Good Boyha sido una de las comidillas del año en lo que a festivales de género fantástico se refiere. Presente en la programación de la 58ª edición del Festival Internacional de Cine Fantástico de Catalunya, la cinta ha ido recogiendo defensores y detractores a lo largo de su travesía festivalera y, a pesar del debate, en España ha encontrado hueco limitado en el circuito comercial de salas, para posteriormente llegar a Filmin.
Primer largometraje de Ben Leonberg, con un guion coescrito junto a Alex Cannon, la cinta tiene como principal atractivo y verdadero pilar a su protagonista, un actor canino llamado (dentro y fuera de la ficción) Indy (sí, como el perro de Henry Jones Jr.).
Good Boy es una de esas películas en las que el terror no es el fin, sino el medio para narrar la verdadera historia que tiene el director entre manos. Leonberg construye una película que es pura puesta en escena, no sólo para la creación de una atmósfera ominosa y tensa, sino para conseguir que toda la expresividad de la historia esté centrada en un personaje canino y sus emociones. En este sentido, la referencia a Steven Spielberg no es gratuita, no sólo en lo referente a la filosofía de la puesta en escena, sino también del valor emocional de la historia.
Con apenas diálogo, la historia se narra principalmente a través de la imagen y el sonido. Tampoco es una imagen realista, sino que el director juega con la planificación, la fotografía y el sonido para generar imágenes de gran expresividad que generan varias lecturas. Los recursos plásticos del género de terror están todos ahí, aunque al final podamos poner en duda si se trata o no de una película de terror.
El tener como voz narrativa al perro protagonista permite que la realidad se nos presente deformada, con saturación de elementos sensitivos, que nos alejan de una narración realista. Esto pasa a ser el principal acierto y la principal causa de reproche hacia la película, por la manipulación emocional que supone. Desde luego, Indy es un personaje maravilloso y capta inmediatamente la atención del espectador, a los que enternece a cada plano, provocando una mayor implicación emocional y forzando en ocasiones la respuesta del público a determinadas escenas.
A esto tenemos que añadir que un sector de la audiencia se pueda sentir engañado con la premisa de la película, que da a entender que estamos ante una película de casas encantadas y presencias sobrenaturales, cuando realmente lo que hace Leonberg es hablar del tema de la muerte, concretamente de una enfermedad terminal, a través de la mirada confusa de un personaje que no entiende lo que sucede a su alrededor, pero percibe la proximidad del fallecimiento de su dueño.
Es cierto que, en este sentido, la película es tramposa y manipuladora, fuerza también el componente emocional y utiliza para ello el recurso fácil de utilizar al perro como canalizador de todas las emociones de la película. Entendemos que estos son elementos que pueden frustrar o decepcionar, incluso enfadar a parte de los espectadores, especialmente aquellos que esperaban una película de terror, algo que Good Boy, pese a sus recursos narrativos y sus momentos angustiosos y perturbadores, no es. Sin embargo, hay otro sector de la audiencia que sí nos dejamos llevar por este juego, al que la manipulación emocional no nos molesta y que se deja llevar por el carisma de Indy en pantalla.
La película nos ha parecido un bonito ejercicio metafórico, con una cuidada labor de puesta en escena para narrar de manera velada la trama que subyace a lo largo del metraje y una gran labor de dirección del animal protagonista, presente en cada una de las escenas de la película, y que ofrece a cada momento la expresión o la acción adecuada para transmitir lo que sucede al espectador.
Después de deslumbrar a toda la crítica y el público con la inquietante Longlegs, y la comedia de terror The Monkey, Osgood Perkins presenta su nueva película, Keeper, un oscuro viaje que llega a los cines españoles este viernes, 19 de diciembre.
Protagonizada por la ganadora de un Emmy, Tatiana Maslany (She-Hulk, Abogada Hulka, Orphan Black) y Rossif Sutherland (El cuento de la criada, La huérfana: primer asesinato), Keeperpromete convertirse en la gran película de terror de las Navidades, fascinando y estremeciendo a todos los amantes del género.
Sinopsis de Keeper
Una escapada romántica a una cabaña aislada se convierte en una auténtica pesadilla cuando una presencia oscura obliga a la pareja a enfrentarse al inquietante pasado de la propiedad.
El director, Osgood Perkins
Hijo del mítico protagonista de Psicosis, Anthony Perkins, Osgood Perkins ya se ha convertido en una de las voces más eclécticas y estimulantes del cine de terror estadounidense.
Tras debutar en el mundo del cine interpretando a Norman Bates de niño en Psicosis II: El regreso de Norman(1983), en 2015 presentó su ópera prima como director, La enviada de mal. Le siguieron Soy la bonita criatura que vive en esta casa(2016) y Gretel & Hansel. Un oscuro cuento de hadas (2020). Su cuarta película, Longlegs, batió múltiples récords de taquilla en Estados Unidos, superó los 100 millones de euros recaudados mundialmente y obtuvo el aplauso unánime de la crítica y el público.
Después del éxito de la sádica y ocurrente The Monkey, Perkins estrena Keeper, su tercera película en menos de un año y medio. Desde la publicación de su primer teaser tráiler, ha despertado la curiosidad tanto de la prensa especializada como de un público entregado que espera con ansias cada propuesta de este cineasta único e infalible.
Después de The Curedy Dating Amber, el director irlandés David Freyne da el salto a Hollywood de la mano de la productora A24 con Eternity, una comedia romántica con trasfondo metafísico protagonizada por Elizabeth Olsen, Miles Teller y Callum Turner. A grosso modo, podemos definirla como una de las producciones de gama media de A24. Cuenta con una propuesta atractiva, un buen reparto y una mirada aparentemente menos convencional sobre un tema tan manido como los triángulos amorosos; sin embargo, carece de ambiciones de trascendencia.
La trama principal parte de la promesa de un Más Allá donde nos reuniremos con nuestros seres queridos, asumiendo la problemática que esto puede contraer. En el caso de la protagonista de la película, tener que escoger entre dos compañeros de eternidad. Uno representa el ideal romántico idealizado por una muerte temprana; el otro, la persona con la que se compartió la mayor parte de la vida, con lo que ello supone de desgaste del romanticismo y la caída en la rutina.
Un limbo con aroma kafkiano
La cinta nos propone una especie de terminal de salida al Más Allá muy administrativa, casi a modo de terminal de aeropuerto, donde las almas de los recién fallecidos deciden qué tipo de eternidad desean, sirviendo también de limbo estacional para aquellos que no lo tengan claro. Se trata de uno de los apuntes diferenciadores de la película, aunque nos recuerde casos como El Cielo… Próximamente, cinta de Albert Brooks de 1991. Ese escenario kafkiano, a medio camino entre impersonal motel de aeropuerto y catálogo de agencia de viajes, tiene también ecos de la spielbergiana La Terminal.
La labor de los tres actores es espléndida. Elizabeth Olsen no sólo irradia belleza y sencillez, sino que refleja a la perfección la dificultad de tener que acometer esa elección. Callum Turner construye su personaje a partir del ideal romántico, para poco a poco ir dejando mostrar las costuras y las fugas de esa perfección, mientras que Miles Teller, se divierte con el personaje antipático e irritante. Pesa a las luces y las sombras de los tres personajes, no se trata de una cinta con héroes o villanos, sino que habla de la idealización del pasado y el menosprecio por el día a día. El guion da para una ligera reflexión y hasta un animado coloquio tras la proyección, si vamos acompañados al cine, pero está más cerca del concepto de autoayuda que de alta filosofía.
Sencillez visual y factura efectiva
La puesta en escena de Freyne es sencilla, pero juguetona, especialmente a la hora de trabajar con los contrastes de escenarios y su irreverencia hacia una mirada elevada de la vida (curioso viniendo de una productora como A24). El cineasta sabe que el mejor funcionamiento de la película radica es sacar provecho de los aciertos de un guion que, pese a sus ínfulas de originalidad, acaba siendo más rudimentario de lo prometido, y del trabajo con los actores, que, al final del trayecto, son el principal activo de la película.
Irónicamente, teniendo en cuenta el título de la película, Eternityse salda como un producto entretenido, bien facturado, muy bien intencionado y con un visionado entretenido y buenrollero, pero con escasas probabilidades de alcanzar la eternidad.
Es muy posible que la historia universal abordada por Jack Finney en The Body Snatchers termine encontrando un nuevo acomodo, una nueva “cepa cinematográfica o televisiva”, un nuevo ecosistema audiovisual, en definitiva, que propicie una nueva lectura universal de cierto impacto.
Conclusiones
Tal vez algunos parámetros del denominado mundo Woke y sus distintas variaciones, efectos y significados, sean determinados como fuente de inspiración. No podemos olvidar que es una terminología que ha variado de significado. Durante los años 60 del siglo XX se erigió en expresión a modo de alerta entre la comunidad afroamericana ante la injusticia social.
Entrado el nuevo milenio, con la deriva del movimiento Black Lives Matter la expresión se utiliza para catalogar a quienes pretenden la reescritura de la historia estadounidense, o el derribo de estatuas post colombinas que representan la conquista de América, y, en general, como baluarte en la defensa de los derechos de igualdad de género, derechos LGTBI y otras formas de “justicia social” que justificarían ciertas políticas de cancelación para quien no es “políticamente correcto” o no abraza la oficializada visión de los diferentes aspectos de la vida. El término se utiliza igualmente para calificar a aquellos que pretenden una unidad de pensamiento sobre los temas, asuntos e inquietudes que atenazan a las sociedades. En una sociedad polarizada como la nuestra, el resbaladizo término, en definitiva, se utiliza indistintamente para descalificar a quien piensa diferente. La demagogia terminológica y la desinformación puede erigirse perfectamente en uno de los grandes padecimientos de nuestra sociedad.
La proliferación de las denominadas “culturas de la cancelación” aparecidas bien entrado el siglo XXI, podrían servir igualmente de caldo de cultivo de paradojas para nuevas invasiones del espacio exterior. El surgimiento del #MeToo (esa invitación pública para las víctimas de acoso sexual a denunciar a sus agresores públicamente, a partir del hashtag creado en 2006 por la activista Tarana Burke), podría ser un apropiado caldo de cultivo. Su relevancia es notoria a partir del caso Harvey Weinstein, que cristalizó judicialmente en 2020. Sobre el caso planea una sombra de nulidad de actuaciones, debido a unas acusaciones inexactas desde el punto de vista jurídico, sin perjuicio de algunas evidencias, que parecen contrastadas.
Líderes autoritarios y nuevo orden global
O quizá sean aún más propicios para una nueva versión de los ladrones de cuerpos, estos tiempos de candidatos a dictadores, paradigmas de la regresión de unos derechos que parecían consolidados, como advertía Robert De Niro en su discurso en la 78ª edición del Festival de Cannes. Los tiempos de Donald Trump, Vladimir Putin y Benjamín Netanyahu, que lideran determinados países con vetustas, egoístas y obsoletas mentalidades, más propias del siglo XX. Maneras de gobernar basadas en abusivas supremacías y en la intolerancia esgrimida de ciertos estados. También en ignorar los postulados del Derecho Internacional, construido entre todas las sociedades y estados democráticos a partir de la segunda guerra mundial, rescribiéndolo en términos claramente regresivos. En medio de este ecosistema actual, de un vetusto orden global basado nuevamente en la “ley del más fuerte”, quizá se encuentre ya en la mente de algún guionista los planes para una nueva adaptación de la prosa de Finney.
En definitiva, y a modo de conclusión, en opinión de este cronista, La invasión de los ultracuerpos, dirigida en 1978 por Philip Kaufman, permanece imbatible como el faro que nos guía en las tinieblas de la compleja historia de la humanidad. Tenemos que remontarnos a 1978 para poder apreciar una adaptación plenamente satisfactoria de aquella novela de Jack Finney que vio la luz por vez primera en formato de entregas periódicas publicadas en Colliers Magazine en 1954. Hay que acudir a la novela, y, al menos, a la versión de 1978 cada cierto tiempo, aunque solo sea a modo de reafirmación personal y, en cierto modo, si ello es posible, a modo de catarsis colectiva.
Manuel García de Mesa y Veronica Cartwright, en el Festival Isla Calavera 2025.
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LAS VAINAS DEL ESPACIO QUE INVADIERON SAN FRANCISCO EN 1978. EL FARO QUE AÚN NOS GUÍA EN 2025
Cuando se le pregunta a Veronica Cartwright por Invasión(The Invasion, EE. UU. 2007), la cuarta de las versiones del relato de Jack Finney sobre los Body Snatchers, protagonizada por Daniel Craig y Nicole Kidman, tiene claro que el trabajo de Oliver Hirschbiegel no fue del todo respetado. La experimentada estrella entró en el reparto de este filme a propuesta del mencionado realizador, quien le propuso que afrontase su personaje, Wendy Lenk, como una continuación del interpretado por ella en la versión de 1978. Esto quiere decir, que la actriz se vio nuevamente tratando de pasar desapercibida entre los invasores, despertando en ella una suerte de ansiedad y paranoia, que se ve reforzada por el hecho de que al mismo tiempo su personaje es paciente de la psiquiatra interpretada por Nicole Kidman. Se da con su personaje la paradoja de que, frente a la desesperada afirmación, hecha en el diván, de que su esposo ya no es él, sino otra persona o cosa, recibe de su psiquiatra la receta de un antisicótico.
Veronica Cartwright en la presentación de la proyección especial de La invasión de los ultracuerpos en el Festival Isla Calavera 2025.
Mencionó la veterana intérprete, que se contrató a un director muy cercano al universo Matrix, a las hermanas Wachowski, al final del rodaje. Se refiere a James McTeigue, ayudante de dirección en la primera trilogía de la referida saga. El australiano McTeigue se hizo cargo de filmar escenas adicionales para Invasiónun año después de la conclusión del rodaje por parte de Oliver Hirschbiegel. Las nuevas secuencias fueron rescritas por las hermanas Wachowski, alterando sustancial y conceptualmente gran parte del filme.
El guion original de Dave Kajganich, especialmente respecto del final previsto, fue reescrito de arriba a abajo. Todo ello ocurrió “para peor”, en opinión de la actriz. Así, por ejemplo, la idea de los guionistas de que en esta ocasión las criaturas usurpadoras lanzan una especie de líquido viscoso que escupen a los humanos, no devino en demasiado afortunada, según la propia actriz.
La veterana actriz, lamentó profundamente, en definitiva, algunas de las decisiones tomadas en torno a ese filme, muy prometedor sobre el papel.
Encuentro con Oliver Hirschbiegel
Para la actriz británica afincada en Los Ángeles, Invasiónconstituyó, en cualquier caso, la valiosa oportunidad de conocer al realizador alemán, director de El Hundimiento (Der Untergang, Alemania, 2004), un hombre muy divertido, con las cosas muy claras, pero para quien la experiencia no fue satisfactoria por las circunstancias expuestas.
En cualquier caso, vista Invasión con la perspectiva del tiempo, siendo decepcionante, probablemente por las circunstancias expuestas por la actriz, resultan de ella, sin embargo, algunos puntos de interés. Los tiempos de esta película pertenecen a la era post 11-S y anteriores a la pandemia mundial de 2020. Las referencias a la segunda guerra del golfo, a la intensa ofensiva de 2003, primero sobre Afganistán luego sobre Irak, así como a las complejas relaciones entre Hugo Chávez y George Bush (que de alguna manera tienen un reflejo más desquiciado entre Donald Trump y Nicolás Maduro 11 años después) aparecen debidamente contextualizadas en la trama. Los terribles tiempos de la crisis humanitaria de Darfur, Sudán, en 2003, es decir, la deriva de una guerra civil que operó como una limpieza étnica, también aparecen mencionados en el filme de 2007.
Estos hechos se emplean como implacables conclusiones de la condición humana por parte un personaje en el filme. Ocurre en la distendida secuencia de la cena diplomática. El personaje, a la postre, de nacionalidad rusa, bromea sobre si debería recibir una vacuna, una inoculación para “ver la vida” y “ver el mundo” como lo hacen los estadounidenses.
Invasión (Oliver Hirschbiegel, 2007)
Virus espacial, pandemia profética
Pero, por encima de estos aspectos políticos que enriquecen la lectura, sobrecoge visualizar este filme de 2007 en el año 2025, porque como sociedad global hemos pasado (¿superado?) una pandemia global, con toda la devastación que ha conllevado a nivel personal, familiar, institucional, de cambios de formas de vida, en definitiva, en numerosos aspectos. En este sentido, Invasiónpuede entenderse en términos visionarios, dieciocho años después de su estreno. Hábilmente, los guionistas conciben la invasión, esta vez, no a través de unas vainas del espacio que nos dan “el cambiazo” cuando dormimos, sustituyendo nuestro cuerpo por uno fabricado en esas vainas, como ya habíamos visto en tres ocasiones.
Esta vez nos encontramos ante la cepa altamente contagiosa de un virus espacial, traído a la Tierra al venir incrustado a un trasbordador de regreso de una misión espacial. La nave se estrella en los alrededores de Washington D. C. El virus penetra en el cuerpo humano, se mezcla a través del torrente sanguíneo, con los diversos sistemas vitales y al dormirse la persona contagiada, el virus espacial actúa tomando el control del organismo. De esta manera transforma al ser humano en las ya conocidas criaturas, sin sentimientos ni emociones.
La manera de neutralizar la amenaza en esta ocasión proviene, no del ejército, no del Ministerio de Sanidad, no de un doctor de provincias. Proviene de la ciencia médica. Los expertos en epidemias y pandemias serán los “héroes del día” en esta visión de la historia.
Invasión (Oliver Hirschbiegel, 2007)
En concreto los personajes interpretados por Daniel Craig y Jeffrey Wright, el epidemiólogo Ben Driscoll y el doctor Galeano, respectivamente. Todo ello sin perjuicio de que la narrativa del filme pivote alrededor de la psiquiatra Carol Benell (Nicole Kidman) y su hijo Oliver (Jackson Bond), inmune al virus del espacio exterior. También del relevante hecho de que el padre del chico, el director del centro de control y prevención de enfermedades, Tucker Kaufman (Jeremy Northam), divorciado de Carol, sea uno de los primeros contagiados por la cepa extraterrestre.
Héroes científicos en la urbe
Para acabar de complicar la trama, se introduce la deriva del personaje de Ben Driscoll que se va convirtiendo en la pareja sentimental de Carol. El personaje, uno de los héroes del filme, es convertido en uno de los “ladrones de cuerpos” en uno de los álgidos instantes de la trama. La manera de resolver la invasión, al ser calificada como una pandemia global, deviene en encontrar un antídoto, fabricarlo y distribuirlo entre la población mundial, como ocurrió en nuestro mundo en 2020. Invasión, como La Invasión de los ultracuerpos, transcurre en entornos urbanos. El filme de Hirschbiegel ocurre entre Washington D. C. y Baltimore.
Veronica Cartwright en la charla tras la proyección de La invasión de los ultracuerpos en el Festival Isla Calavera 2025. (c) Rommel Messia
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LAS VAINAS DEL ESPACIO QUE INVADIERON SAN FRANCISCO EN 1978. EL FARO QUE AÚN NOS GUÍA EN 2025
El Festival Internacional de Música de Cine de Tenerife (FIMUCITÉ), el evento del género más antiguo del mundo, fundado y dirigido por el compositor y director de orquesta Diego Navarro, se prepara para conmemorar sus dos décadas de historia con una edición monumental que convertirá más que nunca a la isla en el epicentro mundial de la música para el cine. Del 3 al 19 de julio de 2026, el festival celebrará su 20º aniversario con una puesta en escena digna de Hollywood, centrada en las bandas sonoras nominadas y oscarizadas, que han hecho historia en los Premios de la Academia.
De izquierda a derecha, Dimple Melwani, José Carlos Acha, Diego Navarro, Lope Afonso y Purificación Dávila, en la presentación de FIMUCITÉ 20.
En rueda de prensa, el vicepresidente Lope Afonso dijo que “agradezco el esfuerzo de todo el equipo de Fimucité, y les deseo que sigan haciéndolo como en estos últimos 20 años. Gracias y enhorabuena”. Afonso añadió que este festival es “un evento que representa una gran experiencia sensorial y visual, con el patrón de la calidad que genera impactos positivos para Tenerife”. Afonso añade que “la cultura unida a la promoción turística nos está proporcionado grandes resultados. Avanzamos en el reposicionamiento de nuestro destino turístico con el desarrollo de grandes eventos de calidad”.
El consejero insular de Cultura, Museos y Deportes, José Carlos Acha, comentó que “han sido veinte años de un esfuerzo importante, dando lo mejor y la excelencia. Mucha gente se ha incorporado a la música clásica gracias a Fimucité, y se ha expandido por el territorio insular”.
Para la consejera delegada de Turismo de Tenerife, Dimple Melwani, “un festival cultural se convierte en referente mundial cuando combina identidad local, proyección internacional, calidad artística e impacto mediático y social. En este sentido, Fimucite reúne a la perfección estas cuatro características y refuerza la imagen de Tenerife como un destino cultural de primer nivel, capaz de atraer talento internacional y generar experiencias unicas a través de la música y el cine, para disfrute de nuestros visitantes y residentes». «Desde Turismo de Tenerife —recalcó la CEO de Turismo de Tenerife— apoyar este festival es apostar por una oferta turística diferenciadora, sostenible y de alto valor añadido. Este 20 aniversario, con un programa excepcional demuestra una vez más que la isla tiene un talento local extraordinario capaz de acoger la excelencia creativa y la innovación artística de la mano de un gran embajador como es Diego Navarro».
La concejala de Santa Cruz de Tenerife, Purificación Dávila, señaló que “las expectativas del festival siempre van sobradamente pasadas porque siempre van más allá de lo imaginable. Fimucité ha puesto a Santa Cruz de Tenerife en el primer orden de la cultura a nivel internacional”.
Diego Navarro presenta en rueda de prensa un avance de programación de FIMUCITÉ 20.
Diego Navarro comentó que como ya es tradición en el festival, «presentamos dos spots creados exclusivamente para la 20 edición, producidos y concebidos por Fimucité. Cabe resaltar que Fimucité es el único festival del género en el mundo, que cada año produce piezas audiovisuales representativas de la temática a desarrollar en la próxima edición». El spot oficial de Fimucité 20 ha sido dirigido por Sergo Méndez. «Por otro lado, desvelamos el Spot oficial del 20 Aniversario del festival, en el que hacemos un histórico y emotivo recorrido por la historia de Fimucité en imágenes».
Star Wars: A New Hope In Concert
Asimismo, Fimucité presentará por primera vez en Canarias, el espectacular concierto live-to-picture de Star Wars: Episodio IV. Una nueva esperanza.
Diego Navarro anunció que el viernes 17 y sábado 18 de julio, el público podrá disfrutar del espectáculo ‘Star Wars: A New Hope In Concert’, gracias a una licencia exclusiva de Disney, todo un hito alcanzado por el festival, de la mano de la Orquesta Sinfónica de Tenerife, que interpretará en directo la legendaria partitura de John Williams mientras se proyecta la película que inició la saga en 1977. Titulada originalmente en España La Guerra de las Galaxias, fue nominada a 10 premios Óscar, incluida la candidatura a mejor película, y arrasó en las categorías técnicas y musicales, logrando el premio a la mejor banda sonora original compuesta por John Williams. Al frente estará la compositora y directora irlandesa Eímear Noone, una figura pionera que hizo historia en 2020 al convertirse en la primera mujer en dirigir la orquesta de la Gala de los Premios Óscar.
Star Wars: A New Hope
Estreno en España: ‘John Williams Reimagined’
La celebración de la música del compositor que ostenta el récord de nominaciones a los Premios Óscar se completa el jueves 16 de julio en la Sala de Cámara del Auditorio de Tenerife con el estreno en España de ‘John Williams Reimagined’. Producido y narrado por Robert Townson, el mayor productor de bandas sonoras de la historia, este recital ofrece una visión íntima y renovada de la obra del maestro. El concierto contará con arreglos especiales del pianista Simone Pedroni, acompañado por la flauta de Sara Andon y el chelo de Cecilia Chan. Juntos rescatarán joyas musicales de filmes como La Lista de Schindler, Memorias de una Geisha, Harry Potter o Hook, en un homenaje que cuenta con la aprobación personal del propio Williams.
‘John Williams Reimagined’
Red Carpet Gala
El broche de oro al 20º aniversario llegará el domingo 19 de julio con la gran FIMUCITÉ 20 Red Carpet Gala. El concierto, interpretado por la Orquesta Sinfónica de Tenerife y el Tenerife Film Choir, estará dirigido por el compositor y director Diego Navarro, miembro de la Academia de las Ciencias y las Artes Cinematográficas de Hollywood. La clausura de la 20 edición del festival, ofrecerá un emocionante recorrido por grandes partituras nominadas y ganadoras de la preciada estatuilla. El programa incluirá obras maestras de películas como El Mago de Oz, Ben-Hur, Lawrence de Arabia, E.T. El Extraterrestre, Carros de Fuego, Bailando con Lobos, Titanic, El Paciente Inglés y Dune, entre otras. El programa completo del concierto se dará a conocer próximamente y promete convertirse en una cita indispensable para los amantes de la música para el cine. Cabe reseñar que esta próxima edición será la primera ocasión en la que lo seguidores del festival, podrán disfrutar de tres conciertos sinfónicos interpretados por la OST, en lugar de los dos tradicionales.
Entradas a la venta
Las entradas para las dos funciones de ‘Star Wars: A New Hope In Concert’, el concierto ‘John Williams Reimagined’ y el gran concierto final de clausura Fimucité Red Carpet Gala, ya están a la venta, desde este martes 16 de diciembre en taquilla de Auditorio de Tenerife y online. Se recomienda al público adquirir sus localidades con antelación para no perderse esta celebración histórica de los 20 años de Fimucité.
Una celebración para la isla y la ciudad
Además, Fimucité 20 extenderá su programación más allá del Auditorio de Tenerife con actividades para todos los públicos desde el inicio del festival.
El festival arrancará con el ya tradicional Cine de Verano de Fimucité, con proyecciones en la Plaza de Residencial Anaga, dedicadas a películas y bandas sonoras oscarizadas distinguidas por la Academia. También al aire libre, podrá disfrutar el público de conciertos a cargo de la Banda Municipal de Santa Cruz de Tenerife y la Pop Culture Band, la formación pop-rock residente del festival con la dirección musical de Gonzalo de Araoz, que tras el éxito de la pasada edición ya prepara un vibrante espectáculo con un repertorio de canciones nominadas y oscarizadas.
La vertiente formativa continuará siendo un pilar fundamental con la Fimucité Film Scoring Academy, reuniendo a destacados profesionales de la industria y a los compositores invitados en un ciclo de clases magistrales y mesas redondas abiertas al público y estudiantes.
Para celebrar a lo grande su 20ª edición, el Festival Internacional de Música de Cine de Tenerife cuenta con el apoyo como máximo patrocinador con Turismo de Tenerife por parte del Cabildo de Tenerife, quien también apoya a través de Cultura. Asimismo, patrocinan el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y el Instituto Canario de Desarrollo Cultural del Gobierno de Canarias. Fimucité agradece la implicación de la Orquesta Sinfónica de Tenerife y el Auditorio de Tenerife, y otros colaboradores públicos y privados.
Próximamente, se darán a conocer invitados y más detalles sobre la programación de conciertos y actividades paralelas de esta nueva entrega de Fimucité, que promete ser memorable.
Mientras el Festival de Cine de Sundance se prepara para celebrar, del 22 de enero al 1 de febrero en Utah, una edición que rendirá homenaje a Robert Redford y a su legado como impulsor del cine independiente, el certamen ha desvelado una selección que vuelve a poner el foco en la diversidad y el talento emergente: 90 largometrajes y 7 proyectos episódicos procedentes de 28 países, estrenos mundiales y una notable presencia de nuevos realizadores.
El Festival anunció también el trabajo ganador del Premio Alfred P. Solan 2026, galardón que reconoce la mejor representación de la ciencia y la tecnología en una película, que este año es para la historia de ciencia ficción especulativa In The Blink of An Eye, de Andrew Stanton, y se podrá ver en la sección Premieres.
In the Blink of an eye presenta tres historias cruzadas, que abarcan miles de años.
Ecos de Medianoche
En ese contexto, la sección Midnight vuelve a erigirse como el termómetro más visceral del festival: un escaparate de riesgo, humor negro y adrenalina que anticipa —como una visión febril— las películas llamadas a sacudir los festivales especializados y las pantallas de todo el año. Este año reúne ocho títulos que van desde el documental musical hasta el horror metafísico, confirmando su vocación de laboratorio de sensaciones extremas.
The Best Summer
The Best Summer, documental de la directora Tamra Davis, abre la tanda con una inmersión eléctrica en los años dorados del rock alternativo, junto a bandas como Beastie Boys, Sonic Youth o Bikini Kill capturada en primera persona: un viaje visceral por una época que cambió la música.
Mike Diamonds y Tamra Davis en The Best Summer.
Buddy
Desde ahí, el tono salta al delirio con Buddy, la nueva pesadilla de Casper Kelly (autor del célebre cortometraje viral Too Many Cooks), donde una niña y sus amigos intentan escapar de un perturbador programa infantil. Con Cristin Milioti, Topher Grace, Michael Shannon y Keegan-Michael Key, promete una de las películas de terror más extrañas e inquietantes de 2026.
Buddy, de Casper Kelly.
Leviticus
Otra de las propuestas más comentadas es Leviticus, del australiano Adrian Chiarella, que convierte una historia de amor adolescente en una fuga sobrenatural: dos chicos perseguidos por una fuerza violenta con el rostro de su deseo.
Leviticus, de Adrian Chiarella.
Mum, I’m Alien Pregnant
El pulso de la nueva ola neozelandesa de comedia descarnada llega con Mum, I’m Alien Pregnant, debut en la dirección de largometrajes del dúo conocido como Thunderlips, formado por los directores de videoclips Sean Wallace y Jordan Dodson. Un body horror sobre una joven despistada que se enfrenta a la improbable circunstancia de haber quedado embarazada de un extraterrestre.
Mum, I’m Alien pregnant.
Rock Springs
Rock Springs, ópera prima de la guionista y directora Vera Miao, apuesta por el terror emocional y la mitología local para contar la historia de una joven que tras la muerte de su padre se muda con su abuela y su madre a un pueblo rodeado de bosques donde se esconde algo tan monstruoso como familiar. En el reparto, destacan el fabuloso Benedict Wong (Weapons) y Kelly Marie Tran (Control Freak).
Rock Springs, una de las películas seleccionadas en Sundance 2026, habla de racismo e inmigración desde el género fantástico.
Saccharine
Por su parte, el regreso de Natalie Erika James (Relic) con Saccharinepromete ser una de las citas imperdibles del género: rituales de duelo, obsesión y un fantasma hambriento que acecha a una estudiante atrapada en una moda extrema de pérdida de peso.
Midori Francis, en Saccharine, de Natalie Erika James.
undertone
Completa la selección undertone, escrita y dirigida por el canadiense Ian Tuason, un ejercicio de horror sonoro en torno a una locutora de pódcast paranormal que empieza a recibir grabaciones de origen imposible. Tras su triunfal première en el 27º Fantasia Film Festival, la película se presentará en el certamen estadounidense.
Nina Kiri, en undertone, de Ian Tuason.
Ocho títulos, ocho formas de sacudir el sueño: la Midnight de Sundance 2026 confirma que el futuro del cine de género —entre la risa nerviosa y el grito liberador— sigue encontrando aquí su punto de ignición.
Filmax presenta el cartel oficial y las primeras imágenes de La ahorcada, un thriller sobrenatural dirigido por Miguel Ángel Lamata, protagonizado por Amaia Salamanca, Eduardo Noriega y Cosette Silguero, que llegará a los cines el próximo 24 de abril.
La ahorcadaes una historia de amour fou, obsesivo, oscuro y hasta destructivo, narrada en clave de terror. Se trata de la séptima película como director de Miguel Ángel Lamata, tras títulos como Los futbolísimos, Nuestros amanteso Tensión sexual no resuelta, y su primera aproximación al cine de terror puro. En palabras de Lamata, “es una película sobre las contradicciones en las que todos incurrimos en temas emocionales, en las obsesiones que nos generan y en sus consecuencias. Una película que se mueve sobre la fina línea que separa nuestros sentimientos más nobles de nuestra dimensión más oscura”.
Con guion de Mayte Navales basado en su novela homónima (editada por NdeNovela del Grupo Planeta), una obra gótica contemporánea, perturbadora y emocional; para su autora “el tema central de la película es el dolor que causamos y sus consecuencias. Ese dolor nunca desaparece. La película habla sobre el frágil corazón humano: de cómo entregarnos a un amor loco nos puede llevar a perder la razón y puede que la vida”.
La ahorcada, de Miguel Ángel Lamata.
Actores de primera línea en una pesadilla romántica
Amaia Salamanca (Tabula Rasa, Siempre es invierno, Muertos SL, Bienvenidos a Edén) y Eduardo Noriega (nominado al Goya por sus papeles en El Lobo y Abre los ojos; Premio Isla Calavera de Honor 2023) protagonizan esta historia paranormal entre una cantautora frustrada y un hombre al que pedirá cuentas desde el más allá. La joven Cosette Silguero (Los protegidos: un nuevo poder, Los futbolísimos y el misterio del tesoro pirata, La Moderna) como hija de Noriega será la encargada de enfrentarse a ese fantasma fruto del amor tóxico.
Completan el reparto Norma Ruiz (La Moderna), Anastasia Fauteck (Los futbolísimos y el misterio del tesoro pirata), Veki Velilla (¡García!, Parada en el Infierno) y Raúl Sanz (Montecristo), y la colaboración especial de Cristina Gallego (actriz y colaboradora de ‘El intermedio’) y Emilio Buale (El hoyo), entre otros.
La ahorcada, de Miguel Ángel Lamata.
Sinopsis
Rosa Martín (Amaia Salamanca), una cantautora de nombre artístico ‘La ahorcada’, se suicida en el jardín de Fran (Eduardo Noriega), un hombre al que amaba y que la trató como un mero objeto sexual. El fantasma de ‘La ahorcada’ se queda en la mansión de Fran, negándose a ser ignorada y dispuesta a darle una lección. Su obsesión acabará convirtiendo la vida de Fran y su familia en un auténtico infierno.
En un principio conocida como El árbol y el ruiseñor, La ahorcada fue rodada en diversas localizaciones de las provincias de Teruel y Zaragoza, con un destacado equipo técnico de profesionales como Teo Delgado (Torrente 5) como director de fotografía; dirección artística de César Macarrón (ganador del Goya por La gran aventura de Mortadelo y Filemón); música original de Fernando Velázquez (ganador del Goya y un Feroz por Un monstruo viene a verme); vestuario de Arantxa Ezquerro (ganadora de un premio Goya por La virgen roja); maquillaje y peluquería de Patricia Reyes (ganadora de un Gaudí por Los últimos días); sonido directo de Elena Cordech (nominada al premio Gaudí por Casa en llamas, Seis días corrientes y No matarás) y montaje de Nacho Blasco (nominado al Goya por el montaje de La estrella azul).
La ahorcadaes una producción de El árbol y el ruiseñor AIE, Bemybaby Films (Miguel Ángel Lamata y Raúl García Medrano) e Imposible Films (Marta Esteban), que cuenta con la financiación del Gobierno de España, ICAA, con la participación de RTVE, Aragón TV, Crea SGR, Avalia Aragón SGR y Caja rural de Teruel, y con el apoyo de Gobierno de Aragón, Ayuntamiento de Zaragoza, Diputación de Teruel y Ayuntamiento de Teruel. De su distribución en cines en España y de las ventas internaciones se encargará Filmax.
El reparto del filme de Philip Kaufman La invasión de los ultracuerpos es sin duda prodigioso y sobresale respecto a los repartos integrantes del resto de las versiones de la novela de Jack Finney.
El fallecido Donald Sutherland, todo un caballero según recuerda Veronica Cartwright, la afable intérprete que visitó la 9ª edición del Festival de Cine Fantástico de Canarias Ciudad de La Laguna Isla Calavera, encabeza el reparto como un Inspector del Departamento de Sanidad.
Veronica Cartwright en la charla tras la proyección de La invasión de los ultracuerpos en el Festival Isla Calavera 2025. (c) Rommel Messia
Recuerdos de un rodaje inolvidable
También están Brooke Adams, una mujer a la que Cartwright define como “maravillosa”. Leonard Nimoy, también es reflejado como una “persona encantadora”, muy “centrada en su familia”, según explicó Cartwright; o Jeff Goldblum, recordado como una persona muy “particular”, con quien resulta “muy divertido trabajar”. Recordó la británica cómo le gustaba hablar con todas las personas con las que coincidía. En una ocasión varios miembros del equipo tomaron un taxi. El joven actor intentó conversar con el taxista sin éxito. Bromeó con la idea de que fuese un ladrón de cuerpos venido del espacio.
El reparto principal se ve complementado con una sensacional Verónica Cartwright en su primera colaboración con Kaufman, que da vida a Nancy Bellicec, una joven que sabe moverse y camuflarse entre una población diezmada por las vegetales formas de vida venidas del espacio exterior. Suya es la secuencia final. Ese expresivo y desolado rostro de horror, cuando comprueba de primera mano que Mathew Bennell (Sutherland) ya no es él, sino una planta venida del espacio, continúa teniendo un poder aterrador.
Robert Duvall en La invasión de los ultracuerpos (1978).
Cameos y guiños para los cinéfilos
La veterana actriz en el Q&A posterior al pase del filme en Multicines Tenerife, dio la bienvenida “al trauma” para aquellos espectadores que no sabían antes del visionado, cómo concluía el filme de Philip Kaufman. Curiosos resultan en este prodigioso filme, los cameos de Robert Duvall (la gran pantalla permitió a este cronista descubrirlo columpiándose vestido de sacerdote al comienzo, mirando a la cámara de una manera francamente perturbadora), así como el protagonizado por Kevin McCarthy, el héroe de la versión de Siegel, cuya presencia, para Cartwright, deja claro que el filme de 1978 es una secuela del filme original de 1956.
Finalmente, es destacable la puntual y cómplice aparición del realizador Don Siegel, director de la primera de las versiones. El cineasta interpreta para Kaufman al taxista que lleva a los personajes principales interpretados por Sutherland y Adams al aeropuerto de la ciudad.
La actriz manifestó expresamente en la entrevista posterior al screening lo orgullosa que está de haber formado parte del casting. Lo mismo refiere de su relación con Philip Kaufman, a quien se refiere como un ser humano encantador y un hombre maravilloso. Para ella es un realizador que adora a los actores, lo cual facilita la interacción con ellos y participación de éstos en el proceso creativo en sus películas. La actriz comentó que, en una escena en particular, en el guion estaba establecido que ella iría argumentando ante otros personajes su teoría en torno a la invasión, dando diferentes explicaciones. Pero la secuencia no funcionaba tal y como estaba escrita. La actriz entonces le planteó al director la idea de que otros actores expusiesen sus diferentes teorías de lo que estaba ocurriendo en la ciudad y que ella las remacharía con la conclusión clave. Según la veterana intérprete, de esta manera sí que terminó de funcionar la secuencia.
Veronica Cartwright en la charla tras la proyección de La invasión de los ultracuerpos en el Festival Isla Calavera 2025. (c) Rommel Messia
Una segunda colaboración memorable
Manifiesta igualmente la señora Cartwright que el rodaje de Elegidos para la gloria(The Right Stuff, EE. UU. 1983), su segunda colaboración con el mencionado realizador, constituyó otra experiencia sensacional. Cuando fue a la entrevista de trabajo para ese filme, recordaba que le acababan de retirar una escayola en su pierna. Para evitar que el realizador se diera cuenta de la cojera que arrastraba, fue bailando hacia él. La actriz disfrutó mucho construyendo el personaje de Betty Grissom. Kaufman le dijo a la diseñadora de vestuario, que todo lo que la actriz sugiriese, lo hiciera, en señal de respeto a su profesionalidad. En definitiva, para la intérprete, el realizador oriundo de Chicago, es una persona receptiva a escuchar las ideas de los actores e implementarlas si son constructivas para el filme.
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LAS VAINAS DEL ESPACIO QUE INVADIERON SAN FRANCISCO EN 1978. EL FARO QUE AÚN NOS GUÍA EN 2025
A medida que transcurren los años y las décadas, de todos los cineastas mencionados, las lecturas y capas de la versión de The Body Snatchers de Philip Kaufman permanecen particularmente reforzadas. De esta manera, la ubicación geográfica de la versión de Philip Kaufman de 1978, trasciende el limitado espacio de un modesto pueblo californiano de Santa Mira, y trasciende igualmente del espacio reducido de la base militar de la versión de Abel Ferrara de 1993.
El filme de 1978 constituye todo un hito al conseguir su anclaje en la realidad de su tiempo, para mayor motivo de espanto ante sus imágenes. Los componentes del género fantástico y de terror devienen en este filme, no en algo artificial o impostado. Al contrario, derivan en la plena capacidad para transmitir un realismo latente, una especie de “bomba de racimo” que implosiona en la médula espinal de la credibilidad de una historia claramente de (ciencia) ficción. No hay mentira más eficaz que aquella que se aproxima lo más posible a la realidad, decía Fiódor Dostoievski en su célebre novela Crimen y Castigo.
San Francisco, escenario simbólico
Kaufman y su guionista, W. D. Richter, toda una leyenda del género fantástico, ubican la invasión de plantas del espacio en una urbe icónica como es San Francisco. La ciudad del puente Golden Gate; de la Union Square, aquella plaza emblemática donde arrancaba el plano inicial del filme conspirativo La conversación(The Conversation, EE. UU. 1974) de Francis Ford Coppola; del edificio-pirámide Transamerica, delante del edificio Sentinel (sede del American Zoetrope creado por Francis Ford Coppola) si vienes desde la avenida Columbus y de la emblemática librería City Lights. La ciudad del majestuoso Ayuntamiento con la quinta cúpula más grande del mundo, sede del Tribunal Supremo de California. Por donde quiera que emplaces la cámara a lo largo de la ciudad, en definitiva, en sus calles empinadas, en sus casas urbanísticamente parejas, sus escaleras con pasadores de madera que conducen hacia la bahía, habrá un elemento arquitectónico o urbanístico que resuena en el imaginario colectivo.
La aludida ambientación de La invasión de los ultracuerposen la ciudad San Francisco y en la misma época de su estreno, diciembre de 1978, finalizando una década convulsa, no es algo baladí ni casual. La sociedad estadounidense de aquellos años, de aquella década, estaba sumida en el desencanto y la desubicación de haber perdido tres importantes referentes en la vida pública. Todo ello de la manera más violenta que es posible imaginar.
Tres magnicidios
Ocurre como consecuencia de tres magnicidios durante la década anterior. Los asesinatos del presidente John Fitzgerald Kennedy en Dallas en noviembre de 1963; de su hermano, el fiscal general Robert “Bobby” Kennedy en junio de 1968 en la cocina del Hotel Ambassador de Los Ángeles; y el del reverendo Martin Luther King, líder de la lucha pacífica por los derechos civiles en abril del mismo año 1968, en Memphis, dejaron descabezada y desnortada a una sociedad, que todavía en la era actual se pregunta sobre quiénes y los porqués.
La sociedad que muestra el filme de Kaufman, por otra parte, es aquella que salió a la calle para manifestarse en contra de la intervención de su país en la guerra de Vietnam; en contra, por tanto, de la invasiva política exterior de EE. UU. y del reclutamiento masivo de la población para combatir en el país del sudeste asiático; o a favor de los derechos civiles de la población negra; o por los derechos de la mujer. Es la sociedad que procesaba las mentiras sufridas desde la presidencia como consecuencia del caso Watergate, destapado inicialmente como una aparente noticia más por parte de dos famosos periodistas del rotativo Washington Post el 18 de junio de 1972 y que concluía con la dimisión del presidente Richard Nixon el 9 de agosto de 1974.
El tiempo de Harvey Milk
La población de la emblemática ciudad californiana de 1978, además, era la ciudad que vivió los tiempos del alcalde Harvey Milk, el primer político abiertamente gay en el momento de desempeñar su cargo. Se le conoció como “el alcalde de la Calle Castro”, siendo su corta carrera significativa en la reivindicación de derechos, principalmente el derecho a “salir del armario” con dignidad y en lograr la ansiada aceptación social actual. La ejecución de Milk en el propio edificio del Ayuntamiento de la ciudad, junto al alcalde George Moscone, acontecía el 27 de noviembre de 1978, ambos de la mano del ex policía y ex concejal Dan White fue todo un golpe contra la tolerancia.
Final de una era, principio del mito
El estreno del filme de Kaufman se produjo el 22 de diciembre de 1978. Los tiempos de los “ultracuerpos” son, en definitiva, los tiempos del final de la contracultura, los años del amor libre, la era de aquella “corona de flores” que debías llevar en tu cabeza cuando visitases la ciudad, según rezaba la letra de la famosa canción convertida en una suerte de himno social.
El epicentro de todo este entramado político, demográfico y social, se erige en el perfecto ecosistema para la nueva metáfora de invasión-suplantación venida del espacio exterior. El filme arranca con una noticia auténtica que aparece en la prensa que lee el personaje protagonista. La ciudad de la costa californiana se llenaba de telas de araña.
Veronica Cartwright en la charla tras la proyección de La invasión de los ultracuerpos en el Festival Isla Calavera 2025. (c) Rommel Messia
Las relaciones humanas como síntoma
La propia Veronica Cartwright, en su presentación del pase del filme en el Festival de Cine Fantástico de Canarias Ciudad de La Laguna Isla Calavera, dejó clara la realidad de ese evento fortuito, convenientemente utilizado en el contexto del filme como si fuese la base de la llegada de las plantas del espacio. La invasión comienza, por tanto, instalándose poco a poco en la ciudad y lo hace sobre una base de realidad. La primera repercusión pública de esa invasión parece albergar una especie de crisis colectiva en las relaciones de pareja. De repente, aparecen algunos ciudadanos que manifiestan que su pareja no es tal.
El terapeuta interpretado por Leonard Nimoy hace su diagnosis social. Deja claro que en la sociedad aletea un enorme “miedo al compromiso” que se proyecta en esa circunstancia de no querer reconocer a su compañero/a de vida. ¿Realidad de las relaciones de pareja fruto del amor libre que caracterizó la década? ¿Realidad consecuencia de ciertas derivas de mentalidad reivindicativa también propias de la década? Lo cierto es que el poder de convicción que el filme va generando en la audiencia es directamente proporcional, como decíamos, a la consistente base real con la que se va edificando la historia.
Una sociedad emocionalmente anestesiada
La actriz Veronica Cartwright añadió en su entrevista post screening, un componente demoledor que de alguna manera refleja la alienación de la sociedad de finales de los años 70 en EE.UU., que sirve, junto a los factores expuestos, de inquietante “caldo de cultivo” para este portentoso filme. Había mucha gente “metida en la droga” y que “iba por la calle colocada”, afirmó la intérprete. Durante la filmación, sostuvo la actriz, presidía la sensación de una sociedad que se veía anulada emocionalmente. El referido diagnóstico en torno a una ciudad emblemática provista de un ecosistema de presencia de sustancia psicotrópicas coincide, desgraciadamente, con el que pueda obtener cualquiera que pasee o lo haya hecho en la actualidad por las calles de San Francisco.
Puede apreciarse el auge del consumo del fentanilo, ese opioide fabricado en laboratorio, que, como suele ocurrir, trasciende de su origen y aplicación médica, es decir, un medicamento contra el dolor que debe ser recetado bajo supervisión médica estricta. Así, es fabricado ilegalmente, o sustraído y vendido como droga callejera. Esta sustancia psicotrópica produce nefastos efectos sobre el cuerpo humano. Hace estragos entre los habitantes de la ciudad. Al pasear por las calles y avenidas da la sensación de hacerlo entre zombis o muertos vivientes. También de encontrarte en esquinas y rincones con gente literalmente tirada en el suelo, de una manera tan inmóvil, que parece yacer muerta.
Veronica Cartwright en la charla tras la proyección de La invasión de los ultracuerpos en el Festival Isla Calavera 2025. (c) Rommel Messia
Reflejos políticos en el siglo XXI
Por si todos estos fenómenos coetáneos al estreno filme no fuesen suficientes, La invasión de los ultracuerpos posee múltiples lecturas en clave de actualidad como se apuntaba. Bien entrado el milenio, el año de la 9ª edición del Isla Calavera, el filme constituye todo un reflejo de unos tiempos de líderes políticos absolutamente vacíos, mediocres, populistas, demagógicos que viven profesionalmente de la política (no comparecen a la primera línea de la vida pública para servir y ayudar a la sociedad, concepto éste completamente descartado de la vida en primera línea). La clase política sobrevive de enfrentar a los diferentes sectores de la sociedad, no de servir y mejorar la vida de la gente. Lejos de venir a gobernar y de arreglar los problemas más acuciantes de la sociedad, viene a reabrir viejas heridas, a enfrentar y dividir de manera irresponsable a la ciudadanía, en lugar de crear políticas de armonía. De esta manera se erigen, en definitiva, en una parte considerable del problema global. Peor aún. Desde ciertos sectores de la política y de los gobiernos, se pretende obtener una especie de “pensamiento único” de la ciudadanía. O piensas como ellos, o estás contra ellos, ignorando que la vida es una gran zona gris llena de matices.
Pensamiento único y pérdida de matices
Como consecuencia, expresar libremente las opiniones te convierte en “una mala persona”, una persona difamatoria, que extiendes bulos y mentiras. Te conviertes de la noche a la mañana en un fascista o un antipatriota, como parte de una campaña de desprestigio y estigmatización. La presión a otros poderes del estado y la falta de respeto por la disidencia, son las actuales monedas de cambio. Es, en definitiva, como si nuestras sociedades estuviesen sufriendo una invasión de vainas venidas del espacio exterior, tendente a aniquilar las particularidades de pensamiento, acabando con sus sentimientos, emociones e idiosincrasias. En definitiva, con las riquezas culturales y diversidades de opinión.
Afortunadamente, un filme como La invasión de los ultracuerpospuede erigirse en un faro que nos guía, que nos alumbra y nos advierte metafóricamente de algunos de todos los peligros expuestos más acuciantes. Peligros que, por el momento, no provienen del espacio exterior, sino, insistimos, de nuestros gobernantes y nuestra clase política y de otros sectores de la sociedad, que muestran pruebas constantes de estar definitivamente alienados y desquiciados.
Veronica Cartwright en la charla tras la proyección de La invasión de los ultracuerpos en el Festival Isla Calavera 2025. (c) Rommel Messia
La ciudadanía como resistencia
En la mencionada línea, la actriz británica Veronica Cartwright añadió un factor importante en su entrevista posterior al pase del filme de Kaufman. El filme, para la actriz, es relevante en 2025 puesto que hay mucha gente que, ante lo que se está viendo estos días en EE. UU. y en el mundo, prefiere anularse emocionalmente y no enfrentarse a todo ello. Es, precisamente, lo contrario de lo que hay que hacer, en palabras de la invitada. Para ella, ante los actuales acontecimientos de su país, a los que hay que mostrarse “vigilante” y prevalecer. Por suerte, la propia ciudadanía de a pie, como los héroes de las diferentes versiones de los usurpadores de cuerpos, está dispuesta a rebelarse contra ese “nuevo orden”, librando las propias batallas en actos de heroísmo y nobleza cotidiana.
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LAS VAINAS DEL ESPACIO QUE INVADIERON SAN FRANCISCO EN 1978. EL FARO QUE AÚN NOS GUÍA EN 2025