Pocos fenómenos cinematográficos pueden presumir de cumplir 70 años y llegar con tanta vitalidad. La productora japonesa Tōhō revolucionó el cine en 1954 cuando estrenó Japón bajo el Terror del Monstruo (título con el que hemos tenido que convivir en España de aquella Godzilla original), dirigida por Ishirō Honda. Bebiendo de éxito de King Kong 20 años antes y sumándose al género de monstruos gigantescos (convirtiéndose en el primer exponente de lo que se ha dado a llamar el Kaiju Eiga), la película no sólo fue un éxito sin precedentes, sino que introdujo algunas innovaciones, como el uso del suitmotion (actor con disfraz de monstruo arrasando una maqueta para prescindir del más engorroso uso del stop motion) ideado por Eiji Tsuburaya y que más tarde adoptaría el propio King Kong en el remake de 1976.

ATÓMICO

Japón bajo el Terror del Monstruo respondía también al nuevo terror originado por la recién inaugurada Era Atómica. Al igual que precedentes como El Monstruo de Tiempos Remotos (estrenada tan sólo un año antes), la criatura despierta a raíz de una prueba nuclear en el océano, proporcionando a Godzilla su legendario aliento atómico. De ser un monstruo destructor, y dado el aprecio que el monstruo fue adquiriendo en el público, Godzilla fue evolucionando en una figura heroica, defensora del equilibrio natural, enfrentándose a otros Kaijus gigantescos (incluyendo un King Kong apócrifo, apropiado por la Tōhō sin permiso), lo que fue ampliando la mitología del personaje con criaturas como Mothra, King Ghidorah, Biollante o Mechagodzilla.

Godzilla Minus One es el trigésimo tercer largometraje de la saga producido por la Tōhō (a lo que hay que sumar cuatro entregas estadounidenses, la dirigida por Roland Emmerich en 1998 y las tres que forman parte del Monstruoverso). Para conmemorar el aniversario del estreno de la cinta original, la productora ha apostado por una especie de remake de la versión de 1954, pero enriqueciendo la película con una mirada histórica y social al Japón posterior a la Segunda Guerra Mundial.

HUMILLACIÓN

El final de la Guerra fue una doble humillación para Japón. No sólo se habían rendido ante los aliados, sino que los efectos del conflicto habían dejado el país arrasado y la moral de los japoneses por los suelos. Esto queda reflejado perfectamente en la película, donde podemos apreciar la paulatina reconstrucción del país antes de la llegada de Godzilla, pero también cómo la derrota afecta a los diferentes personajes, especialmente a Koichi (Ryunosuke Kamiki), aviador Kamikaze que arrastra el trauma de haber sido un cobarde y no haber cumplido con su deber, algo que también le convierte en un paria de cara a otros personajes. Tanto para el Japón de la película como para estos personajes, la llegada de Godzilla, más allá de lo destructivo de su amenaza, se convierte en una oportunidad de redención, siendo la criatura un producto de la misma amenaza atómica que dejó en entredicho el honor de todo el país.

REDENCIÓN

Si bien Godzilla Minus One sigue de cerca la estructura de la película de 1954, con perfiles de personajes similares, está lejos de ser una mera repetición. Ese componente histórico que introduce ayuda a que la trama “humana” tenga suficiente peso y mantenga el interés del espectador mientras se va creando la atmósfera para la aparición de Godzilla.

Con un presupuesto inferior a 15 millones de dólares, estamos ante una película modesta, donde la presencia de Godzilla está muy repartida a lo largo de todo el metraje, dando la sensación de que su participación en la trama es mayor. Es cierto que la modestia del presupuesto es evidente en los efectos, pero estos consiguen resultar muy efectivos y superan sus limitaciones frente a, por ejemplo, las recientes entregas de producción estadounidense, visualmente más elaboradas, pero cinematográficamente más pobres.

EL REY DE LOS MONSTRUOS

Godzilla Minus One es, por lo tanto, una cinta modesta, pero muy bien efectuada, devolviendo no sólo a la criatura a sus orígenes, sino a los seguidores de Godzilla a los cimientos de su afición por este icono cinematográfico. El éxito en taquilla a nivel mundial de la película y la buena recepción crítica nos anima a fantasear con una continuación, donde seguir desarrollando esta recuperada mirada al Godzilla original.