‘SPIDER-MAN: LEJOS DE CASA’

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Spider-man: Lejos de casa
Spider-man: Lejos de casa

Si nos ceñimos a los datos impresos en los comic-books publicados durante la década de los años 60, del pasado siglo XX, Quentin Beck debutó en el universo del vecino arácnido bien pronto, en las páginas de la segunda entrega de la cabecera, escrita por Stan Lee y dibujada por Steve Ditko en el mes de mayo del año 1963. (1) Es cierto que, en aquella primera ocasión, el rostro de Beck estaba oculto tras la grotesca máscara de uno de los falsos alienígenas que trabajaba para Phineas Mason “The Tinkerer” -conocido en nuestra geografía como “El chapucero”. Tras aquel discreto debut, debieron luego pasar once números hasta que, por fin, su alter ego maligno, Misterio, se diera a conocer. Esto ocurrió en una historia titulada «The Menace of… Mysterio!» que contó con una magnífica portada de presentación, dibujada para la ocasión por Steve Ditko, todo para el Amazing Spider-man #13 (FP: junio 1964).

En sus páginas nos enterábamos del pasado del villano Quentin Beck quien, en realidad, era un maestro de los efectos visuales cinematográficos en un momento en el que, salvo por el trabajo de artesanos tan cualificados y capitales para el séptimo arte como lo fueran Willis Harold O’Brien, George Pal y Raymond Frederick Harryhausen, dichos efectos poco o nada tenían que ver con lo que luego se proyectó en una pantalla de cine. Con el devenir de los años, la calidad de su trabajo y su nivel de demencia fueron aumentando, de manera exponencial, hasta llegar al sociópata resentido y carente de cualquier freno moral al que interpreta Jake Gyllenhaal en Spider-man: Lejos de casa (Jon Watts, 2019).

No obstante, y en esto coincido plenamente con la opinión de Julián Clemente en su libro Spider-man: Bajo la máscara (2), “Misterio encarna como pocos el perfecto villano de Ditko, tanto por su apariencia (sólo un genio como Ditko consigue que alguien con una pecera en la cabeza no resulte ridículo), como por sus habilidades. Se trata de un técnico de efectos especiales cinematográficos metido a malo de tebeo, lo que permite al dibujante jugar con las fronteras de la realidad para hacer espectaculares composiciones, cercanas a lo surrealista. El suelo de las habitaciones se convierte en el techo y la lógica desaparece mientras los fantasmas de sus enemigos caen sobre el lanzarredes”.

Es más, ese surrealismo gráfico que tan bien perfilara Steve Ditko en su creación por excelencia, el doctor Extraño, es lo que dotó a Misterio de unas señas de identidad mucho más duraderas que las de otros compañeros de fatigas, entre ellos, los integrantes de los Seis siniestros, grupo al que Quentin Beck se unió en The Amazing Spider-man Annual #1 (FP: octubre 1964). (3)

Piensen, si no, en números tan memorables como The Amazing Spider-man #24 «Spider-Man Goes Mad!» (FP: mayo 1965), una historia en la que Quentin Beck asume la personalidad del doctor Ludwig Rinehart para tratar, junto con el editor en jefe por excelencia del universo Marvel, J. Jonah. Jameson de descubrir la personalidad que se esconde tras la máscara arácnida y, de paso, hacerle perder la cordura.

The Amazing Spider-man #66 «The Madness Of Mysterio!» y la siguiente entrega The Amazing Spider-man #67 «To Squash A Spider!», escritas, ambas, por Stan Lee y dibujadas por John Romita padre junto con Don Heck y Jim Mooney, respectivamente, forman parte de esos grandes momentos del imaginario gráfico contemporáneo.

Las páginas en las que el vecino arácnido aparece atrapado en un parque de atracciones en miniatura, con un sinfín de trampas -entre ellas, un laberinto de espejos que, años después, apareciera en las cinematográficas propuestas Enter de Dragon (1973) y The Man with the Golden Gun (1974)- han llegado a sobrevivir hasta nuestros días, instantes en que los responsables de la nueva entrega cinematográfica del vecino arácnido, Spider-man: Lejos de casa, decidieron incluirlas en una de las secuencias de la película.

Con el paso de los años, Quentin Beck no solamente se ha dedicado a perseguir a Peter Parker, pues hubiera terminado por ser muy aburrido, sino que no ha dudado en incluir a otros héroes de la Casa de las Ideas, entre ellos, al vigilante de la Cocina del Infierno, Daredevil. Precisamente, fue en sus páginas, donde el guionista, director y actor Kevin Smith decidió escribir, casi se diría que el legado final del personaje. Todo esto sucedió en las páginas de la séptima entrega del volumen número dos de la serie “Guardian Devil part seven- The Devils Demons” (Smith/ Quesada/ Palmiotti/ Isanove), con fecha de portada del mes de mayo del año 1999. (4)

El número sirve para ver la degeneración física y mental del personaje, y sus deseos de irse de este mundo de una forma casi tan noble como, antes que él, protagonizara uno de sus compañeros en los Seis Siniestros, Kraven el cazador. Lo malo es que el espíritu y la motivación del noble eslavo Sergei Kravinoff nunca fueron, ni de lejos, aquéllas que sirvieron de soporte argumental para las tropelías de Quentin Beck y, ya se sabe que, por mucho que uno quiera, los fantasmas personales siempre correrán más que uno.

Sea como fuere, no es de extrañar que con un bagaje como el acumulado a lo largo de las décadas, los responsables del guion de la película Spider-man. Lejos de casa, Chris McKenna y Erik Sommers, decidieran rescatar al personaje y colocarlo frente a un Peter Parker más propio del siglo XXI que del XX donde nació, algo que también se puede extrapolar al villano. Lo único que hicieron los guionistas fue sustituir el foco de su malévola atención y llevarlo hasta la figura del desmedido, arrogante y, a ratos, soberbio Tony Stark y el conflicto emocional estaba servido, más si se tiene en cuenta la relación de este Peter Parker con el desaparecido Tony Stark.

Dicho esto, y sin olvidarme del buen trabajo de los dos antagonistas de la película –Tom Holland y Jake Gyllenhaal– a la altura de las más celebradas sagas gráficas antes citadas, están todos esos elementos que han servido para forjar el universo cinematográfico de la Casa de las Ideas y que resulta de mezclar detalles muy específicos para quienes hemos crecido leyendo los cómics originales junto con unos personajes muy reconocibles. Es más, tanto Jon Favreau (Happy Hogan) como Samuel L. Jackson (Nick Fury) están prácticamente desde el principio del mencionado universo cinematográfico y lo mismo se puede decir de Cobie Smulders (Maria Hill) y J.K. Simmons (J. Jonah Jameson) ambos con una buena cantidad de apariciones en ese mismo universo.

La suma de todos, además de las reinterpretaciones de personajes clásicos del universo de Spider-man tales como Flash Thompson, Betty Brant, Ned Leeds y de una M.J. interpretada por la actriz y cantante Zendaya, la cual se aleja, mucho, mucho de la espectacular pelirroja dibujada por John Romita padre para The Amazing Spider-man #42 (FP: noviembre 1966) -pero que resulta más creíble para el siglo en el que estamos viviendo- terminan por demostrar la validez del trabajo de quienes forjaron los cimientos del universo Marvel contemporáneo.

Otra cosa bien distinta es el empeño por parte de los ejecutivos de los sucesivos estudios cinematográficos, antes y después de la compra de Marvel Comics por parte de Disney, de tratar de convencer a quienes nunca han sido lectores, ni seguidores de las cabeceras gráficas de la editorial de que compren una entrada de cine de cualquiera de las películas estrenadas en las últimas décadas.

Es cierto que una nueva generación de espectadores se ha acercado, luego de ver las películas, hasta las estanterías de una librería especializada para descubrir de dónde habían salido todos estos personajes y todas estas historias. Sin embargo, la segunda lectura que todas estas películas destilan, de una forma cada vez más descarada, todo sea dicho, termina por ser patrimonio de quienes, mientras leíamos los cómics originales, soñábamos con ver estas aventuras en la pantalla de un cine. Y esto, ni está bien, ni deja de estarlo. Al igual que muchos pensarán que la actriz Marisa Tomei nunca podrá dar una réplica convincente a la entrañable May Parker, la tía de Peter, y la de todos los que crecimos viendo cómo el empollón con súper poderes se convertía en el héroe y en el emblema de las Casa de las Ideas…

Spider-man. Lejos de casa es un nuevo intento, y ya van tres, de afianzar la franquicia arácnida en la gran pantalla, bebiendo del universo Ultimate, el siglo XXI y los continuos eventos editoriales que se van sucediendo en Marvel Comics. La película es un resumen de muchas cosas, pero, en esencia, sigue siendo la historia de un joven adolescente que busca su lugar en un mundo cada vez más complejo, en donde la tecnología mal utilizada por el hombre ha sustituido a toda aquella galería de villanos que aparecían en las páginas de las distintas cabeceras protagonizadas por el vecino arácnido.

Habrá quien le censure su duración, dos horas y diez, y el empeñarse en mostrar el lado más humano de los personajes, incluyendo el de Quentin Beck, capaz de mezclar cierta empatía con Peter Parker mientras prepara un nuevo espectáculo, utilizando las creaciones de Jack Kirby, el cual se llevará por delante un sinfín de vidas. Para aquellos que se sientan así, no se olviden, aunque él ya no esté en este planeta para repetirlas, de la frase que acuñó Stan Lee para el discurso argumental del universo Marvel: “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Dicha responsabilidad la deben soportar los seres humanos, dotados de poderes extraordinarios, eso sí, pero, en el fondo, seres humanos como Peter Parker y buena parte de los personajes de la Casa de las Ideas.

Y si son de los que se levantan antes de tiempo, mejor que no lo hagan… Como ya ocurriera en más de una ocasión, Quentin Beck se reservó un regalo de despedida para su joven antagonista, uno de los que dan vértigo. Otra cosa es dónde están los zapatos de Nick Furia, pero, ésa es una cuestión bien distinta…

Notas:
1- Stern, R., Severin, M., Mooney, J., Novak, J., & Scheele, C. (1981). The Spectacular Spider-Man# 51 . “In Aliens and Illusions!” (1st ed., Vol. 1, The Spectacular Spider-Man, pp. 1-18). New York, NY: Marvel Comic Group.
2- Clemente, J. M., & Guzmán, R. (2002). Spider-man bajo la máscara (1st ed., Vol. 1, Pretextos Dolmen). Palma de Mallorca: T. Dolmen Editorial. Pg. 29
3- Lee, S., Ditko, S., Goldberg, S., Simek, A., & Rosen, S. (1964). Amazing Spider-Man Annual Vol 1 #1 . In «The Sinister Six» (1st ed., Vol. 1, The Amazing Spider-man, pp. 2-41). New York, NY: Marvel Comics Group.
4- Smith, K., Quesada, J., Palmiotti, J., & Affleck, B. (2000). Daredevil . In Guardian Devil (1st ed., Vol. 1, p. 192). Anaheim, CA: Graphitti Designs. Signed Limited Edition, Hardcover