Es imposible entender el cine moderno sin la huella de Alfred Hitchcock. El Mago del Suspense se distinguió por construir una sintaxis cinematográfica propia y dar un nuevo valor expresivo al séptimo arte. Como otros maestros de este arte, su legado no sólo se ha institucionalizado y ha sido asimilado por todo tipo de espectadores, sino que es materia de estudio obligatoria para todo aquel que quiera dedicarse a la narración audiovisual, más allá incluso de los géneros tradicionalmente vinculado con la filmografía de Hitchcock. Aunque él asegura no haber querido rendir tributo al maestro con su nueva película, Park Chan-wook demuestra en Decision to Leave conocer extensivamente no sólo la gramática hitchcoriana, sino toda su carga simbólica y expresiva.

LA TRAMA COMO EXCUSA

Uno de los elementos que hacen del cine de Alfred Hitchcock tan atractivo a día de hoy (y así seguirá en el futuro) es el hecho de que sus tramas eran meros disfraces y lo verdaderamente relevante, donde residía el auténtico interés del cineasta, era en el subtexto, esa poderosa carga simbólica que escondían los personajes y los objetos en las películas.

Sí, se podía hacer una lectura lineal y superficial de sus películas y nos satisfacía con un producto de entretenimiento bien armado (de ahí que, hasta la llegada de Cahiers du Cinema, Hollywood lo viera como un mero artesano, director de productos comerciales); sin embargo, para llegar a la verdadera riqueza, al verdadero sentido artístico de sus películas, es necesario escarbar en esa superficie y ahondar en los significados ocultos de todo.

Decision to Leave se puede resumir simplemente como un thriller de investigación con un detective que se ve seducido por una sospechosa de asesinato y donde el misterio está en poder resolver el crimen, quién lo cometió y por qué; sin embargo, eso sería mermar los verdaderos alicientes de la película. Detrás de esta trama detectivesca, lo que encontramos es una arrebatadora historia de amor imposible, que coloca a los dos personajes antagonistas en un nivel de intimidad que los lleva a ser infieles a sí mismos.

VOYEURISMO

A lo largo de toda la película los protagonistas se escrutan el uno al otro. Sus respectivas miradas componen la puesta en escena de Park Chan-wook. Hay un juego autoconsciente de espiar y ser espiado que parte de la sospecha y se transforma en seducción.
La perspectiva de la mirada se convierte en un juego de representación en toda la película, no sólo a través de los ojos de los dos protagonistas, sino también de elementos que les rodena y son testigos (espías) de su relación, los móviles, las cámaras o hasta un ojo de pez. La mirada desde la distancia acerca a los personajes, y Park Chan-wook lo representa situándolos en el mismo plano, aportando ese vouyerismo una cercanía emocional que va más allá de lo físico.

MENSAJES DE AUDIO

Como la imagen, las palabras de los personajes son también esquivas, ya sea por escrito, pero, sobre todo, pronunciadas. En este mundo tecnológico, todo lo que digamos puede quedar registrado y se convierte en testimonio incluso de lo que queremos ocultar. En la película hay un juego con estos elementos que, como otros aspectos de la historia, se debaten entre la trama detectivesca y la amorosa. La barrera idiomática forma parte del juego de seducción, esos mensajes en chino de la protagonista, traducidos de manera automática al coreano, incrementan la sensación de intimidad entre ambos.

PREDESTINADOS

A lo largo de la película, Park Chan-wook va construyendo una atmósfera fatídica que aprisiona a los dos protagonistas con la misma crudeza con la que los separa. Más allá de sus intenciones y su valor en la película, los personajes están llamados a traicionarse a sí mismos por amor, rompiendo los esquemas del género.

En esto juega un papel fundamental el excelente trabajo y la intensa química que existe entre los dos actores protagonistas, Tang Wei y Park Hae-Il. El detective íntegro y la femme fatale trascienden su estereotipo y pasan a ser los protagonistas de una tragedia ineludible presagiada por la imagen. Cuanto más quieren distanciarse los personajes, más cercanos se les sitúa en el plano, y cuanto más buscan estar el uno con el otro, más lejos los coloca la trama.

ABSURDO

Una de las contradicciones del macguffin es su carácter de absurdo, de surreal. Si bien su función es dar un soporte argumental a la narración, su nivel de arbitrariedad hace que la propia historia caiga en el absurdo. El nuevo cine coreano se ha caracterizado también por introducir un tipo de humor absurdo en las películas que choca y contradice el peso dramático de la narración.

En Decision to Leave, Park Chan-wook también tira de esto. La película es, al mismo tiempo, una trama policíaca de violencia soterrada, una historia de amor imposible, pero también está cargada de rasgos de humor y de elementos absurdos en los personajes que da un toque de surrealismo a la pátina de realidad de la película. El cineasta logra que ambos elementos, humor y tragedia, coexistan, incluso en la misma escena, sin anularse el uno al otro.

INTIMIDAD

Llama la atención la forma en que el director de la Trilogía de la Venganza, reconoció por su truculenta forma de escenificar la violencia en pantalla, rehúye aquí de toda ocasión para ofrecer un despliegue de sangre y vísceras en pantalla, a pesar de que, en diversos momentos, la propia trama lo justifique. Tampoco estamos ante una cinta de apasionadas secuencias sexuales. La relación entre los dos protagonistas aboga por la contención y el conflicto sexual no resuelto que, en cierta forma, encadena aún más a los personajes, incapaces de cerrar el vínculo que se ha creado entre ellos.

SINTAXIS

Todo esto queda presentado por el director con una extraordinaria belleza formal. La puesta en escena es muy significativa, revelando la imagen, los movimientos de cámara, las perspectivas aquello que los personajes callan o que ni ellos mismos saben. Se trata de una puesta en escena enfática en cuanto al uso de planos muy expresivos, pero que al mismo tiempo subrayan las barreras emocionales que los personajes interponen entre sí. Ahí juegan también un papel fundamental la fotografía de Kim Ji-yong, el montaje de Kim Sang-beom y la música de Cho Young Wuk.

SENTENCIA

Con Decision to Leave, Park Chan-wook vuelve a presentarnos una película de una gran belleza formal, narrada con precisión y con mimo y amparada en el excelente trabajo de sus dos actores protagonistas, Tang Wei y Park Hae-Il.

Si bien para los seguidores del director puede chocar sus desvíos de algunas de las características de su filmografía previa, se trata de una película que engarza de manera coherente con su discurso cinematográfico y que supone un sobresaliente regreso a Corea del Sur tras los seis años que la separan de La Doncella y su aventura estadounidense con la miniserie La Chica del Tambor.