Ver en directo a una figura de su magnitud es asistir a una auténtica lección de teatro musical. El pasado viernes, en el Festival Veranos del Taoro de Puerto de la Cruz, Patti Lupone ofreció con Songs from a Hat un recital íntimo, elegante e imprevisible, de esos que convierten una velada en un recuerdo imborrable.
Patti LuPone, una de las grandes leyendas vivas del teatro musical internacional, volvió a demostrar por qué su nombre ocupa un lugar esencial en la historia de Broadway y el West End. Con más de cinco décadas de carrera, tres Premios Tony, dos Olivier y dos Grammy, la artista neoyorquina ha construido una figura artística que trasciende el escenario.
Su trayectoria está unida a algunos de los títulos más emblemáticos del teatro musical. Desde Evita, donde dio vida a Eva Perón en el estreno original de Broadway, hasta Los Miserables o Sunset Boulevard, su carrera ha sido una sucesión de personajes memorables. Pero LuPone también ha sabido ampliar su universo hacia el cine y la televisión, con una querencia especial por los registros más intensos, excéntricos o fantásticos.
Del musical al fantástico
En los últimos años ha destacado en títulos como Beau tiene miedo, de Ari Aster, y en la serie Agatha, ¿quién si no?, donde interpretó a Lilia Calderu dentro del Universo Marvel. También ha pasado por producciones como American Horror Story (temporadas 3 y 11) o Penny Dreadful (temporadas 2 y 3), reforzando esa conexión con relatos de atmósfera oscura, sobrenatural o abiertamente teatral.

Foto de Rhaul Santana
Un recital a la carta
Uno de los grandes aciertos de Songs from a Hat es la complicidad absoluta entre Patti LuPone y el director musical Joseph Thalken, quien le acompaña al piano y firma además los arreglos musicales del espectáculo, adaptándolos a este formato tan flexible e íntimo.
El reto es grandioso: las canciones se eligen al azar, con títulos sacados de un sombrero, de modo que cada turno exige una respuesta inmediata para cambiar de tono, de tempo y de atmósfera. En ese ritual, la artista, el pianista y algunos voluntarios del público tomaban parte activa: cada uno sacaba papeletas de la chistera, y el nombre que aparecía dictaba el siguiente número.
Canciones y memorias
En el mágico marco del espacio Laurel de Indias, la noche comenzó con la número 26 de su repertorio, Sleepy Man, una elección muy significativa, ya que Patti LuPone fue la primera en estrenarla en la producción original de The Robber Bridegroom en 1975, dando vida y voz a Rosamund. Aquella interpretación le valió su primera nominación a los Premios Tony y, desde entonces, la canción ha permanecido ligada a su identidad artística.
Entre los momentos más espectaculares de la velada destacó Calling You, la inolvidable canción nominada al Óscar de la película de 1987 Bagdad Café, con esa belleza melancólica que la ha convertido en una pieza de culto. También brilló con fuerza Anything Goes, el clásico de Cole Porter que abre Indiana Jones y el templo maldito en la recordada escena de cabaret protagonizada por Kate Capshaw. LuPone supo convertir ambas piezas en momentos de pura emoción y sofisticación, entre la teatralidad, la memoria cinematográfica y su inconfundible dominio vocal.
En su aclamado espectáculo, Patti LuPone también incluye canciones del oscuro y satírico musical ambientado en el Londres victoriano del siglo XIX Sweeney Todd: El barbero diabólico de la calle Fleet, creado por el legendario compositor Stephen Sondheim y Hugh Wheeler, donde la artista interpretó magistralmente a Mrs. Lovett. En esta ocasión, el destino hizo que cantara en vivo la pieza By the sea.
Un bis de historia
Y, como no podía ser de otra manera, los bises coronaron la noche con Don’t Cry for Me Argentina, el tema que la convirtió en estrella mundial. Ese momento resumió por sí solo la magnitud de su figura emocionando al público.
Tras sus actuaciones en Málaga, Barcelona y Madrid de la mano de Veranos del Taoro, el público tinerfeño vivió una de las grandes e imborrables noches de esta edición. La gran dama del escenario no solo ofreció un concierto sino una celebración de su legado y de la memoria del musical.










