segunda entrega, que pasó con más pena que gloria, cancelando las intenciones de franquicia. De ahí que cuando en 2024 Renny Harlin estrenó Strangers. Capítulo 1, no sólo chocó la reflotación de la serie, sino la ambiciosa pretensión de convertirlo en una trilogía rodada de manera simultánea.
Es cierto que cada capítulo ha intentado seguir caminos diferentes de la entrega anterior. Si el capítulo uno era una repetición de la cinta original, el segundo apostaba por un survival de escaso peso argumental. Esta tercera entrega pretende dar un giro perverso a los roles de víctima y asesino, al mismo tiempo que, junto con los flashbacks de la anterior película, pasa a contar aquellos que nadie había pedido, los orígenes de los extraños.
APELANDO A LOS CLÁSICOS
Renny Harlin enfoca la dirección de la trilogía, en cierto modo, como un ejercicio de estilo, con homenaje a clásicos del género como Psicosis o La Matanza de Texas, dos títulos que sobrevuelan las tres películas y, muy especialmente, esta tercera entrega. Llama la atención cómo Harlin apunta la atención del espectador a estas dos referencias, pero es incapaz de acercarse al valor rupturista y transgresor de las películas de Hitchcock y Hooper. Al estar rodados de manera consecutiva, los tres capítulos mantienen una unidad estilística, a nivel de puesta en escena o fotografía. Harlin actúa aquí de manera muy clásica, con una narrativa muy académica, gramaticalmente sin falta, pero emocionalmente anodina. Aspectos como la claustrofobia, la contundencia de la violencia, la fisicalidad del gore apenas despegan en la película. A esto se suma un guion donde la sobreexplicación hace que la historia caiga en el tedio y la idiotez. La evolución de los personajes, siendo previsible desde el capítulo uno, no deja de ser impostada y carente de sentido. Esto afecta, por supuesto, también a los actores, quienes intentan dar una profundidad a sus personajes, cuando estos nadan entre el cliché y el absurdo.
CAPÍTULO FINAL
Strangers. Capítulo Final cierra sin brillo ni esplendor una trilogía vacía e innecesaria. Nadie la pidió, nadie quería verla, nadie se acordará de ella. Entendemos que nadie se involucra en un proyecto cinematográfico con la intención clara de querer hacer una mala película, pero, en este caso, las características de esta producción, donde, estrenado el capítulo uno, ya tocaba comerse los dos siguientes, nos encontramos con el final de la travesía de un conjunto de películas que ha deambulado por las salas de cine como cadáveres manifiestos.










