País: Estados Unidos
Director: Alex Kurtzman (Creador), Jenny Lumet (Creador), Maja Vrvilo
Reparto: Rebecca Breeds, Nick Sandow, Devyn A. Tyler, Raoul Bhaneja, Marnee Carpenter, Simon Northwood
Género: Serie de TV. Thriller. Drama | Crimen. Policíaco. Años 90

Sinopsis

Clarice se desarrolla en 1993, un año después de los eventos de El silencio de los corderos. La serie profundiza en la historia personal no contada de Clarice Starling, cuando regresa al trabajo para perseguir asesinos en serie y depredadores sexuales mientras se mueve por el mundo político de Washington, D.C.

Antecedentes

¿Quién no recuerda el personaje de Anthony Hopkins como Hannibal Lecter? ¿O el temor y a su vez la valentía de la detective Clarice interpretada por Jodie Foster?

Era el año 1991 y Jonathan Demme nos regalaba esta joya del cine, The silence of the lambs (en España conocida como El silencio de los corderos) basada en el libro de Thomas Harris. Un thriller con mucha carga de oscuridad, tanto en sus escenas como en la mayor parte de los personajes que pueblan el relato, que inaugura el género de filmes basados en la captura de asesinos en serie. Soy de la opinión de que Seven (1995), de David Fincher, no podría haber tenido éxito sin su predecesora.

Es de las pocas películas en la historia de los Oscar en llevarse las cinco principales estatuillas, las llamadas las Big Five, que son película, director (Demme), actriz (Foster), actor (Hopkins) y guion (Ted Tally). Las otras dos que ostentan esta hazaña son Sucedió una noche de Frank Capra (1934) y Alguien voló sobre el nido del cuco (1975) de Milos Forman.

En 2001 llegó una nueva entrega bajo el nombre de Hannibal que se desarrollaba 10 años después de la exitosa película de Demme. En esa secuela, el personaje de Jodie Foster lo adoptó Julianne Moore. El propio Anthony Hopkins la recomendó para el papel después de su experiencia previa trabajando con ella en la película Surviving Picasso. Foster dejó pasar la oportunidad por conflictos relacionados con su agenda y disconformidad con el guion.

La sombra de Jodie Foster en el rol y la intensidad alcanzada en su interpretación de Clarice Starling en El silencio de los corderos es muy alargada. Ridley Scott lo tuvo claro cuando afrontó la secuela con otra actriz distinta en el mismo personaje, Julian Moore, gran intérprete, pero de un perfil bastante diferente a Foster, potenciando la interpretación de la actriz en el plano visual. Pero, a pesar de sus esfuerzos, recibió malas críticas en general, injustas en opinión del que suscribe.

También llegaría la precuela de El dragón rojo (2002) con Hopkins interpretando el papel por tercera vez, pero con un resultado mediocre debido a la labor tras la cámara de Brett Ratner; y finalmente se hizo Hannibal, el origen del mal (2007) sobre la juventud del psicópata caníbal, completamente olvidable. Previamente ya había existido una novela de Thomas Harris del mismo universo en cines: Manhunter, de Michael Mann, con Brian Cox en la piel de Lecter.

Y años más tarde tuvimos a disposición una gran serie basada en el personaje del famoso asesino, que también se llamó Hannibal (2013-2015) creada por Bryan Fuller. Uno de los principales problemas que tuvo la producción, sin embargo, es que podía adaptar cualquier etapa de Hannibal Lecter menos la que incluía a Clarice Starling porque los derechos no le pertenecían.

Clarice, la serie. CBS
Clarice, la serie. CBS

Un spin-off de El silencio de los corderos, sin Lecter

Pero desde CBS nos llega ahora el spin-off de El silencio de los corderos, secuela directa de éste, Clarice (2021), que está producida por CBS Studios y por MGM, quien posee los derechos de los personajes originados en el filme de Demme.

Esto significa que Clarice sí puede utilizar, por ejemplo, a Ardelia Mapp, Paul Krendler o el psicópata Buffalo Bill, el que estaba obsesionado con hacerse un abrigo hecho con piel de mujer y que inmortalizó Ted Levine. Pero, como Dino De Laurentiis Company tiene los derechos de Hannibal, El dragón rojo y Hannibal, el origen del mal, la serie de Clarice ni tan siquiera puede mencionar al psiquiatra caníbal porque se había originado en otras novelas.

En consecuencia, uno de los interrogantes más interesantes que me ha suscitado esta secuela es ¿cómo harían para retomar la vida de la agente Starling sin mencionar al caníbal que la ayudó y se obsesionó con ella durante la investigación para dar con Buffalo Bill? ¿Se dejaría entrever que hubo una experiencia traumática sin mostrarlo ni mencionarlo o se comportarían como si nunca hubiera existido?

El productor ejecutivo Alex Kurtzman ha explicado a Entertainment Weekly que, aunque intenta entender cómo se dividen los derechos, esta limitación le liberó: “no tengo ningún interés en escribir sobre Hannibal: no porque no amase las películas y las series pero se hizo tan bien y por tantas personas que no nos parece algo nuevo para nosotros“.

¿Y existe alguna posibilidad de que MGM y De Laurentiis lleguen a un acuerdo para que Lecter aparezca en Clarice? Posiblemente CBS Studios ya ha avisado a Kurtzman que no cuente con ello. Cuando Bryan Fuller intentó incluir a Clarice en su serie de Hannibal porque los fans echaban de menos que se pudiera ver el cara a cara entre estos pesos pesados, las conversaciones nunca llegaron a buen puerto.

No voy a despejar esa incógnita para no incurrir en spoilers, sólo comentaré que siendo la serie muy referencial, al menos en el episodio piloto, con El silencio de los corderos, han encontrado la forma más inteligente de hacerlo sin incurrir en una absoluta incoherencia, aunque no del todo satisfactoria y convincente, como no puede ser de otra manera, dado el periodo que en el que se ha decido centrar la trama, como he indicado, justo un año después de lo acontecido en el filme de Demme.

Clarice, la serie. CBS
Clarice, la serie. CBS

Rebecca Breeds es Clarice Starling

La actriz elegida para asumir el rol de Clarice Starling en formato serie, tarea titánica dada la calidad interpretativa de sus predecesoras, es la australiana Rebecca Breeds que tuvo trabajos recurrentes en las series Pretty Little Liars y The Originals. Y ahora con 32 años se suma a esta aventura de interpretar a la agente del FBI. Y en mi opinión, después de ver los primeros episodios, sale airosa del reto y se pone en la piel de un personaje complejo, entre vulnerable, atormentada y valiente, de forma eficaz; ahora bien, sin estar a la altura de lo logrado originalmente por Jodie Foster.

Crítica

La acción se desarrolla en 1993, un año después de lo sucedido en El silencio de los corderos y con anterioridad a lo acaecido en Hannibal, diez años más tarde.

Este proyecto está producido y escrito por la dupla de Alex Kurtzman (Star Trek: Discovery) y Jenny Lumet (La boda de Rachel), que ejercerán de productores ejecutivos y han obtenido un acuerdo sustancial de CBS Studios, que van a ahondar en la psicología de Clarice, desde el punto de partida que apreciamos en el piloto acerca de la manera en la que ha afrontado el estrés postraumático de lo acecido en el filme de Demme, como se ha desarrollado su vida y su carrera desde entonces, la relación con sus compañeros, con los medios de comunicación, con sus superiores, incluso con la víctima a la que salvó al finalizar El silencio de los corderos, para ir profundizando gradualmente en su niñez. Será una forma de explorar la personalidad brillante pero vulnerable de Starling, experta en psicología y criminología. Esa vulnerabilidad tenía y tiene su origen en su infancia, sobre la que ya apuntaba aunque de forma más tangencial el filme de Demme, que se va a ir revelando a lo largo de los episodios y que es la razón por la que tiene la capacidad de entender a los monstruos. Y esa línea argumental se va combinar con la acción en su trabajo, que es perseguir a los asesinos en serie y depredadores sexuales, al mismo tiempo que lidia con el ambiente político de Washington.

Como se ha indicado, Hannibal Lecter no forma parte de la serie, al menos de la primera temporada. Curioso, por tanto, el hecho de que la serie Hannibal no tenía los derechos de Clarice Starling y ahora Clarice no tiene previsto mostrar a Hannibal Lecter.

Dado el alto nivel alcanzado por El silencio de los corderos y en menor medida por su secuela, además de por su spin-off, la serie Hannibal, cuando se aborda un nuevo proyecto sobre estos maravillosos personajes debe ser desde unos ratios de calidad similares y, lamentablemente, después de visionar varios episodios, no es el caso.

La tensión creada en el piloto se va diluyendo a medida que la historia progresa. La investigación presentada en el mismo se alarga innecesariamente, la fricción entre Clarice y su jefe no aporta demasiado, y las intrigas políticas carecen de interés.

Luego están las incoherencias presentes en el guion, por momentos inverosímil. Clarice, en teoría brillante investigadora y experta en “meterse en la mente de las personas”, además de su jefe y buena parte de su equipo, cometen errores impropios de agentes expertos del FBI, que no voy a citar para evitar los spoilers.

El resto es la típica serie emitida en abierto en EEUU, semi-procedural, con una delgada trama central que en ocasiones se desarrolla y en otras se olvida, a conveniencia, recurriendo al manido caso a resolver por cada episodio, en los que la protagonista está en un forzado peligro de muerte, del que siempre escapa ilesa en el último suspiro. Un recurso que por utilizarse tantas veces acaba resultando reiterativo y pesado. Otro ejemplo lo tenemos en el trauma de Clarice, a causa del cual nadie piensa que esté psicológicamente bien para regresar al trabajo de campo, algo que nos recuerdan en cada episodio hasta el hartazgo.

Lo relativo al pasado de la protagonista resulta algo más interesante, sin que su aporte a la serie sea más relevante para comprender la psique de Clarice que lo apuntado en la cinta de Demme.

La puesta en escena, a diferencia del spin-off hermano, Hannibal, resulta bastante anodina, no potencia la creación de atmosferas que requiere un producto de este tipo y tampoco destaca especialmente en el plano visual.

Podría haber discurrido por los terrenos de Mindhunter (2017-2019, Netflix), de David Fincher, explotando el camino de dibujar perfiles psicológicos de los asesinos con potencial para repetir sus crímenes y adelantarse a ellos, con el consiguiente desgaste mental para quien se pone en la piel de los mismos, pero lo elude deliberadamente.

En conclusión, la serie creada por Alex Kurtzman y Jenny Lumet, sin ser un completo fracaso, se queda, por ser generoso, bastante corta. Recurre a flashbacks de su referente a fin de situarnos en su universo, del que inexplicablemente pronto se olvida, para ofrecernos un thriller policiaco eficaz pero no brillante, no más que cualquier episodio de Mentes criminales, incluso diría que por debajo del resultado de alguno de ellos, por tanto, sin alcanzar ni de cerca la excelencia de sus precedentes antes citados.