FESTIVAL ISLA CALAVERA 2019: ‘STARFISH’, de A.T. White

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'Starfish'
'Starfish'

La programación del quinto día, miércoles 27 de noviembre, de la tercera edición del Festival de Cine Fantástico Isla Calavera 2019 alojaba una exquisita sorpresa. El día culminó con el pase de Starfish, debut a la dirección del cineasta y músico británico A.T. White, líder del grupo musical Ghostlight, lo cual probablemente sea la razón por la que la música tiene muchísima importancia en el filme que disfrutamos. La importancia de la banda sonora en el filme trasciende del apoyo descriptivo, para integrarse a nivel narrativo.

Un filme que se mueve en el contexto del cine de ciencia ficción indie estadounidense, por donde han transitado películas estupendas como Coherence (EEUU, 2013), de James Ward Birkit, o Primer (EEUU, 2004) y Upstream Colour (EEUU, 2013), ambas de Shane Carruth, y Otra Tierra (Another Earth, EEUU, 2011) y Origins (EEUU, 2014), estas dos últimas de Mike Cahill. El denominador común de estos filmes que transitan el territorio del fantástico viene a ser que todos son largometrajes de bajo presupuesto, con grandes ideas, unas veces mejor desarrolladas que otras, y que nos cuentan historias y retazos vitales de nuestro presente, de este mundo sobre el que pesa como nunca la incertidumbre en nuestro modo de vivir y de la complejidad de nuestras relacionarnos y el modo de comunicarnos con otras personas. En este territorio se mueve Starfish, bautizada por algún fan como el mejor filme de todo el festival.

La joven Audrey, interpretada por Virginia Gardner, coprotagonista de La Noche de Halloween (Halloween, EEUU, 2018), de David Gordon Green), está atrapada en un pueblo, donde vivía su amiga que acaba de fallecer, cuando una misteriosa señal anuncia el fin del mundo y aparentemente ella es la única superviviente.

En un presente para el cine donde prácticamente todo pasa por la multi referencialidad, ya sea al cine pretérito, o al estilo de otros realizadores, un presente donde el cine se debate entre esa referencialidad y la obsesión/ interés/ responsabilidad (táchese lo que proceda), por captar imágenes “únicas”, labor muy compleja en un mundo donde tod@s tratamos de capturar imágenes icónicas, únicas (para compartirlas en redes como nuestras señas de identidad), sin duda merece la pena darle una oportunidad a un filme interesante y cautivador como Starfish, que ofrece un retrato íntimo de un ser humano en medio del fin del mundo, con la llave para cambiarlo todo.