Resulta llamativo que una autora tan prolífica y de éxito como Patricia Cornwell apenas haya sido adaptada al cine o la televisión. Hemos tenido que esperar 36 años y 26 novelas para que Scarpetta, uno de sus personajes más populares haya tenido su equivalente audiovisual. Curiosamente, el enfoque emprendido por la serie de Amazon Prime parece querer aprovechar todo este bagaje, para cruzar los títulos de la saga de novelas y trasladarnos a diferentes épocas de la vida de la protagonista.
DEL LIBRO A LA PANTALLA
Para la primera temporada, creada por la guionista Elizabeth Sarnoff y con el director David Gordon Green marcando las líneas narrativas y estéticas, la producción se ha basado principalmente en dos de las novelas de Cornwell, Post Mórtem (primera entrega de la serie, publicada en 1990) y Autopsia (la penúltima de ellas, editada en 2021). De esta manera, no sólo se fusionan y se vinculan dos tramas independientes, sino que tenemos la posibilidad de ir a dos etapas diferentes de la vida de la protagonista; por lo que, aunque la trama principal corresponda a la novela número 25 de la saga, tenemos ocasión de hacer un retrato más amplio de los personajes y su evolución. Como idea de partida nos parece una sabia decisión.

EL SILENCIO DE LA MESA DE AUTOPSIAS
La parte procedimental de la serie toma como referencia más evidente El Silencio de los Corderos, buscando replicar la atmósfera malsana de la película de Jonathan Demme, el juego de fotografía con el uso de las linternas que después se convertiría en algo icónico en la década de los 90 o la truculencia aséptica de la sala de autopsias, donde Scarpetta no tiene reparos en mostrar procedimientos médicos y vísceras varias. Coincide con la adaptación de la novela de Thomas Harris también en la presentación de diferentes personajes de moralidad estriada y situaciones aparentemente normalizadas en la ficción, pero inquietantes en la realidad.
PECADOS DEL PASADO
A la trama policial se le suman las subtramas particulares de los principales personajes, evidenciando relaciones tóxicas, incomunicación emocional o carencias afectivas entre el elenco protagonista, hasta el punto de que estos elementos acaban dominando el discurso narrativo, quedando la investigación criminal supeditada a los secretos y traumas del pasado de todos ellos, aspectos que, para conocer mejor y llegar a su resolución, conllevan el uso de flashbacks al pasado.

MI YO DEL PASADO
A nivel interpretativo, Nicole Kidman lleva el liderazgo de la serie, pero cediendo mucho protagonismo a Ariana DeBose, Simon Baker, Bobby Cannavale y a Jamie Lee Curtis. Estos dos últimos especialmente se apropian con rotundidad del apartado emocional de la serie. Mientras que la interpretación de Nicole Kidman es bastante fría e hierática, dificultando incluso empatizar con el personaje; Curtis, de manera histriónica, pero conmovedora, se convierte en el catalizador emocional de la serie, especialmente superada la mitad de la temporada, cuando ese desbordamiento físico y entusiasta del personaje cobra sentido. Cannavale, por su parte, se convierte en una especie de Sancho Panza de la protagonista, alguien rudo frente a la sofisticación de la forense médica, pero con los pies en el suelo y consciente de la realidad que les rodea.
El papel de Kay Scarpetta no va a ser de los que acompañe a Nicole Kidman a la posteridad. En este sentido, otras aventuras televisivas recientes de la actriz, como Big Little Lies o The Undoing, resultan más atractivas y esforzadas que ésta. Y no tanto por el personaje, porque la versión más joven del mismo interpretada por Rosy McEwen nos parece mucho más marcada de matices.

DOS HISTORIAS EN UNA
Como hemos comentado, la confluencia de las dos historias para abrir el espectro dramático y psicológico de los personajes, aprovechando el amplio espectro argumental ya tramado por Cornwell en sus novelas, nos parece un excelente recurso. Mención aparte necesita el empaste de los dos casos investigados. La búsqueda del despiste, de la sorpresa al espectador, de intrincar la trama detectivesca con subtramas sospechosas resulta confusa, así como el cambio de espectro, de investigación de un asesino en serie a una posible conspiración empresarial.
UN CASO DE POCOS GALONES
Scarpetta es una serie que busca recoger los patrones del procedimental clásico televisivo y darle una relectura afinada, empleando una puesta en escena sofisticada, un reparto repleto de grandes actrices y actores, apostando por un empaque ambicioso, pero que no cumple sus objetivos. Resulta entretenida, sí, pero por sus estructuras de género. Cuando intenta aspirar a más y quiere aparentar una mayor robustez argumental, se vuelve torpe y no hila bien los cabos, resultando por tramos confusa y dispersa. Esperemos que sean factores a afinar en futuras temporadas.










