El Teatro Leal de La Laguna acogió este fin de semana el estreno mundial de Golden Piano Stories, una de las propuestas más singulares de la vigésima edición de FIMUCITÉ. El pianista y compositor polaco Aleksander Dębicz ofreció un recital que resultó una auténtica delicia, tanto por la calidad interpretativa como por el planteamiento narrativo del programa, concebido como un recorrido por la historia del cine a través de bandas sonoras ganadoras del Óscar, la estatuilla dorada, trasladadas al piano.
El reto de llevar la gran pantalla al piano
Desde el inicio, el concierto evidenció una de sus claves: la contextualización de cada pieza. Dębicz fue presentando las obras con breves explicaciones sobre su adaptación al piano, un ejercicio especialmente complejo en partituras concebidas originalmente para gran orquesta. Esta mediación ayudó al público a comprender los retos técnicos y expresivos de cada arreglo, muchos de ellos creados específicamente para esta cita.

De la fantasía clásica al cine de autor
El programa se abrió con un bloque dedicado al imaginario Disney, con Pinocchio (Leigh Harline, Paul J. Smith y Ned Washington), cuya canción “When You Wish Upon a Star” obtuvo el Óscar a mejor canción original en 1941, y la sintonía de la factoría. A continuación, Mary Poppins (Sherman Brothers), inolvidable película galardonada con cinco premios Óscar en 1965 —incluyendo mejor banda sonora y mejor canción—, aportó un tono lúdico y reconocible.
El tránsito hacia el cine clásico continuó con la música del clásico del suspense de Alfred Hitchcock Spellbound (Recuerda) (Óscar en 1946 para el compositor Miklós Rózsa), la magistral El puente sobre el río Kwai (Malcolm Arnold, Óscar en 1958), con su marcha militar recordada por sus silbidos pegadizos, y Éxodo (Ernest Gold, Óscar en 1961), piezas que evidenciaron la complejidad de condensar la escritura sinfónica en un solo instrumento.
Durante esta parte la interpretación de estas bandas sonoras se mezcló con improvisaciones que incluían breves representaciones al piano de notas de Star Wars, Indiana Jones o Dune, de Hans Zimmer, que sorprendían al público. Según explicó Aleksander Dębicz , realizó este juego por un lado por «ser fan» de estas bandas sonoras, y por otro para demostrar la conexión que puede darse entre distintas partituras, como pueden ser Éxodo e Indiana Jones, ya que ambas evocan al desierto.

El fantástico: del suspense al terror
Uno de los ejes más interesantes del recital fue su aproximación al cine fantástico en sus distintas vertientes. El suspense psicológico de Recuerda dio paso al terror con la combinación de Tiburón (John Williams, Óscar en 1976) y La profecía (Jerry Goldsmith, Óscar en 1977). Antes de interpretarlas, Dębicz compartió una anécdota personal sobre su fascinación juvenil por la música de La profecía, subrayando el impacto emocional de estas partituras. Recordó divertido que cuando era un niño de 13, 14 años vio la película de terror y le fascinó la música, pero justo era en época de Semana Santa y su madre no entendía qué hacía tocando sin parar música satánica en Pascua.
La ciencia ficción tuvo su espacio con E.T. El Extraterrestre (John Williams, Óscar en 1983), cuya adaptación al piano mantuvo intacta su capacidad evocadora.

Sonidos contemporáneos y nuevas narrativas
El programa avanzó hacia el cine más reciente con La red social (Trent Reznor y Atticus Ross, Óscar en 2011), reflejo de nuevas texturas sonoras, y continuó con El rey León (Hans Zimmer, Óscar en 1995) y las bellas composiciones de Alexandre Desplat para El gran hotel Budapest (Óscar en 2015) y La forma del agua (Óscar en 2018).
El cierre del repertorio oficial llegó con The Brutalist de Daniel Blumberg (nominada al Óscar) y Pecadores de Ludwig Göransson, ganadora del Óscar a mejor banda sonora en 2026.
Bis entre el homenaje y la identidad
Fuera de programa, a modo de regalo, el primer bis estuvo dedicado a un filme canario con el nombre de la estatuilla dorada en su título, Óscar. Una pasión surrealista, con música del compositor y director de FIMUCITÉ, Diego Navarro. El segundo rompió con la música de cine: Dębicz recurrió a Chopin, reivindicando su identidad como pianista polaco desde una lectura personal.

Un viaje por la memoria del cine
En conjunto, Golden Piano Stories destacó por su capacidad para transitar entre géneros —fantasía, suspense, terror y ciencia ficción, entre otros— y por poner en valor la versatilidad del piano como vehículo para reinterpretar algunas de las bandas sonoras más influyentes del cine. Además, el concierto fue grabado, previsiblemente de cara a una futura edición, lo que permitirá volver a escuchar estas interpretaciones y revivir este recorrido musical a través del cine.










