Crítica: CARS 2

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Difícil lo tenia la factoría del flexo para convencer al público más talludito de que una secuela de Cars podría ser una buena idea, pero el dolar manda y la franquicia que más beneficios ha obtenido en venta de merchandising no podría quedarse sin segunda parte. Aún así en Pixar saben hacer bien las cosas y han dado con una formula renovada para ofrecer a grandes y chicos un divertido y emocionante espectáculo que deja atrás los lastres de una muy americana primera parte que en el viejo continente no supo hacerse el hueco que merecía.

Las proyecciones de Cars 2 empiezan con mal pie, o mala rueda si nos sumergimos ya en su universo, ya que el esperado cortometraje de los personajes de Toy Story y sus vacaciones Hawaianas no podría ser más soseras y menos original. Otro patinazo del director Gary Rydstrom que ya nos dejó bastante fríos con su anterior trabajo, el corto Abducidoque se pudo ver delante de la genial Ratatouille.

Sin embargo el largometraje comienza con una explosiva y dinámica escena de presentación para Fynn McMissile que dejará a la audiencia pegada a la butaca antes de que el título del film aparezca en pantalla. Pixar a procurado huir de la estructura del original para sumergirnos en una aventura de espías con un gran número de personajes secundarios a cual más memorable y un buen número de chistes y momentos divertidos. El film hasta tiene tiempo de hacer una bonita revisión de la amistad poniendo a sus dos personajes principales, Mate y Rayo McQueen en más de una situación límite.

A la trama de espionaje hay que sumarle la emoción del campeonato mundial que lleva a los protagonistas a viajar por todo el mundo. Las casi dos horas de duración terminan sabiendo a poco dado el ritmo endiablado con el que la película nos lleva de un lado para otro, sin que en ningún momento podamos sentir que nos están mareando. Todo lo contrario, ya que la historia avanza con buen pulso, los personajes evolucionan y a la vez somos testigos de momentos de pura adrenalina.

Como no hay buenos sin malos, aquí se han encontrado unos villanos a la altura de las circunstancias, con los que disfrutarán por igual todo el mundo, al concentrar en estos personajes gran cantidad de comedia física y sutiles referencias que no se escaparán a la audiencia más adulta. La recreación de personajes reales en forma de coche como la reina de Inglaterra y su nieto, Lewis Hamilton o el mismisimo Papa son de esos detalles que hacen crecer al film para los que ya no jugamos con las figuras de la película tirados en la alfombra.

Lamentablemente, todo este entramado nos deja una historia demasiado pegada a la formula clásica, sin que se intente, como en títulos míticos del estudio, que ese esquema tan clásico sea demasiado evidente. Estamos claramente ante un título menor que bien podría pasar por haber salido de otro estudio con menos refinamiento en el acabado de sus productos.

Técnicamente el film es muy correcto, destacando por sus geniales escenas de masas, en esta ocasión masas de coches se entiende, y las espectaculares escenas de acción protagonizadas por el espia británico. Cabe destacar el genial estudio arquitectónico del todo el film, que nos regala unos decorados en los que bien merece la pena recrear la vista, ya sea por las peculiares formaciones rocosas de Radiador Springs, o la transformación automovilística sufrida las ciudades representadas en el film.

Todo un derroche de imaginación, colorido y adrenalina para celebrar que ya es tiempo de piscina, playa y vacaciones. Eso si, nuestra mirada ya está posada en el verano de 2012 cuando se estrene Brave, el próximo y esperemos espectacular film de Pixar.