‘HELLRAISER’, la serie: Pinhead traerá el infierno a la televisión

El escritor y artista visual Clive Barker, originario de Liverpool, es uno de los más aclamados autores de novelas de terror y fantasía. Varios de sus relatos han sido adaptados al cine, tres dirigidos por el propio Barker que se alzan como clásicos del género: Hellraiser: Los que traen el Infierno (1987), Razas de noche (1990) y El señor de las ilusiones (1995). Basado en su novela The Hellbound heart, su debut en la dirección fue el germen de una de las sagas cinematográficas más prolíferas del terror, con un total de diez largometrajes, y cuna del icono popular Pinhead, los cruentos cenobitas y toda una mitología que ha alimentado a la industria del merchandising o los cómics gracias a la demanda de sus acérrimos seguidores. Sin embargo, los abominables personajes hasta ahora no habían dado el salto a la pequeña pantalla en formato serie.

Mientras recientemente llegaban nuevas noticias sobre un reboot para el cine de la mano de Spyglass Media que dirigiría David Bruckner, responsable del interesante thriller de terror folk The Ritual (2017), HBO anunciaba esta semana en primicia para el portal especializado Joblo.com la producción de un serial.

La película original, obra de culto con efectos físicos y de maquillaje al servicio de una representación explícita y gore, narraba la historia de Frank Cotton, quien adquiere un extraño cubo, la “Configuración de los lamentos”, una especie de portal a otra dimensión. Las criaturas procedentes del más allá acabarán con su vida tras provocarle los más terribles tormentos. Dos décadas más tarde, su hermano (Andrew Robinson), su nueva esposa (Clare Higgins) y su hija Kirsty (Ashley Laurence) se mudarán a la casa donde sucedió todo y Frank reaparecerá desencadenando un dolor inimaginable. Entre las aberraciones que llegarán del submundo, se encuentra el citado Pinhead, interpretado en ocho ocasiones por el actor Doug Bradley, amigo de la infancia de Clive Barker.

Según se ha desvelado, la nueva serie pivotará alrededor del líder cenobita y expandirá el universo conocido. Para ello contará tras las cámaras con David Gordon Green, director y guionista del remake La noche de Halloween (2018) y también responsable de las secuelas en produccción Halloween Kills (2020) y Halloween Ends (2021).

David S. Goyer (Dark City, Batman Begins, El caballero oscuro) trabaja en el guion del proyecto cinematográfico que podría recuperar la franquicia para la gran pantalla, pues las últimas entregas (la más reciente Hellraiser: Judgment, en 2018) han visto la luz solo bajo demanda o en vídeo doméstico con presupuestos muy ajustados. Por su parte, escribirán para la serie Mark Verheiden (Battlestar Gallactica) y Michael Dougherty (Godzilla: Rey de los monstruos).

Entretanto, se desconoce la vinculación creativa de Clive Barker con cualquiera de estos dos proyectos en desarrollo, más allá de la autoría del imaginario original y los derechos de explotación.

Planet Horror presenta «La Casa del Terror», charlas en directo entre Ángel Sala y los mejores cineastas del género

Planet Horror, el único servicio directo al consumidor especializado en cine de terror en España, presenta «La Casa del Terror», conversaciones en directo en el perfil de Instagram de la plataforma entre el director del Festival de Sitges Ángel Sala y algunos de los cineastas más imprescindibles del cine de género de nuestro país.

Álex de la Iglesia será el primer invitado este jueves 30 de abril a las 12:00h, mientras que Paco Plaza será entrevistado el viernes 1 de mayo a la misma hora. De esta manera, Planet Horror será un punto de encuentro donde los fans del terror confinados en casa tendrán la oportunidad de ver y escuchar a grandes nombres del género hablar sobre su filmografía y visión del cine.

«La Casa del Terror» se retransmitirá a pantalla partida entre el director y el invitado que conversarán sobre diferentes temas relacionados con el terror. Además, los usuarios podrán enviar previamente por mensaje directo a Planet Horror en Instagram sus preguntas para que sean contestados por el invitado. Al terminar cada conversación, que tendrá una duración estimada de media hora, se podrá disfrutar del contenido en las historias archivadas en la red social.

El título y el estilo de la gráfica de la propuesta «La Casa del Terror» es, además, un pequeño homenaje a Chicho Ibáñez Serrador y sus Historias para no dormir.

Planet Horror es la única plataforma bajo demanda de películas del género en España. Los títulos de Planet Horror se pueden ver directamente en la página web planethorror.es, en las aplicaciones para dispositivos móviles iOS y Android y en la aplicación de Samsung Smart TV. La suscripción a la plataforma se realiza mediante un pago único anual de 19,99€. El catálogo de Planet Horror se nutre de películas inéditas en España, títulos premiados en los mejores festivales especializados y verdaderos clásicos de culto.

La SAGA SKYWALKER COMPLETA llega a DISNEY+

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El capítulo final de la saga Skywalker, Star Wars: El ascenso de Skywalker, estará disponible en Disney+ como homenaje al Día Star Wars, el 4 de mayo. Por primera vez, los fans podrán disfrutar de la saga Skywalker completa en un mismo lugar. La saga, que comenzó en 1977 con la película de George Lucas Star Wars: Una nueva esperanza, ya forma parte de la amplia colección de películas y series de Star Wars en Disney+ que incluye The Mandalorian, Star Wars: The Clone Wars. La temporada final y Rogue One: Una historia de Star Wars.

Lucasfilm y el director J.J. Abrams volvieron a unir fuerzas en Star Wars: El ascenso de Skywalker, el emocionante capítulo final de la saga Skywalker, donde se libra una batalla heroica para restaurar la paz y la libertad en la galaxia, en un desenlace épico y formidable. La película está protagonizada por Carrie Fisher, Mark Hamill, Adam Driver, Daisy Ridley, John Boyega, Oscar Isaac, Anthony Daniels, Naomi Ackie, Domhnall Gleeson, Richard E. Grant, Lupita Nyong’o, Keri Russell, Joonas Suotamo, Kelly Marie Tran, con Ian McDiarmid y Billy Dee Williams.

Star Wars: El ascenso de Skywalker se incorpora al contenido del 4 de mayo en Disney+, que incluye el estreno de la serie documental de ocho episodios titulada Galería Disney: Star Wars: The Mandalorian y el final de la premiada serie animada Star Wars: The Clone Wars. Este contenido sigue al episodio final de la primera temporada de The Mandalorian el 1 de mayo en Reino Unido, Francia, Italia, Alemania, España, Italia, Austria y Suiza.

Además de estos nuevos títulos, Disney+ también rendirá homenaje a Star Wars toda la semana a través de una tematización de la plataforma con concept arts de la saga, como una galería conmemorativa el 4 de mayo en el que cada película irá acompañada de sus diseños originales. Desde Star Wars: Una nueva esperanza hasta The Mandalorian, estos diseños incluirán las creaciones de conocidos artistas como el legendario Ralph McQuarrie y el artista, autor y diseñador de producción ganador de un Premio de la Academia, Doug Chiang. Al mismo tiempo, en la pantalla de inicio de Disney+, el apartado de Star Wars, visible en la web y en dispositivos conectados a Internet, se actualizará con una nueva animación que homenajea al conocido salto al hiperespacio de la saga.

Star Wars: El ascenso de Skywalker está dirigida por J.J. Abrams y producida por Kathleen Kennedy, Abrams y Michelle Rejwan. Callum Greene Tommy Gormley y Jason McGatlin son los productores ejecutivos. El guion es obra de Chris Terrio y J.J. Abrams; la historia es de Derek Connolly, Colin Trevorrow, J.J. Abrams y Chris Terrio, basada en personajes creados por George Lucas.

Los festivales de cine fantástico dan la talla

Con la crisis sanitaria internacional y el confinamiento global que ha traído consigo la pandemia por el coronavirus Covid-19, también muchos festivales y mercados internacionales de cine que hubieran celebrado en estas fechas sus nuevas ediciones han sido cancelados o pospuestos descalabrando el calendario anual por el que se rigen industria, crítica y público, con su asistencia o siguiendo sus novedades desde la distancia.

En el marco del fantástico, el Sombra, Festival de Cine Fantástico Europeo de Murcia, aplazó su novena edición inicialmente prevista para marzo hasta finales de septiembre; y el , que arrancaría el próximo 9 de mayo, busca nuevas fechas para el desarrollo de su 26 edición.

Mientras tanto otros certámenes, como el célebre Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges o el Festival de Cine Fantástico de Canarias Isla Calavera, previstos para el próximo otoño, mantienen de momento las fechas anunciadas y ofrecen en estos momentos actividades prefestival para disfrutar de modo online.

El de Canarias, que tiene como sede oficial la isla de Tenerife, ha puesto en marcha dos iniciativas que se han vuelto virales en los últimos días. Por un lado, la propuesta “Cine de Cuarentena”, que ofrece al aficionado al género fantástico disfrutar de cortometrajes de ficción y documentales, la mayoría proyectados en pantalla grande en ediciones anteriores del festival y muchos de ellos ofertados por primera vez en abierto. Una selección que arrancó con cuatro propuestas y ha ido sumado nuevos títulos para el disfrute de sus seguidores. Con la colaboración de sus autores, cuatro trabajos de producción española, reconocidos en el ámbito internacional, abrieron el catálogo: el drama fantástico Cambio (2016), de Daniel Romero; el relato de terror Mr. Dentonn (2013), de Iván Villamel; la comedia Héroe (2016), de los canarios José J. Ramallo y Vasni J. Ramos; y Porque hay cosas que nunca se olvidan (2008), de Lucas Figueroa, Premio Guinness de los récords al cortometraje más premiado de la historia.

Esta semana, han visto también la luz en la web www.festivalislacalavera.com el maravilloso poema visual La Cañada de los ingleses (2014), de Víctor Matellano, con un fabuloso elenco artístico y técnico; los documentales El traje de Superman (Juan Manuel Díaz Lima, 2017) y Un chico de portada: El arte de Macario Gómez (David Muñoz, 2012) y Oda a la sangre, un adelanto exclusivo del proyecto de largometraje del realizador tinerfeño Cándido Pérez de Armas.

De otro lado, Isla Calavera ha lanzado en sus redes sociales la acción “La Fantasía al rescate”, que consiste en la recomendación de títulos disponibles bajo demanda por parte de sus propios directores o intérpretes, para que los usuarios tengan opciones interesantes para ver estas semanas. El director y guionista Alejandro Brugués (Juan de los Muertos), desde Los Ángeles, lanzó un mensaje de ánimo a los seguidores del Festival Isla Calavera y propuso dos de sus películas más recientes: sus trabajos para las antologías Nightmare Cinema (The Thing in the Woods) e Into the Dark (Pooka lives!).

Por otra parte, ayer sábado lanzaban el saludo del polifacético Carlos Areces, quien ha visitado el evento en dos ocasiones, quien propone visionar en estos días su película Lobos de Arga (2011).

En palabras de los codirectores del certamen Daniel Fumero y Ramón González Trujillo: “Es en estos momentos de necesidad cultural cuando se tiene que dar la talla. Todos los autores y artistas que han colaborado en estas iniciativas han sido muy generosos y prueba de ello es que sumaremos nuevos títulos y recomendaciones sin pausa en las próximas semanas. La incorporación de títulos de profesionales canarios junto a cortometrajes realizados en todo el mundo confirma la gran calidad de los cineastas del Archipiélago”.

Crítica: ‘BODIES AT REST’. Renny Harlin, quién te ha visto y quién te ve

El cineasta Renny Harlin, otrora rey del mambo en el cine de acción, hace años que decidió dar el salto a otras cinematografías para probar fortuna. De producción china, Bodies at Rest se presenta como un refrito de La Jungla de Cristal y La Habitación del Pánico, por lo que contar con el director de La Jungla 2 (1990) era, a priori, un punto a favor de la producción.

Desgraciadamente, el resultado queda muy, muy alejado de cualquiera de estas referencias. Harlin se dedica a mover continuamente la cámara para dar sensación de dinamismo, apuesta por un montaje rápido y sin dejar espacio al espectador para respirar, y convierte a la película en una huida hacia delante con la confianza de que nadie se pare a pensar en el desarrollo de la trama.

El Renny Harlin de 2020 está muy alejado del director de Máximo Riesgo (1993) y parece ya apático y desencantado con su profesión.

El guion de David Lesser, guionista cuyo currículum está formado básicamente por su trabajo en las series ¿Quién es el Jefe?, Entrenador y Sabrina, Una Bruja Adolescente, es puro material de derribo, plagiando sin vergüenza alguna situaciones de clásicos del género, pero bañado todo con una construcción absurda, carente de verosimilitud alguna, con giros forzados para alargar un argumento de 15 minutos en una película de hora y media.

Nada, repito, nada, ni siquiera la nostalgia por la filmografía de un cineasta que antaño nos ofreció buenas películas, justifica el visionado de esta película. Háganse un favor y bórrenla de su plataforma.

Sinopsis de BODIES AT REST

En una morgue, un experto forense y su ayudante se enfrentan a unos intrusos que quieren recuperar una bala del cuerpo de una víctima.

TECNÓMADAS. Capítulo 1.1. ARTHEMIS

El palacio del drav Raccolys era un caos. O lo más parecido al caos que podía haber en aquel mundo. Desde que el drav había muerto asesinado —según las malas lenguas— por uno de los administradores de paz, su lujoso palacio, un conjunto de edificios que abarcaba casi tres kilómetros cuadrados, era pasto de las alimañas. Pero no de las que vivían en el desierto de alrededor, sino de las que Telémacus le había dicho a su hijo que daban miedo de verdad: las que vestían ropas nobles, comían todos los días en salones de lujo, e intentaban disimular su condición de chusma de la peor calaña bañándose en perfumes caros.

El drav, como todos los administradores de paz, había sido un amo despiadado, y también un estricto gestor de sus posesiones. Esto no habría sido algo excesivamente malo de no ser porque dentro de esa palabra, «posesiones», los dravs incluían no solo la tierra y todo lo que hubiese sobre ella, sino también a la gente que la habitaba. Para la retorcida mente de un administrador, los seres vivos no eran personas, ni animales, sino «activos»: números que crecían o decrecían en sus libros de cuentas según lo próspera que hubiese sido la temporada.

Para los miembros de su gabinete y sus respectivos clanes de cazarrecompensas, que se habían quedado huérfanos no hacía mucho, la forma que tenían de hacer las cosas en Enómena era la mejor. O si no la mejor, al menos, la única posible. Habían pasado cuatro generaciones desde el Día del Apagón, cuando las naves espaciales dejaron de volar. En aquella época, según contaban los que aún tenían acceso a tales leyendas, Enómena pertenecía a una gigantesca ecúmene galáctica benévola llamada Imperio Gestáltico, compuesta por miles y miles de mundos terraformados extendidos por todo el brazo espiral. Debido a un prodigio —una hechicería, dirían muchos— llamado proyección mnémica, esas naves no tenían que valerse de su propio sistema de impulsión para recorrer aquellas vastas distancias; bastaba con que los miembros de una secta ya extinguida «enlazaran» sus mentes con la de un dios llamado Emperador Gestáltico, y este teleportaba las naves de un sistema solar a otro. Daba igual cómo de inconmensurables fueran las distancias, el Emperador los trasladaba de un punto a otro del camino en un parpadeo.

Gracias a ese milagro, que habían llegado a dar por sentado todos los habitantes del imperio, la gran civilización de las Cinco Ramas de la especie humana florecía prósperamente. La hacía posible. Pero un mal día, sin previo aviso, el milagro se extinguió. Los miembros de aquella secta hoy olvidada intentaron conectar sus mentes con el psykhôs central, y no pudieron. Nadie les respondió. Asustados, se miraron unos a otros rezando porque aquello fuera algo temporal y se restableciera pronto el equilibrio.

Pero este nunca llegó. La teleportación mnémica no volvió a ser posible, y por algún innombrable cataclismo que ni los escolásticos pudieron explicar, los poderes psíquicos desaparecieron del universo. Todo lo que hacía posible sus vidas, su estado de bienestar, su comunicación con mundos muy lejanos, se esfumó de la noche a la mañana. Años después, a los habitantes de Enómena les llegaron ecos de lejanísimas transmisiones de taquiones que contaban cosas espeluznantes sobre una guerra a escala galáctica que, sin embargo, nunca alcanzó a los mundos de la periferia. Si realmente ocurrió un cataclismo semejante, Enómena no se enteró. Estaba demasiado lejos y no tenía ninguna importancia estratégica.

Sencillamente, los olvidaron.

La casta de los drav, y todas las demás que se disputaban el dominio del planeta, fueron una consecuencia de aquello. Enómena, como casi todos los mundos de la periferia, estaba aún a medio terraformar cuando el contacto se cortó. No poseía un equilibrio planetológico sostenible a largo plazo, por lo que muchas de las cosas que se intentaron, fracasaron. La comida escaseó. Los recursos minerales y energéticos se agotaron rápidamente, y no existía una forma fácil de extraerlos del subsuelo. Como muchos líderes desesperados de la época dijeron, cuando uno tiene una fuente inagotable de recursos a un ¡plop! de distancia —entiéndase por tal el ruido que muchos se imaginaban que hacían las naves al saltar—, no se para a pensar que esa fuente en realidad se halla a una distancia tan descomunal que a la mente humana le cuesta entenderla.

Los dravitas y muchos otros clanes de mutantes postmnémicos fueron una consecuencia directa de aquel cataclismo. Nadie, ni los más ancianos eruditos, sabían qué había ocasionado que los derivantes y los portadores más poderosos de aquella época —gente con poderes psíquicos garantizados por unos fantasmas llamados Ids— mutaran en… otras cosas. Sus cuerpos cambiaron, algunos dijeron que por culpa de un poder desatado que estaba contenido en sus cerebros por los Ids y que de repente corrió libre, salvaje. Era la mnémica, ese regalo de los dioses, volviéndose en contra de sus dueños y haciéndoles daño.

De todas las mutaciones que llenaron de repente el ecosistema de Enómena con algo parecido a un biotopo de alienígenas, una de las más aberrantes fue la de los drav: sus antiguos cuerpos homínidos se transmutaron en masas de carne blanda parecidas a gigantescas ensaimadas, con un racimo de ojos central asomando por su parte superior; globos oculares del tamaño de pomelos que nadaban en una solución gelatinosa de color verde oscuro. Algo repulsivo a la vista. Lo curioso era que aquellos engendros, de casi dos metros de diámetro, pensaban con una eficacia y una rapidez dignas de las antiguas computadoras. Y jamás olvidaban nada. La teoría más extendida era que la mnémica había mutado sus cuerpos para que fueran todo cerebro, todo masa encefálica, y el racimo ocular del centro no era sino una concesión a su antigua biología, su «interfaz» para contactar con el mundo.

Por desgracia, con la aceleración del pensamiento también llegó la crueldad, nadie supo por qué. Aquellas masas de neuronas líquidas, en lugar de usar sus capacidades para el bien, las emplearon para canibalizar lo poco que quedaba de la civilización de Enómena y volverse los amos de todo. En lugar de regentes, se convirtieron en tiranos. Y la debacle se aceleró.

De todo lo que habían conseguido los dravitas, lo más estable era lo que llamaban la arquitectura del terror. Era una civilización piramidal basada en la fuerza, donde la base de la pirámide del poder era muchísimo más ancha que la cúspide. El drav era el piramidión de su propio sistema de mando, y por debajo de él estaban sus señores de la guerra, a los que llamaba «administradores de paz», y un interventor general que respondía al gracioso nombre de Intérprete de los Muertos. Entre todos, mantenían el único asomo de orden que había en aquel planeta. Entre todos, gobernaban con mano de hierro y castigaban con extrema crueldad las infracciones.

Lo único que impedía que cualquiera de ellos se alzara como máximo señor de las moscas sobre un imperio de cenizas, como Telémacus bien sabía, era que los drav eran una raza autoexcluyente. Se odiaban a muerte unos a otros. El único propósito que albergaba un drav con respecto a cualquier otro de su misma especie era el asesinato y el exterminio. Por eso competían enconadamente entre sí. Y por eso había varios focos de poder en el mundo y no uno solo. Telémacus daba gracias por ello, y siempre decía que de no ser por ese equilibrio de poderes, los supervivientes del holocausto ya haría tiempo que se habrían extinguido.

No había pasado ni una semana desde que habían encontrado muerto al drav Raccolys, y su reino ya parecía un gallinero. En el interior del palacio había un gran salón de reuniones —que, cuando al drav le apetecía, podía convertirse también en arena de combates—, que en el momento en que entró el Intérprete de los Muertos, subiendo por escalones de basalto hasta una amplia antesala, estaba atestado de dravitas que discutía a grito pelado.
—¡El trono no puede permanecer desocupado tanto tiempo! ¡Debemos nombrar a un sucesor! —gritaban algunos.
—¡Lo primero es encontrar y castigar a los responsables! —les respondían otros.
—¡No! ¡Organización, antes que nada debemos garantizar una organización!

El Intérprete entró en aquel espacio que nunca había conocido la luz del sol, y que solo se iluminaba por el brillo frío de unos hachones de fuego. Caminó despacio y en silencio bajo inmensas palas de metal que movían el aire entre chirridos agudos y fiebre de metales, y trepó hasta un estrado en el que había unos sillares. Solemnemente, tomó asiento. Los sillares ocupaban un segundo lugar con respecto al trono central del drav, que dadas sus características físicas no se parecía en modo alguno a una silla, sino más bien a una pequeña pecera llena de agujas que en tiempos se habían clavado en el cuerpo del líder, monitoreándolo.

Kar N’Kal, el Intérprete de los Muertos, alzó una mano pidiendo paz, y no la bajó hasta que cesó la algarabía. Centenares de ojos, no todos humanos, se posaron en su siniestra y ominosa figura. Los asistentes a la reunión cubrían sus cuerpos o bien con la indumentaria de los cazadores de recompensas y los mercenarios, o bien con prendas que imitaban las de los Señores de las Estrellas: botas altas, capas señoriales, pellizas de piel de toro o borceguíes que les llegaban hasta la rodilla. Los que se creían muy importantes lucían mitras de oro como si fueran coronas.
—Hermanos, calmaos —dijo Kar N’Kal con voz sosegada—. Nuestra organización se enfrenta a una crisis sin precedentes, pues nuestro amado líder ha sido asesinado. Jamás creímos que esto pudiera llegar a suceder, pero ocurrió. Para aquellos que estáis sedientos de venganza, os diré que los culpables serán hallados y debidamente ajusticiados. Para los que estáis preocupados por la inminente invasión del resto de los clanes que aún conservan a su drav (uno de los cuales, y si lo pensáis no andaréis errados, podría estar detrás de esto), os diré lo siguiente: tomaré las medidas pertinentes para proteger el palacio contra un ataque bien organizado. No conseguirán doblegarnos. No nos borrarán de la faz de Enómena.

Eso arrancó un coro de aplausos. Era justo lo que aquella chusma quería oír. En líneas generales, a nivel personal Kar estaba de acuerdo con el discurso que les acababa de soltar… pero con matices. Con importantes matices.
—Queremos que se abra el erario y se contabilicen las recompensas —dijo un cazador, del gremio de los rastreadores de presas—. Raccolys nos debía mucho dinero, y si va a seguir funcionando este mismo sistema, nos deberá más cuando empecemos a cobrarnos las cabezas de los culpables de su asesinato.

Carroña, eso es lo que sois, pensó Kar, mirándolo a él y a los de su clan con disgusto. Solo pensáis en cazar y cobrar. Para quién o por qué, os da exactamente igual. Supongo que la palabra cazarrecompensas define precisamente eso.
—El erario dará para pagaros, no tienes que preocuparte por eso, Bloush —le dijo de mala gana—. Tú y tus hermanos de profesión podéis estar tranquilos. De hecho, podéis salir ya ahí fuera a empezar la temporada de caza. Sabéis que los culpables de este desastre siguen libres, y que quienes los contrataron seguro que están ahora mismo celebrando su victoria. Cada segundo que pasa, es un segundo más que están disfrutando de una vida que nos les pertenece.

El cazador se puso en pie. Pertenecía a otra de las mutaciones de Enómena, unos seres que existían solo desde el Día del Apagón y que eran conocidos como ragkordis: humanoides con la cabeza deformada hacia atrás y órganos sensoriales situados en los hombros y alrededor de las caderas, en lugar de en el centro de la cara. Allí, donde deberían haber estado sus ojos si fueran humanos normales, había una especie de vulva con unos labios que se abrían en iris, y que en lugar de órganos sexuales contenía un diencéfalo troncoidal que, según lo que se contaba de ellos, les permitía captar ondas de radio y otras frecuencias mucho más débiles, así como transmitir también en ellas. Los ragkordis eran aparatos de radio vivientes.
—El árbol de pruebas aún no ha sido demostrado —dijo—, pero creo que todos en esta sala sabemos quiénes son los candidatos más probables: Darok, Ursa y Qamleq, los tres señores del crimen de las Tierras Baldías. —Al oír esos nombres, la gente hizo asentimientos con la cabeza y empezó a murmurar—. Desde hace muchos años codician los terrenos pertenecientes a Raccolys, y han luchado por ellos en más de una ocasión.
—Tienes razón, son los candidatos más probables —admitió el Intérprete—, pero eso no los convierte directamente en culpables. Si alguno de vosotros comienza una cacería sagrada contra ellos, podría acelerar lo que todos sabemos que acabará ocurriendo: la guerra entre clanes. Y no nos conviene que dé comienzo… aún.
—¡Pamplinas! Una acción rápida y brutal suele ser el mejor atajo para conseguir la victoria. ¡Ahora mismo, antes de que tengan tiempo de preguntarse qué vamos a hacer! Decapitemos a esas tres serpientes y sus reinos caerán también en el caos. Entonces jugaremos en igualdad de condiciones.
«¡Sí, acción, acción!», gritaron los presentes, poseídos por una rabiosa ansiedad de llevar a cabo alguna acción, la que fuera, para que diera la sensación de que los antiguos siervos de Raccolys no estaban paralizados por el miedo. Pero Kar N’Kal no estaba seguro: una respuesta rápida y salvaje transmitiría un mensaje contundente a sus enemigos, sí. Pero ¿y si se equivocaban de blanco? ¿Y si atacaban a algún clan que podría ser su aliado en la futura guerra contra los demás? Aunque la familia de Raccolys era numerosa, y su palacio un gran bastión, en realidad no tenían nada que hacer si los otros drav los atacaban en masa. Los aniquilarían, y esa, por mucho que a los administradores de paz allí presentes no les gustara oírlo, era una certeza matemática.
Se levantó para pedir paz. Esta vez le costó más conseguir que se callaran. Cuando su voz volvió a ser audible, exclamó:
—¡Tranquilizaos, hermanos! Las retribuciones de sangre serán exigidas y las cabezas culpables debidamente empaladas. No podemos arriesgarnos a dar un paso en falso. Tenemos que averiguar quién mató a nuestro amo, y por qué, y yo en persona autorizaré la cacería sagrada. ¡Debemos ser sensatos, o nuestra rabia se volverá contra nosotros!
Esas palabras no calaron bien entre la audiencia, que se levantó en masa y empezó a protestar a grito pelado, algunos incluso a insultarse y a empujarse. Algunas armas fueron desenfundadas mientras el Intérprete sacudía con decepción la cabeza. No, aquello no estaba saliendo bien. Tendría que hablar con los maestros cazadores aparte, a solas, para intentar conformar un plan de acción que…

Unos estampidos resonaron en las grandes puertas dobles del salón. Alguien quería entrar, y quería que todo el mundo se diera cuenta.
Un esclavo salió a ver quién era, pero un empujón lo hizo entrar de nuevo rodando por el suelo. Las puertas se abrieron lo justo como para dejar pasar una única figura humana, delgada y no demasiado alta, pero enfundada en una armadura con musculatura inteligente de diamadio y placas de blindaje antiláser. Su silueta era indudablemente la de una mujer, y tenía la cabeza cubierta por un casco ceremonial endhary, un óvalo de metal líquido que iba cambiando conforme la luz incidía sobre él.
Todo el mundo se quedó mudo, paralizado del asombro, mirando a la recién llegada. Su reputación la precedía, eso el Intérprete lo tenía muy claro: era la cazadora más famosa del planeta, Arthemis de Ésfenox. Y traía un saco agarrado con una mano, un saco manchado por la parte inferior de rojo.

Arthemis se detuvo en medio del enorme semicírculo, repasó a los presentes con la mirada, y arrojó el saco a los pies del Intérprete de los Muertos. Al abrirse dejó salir rodando tres cabezas cercenadas, cuya identidad arrancó una exclamación de todos los presentes: eran Darok, Ursa y Qamleq. O lo que quedaba de ellos.
—Uauh —murmuró Bloush—. Menuda entrada.
Kar N’Kal miró de hito en hito a la cazarrecompensas, e iba a decir algo, pero esta se le adelantó.
—El tiempo para los debates acabó hace días. —El casco de metal líquido le deformaba la voz—. Mientras vosotros perdíais el tiempo hablando, yo he estado trabajando. Y aquí está la prueba.
—P… pero… ¡qué has hecho! —explotó el Intérprete, tirándose con furia de los cabellos anudados en tirabuzones—. ¡Cómo te has atrevido a tomar esta clase de iniciativa, sin… sin un contrato previo, sin una cacería sagrada!
—Déjate de monsergas, Kary. No te atrevas a contaminar el aire con tus estupideces. Esto era lo que había de hacerse, y yo lo he hecho. Mañana mismo tenemos que marchar sobre el resto de los clanes e invadirlos, antes de que se recuperen del shock.
—¿Así por las buenas? ¿Y cómo pretendes ganar esta lucha? ¿Aniquilándolos a todos a la vez?
Suponiendo que la muerte de Arthemis era lo que decretaría el Intérprete de un momento a otro, e intentando ganarse su favor, uno de los mercenarios atacó a la cazadora a traición: su látigo neural restalló en el aire, lanzándose como una cobra sobre la mujer. Pero esta reaccionó a una velocidad que solo una armadura con estructura muscular controlada por sapiencial podía conseguir, y atrapó la punta del látigo en el aire. Con un segundo movimiento igual de veloz, desenfundó una pistola de pulsos y lanzó un rayo a los pies del mercenario. No golpeó su cuerpo, sino al control que abría la trampilla que conducía a las mazmorras y criaderos de abajo, donde el drav almacenaba a los «activos» que quería traer como diversiones a su arena particular… y a las criaturas que debidamente los devorarían.

El mercenario cayó y se quedó atrapado por la trampilla cuando volvió a cerrarse. Durante un par de segundos gritó pidiendo ayuda, hasta que algo arrancó la mitad inferior de su cuerpo de un mordisco y se la tragó, y él dejó de moverse.
La cazadora se sentó en una silla y puso los pies, cruzados, sobre el respaldo de la de delante.
—A la vez no —respondió a la pregunta de Kar N’Kal—. De uno en uno.
Los demás cazadores estallaron en risas e hicieron gestos de respeto hacia Arthemis. Se notaba que la admiraban mucho. El propio Bloush le hizo un gesto de asentimiento con la cabeza, a modo de saludo, que ella devolvió. Kar N’Kal estaba de los nervios, como el resto de los administradores de paz allí presentes. ¡Guerreros! No había quien los entendiera. Un psicótico instinto suicida los impulsaba a entrar en combate y a meterse en las situaciones más desagradables sin pensar en las consecuencias. La guerra era su sustento, y el peligro su diversión. Los despreciaba profundamente, pero no podía quitárselos de encima. Los necesitaría más que nunca, ahora que la guerra con los otros clanes era una certeza.
—¿Y cómo pretendes empezar tu absurda invasión, Arthemis? —le preguntó, el veneno rezumando de su boca.
El casco de la cazadora giró hacia él. No tenía ojos ni ningún rasgo facial, solo reflejos resbalando por su superficie como plata pura.
—Pues como empiezan todas las guerras: reclutando un ejército.

Portada TECNÓMADAS

Llega ‘PENNY DREADFUL: CITY OF ANGELS’: El mal tiene muchas formas…

Este lunes 27 de abril, en simultáneo a Estados Unidos, Movistar Series estrena Penny Dreadful: City of Angels con Paco Cabezas (Adiós, Mr. Right, Carne de neón) al frente de varios episodios como director. El cineasta sevillano ya se puso detrás de las cámaras en cuatro episodios de la tercera temporada de la serie original.

John Logan, ganador de un Tony y un Globo de Oro y tres veces nominado al Oscar, firma de nuevo como creador, guionista y productor ejecutivo. Michael Aguilar (Kidding), Sam Mendes (1917, American Beauty) y Pippa Harris (Revolutionary Road) actúan como productores ejecutivos de la nueva entrega.

Protagonizan Penny Dreadful: City of Angels: Daniel Zovatto (Here and Now), quien interpreta a Tiago Vega, la cara juvenil de la serie; Natalie Dormer (Juego de Tronos, The Fades, El misterio de Hanging Rock), quien da vida a la gran villana, Magda; Nathan Lane (American Crime Story, The Good Wife), que encarna a Lewis Michener; Rory Kinnear (Years & Years), a quien vimos en la Penny Dreadful original como el monstruo del doctor Frankenstein, y aparece en esta nueva entrega interpretando a uno de los nazis en la ciudad, el Dr. Peter Craft, y Kerry Bishé (Halt and Catch Fire), en el papel de la Hermana Molly.

Daniel Zovatto y Nathan Lane en Penny Dreadful: City of Angels.
Daniel Zovatto y Nathan Lane en Penny Dreadful: City of Angels.

Desde el 27 de abril, cada lunes habrá un nuevo episodio disponible en Movistar Series (dial 11) y en el servicio bajo demanda de Movistar+. Por motivos derivados de la situación actual, el estreno no estará por el momento disponible en versión doblada.

Esta nueva entrega de Penny Dreadful es una serie de Showtime que traslada la acción del oscuro Londres victoriano a la luminosa Los Angeles de 1938, una época y un lugar profundamente marcados por las tensiones sociales y el glamour de la edad de oro de Hollywood. A raíz de un macabro asesinato, el detective Tiago Vega (Daniel Zovatto) y su compañero Lewis Michener (Nathan Lane) se ven envueltos en una peligrosa investigación que navega por la compleja historia de Los Ángeles: de las construcciones de las primeras autovías de la ciudad o los fuertes vínculos con las tradiciones del pueblo mexicano, a las misiones de espionaje del Tercer Reich en América y el auge de los predicadores radiofónicos. A medida que profundizan en un caso que mezcla el folclore, las profecías y el culto a la muerte y al diablo, Tiago y Lewis descubren que se están enfrentando a fuerzas sobrenaturales muy poderosas que amenazan con destruirlo todo.

Galería Disney descubre los secretos de ‘El Mandaloriano’

La plataforma Disney+ pone en marcha la emisión de un extenso making of sobre la creación de la serie que ha sentado las bases del futuro del universo Star Wars.

Galería Disney: Star Wars: The Mandalorian, el productor ejecutivo Jon Favreau invita al reparto y al equipo a compartir una visión sin precedentes de la realización de la serie, que se convirtió rápidamente en un fenómeno cultural después de su estreno. Galería Disney: Star Wars: The Mandalorian debuta el día en que la comunidad mundial de fans celebra todo lo relacionado con Star Wars: el 4 de mayo.

the mandalorian making of

Se trata de una serie documental de ocho episodios sobre The Mandalorian. Cada capítulo explora una faceta diferente de la primera serie de acción real de Star Wars a través de entrevistas, imágenes y conversaciones dirigidas por Jon Favreau.

Un nuevo episodio de Galería Disney: Star Wars: The Mandalorian disponible cada viernes en Disney+.

Galería Disney The Mandalorian

Crítica: ‘FREUD’. Viena malsana

Pese a su título, Freud no es un biopic del médico austriaco, sino que la producción deambula por territorios muy distintos, más cercanos al fantástico y a la cultura de lo grotesco.

El uso de Sigmund Freud es más bien un reclamo y una forma de encuadrar la historia en un contexto determinado identificable por el espectador; sin embargo, la historia funcionaría igual de bien con un personaje completamente ficticio.

Distribuida por Netflix, esta miniserie austríaco alemana cuenta con un importante respaldo de producción, que no sólo se emplea en una cuidada recreación de la época, sino en toda la puesta en escena emprendida por Marvin Kren y que construye una atmósfera asfixiante y desagradable en esa Viena de 1886.

La serie sigue la estela de títulos como El Alienista en cuanto a la recreación gótica de la ciudad, su gusto por los ambientes sórdidos, el componente malsano de los crímenes, e incluso el carácter grotesco de muchos personajes.

A nivel interpretativo, la serie cuenta con actores que equilibran bien esa dualidad entre cohesión e histrionismo que define a la serie, como el trío protagonista, formado por Robert Finster, Georg Friedrich y, la verdadera estrella de la función, Ella Rumpf.

Freud es una serie desproporcionada e irregular, los altibajos de tono resultan desconcertantes y sus momentos más estridentes e histriónicos pueden coger desprevenido al espectador casual.

A pesar de todo esto, o precisamente por ello, la serie evita caer en el conformismo y la reiteración, resultando una propuesta inesperada, sorprendente e inclasificable.

‘DUNE’, la especia vuelve a manar

Cincuenta y cinco años se cumplen el 1 de diciembre del corriente de la aparición de la icónica novela de ciencia ficción escrita por Frank Herbert, Dune; 45 de su primera publicación en español. Uno de los títulos más vendidos del género literario, que visto el éxito dio continuidad el autor estadounidense con otros cinco volúmenes (El mesías de Dune, Hijos de Dune, Dios emperador de Dune, Herejes de Dune y Casa Capitular Dune).

Además, tras el fallecimiento del escritor en 1986, su hijo Brian Herbert, en asociación con Kevin J. Anderson (también especializado en la novela de ciencia ficción), preparó las trilogías Preludio a Dune y Leyendas de Dune, a modo de precuela, y dos novelas posteriores: Cazadores de Dune y Gusanos de arena de Dune. Los personajes, la imaginería y el universo desarrollados desde el relato original son inmensos, un maremágnum que llevó al cine por primera vez David Lynch en 1984, tras el proyecto fallido de Alejandro Jodorowsky. El artista y psicomago chileno trabajó durante más de cinco años en una ambiciosa traslación de la novela a la pantalla, con la dirección artística del dibujante francés Moebius, la participación de H.R. Giger y un reparto extraordinario que podría haber contado entre sus filas con Orson Welles y Salvador Dalí.

Su presupuesto inabarcable tumbó la producción, que se retomaría bajo el paraguas de Dino de Laurentiis, quien en 1980 compró los derechos de toda la saga. Ridley Scott, quien por aquel entonces trabajaba en Blade Runner, rechazó dirigir la película, que llegó a manos de David Lynch, tras haber logrado en 1981 ocho nominaciones a los Óscar (y ninguna estatuilla) por El hombre elefante, su segundo largometraje.

Protagonizada por Kyle MacLachlan, Virginia Madsen, Brad Dourif, Max von Sydow, Sean Young y Sting, entre otros, no resultó para todos los gustos, y en el año 2000 Syfy lanzó una adaptación a televisión en formato miniserie de tres episodios: Dune, la leyenda.

Dune, de Denis Villeneuve

Ahora los amantes del fantástico esperan ansiosos el estreno de la nueva versión a cargo de Denis Villeneuve, director canadiense con una trayectoria fabulosa, en la que los títulos de ciencia ficción La llegada y Blade Runner 2049 conviven con thrillers como Enemy, Prisioneros o Sicario, entre otras aplaudidas propuestas.

Esta semana se confirmaba la fecha de estreno internacional, programada para el 18 de diciembre de este año. Ante la crisis sanitaria internacional, el futuro a corto y medio plazo nos tiene sumidos en una abrumadora incertidumbre, pero conocer que las próximas navidades podríamos estar en un cine disfrutando de esta esperada película nos colma de ilusión.

También se desvelaban, en primicia de la mano de Vanity Fair, las primeras imágenes de la nueva Dune, rodada en la primavera de 2019 en los estudios Origo Film de Budapest y en Jordania, bajo duras condiciones meteorológicas. Así, hemos podido conocer cómo lucirán en la piel de sus personajes los miembros del reparto, repleto de nombres destacados como Timothée Chalamet, Rebecca Ferguson, Zendaya, Javier Bardem, Dave Bautista, Stellan Skarsgård, Charlotte Rampling, Oscar Isaac, Jason Momoa o Josh Brolin.

La ficción nos reconducirá a un lejano futuro, para conocer la historia de Paul Atreides, hijo de una noble familia encargada de proteger el activo más valioso de la galaxia: «la especia», una droga que alarga la vida humana, otorga niveles de pensamiento sobrenaturales y hace posible los viajes interestelares.

La fantasía al servicio de la imaginación y los sueños en una superproducción que solo contemplamos disfrutar, al menos por primera vez, en pantalla grande.