La Isla Calavera bajo el influjo de la Luna llena

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La mítica secuencia de la transformación de ‘Un hombre lobo americano en Londres’ está considerada una de las mejores puestas en escena de efectos especiales físicos de la historia del cine.
La mítica secuencia de la transformación de ‘Un hombre lobo americano en Londres’ está considerada una de las mejores puestas en escena de efectos especiales físicos de la historia del cine.

Uno de los más grandes mitos del terror es el del humano que, tras el ataque de una criatura sobrenatural, cae bajo una maldición que le lleva en las noches de plenilunio a convertirse en un ser mitad hombre, mitad lobo (aquí también las diferencias de género son muy notables, y en escasas ocasiones hemos visto el caso femenino).

El cine ha bebido en numerosas ocasiones de estas leyendas y ya en el año 1935 Stuart Walker dirigía para la Universal El lobo humano (Werewolf of London), que contó con Henry Hull como el Dr. Wilfred Glendon y como uno de los primeros licántropos cinematográficos con maquillaje a cargo del gran Jack P. Pierce, pionero en estas lides. Este filme está considerado precursor de esta mitología, y le debemos la idea popular de que la maldición se transmita por la mordedura de otro hombre lobo y el que la transformación se produzca bajo la Luna llena.

En 1941 llegaría otro título imprescindible, también producido por Universal, El hombre lobo (The Wolf man), de George Waggner, con el que daba comienzo la primera saga dedicada al personaje protagonizada por Lon Chaney Jr. como Larry Talbot, nuevamente caracterizado por Pierce. Una propuesta singular que continuaría aderezando el mito moderno de los hombres lobo con ideas originales como las balas de plata como único modo de acabar con ellos y la marca del pentagrama que identifica a cada nueva víctima.

Veinte años más tarde, la Hammer británica recuperaría los monstruos clásicos de la Universal, incluido el licántropo con La maldición del hombre lobo (1961), de Terence Fisher, inspirada en la novela El hombre lobo de París, de Guy Endore. El actor Oliver Reed, en el papel de Leon Carrido, fue maquillado como hombre lobo por Roy Ashton, quien se basó en el trabajo anterior de Jack P. Pierce.

Sería cuarenta años después del legendario título de George Waggner, y uno después de otra producción clave que despertaría de nuevo a la bestia, Aullidos (1980) de Joe Dante, cuando John Landis dirigió la película de culto Un hombre lobo americano en Londres. En la cinta, David y Jack, dos universitarios estadounidenses se encuentran realizando un viaje por Europa y en su paso por Gran Bretaña son atacados por un hombre lobo. La transformación del protagonista y los maquillajes de Jack como muerto viviente y otros aterradores personajes desarrollados por el maestro de los efectos especiales Rick Baker propiciaron la creación, por parte de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Hollywood, de la categoría de Mejor Maquillaje en los Premios Óscar. Así Baker logró su primera estatuilla, de un total de siete (que se completan con sus trabajos en Bigfoot y los Henderson, Ed Wood, El profesor chiflado, Hombres de negro, El Grinch y El Hombre lobo).

El viernes 29 de noviembre, en los cielos no habrá Luna llena, pero en Tenerife, en el marco del Festival de Cine Fantástico de Canarias Isla Calavera, sí se sentirá su influencia a través de la visita de Rick Baker y el actor David Naughton, quien durante el rodaje de Un hombre lobo americano en Londres tuvo que sufrir la maldición de sentarse en la silla de maquillaje durante cinco horas diarias. Ambos recibirán sendos Premios de Honor del certamen y participarán en un encuentro con el público que ya se antoja inolvidable.

La presencia en Tenerife de estas figuras internacionales es el broche de oro a la discusión sobre la licantropía que atravesará la programación de la tercera edición del Festival Isla Calavera a través de otras actividades, como el tributo al actor, guionista, director y productor madrileño especializado en cine de terror Jacinto Molina Álvarez, quien desde su participación en la película La marca del hombre lobo adoptó el nombre artístico de Paul Naschy. Precisamente el día de clausura del Festival Isla Calavera, el 30 de noviembre, se cumple el décimo aniversario de su fallecimiento y su hijo, Sergio Molina, visitará también Tenerife para recordar al artista y presentar al público la proyección de uno de los títulos clave en la filmografía del conocido como “El hombre lobo del cine español”.

Cartel del Festival de Cine Fantástico de Canarias Isla Calavera 2019.
Cartel del Festival de Cine Fantástico de Canarias Isla Calavera 2019.