Hace tres años, Nintendo e Illumination se apuntaron un tanto importante con la primera entrega de Super Mario Bros. La película no sólo resultó una adaptación fiel y cariñosa del icónico personaje de videojuegos, sino que supo encontrar el equilibrio entre la fidelidad al juego y las necesidades narrativas de una película. Los datos en taquilla no sólo avalaron sino que hicieron imperiosa una segunda parte, en la que se han invertido los tres últimos años. En ella ha repetido todo el equipo original y se ha recuperado uno de los títulos más taquilleros de la famosa saga de videojuegos, Super Mario Galaxy, aunque sin ser una adaptación de la historia de este videojuego propiamente dicha.
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Al igual que en la entrega anterior, esta película está pensada como un festín para los seguidores de los juegos. No sólo se incorporan personajes clave nuevos, como Yodhi, Rosalina, Bowser Jr o Fox McCloud (en este caso protagonista de otra exitosa saga de Nintendo, Star Fox), sino que la película está plagada de easter eggs, más allá de lo que ya habíamos visto en la primera entrega. Todo, la animación, el diseño de arte, los colores, el sonido, la música, todo está orquestado para volver a sumergir al espectador en el Universo Mario y sus amplio abanico de juegos. Por encontrar, hay hasta un momento concreto de la película dedicado a Mario Kart, donde vemos a Mario y a Luigi en una amistosa carrera motociclista por el desierto.
DOS HERMANAS. UN PADRE Y UN HIJO
Si la primera entrega era sobre todo una película que hablaba de la complicidad de Mario y su hermano Luigi, el vínculo familiar sigue siendo relevante en esta segunda entrega. La relación de Peach y Rosalina es uno de los motores de esta segunda entrega, así como el antagonismo que representan de la mano de Bowser y Bowser Jr. Resulta curioso cómo incluso dentro de un componente malévolo como los planes de los villanos la cinta quiere albergar un mensaje positivo de apoyo familiar. Aunque sus planes sean malévolos, la relación padre e hijo está construida de manera positiva. Por su parte, Peach y Rosalinda confirman una extensión la una de la otra, dejando claro que, a pesar de los años de separación, el vínculo entre hermanas atraviesa galaxias. Es cierto que todo esto resta protagonismo dramático a Mario y Luigi, quienes siguen siendo los héroes de la aventura, pero convirtiéndose más en hilo conductor de una trama que no es la suya.

PELÍCULA SENSORIAL
En este sentido, esta segunda entrega está pensada como una película más sensorial que narrativa. Desde el mismísimo arranque de la película, el espectador está rodeado de un despliegue sonoro y visual deslumbrante, lleno de colores y referencias auditivas a los juegos. La imagen es una explosión de colores y de figuras de línea clara, donde destaca el aumento de las escenas de masas en lugares plagados de personajes y donde, allí donde pongamos la mirada, hay un guiño a los juegos. El nivel de estímulo es demoledor y el espectador necesita mantener la atención en todo momento, incluso asumir la necesidad de varios visionados para descubrir al cien por cien todos los secretos que nos tiene guardados la película.
Con respecto a la primera entrega, esto podría ser uno de los aspectos negativos de la secuela, dependiendo siempre de qué tipo de película hayamos ido a ver. Para quien busque una película dinámica, divertida, repleta de acción, humor y aventura, saltando siempre de un espacio a otro, ésta es su película. Para quien pretenda encontrar una cinta más narrativa, con una historia y personajes bien planteados y desarrollados, aunque sea con sencillez, como en la primera película, aquí se encontrará con una avalancha visual que se va a imponer sobre lo que se nos quiere contar.
DE LA TUBERÍA INTERDIMENSIONAL AL AGUJERO DE GUSANO
Esta segunda opción ha sido más nuestro caso. La primera película nos gustó por el equilibrio entre historia y explosión visual, entre fidelidad al juego y las necesidades dramáticas de una película. La segunda entrega puede llegar a saturar por tal explosión de colores, sonidos y elementos activos en pantalla, sobre todo cuando en muchos casos no hay una justificación narrativa para ello o estos elementos se dilatan en el tiempo por una finalidad más estética que dramática. Como su predecesora, Super Mario Galaxy. La película es un estupendo entretenimiento familiar, y seguro que hará las delicias de los espectadores más jóvenes o de aquellos que vienen acompañando desde varias décadas al personaje; para el resto, tanta sobreestimulación puede provocar un efecto similar a la congelación cerebral, al mismo tiempo placentero, pero incómodo.










