La 57ª edición del SITGES – Festival Internacional de Cinema Fantàstic concluye anunciando su palmarés. Veronika Franz y Severin Fiala se convierten en historia del Festival consiguiendo tres galardones a la mejor película con su El baño del diablo (The Devil’s Bath): Mejor Película, Premio de la crítica José Luis Guarner a la mejor película SOFC y Premio Jurado Carnet Jove a la mejor película SOFC.
Soi Cheang se lleva el premio a Mejor Director por Twilight of the Warriors: Walled In y Kristine Froseth (Desert Road), y John Lithgow y Geoffrey Rush, ex-aequo por The Rule of Jenny Penn, los premios a Mejor Interpretación.
SECCIÓ OFICIAL FANTÀSTIC A COMPETICIÓ
Jurado: Lisa Dreyer, Stephen Thrower, Christophe Gans, Fred Dekker, Carlota Pereda
Mejor película de la SOFC
El baño del diablo (The Devil’s Bath)de Veronika Franz & Severin Fiala
Premio especial del Jurado de la Sección Oficial Fantàstic
Exhumade Jang Jae-hyun
Mejor dirección de la SOFC (patrocinado por Moritz)
Soi Cheang por Twilight of the Warriors: Walled In
Mejor interpretación femenina de la SOFC
Kristine Froseth por Desert Road
Mejor interpretación masculina de la SOFC (patrocinado por Cupra) (ex-aequo)
John Lithgow y Geoffrey Rush por The Rule of Jenny Penn
Mejor guion de la SOFC (patrocinado por Caixabank)
Aaron Schimberg por A Different Man
Mejores efectos especiales, visuales o de maquillaje de la SOFC
Equips de Digital District & Machina Infinitum por Else
Mejor música de la SOFC (patrocinado por DARK)
Die Hexen por Fréwaka
Mejor fotografía de la SOFC
Giovanni Ribisi por Strange Darling
NOVES VISIONS
Jurado: Olivia Cooper-Hadjan, Rebecca de Pas, José Enrique Monterde
Mejor película de la sección Noves Visions
A Desert de Joshua Erkman
Mejor dirección de la sección Noves Visions
Grazia Tricarico por Body Odyssey
Mejor corto Noves Visions Petit Format
Say Wuff! de Fabian Podeszwa
MÉLIÈS DE PLATA
Jurado: Victoria McCollum, Marysia Nikitiuk, Álex Mendíbil
Premio Méliès de Plata a la mejor película de género fantástico
Animalede Emma Benestan
Premio Méliès de Plata al mejor corto europeo de género fantástico
Meat Puppetde Eros V
ANIMA’T
Jurado: Bill Kopp, Verónica Buide, Juanjo Sáez
Mejor largometraje de animación de la sección Anima’t
Memorias de un caracol (Memoir of a Snail)de Adam Elliot
Mejor cortometraje de animación de la sección Anima’t
La nueva jornada de la Sección Oficial Sitges Collection ha tenido este viernes su Fiesta Mayor, regalando a los asistentes del 57ª edición del SITGES – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya el regreso a las salas de filmografías reconocidas. L’orto americano, regreso a la dirección de una de las figuras fundamentales del giallo italiano, ha sido una de ellas. El Prado ha sido la sede de la nueva pesadilla de Pupi Avati, director de La casa dalle finestre che ridono y colaborador habitual de Lamberto Bava, quien apuesta por el claroscuro en este retrato de un joven psicópata con ambiciones literarias.
También forma parte de la sección Sitges Collection la susurrante El llanto, la nueva película de Pedro Martín Calero. Tras ganar el premio a Mejor Dirección en la pasada edición del Festival de San Sebastián, el cineasta ha desvelado en el Auditori este cuento de terror sobrenatural donde un misterioso sonido acecha a tres mujeres, Ester Expósito, Mathilde Ollivier y Malena Villa. Tanto el cineasta como parte del equipo se han pasado esta mañana por rueda de prensa.
Tras su visita al Festival con Venusde Jaume Balagueró en 2022, Ester Expósito ha comentado su regreso al fantástico: “el cine de género me ha encontrado a mí, hacer terror es un privilegio”. El director ha narrado entusiasmado su colaboración con la actriz, afirmando que “Ester estaba en nuestra cabeza desde que estábamos escribiendo el guion; es una de esas actrices que sabe hacerse suyo el personaje”. “Primero vino el género, luego vino el tema”, asegura la guionista Isabel Peña sobre su predisposición por el terror. Sobre sus referentes, Martín Calero ha defendido la influencia que la literatura de Mariana Enriquez ha tenido sobre El llanto: “hay algo demasiado poderoso en sus imágenes”. También ha bromeado sobre el poder de reescritura del montaje: “de hecho antes de entrar a montar la película era un musical”.
Cine de animación
La animación también es protagonista en esta nueva sección, regalando una doble sesión de lujo. Claude Barras, uno de los maestros del stop motion contemporáneo, ha aterrizado en el Prado con Sauvages, su segundo largometraje tras el estreno de su ópera prima, La vida de Calabacín. Una nominación a los premios Oscar después, el cineasta suizo regresa a las pantallas con esta aventura salvaje concienciada contra la destrucción de los bosques.
Por otro lado, la sala Tramuntana se ha transformado en una viñeta de cómic con el estreno nacional de Diplodocus. Wojtek Wawszczyk, animador y artista de efectos visuales reconocido por su trabajo en Yo, robot y Aeon Flux, se pasa a la dirección con esta meta-comedia 3D sobre un dinosaurio que no sabe que vive dentro de una novela gráfica a punto de ser cancelada.
También ha ofrecido el estreno nacional de Exorcism Chronicles: The Beginning de Dong-chul Kim, una pesadilla animada que combina animación 2D y 3D y que adapta a la gran pantalla una de las webtoons coreanas más populares de los últimos años.
Please Don’t Feed The Childre, de Destry Allyn Spielberg
La guinda del pastel de esta jornada de Sitges Collection la ha puesto Please Don’t Feed The Children, debut en el formato largo de Destry Allyn Spielberg. La hija de uno de los máximos iconos del cine estadounidense se lanza al cine de género con este thriller distópico sobre huérfanos nómadas, pandemias globales y una sanguinaria mujer. La película cuenta con la presencia de Michelle Dockery y, por supuesto, del legendario Giancarlo Esposito, quien ha llegado este viernes al Festival de Sitges. El actor estadounidense, mundialmente conocido por su papel de Gus Fring en Breaking Bad y Better Call Saul, se ha pasado por rueda de prensa junto a Destry Allyn Spielberg para charlar sobre la película y, por supuesto, sobre el Premio Honorífico Màquina del Temps que ha recogido en homenaje a su indiscutible trayectoria autoral, tanto en el cine de género como en la televisión estadounidense de las últimas décadas. El actor ha hablado sobre su bonita experiencia trabajando con Allyn Spielberg: “Siempre es gratificante participar en proyectos con ideas nuevas; trabajar con gente joven garantiza una visión del mundo diferente”. “Me interesa el género por su estrecha relación con la creatividad”, ha explicado la directora de la película. Esposito ha reflexionado sobre las connotaciones que tiene recibir un galardón como este, asegurando que “me gusta recibir el premio Máquina del tiempo justamente porque siento que estoy en el principio de algo, no en el final”.
2073, de Asif Kapadia
La presencia de cineastas consagrados no se ha limitado a la Sitges Collection, demostrando que el talento se distribuye equitativamente por todas las secciones del Festival. En la Sección Oficial Fantàstic a Competició, Auditori ha viajado en el tiempo gracias a la proyección de 2073, la nueva rara avis de Asif Kapadia. El cineasta enamorado del docu-biopic mezcla ciencia ficción y documental en esta reescritura de La Jettéeque ha conmocionado a un entregado Auditori.
Midnight X-Treme
Tras las históricas proyecciones de Blissy Christmas Bloody Christmasen el Festival, Midnight X-Treme ha dado la bienvenida a su casa a Joe Begos. El Prado ha vivido la fiesta alucinógena que el estadounidense ha coreografiado en Jimmy & Stiggs, una sinfonía punk sobre un director de cine adicto a las drogas que contacta (o no) con unos violentos extraterrestres.
Sitges Serial
Sitges Serial ha presentado el regreso en formato antológico de James Ward Byrkit, premiado en el Festival en 2012 por el guion de Coherence. Los tres primeros episodios de Shatter Belthan asfixiado a Tramuntana con tres cuentos existencialistas que redactan un ensayo filosófico sci-fi.
Òrbita
Òrbita, por su parte, ha acogido el regreso a Sitges de Kiyoshi Kurosawa, maestro del j-horror responsable de joyas como Pulseo Cure. El japonés ha presentado en un abarrotado Auditori su nueva Cloud, un thriller criminal que recupera la obsesión del cineasta por los espacios digitales. La sección ha cerrado la persiana de su edición con una película de clausura extrañamente romántica. Beating Hearts de Gilles Lellouche ha metido en una batidora al reparto de Fumar provoca tosde Quentin Dupieux y ha batido hasta conseguir como resultado un thriller romántico o un melodrama criminal, o ambas.
También se ha vivido la proyección de dos episodios de Hay algo en el bosque, una alocada serie antológica con alma de fantástico ochentero orquestada por Nicolás Amelio-Ortiz y Gaston Haag. Fuertemente inspirada por la saga Evil Dead, el proyecto cuenta con la participación de actores como Ivan Massagué, Zorion Eguileor, Alfonso Agra o Jone Laspiur. Sobre mezclar terror y comedia, Gastón Haag ha comentado que el objetivo era “ser bizarros, esta es una serie que mi madre no va a ver”. Por su parte, Nicolás Amelio Ortiz ha hablado sobre la construcción de la mitología fantástica en la serie: “le pedí a una amiga doctorada en literatura fantástica y traductora de latín que nos ayudará con la concepción de los hechizos, se emocionó porque sabía que iba a ser el mejor trabajo de su vida”. Para terminar, Iván Massagué ha asegurado que no comprender un guion no tiene que ser algo negativo, pues “siempre hay que ir a rodar con ganas de jugar, narrar una historia tiene que ser un juego”.
El Festival de Cine Fantástico de Canarias Ciudad de La Laguna Isla Calavera programa dentro de su octava edición un evento inédito que busca repetir las exitosas experiencias de años anteriores alrededor de los clásicos del cine mudo. En el marco del centenario de la película austriaca Las manos de Orlac, de Robert Wiene el miércoles 13 de noviembre, tendrá lugar la proyección en Multicines Tenerife con la participación de cuatro grandes actores de doblaje de nuestro país. Camilo García (voz de Anthony Hopkins y Harrison Ford), Graciela Molina (voz de Nathalie Portman y Kirsten Dunst), Luis Posada (voz de Leonardo DiCaprio y Johnny Depp) y Maife Gil (voz de Susan Sarandon y Jamie Lee Curtis) interpretarán en vivo los intertítulos de la cinta, mientras el compositor canario Jonay Armas acompañará las imágenes con música original en directo. La sesión contará además con la actriz canaria Irene Álvarez como maestra de ceremonias.
Graciela Molina, Camilo García y Luis Posada, en Isla Calavera 2023.
Basada en la novela de Maurice Renard Les mains d’Orlac, cuenta la historia de un concertista de piano mundialmente famoso que pierde sus manos en un trágico accidente. Su esposa Yvonne (Alexandra Sorina) le ruega a un cirujano una solución y le trasplantan las manos de un asesino recientemente ejecutado, llamado Vasseur, lo que se convertirá en una obsesión para Orlac (Conrad Veidt) al pensar que también ha adquirido su deseo de matar. Dentro del género policíaco y del cine fantástico y de terror, la película se estrenó en Berlín el 24 de septiembre de 1924 y logró un importante éxito comercial y de crítica.
Las manos de Orlac está dirigida por Robert Wiene, el responsable de otra joya del cine mudo, El gabinete del Doctor Caligari, título que en la pasada edición del festival protagonizó esta propuesta que se ha convertido en una de las grandes apuestas de la programación. La participación de actores de doblaje de la talla de Camilo García, Graciela Molina, Luis Posada o Maife Gil visibiliza esta profesión y pone en valor su calidad interpretativa.
La actriz Irene Álvarez será la maestra de ceremonias del homenaje a Las manos de Orlac.
Entradas y bonos
Ya están a la venta los bonos de avance del festival, disponibles por tiempo limitado antes de descubrirse la programación al completo, a un precio reducido de 85 euros, el cual incluye todas las proyecciones y otras ventajas como entradas a galas, regalos exclusivos y acceso a la Zona Fan.
A partir del próximo lunes, podrá adquirirse el bono completo al precio general de 120 euros, y desde el día 21 de octubre podrán comprarse las entradas sueltas, tanto en la taquilla de Multicines Tenerife como online.
Sobre el Festival de Cine Fantástico de Canarias Isla Calavera
El Festival de Cine Fantástico de Canarias Ciudad de La Laguna Isla Calavera, organizado por la Asociación Cultural Charlas de Cine, la Asociación Cultural Isla Calavera, Multicines Tenerife y la publicación especializada TumbaAbierta.com, celebra su octava edición del 8 al 17 de noviembre, con el patrocinio del Ayuntamiento de La Laguna, a través de la concejalía de Cultura, el Cabildo de Tenerife, Promotur, Turismo de las Islas Canarias, Islas Canarias Latitud de Vida, Canarias avanza con Europa; el Instituto Canario de Desarrollo Cultural, Canary Islands Film y Tenerife Film Commission; y la colaboración de la Universidad de La Laguna, La Laguna Zona Comercial, Zulay Panaderías, Playmedusa Videojuegos, Grupo Fly Luxury, Juan Antonio Ribas Subtítulos y Ediciones Digitales, Consejo Regulador de la Denominación de Origen Tacoronte-Acentejo, Mercado Nuestra Señora de África, Cinedfest, Fimucité, CinemaNext, Iro Pictures, Flaming Frames, Teatro Leal, José Acosta Style, Coca-Cola, Royal Bliss, Audi Canarias y la plataforma de streaming especializada en cine de terror Shadowz. Fundación Diario de Avisos, Televisión Canaria y Canarias Radio participan como media partners.
El segundo jueves la 57ª edición del SITGES – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya ha dado el pistoletazo de salida Call of Water, la segunda película de Elise Otzenberger que forma parte de la Sección Oficial Fantàstic a Competició de este año. Este dramático relato sobre un niño extrañamente obsesionado con el agua ha cortejado al Auditori con su realismo mágico.
Justo después ese mismo espacio ha acogido la proyección de Planet B, el regreso a nuestras pantallas de la habitual del Festival, Adèle Exarchopoulos. La cineasta francesa Aude Léa Rapin, quien debutó con Los héroes nunca mueren, se ha traído bajo el brazo este sci-fi medioambiental con activistas, desapariciones y un planeta extraño que cuenta también con la presencia de las actrices emergentes Souheila Yacoub y Eliane Umuhire.
Fantástico español
También están a competición los dos largometrajes nacionales que han marcado la jornada de este jueves, muestra del buen estado del cine de género patrio en la actualidad. Por primera vez, Lunaaterriza en la Tierra —más concretamente en Sitges—. La nueva película de Alfonso Cortés-Cavanillas, responsable de películas como Sordo, Egoy Lobo, sigue su romance con los títulos de una sola palabra con este sideral viaje lunar con aires de Gravity. Marian Álvarez, Greta Fernández, Asier Etxeandía y Roberto Álamo protagonizan este involuntario aislamiento espacial que ha sido presentado en rueda de prensa. El director de la película presenta un relato sci-fi sobre la progresiva desaparición del contacto y el afecto: “con un traje espacial puesto uno no se puede abrazar o besar”. Sobre rodar una odisea lunar dentro de la industria del cine español, ha explicado que, para él, la carrera espacial “se ha convertido en una carrera de egos; ya no hay humanidad”. Siempre esperanzador, Cortés-Cavanillas sueña con que “esta película abra un camino para que se empiece a producir ciencia ficción de forma independiente”.
El segundo lienzo de este díptico nacional lo ocupa Una ballenade Pablo Hernando, codirector de las joyas del cine low-cost Berserkery Esa sensación. En esta ocasión, el cineasta de Vitoria se lanza a tejer un sugerente híbrido de lluvioso cine negro y horror cósmico con Ingrid García-Jonsson interpretando a una asesina en serie conectada con un universo de monstruos. Antes de su aplaudida proyección en el Auditori, el equipo de esta muestra de Otro Cine Español ha declarado ante la prensa. El director nos cuenta sobre cómo el cine de género aterriza en su relato: “no sentía estar mezclando géneros de forma consciente, siempre he tenido la sensación de que la figura del asesino en serie y el fantástico conviven por su propia naturaleza”.
Ramón Barea ha alabado el trabajo de Hernando en la dirección: “nunca nos hablaba de otras obras preexistentes, siempre trabaja desde la realidad inmediata”. Por su lado, la productora Leire Apellaniz asegura que “siempre intentamos producir aquellas historias que no hemos escuchado antes, pero al sistema eso le parece incomprensible”. Sobre su preparación para la película, Ingrid García-Jonsson ha explicado su atípica metodología: “Vi muchos videos de ballenas hasta que me di cuenta de que eran demasiado inexpresivas, entonces me pasé a los videos de pulpos”. Cierra la rueda el director con una reflexión sobre lo brillante de montar y lo solitario de escribir: “el cine es mucho más plástico que intelecto”.
Premio Méliès Career para Christophe Gans
Durante el transcurso de la gala Méliès en el Auditori ha ocurrido uno de los instantes más esperados del jueves, pues de ha otorgado el Premio Méliès Career al cineasta francés Christophe Gans, quien ha recogido el galardón acompañado de una calurosa ovación del público del Festival. Este homenaje celebra la trayectoria del director, responsable de títulos como El pacto de los lobos, la adaptación al cine de Silent Hill, el remake de La bella y la bestiaprotagonizada por Léa Seydoux y Vincent Cassel o su colaborativa El libro de los muertosjunto a Brian Yuzna y Shusuke Kaneko.
Gran Premio Honorífico para Geoffrey Rush
De premios va la cosa, porque esta noche también se ha entregado el Gran Premio Honorífico de esta edición al mítico actor Geoffrey Rush. Mejor conocido como el capitán Barbossa en la saga Piratas del Caribe, el ganador de un Oscar al Mejor Actor por Shiney dos BAFTAs al Mejor Actor Secundario por El discurso del rey y Elizabeth: La edad de oroha recibido el galardón como tributo a su extensa carrera.
Geoffrey Rush ha aprovechado su visita el Festival para presentar su último proyecto, The Rule of Jenny Pen. Dirigida por James Ashcroft, este duelo interpretativo que cuenta también con la presencia de John Lithgow, ha sometido al Auditori a una ola de violencia añeja.
En rueda de prensa, el actor australiano ha comentado su metodología a la hora de decidir qué proyectos escoge y cuáles no: “El instinto es lo que me lleva a enamorarme de los guiones, nunca había interpretado a un personaje como este”. El director James Ashcroft defiende lo terrorífico de la violencia generacional: “Queríamos representar un tipo de violencia atípica, una más cercana a la que experimentamos en la infancia; puede que no haya una violencia más terrorífica que esa”. Sobre su buena relación fuera de la pantalla y su mala relación dentro de ella con su compañero de filme, Rush afirma que “Lithgow es uno de esos actores que sabe cómo enamorar a la cámara, pero le advertí de que iba a asegurarme de que esto no fuera a pasar en esta película”. Sobre cómo la edad ha influido en su carrera y cómo The Rule of Jenny Pendialoga con este conflicto, Rush bromea: “podría llegar a especializarme en el género de las películas de sillas de ruedas”.
“Cuando mis amigos y yo, como George Lucas, éramos jóvenes, no nos interesaba ser exitosos porque sí. Lo que nosotros queríamos era ayudar a esta industria a entender que se podían hacer películas que fueran culturalmente rentables, aunque no lo fueran financieramente… ¿Qué le podría hacer a esta industria que el diez por ciento de su inversión fuera para estimular a los cineastas que tienen algo diferente que decir?”
Francis Ford Coppola en la rueda de Prensa de Megalópolis.
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17 de mayo de 2024
Megalópolisposee algunas imágenes de extrema belleza que funcionan maravillosamente en un sentido onírico o metafórico, y dan la medida de la gran altura cinematográfica de un cineasta, para quien el cine es un reto en todos los sentidos. Destacamos los siguientes instantes de pura poesía visual:
La secuencia en las alturas de la ciudad, en lo alto de ese edificio que Catalina diseña con un reloj en el suelo, cubierto por un cristal que permite ver las entrañas mecánicas del mismo, y que culmina con el beso entre Catalina y Julia (Nathalie Emmanuelle), muestra una sensibilidad y un talento metafórico sin igual.
El arquitecto está sentado en uno de los andamios que parecen flotantes sobre la ciudad (una imagen que es una paráfrasis de la icónica fotografía de los obreros almorzando sobre el vacío en la construcción del Rockefeller Plaza). El hombre se encuentra frustrado después de haber recibido una paliza, ser desacreditado con un video falso, haber consumido drogas y alcohol en cantidades ingentes, que le permiten de alguna manera soportar los fútiles eventos a los que debe acudir. Catilina ha perdido su preciado poder de detener el tiempo, esencial para desempeñar su trabajo.
La joven Julia, que ya ha estado en ese lugar con él en una visita previa, se quita los zapatos. Descalza sube por uno de los andamios, deslizándose con un porte sublime hasta el final, perpendicular a la viga que sirve de asiento al artista. El hombre, mirando a la joven y tomando su mano, logra detener nuevamente el tiempo cuando la mira a ella. En ese instante, de tiempo congelado e ingravidez, ambos se besan. La joven suelta las flores que traía consigo, que se quedan suspendidas en el aire. La secuencia constituye uno de los instantes más bellos del cine de Francis Ford Coppola.
Nathalie Emmanuel as Julia Cicero and Adam Driver as Cesar Catilina in Megalopolis. Photo Credit: Courtesy of Lionsgate
Secuencia nocturna y lluviosa. La escena comienza con Catalina en su vehículo conversando con su asistente, Fundi, que le plantea la posibilidad de ir a Atlantic City. Catalina tiene claro donde quiere ir. Le sigue Julia que desea conocer más a fondo al hombre de quien se está enamorando. El conspirador Clodio también le sigue con fines más pérfidos. Mientras los vehículos cruzan una avenida en medio de una fuerte lluvia en la oscuridad de la noche, el protagonista observa la estatua que representa a la justicia. Ésta trata, infructuosamente, de sostenerse contra la pared de un edificio, para caer y destrozarse bajo la lluvia, envuelta entre gemidos y una cadena, como si tuviese vida. Otro tanto ocurre con la efigie de la ley, sentada, mirando igualmente hacia la avenida por la que transita el Citröen.
La estatua sostiene una tabla (como si de Moisés se tratase) con algo tallado en ella. Se resquebraja, rompiéndose y cayendo igualmente. Ambas circunstancias ocurren cuando César traspasa los suburbios de la ciudad. Se detiene en un puesto de flores que parece un oasis de luz en la oscuridad de noche. La frondosa variedad de flores de variada paleta de colores, es filmada en plano largo con Catilina apeándose del vehículo y comprando un ramo de rosas, en una secuencia que juega a las luces, colores y sombras, es tremendamente pictórica. El protagonista se dirige a un lugar sagrado donde su esposa fallecida yace virtualmente, como si fuese un aposento mortuorio donde César puede sentarse al lado del cuerpo de su esposa. La imagen corpórea de la mujer muerta tan solo puede verla Catilina. Cuando vemos la imagen del hombre trenzando el cabello de la moribunda desde el punto de vista de Julia, ésta no ve el cuerpo de Esperanza.
Esas alegóricas imágenes del satélite de la antigua Unión Soviética que gira alrededor de nuestro planeta, que transcurren en la senda referenciada. Se vaticina su caída sobre la península del Labrador, pero realmente cae sobre Nueva Roma. La catástrofe, moderada, es presenciada desde el dolor que proporciona a Catilina, que la presencia desde su privilegiado apartamento junto a Julia.
La secuencia en la que la joven protagonista va a visitar a su padre el alcalde en su despacho en el ayuntamiento para llevarle la partida de nacimiento de Vesta Sweetwater (Grace VanderWaal) y demostrar que la joven no es menor de edad, como se sugirió en una campaña difamatoria contra el artista, y que el video donde se ve a los dos en la cama está trucado. La joven ve a su padre con su mesa inclinada y sumergida casi en su totalidad en la arena, como metáfora de la eterna y consentida burocracia extrema de las administraciones públicas, un poco a la manera de Franz Kafka, especialmente en su obra El Proceso.
Giancarlo Esposito es Cicero en Megalopolis. Photo Credit: Courtesy of Lionsgate
El momento en el que Judith, fascinada, recorre la maqueta de Megalópolis, mientras se va incorporando a su alrededor las formas de la ciudad viva que planea Catilina. Así, aparece la lluvia, y con ella el surgimiento inmediato de una estructura que la resguarda, zonas verdes, vías de acceso, etc. La joven, por expreso deseo del arquitecto, recorre la maqueta con los ojos cerrados.
El instante en el que el arquitecto está trabajando con su material y aparece en él reflejado el rostro de su mujer fallecida, de manera que sus pensamientos se entremezclan con su trabajo, como le ocurría a Cobb, el personaje de Leonardo DiCaprio en (Inception, EEUU, 2012), de Christopher Nolan, cuya esposa que también se había suicidado interfería en su trabajo de construir sueños para espionaje industrial y su esposa siempre interfería.
Ese final, con el relevo (generacional) del bebé de César y Julia en el poder de detener el tiempo, funciona maravillosamente como paradigma de la evolución que traerán las nuevas generaciones. La idea de que el bebé hará grandes cosas en un futuro próximo, queda perfectamente expuesta.
Por otra parte, el tono elegido por Coppola en su nuevo filme es el de la fábula en torno al arte, el poder, la creatividad y la capacidad del ser humano de lograr los cambios que requiere la mejora de sus propias necesidades. Para ello, la construcción de la narración huye de las formas preconcebidas.
El cineasta pretende alejarse de aquellas convenciones narrativas que para muchos son “conditio sine qua non” para que un filme sea magistral. Coppola adopta la decisión de hacerse valer de monólogos, reflexiones en off, profundas analogías con la antigua Roma (en particular del permanente hedonismo de las clases poderosas, o la miseria de las clases desfavorecidas) y de la descripción del ocaso de los decadentes imperios (Sólo cuando los ciudadanos dejan de creer en el imperio, es cuando éste empieza a desaparecer), en particular el estadounidense. La paráfrasis, el verso, el estilo shakesperiano, el monólogo, y por supuesto la comparación a la república de Roma con los Estados Unidos, reflexionando sobre la caída de los mitos, de los dioses, las instituciones, para abrir paso al individualismo como manera de lograr la necesaria evolución de la humanidad, se adueñan del espectáculo rápidamente.
En este sentido, la manera de Coppola de aproximarse a los personajes es la de los arquetipos, es decir, al esbozo de las 12 personalidades del psiquiatra y ensayista Carl Gustav Jung (el héroe, el villano, el interés amoroso del héroe, la madre, etc.), a las que el ser humano puede ser clasificado. La construcción del tipo de personalidad según la influencia del inconsciente colectivo está en la base de los estudios del psiquiatra, y en las bases de la psiquiatría en general. Cuando se acude a los arquetipos, los mismos no requieren un desarrollo porque los seres humanos de alguna manera, los reconocemos, consciente o inconscientemente, y al identificarlos, tenemos la información suficiente respecto a los mismos.
Muchos de los personajes que transitan por el filme, interpretados por gente tan solvente como Dustin Hoffman, James Remar, Talia Shire o Kathryn Hunter, no necesitan un gran desarrollo, más allá del esbozo con el que son descritos, pues su mera presencia, y los diálogos y actitudes que desempeñan, son suficientes para tener claro su peso y su específica posición en el drama.
Algunos cineastas se han referido a Megalópolisdel siguiente modo:
– “Wow! Esto podría ser la cosa más loca jamás filmada en suelo estadounidense. Ciertamente, uno de los más sostenidos actos de pura imaginación jamás vistos. Soñé sobre ella toda la noche. Ha sido Inspiradora”. Steven Soderbergh.
– “Francis es todavía el mismo cineasta atrevido, valiente e inventivo cineasta que era en su veintena. Fui arrastrado por Megalópolis”. Guillermo del Toro.
– “Nunca he visto nada como esto… Fue divertida, viva y eléctrica. Hizo que el mundo y las ideas estuviesen ¡Tan vivas!”. Spike Jonze.
– “Me encanta que haya gente que aún mantiene vivo su sueño por hacer arte. La mayoría de películas no vienen motivadas por el arte, que es algo que tiene que mantenerse vivo (de forma deliberada). Yo tengo que pagar facturas y el seguro médico de mis hijos, yo no sería esa persona que vendería la casa por hacer un proyecto. Pero admiro mucho a quien sí puede hacerlo”. Ethan Hawke.
Lo más llamativo del estreno de esta importante obra, que el tiempo, como siempre, colocará en su debido lugar, como ocurre con los filmes eternos, es la coherencia de un hombre en el ocaso de su vida que mantiene intacto su sueño de cuando empezó a hacer cine, allá por los años 60 del siglo XX, primero con Roger Corman, luego en Warner Bros., para, con las bases de nuevo Hollywood, el nuevo cine americano, proceder con la independencia de su propio estudio American Zoetrope situado en San Francisco.
Coppola a sus 85 años ha hecho este filme con tal libertad que, aunque hubiese dado “0” dólares, tampoco se arruinaría, pues ha utilizado los beneficios de unas inversiones realizadas en su bodega, convirtiéndolas en lugares de recreo y esparcimiento para toda la familia, no solo para los catadores de vino strictu sensu. Esa inversión, que ha tenido un éxito inconmensurable, le ha permitido afrontar holgadamente este proyecto.
Las buenas ideas no hay que exponerlas machaconamente. Son más eficaces con un simple esbozo, una sugerencia, y dejar que sea el espectador quien las desarrolle en su mente. En unos tiempos donde los contenidos deben de estar triplemente explicados y son servidos como si de una suculenta hamburguesa se tratase, es de agradecer un poco de sutilidad, de metáfora y simbología, y de fábula, que nos traslade a un cine sugerente, como el que otras generaciones de cinéfilos tuvieron el privilegio de disfrutar en la gran pantalla en tiempos de sus estrenos: hablamos de la obra de creadores como el citado Jacques Cocteau, Ingmar Bergman o Federico Fellini.
Nuestra República de EEUU no es tan diferente de la vieja Roma.
¿Podemos preservar nuestro pasado y todo ese maravilloso legado?
¿O seremos también víctimas, como la vieja Roma, del insaciable apetito de poder de unos pocos hombres?
Primer rótulo de Megalópolis.
Megalópolisconstituye todo un cóctel de formas narrativas. Pensamientos de los personajes, sus propias reflexiones, conversaciones, discusiones, discursos, reproches, símbolos, metáforas… son algunos recursos que se emplean para narrar y hacer avanzar la fábula.
César Catilina es, como Howard Roark en el filme (El manantial) y novela de King Vidor y Ayn Rand, respectivamente, un arquitecto íntegro, que construye, no tanto para lucrarse, sino para dar rienda suelta a su individualismo, a la específica visión de su profesión, a su personalidad creativa, ofreciendo su arte y su profesión a la colectividad, para proporcionar felicidad y desarrollo personal a los ciudadanos más desfavorecidos.
Sin embargo, Catilina tiene su vida garantizada, paradójicamente, gracias a que su tío Crasso (Jon Voight) es el directivo de una entidad bancaria saneada económicamente, que le ha ayudado con su personal investigación, financiándola, en torno al material llamado “Megalón”, cuya patente la posee la entidad bancaria como garantía. El banco se lucra con la enorme deuda pública que arrastra de las distintas administraciones que la han gobernado.
El arquitecto se define a sí mismo como egoísta en el sentido de que reserva su tiempo para personas con las que puede hablar de ciencia, literatura, arquitectura y arte. Algunas de las reflexiones propias en el filme vienen a resumir su personalidad. El personaje llega a plantearse: Si nuestra mente es capaz de inventar dioses y de ellos emana tan gran poder ¿por qué no podemos usarlo nosotros directamente? Igualmente, uno de sus lemas es “Cuando saltas a lo desconocido, demuestras que eres libre”, que repite como un dogma en un momento determinado, un dogma que el propio Francis Ford Coppola conoce perfectamente.
Toda esta inquietud personal y profesional para con los más desfavorecidos le trae al arquitecto profundos quebraderos de cabeza, en una sociedad hedonista, de placeres inmediatos, de constante y decadente “pan y circo”, que agoniza construyendo unos edificios estrictamente basados en las modas vetustas y rindiendo culto al cemento y al acero. Lo antiguo frente a la modernidad, representada por las innovaciones que propone Catilina (y Roark).
Catilina trata de hacer avanzar a Nueva Roma con un proyecto suyo tanto o más ambicioso que el de Preston Tucker en el filme de 1988, Tucker: un hombre y su sueño, (aquellos vehículos pensados más en el público que en hacer dinero, para escozor de las grandes compañías automovilísticas del país), o el del propio Coppola con la filmación de este filme y otros, financiados con su propio dinero. El arquitecto posee el don de detener el tiempo, y ha obtenido el premio nobel gracias a la invención del citado material, que creó para tratar de revivir a su esposa, Sunny Hope Catilina (Haley Sims), que murió en circunstancias extrañas.
Ese material supone una revolución para transformar la arquitectura de la ciudad, creado con un material mutante, que se transforma según las propias necesidades de sus habitantes y libera de las vetustas formas y los materiales convencionales como el cemento y el acero.
En definitiva, Catilina propone una ciudad viva, una ciudad-escuela, donde cada persona tenga su jardín, donde acceda a ella en unas vías flotantes, donde la infraestructura esté destinada a la felicidad y el regocijo para la gente que habita y se resguarda en ella. No faltará la radical oposición del alcalde de la Ciudad Frank Cicero (un sensacional Giancarlo Esposito), ni las conspiraciones de su subalterno Nush Berman (Dustin Hoffman), o de Clodio (Shia Labeouf), primo de César, tratando de lograr el descrédito contra la reputación del artista ante la opinión pública.
La reportera Woow Platinum (Aubrey Plaza), amante de Catilina al comienzo del filme, enamorada de éste, busca un matrimonio de conveniencia que le otorgue el poder necesario para acabar con el amor de su vida, profundamente despechada al verse rechazada cuando expone sus sentimientos (1). La solución a sus ambiciones personales viene rápidamente a través de un matrimonio con Crassus.
(1) El personaje de Platinum posee cierta similitud con el de Dominique Francon (Patricia Neal), en la mencionada película de Vidor. Enamorada hasta el tuétano del protagonista, contrae matrimonio con un millonario de la más alta esfera social.
«La industria de Hollywood ha invertido cientos de millones de dólares en tratar a los espectadores de cine como si fuesen consumidores de comida rápida. El sueño de las compañías es que el público vea películas como si estuviese comiendo patatas fritas o bebiendo Coca-Cola. Y lo triste es que los críticos han empezado a adoptar esa misma perspectiva, y ahora exigen que las películas cumplan con las fórmulas impuestas por la industria. Se exige que, a los diez minutos de película, ya esté claro quién es el héroe, quién su antagonista y las razones últimas de su conflicto. Pero esas son reglas viejas. Jean-Luc Godard dijo que las películas debían tener un principio, un nudo y un desenlace, pero no necesariamente en ese orden. Lo cierto es que nuestros nietos seguramente verán películas que no tienen nada que ver con las reglas que definen el cine actual. Debemos hacer películas que puedan inspirar a nuestros nietos. El gran arte siempre evoluciona».
Francis Ford Coppola
Entrevista revista Fotogramas nº 2172
Octubre 2024
El cineasta de Detroit, en su lucha por renovar sus maneras de contar las películas, de utilizar el instrumental técnico narrativo del lenguaje del cine, se mantiene en permanente evolución y compromiso con la séptima de las artes. En ese sentido, Francis Ford Coppola ha desplegado ambiciones artísticas dignas de Orson Welles o Stanley Kubrick, artistas con mayúsculas que arriesgaron mucho en lo personal y en el terreno financiero. En definitiva, el cineasta ha sido capaz de encontrar la manera (nada convencional) de rodar esta fábula de imágenes ciertamente innovadoras y convertirla en toda una oda a la libertad de la expresión artística.
A Coppola jamás le importó el dinero, más allá de para aquello que le permite llevar a cabo. Cuando se tuvo que declarar en bancarrota por el fracaso de Corazonada, sus administradores concursales le obligaron a realizar un filme al año. Coppola cumplió y con Bram Stoker’s Dracula en 1992 terminó de pagar sus deudas.
Francis Ford Coppola y Adam Driver en el rodaje de Megalopolis. Photo Credit: Phil Laruso
Megalópolislleva en su cabeza desde los tiempos de Corazonada. Ha tenido que postergar mucho tiempo acometer su amado proyecto, que ha debido de soltar muchísimas veces. Si Coppola es capaz de endeudarse e invertir dinero propio, si hemos decidido visualizar su obra, le debemos el respeto y la madurez de hacer el esfuerzo de detenernos ante ella tratando de asimilarla con cierta paciencia y perspectiva (lo que no quiere decir que tiene que gustarnos por fuerza, faltaría más), antes de emitir mediocres vilipendios y diatribas que obedecen principalmente a razones subjetivas de aquello que nos gusta o no, en lugar de desplegar cierta elegancia y nobleza de espíritu (se puede esgrimir tales circunstancias y cuestionar una obra artística al mismo tiempo).
Vaya por delante que cada cual, faltaría más, tiene todo el derecho a esgrimir su opinión como considere. Tal vez un poco de prudencia y sosiego sería deseable, en lugar de dedicar espacios y artículos enteros a realizar antes del estreno del filme ciertos vaticinios y diatribas catastrofistas, como se acentuaron a partir de su estreno en Cannes, acerca del batacazo en taquilla que se va a dar el filme (la realidad es que el primer fin de semana de exhibición, del 27 de septiembre de 2024, ha recaudado unos pobres 4 millones de dólares, pero ¿qué sentido tiene construir un artículo en torno al fracaso económico de Megalópolis?), o vaticinando el desastre más absoluto, debates que necesitan un poco más de perspectiva y raciocinio.
¿Cuántas obras cinematográficas fracasan en taquilla y son magníficos filmes que el tiempo coloca en su merecido lugar?
En fin, que hay que rellenar muchas páginas virtuales (y escritas), y crear contenidos de consumo rápido, y redacción más rápida aún (en el sentido de poco sujeta a la reflexión). Pero resulta un poco triste ver a los grandes medios de comunicación consumir su tiempo exclusivamente en reflexiones de ese tipo, nada constructivas, destinadas a complacer a quienes sonríen y se regodean con el fracaso de filmes como éste.
Las obras cinematográficas vanguardistas, ambiciosas, de vocación claramente artística, hay que tratar de percibirlas en términos de ¿qué se pretende contar? y ¿qué se ha conseguido con ello?
Hay que trascender de nuestros prejuicios e ideas preconcebidas, debe de irse más allá de tratar de imponer en el juicio de valor aquello que nos gusta, o que constituyen nuestras preferencias personales. Hay que ir más allá de pretender imponer aquello que creemos como un dogma (claramente encorsetado) de lo que forzosamente tiene que ser “el buen cine”. En definitiva, mucha gente se está acercando al filme con una visión “de manual”, es decir, como entre “lo que me gusta” y “lo que veo” existe una enorme diferencia, es decir Megalópolisno se ajusta a “mis criterios personales”, no se está dispuesto a desplegar la paciencia que la obra requiere para reposar las ideas, pues ya se considera que falla en esto o en aquello, precisamente por no ajustarse a lo que esperamos del filme en cuestión.
Esa dicotomía crea cierta frustración que se traduce muchas veces en opiniones innecesariamente despectivas y coléricas. En definitiva, pretender buscar entre las imágenes una obra en unos parámetros que no existen (ni tienen porqué existir), o su comparación a la baja con otras que forman parte de un pasado glorioso, que ha sido la “gran labor” de numerosa crítica especializada, no parece la mejor de las maneras para aproximarse a Megalópolis.
Si Megalópolis no gusta, se está en todo el derecho a expresarlo, faltaría más. Lo que parece un exceso es “hacer leña del árbol caído”, valga la expresión, cuando no se ajusta a lo que nos gusta o esperamos. Hay obras de arte que, aunque no nos gusten, no dejan de serlo. Un filme que no nos guste, necesariamente no tiene porqué ser malo, ni tenemos porqué construir un discurso negativo en torno a lo malo que consideramos que es porque no se adapte a nuestras expectativas. A partir de esa cuestión, discutible como cualquier otra opinión, si el filme es criticable, ciertas críticas catastrofistas también pueden, y deben, ser objeto de la sana crítica, faltaría más, como, obviamente, puede, y debe, serlo la presente reseña.
La agresividad y el señalamiento que se está haciendo a Coppola en numerosas ocasiones, en definitiva, en lugar de la crítica respetuosa, razonada y constructiva, no sólo desacredita a quien la emite de esa forma, sino que permanece como un estigma frente al sosegado debate de ideas, sin duda necesario y enriquecedor, en el sentido de que todas las ideas son necesarias y han de escucharse. En el mencionado discurso de Martin Scorsese cuando recogió su premio Príncipe de Asturias dijo “…Y el debate serio sobre el cine, el juicio crítico – particularmente en mi país– se ha cortado de raíz…”.
La matanza de Texasde Tobe Hooper, una de las películas de terror que más huella han dejado en la cultura popular, cumple cincuenta años y Sitges tenía que celebrarlo. El Prado ha sido la pista de baile escogida para llevar a cabo este festival del slasher, una sesión doble dispuesta a rendir un sentido homenaje a Leatherface. Por un lado, los asistentes al aniversario han podido disfrutar, tras ser premiada en el Festival de Venecia, de Chain Reactions, un documental dirigido por Alexandre O. Philippe —responsable de trabajos como Memory: The Origins of Aliens y Leap of Faith: William Friedkin on The Exorcist— donde Patton Oswalt, Takashi Miike, Alexandra Heller-Nicholas, Stephen King y Karyn Kusama reflexionan sobre la influencia de la película de Hooper. Justo después, se ha podido disfrutar y sufrir en gloriosos 35mm de La matanza de Texas, confirmando de nuevo que sigue siendo una de las mayores pesadillas fílmicas de la historia del cine.
Sección Anima’t
Menos pesadillescas han sido las dos películas asiáticas de la sección Anima’t que se han podido ver a lo largo del día. El Escorxador ha acogido el luminoso pase de The Umbrella Fairy, un cuento de hadas capaz de fusionar el folclore chino con la animación japonesa que supone el estreno como realizador del director de arte Jie Shen. En paralelo, los asistentes al Prado han tenido que ponerse el chubasquero para disfrutar de The Stormde Yang Zhigang, un colorido homenaje a la pintura tradicional con tinta china pasado por agua.
El pase matinal de Sanatorium Under the Sign of the Hourglassha desteñido cualquier atisbo de color que pudiera haber dejado en el ambiente la sección Anima’t. Los hermanos Quay, maestros del stop motion experimental, vuelven al formato largo con esta oscura pesadilla movediza que ha convertido el Auditori en un extraño sanatorio distorsionado que seguro que ha fascinado a los fans de Phil Tippett. Animales mitológicos han brotado de la pantalla durante el pase de Fréwaka, el regreso a Sitges de la directora de The Devil’s Doorway, Aislinn Clarke. Tras impactar al público de Locarno, este folk horror irlandés obsesionado con Na Sídhe ha dejado las salas patas arriba.
Sección Oficial Sitges Collection
La nueva Sección Oficial Sitges Collection sigue incansable día a tras día. Hoy ha regalado al público del Auditori el estreno en España de Cuckoo, lo nuevo del director de la intoxicante Luz. Tilman Singer coreografía junto a la actriz Hunter Schafer, uno de los rostros más prometedores del futuro cine de género, una personal revisión de Phenomenadesde el filtro del slasher alpino. El cineasta ha desfilado junto al resto del elenco por la alfombra roja del Festival pocos minutos antes de dar el pistoletazo de salida a su sinfonía de cuchilladas.
En ‘Cuckoo’, la protagonista tiene extrañas visiones de una mujer que la persigue.
Premio Honorífico Màquina del Temps para Fred Dekker
Llega la noche y, con ella la estrella de la noche. Justo antes del pase de Azraelen el Auditori, Ángel Sala le ha hecho entrega del Premio Honorífico Màquina del Temps al cineasta Fred Dekker. El estadounidense ha recibido este galardón por su labor multidisciplinar en el género fantástico y de terror, habiendo dirigido películas como Una pandilla alucinante, El terror llama a su puerta y Robocop 3. Como guionista, también es el autor de cintas como House: una casa alucinante, Predator(2018) y varias entregas de Historias de la cripta.
Sección Órbita
Este miércoles ha sido un gran día para los amantes del cine de acción, pues la sección Órbita nos ha regalado tres sesiones frenéticas que han compaginado el cardio de la semana a más de uno.
La sesión en el Auditori de Fuerza bruta: Castigo (The Roundup: Punishment) de Heo Myeong-haeng, cuarta entrega de la exitosa saga de acción coreana, ha presentado un repertorio de puñetazos y tortas siderales ante un anfiteatro más que entregado a la causa.
Desde Estados Unidos ha llegado a la Tramuntana la taquicárdica Zerode Jean Luc Herbulot, una montaña rusa propulsada por el thriller en el que dos individuos deberán descubrir por qué llevan una bomba pegada al pecho.
Sección Panorama
Confirma el alma internacional de la sección Panorama el pase de la francesa Night Call de Michiel Blanchart, una adrenalínica revisión de El procesode Kafka en la que un joven tendrá que demostrar su inocencia mientras escapa de una ciudad inflamada por las protestas sociales.
“… no hay ni una sola película ni un solo cineasta que existan de forma aislada. Todos hemos estado inmersos en esta gran conversación continua, interrogándonos, respondiendo unos a otros y provocándonos mutuamente con nuestro trabajo a lo largo de distancias extraordinarias no solo en el espacio sino también en el tiempo…”
Martin Scorsese.
Extracto del discurso de recepción
del Premio Príncipe de Asturias.
Octubre 2018
I. INFLUENCIAS CINEMATOGRÁFICAS
Con las ideas para la concepción de Megalópolis, filme que, finalmente, ha visto la luz en 2024, reverberaron en la mente soñadora del director de La Ley de la Calle(Rumble Fish, EEUU, 1983) otras obras cinematográficas que constituyen algunos de los pilares de su vida como cinéfilo.
Destaca una de las películas más vanguardistas e innovadoras de todos los tiempos, Ciudadano Kane(Citizen Kane, EEUU, 1940), la influyente ópera prima de Orson Welles, un filme del que el veterano cineasta extrapola (además de ideas de una puesta en escena que todavía asombra al mundo y cuya influencia se había acusado notablemente en la mencionada Corazonada), cierto tono de crónica periodística y del retrato de un personaje público Bigger than life, con sus misterios, zonas oscuras y el poder de fascinación que despiertan entre la opinión pública las mentes visionarias; las audacias formales del film conspirativo El Mensajero del miedo (The Manchurian Candidate, EEUU, 1962), de John Frankenheimer, el realizador favorito de Francis Ford Coppola de los que componen la denominada generación de la televisión, se deja ver ocasionalmente en algunas secuencias; la fascinación que el cine mudo ejerce sobre Coppola tampoco se sustrae del área de inspiración.
Cabiria(Cabiria, Visione Storica del Terzo Secolo A.C., Italia, 1914) de Giovanni Pastrone, ese fresco histórico ambientado en Cartago durante las guerras púnicas; el Ben-Hur (EEUU, 1925), de Fred Niblo, cuya ligereza visual del jolgorio romano, en permanente tono festivo, reverbera en las secuencias que transcurren en el interior del Madison Square Garden (se ve claramente ese nombre en el edificio desde fuera, pero en su interior es denominado el Coliseo), con un escenario ovalado por donde las cuadrigas compiten, rodeando tres círculos interiores, donde los luchadores combaten al más puro estilo wrestler; la concepción arquitectónica de “mundo futuro” retratada por Fritz Lang en su magistral Metrópolis(a su vez inspirada en su día en las avenidas y edificios neoyorquinos); o esa innovadora partición de la imagen en tres secciones en la pantalla del cine, que ya realizaba Abel Gance en su Napoleón(Napoleon, Francia, 1927), el fresco histórico de más de 300 minutos de duración que Coppola restauró con su propio dinero en la década de los 80.
La Bella y la Bestia (La Belle et la Bête, Francia, 1946), de Jacques Cocteau, y su barroquismo onírico-visual figura igualmente entre las influencias alegóricas del cineasta de Detroit.
Cierta estética futurista a lo Blade Runner parece percibirse igualmente en esa bella secuencia donde Catilina, en su Citroën de los años 70, conducido por el leal asistente, Fundi Romaine (a quien da una solemne vida Lawrence Fishburne, actor que tenía 14 años cuando debutaba en el cine con Apocalypse Now) en esa secuencia nocturna y lluviosa a la que se hará referencia más adelante.
El idealista humanismo de Frank Capra y sus obras del New Deal, donde suele haber un hombre corriente (generalmente con el rostro de James Stewart o Gary Cooper) con un objetivo extraordinario y extremadamente solidario frente a aquellos todopoderosos que conspiran para acabar con él y desacreditarlo, parecen flotar en el ambiente social de este filme retro futurista.
Ese comienzo del filme donde Catalina en la cumbre del edificio detiene el tiempo, constituyen unas formidables imágenes que no desentonarían en El Cielo sobre Berlín (Der Himmel über Berlin Alemania, 1987), de Wim Wenders, ese modélico filme donde los ángeles vivían entre los humanos, escuchando sus pensamientos y contemplando las ciudades, y las puestas de sol desde los logros arquitectónicos del ser humano.
Pero, por encima de todas estas influencias cinematográficas, Megalópolis, “dialoga” con el filme de King Vidor, El Manantial(The Fountainhead, EEUU, 1949), toda una oda al individualismo en la creación en el proceso constructivo frente a los gustos convencionales de una sociedad anclada en el pasado. El culto a la mediocridad del estilo de siempre, las formas anticuadas y vetustas. Basada en la novela de Ayn Rand, El Manantiales la historia de un arquitecto en Nueva York, Howard Roark (Gary Cooper) que, en los años de euforia constructiva en la isla de Manhattan, tan solo formaliza proyectos arquitectónicos para clientes que respetan escrupulosamente su concepción de la obra que se le encarga, que lo buscan por su propia personalidad e ideas, pues no permite la menor modificación o adenda, proponiendo una modernidad en las formas, que le enfrenta a una sociedad cuya mediocridad alcanza unas cotas de tal magnitud que un poderoso periódico consagra gran parte de sus artículos en desprestigiar gratuitamente al personaje central, empeñado en no permitir una vía abierta a la evolución como la que propone éste.
Francis Ford Coppola, escritor y guionista de Megalópolis. Foto: Phil Laruso
II. INFLUENCIAS LITERARIAS
«To sleep, perchance to dream—
ay, there’s the rub, for in that sleep of death
what dreams may come»
William Shakespeare
Nuevamente Herman Hesse aparece entre las referencias del cineasta. En un momento determinado de Megalópolis, cuando Julia irrumpe en el apartamento de Catilina haciéndose pasar por una universitaria, Catilina le enseña en un instante, un ejemplar de Shiddarta, la obra que Hesse escribió como como consecuencia de su visita y estancia a la India.
Básicamente narra la búsqueda del personaje central (al que muchos han identificado plenamente con Buda) de la sabiduría como perfección en el viaje del individuo. En la década de los años 60 del siglo XX, jóvenes del mundo entero esgrimieron este libro, que había sido publicado por vez primera en 1922, como baluarte de sus inquietudes, de la necesidad de encontrarse a sí mismos y del orgullo del individualismo frente a la colectividad y a las cuestionables concepciones de la historia.
En Estados Unidos, Shiddartase publicó en 1951, probablemente gracias al premio Nobel de Hesse en 1946. Fue un elemento inspirador en todas las revoluciones que ese país acometió en la década de los 60 (la lucha por los derechos civiles, las protestas por la guerra de Vietnam, etc.). Parece evidente que la obra del suizo Herman Hesse calaba profundamente en el subconsciente de un joven oriundo de Detroit, estudiante de la UCLA que compartía promoción con Jim Morrison (inminente líder del grupo musical The Doors) en la facultad de cine.
En el texto del filme también puede rastrearse la prosa de Shakespeare, de modo expreso (los fragmentos del Hamlet que recita César Catilina cuando va a presentar en sociedad su proyecto para la ciudad, con el ser o no ser y los sueños que vendrán), o las maneras de empleo del lenguaje antiguo en ambientes actuales que en los últimos años se ha convertido en la marca de numerosos cineastas a la hora de adaptar la prosa de Shakespeare y otros al cine.
Coppola en su perfil de Instagram refiere entre sus influencias, más que ningún filme basado en William Shakespeare, la película británica César y Cleopatra(Cesar and Cleopatra, Reino Unido, 1945), dirigida por Gabriel Pascal, protagonizada por Vivien Leigh y Stewart Granger, que adapta, no a Shakespeare, sino a George Bernard Shaw, en una obra de teatro que, sin la menor duda, gira en torno a obras del escritor de Stratford como Marco Antonio y Cleopatra.
Entre la diatriba de sugerencias literarias se encuentran los poemas de Safo, la poetisa de la isla de Lesbos de cuya obra, mayoritariamente perdida, perdura su poema a Afrodita, algunos de cuyos versos recita Fundi Romaine, en off visual, profetizando cómo la historia entre Julia y César va cristalizando del afecto y cierta complicidad al amor más entregado.
No falta la proliferación de expresiones puramente literarias como Great Expectations, en torno a la novela del mismo título de Charles Dickens o a Pigmalión, nuevamente Bernard Shaw, para ilustrar el proceso de acercamiento de los protagonistas. La joven capta la atención del artista cuando le refiere que vio al arquitecto “cambiar las leyes de la física” y el empleo de la “simetría temporal”. Un “quiero aprender” vertido por la joven, tiende la mano del filme a la referida obra del escritor británico.
En la rueda de prensa del Festival de Cannes, el soñador de 85 años recordó una conversación con el escritor y mitólogo Joseph Campbell, autor del interesantísimo ensayo El Héroe de las mil caras, sobre la necesidad de los héroes y su función en el imaginario. Campbell le dijo al cineasta que, elegía tan solo los proyectos “…que iluminan la vida contemporánea”. Coppola compartió en la rueda de prensa de Cannes como precisamente el papel del artista es precisamente “…iluminar la vida contemporánea…”. Mostrar a las personas qué está pasando, ayudando a la gente a que lo vea, ya que, si no se entiende aquello que pasa, difícilmente se pueden cambiar las cosas.
La 57ª edición del SITGES – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya acoge una jornada intensiva a Competición, en la que destaca la presencia del equipo de Daniela Forever, la nueva película de Nacho Vigalondo. El público de Sitges ha podido adentrarse hoy en la esperada precuela de La semilla del diablo, Apartment 7A. La periodista cultural Fina Brunet ha sido homenajeada durante la jornada.
El edificio Dakota vuelve a abrir sus puertas 56 años después del estreno en salas de La semilla del diablode Roman Polanski con Apartment 7A. Tras el aplaudido paso de Relicpor la edición pandémica del festival, la directora Natalie Erika James ha invitado a los asistentes al Prado a este prólogo maldito que se pregunta, de la mano de las actrices Julia Garner y Dianne Wiest, qué pasó antes de que Rosemary se mudara a Nueva York.
Al igual que el edificio Dakota, Nacho Vigalondo también está de vuelta. Su última película, Daniela Forever, forma parte de la Sección Oficial Fantàstic a Competició de este año. Protagonizada por Henry Golding y Beatrice Grannò y presentada por el Festival de Sitges como parte del Fantastic 7 en el Marché du Film – Festival de Cannes, el largometraje presenta a un hombre que decide tomar parte de un ensayo clínico con tal de poder controlar sus sueños y conseguir volver a reunirse con su novia fallecida. Tanto Vigalondo como el resto del equipo han declarado ante la prensa. Sobre si Daniela Forever dialoga o no con su filmografía anterior, el cineasta asegura que “no quería alimentar una mitología de forma consciente, quería dejar que las cosas sudaran”. También ha defendido que “tus influencias siempre acaban apareciendo en todo lo que haces, no hace falta tenerlas en mente para que impregnen tus películas; cualquier actividad poética tiene que ver con lo inconsciente”.
La actriz Nathalie Poza ha defendido lo estimulante de narrar “la necesidad de mantener vivo lo que no lo está; ha sido una experiencia sanadora”. Mientras el equipo alababa lo placentero de trabajar con Vigalondo, él ha diferido humildemente: “No tengo ningún tipo de disciplina, me han diagnosticado TDAH ya de adulto”. Sobre la decisión de rodar parte de la película en betacam, el cineasta ha asegurado que “la única razón por la que nos da miedo esto es porque A24 no lo ha hecho antes”. La actriz Beatrice Grannò, sobre la explícita referencia a Evangelion, nos cuenta que fue un salto al vacío: “Nacho me decía que confiara, que mucha gente iba a amar la referencia”.
Homenaje a la periodista cultural Fina Brunet
Justo antes de la proyección de Daniela Forever en el Auditori, el Festival ha rendido homenaje a Fina Brunet, periodista catalana, presentadora de radio y televisión y amiga del Festival, siendo presentadora de muchas sesiones míticas de Sitges. La que pasará a la historia de la televisión nacional como uno de los rostros más icónicos de TV3, habiendo participado tanto en sus informativos como en programas como Els Matins o Tres senyores i un señor, ha recogido esta noche el Premio Kong Honorífico.
El Auditori ha acogido numerosas películas que compiten por ser las ganadoras de esta edición. Una de ellas es Meanwhile on Earth, el regreso a Sitges del cineasta que conmovió al Festival con su ¿Dónde está mi cuerpo? en 2019. Jérémy Clapin se lanza a la acción en imagen real con este relato de extraterrestres que generó muy buenas reacciones en el pasado festival de Berlín.
Justo después la pantalla principal del Festival ha acogido Night Silence (Cisza Nocna) de Bartosz M. Kowalski. El director polaco ha traído a Sitges un survival horror en el que un actor ingresado en una residencia deberá defenderse de una grotesca amenaza.
Justo después de la pausa para comer, el Auditori ha reanudado la sección con Animalede Emma Benesta, una rareza francesa que mezcla corridas de toros en una pequeña región del sur de Francia con bestias salvajes causantes de misteriosas desapariciones, y Sister Midnightde Karan Kandhari, retrato de una mujer rebelada y salvaje como consecuencia de un matrimonio concertado en Bombay.
Ha cerrado la jornada la proyección nocturna de Strange Darling de JT Mollner, un imprevisible juego del gato y el ratón elogiado por Stephen King que cuenta con Willa Fitzgerald, Kyle Gallner y Barbara Hershey como reparto de lujo.
Noves Visions
Noves Visions también ha vivido un día intenso con la proyección en Prado de un tríptico que concentra a la perfección la esencia disruptiva de la sección. El propio título de Things Will Be Different de Michael Felker parece ser una declaración de intenciones, presentando un experimental rompecabezas sci-fi ideal para cualquier fan del cine de Aaron Moorhead y Justin Benson.
Sam y Andy Zuchero han presentado en la sección su primer largometraje, Love Me. Kristen Stewart y Steven Yeun interpretan a una boya y un satélite en una historia de amor que solo podría existir en Sitges.
Para acabar, Ryan J. Sloan, electricista de profesión, ha compartido en el Prado su opera prima Gazer, un paranoico thriller rodado en 16mm que ha alterado la noción del tiempo de toda una sala.