Crítica: ‘QUIEN A HIERRO MATA’. Primero, la familia

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Póster teaser de 'Quien a hierro mata'. Sony Pictures Entertainment Iberia.
Póster teaser de 'Quien a hierro mata'. Sony Pictures Entertainment Iberia.

Si ya con Verónica Paco Plaza logró elevar el escalafón del cine fantástico patrio, manteniendo un vínculo con la tradición, ahora con Quien a Hierro Mata se adentra en el terreno del thriller con dos elementos tremendamente atractivos: el narcotráfico gallego y Luís Tosar. ¿Qué hubiese pasado con la familia Corleone si el Don no hubiese tenido a mano a su hijo Michael para heredar el imperio? Pues, básicamente eso nos narra la nueva película de este director. En este sentido, pese a la conexión gallega, tiene más que ver con el clásico de Coppola que con Fariña. Aquí tenemos también un imperio de la droga que se tambalea cuando el patriarca (magnífico Xan Cejudo) deja el liderazgo por enfermedad, dejando como herederos queda un sosías de Santino, violento y visceral (Ismael Martínez), y alguien con menos luces que Fredo (Enric Auquer). En medio, una venganza personal de la mano de alguien aparentemente inofensivo, pero con los rasgos de Tosar.

Plaza rueda la historia con un pulso envidiable, duro y elegante, sumando algunas secuencias realmente impactantes. De su experiencia con el terror recupera la creación de imágenes dolorosas, sin miedo a un poco de sangre y casquería. La fotografía juega un papel fundamental, utilizando el color para definir a los personajes e incluso trasladarnos sus pensamientos.

Mención aparte merece la labor de Luis Tosar, quien sabe aprovechar aquí hasta sus últimas consecuencias un personaje magnífico lleno de aristas y conflictos morales.

Sería una pena que en una cartelera de fin de temporada dominada por Disney y en un año donde los estrenos patrios están definidos por directores con apellidos con A nublaran la que, en nuestra opinión, merece ser una de las películas del año.