“THE HOST”: Amor al cuadrado

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Concluida la adaptación del guión, los responsables de la película The Host (La Huésped) centraron su atención en encontrar a una joven actriz con profundidad y destreza suficientes para interpretar a Melanie/ Wanda, un personaje con un cuerpo y dos voces. «Cuando debatimos con Andrew Niccol la idea de una doble conciencia, nos agradó comprobar que estaba completamente de acuerdo con nosotros», comenta el productor Nick Wechsler. «Para él, era puramente una cuestión de interpretación.»

La nueva aventura romántica de Stephenie Meyer llega a los cines españoles este viernes 22 de marzo, una semana antes que en el resto de carteleras del mundo.

Por aquellas fechas, Wechsler asistió a un pase de Hannah, protagonizada por la joven actriz irlandesa Saoirse Ronan. «A los 20 minutos de película más o menos, el vello de la nuca se me puso de punta, porque vi claro que Saoirse Ronan era nuestra actriz», recuerda. «Pensaba que no había mucha gente que pudiera interpretar a dos personajes en un solo cuerpo, pero ella podía.»

Wechsler llamó a Stephenie Meyer y a los demás productores, instándoles a ver la película lo más rápido que pudieran. Al principio, Meyer no lo vio claro. Aunque no cabía duda de que Ronan tenía talento, no encajaba con su idea del personaje. «Me pareció demasiado joven», reconoce la autora. «Siempre había imaginado al personaje con una edad entre 25 y 30 años. Pero al verla en Hannah, cambié de opinión. Saoirse puede con todo, y necesitábamos una actriz que pudiera interpretar dos personajes diferentes. Melanie es dura, es pura acción, mientras que Wanda es un alma pacífica que irradia calma y bondad.»

Niccol confiesa que no pensó seriamente en ninguna otra actriz para el papel. «No teníamos un plan B. En cuanto vi a Saoirse en Hannah, supe que la quería para el papel. Tiene algo inherentemente auténtico. No conozco a ninguna otra actriz que pudiera interpretar a Wanda y a Melanie con la misma empatía que Saoirse

«Es una interpretación muy audaz, como los espectadores van a comprobar», opina el productor Steve Schwartz. «Y no sólo la ha clavado, sino que además hace que parezca fácil.»

Ronan, que tenía 17 años cuando comenzó el rodaje de The Host (La huésped), comenzó su carrera en el cine a los 9 años. En 2007, cuando tenía 13, fue candidata a un Oscar, un Globo de Oro y un BAFTA por su papel de Briony Tallis en Expiación (Atonement), película protagonizada por Keira Knightley y James McAvoy. La joven actriz, que ya conocía el trabajo de Meyer por su serie Crepúsculo, se apresuró a leer el guión que Wechsler le mandó y consultó a su padre, el actor Paul Ronan.

«Los dos estábamos entusiasmados con la idea de que interpretara a dos personajes en una misma película», recuerda ella. «Es un sueño para cualquier actor. También me interesó mucho la historia, así como la posibilidad de trabajar con Andrew Niccol. Todos los proyectos en los que ha participado parecen tener detrás un concepto alucinante. Y, por supuesto, también me hacía mucha ilusión trabajar con Stephenie. Ella estuvo casi siempre presente en el rodaje y participó en todo el proceso.
«Para Stephenie, es una historia diferente», observa la actriz. «No es exactamente un triángulo amoroso, sino más bien un cuadrado, porque hay cuatro personas implicadas, dos de ellas en el mismo cuerpo. Cada una está enamorada de una persona diferente, y eso lo complica todo.»

Aunque Ronan cree que a los fans de Crepúsculo les gustará la película, piensa que no son los únicos que disfrutarán de The Host (La huésped). «No es una película específica para un público adolescente. Espero que vayan a verla espectadores de todas las edades.»

Encontrar una forma de diferenciar a los dos personajes que habitan el mismo cuerpo empezó con la creación de una voz diferente para cada uno. «Saoirse es irlandesa, y tuvo que interpretar dos acentos estadounidenses, uno más sureño, de Luisiana, y el otro más neutro», dice Niccol. «Además, Wanda es ajena al idioma y al planeta. Al principio, habla con un registro bastante formal, pero luego aprende a usar la ironía y el sarcasmo, incluso a mentir, de su huésped.»

Durante la mayor parte de la película, sólo oímos la voz de Melanie manteniendo un diálogo interno con Wanda, que controla su cuerpo. «Hay muchas escenas en las que básicamente estoy yo hablando conmigo misma», explica Ronan. «Yo necesitaba algo para contrastar, así que me fui al estudio con Andrew y grabé todos los diálogos de Melanie. Luego los escuché con un auricular, para poder reaccionar a lo que ella dice. Su voz tiene un poco de reverberación, suena como si realmente estuviera atrapada en algún sitio.»

Ronan desarrolló también dos formas de moverse diferenciadas. «Para mí era importante la forma de andar de cada personaje. Wanda es muy delicada. Casi flota, mientras que Melanie es dura y enérgica. Intenté transmitir eso en su compostura, incluso en pequeños detalles como los gestos de las manos.»
Meyer pronostica que el público se quedará atónito con el sutil equilibrio interpretativo de Ronan. «Espero que la vea toda la gente posible en este papel», dice. «Es emocionante pensar adónde la llevará su carrera en los próximos años. Estoy deseando ver cuál será su próxima película.»

Cubierto el papel clave de la película, los creadores pasaron a buscar a los actores que interpretarían los hombres de la vida de la protagonista. La búsqueda de los amores de Melanie y Wanda fue muy intensa, y Ronan participó en el proceso de selección de los dos protagonistas masculinos desde el principio. «Era esencial que los tres trabajáramos bien juntos», declara la actriz. «Es la primera vez que protagonizo un romance en la pantalla, y he tenido la suerte de hacerlo con dos personas con las que me encanta estar. Andrew y yo estábamos en Londres cuando apareció Max Irons, que interpreta a Jared. Yo estaba encantada, porque ya lo conocía.

«Lo mismo sucedió cuando conocimos a Jake Abel, que se presentó para el papel de Ian», prosigue Ronan. «Habíamos trabajado juntos en The Lovely Bones. Era la primera vez que yo interpretaba escenas románticas, y el hecho de conocer a Jake y a Max hizo que fuera mucho más fácil. En los dos casos, en cuanto salieron de la habitación, Andrew y yo nos miramos y dijimos: “Tiene que ser él”.»

Wechsler añade: «Hicimos todas las pruebas necesarias hasta que dimos con la química adecuada. Desde el principio estuvo claro que Max Irons y Jake Abel eran perfectos. Max está en auge. Al igual que muchos otros actores en esta película, lo pillamos justo en pleno paso a la adultez».

Irons, que recientemente había protagonizado junto a Amanda Seyfried Caperucita Roja: ¿A quién tienes miedo? (Little Red Riding Hood), proviene de un largo linaje de artistas que incluye a sus padres, Jeremy Irons y Sinéad Cusack, así como a su abuelo, Cyril Cusack. En la primera entrevista, el actor estaba a punto de darse por vencido casi antes de empezar. «Hacer un casting para Andrew y Saoirse me daba pánico», recuerda Irons. «En la sala de espera, había otros tres tíos allí sentados, y parecían dioses griegos. Yo pensé: “No sé ni para qué lo intento”, y se me olvidó el diálogo como ocho veces. Pero sin duda hubo química con Saoirse, fue genial.

«Siempre está centrada y preparada», continúa diciendo. «Todavía me alucina que tuviera 17 años cuando hicimos el rodaje. Yo trabajé más estrechamente con ella y con William Hurt, dos maestros de la interpretación, y ambos eran muy humildes, pacientes y generosos.»

El personaje de Irons se enfrenta a varios obstáculos casi insuperables. «En primer lugar, la humanidad tal y como la conocemos ha sido eliminada», explica. «Tiene que afrontar ese hecho tan duro, y encima descubrir que el amor de su vida, Melanie, es ahora un alma. Para él, está muerta. Pero cuando Wanda aparece de repente, es como si volviera su fantasma. A pesar de ser un alma, sigue teniendo el aspecto de la chica a la que ama. La lógica ya no sirve de nada, y actúa movido por el instinto y por la incertidumbre.»
Al igual que muchas de las personas involucradas en The Host (La huésped), Irons es un entusiasta de la ciencia ficción, pero las cuestiones filosóficas que plantea la película le parecieron más interesantes que los elementos fantásticos. «¿Estaría mejor la Tierra sin las almas? Cuanto más sabemos de ellas, más evidente nos resulta que, a pesar de que son básicamente unos parásitos, sus intenciones van mucho más allá. ¿Y si nosotros somos nuestros peores enemigos? Si hay alguien que puede narrar esto de una manera convincente, esa es Stephenie. Ella sabe tocar cosas que no todo el mundo sabría transmitir bien.»

Durante todo el proceso de selección de los actores, a Meyer le preocupaba que el carisma natural de Ronan eclipsara a sus compañeros de rodaje. «Pero la química entre Max y ella fue increíble», dice. «Él sabe transmitir muchísimas cosas sin necesidad de abrir la boca, por lo que siempre atrae tu atención cuando comparte escena con Saoirse
Jake Abel, que tiene un papel de importancia en la saga de Percy Jackson, comparte esa característica con Irons, según la escritora. «Siempre me ha gustado Jake como actor. Es el centro de todas sus escenas. Te fijas en él en lugar de en las personas en las que te deberías estar fijando. Esa presencia lo convierte en un protagonista con mucha fuerza.»

El actor dice que su personaje, Ian, empieza desconfiando de Wanda, a la que querría eliminar rápida y discretamente. Y, sin embargo, acaba enamorándose de su enemiga natural. «Ian no tiene miramientos con Wanda», dice Abel. «Ella sobra. Es una amenaza para nuestra seguridad y nuestra subsistencia. Pero a medida que la va conociendo, se da cuenta de que es más humana que los propios humanos. Su generosidad, su amor y su bondad hacen que se enamore de ella. Fue divertido explorar la idea de un romance interespecies.»

«Jake Abel es uno de los pocos actores jóvenes que podrían convencerme de que se han enamorado de una extraterrestre», afirma Niccol. «Siempre hablamos de enamorarnos del interior de una persona, pero en este caso es literal.»

Según Meyer, Abel ha sabido reflejar el cambio de peligroso enemigo a amante entregado con gran soltura. «En el libro, es un chico sensible, intelectual, justo lo opuesto al chico fornido que lo interpreta, pero la idea de Andrew era darle la vuelta al personaje, y que el tipo duro fuera el que se enamorara de la criatura alienígena que se hospeda dentro de un ser humano. Nadie esperaría algo así.»

Otro personaje clave de The Host (La huésped) es la buscadora, un alma que rastrea humanos para insertarles otras almas. Esta buscadora, a la que da vida la actriz Diane Kruger (Malditos bastardos, saga La búsqueda), es un poco anómala, ya que carece de la serenidad y el desapego de sus semejantes. Atormentada y decidida, la buscadora se obsesiona con desbloquear los recuerdos de Melanie y descubrir el paradero de sus seres queridos.

«Diane Kruger nació para interpretar este papel», afirma el productor Steve Schwartz. «Su firme determinación resulta fascinante.»

«La buscadora tenía que estar a la altura de Saoirse», dice Meyer. «Cuando has visto Hannah, entiendes lo difícil que esto resulta. Pero Diane y Saoirse están fantásticas juntas. Diane puede ser gélida y al mismo tiempo mantener un halo de calidez. Es capaz de proyectar una presencia amenazadora si lo desea. Me pareció genial ver a estas dos mujeres haciendo de yin y yang, la temible y la fuerte.»

La actriz de origen alemán es la perfecta antagonista de Melanie/ Wanda. «Creo que Diane nunca ha interpretado a una villana», dice Niccol. «Tiene la complejidad que requería el papel. No bastaba con interpretar a una mala persona. La buscadora es verdaderamente temible, porque mata con amabilidad. Para ella, atrapar a un ser humano es casi como una intervención quirúrgica.»

Kruger confiesa que fue su gusto por la ciencia ficción lo que hizo irresistible la oferta de participar en The Host (La huésped). «A mí me encanta Gattaca, por lo que trabajar con Andrew era un gran aliciente. Me encanta su estética. La película es muy elegante, fina y moderna. Y su atención por el detalle es impresionante. Es de esos directores capaces de mover un vaso un centímetro a la izquierda porque sabe que quedará mejor en pantalla.»

La actriz añade que las motivaciones en conflicto de su personaje lo hicieron especialmente interesante de interpretar. «Su viaje interior es muy interesante. Estos alienígenas no son necesariamente los malos. Es cierto que han invadido el planeta y que se han apoderado de los cuerpos de los humanos, pero de un modo que sirve para mejorar nuestro mundo. Y aun así, la mente humana y el espíritu humano son tan fuertes que tiene dificultades para someterlos.»

A los responsables de la película les entusiasmó conseguir a William Hurt, actor nominado al Oscar en tres ocasiones tras conseguirlo por El beso de la mujer araña (Kiss of the Spider Woman), para el papel del excéntrico líder de los rebeldes, el tío Jeb. «William Hurt pertenece a lo más granado de los actores estadounidenses», afirma Niccol. «Es un tesoro nacional, y él ancla la película. Al igual que Saoirse, es incapaz de hacer nada que no sea auténtico.»

Según Wechsler, ver a Hurt interpretar un papel con fondo fue una experiencia inolvidable. «William es uno de los mejores actores de todos los tiempos. Y no se le ha visto mucho en los últimos 10 años. Tiene muchas cosas que sorprenderán al público, pero lo que nos sorprendió a nosotros fue cómo reaccionó al leer el guión.

«Nos habló de la relación del ser humano con otras especies, incluso con especies que no existen en este planeta, y sobre nuestra relación con el planeta y el universo», prosigue el productor.

«William se plantea esas cosas, así que flipó con el guión, y se implicó con entusiasmo.»
La reacción inicial de Hurt puede resumirse en tres palabras: «Un guión maravilloso».
«Hay muchos, muchos elementos interesantes en el guión», explica. «No dudé en participar en el proyecto, porque me encantó el guión de Andrew. Además, es un privilegio trabajar con un grupo de jóvenes actores tan entusiastas, abiertos, inteligentes, brillantes y disciplinados.»

Por su parte, los actores más jóvenes se sintieron inspirados por el entusiasmo y el talento de Hurt. «Me encantó trabajar con William», dice Ronan. «Es un actor excepcional. Siempre está haciendo preguntas, porque quiere entenderlo todo bien. Eso nos ayudó a todos. A veces, William preguntaba algo que yo pensaba que ya sabía y eso hacía que la escena mejorara.»

Otro miembro de la resistencia humana es Maggie, hermana de Jeb y tía de Melanie, interpretada por Frances Fisher, cuyo impresionante currículo incluye papeles como el de Ruth Dewitt Bukater, la madre de Rose en Titanic, del director James Cameron.

«Frances aporta algo nuevo a cada toma», comenta Niccol. «Tiene un increíble capacidad de sorprender. En cada escena, se le ocurría alguna idea que me pillaba por sorpresa. Yo intento estar siempre abierto a los accidentes afortunados, y Frances es el tipo de actriz que te los proporciona.»
«La presencia de Frances y William manda al público la señal de que ésta no es una película de entretenimiento para adolescentes», añade Wechsler. «Es una película con profundidad y una amplitud que atraerá a todos los públicos.»
Maggie desconfía mucho de esa criatura que parece ser su sobrina pero que tiene la conciencia de un alma. «Frances es una mujer muy dulce, muy maternal», observa Ronan. «Pero Maggie no es la persona más amable del mundo. Resultaba difícil imaginar que alguien tan encantador pudiera interpretar el papel, pero ella lo hizo.»
Una de las principales motivaciones que Melanie tiene para volver con su gente es su hermano menor, Jamie, al que protege desde que su padre se suicidó para no ser atrapado por las almas. Los productores vieron decenas de vídeos de audiciones antes de descubrir a Chandler Canterbury, que apareció en la película El curioso caso de Benjamin Button (The Curious Case of Benjamin Button) interpretando a Benjamin a los 8 años de edad. Meyer reconoce que fue duro decir que no a tantos chavales con talento, pero Chandler era el favorito con diferencia. «Su audición fue increíble», recuerda la escritora. «La emoción era tan real que se te partía el corazón por él.»

Niccol coincide ella: «Es un joven actor muy auténtico. Era capaz de llorar a demanda. Fue una verdadera revelación.»

Tras supervisar a un elenco dividido entre veteranos del cine y estrellas en alza, Wechsler se siente cien por cien satisfecho con las elecciones de casting. «De lo que no tengo ninguna duda es de que el reparto es soberbio», dice. «Los actores se tomaron muy en serio sus interpretaciones, y eso les permitió sumergirse plenamente en todos los momentos dramáticos de la película.»

Extracto de las Notas de Producción de The Host (La Huésped)