Fecha de estreno es España:
19 de marzo de 2011
Género: Comedia
País: España
Año: 2011
Duración: 92 mins

Dirección – Santiago Segura, Guión – Santiago Segura, Producción – Santiago Segura, María Luisa Gutiérrez y Mercedes Gameri, Fotografía – Teo Delgado, Montaje – Alejandro Lázaro, Música – Roque Baños

Reparto: Santiago Segura ( Torrente), Kiko Rivera (Julito), Tony Leblanc (tío Gregorio), Yon González  (Peralta), Javier Gutiérrez (Solís), Enrique Villén (Ramírez), Cañita Brava  (Antoñito), Xavier Deltell (Torrelavega)

Crítica

Santiago Segura sigue dándole al público lo que quiere ver.

En este caso vuelve a la carga con un buen puñado de chistes, situaciones rocambolescas y mucha caspa. Afortunadamente la película no aburre y supera en calidad y diversión a la anterior entrega de la saga. Además el director ha tenido la deferencia para con su público de cuidar el apartado técnico hasta el límite del presupuesto, lo que es de agradecer con las chapuzas en tres dimensiones de mercadillo que nos han hecho tragar algunas mayors americanas.

José Luis Torrente sigue malviviendo entre chanchullos y gente de su calaña. Su fortuna parece cambiar cuando es contratado para terminar con la vida de un pez gordo por una cuantiosa suma de dinero. Como buen listillo, se procura la ayuda del encargado de la limpiezas de un sex shop apodado Rin Rin, al que intentará liar para que le resuelva el entuerto. Sin embargo la situación dará un dramático giro cuando Torrente acabe con sus huesos en la cárcel, acusado de un asesinato que no ha cometido.

“Para el espectador ocasional que sepa lo que va a ver, una sesión de risoterapia por el precio de una entrada. Mal gusto en estado puro en una España no tan profunda”

Como no podría ser menos, Segura se ha rodeado de lo mejorcito de cada casa, haciendo de nuevo que el espectador esté continuamente señalando los cameos que se suceden sin cesar durante toda la cinta. Sorprende encontrar en el papel secundario más importante a Kiko Rivera, que aunque no lo hace del todo mal para ser su primera intervención en el cine, si que hace añorar momentos gloriosos de los personajes interpretados por Javier Cámara o Gabino Diego en papeles similares. Todo un descubrimiento el de Kiko Rivera que borda su papel de una manera que hace esperar que Segura cuente con él en futuras entregas de la franquicia.

Aunque los valores de producción siguen estando muy ajustados, llama la atención el mimo con el que se ha tratado el tema del 3D. Salvo un par de momentos en los que Torrente se ensaña con el respetable, no hay ninguna ocasión en la que el director abuse del efecto o lo utilice como si fuera un novato con un juguete nuevo. Además se nota que el paso del tiempo le ha dado a Segura más confianza tras la cámara y pocos son los momentos que puedan chirriar en una narrativa clásica y funcional. Aprendiendo de los americanos, el film cuenta con momentos explosivos cuya única finalidad parece ser acabar en el tráiler, pero aún así se agradece que alguien en este país acepte sin tapujos las normas de una industria que siempre nos gana por la mano en la taquilla.

Como suele ocurrir con el fenómeno Torrente, posiblemente vuelva a convertirse en el film más taquillero del año, y en esta ocasión será de manera justificada, viendo como está el panorama. Los seguidores de la saga no se van a ver defraudados y van a disfrutar con muchos chistes recurrentes a los que se les da una vuelta para jugar así con la complicidad del espectador. Para el espectador ocasional que sepa lo que va a ver, una sesión de risoterapia por el precio de una entrada. Mal gusto en estado puro en una España no tan profunda.

La obra cumbre del cine chusco