Crítica: “LOBEZNO INMORTAL”

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Género: Acción, Aventura
País: Estados Unidos
Año: 2013
Duración: 126 mins.
Fecha de estreno EEUU: 26 de Julio de 2013
Fecha de estreno España: 24 de Julio de 2013

Dirección – James Mangold| Guión – Mark Bomback y Scott Frank; inspirado en los cómics de Christopher Claremont y Frank Miller | Producción – François Audouy | Montaje – Michael McCusker | Fotografía – Matthew Libatique | Música – Marco Beltrami

Reparto: Hugh Jackman (Logan / Lobezno), Will Yun Lee (Kenuichio Harada / Silver Samurai), Svetlana Khodchenkova (Viper), Hiroyuki Sanada (Shingen Yashida), Famke Janssen (Jean Grey), Rila Fukushima (Yukio)

Lobezno inmortal nos pilla con las garras en posición defensiva, y es que la primera película que hablaba del origen del personaje y que allá por 2009 les dejó a muchos sin saber que les había pasado por encima, nos hizo agachar el lomo para dejar nuestras expectativas a la altura de las pezuñas. Es por ello que para encontrar las ganas suficientes de encarar de nuevo al personaje en solitario, hay que pensar en la calidad de casi toda la franquicia X-Men y en lo brillante que en especial nos pareció a muchos X-Men Primera Generación.

Si durante el rodaje de X-Men orígenes: Lobezno ya hubo momentos en los que el director Gavin Hood estuvo a punto de abandonar el set, aquí no ha dejado de resonar un eco parecido. Darren Aronofsky en un estado muy avanzado de la preproducción prefirió dejarlo pasar, quizá por estar todavía muy reciente el incidente de Fukushima. En un momento de crisis como ese, que mejor que llamar a un apaga fuegos como James Mangold, que a pesar de su brillante inicio como cineasta independiente, no ha dejado de dar bandazos en Hollywood sin comprometerse con géneros, estilos o señas de identidad.

Los guionistas en esta ocasión no dejan de ser igualmente dispares. Si bien el libreto original parte de Ralph McQuirre, colaborador habitual de Brian Singer, las reescrituras se encargan a escritores que nos han dado productos tan mediocres como el remake de Desafío Total. Esto nos deja una historia en la que algunos reconocemos elementos del cómic de Chris Claremont y Frank Miller, pero que en momentos clave se aleja y convierte la épica de aquella historia en una sucesión de escenas sin demasiado calado dramático.

Si de algo peca esta película es de no contar mucho pero de tomarse su tiempo para ello. Dos horas de metraje con tres escenas de acción que no llegan a ser del todo satisfactorias, no es lo que los seguidores del personaje o de la saga X-Men esperan. Las innecesarias escenas oníricas en las que se indaga en los infiernos del personaje, podrían haberse concebido de una manera menos intrusiva. Salvando las distancias, el conflicto al que se enfrenta Lobezno tras los hechos ocurridos en X-Men: La decisión final, podrían compararse al estrés que sufre Tony Stark tras la gran batalla que tiene lugar en Los Vengadores. Iron Man 3 es el perfecto ejemplo de como integrar este tipo de subtramas de manera orgánica y sin hacer que toda la película se arrastre debido a su peso.

La película tiene un acabado estupendo a nivel técnico y es que no se ha reparado en gastos a la hora de mostrar las proezas de los personajes en pantalla. Especial mención merece la escena del tren bala, que tanto por su concepción como por su ejecución brilla de especial manera, siendo quizá el único momento de la cinta en el que el que suscribe logró emocionarse levemente. Tanto el flashback inicial cómo la escena de las batalla nocturna en los tejados del poblado japones consiguen también erigirse como momentos icónicos del film, siendo esta última un guiño directo al arte de Frank Miller.

Ejemplos como este nos hacen lamentar que no se ponga el mismo cuidado aquí cómo en las demás entradas de la franquicia mutante. Un personaje tan físico cómo Lobezno no puede retratarse correctamente en un film PG-13. Incluso las pocas palabras mal sonantes que se permiten parecen impostadas ante la ausencia de sangre en unas peleas cuyas protagonistas absolutas deberían ser las garras que porta el personaje. Sirva eso si como aperitivo para hacer más corta la espera por X-Men: Días del futuro pasado.

2 COMENTARIOS

  1. Sumas esto a la falta de personalidad y a como están rodadas las escenas, y a mi por lo menos me huele a caspa desde la quinta dimensión. La cosa hubiera tenido su gracia si hubieran apostado por un rollo a lo Ronin o Hard Rain. Pero lo que veo, entre argumentos manidos que ya producían sonrojo antes de concebirse, ostentación ruidosa, laboratorios cutres, uniformes chillones, gente con poderes chungos, escases de líneas de diálogo, momentos de personajes o escena mínimamente inspiradas, todo me sabe a la segunda mitad de la primera película de Lobezno. Una ‘Foxhit’ (o ‘Zorrería’) en la que Magnold ha tenido tanto papel como el chaval que hay detrás de la cámara cuatro.

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