El Isla Calavera, Festival De Cine Fantástico de Canarias Ciudad De La Laguna cumple 10 años. Habrá celebraciones a lo grande. Una de ellas, cartel del año 2026 obliga, será confrontar el visionado en la gran pantalla de dos películas formidables, que versionan la misma historia. La Mosca, en sus versiones de 1958 y 1986, no solo resisten magníficamente el paso del tiempo. Ambas obras maestras, se erigen en sendos baluartes del estado de las cosas del género fantástico en sus años y décadas respectivas.

La elegancia gótica de 1958

Durante los años 50 del Siglo XX el género exploraba el miedo a la guerra nuclear con invasiones mutantes a gran escala. El estudio 20th Century Fox se desmarca de la moda imperante. Lo hace con una película de terror cotidiana y familiar, a la que apuesta un presupuesto considerable. La filmación será en un abrumador Technicolor y en formato reservado para el gran espectáculo: el Cinemascope. El encargo de dirigirla se hizo al artesano de origen alemán Kurt Neumann.

El resultado es una película deslumbrante, construida a partir de un desconcertante comienzo que precede un largo flashback. El aplastamiento de la cabeza de un híbrido entre hombre y mosca (lo que queda del científico André Delambre, interpretado por David Hedison) y la presencia de su mujer (Patricia Owens) en el lugar del crimen, desata la marcha hacia atrás. Asistimos a la concatenación de hechos que nos termina conduciendo a la fábrica familiar de los Delambre.

La dosificación de la información sobre la transformación del protagonista durante su investigación científica del teletransporte, resulta modélica. La cobertura de su cabeza con un velo, debajo del cual sorbe la leche con sonidos inquietantes; la ocultación de su brazo izquierdo con un abrigo y en el bolsillo de su pantalón; la manera de comunicarse con su mujer a través de la máquina de escribir (que solo puede teclear con su mano derecha) y de golpecitos sobre superficies duras, causa desasosiego y frustración. Ese trágico final, gloriosamente aterrador, se erige en toda una maldición burlesca y cruel de la ciencia. En definitiva, el filme de 1958 constituye un ejemplar ejercicio de elegancia gótica y sugerencia.

David Cronenberg, en el set de rodaje de su versión de La mosca.
David Cronenberg, en el set de rodaje de su versión de La mosca.

Cronenberg: la carne contra la máquina

Sorprendente es la palabra más adecuada para describir la coherente trayectoria del canadiense David Cronenberg. Tras una inicial experimentación con su peculiar sentido el terror, el cineasta evoluciona hacia la fusión de la carne humana con la tecnología. En la primera etapa, sobresalen películas de culto como Vinieron de dentro de… (Shivers, Canadá, 1975), Rabia (Rabid, Canadá, 1977) o Cromosoma 3 (The Brood, Canadá, 1977). De la siguiente etapa, lo hacen, además del filme de 1986, películas del calibre de Videodrome (ídem, Canadá, 1983), Crash (ídem, Canadá, 1996) o eXistenZ (ídem, Canadá, 1999).

Dos destinos tras la metamorfosis

La Mosca versión 1986 es la historia de Seth Brundle (Jeff Goldblum), un científico obsesivo, solitario, que vive en un apartado loft trabajando en secreto su proyecto sobre el teletransporte. Estimulado por el alcohol en el que se refugia al creer que su reciente novia (Geena Davis) le es infiel, decide teletransportarse a sí mismo. Como ocurre en la película de Neumann, con el científico entra en la cabina una mosca. El ordenador decide fundir los dos cuerpos en uno solo. En este caso, la mezcla de ADN humano e insecto provoca una metamorfosis lenta y dolorosa en el científico que va degenerando el cuerpo del protagonista, que pasa de poseer superfuerza y gran potencia sexual, a la deformidad, perdiendo uñas, dientes, cabellos… en una magistral parábola a medio camino entre La bella y la bestia y El fantasma de la ópera, pero que encuentra su angustioso y enriquecedor camino fílmico, erigiéndose en una obra marcadamente personal.

El director alemán Kurt Neumann, murió prematuramente, con 50 años, unas pocas semanas después del preestreno de La mosca versión 1958, y antes del estreno masivo. No pudo saborear el mayor éxito de toda su carrera. Después de la filmación de M Butterfly (ídem, Canadá, 1993), el canadiense David Cronenberg quedó fascinado con el resultado y la experiencia de la adaptación del texto de David Henry Hwang. En 2008, se atrevió a dirigir en Londres la ópera basada en La Mosca, que, curiosamente, escribiría para el escenario el propio Hwang.

Cartel del Festival Isla Calavera 2026
Cartel del Festival Isla Calavera 2026