Se cumplen 30 años del estreno de Scream, película con la que Wes Craven, de la mano de un guionista desconocido llamado Kevin Williamson, deconstruía el subgénero de terror que él mismo había ayudado a construir. La película, lejos de convertirse en el final del slasher, sirvió para revitalizar un tipo de películas que, tras una década de Jasons, Freddys, Chuckys y Michael Myers, parecía ya desgastado. El encanto de Scream venía de su vertiente metafictiva, donde la propia cinta era consciente de los lugares comunes en los que habían caído este tipo de historias y buscaba darle la vuelta.
30 AÑOS Y VUELTA
Treinta años más tarde, la propia saga de Scream ha caído en aquello que intentaba evitar. En 2022, se quiso dar un giro renovando personajes y buscando la forma de hacer llegar la franquicia a las nuevas generaciones. El choque de trenes entre las declaraciones pro Palestina de Melissa Barrera y la postura ultra zionista de los actuales propietarios de Paramount truncó la continuidad de las hermanas Carpenter al frente de la saga. Esto obligó a la productora a agachar la cabeza y volver a tocar en la puerta de Neve Campbell, tras la ofensa de una ridícula propuesta económica por participar en la sexta entrega.
Solucionada las diferencias económicas entre actriz y productora, Scream 7 basa su identidad en el regreso de Sidney Prescott y en su legado como la Reina del Grito definitiva. La propia Campbell puso como condición para su regreso, la recuperación del creador de la saga, Kevin Williamson. Éste no sólo asume la dirección de la película, sino que firma el guion junto con Guy Busick, responsable junto con James Vanderbilt del libreto de las dos entregas anteriores.
LA IRREDUCTIBLE SIDNEY
Hace tiempo que la saga ha ido soltando lastre con el motivo metafictivo que inicialmente había sido la seña de identidad de la franquicia y, a cambio, la autorreferencia a la propia saga ha ido ocupando ese lugar. Esto no sólo evidencia el papel icónico de la saga original dentro del género, sino que, con el recurso ya presentado en la segunda entrega de tener una saga cinematográfica intradiegética (Puñalada), ya no es necesario sustentar los guiones con guiños a otras películas de terror.
Para el regreso de Neve Campbell, se ha desplegado toda la alfombra roja. La presencia de Sidney no es colateral, como sí pasaba con otros personajes originarios en las últimas películas, y como vuelve a pasar con Gale Weathers/ Courteney Cox, cuya aparición por esta séptima entrega es un visto y no visto. Sidney Prescott reclama aquí su puesto como verdadera y única protagonista de la saga y, sinceramente, su regreso y una Neve Campbell que deja claro que ella es la estrella es lo único verdaderamente reseñable de esta séptima entrega.
OFICIO Y NOSTALGIA
Kevin Williamson tras la cámara ofrece una puesta en escena competente, con algunas set pieces bien construidas, como el ataque en el garaje en obras o la persecución por un pueblo fantasma que no es Woodsboro, pero se le parece. Otras, sin embargo, nos resultan un tanto torpes, como el nuevo prólogo, el teatro o la reunión en el restaurante. En cuanto al guion, más de lo mismo, con una resolución ridícula, inverosímil y carente de interés por el escaso calado dramático que se les da a esos personajes. En cualquier caso, Williamson director aprueba por oficio, aunque no por innovar.
Williamson no es tonto y sabe que, junto con el regreso de Campbell, todo lo que huela a nostalgia va a remar en favor de la película. El regreso de Matthew Lillard, más allá de la incógnita de si Stu Macher sigue vivo o no, es un punto a favor con un actor que se ha ganado el cariño de los fans. Otros cameos ya nos parecieron gratuitos e innecesarios.
El regreso del compositor Marco Beltrami a la saga después de componer las cuatro primeras entregas, redunda en esta idea. Tras las partituras firmadas por Brian Tyler para las películas protagonizadas por las hermanas Carpenter, el regreso del músico original, si bien no aporta nada nuevo, si devuelve un mayor peso de la música en la película.
PUÑALADA TRAS PUÑALADA
Scream parece condenada a continuar, pese al cansancio de la fórmula. Aquí aún nos podemos apoyar en la presencia de Neve Campbell, pero no creemos que la actriz se preste a seguir siendo por mucho más tiempo la tabla de salvación de la franquicia. Esto parece ser más una venganza personal y un golpe sobre la mesa después del desprecio sufrido en la entrega anterior. Con Scream 7 a todos nos queda claro que no puede haber más películas sin Sidney, y Sidney no va a estar.









