En las pesadillas de Resident Evil casi nunca hay grandes gestos heroicos, sino pasillos demasiado estrechos, puertas que tardan un segundo de más en abrirse y ese momento en que se acaba la munición justo cuando el cuerpo frente a ti deja de parecer humano. Tres décadas después de entrar por primera vez en aquella mansión perdida en las montañas de Arklay, el contagio regresa a la gran pantalla con un reinicio en manos de Zach Cregger.

18 de septiembre, en cines

La nueva Resident Evil, de estreno el 18 de septiembre, plantea una historia independiente dentro del universo del videojuego. El filme sigue a Bryan (Austin Abrams), un médico que acepta un encargo rutinario en un hospital remoto y acaba atrapado en una noche que se desmorona en tiempo real, entre sirenas, cortes de luz y criaturas mutadas. El teaser tráiler, que presentaba esta semana “una nueva era del mal”, deja ver carreteras nevadas, pasillos hospitalarios casi vacíos y destellos de horror corporal que evocan la iconografía de los primeros juegos.

Junto a Abrams, el reparto lo completan Paul Walter Hauser, Zach Cherry y Kali Reis, en papeles ligados a la maquinaria corporativa y militar de Umbrella que intenta contener el brote. “Una historia totalmente nueva”, alejada de los héroes icónicos ya conocidos, para observar el desastre desde la perspectiva de un ciudadano cualquiera obligado a improvisar su ruta de escape.

Zach Cregger y el nuevo terror

Zach Cregger desembarca en la franquicia tras el impacto de Barbarian (2022) y Weapons (2025), que lo han convertido en una de las voces más vigiladas del nuevo terror estadounidense. Procedente de la troupe cómica The Whitest Kids U’ Know, ha reconducido su instinto satírico hacia un horror “elevado”, construido a base de trampas narrativas, cambios de punto de vista y un uso muy físico de los espacios cerrados. Cregger pretende firmar una “carta de amor a los juegos”, más centrada en el suspense sostenido y la vulnerabilidad del protagonista que en el espectáculo de acción que desató Paul W. S. Anderson.

El director coescribe el guion con Shay Hatten, mientras Constantin Film, Vertigo Entertainment, PlayStation Productions y Columbia/ Sony se reparten la producción y distribución.

De la mansión Spencer al fenómeno global

La historia de Resident Evil arranca en 1996, cuando Shinji Mikami y Tokuro Fujiwara lanzan para PlayStation una aventura de terror en la mansión Spencer que consolidará el término survival horror. Cámaras fijas y puzles retorcidos definieron una experiencia que marcó a toda una generación y devolvió al zombi un aura inquietante en plena década de los 90. Con entregas como Resident Evil 2 y Resident Evil 4, la saga refinó esa fórmula, añadió cámara al hombro y una acción más dinámica, influyendo en buena parte del diseño del shooter moderno.

Hoy, la marca es uno de los buques insignia de Capcom, con más de 170 millones de juegos vendidos y una cronología que abarca precuelas, secuelas, remakes y experimentos en primera persona como Resident Evil 7 y Village. Alrededor se ha levantado un ecosistema transmedia que va de las seis películas con Milla Jovovich al reinicio Bienvenidos a Raccoon City (2021), de Johannes Roberts, pasando por largometrajes de animación CGI, la miniserie de animación Oscuridad Infinita (2021) y una serie de acción real producida por Netflix en 2022.

En ese panorama saturado, la Resident Evil de Cregger aspira a destacar precisamente por volver al pasillo oscuro y a la fragilidad de un solo individuo en medio del desastre. Pero esta vez el virus ficticio no llega a un público inocente, sino a una audiencia que ha vivido la irrupción del COVID 19 y que ha visto cómo la palabra “pandemia” se instalaba en su vocabulario cotidiano. Además, el lanzamiento del primer avance del filme coincide con los titulares sobre el reciente brote de hantavirus en un crucero, que ha reactivado alertas sanitarias y evaluaciones de riesgo en Europa, especialmente en España y Canarias.

Si el visionario Zach Cregger ha conseguido traducir ese miedo contemporáneo al universo del videojuego, podría regalar el Resident Evil que esta generación de jugadores y espectadores estaba esperando.