El demonio ha vuelto a ponerse delante de la cámara. Mike Flanagan, uno de los nombres clave del terror contemporáneo, ha iniciado en Nueva York el rodaje de su nueva película ambientada en el universo de El exorcista, un proyecto de gran estudio que llega con la misión de reconciliar una franquicia mítica con una generación que ha descubierto el miedo, precisamente, a través de sus series. Ha sido el propio cineasta quien esta misma semana ha anunciado el arranque de la filmación compartiendo en sus redes sociales una fotografía de la claqueta del primer día de rodaje.
Una historia original dentro del universo de El exorcista
Lejos de la deriva que supuso la reciente El exorcista: Creyente (2023), dirigida por David Gordon Green, el filme producido por Universal junto a Blumhouse, Atomic Monster y Morgan Creek no será ni remake del clásico de William Friedkin ni secuela de las últimas entregas, sino una historia original situada dentro del mismo mundo de posesiones y exorcismos. Flanagan ha llegado a describirla como la película más terrorífica de su carrera, consciente de que se adentra en un territorio donde el imaginario colectivo está grabado a fuego.
Scarlett Johansson lidera un reparto de lujo
Scarlett Johansson lidera el reparto dando vida a un personaje nuevo, desligado de la familia MacNeil que el público asocia inmediatamente con el título. A su lado figura el joven Jacobi Jupe, surgido de la aclamada adaptación de Hamnet, nominada a 8 Premios Óscar, y nombres como Diane Lane o Chiwetel Ejiofor, en un casting que combina prestigio, presencia mediática y potencial para el género. En la parte técnica, Flanagan vuelve a apoyarse en el director de fotografía Michael Fimognari, lo que anticipa un terror de atmósfera densa y planificación milimétrica antes que de sobresalto fácil. El estreno en cines está fijado para marzo de 2027, en una fecha reservada por el estudio como gran evento de horror de la temporada.
El regreso de Carrie bajo la mirada de Flanagan
Mientras tanto, otro fantasma literario aguarda su turno en la parrilla: Carrie. Dentro de su acuerdo con Amazon, Flanagan ha desarrollado una miniserie basada en la primera novela publicada de Stephen King, anunciada como una “reinterpretación audaz y oportuna” del clásico sobre bullying, fanatismo religioso y poderes telequinéticos. La joven Summer H. Howell encarna a Carrie White y Siena Agudong a Sue Snell, en una producción rodada en Vancouver que ya ha completado su filmación y se encuentra en postproducción a la espera de fecha de estreno.
El legado inmortal de El exorcista
El exorcista nació en 1971 como novela de William Peter Blatty, inspirada parcialmente en un célebre caso de posesión de finales de los años 40 y escrita como reflexión sobre la fe, la duda y la presencia del mal en el mundo. La adaptación de Friedkin, estrenada en 1973, no sólo rompió taquillas: fue la primera película de terror nominada al Óscar a mejor largometraje, y dejó imágenes que redefinieron para siempre la iconografía del horror religioso. A su estela llegaron tres secuelas, dos precuelas y una serie televisiva estrenada en 2016 en Fox, siempre orbitando en torno al demonio Pazuzu y al ritual católico como campo de batalla.
Que sea precisamente Flanagan quien tome ahora el relevo no es casual. El director ha construido una filmografía que une cine y televisión bajo una misma línea emocional: desde su debut con Absentia y Oculus a Hush, El juego de Gerald, Doctor Sueño o La vida de Chuck en la gran pantalla, y de La maldición de Hill House y Bly Manor a Misa de medianoche, The Midnight Club o La caída de la Casa Usher en el formato serie. Sus obras hablan de duelo, culpa, adicciones, fe quebrada y memoria, utilizando lo sobrenatural como metáfora de heridas íntimas.
Flanagan y los infiernos literarios de Stephen King y William Peter Blatty
Esa mirada parece especialmente adecuada para regresar tanto al infierno teológico de Blatty como al adolescente de King. En El exorcista, la posesión siempre fue también una lucha por el alma en un mundo donde la religión empezaba a resquebrajarse; en Carrie, la furia telequinética canaliza décadas de violencia de género, humillación escolar y fanatismo materno. Flanagan, que ya negoció entre el imaginario literario y el cinematográfico en Doctor Sueño, se enfrenta ahora al doble reto de honrar dos mitos fundacionales mientras intenta que hablen al presente.









