Send Help es una de esas películas que corremos el riesgo de ver cada vez menos en una pantalla de cine. No es una superproducción (presupuesto aproximado de 40 millones de dólares), no está basada en alguna licencia previa tipo videojuego o cómic. Aunque cuenta con dos actores conocidos, ninguno es una gran estrella. El hecho de que fuera una producción prevista inicialmente por Sony para lanzar directamente en plataformas confirma que se sale del esquema que los grandes estudios buscan para estrenar en cines.

El regreso del Raimi más libre

Se trata de la primera película dirigida por Sam Raimi, basada un guion original, desde que estrenó en 2009 Arrástrame al Infierno y, como ésta, supone un gozoso reencuentro del espectador con el Raimi primigenio.

Send Help combina varios elementos. Por un lado, es una película de supervivencia, con no pocos guiños satíricos a Náufrago de Robert Zemeckis. Es una película de empoderamiento femenino, con protagonista que se impone a los abusos de un jefe egocéntrico y misógino. Es una crítica al capitalismo y al corporativismo feroz de la sociedad actual. Y, por si todo esto no fuera poco, se guarda alguna bofetada virulenta a la proliferación de realities televisivos en nuestra cultura actual.

 Dylan O'brien y Rachel Mc Adams en Send Help de 20th Century Studios.
Dylan O’brien y Rachel Mc Adams en Send Help de 20th Century Studios.

Rachel McAdams brilla en un duelo interpretativo

La cinta se apoya en el protagonismo casi absoluto de sus dos actores principales. Rachel McAdams es la indiscutible reina de la función y, una vez, vuelve a dejar patente que es una de las actrices más infravaloradas del panorama cinematográfico hollywoodiense actual. Basta con ver cómo es capaz de desarrollar la doble curva de crecimiento que tiene su personaje a lo largo de todo el metraje, dándole entidad, sin perder el componente caricaturesco del mismo. Por su parte, Dylan O’Brien consigue ser atractivamente odioso en su papel, pero otorgando al personaje sus capas de fragilidad e inseguridad.

Sin embargo, más allá de la excelente labor de los actores, la película es, ante todo, un verdadero ejercicio de estilo por parte de Raimi. Recuperamos al Raimi virtuoso, que maneja la cámara con precisión, jugando con los movimientos de cámara, con la perspectiva, incluso jugando a romper la narrativa para dar mayor énfasis a la acción y descolocar al espectador. Habría quien pudiera pensar, especialmente tras sus últimos trabajos como director, que Raimi, al igual que otros directores veteranos, con la madurez, había perdido ese toque que le había hecho tan especial al principio de su carrera. Nada más lejos de la realidad.

Humor negro, gore y ritmo impecable

Con esta película regresa también el sentido del humor macabro del cineasta y su gusto por el gore más desbordante y grumoso; llevando la truculencia un paso más allá de lo que esperamos de la película. Y lo más importante, ante una película con tantos giros, a la que le resbala tanto mantener la credibilidad del espectador, Raimi consigue que la historia funcione como un reloj y que cada elemento sorpresivo de la trama pille por sorpresa a la audiencia en el momento previsto.

A la película podemos achacarle cierta carencia en lo que se refiere a los efectos visuales digitales (40 millones de presupuesto tampoco dan para demasiado en una producción estadounidense).

Además, aunque funciona y tiene cierta personalidad en la película, la música de Danny Elfman nos ha parecido plana y facilona, especialmente en una película que daba tanto pie para lucimiento a un compositor tan macabro como él.

Un regreso que rompe esquemas

Tal vez haya quien etiquete a este película como un Sam Raimi menor, por las limitaciones de su presupuesto, por estar alejada de las grandes ligas donde el cineasta se desenvolvía a principios de los 2000; sin embargo, en nuestra opinión, este regreso de Raimi a producciones más pequeñas, menos ambiciosas, pero donde poder volver a sacar su faceta más gamberra y frívola, nos parece una espléndida noticia para el cine.

Send Help (c) 20th Century Studios
Send Help (c) 20th Century Studios