Con Insidious en 2010 y Expediente Warren en 2013, la dupla formada por James Wan y Leigh Whannell impulsaron una nueva moda de cine de fantasmas en Hollywood, rescatando una forma más clásica de entender el terror, apoyándose en la puesta en escena y la sugerencia sobre la exposición de los elementos sobrenaturales. Ambos títulos, amparados en su éxito, iniciaron sendas franquicias que se han ido extendiendo hasta nuestros días, con múltiples entregas. Aunque Wan y Whannell han permanecido como productores en ambas, Wan sólo repitió en la primera secuela de ambos títulos, dejando el testigo a otros directores para el resto de las entregas.
Como sucediera con Expediente Warren, la sucesión de cineastas de inferior categoría y sin experiencia previa fue rebajando notablemente la calidad de las propuestas. En el caso de Insidious, la franquicia lleva agonizando varios capítulos, todos con sensación de cierre, por si la taquilla no avalaba una siguiente entrega y siempre consciente de ser películas de menor calado que la cinta original. Pese a todo, Wan y Whannell, junto con Blumhouse productions, han seguido empeñados en mantener la saga, con algún elemento mínimo que sirviera de enlace con las anteriores.
Una puerta al otro lado
Insidious. Fuera del Más Allá vuelve a repetir fórmula. Aquí, el nexo principal es el regreso de la parapsicóloga Elise Rainier, de nuevo interpretada por la veterana Lin Shaye. Como sucedió con otra creación de Wan y Whannell, Jigsaw, la continuidad del personaje en la saga ha sobrevivido a su propia muerte y aquí se vuelve a corroborar. Escrita y dirigida por Jacob Chase, cineasta procedente sobre todo del terreno del cortometraje de terror, esta sexta entrega de la franquicia busca seguir ampliando la mitología de la misma, incorporando nuevos elementos que puedan permitir resquicios argumentales de cara al futuro. Si hasta ahora la dinámica era introducir a los personajes en “el más allá”, esa especie de dimensión paralela, ante sala de la otra vida y donde espíritus atormentados han quedado atrapados; este nuevo capítulo convierte la separación entre el plano físico y el más allá en una puerta de doble sentido.

Más fan service que novedad
Desvinculada de la historia de la familia Lambert, la película ofrece otro tipo de guiños a la saga, como el regreso de algunas de las criaturas sobrenaturales de las entregas anteriores, aunque esto quede más como fan service, que como una aportación interesante para la trama. Sí mantiene una coherencia estética con las anteriores, especialmente en lo referente a la escenificación del Más Allá y en el diseño artístico de los fantasmas; sin embargo, la película se puede ver de manera independiente.
Cuando el terror pierde fuerza
Podemos decir que, dentro de la franquicia, esta sexta entrega nos ha parecido más satisfactoria que sus tres inmediatas predecesoras, aunque sí repite las carencias de aquellas, es decir, un guion pobre, una producción poco inspirada y una dirección anémica que realmente pudieran sacar verdadero partido a la trama de partida (interesante, pese a recordarnos levemente al argumento de Poltergeist 2). Nos volvemos a encontrar con otro problema recurrente en la saga y es lo involuntariamente cómico que puede resultar la puesta en escena de los elementos de terror, provocando un efecto contrario al buscado. En este caso, hay tres personajes ancianos cuya presencia en pantalla roza (y en varias ocasiones, traspasa) lo ridículo.
Como comentario positivo, podemos decir que Insidious. Fuera del Más Allá va mejorando a medida que su metraje avanza, pero, lamentablemente, el resultado final vuelve a ser bastante irregular. Jacob Chase hace un esfuerzo por elevar el listón de la saga tras las últimas secuelas, pero sigue quedándose corto y, una vez más, volvemos a salir de la sala con la sensación de saga agonizante, que tenían que haber cerrado varias entregas atrás, pero que, como maldición fantasmafórica, parece destinada a seguir repitiendo los mismos errores.











