REPORTAJE: BATMAN. El caballero oscuro de los Cómics de Frank Miller

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El nombre de Frank Miller es uno de los pocos que resulta conocido no sólo dentro del ámbito de los cómics sino también entre el público más general. Buena parte de ello se debe a las adaptaciones cinematográficas de obras suyas como Sin City, que codirigió junto a Robert Rodríguez, o 300. Y aunque la carrera de Miller ha vivido ya sus mejores momentos creativos, lo cierto es que este artista logró en su día el aplauso de crítica y público por la reinvención de personajes incónicos de la Marvel y DC, como Daredevil o este Batman que nos ocupa.

Aparte de alguna que otra colaboración esporádica y número especial, Miller guionizó 4 historias completas del hombre murciélago. Actualmente, cada una de estas obras puede encontrarse en su correspondiente tomo único. A lo largo de cada relato, encontramos los rasgos que Miller aportó a Batman y su universo. Hablamos de un Batman más oscuro, que busca una justicia más poética (acabar con los villanos antes que entregarlos a las autoridades) cuando no una simple venganza, que incluso disfruta de ese lado oscuro, y que repudia el buenrollismo y la falta de creatividad de sus compañeros de la Liga de la Justicia, concentrando su desprecio en Superman.

Estas 4 obras tienen su propia continuidad y coherencia interna dentro del llamado Dark Knight Universe, aunque esto es algo difícil de asimilar cuando una precuela tienen lugar a principios del siglo XXI y la historia a la que precede se enmarca en plena Guerra Fría. La magia del cómic. Asímismo, varios de los lanzamientos en los que participó Miller estaban motivados por reajustes y decisiones editoriales relacionados con otros eventos del universo DC como la Crisis en tierras infinitas, si bien las historias de Miller son ajenas a los sucesos de estos eventos.

Batman: año uno

Comenzamos con lo que podemos denominar una precuela, ya que esta historia del origen del hombre murciélago se publica originalmente en 1987, un año después del Regreso del caballero oscuro. Tras los acontecimientos y el desbarajuste que supuso la Crisis en tierras infinitas, DC quiso volver a narrar el origen de varios de sus personajes. Para el caso de Batman, los editores contaron de nuevo con Miller, quien aprovechó gran parte del trasfondo que había descartado cuando escribió el guión del Caballero oscuro.

Batman: año uno es la historia en paralelo del primer año de Bruce Wayne tras su regreso a Gotham y del entonces detective Gordon, recién llegado a la ciudad. En forma de diario y en clave hiperrealista (no hay villanos circenses enmascarados ni superpoderes de ningún tipo), se muestran los pasos de Wayne mientras va creando la identidad del cruzado de la capa. Por su parte, Gordon deberá ingeniárselas para aguantar en un cuerpo de policía corrupto a todos los niveles.

La obra está dibujada por David Mazzuchelli, que cumple a la perfección con su estilo sobrio. Del color se encargó Lynn Varley, que estuvo casada con Miller y con el que colaboró en muchas ocasiones. Varley realizó un trabajo acorde con el tono de la obra.

En Batman: año uno se da la paradoja de que Miller la escribió para que mantuviese continuidad con el universo del caballero oscuro, pero a la vez es respetuosa con la cronología más “canónica” de la DC y de hecho esta historia se considera el origen oficial de Batman a día de hoy. El tono realista del relato influyó claramente en el Batman Begins de Nolan, y en la película podemos ver ciertos pasajes del cómic adaptados al argumento del film.

El regreso del caballero oscuro

Antes de Batman: año uno, Miller ya había revolucionado el universo de Batman con esta obra. La acción transcurre en una ciudad de Gotham algo futurista pero aún con rasgos de la época contemporánea al cómic: Ronald Reagan es el presidente de los Estados Unidos, y el contexto político sigue siendo el de la Guerra Fría. Batman lleva diez años retirado tras la muerte Jason Todd, el segundo Robin, y Bruce Wayne es ahora un hombre de 55 años. El comisario Gordon está pensando en la jubilación precisamente cuando Gotham City vive su momento de mayor criminalidad y corrupción en sus calles. Wayne decide resucitar a Batman, a pesar de su edad. Pero no estará solo. Se unirá a él Carrie Kelly, quien se convierte en Robin por iniciativa propia.

Publicado originalmente en 4 números, El regreso del caballero oscuro es una de las obras fundamentales en la historia de Batman. Se plantea el tema del papel de un superhéroe justiciero ¿está haciendo lo correcto o no se puede permitir que un hombre se tome la justicia por su mano?.

Miller refleja muy bien cómo este asunto protagoniza los debates televisivos y en consecuencia esa división se transmite a la sociedad. Esta cuestión es ahora un lugar común en estas historias (ahí tenéis las versiones en cómic y celuloide de Watchmen), pero en el momento de aparición del cómic suponía un tratamiento novedoso de la figura del superhéroe.

Miller se encargó de los lápices, dejando el entintado a Klaus Janson. Para distanciarse del estilo de Neal Adams, cuyos dibujos de Batman eran y siguen siendo una de las grandes referencias, Miller apostó por la fuerza frente a la elegancia. En El regreso (…) encontramos un Batman físicamente imponente, con unas proporciones más cercanas a las de un Terminator que a las de un atleta. Lynn Varley, habitual colaboradora de Miller como hemos dicho, se ocupó del color. Sorprende ver en un cómic de los 80 un coloreado en tonos pastel, con abundancia de matices y tonalidades, frente a los colores planos habituales por entonces.

Narrativamente, los lectores más jóvenes pueden sentirse algo abrumados por la abundancia de viñetas (hasta 16, en una estructura férrea de 4×4) en cada página, en las que además no se escatima el texto. Esto es especialmente evidente en las escenas de los debates televisivos. Esta abundancia de información, junto con la plétora de espacios blancos, contrasta con el estilo de ahora: pocas viñetas en composiciones más dinámicas, colores saturados, etc. Pese a todo, es una lectura obligada para todo buen fan del hombre murciélago.

El contraataque del caballero oscuro

La secuela de El Caballero Oscuro (de hecho, se la conoce como DK2) se publicó en una serie de tres números durante los años 2001 y 2002. Transcurre tan solo tres años después de los hechos de El regreso del caballero oscuro, aunque nuevamente la Gotham futurista se parece mucho a la época contemporánea.

Tras pasar un tiempo escondido, Batman vuelve nuevamente a escena acompañado de Carrie, ahora bajo la identidad de Catgirl. Su cruzada no será contra el crimen de las calles sino que sus objetivos son los hombres que ostentan el poder. Estados Unidos vive una dictadura de facto bajo el mando de Lex Luthor, y algunos de los superhérores, como Superman, Wonder Woman o el Capitán Marvel trabajan para el gobierno extorsionados. Batman recurrirá a otros superhéroes, retirados o cautivos de las formas más variopintas, como Green Arrow, Plastic Man, Elongated Man o Flash. Entre los villanos aparecerá un resurgido Joker, cuya identidad esconde una sorpresa del pasado.

Si en El regreso del caballero oscuro, Miller cargaba las tintas contra los medios como la televisión, en esta segunda parte puso su atención en Internet y la banalización que hacía del discurso público. Así, en el cómic aparecen varias blogstars (aunque la Web 2.0 aún no había llegado), algunas de ellas caracterizadas al estilo de superheroínas. En ese sentido, Miller se adelantó unos años a lo que estaba por venir. El incidente de las Torres Gemelas, que ocurrió cuando Miller aún estaba trabajando en el guión, provocó que la obra adquiriese un tono más apocalíptico en palabras del propio autor.

Pero a pesar de estos destellos que hay ocasionalmente y del humor que destila DK2, el conjunto deja bastante que desear. Y gran parte de la culpa está en su aspecto gráfico. El dibujo corre a cargo de Miller (lápices y tinta) y su estilo da la impresión de dejadez en muchas páginas, sobre todo cuando hay muchas viñetas o aparecen personajes a tamaño pequeño. Lynn Varley vuelve a encargarse del color, esta vez recurriendo a Photoshop, con un resultado más mediocre que en anteriores ocasiones. En definitiva, se trata de la obra más floja de las cuatro que aquí se comentan.

All Star: Batman y Robin el chico maravilla

En 2005 la editorial DC lanzó la marca All Star con la intención de narrar de nuevo los orígenes  de los personajes principales de la casa dentro de una cronología libre de las ataduras de tantos sucesos ocurridos en las historias durante años y años, para así acercarlos a un público más moderno. A diferencia del universo Ultimate de la Marvel, DC no pretendía reinventar a sus personajes, sino que los mostraba en sus versiones más icónicas, y no hubo intención de unificar la continuidad de las series All Star. Aunque se planificaron varios títulos, finalmente sólo dos vieron la luz: Superman y este Batman.

All Star: Batman y Robin cuenta el origen del Robin original, Dick Grayson (futuro Nightwing), en lo que vendría a ser una especie de “Batman: año uno y medio” (aunque Batman ya es una figura consolidada y reconocida entre los habitantes de Gotham), siempre dentro de la particular cronología de Miller. Junto a Batman y Robin no faltará un desfile de secundarios como Vikcy Vale, Jimmy Olsen, Superman, el Joker, Canario Negro, Batgirl, y los integrantes de la Liga de la Justicia cuando aún están formando el supergrup y decidiendo si Batman debería o no formar parte. Y como no, Miller, a través de los ojos del hombre-murciélago, ofrece ese tratamiento habitual entre el desprecio y la envidia hacia los chicos buenos de la DC. El lector asistirá a la peculiar relación entre el cruzado de la capa y su pupilo, un niño de 12 años con muchísimo potencial.

Destaca el apartado gráfico de la obra, con los dibujos del siempre impecable Jim Lee, acompañado por Scott Williams en el entintado y Alex Sinclair encargado del color, realizando este último una gran labor. La crítica aplaudió de forma unánime el tabajo del ilustrador de origen Coreano. En cambio, el guión de Miller se puso en duda por su tono excesivamente oscuro, que resultaba inapropiado para la historia de un personaje tan “blanco” como Robin, y más en una versión en la que aún es un niño. Pese a todo, el conjunto es muy disfrutable, y se lee con facilidad y avidez.

La serie All Star: Batman y Robin se publicó de manera irregular: 10 números entre 2005 y 2008. Este retraso se debió a los incontables compromisos de Jim Lee. La historia, además, estaba prevista para desarrollarse en 6 números, pero la historia fue creciendo. El capítulo 10 corresponde al inicio del segundo arco argumental, en el que se desvelaría el misterio de la muerte de los padres de Grayson. Tras varios años in albis, Miller y Lee decidieron cerrar la historia en una nueva serie de 6 números que llevaría por título Dark Knight: Boy Wonder. Y aunque Miller llegó a escribir el guión, nuevamente los compromisos de Jim Lee han retrasado indefinidamente la publicación de la obra.

Conclusión

Existen varias historias fundamentales que todo fan de Batman debería leer, escritas e ilustradas por otros tantos grandes autores. Miller es uno de ellos. Y sus obras tienen un gran impacto en la concepción de este personaje, y su repercusión en el desarrollo que tuvo a partir de entonces es palpable. Nunca es tarde para acercarse a un autor emblemático y a unos episodios igual de emblemáticos para el cruzado de la capa.