“EXPEDIENTE WARREN: THE CONJURING”: Las tres fases de la actividad demoníaca

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El viernes 19 de julio llega a los cines Expediente Warren: The Conjuring. Presentamos las notas de producción oficiales de este film de terror, dirigido por James Wan (Saw, Insidious) y protagonizado por Vera Farmiga, Patrick Wilson, Ron Livingston y Lili Taylor, las cuales incluyen numerosas declaraciones de los miembros del equipo técnico y artístico y anécdotas del rodaje.

ED WARREN
Las tres fases de la actividad demoniaca:
Infestación…
Susurros, pasos, la sensación de otra presencia,
que se convierte en la segunda fase
Opresión…
La victima es el objetivo de una fuerza externa…
somete a sus victimas a su voluntad
y da lugar a la tercera y última fase …
Posesión.

INFESTACIÓN

La realidad supera a la ficción…y es mucho más aterradora. Nadie lo sabía mejor que Ed Warren y Lorraine, su esposa vidente, quienes, gracias a sus numerosas experiencias personales combatiendo a las fuerzas inhumanas, consiguieron gran fama en el campo de la demonología mucho antes de la gran popularidad cinematográfica de lo paranormal. Mucho antes Ed y Lorraine se enfrentaron a la amenaza del presentimiento en un pequeño pueblo llamado Amityville, donde tuvieron que hacer frente al mal más peligroso jamás hallado.

James Wan, que había oído hablar de la pareja antes de encargarse de la dirección de Expediente Warren: The Conjuring, cuenta, “Siempre he sido un gran admirador de los Warren. Realmente me fascinan. Fueron los precursores del estilo actual de caza de fantasmas con equipo técnico, grabando pruebas en audio y en vídeo. Puesto que han servido de inspiración para muchas historias, libros y películas, la idea de hacer una película, en la que no sólo la casa que están investigando sino que descubrir quiénes eran los Warren también fuese el centro de atención, me pareció genial”.

La película revela los verdaderos horrores escondidos en una apartada granja secular en la aparentemente tranquila campiña de Harrisville, Rhode Island, que compraron Carolyn y Roger Perron en 1970. Sin embargo, la pareja y sus cinco hijas no tardarán en enfrentarse a un peligro extremo e indefinible. Cuando Ed y Lorraine conocen a la familia y al extraño enemigo que les hace la vida imposible, saben que van a tener que lidiar con el mayor desafío de su carrera profesional…y de su vida.

Patrick Wilson aceptó el papel del famoso experto en demonología porque le fascinaba la idea de interpretar a una persona real en un serio conflicto con unos poderes que una persona normal no podría entender. “Ed Warren era un tipo que siempre había vivido peligrosamente cerca del lado oscuro porque realmente quería ayudar a la gente. Sabía que cualquiera podía experimentar el terror que ellos habían experimentado, incluso esos a los que había que ayudar”, comenta Wilson.

Vera Farmiga interpreta a la cariñosa esposa y talentosa pareja de Ed, Lorraine, quien, junto con su esposo, se ve inmersa en la violenta trayectoria de la presencia malévola. Farmiga comenta “Las historias son como billetes de tren. Alguien te ofrece un pase a algún sitio y tú lo aceptas. Era un espacio parasicológico que me apetecía explorar. Aun teniendo que experimentar sudores fríos y pánico, tenía la irresistible necesidad de indagar sobre esta historia, igual que Lorraine y Ed investigaron sobre los Perron”.

Peter Safran, productor, cree que el caso influyó mucho en los Warren porque no sólo querían proteger a las hijas de los Perron, sino también a su pequeña Judy. Safran comenta, “Creo que por lo que tuvieron que pasar con esas niñas les sirvió de base, incluido el caso de Amityville y los siguientes. Esos acontecimientos me atrajeron especialmente porque también tengo una hija y no sé lo que sería capaz de hacer para protegerla”.

Paradójicamente, los Perron se habían mudado al campo para criar a sus hijas en un entrono seguro, sin saber que se ponían en peligro. Ron Livingston y Lili Taylor, interpretan a Roger y Carolyn Perron, cuyo encuentro con lo paranormal, compartido con los Warren, cambia a su familia para siempre.

“Siempre habían querido escapar de los peligros, sin embargo, el aislamiento también puede ser aterrador. Se preguntaban, ¿es el principio de nuestra nueva vida o el principio del fin? ¿Dios está realmente cuidándonos o estamos solos aquí? Cuando las cosas malas empeoran, creo que la gente se identifica con esas preguntas de un modo visceral, y muchas de las respuestas pueden ser inquietantes”, comenta Livingston.

“Tengo ideas divididas sobre el mundo de los espíritus”, reconoce Taylor. “A veces me pregunto si una experiencia extraña que haya podido tener es algo más que eso. Es difícil quitarse esa idea y estar totalmente abierto a ello. Pero las cintas sobre exorcismo que he visto y oído son persuasivas. Y aterradoras”.

Rob Cowan, productor, comenta, “Todo el mundo se identifica con la idea de que hay algo debajo de la cama o en el armario, sin embargo, esto ha pasado realmente, así que hace que todo sea más espeluznante”.

Los guionistas, Chad Hayes y Carey W. Hayes tuvieron una oportunidad única, contar la historia desde los dos puntos de vista, el de los Warren y el de los Perron. “Lo que nos encantó a la hora de escribir el guión es el contraste entre las dos parejas: los Warren, que son muy católicos y respetados expertos en demonología, y los Perron, que no son nada religiosos. Y sus vidas se ven unidas. ¿Quién soluciona qué y cómo se soluciona?”, comenta Chad.

“Estos extraños se enfrentan juntos a entes horribles”, añade Carey. “Emprenden un viaje muy desalentador y seguir sus pasos, simplemente nos enganchó. Se convirtió en una obsesión”.

“Cuando leí el guión, dije ‘¡Vaya, es genial! Es la oportunidad de hacer algo diferente”, recuerda Wan.

Durante el desarrollo del proyecto, Wan y los hermanos Hayes repasaron los expedientes de los Warren, unos 4.000 casos. “Encontramos mucho material bueno”, comenta Wan. “Mi objetivo era incorporar algunos de los casos más descabellados con los que se habían encontrado en su vida, aunque manteniéndonos fieles a la historia de esta familia en concreto. También encontramos mucha inspiración en los recuerdos de los Perron. Pensé que era incluso más aterrador mostrar los miedos comparando el punto de vista de los profesionales y la perspectiva de esta familia que no tiene ni idea de lo sobrenatural”.

“Queríamos honrar a ambas familias, así que fue realmente gratificante cuando nos dijeron que habíamos conseguido un excelente grado de fidelidad”, comenta Cowan.

Lorraine Warren, quien actualmente tiene 80 años, aún recuerda perfectamente el entorno físico de la casa real en la que una muchedumbre siniestra inició una infestación hace años. “Cuando entré, inmediatamente supe que estaba embrujada. Te invade una sensación, como un halo, te quita la energía porque el ente la necesita para manifestarse y esa energía sólo puede conseguirla de ti. En esa casa era realmente fuerte y estar en el plató me hizo recordarlo. Fue asombroso. A James le tengo mucho cariño. Él quería que todo saliera bien y estoy entusiasmada con la película”, confirma Lorraine.

Durante las larguísimas conversaciones telefónicas de los hermanos Hayes con Lorraine, normalmente había una especie de interrupción como de otro mundo, en forma de sonidos e interferencias, que con frecuencia hacían que la línea se cortara completamente. Carey cuenta que cuando preguntaban si era normal Lorraine respondía “Sí, cariño, oscuridad, luz… es una lucha constante, ¿sabes?”.

Lorraine nos dijo, ‘Estamos a punto de sacar a la luz el lado oscuro del lado oscuro y no quiere que el bien gane. Me sorprende que no haya más interferencias’”, comenta Chad.

Roger Perron y sus hijas tuvieron la oportunidad de visitar el plató y coinciden en que trae a la memoria recuerdos intensos, empezando con el fatídico día que se mudaron a la granja. Andrea, la mayor, comenta, “Estaba completamente segura de que James, los actores y todo el equipo captarían fielmente la esencia de esa casa y lo que nos pasó, algo que no era sencillo. Todo lo que esperábamos se ha cumplido. Es como si tuvieran acceso a nuestras emociones, dando rienda suelta a nuestras experiencias y recreándolas en la pantalla”.

De hecho, para Carolyn, la esposa y madre que vivió aterrorizada hace más de tres décadas, fue demasiado real. Carolyn no asistió al rodaje precisamente por ese motivo y admitió “No fui, igual que nunca jamás volví a la granja. No quería estar en contacto con los recuerdos o con lo que tanto me atemorizó en esa casa”.

Sin embargo, mantenerse alejada quizá no fue suficiente para protegerse. Una tarde, mientras su familia estaba en el plató, que reflejaba el ambiente de su antigua residencia, se levantó un viento inexplicable y sobrecogedor que rodeó a los allí presentes, aunque los árboles se mantuvieron completamente inmóviles. Mientras los técnicos sujetaban los bártulos en California del Norte, muy lejos de allí, en Atlanta, Carolyn sintió una presencia que no había sentido desde hacia 30 años, tropezando de repente y sufriendo unas lesiones que la obligaron a ingresar en el hospital. Poco después, los actores y el equipo técnico tuvieron que ser evacuados del hotel porque se produjo un incendio.

Casi nadie cree que son puras coincidencias.

Wan también experimentó una noche un extraño incidente mientras enviaba un correo electrónico sobre el guión. Empezó con su perrita gruñendo en una esquina de su despacho. “No había nada”, recuerda. “Entonces hizo algo aún más escalofriante, empezó a rastrear todo lo que estaba mirando fijamente, que no era nada, por toda la habitación, sin alterarse. Yo estaba alucinado…y fue en ese preciso momento cuando supe que la historia me había obsesionado y que me estaba afectando enormemente”.

“La mayoría de la gente, en algún momento, contará que conoce a alguien que ha tenido una experiencia paranormal o que ellos mismos la han tenido. En mis otras películas, me consolaba diciéndome que esas cosas no eran reales, que simplemente las inventaba…pero con Experiencia Warren: The Conjuring no tuve ese lujo”, comenta el director.

 

OPRESIÓN

CAROLYN PERRON
En mi casa está pasando algo horrible. Tengo cinco hijas que están muertas de miedo…

Al principio, los extraños sucesos en casa de los Perron no parecen más que hechos aislados para los nuevos habitantes. Pero para cuando Carolyn Perron pide ayuda a Ed y Lorraine Warren, especialistas de lo paranormal, tras una de sus conferencias en una universidad local, las leves alteraciones que sugieren una infestación siniestra de su casa, han asumido un papel más destructivo. Y cuando los Warren observan la inusual actividad, tienen claro que los poltergeist que coexisten en la propiedad de los Perron han pasado a la fase de opresión: ahora su objetivo es la familia e invadir sus días y sus noches.

Safran afirma que el guión tuvo un efecto similar. “La primera vez que lo leí me encantó, sin embargo, descubrí que no podía leer el guión por la noche, literalmente no podía dormir. Lo primero que hacía por la mañana era leer el guión, ya que necesitaba todo el día para olvidarlo. Cuando empezamos a enviar el guión, hubo mucha gente que tuvo la misma reacción, les habría gustado no leerlo por la noche”.

Vera Farmiga, que interpreta a Lorraine Warren, admite que fue una de esas personas. “Lo leí a trompicones, porque me producía sensaciones sobrecogedoras: terror, pavor, horror. Nunca quería leerlo en casa. Pensaba que lo más seguro para mí sería leerlo en cualquier otro sitio durante el día”.

Pero la seguridad fue difícil de conseguir. Durante una de sus excursiones de lectura, cuenta FarmigaAbrí el portátil y un arañazo de cinco garras atravesaba la pantalla. No sé cómo explicarlo. Sabía que no se me había caído el ordenador y que mi hijo no lo había pisoteado, así que lo cerré con cuidado, lo dejé a un lado y pensé que me estaba volviendo loca”.

Farmiga comenta que el proceso de investigación fue inquietante y a la vez fascinante. Leyó muchos libros sobre las ciencias ocultas y vio grabaciones de las conferencias de los Warren antes de conocer a Lorraine. La actriz considera que todo el trabajo de Lorraine es fascinante, desde los pastores evangélicos y los rabinos judíos hasta los chamanes y jefes indios, y su firme propósito inspirador. “Lorraine tiene un concepto muy concreto de Dios, su catolicismo es su caja de herramientas y su protección”, explica Farmiga. “De lo primero que te das cuenta es de que Lorraine cree que su capacidad de discernimiento es un don divino. Y si no lo usas, Dios te lo arrebata. Así que no es una profesión, no es un trabajo. Es una vocación. El equilibrio entre cuidar de ella misma, de Ed y de Judy y cuidar de todos los demás, asegurándose de que tienen tranquilidad de espíritu cuando ella misma no siempre tenía esa tranquilidad, era un reto para Lorraine y fue un reto para mí profundizar en ello”.

Farmiga añade que, para ella, fue más que el singular personaje de Lorraine y señala “La relación de pareja de Ed y Lorraine me pareció exquisita. Era un dúo dinámico. Me encantaba como se complementaban, la sensibilidad y empatía de Lorraine y el buen juicio y la naturalidad de Ed. Sentían un amor verdadero y único y se respetaban mutuamente, y eso se notaba”.

Lorraine lidia con el nebuloso mundo de la muerte y la vida después de la muerte, sin embargo, está llena de vida y eso es asombroso. Quería a alguien a la altura de sus capacidades. Vera no es sólo una extraordinaria actriz, sino que quería honrar a Lorraine tanto como yo y, sin duda, eso se refleja en su interpretación”, comenta Wan.

“Ed y Lorraine, al igual que James, proceden de un lugar de integridad. Eso resulta evidente en la manera en que James plantea su historia”.

Patrick Wilson, que encarna el papel de Ed Warren, comenta, “Lorraine es una persona muy interesante y Vera captó sus pequeñas excentricidades. Fue emocionante observarlo y enfrentarse a ello”.

Farmiga tiene los mismos elogios para su esposo cinematográfico. “Adoro a Patrick. Fue uno de los factores decisivos. Si Patrick iba a estar a mi lado, yo participaría en el proyecto”, afirma Farmiga.

Lorraine también fue un vínculo importante entre su marido y Wilson, quien por desgracia no tuvo la oportunidad de conocer a Ed que falleció en el año 2006. Wilson pudo obtener de Lorraine inapreciables historias y puntos de vista que añadieron dimensión a los archivos y grabaciones de los Warren que analizó Wilson. La vocación poco convencional y la vibrante relación de Ed y Lorraine atrajeron a Wilson tanto como a Farmiga.

“Son almas gemelas”, describe WilsonTambién compartían la pasión por entender cuál era la energía negativa en una situación determinada, independientemente de si era buena o mala”.

Lorraine dice que cuando las cosas se convertían en algo realmente espantoso e insoportable, ella encontraba apoyo en Ed. Eso es muy romántico y, en muchos sentidos, Patrick interpreta a Ed de un modo sentimental, que considero que es una forma de plantearlo bastante interesante”, cuenta Wan.

Ed era, además, un experto en los aspectos religiosos de la demonología, de ahí que también fuera sumamente respetado por el clero. “Ed creía que, en el mundo, hay espíritus maravillosos y estupendos y otros muy malignos que merodean desde hace miles de años y, junto a su esposa, haría todo cuanto estuviera en sus manos para enfrentarse a ellos y ayudar a la gente. Ed estaba totalmente convencido, así que yo tuve que convencerme para interpretar a Ed”, afirma Wilson.

Ed sabe que siempre que Lorraine acepta interpretar las fuerzas del mal se está exponiendo a algo más que un daño físico. Corre el riesgo de perder una pequeña parte de ella misma. “Se ve que Ed tiene ese gran equilibrio entre el encanto, la sencillez y el humor, pero puede pasar al modo protector. Nada le detendrá a la hora de defender a su esposa y a su familia. Yo, sin duda alguna, me siento identificado en ese sentido, así que me resultó fácil meterme en esa faceta del personaje”, comenta Wilson.

En la película, a pesar de que Ed es consciente del posible riesgo para su esposa, tanto él como Lorraine se dan cuenta de la gravedad de la situación desesperada de los Perron y aceptan encargarse del caso.

Lili Taylor interpreta a Carolyn Perron, la realista mamá que descubre que en lugar de empezar de nuevo con su familia en una casa nueva se ven envueltos en la sombría historia de la casa.

“Criar a cinco hijos es mucho trabajo y mi personaje trabaja duro para conseguirlo. Carolyn está haciendo un buen trabajo. Tiene unas hijas fantásticas y su seguridad, salud y bienestar es lo más importante para ella. Mudándose a la granja, esperaba encontrar algo bonito y tranquilo, una vida rural y agradable y, sin embargo, no es eso lo que encuentran”, opina Taylor.

Lo que encuentran son temperaturas permanentemente frías, objetos manipulados por algo subrepticio y desconocido, susurros etéreos y la sensación de sentirse observados por extraños. Taylor confiaba en cómo lo captaría Wan y comenta, “Sabía que James era un experto en este género y nunca había visto algo parecido a su forma de plantear el mundo de lo demoníaco”.

Aparte de admirar el trabajo de Wan, Taylor pensaba que el guión era “muy bueno y muy espeluznante, con muchos niveles. La historia está muy bien construida. Me gustaron las sólidas y entrelazadas relaciones”.

La relación con su familia cinematográfica demostró ser igual de sólida. Refiriéndose a cuando los productores dejaron a todos en un restaurante para que comieran y para que hicieran fotos “familiares”, lo que va adquiriendo importancia a medida que avanza la película, Taylor comenta “Desde el principio hubo química. No había que intentar entablar una conversación, surgía de manera natural. Es realmente raro que siete personas distintas congenien de ese modo al instante, así que tuvimos suerte”.

Aun así, Taylor reconoce que el terreno mental fue a veces tan agotador como las exigencias físicas del papel. “Me encanta el género; sin embargo, el aspecto psicológico de los thrillers es difícil, y en este caso era extremadamente intenso y primordial”. Respecto a alguna de las secuencias más peligrosas, Taylor admite “Me di cuenta de que, en esta película, no habría podido conseguirlo sin reventar mis cuerdas vocales, si no hubiera aprendido a gritar desde lo más oscuro y profundo”.

Wan comenta, “Quizá, Lili tenga el papel que mayor reto supone. Su personaje se enfrenta a muchos cambios emocionales y físicos y Lili hizo un trabajo estupendo, fue una suerte poder contar con ella”.

Ron Livingston interpretó el papel de Roger Perron, el padre y esposo de clase obrera que, debido a su profesión de camionero, con frecuencia pasa las noches fuera de casa. “Ron es un estupendo actor. Es tan afable y creó un personaje tan comprensivo queriendo proteger a su familia, pero frustrado por fuerzas sobrecogedoras. Uno se identifica con Roger, lo cual era fundamental”, continua Wan.

Hasta el día de hoy, Roger Perron cree que lo que sintió y vio en esa casa era real. No soy un árbitro del universo o de la verdad. Soy el actor que interpreta a Roger, así que mi trabajo es contar la historia lo mejor que pueda”, comenta Livingston.

Livingston añade que el “arte fuera de lo común” de Wan fue la fuerza que impulsó el viaje a lo psicológico. “Creo que, para que algo sea escalofriante, y para que afecte realmente a los espectadores, tiene que ser más que algo simplemente mecánico. Tiene que ir unido a algo que todos entendamos, y puede ser algo tan simple como trasladarse a un nuevo ambiente, conseguir todo lo que siempre se ha querido y darse cuenta de que es mucho peor de lo que se esperaba o se podría imaginar. Así que cuidado con lo que se desea,” comenta Livingston sonriendo.

Cuando el director mostró a los actores algunas de las primeras secuencias, Livingston recuerda que fue “tan siniestro como el infierno y yo estaba allí cuando se rodó. Sabía lo que iba a pasar y aún así me sobrecogió en un par de ocasiones”.

La elección de Wan de rodar cronológicamente provocó un proceso natural que también afectó a las interpretaciones y a los vínculos de los actores. “Fue genial. Al principio la casa estaba vacía, porque nos estábamos trasladando, luego se fue llenando de vida. Llevábamos dos semanas sin ver a nadie más y, entonces, aparecieron los Warren, que es exactamente como pasó en la vida real”, afirma Taylor.

Wan atribuye a Annie McCarthy, su directora de reparto, el encontrar un grupo de jóvenes actrices con talento que interpretaran a las hijas de los Perron: Shanley Caswell en el papel de Andrea de 18 años; Hayley McFarland que interpreta a Nancy de 15 años, Joey King que da vida a Christine de 13 años, Mackenzie Foy que interpreta a Cindy de 10 años, y la recién llegada, Kyla Deaver, en el papel de April de 8 años. “Las niñas lo hicieron genial y lo pasamos muy bien”, comenta Wan. “Cuando miras a Ron, a Lili y a las niñas, los ves como una unidad nuclear. Fuera de cámara, no paraban de jugar e incluso reñían, exactamente igual que una familia real”.

Otra joven actriz es Sterling Jerins, que interpreta el papel de Judy, la hija de los Warren. Entre los actores secundarios, Marion Guyot en el papel de la abuela de Judy, Georgiana; Steve Coulter que interpreta al Padre Gordan; Shannon Kook, que da vida a Drew, el ayudante de los Warren en las investigaciones, y John Brotherton en el papel de Brad, el policía local que tiene dudas sobre las técnicas y métodos de los Warren, hasta que una noche también se ve atrapado en la lucha contra lo sobrenatural.

POSESIÓN

LORRAINE WARREN
Definitivamente aquí hay algo…

La última y definitiva fase de la actividad demoníaca es la posesión. Una vez que los espectros invasores han sometido a sus objetivos humanos a su voluntad, se apropian de su cuerpo. Y entonces todo se descontrola.

Con la esperanza de conseguir la ayuda de la iglesia en esta batalla, los Warren colocan sensores de movimiento y cámaras Súper 8 alrededor de la casa de los Perron para documentar la actividad, junto con artefactos religiosos para atraer a las legiones a un enfrentamiento abierto. En poco menos de lo que tardan en encenderse los focos, los acontecimientos pasan de aterradores a peligrosos.

Wan vuelve a confiar en el código de comunicación que ha establecido entre su equipo creativo habitual para crear la atmósfera de terror cada vez mayor que da lugar al sobrenatural callejón sin salida de Expediente Warren: The Conjuring. “Naturalmente, como cineasta, te permites alguna licencia artística, pero había ciertas cosas en las que no quería ceder porque esto era real”, señala Wan.

En lugar de simplemente grabar material cinematográfico descarnado para recrear los años 70, “Quería que pareciera una ventana en una época distinta, pero mirando a través del filtro de la tecnología actual”, comenta Wan.

Expediente Warren: The Conjuring es la cuarta colaboración de Wan con el director de fotografía John R. Leonetti, que probó cámaras y objetivos para conseguir esta apariencia, decidiéndose por una combinación de la cámara digital Arriflex Arri Alexa, que permite la misma libertad que la película, es más sensible a la luz y puede captar toques de luz y detalles en las sombras, y los objetivos Leica, que son ópticamente planos y representan de manera marcada y exacta lo que se ve. “La cámara Arriflex es la primera cámara digital que es tan vívida y flexible como la película. La película ASA más rápida es de 500. La Arriflex alcanza fácilmente 800 ASA. Combinada con los objetivos Leica, con una apertura de 1,4, podíamos captar un realismo rotundo sin grano pero rico en textura”, describe Leonetti.

James y John están completamente sincronizados. Fue precioso ver su danza artística para crear el ambiente y las imágenes de la película”, comenta Safran.

La fotografía principal tuvo lugar en Wilmington, California del Norte, donde los cineastas buscaron la casa perfecta para reproducir la residencia de los Perron. “Recuerdo la primera vez que salimos de búsqueda. James tenía que dar una vuelta y asegurarse de que todas las luces estaban encendidas y de que no había nada en su habitación del hotel. A pesar del tipo de películas que hace y del género en el que ha tenido tanto éxito, no es uno de esos tipos a los que les gusta la idea del horror, sabe lo que asusta a la gente porque a él le asustan las mismas cosas”, revela Cowan.

La diseñadora de producción, Julie Berghoff, que ha colaborado con Wan en otras tres películas, comenta “Desde el principio James nos dijo: ‘No quiero que al principio estás apariciones se vean, quiero que se sientan’. Yo creo en los fantasmas y estoy de acuerdo con James en que no siempre ver lo que causa estragos es con frecuencia lo suficientemente perturbador”.

Encontraron una casa con un extenso terreno que bajaba hacia el río Black, que se usó para varias escenas exteriores. Leonetti filmó el paisaje de alrededor para crear un ciclorama de casi 360 grados que captara el lugar a escala completa, una estructura de dos plantas y unos 560 metros cuadrados construida a semejanza en un plató de filmación. Todo el mundo coincidía en que era tan real que casi daba la sensación de que podías pasear por la calle.

Para Wan y Leonetti, el uso de una iluminación funcional era indispensable para marcar la pauta. “Básicamente usamos una paleta básica, creando luz natural en muchos niveles”, explica Leonetti.

Wan compara la habilidad de Leonetti para la iluminación, con “pinceladas en lienzo. Es tan hermoso. Muy clásico, estilo renacentista italiano, fotografía al estilo de Rembrandt”.

Berghoff examinó la casa real de los Perron y otras casas de labranza de la Costa Este y, después, empezó su diseño del interior, que, según comenta “surge de la acción y la acción es emocionante. La atención que James presta al detalle es extraordinaria y tiene una visión clara de cómo quiere representarlo. Le encantan las tomas largas y continuas, así que el interior era un tanto circular, lo que nos permitía movernos sin esfuerzo por toda la casa”.

Las habitaciones también eran más grandes y la barandilla del piso de arriba se desmontó para alojar la cámara. Además, el uso de una cámara de mano ayudó a Wan a conseguir una acción más continua y fluida.

Quería una sensación de estilo libre, con la cámara en medio de todo, documentando cada detalle, como si formara parte de la familia”, indica el director.

Wan mete a los espectadores en medio del terror, coreografiando esas escenas en gran detalle. “Si los personajes van pasando por un pasillo, siempre tengo la cámara detrás, siguiéndoles, así los espectadores pasan con ellos y no saben que hay delante. Si algo aparece de repente para asustarles, los espectadores se asustarán también. Si miran en las esquinas de una oscura habitación y creen que hay alguien detrás de la puerta, quiero que los espectadores también lo pasen mal mirando, y se pregunten ‘¿Estoy viendo a alguien ahí?’. Creo que eso ayuda a que sientan lo que sienten los personajes”.

Wan, Berghoff y Leonetti analizaron el ajuste de la réplica interior de la casa de cinco habitaciones para que cubriera todos los ángulos que necesitaban para la acción, a la vez que se mantenía la penumbra de las esquinas. También se construyeron pasillos de cristal en el salón principal y en la habitación de al lado, que permitieron que la cámara mirara a través para que los espectadores vieran que la acción que tenía lugar en la habitación se precipitaba directamente sobre ellos. Fiel a la época, así como a la estética de la iluminación funcional, una instalación de techo sirvió de fuente de iluminación y el equipo de Berghoff colocó más luces en estanterías y muebles para añadir fuentes de luz.

La casa propiamente dicha se construyó en 1736 y la última vez que estuvo ocupada fue a finales de la década de los 40 o los 50. “Esa debió ser la última vez que se gastó dinero en reparaciones y decoración. Así que recrearlo, para mí, este lugar fue una señora de su época, la casa del condado. Era preciosa, pero cuando se trasladan todos estos fantasmas lentamente van desgastándola. Intenta mantenerse erguida y ser tan regia como fue una vez, pero lentamente se va debilitando, empiezan a aparecer grietas y el veteado y la morbosidad de la casa finalmente acaban dominándola”, sugiere Berghoff.

Dado que lo que daba carácter a la casa era su pátina auténtica, la pintura no determinó la paleta de colores. “Durante esa época, las casas no eran de colores fuertes: se usaban los tonos blancos, grises y tierra. Dimos capas y capas de yeso para que los muros tuvieran profundidad. Las técnicas de enlucido y entablado crearon hermosas grietas que proyectaban sombras en las esquinas y el difuminado también suavizó la unión de líneas y añadió textura. Había objetos pequeños de colores más fuertes, un toque de verde apagado o un rojo que con el desgaste había adquirido un tono granate”, cuenta Berghoff.

Cuando el mal va siendo más violento, el sótano es cada vez más una parte integral de la historia. “Es como si descendieras al infierno y el sótano es la base porque es la raíz de todos los horribles acontecimientos históricos que tuvieron lugar en la casa. Entonces entras en el hueco que hay debajo de la casa, la parte incluso más oscura de este lugar”, comenta Berghoff. La diseñadora tomó como referencia las viviendas de la costa este para diseñar el acabado rudimentario de un espacio de almacenamiento, usando listones, piedra y un suelo de tierra.

Nuevamente basándose en la iluminación funcional, Leonetti usó una única bombilla transparente de 250 vatios para iluminar el sótano, además de las cerillas que encienden los personajes cuando se encuentran en la impenetrable oscuridad. También se usaron cámaras de mano para filmar las escalofriantes escenas del hueco que había debajo de la casa, lo que físicamente fue complicado ya que, literalmente, los cámara se tuvieron que arrastrar por el estrecho espacio y por detrás de la pared manteniendo la cámara bajada.

James es un experto en crear una historia psicológica de fantasmas con iluminación y cámaras”, comenta Leonetti ilustrando, en concreto, cómo Wan concibió la presentación de la casa de los Perron. “James tuvo la magnifica idea de empezar dentro del salón, como si la casa estuviera observando cómo se mudaba la familia, en lugar de fuera del salón con una toma de apertura. Después nos desplazamos a través de las ventanas”.

En la segunda toma se usaron efectos visuales para combinar tres tomas independientes. Comenzaron en una grúa, en el exterior, observando cómo los de la mudanza descargaban el sofá del camión de mudanzas. El Steadicam lo siguió hasta el salón, a continuación siguió con una de las niñas entrando en la cocina y saliendo al porche trasero en el que hay colgado un móvil de campanillas. Para poder facilitar posteriormente una toma continua, se usó una pantalla verde en cada puerta. “Fue difícil planificarlo, porque no había control de movimiento, pero finalmente lo conseguimos”, comenta Leonetti. “En dos tomas, se presenta de forma natural todo el entorno con matices perturbadores para a partir de ahí poder crear la tensión”.

Para aumentar la tensión en algunas escenas de la película se utilizó otro dispositivo, el zoom. “No es un zoom rápido. Se va introduciendo muy lentamente para crear suspense”, comenta Leonetti quien también señala que la técnica es “una sutil vuelta a la década de los 70”.

Fuera de la casa, una de las piezas más importantes del decorado era el gigantesco árbol que cubre el jardín de los Perron. Durante la búsqueda de la posición escénica del río Black, a Leonetti le impresionó el agua, que literalmente es negra debido a los cipreses cuyas raíces la oscurecen. Leonetti sugirió incorporar un árbol en el exterior porque no sólo sería una parte intrínseca del lugar, sino también un increíble punto focal para filmar hacia la casa o hacia el río. A Wan le encantó la idea y el equipo de Berghoff lo construyó al lado del embarcadero en el borde del agua.

Berghoff lo describe como “una pacana de 150 años, como una mano que sale del suelo, torcida, pero hermosa, al igual que la casa. Con el paso de los años las ramas se han caído porque uno de los espíritus fue ejecutado allí, básicamente se estaba deteriorando desde el interior hacia afuera”. El impresionante árbol tiene unos 15 metros de altura y 4,5 metros de diámetro. La escultora, Katrina Johnson, ayudó a Berghoff a construir las maquetas y trabajaron juntas para dar una textura a la corteza que evocara una figura femenina y llena de curvas, algo que en cierto modo intimida.

Julie es muy buena en su trabajo y el árbol era una pieza de arte extraordinaria” comenta Wan. “La gente podría pasear al lado del árbol sin darse cuenta de que era de hormigón y acero”. A los cineastas les impresionó tanto que incluyeron más escenas exteriores en las que estuviera presente su presencia amenazadora.

Aunque no fundamental para la historia, también se consiguió un lugar funcional para la casa de los Warren. Tras una extensa búsqueda, Berghoff encontró un dúplex con “unos restos realmente buenos” que tenía moqueta original de la década de los 70 y papel pintado que imitaba al de esa época.

El componente más fascinante e inquietante de la casa real de los Warren es su museo oculto, que se reconstruyó en una de las habitaciones en el lugar de filmación. Es donde Ed y Lorraine almacenan todos los artículos que usan en los rituales satánicos y de brujería, así como en los exorcismos, que han ido adquiriendo con el tiempo, con la idea de mantener a raya las malas vibraciones. Un lugar controlado es más seguro que dejar suelta alguna de esas vibraciones.

Berghoff y su equipo hicieron a mano docenas de accesorios para el oscuro museo revestido de madera, que incluían hermosas piezas esculturales mezcladas con artículos domésticos de uso diario: un teléfono, unas gafas de sol, instrumentos. “Las cruces estaban ahí como protección”, afirma Berghoff. De hecho, cada semana un cura sigue bendiciendo la casa de los Warren.

Directamente relacionado con Expediente Warren: The Conjuring, uno de los artefactos más destacados es una muñeca, llamada Annabelle, que se debe mantener detrás de un cristal. Si sale, también sale el demonio que lleva dentro. “Diseñé la habitación un poco diferente a la original de la casa de los Warren, para que tuviera cierta fluidez. Quería que Annabelle estuviera escondida, que hubiera que buscarla. Los estantes son abiertos así que se puede ver a través de toda la habitación, aunque es casi más espeluznante percibir sombras de cosas en lugar de poderlas distinguir completamente”, comenta Berghoff.

“Nuestra Annabelle está deteriorada y se cae a pedazos, intrínsecamente escalofriante. Con esta muñeca pasa algo muy extraño. De hecho, yo no quería sentarla en la misma habitación que estaba yo, mirándome fijamente”, admite Wan riendo.

Tony Rosen, de Infinite SFX, creó un diseño conceptual original de Annabelle. Posteriormente, tuvo que esculpir y moldear la muñeca de porcelana, así como diseñar una animación por ordenador para que sus ojos, boca y cabeza se pudieran mover.

Kristin M. Burke, diseñadora de vestuario, diseñó el vestido de la muñeca. Tras varias discusiones sobre si Annabelle debía ser una holandesita, Burke recuerda “James dijo que él creía que debía ser una novia, así que dibujé un traje de novia de los años 40 que se parecía a uno que llevó mi abuela”.

El único problema fue encontrar seda en el pueblo, así que encargó la tela en Los Ángeles. A continuación, envejeció y tiñó la tela, añadiendo algo más de rojo al color de lo que Wan había previsto. El departamento de peluquería creó una peluca para la muñeca, aunque la decisión de quitarla el velo no se tomó hasta que Annabelle estuvo detrás del cristal, lista para filmar. “Sin él, se puede ver esa cara realmente sobrecogedora”, comenta Burke.

Wan también dependía de su equipo de peluquería y vestuario para conseguir transmitir rápidamente la autenticidad de la época. “No había muchas oportunidades de mostrar un montón de tomas de coches, señales o calles para crear el ambiente de esa época, ya que el 90% de la película tiene lugar dentro de la casa. Hicieron un trabajo fantástico”.

En 1971, no había teléfonos móviles ni internet y en Rhode Island sólo había una autopista, así que la casa y los Perron estaban realmente aislados. Eso puede significar paz y tranquilidad o puede significar que cualquier ayuda o refugio se encuentra a unos cuantos kilómetros.

“De hecho, en 1971, la región de Rhode Island estaba aislada del mundo y tenía su propia cultura”, señala Burke. Por suerte, Burke tenía amigos cuyos antepasados eran de Rhode Island y tenían acceso a sus fotos y anuarios de familia. “Estaba encantada de obtener esa información primordial de gente que realmente estuvo allí”, comenta Burke.

También se consiguieron fotos personales de Ed y Lorraine. Burke pudo crear un vestuario para Vera Farmiga y Patrick Wilson analizando esas fotos, así como un montón de fotos de internet. “Ed y Lorraine tenían un estilo que en cierto modo contravenía la moda de la época, tenía miedo a equivocarme, a no rendir homenaje a esas personas en la vida real”. Burke se emocionó cuando un día en plató Lorraine señaló con el dedo unos zapatos que llevaba puestos Farmiga y comentó que ella había tenido unos idénticos.

El vestuario de Lili Taylor, en el papel de Carolyn Perron, tenía un estilo diferente y una trayectoria muy marcada. “Empieza con vestidos muy femeninos y floreados y, después, está ese elemento del rojo que la persigue. Así que al principio, lleva puesto un jersey de un rojo fuerte. Cuando vuelve a aparecer el color de su ropa es un poco más marrón y lleva un jersey rojo ligeramente pardusco. Posteriormente, lleva un vestido de flores muy descolorido, más un jersey marrón y así hasta que lleva puesto un jersey de color beige crudo y, finalmente, una sudadera gris y pantalones. Es característico de la trayectoria de la película. Según va perdiendo el control, va desapareciendo el rojo de su ropa”.

Los uniformes de Ron Livingston tienen una trayectoria más sutil. “Al principio muchas de sus camisas parecen muy similares. Compramos camisas clásicas e intentamos darlas un aspecto usado. Al final, lleva camisas de cuadros más definidos y mas resistentes, que creamos nosotros mismos, porque cuanto más liado estaba todo más claro lo tenía él”, explica Burke.

“Las niñas pensaban que los pantalones de campana que tenían que llevar eran ‘guay’”, recuerda Burke. Burke tuvo que vestir, además, a 300 personas con ropa de época para la conferencia en el campus, que se rodó en la Universidad de California del Norte, Wilmington, que sustituyeron al telón de fondo de la primera reunión entre los Warren y los Perron que les cambió la vida.

Se grabaron imágenes de exorcismos reales de los expedientes de los Warren para proyectarlas durante la conferencia. Los Warren usaban 8mm, sin embargo, Leonetti eligió 16mm para poder proyectarlas mejor en el gran espacio. El equipo de efectos visuales, dirigido por el supervisor de efectos visuales, Ray McIntyre Jr., retocó ligeramente las grabaciones para aumentar los signos de posesión.

Tanto el equipo de efectos visuales como el de efectos especiales, dirigido por David Beavis, fueron esenciales para manifestar los distintos poltergeist que acosaban a los Perron.

Joseph Bishara, que anteriormente ha aparecido en el éxito de Wan, Insidious, película para la que también compuso la música, personifica a uno de esos espectros. Nuevamente, Wan eligió a Bishara para crear el elemento crucial y definitivo que provocara miedo: la banda sonora.

“Le encanta ese mundo, su casa es como un parque temático del horror todo el año”, comenta Wan sonriendo. “No fue muy difícil convencerle para que volviera e hiciera esto para mí. Lo que me gusta de Joe es que es muy creativo”.

Ya fuera por el implacable tictac de los relojes que cada noche se paraban a la vez o por las melancólicas notas de una antigua caja de música que encuentra Cindy, que proyecta algo más que su reflejo, Wan incorporó sonidos que aumentaban la tensión según se acercaba la inevitable culminación de la aterradora batalla entre los Warren y las fuerzas malignas que afligían a los Perron. “Lo que crees que ves a través del diseño de la música y el sonido es lo que realmente te sobrecoge”, comenta el director.

“Lo que me encanta de mi trabajo es hacer gritar a la gente, ya sea por emoción o por miedo, especialmente cuando ese efecto persistente les sigue al salir del cine. Y dado que se trata de una historia basada en hechos reales, creo que lo más espeluznante es saber que esos espíritus malignos existen”, concluye Wan.