Crítica: ‘EL CASCANUECES Y LOS CUATRO REINOS’. Turrón y mazapán

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'El Cascanueces y los cuatro reinos'

Disfrutar del ballet El Cascanueces en Navidad es tradición. Es por ello normal que para su gran apuesta para este 2018, Disney haya querido recuperar este gran clásico de la literatura y la música. Eso sí, lo ha hecho a su manera.

En el guion de Ashleigh Powell tenemos a Clara y a Fritz, tenemos al Cascanueces y tenemos al Rey de los Ratones, pero ahí acaban las similitudes con Hoffmann.

La película El Cascanueces y los cuatro reinos nos ofrece un relato de fantasía y aventuras bastante convencional y cargado, eso sí, de mucha lectura freudiana. En cuanto a la producción en sí, hay que decir que no se ha reparado en gastos, todo en la cinta refleja lujo y hasta ostentación.

La puesta en escena de Lasse Hallström y Joe Johnston es meticulosa, elegante y preciosista; la exquisita e imaginativa dirección artística nos retrotrae al pictoricismo de los libros de cuentos tradicionales; la confluencia musical de Tchaikovsky, James Newton Howard, el piano de Lang Lang y la batuta de Gustavo Dudamel, tiene, como no podía ser de otra manera, un protagonismo decisivo en la cinta.

El reparto reúne a grandes nombres, aunque con resultado dispar. Sin duda, Mackenzie Foy es la gran atracción de la cinta, iluminando las imágenes con inteligencia y candidez, mientras que tanto Helen Mirren como Morgan Freeman cumplen su cuota aportando veteranía y profesionalidad.

El otro lado de la balanza lo representan Keira Knightley, demasiado excesiva para el papel de la Reina Dulce, y un Jayden Fowora-Knight (como Phillip, el Cascanueces) demasiado anodino.

Por último, a la película se le agradece su concreción, en estos tiempos, un metraje que no excede los 100 minutos es poco habitual, aunque eso sí, recomendamos no levantarse durante los títulos de crédito finales.

Póster 'El Cascanueces y los cuatro reinos'
Póster ‘El Cascanueces y los cuatro reinos’