La 59ª edición del Festival Internacional de Cine Fantástico de Cataluña comenzaba con una inauguración histórica: por primera vez, una cineasta española, Carlota Pereda, firma la película inaugural del certamen. Found Alive, su tercer largometraje, llega como un thriller de supervivencia con ecos de los noventa y una mirada rigurosa sobre las secuelas de la violencia sexual.

Found Alive parte de The Edge of Normal, novela de la especialista en true crime Carla Norton, aunque la adaptación se aleja de una transcripción literal. Pereda construyó el guion a partir de testimonios de supervivientes y contó con asesoramiento de psicólogas expertas en agresiones sexuales, una base que orienta la película hacia la experiencia de las víctimas antes que hacia la espectacularización del agresor.

Del true crime a la intriga

La cineasta ha rechazado la «glamurización del psycho-killer», aunque reconoce la huella inevitable de El silencio de los corderos, referencia principal de un relato que recupera la tensión contenida, la atmósfera opresiva y la inteligencia narrativa del mejor thriller de los años noventa.

Chloë Grace Moretz —vista en Suspiria, Carrie y Déjame entrar— encabeza el reparto como Reeve LeClaire, una mujer que sobrevivió a un secuestro y ha convertido aquella herida en una forma de resistencia. Cuando conoce a una adolescente recién rescatada, asume un papel de mentora; pero el caso revela que pueden existir más víctimas retenidas, y Reeve entra en una carrera contrarreloj para localizarlas.

Pereda encontró a su protagonista tras redescubrir a la actriz en La (des)educación de Cameron Post (2018), una elección que refuerza el tono adulto y emocional de una historia donde el terror no procede tanto de lo sobrenatural como de la memoria, el poder y la impunidad.

Una directora española abre Sitges

La apertura de Found Alive tiene además un valor simbólico. Es la cuarta ocasión en que una mujer dirige la película inaugural del festival, tras Mary Harron con American Psycho en 2000, Ana Lily Amirpour con Mona Lisa y la luna de sangre en 2021 y Julia Ducournau con Alpha el pasado año. Pereda se convierte, además, en la primera directora española en ocupar ese lugar.

Su trayectoria explica la elección. Cerdita transformó el acoso y la violencia machista en un retrato brutal del terror rural, merecedor del Goya al Mejor Cortometraje en 2019 y del Méliès de Oro en su versión como largometraje en 2022. Con La ermita, protagonizada por Belén Rueda, exploró el folclore vasco desde el cuento de fantasmas. En ambos casos, el género funcionó como herramienta para hablar de miedo colectivo, heridas sociales y cuerpos en peligro.

Sitges, escuela de género

Durante la presentación, Carlota Pereda recordó que fue en Sitges donde aprendió a amar el cine fantástico. La directora agradeció al equipo el trabajo en una producción que definió como «compleja» y destacó la colaboración con la directora de fotografía Rita Noriega, «la mejor amiga con la que llevo trabajando desde Cerdita».

La sesión se completó con Homing, cortometraje de Lizzie Atherton y Hansel Rodrigues impulsado por CUPRA y su iniciativa The Dream Makers, con la participación de Daniel Brühl y la producción ejecutiva de J. A. Bayona. La pieza, una intriga sobre la irrupción de un desconocido en el jardín de una casa del sur de Inglaterra, sirvió de antesala a una noche dedicada al talento emergente.

Mesa «¿Sobre qué escriben las mujeres cuando escriben cine fantástico?».
Mesa «¿Sobre qué escriben las mujeres cuando escriben cine fantástico?».

Mujeres que escriben el fantástico

Al día siguiente, Carlota Pereda participó también en la mesa redonda «¿Sobre qué escriben las mujeres cuando escriben cine fantástico?», vinculada al II Premio Josefina Molina de Guion de Largometraje Fantástico de Autoría Femenina. La iniciativa, impulsada por la Fundación SGAE y Sitges dentro del programa WomanInFan, cuenta con una dotación de 10.000 euros y busca visibilizar nuevas autoras en un género aún marcado por el desequilibrio de género.

Moderada por Rubén Gutiérrez del Castillo, director general de la Fundación SGAE, la conversación también reunió a Mònica Garcia-Massagué, directora general de la Fundació Sitges y miembro del jurado; Antonio Hens, director institucional de la Fundación SGAE en el Colegio del Audiovisual; y Anna Oset Vilanova, en representación de Dones Visuals – Acció Terror.

El encuentro sirvió para reivindicar la presencia de las mujeres en la escritura, la dirección y la creación de nuevos imaginarios dentro del fantástico. También fue el escenario para anunciar el fallo del certamen.

Mesa «¿Sobre qué escriben las mujeres cuando escriben cine fantástico?».
Mesa «¿Sobre qué escriben las mujeres cuando escriben cine fantástico?».

Márgenes oscuros, guion ganador

La ganadora de esta segunda edición ha sido Inés Toharia con Márgenes oscuros, elegido por unanimidad. El jurado ha destacado «la elevada calidad literaria y la sensibilidad cinéfila del guion», además de su originalidad, su perspectiva renovadora dentro de la tradición fantástica y su capacidad para construir un personaje femenino alejado de tópicos y condescendencias.

Inés Toharia ha subrayado la emoción especial de recibir un premio que lleva el nombre de Josefina Molina, fallecida en mayo de 2026: «una mujer que abrió caminos cuando era mucho más difícil hacerlo y cuya trayectoria hizo posible que muchas otras mujeres pudieran recorrerlos después».

La propia historia del guion guarda una conexión con ese legado. Márgenes oscuros habla de la memoria, de las huellas que dejamos y de la necesidad de que el trabajo de quienes nos precedieron no desaparezca. Para Inés Toharia, la muerte de Josefina Molina fue también un impulso para retomar un texto aún inacabado y llevarlo hasta el final.