CRÍTICA: «IRA DE TITANES» («FURIA DE TITANES 2»)

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Fecha de estreno en Estados Unidos: 30 de marzo de 2012
Fecha de estreno en España: 30 de marzo de 2012
Género: Acción – Fantasía
País: España – Estados Unidos
Año: 2012
Duración: 99 mins
Web: wwws.warnerbros.es/clashofthetitans2

Dirección – Jonathan Liebesman | Guión – Dan Mazeau, David Leslie Johnson, Steven Knight | Producción – Basil Iwanyk, Polly Johnsen | Fotografía – Ben Davis | Montaje– Martin Walsh | Música– Javier Navarrete
Reparto: Sam Worthington (Perseo), Liam Neeson (Zeus), Ralph Fiennes (Hades), Danny Huston (Poseidón), Toby Kebbell (Agénor), Bill Nighy (Hefesto), Rosamund Pike (Andrómeda), Edgar Ramírez (Ares), John Bell (Heleo), Alejandro Naranjo (General Mantius)

Probablemente TumbaAbierta.com haya sido el medio que, a nivel planetario, más páginas de contenido exclusivo haya dedicado a la segunda entrega de Furia de Titanes, desatando en alguna ocasión la «ira» de  los dioses de la industria cinematográfica. Fotografías en primicia del navío que esperaba en un puerto del sur de Tenerife antes de tocar agua, el pueblo pesquero en el que vive Perseo, los decorados del puerto en el que la Reina Andrómeda parte con la expedición o el Campamento de soldados, ubicado a más de 3.00o metros sobre el mar de la isla canaria, dieron la vuelta al mundo con origen en este portal.

Con todo este tiempo invertido en semejante empresa, el lector se preguntará ¿ha valido la pena el esfuerzo una vez estrenada Ira de Titanes?

Sentimos agriar la lectura a aquellos que desean el fracaso de esta coproducción hispano-norteamericana comandada por Warner Bros., y es que la respuesta es un rotundo ¡por supuesto que sí!

Con su pérdida de fe, la humanidad ha desterrado a los dioses del Olimpo, despojándolos de sus brillantes armaduras para vagar por la Tierra con la esperanza de no perder su debilitado poder. Poseidón (Danny Huston), Zeus (Liam Neeson) y su hijo Ares (Edgar Ramínez) viajan al abismo del Tártaro con la esperanza de convencer a Hades de que desista en el empeño de despertar a su padre, el titán Cronos, al que derrotaron en el pasado combinando tres poderosas armas forjadas por Hefesto.

Entre tanto, Perseo (Sam Worthington), viudo y entregado al bienestar de su hijo Heleo (John Bell),  reniega con fuerza de su pasado guerrero y su condición de semidiós en un apartado pueblo de pescadores. Sin embargo, su regreso a los duelos de espadas, la acción (desbordante) y los vertiginosos vuelos a lomos de Pegaso están servidos en cuanto la aldea es brutalmente atacada por una Quimera.

La premisa del guión de Ira de Titanes no es muy diferente a la historia de su predecesora: El pesimista hijo de Zeus se embarca en un viaje épico para salvar el mundo del ataque de un poderoso Titán. Y bien hacemos en escribir «Titán» en singular puesto que, como en Furia de Titanes la principal amenaza sólo proviene de una fuente con esta categoría (Cronos), siendo las otras criaturas (todas afortunadas en diseño y ejecución) etiquetadas con otras denominaciones como Quimera, Minotauro, Cíclope o Makhai.

Ira de Titanes plantea en la subtrama un enredo familiar de proporciones mitológicas. Las relaciones entre padres e hijos, hermanos y primos marcan los giros definitivos en los que se apoya de la historia que parte con la ventaja de no versionar ninguna producción anterior .

La conversión estereoscópica, uno de los aspectos más criticados en la película de Louis Letterier de 2010, ha sido ampliamente corregido y aumentado hasta el sobresaliente. Ira de Titanes podría ser una de las pocas producciones recientes que aprovecha al máximo las capacidades de la tecnología 3D con rocas que caen hacia el patio de butacas, constantes partículas y chispas que invaden la sala además de sugerentes vuelos de la cámara entre paisajes que inevitablemente provocan movimientos en la audiencia a fin de esquivar la arquitectura.

La broma de Bubo, regresa. Posiblemente uno de los momentos que más irritaron a los aficionados del Furia de Titanes original (Desmond Davis, 1981) fue la mofa hacia uno de las criaturas más queridas del filme, el búho robótico, creado por Ray Harryhausen, enviado a Perseo desde el Olimpo para guiar sus pasos en el camino para derrotar al Kraken. En la nueva versión de 2008, Worthington desechaba al ave enlatada con un chiste sólo entendido por los fans. Ira de Titanes insiste en el objeto del gag y Bubo regresa para continuar con la broma que tendrá el mismo efecto negativo que el anterior.

Y para terminar esta esforzada review libre de spoilers,  permítanme evocar dos de los mejores momentos de la cinta: el ataque de la primera Quimera al pueblo de pescadores en el que se refugia Perseo y la estupenda justificación de la doble testa (combustible-chispa) para escupir fuego cual lanzallamas (en un proceso similar a aquellos dragones de El Imperio de Fuego, 2002). Por otro lado, nuestra especial fascinación por el funcionamiento del laberinto del Minotauro que  conforma uno de los conceptos más interesantes del peplum de fantasía en toda su historia, llegando a eclipsar esta arquitectura a la aparición del célebre Minotauro.

Criaturas y Titanes