Crítica: ‘LA NOCHE DE HALLOWEEN’. Máscara y cuchillo

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'La noche de Halloween'

Cuando John Carpenter estrenó La Noche de Halloween en 1978, ya conocíamos a Norman Bates y a Leatherface, sin embargo, la creación de Michael Myers supuso el nacimiento oficial del slasher estadounidense.

Ahora, con motivo del 40 aniversario, la productora Blumhouse se embarcó en un proyecto nostálgico y revisionista, de nuevo con John Carpenter (en calidad de productor y compositor) y recuperando a Jamie Lee Curtis como Laurie (y a Nick Castle como La Forma).

Hasta ahora vinculado principalmente con la comedia, David Gordon Green se ha encargado de escribir (junto con otro cómico, Danny McBride) y dirigir esta secuela/reinicio que elimina de un plumazo todas las secuelas de la saga de La Noche de Halloween y toma únicamente en consideración los acontecimientos de la primera entrega.

El resultado es una cinta plenamente respetuosa con la original, a la que llega incluso a replicar con algunos guiños de homenaje, con un tono crudo y nada complaciente, y un enfrentamiento ¿decisivo? entre asesino y víctima que juega a invertir los roles del gato y el ratón.

La partitura de John Carpenter, ayudado por su hijo Cody y Daniel Davies, devuelve esencia sonora a la saga.

La única transgresión de Green está en la puesta en escena, donde prescinde del maravilloso uso del panorámico de Carpenter por una narrativa más actual, con cámara en mano y montaje picado.

Aún así, ofrece algunos momentos muy inspirados, como la secuencia de la gasolinera, el primer crimen de Michael tras llegar a Haddonfield y todo el clímax final, verdaderamente emocionante.

Los buenos resultados en taquilla y la máxima del género de que el asesino siempre regresa de la tumba auguran más noches de Halloween. De momento, esta resurrección ha resultado satisfactoria. Habrá que ver qué nos depara el futuro.

Póster de 'La Noche de Halloween', de David Gordon Green.
Póster de ‘La Noche de Halloween’, de David Gordon Green.