Los Masters del Universo son un producto de su época. A finales de los 70 y principios de los 80, el fisicoculturismo vivió su época de mayor popularidad gracias a figuras como Arnold Schwarzenegger o Lou Ferrigno (Premio Isla Calavera Leyenda del Fantástico 2024), quienes, además, siguiendo los pasos de Steve Reeves y compañía en la década de los 60, estaban dando sus primeros pasos en el mundo del cine y la televisión.
NO PAIN, NO GAIN
La hipertrofia muscular se convirtió en el canon de masculinidad del momento y eso llegó incluso a los juguetes infantiles. Originariamente ideada como una propuesta de merchandising para Conan, el Bárbaro, Mattel creó una línea de figuras muy populares donde una de las características más destacadas era el desarrollo muscular de los personajes. Para afianzar la franquicia, se elaboraron cómics, una serie de televisión y una película en imagen real que se estrenó en 1987. Hoy miramos con nostalgia aquellos productos, pero lo cierto es que ni la serie, ni el largometraje producido por la Cannon destacaron por su calidad.
GENERACIONES
La serie original de Filmation, que se emitió entre 1983 y 1985, siendo un producto precario, sí ha conseguido mantenerse como un icono pop de los 80 y su capacidad para ‘memetizarse’ la ha acercado a las nuevas generaciones. Las nuevas propuestas televisivas animadas que han llegado con el nuevo siglo no han conseguido calar tanto. Por esto, no es de extrañar que, para esta nueva adaptación en imagen real, se haya preferido regresar a la serie de animación de los 80 como referente válido tanto para la generación que vivió la moda de los juguetes en su momento, como para las nuevas generaciones que la han ido descubriendo a través de redes sociales. Es más, como ha pasado con títulos recientes, como el Superman de James Gunn, se ha preferido optar por un tono ligero y desenfadado que resulte más atractivo a la Generación Z.
EL LARGO CAMINO A ETERNIA
Casi veinte años ha sido el tiempo que ha costado hacer realidad esta película. Diferentes directores, guiones, enfoques se barajaron a lo largo del tiempo hasta llegar a esta forma definitiva. Por lo general, esto en Hollywood no suele ser un buen indicador, ya que evidencia una falta de un objetivo claro a la hora de hacer la película y la presencia de muchos agentes intercediendo en el producto final. Al final, el éxito que obtuvo Mattel con Barbie fue el impulso definitivo para hacer esta película realidad. El director Travis Knight recogió el testigo de John Woo, John Stevenson, Jon M. Chu, Jeff Wadlow, McG, y hermanos Nee; mientras que Nicholas Galitzine encarna a He-Man después de que fueran elegidos para el papel Noah Centineo o Kyle Allen.

¡POR EL PODER DE GRAYSKULL!
Al final, de todas las opciones que había sobre la mesa, Amazon MGM Studios y Mattel Studios han optado por el fan service, la nostalgia y el tono paródico. En muchos sentidos, la película la podemos ver como una adaptación de la serie de animación de 1983. Todo el diseño de arte, el maquillaje, los vestuarios apuntan a la Eternia colorida y selvática de Filmation, incluso da la impresión de que esa búsqueda de nostalgia les ha llevado a mantener las limitaciones estéticas de la serie. No es sólo que los personajes reproduzcan algunos de los movimientos limitados de los personajes animados, sino que se juega con la repetición de fondos y escenarios, aquí no por una cuestión de precariedad presupuestaria (la película cuenta con un presupuesto que ronda los 200 millones de dólares), sino de guiño nostálgico.
A esto se suma una mezcla de efectos, combinando elementos prácticos con el digital, pero manteniendo unos diseños muy deudores de los originales, aunque en ocasiones eso dé a ciertos personajes un aspecto muy artificioso, como es el caso de Trap Jaw o Goat Man. Todo esto le da a la película un tono kitsch que recuerda a títulos de los 80, como Flash Gordon.
Como en la serie original, aquí quien se lleva el gato al agua es el personaje de Skeletor, no sólo por la interpretación de Jared Leto, sino también por mantener la personalidad y las tronchantes líneas de diálogo de la serie. Por su parte, Adam/ He-Man queda retratado como un bruto de buenos sentimientos con mentalidad de seis años (precisamente en consonancia con el Superman de David Corenswet).
Huevos de Pascua para fans
La trama es simplista y hasta tonta, los personajes resultan caricaturescos e infantiles, más incluso que en la serie de los 80. A cambio, el metraje está repleto de easter eggs a descubrir por los fans acérrimos de la franquicia. Todo esto es buscado, no producto de la impericia. Queda claro desde un primer momento que el principal objetivo de la película es entretener, engolosinando a los espectadores veteranos con todo su despliegue de guiños referenciales y a los más pequeños con una película colorida, repleta de humor y aventura en el sentido más básico del término.
Salvo el uso torticero de Princes of the Universe de Queen (¡con lo fácil y más adecuado que hubiese sido usar ahí el tema principal de la serie de televisión!), en nuestra opinión, el apartado que más y mejor representa la identidad de la película es su música. El compositor británico Daniel Pemberton nos ofrece una partitura rock y sinfónica, con solos de guitarra a cargo del mismísimo Brian May, y un uso de la electrónica que nos retrotrae a la década de los 80. La verdad es que después de Proyecto Salvación, Pemberton ha vuelto a apuntarse otro tanto importante en este 2026.
¡YO TENGO EL PODER!
Después de 20 años de desarrollo, uno podría esperar más de esta adaptación de He-Man y los Masters del Universo. Aunque podamos aplaudir su tono desprejuiciado, también se trata de una película carente de ambición o trascendencia, sobre todo viniendo de la mano del director de una película tan maravillosa como Kubo y las Dos Cuerdas Mágicas. Al final, nos tenemos que conformar con una película divertida, perfecta para ir en familia un sábado por la tarde, pero que pasa directamente a la papelera de reciclaje después de haberla visto.










