Crítica: «Star Trek: En la Oscuridad»

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Género: Ciencia-ficción
País: EEUU
Año: 2013
Duración: 132 mins.
Fecha de estreno en EEUU: 16 de mayo de 2013
Fecha de estreno en España: 05 de julio de 2013
Webhttp://www.startrekmovie.com

Dirección – J. J. Abrams | Guión – Robert Orci, Alex Kurtzman y Damon Lindelof | Producción – J. J. Abrams, Bryan Kurk, Robert Orci, Alex Kurtzman y Damon Lindelof | Montaje – Maryann Brandon y Mary Jo Markey | Fotografía – Daniel Mindel | Música – Michael Giacchino


Reparto: Chris Pine (James T. Kirk), Zachary Quinto (Mr. Spock), Zoe Saldana (Uhura), Benedict Cumberbatch (John Harrison)

La carrera de J. J. Abrams es un ejemplo para la industria del entretenimiento actual. Aglutinando diversas influencias y contentando a toda clase de público, el sello Abrams es toda una garantía. Que se le  confíen franquicias como la saga de Gene Roddenberry, Star Trek, fue una auténtica prueba de fuego, que hizo torcer el gesto a más de un trekkie talibán. El rotundo éxito del reboot del 2009 aplacó cualquier duda y ahora nos encontramos con no sólo una secuela sino con una futura entrega de Star Wars en manos del simpar  J. J.

Star Trek: En la Oscuridad, a pesar de alejarse de la presentación de la tripulación de la nave Enterprise, vuelve a centrarse en su capitán James T. Kirk (Chris Pine) cuyo carácter le vuelve a jugar una mala pasada y una vez más tendrá que ganarse su posición dentro de la Flota Estelar. Neutralizar a un misterioso terrorista (Benedict Cumberbatch) será la mejor forma de redimirse junto a su tripulación: Spock, Uhura, Scotty y cía.

Con un prólogo deudor de la saga de Indiana Jones, el film se beneficia de un ritmo endiablado y de la exquisita partitura de Giacchino, que acompaña y propulsa la trama como un John Williams de nuevo cuño. Y es precisamente el eco del «sentido de la maravilla»  de Amblin lo que se transmite durante todo el metraje: personajes carismáticos, aventura de ecos pulp, acertados golpes de humor  y un sinfín de sorpresas que mantienen al espectador clavado en la butaca. Abrams sabe manejar bien los elementos de los que dispone para crear un gran espectáculo y, a pesar de ser una gran superproducción llena de set pieces y fx, es la química entre los personajes la que consigue engancharnos. El reparto funciona tan bien como en la primera entrega y las nuevas incorporaciones, el inquietante Cumberbatch o el mítico Peter Weller introducen un elemento oscuro alejado de la hueca traumatización del género de aventuras, tan en boga en los tiempos que corren.

Pero no todo es redondo en Star Trek: En la Oscuridad. La acumulación de subtramas y personajes, en ciertos momento, atropella el ritmo de la cinta y la combinación entre diálogos para geeks y acción desenfrenada puede confundir al espectador menos versado en cuadernos de bitácoras y razas alienígenas.

La última película del creador de Lost parte con ventaja en la carrera del blockbuster de verano, exhibiendo las virtudes de un tipo de cine que marcó a toda una generación y que, en tiempos de «aquí y ahora»,  parecen el vestigio de una antigua civilización que buscaba en la pantalla grande sueños, ilusiones e inocencia.