2019 fue un año de crisis y de nueva esperanza para la franquicia de Star Wars. El cierre de la tercera trilogía de la saga, a manos de J.J. Abrams con Star Wars: Episodio IX. El Ascenso de Skywalker, terminó de defraudar a los seguidores de la creación de George Lucas, ahora en manos de Disney. Es normal que, cuanto más longeva sea una franquicia y mayor número de entregas vaya sumando a su recorrido, mayor sea el nivel de exigencia, especialmente cuando hablamos de un universo que llegó para cambiar el devenir de la industria del cine en 1977 y que, además, marcó a toda una generación de jóvenes espectadores que, 50 años más tarde, siguen recordando con nostalgia aquellos tiempos.

DE LA GRAN PANTALLA AL STREAMING

En el lado positivo, para el lanzamiento de su plataforma streaming Disney+, la casa del Tío Walt decidió que su primera producción propia para la nueva andadura sería una serie de imagen real, ambientada en el periodo inestable de la caída del Imperio y la llegada de la Nueva República. The Mandalorian, con firma de Dave Filoni y Jon Favreau, suponía un regreso a las esencia del universo creado por George Lucas, recuperando el tono de aventura pulp y space opera, con componentes de western y del serial clásico. La serie recogía parte del espíritu del universo ampliado, que a lo largo de décadas se había ido desarrollando a través de comics, novelas, videojuegos. Se trataba, además, de un argumento original, donde el apellido Skywalker no era el núcleo central.

En estos últimos siete años que la franquicia ha estado ausente de las salas de cine, Disney ha aprovechado para construir las bases de su universo galáctico a través de las diferentes propuestas televisivas, algunas excelentes (The Mandalorian, Andor), otras menos satisfactorias (Tripulación Perdida, Obi-Wan Kenobi, The Acolyte). Siete años son, sin embargo, mucho tiempo para mantener a la franquicia alejada de las salas de cine, especialmente en estos tiempos de universos compartidos, donde, sin continuidad, se pierde el dominio del medio cinematográfico.

EL REGRESO DEL MANDALORIANO

La huella de J.J. Abrams dejó muy dañada la imagen de la franquicia en 2019 y la explotación de la saga en la plataforma ha contado con varias controversias que no han ayudado a depurar la valoración de los seguidores más veteranos. Por ello, para intentar reconquistar el espacio cinematográfico, se ha querido ir sobre seguro, partiendo del título más popular de toda la andadura de Disney+, así como a sus dos principales responsables, Jon Favreau y Dave Filoni. Delante y detrás de la pantalla está el mismo equipo de la serie de televisión, eso sí, con un presupuesto superior (165 millones de dólares, muy alejado y a la baja con respecto al coste de cada película de la tercera trilogía); sin embargo, aunque entretenida, nos cuesta ver The Mandalorian and Grogu como una película.

Las dos horas y cuarto de metraje transmiten más la sensación de temporada resumida, de cuatro o cinco capítulos condensados en una duración estándar para salas, donde se ha prescindido todo lo posible de los apartados de desarrollo argumental y de personajes para empatar sin freno diferentes secuencias de acción, ya sean batallas espaciales, peleas cuerpo a cuerpo y un intercambio de disparos con pistolas láser como si de una película de John Wick en el espacio se tratara. Tras un prólogo verdaderamente espectacular, en nuestra opinión, la saturación de escenas de acción y la carencia de un guion más consistente, acaba resultando agotador, por muy bien que esté rodada esa acción.

The Mandalorian and Grogu. © 2026 Lucasfilm
The Mandalorian and Grogu. © 2026 Lucasfilm

Hay algunos momentos en los que apreciamos el toque de western futurista que era la serie, pero queda muy diluido. Sí, respeta muy bien el tono pulp y el componente de space opera de la serie original, lo que, por otro lado, puede ayudar a salvar algunas limitaciones, sobre todo en cuanto a efectos digitales se refiere (han pasado casi 30 años desde que Lucas nos presentó por primera vez a Jabba digital, pero ILM sigue sin cogerle el tranquillo a eso de hacer hutts en CGI). Por el contrario, se agradece que Grogu siga siendo un personaje creado principalmente de manera práctica, aunque también, por esa comentada falta de desarrollo de personajes, da la impresión de que Favreau y Filoni no saben muy bien qué hacer con él en la película, y, cuando por fin le dan protagonismo frente a Mando, es, sin duda, la parte más aburrida y prescindible de la película.

EL ATAQUE DE LOS TELEFILMS

The Mandalorian and Grogu nos funciona como entretenimiento, pero deja más una sensación de telefilm autónomo que de relanzamiento de una franquicia, algo que, de no ser por el presupuesto que hay detrás, podría ser perfectamente un especial directo a la plataforma, como Disney ha hecho recientemente con El Castigador o Amazon con Jack Ryan y Good Omens 3.

The Mandalorian and Grogu. © 2026 Lucasfilm
The Mandalorian and Grogu. © 2026 Lucasfilm