Crítica: “MANIAC”, el remake protagonizado por Elijah Wood

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Elijah Wood en Maniac

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Género: Terror
País:Estados Unidos | Francia
Año: 2012
Duración: 108 mins.
Fecha de estreno en Francia: 02 de Enero de 2013

Dirección –Franck Khalfoun | Guión – Alexandre Aja, Grégory Levasseur, C.A. Rosenberg sobre el guión de Joe Spinell | Producción – Alexandre Aja, Thomas Langmann, Grégory Levasseur, William Lustig | Montaje – Baxter, Franck Khalfoun | Fotografía – Maxime Alexandre | Música – Rob

Reparto: Elijah Wood (Frank), America Olivo (Madre de Frank), Nora Arnezeder (Anna), Liane Balaban (Judy), Megan Duffy (Lucie), Sammi Rotibi (Jason), Genevieve Alexandra (Jessica), Jan Broberg (Rita)

¿Qué convierte a una persona en un maníaco? ¿Cuál es el detonante que transforma una psique sana en otra diametralmente opuesta y totalmente enferma?… ¿O será que los maníacos nacen y no hay nada que los transforme, sino que es sólo cuestión de tiempo?

Éstas son algunas de las preguntas que a uno le vienen a la cabeza cuando ve Maniac, reinterpretación del director Franck Khalfoun del clásico del mismo nombre, rodado por William Lusting en 1980, e interpretado por el actor y guionista Joe Spinell.
Maniac es, en ambos casos, la radiografía de un asesino psicópata, trastornado y sanguinario, el cual busca con sus macabros crímenes paliar la carencia de afecto y compresión que le fue negada durante su infancia. En el fondo, Frank Zito es sólo un niño maltratado psicológicamente por una madre que disfrutaba más con las relaciones sexuales de su trabajo que con atender las necesidades de su hijo pequeño.

Elijah Wood en Maniac

Con el tiempo, Frank creció y el odio hacia las mujeres -mezclado con su incapacidad para mantener algo más que una relación disfuncional con el resto de sus congéneres- le llevó a refugiarse en sus maniquíes, sus delirios y su sed de sangre y pelo femenino con el que crear esa imagen ideal que solamente existía en su mente.

Ver Maniac, en la versión de Franck Khalfoun, es ver la locura que motiva a un maníaco según su propio punto de vista y en primera persona. Raramente, salvo en contadas ocasiones, el espectador verá la cara de un irreconocible Elijah Wood, sino sus actos, sus crímenes, sus pesadillas y cómo el joven perturbado ve el mundo que le rodea.

De esta forma, todo se convierte en una realidad bien distinta, turbadora, desasosegante y casi diría que nauseabunda, como el olor y las moscas que llenan la habitación en la que Frank esconde las cabelleras de las víctimas, pringadas con la sangre que aún gotea de los trozos de piel arrancados.

Maniac nos devuelve al asesino real, psicótico y descarnado. A aquel que no conoce ningún tipo de traba moral, ni ética, y cuyo único interés es continuar con su macabro recorrido nocturno. Ni siquiera el cruzar su camino con Anna (Nora Arnezeder) logrará redimirle y, al final, el asesino será víctima de sí mismo, sin que nada, ni nadie pueda llegar a remediarlo.

Maniac

Además, y como ya se ha dicho anteriormente, Maniac nos permite ver a un Elijah Wood sensacional, capaz de mostrar la fragilidad, la demencia y la psicopatía necesaria, en sus dosis justas, sin caer en extremos histriónicos ni nada por el estilo. Su actuación llega a ponerte los pelos de punta por esa mezcla infantil y sádica que el personaje logra mostrar en la pantalla, justo antes de rematar a su siguiente víctima.

Para el director, conocido por su película Parking 2, Maniac le permite volver a trabajar junto a Alexandre Aja y Grégory Levasseur, responsables del guión de ambas películas, amén de actualizar uno de esos pequeños grandes clásicos del cine de género de los años ochenta, tal y como lo fuera la primera versión Maniac, tan recordada por sus excesos como por la interpretación del desaparecido Joe Spinell.

¿Y el resto…? Pues, como siempre, es cosa de ustedes.