El 50 aniversario del festival de cine fantástico más importante del mundo prometía sorpresas de altura y, más allá de las visitas de figuras como la actriz Susan Sarandon (presentando una memorable sesión de The Horror Picture Show) o el director William Friedkin (El exorcista, 1973), del encuentro del Darío Argento con Guillermo del Toro surgió una jornada mágica… irrepetible.

Es probable que el director italiano y el mexicano hubieran coincidido en alguna otra ocasión, en otro evento o incluso entre bambalinas, pero en su encuentro celebrado el sábado 7 de octubre en el escenario del Auditorio del Hotel Meliá Sitges saltaron chispas de admiración y respeto… hasta que Del Toro abrazó tan fuerte a Darío Argento que sus pies dejaron de tocar las tablas durante unos instantes.

Guillermo del Toro y Darío Argento Sitges 2017. Fotografía de Daniel Fumero
Para la ocasión se programó un pase doble compuesto por Suspiria (1977) y La cumbre escarlata (2015), dos títulos que confirman la máxima de que el cine hay que verlo en pantalla grande y, en el caso extremo de la excelencia, con sus creadores en la sala para definir las claves de la creación de la obra.

Dos maestros indiscutibles del Séptimo arte pertenecientes a nacionalidades y generaciones distintas pero unidos por su amor al fantástico y confesando de manera pública su admiración mutua. Según palabras de Del Toro en referencia a Darío Argento: “Pocas veces tiene uno la oportunidad de tener un ídolo, un maestro enfrente… en carne y hueso y decirle lo que significa y cómo amamos su trabajo. Cómo amamos su cine. Creo que ésta era la oportunidad ideal de decírselo a todos”.

El mexicano no cesó de elevar la obra de Argento al podio del fantástico con afirmaciones tan contundentes como “Suspiria es cine puro“, “una obra maestra“, “es el coliseo romano del cine de horror“… y en todas no le faltó razón.

Guillermo del Toro y Darío Argento Sitges 2017. Fotografía de Daniel Fumero