Crítica: ‘FIRST LOVE’. Melodrama a lo Miike

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En ‘First Love’, la acción transcurre en una sola noche en Tokio.
En ‘First Love’, la acción transcurre en una sola noche en Tokio.

Takashi Miike es un cineasta todoterreno, con una filmografía que supera las 100 películas y que se caracteriza por el exceso y la violencia, aunque cuando quiere optar por terrenos más clásicos y contemplativos también ha salido triunfal. Obviamente, en una carrera tan extensa podemos encontrar de todo, desde películas magistrales hasta títulos menores y meramente alimenticios. First Love es uno de sus últimos trabajos y se suma a una de las tradiciones más reseñables dentro de la filmografía de Miike, el cine de yakuzas.

De ritmo rápido, escenas ultraviolentas y giros narrativos continuos, se trata de una cinta que responde a la perfección a lo que el espectador solicita de una película de Miike.

Es cierto que tiene trabajos más logrados y originales, pero aquí cumple con nota y ofrece un producto entretenido y ligero al espectador. La curiosidad es que, bajo esa capa de tiroteos, peleas a espada y combates cuerpo a cuerpo, la película, como indica su título, es básicamente una historia de amor entre dos almas atormentadas, cuyas vidas en otras circunstancias no se hubiesen cruzado jamás. En este sentido el componente emocional de los personajes es llevado por Miike al exceso, incluso la parodia. Todo son situaciones límite e histriónicas, con giros y revelaciones más propias de un culebrón y que Miike representa sin medias tintas.

Hay también una saturación de tramas simultáneas y personajes, hasta el punto de que en ocasiones cuesta seguir los hilos narrativos y algunos resulta francamente gratuitos, pero aun así todo suma para que el ritmo no decaiga y el espectador se mantenga en la butaca azuzado a base de estímulos continuos.