A24, ya sea en su faceta como productora o como distribuidora, se ha convertido en una de las principales empresas cinematográficas estadounidenses en el mercado independiente. Buque insignia del llamado “Terror Elevado”, pero también con títulos de corte más social, como The Smashing Machine, Eddington o Warfare, en 2025 presentó más de una quincena de películas. Evidentemente, dentro de este grupo también hay títulos de menor peso y alimenticios. La Muerte del Unicornio (Death of a Unicorn) pertenece a este segundo grupo.

Reparto estelar

Esta opera prima como director del productor Alex Scharfman parece el resultado de uno de aquellos briefings que tan bien describiera Robert Altman en El Juego de Hollywood. Sin duda la idea conceptual de la película tiene atractivo y al dossier se le añade un conjunto de estrellas como Paul Rudd, Jenna Ortega, Will Poulter, Téa Leoni o Richard E. Grant. Con estos ingredientes es extraño que la película haya pasado tan de tapadillo, estrenándose directamente en plataformas (Skyshowtime), sin estreno comercial en salas, únicamente proyectándose en festivales de corte fantástico como el Festival Internacional de Cine Fantástico de Cataluña – Sitges.

Death of a Unicorn
Death of a Unicorn

Delirio familiar y capitalista

Rudd y Ortega interpretan a padre e hija que se dirigen a una reunión empresarial del primero con unos potenciales e importantes clientes y que viven en una reserva protegida. Por el camino, accidentalmente atropellan a lo que parece un unicornio. A partir de ahí el nivel de delirio no hace más que incrementarse. La comicidad de la película se apoya en la reunión de personajes estrafalarios y caricaturescos, una crítica feroz al capitalismo liberal y familiar y componentes fantásticos chanantes. Sobre el papel, todo bien. ¿Cuál es el problema?

Aunque la película es lo suficientemente alocada como para resultar divertida, lo cierto es que Scharfman es incapaz de cocinar adecuadamente todos los calderos que tiene en el fogón. El guion resulta demasiado deslavazado, deteniéndose en detalles, pero desatendiendo el conjunto global. La reunión de estupendos y carismáticos actores se disuelve con la pobre escritura y un poco eficaz dirección de actores. Finalmente, tampoco parece haber una idea clara a la hora de presentar los unicornios al público.

La impresión final es que la película va empujando en todo momento al espectador, intentando que no vea las costuras y los trasquilados del producto final, de la misma manera que la propia historia también avanza a trompicones sin mayor justificación que llevar a los personajes a las situaciones que les interesan al director.

Veredicto: Entretenida pero insulsa

La Muerte del Unicornio puede resultar en un visionado superficial una comedia negra intrascendente, pero medianamente entretenida; sin embargo, es una pena que haya desembocado en una película tan insulsa, que no sabe sacar partido de las prometedoras ambiciones de partida.

Death of a Unicorn
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