Kogem: ¿Un simple reality show?

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Kogem: ¿Un simple reality show?

Mensajepor Ringu » Mié Ago 15, 2007 18:49

Bueno, recientemente he descubierto que tenía una cuenta aquí, y como parece ser q voy colgando mis historias por todos los lados, pues esta es mi oportunidad por si algún usuario de tumbaabierta estuviese interesado en leerla. Espero que les guste y todo eso.

KOGEM
Capítulo 1: La llegada

Kogem, así era llamado el popular y esperado programa televisivo que últimamente daba mucho que hablar por toda la red. A pesar de tener similitudes en los Reality Shows de sus antecesores, este traía como novedad el hecho de que los concursantes serían llevados a sufrir situaciones extremas, así siendo víctimas del objetivo que llevaba a cabo el programa bajo el pretexto de ?experimento sociológico? ?Serán testigos del más puro terror-Añadía el director Edward Kogem, productor y amateur en el oficio.
Aún sin saber en que canal sería emitido dicho programa, una gran cola de peticiones para entrar a concursar se iba formando. El dinero movía a la gente, muchos sabían perfectamente que en este tipo de concursos acababan ganando todos si conseguían la fama a base de enemistades.
Y allí estaba sentada Regina, observando el email de respuesta aceptando su petición para entrar en la casa. El concurso estaba formado por parejas y aquellos que lograran pasar todas las pruebas serían los ganadores. Su novio Ruy le informó sobre las bases y pensándoselo mucho aceptó la petición. Siendo un concurso televisado todo estaría perfectamente planificado para que no sucedieran imprevistos, ni ello conllevase mayor peligro al realizar las pruebas. A pesar de todo, una cosa la inquietaba, el hecho de que no hubiesen realizado una preselección no le parecía algo muy correcto. Igualmente, sin darle mayor importancia, apagó la luz de la habitación y se metió en la cama. Abrazada junto a su novio se imaginó con ilusión su vida bañada en billetes de quinientos euros.
-Haremos el viaje de luna de miel más bonito que haya hecho nadie-

***

Finalmente llegó el día, un taxi vino a recogerlos y sin perder tiempo aceleraron en dirección norte, abandonando la ciudad. Girando una curva Ruy escuchó el sonido de la maleta volcarse en la parte trasera del vehículo. Regina hizo un gesto de preocupación ya que allí guardaban gran parte del equipaje más imprescindible.
-Tranquila, estaba bien cerrada-Le contestó.
Un tanto nerviosa devolvió su mirada al exterior, a pesar de saber que todo era un simple concurso jamás había estado frente las cámaras y ello la incomodaba.
¿Y si tenía que ir al baño? Sí, le dijeron que eso no sería emitido, pero? igualmente aquella cámara estaría conectada, y filmaría las 24 horas del día. Tenía un cierto miedo de que algún degenerado del equipo se dedicara a espiar su intimidad. Pero, ahora por mucho que se preocupara ya no había marcha atrás, tan solo podía rogar que la respetaran.
-¿Qué tipo de pruebas crees que nos pueden hacer?-Le preguntó a su novio.
-Ni idea, pero será algo parecido a los otros realitys supongo, aunque un poco más durillas ya que no dejan concursar a gente con problemas cardiacos o de respiración?
Regina hizo un gesto de confusión-¿Tan duro debe ser? Pero más bien lo anunciaban como algo de terror?
-Yo se tanto como tú, cuando lleguemos supongo que nos guiarán un poco sobre las reglas y todo eso.
Regina dejó caer su cabeza sobre el hombro de Ruy y expulsó un leve suspiro-Estoy un poco nerviosa?-Dijo.
-Tranquila, todo irá bien.
Protegiéndola entre sus brazos el automóvil continuó avanzando silenciosamente hacia el estrecho horizonte, donde el grisáceo cielo se unía con el oscuro asfalto; dejando tras de sí un rutinario y persistente paisaje en su mente.

Así fue, al cabo de tres cuartos de hora aparecieron las siluetas montañosas difuminadas en la niebla, se introdujeron en el bosque de eucaliptos, conduciendo por el dificultoso camino y rodeando la montaña, hasta llegar a la parte trasera de esta, donde desde allí lo pudieron contemplar con sorpresa.
-¿Es eso?- Preguntó Regina asomando la cabeza por la ventanilla, al observar en la distancia una imagen intermitente tras los árboles, de lo que parecía ser una enorme casa de color blanco.
Ruy se acercó junto a ella para mirar a que se refería, a la vez que el taxi giraba dando a ver un extenso valle, limitado por una verja y con la vivienda justo en el centro
- Joder?
-¿Sorprendidos?-Preguntó el taxista, el cual no había abierto boca desde que subieron. Se trataba de un hombre un poco mayor, de unos cuarenta y pico años con unos rasgos muy acentuados, cubierto por unas cejas gruesas y ocultando sus ojos bajo unas ennegrecidas gafas de sol.
-Pero? ¿Qué es esto?-Preguntó atónita.
De pronto el automóvil hizo un desvío abandonando la carretera y llegando a un replan cubierto, allí haciendo un par de maniobras aparcó junto a otros vehículos. Tras apagar el motor Regina y Ruy salieron de él y apoyando la mano sobre la húmeda tapicería observaron la grandeza de aquel paisaje. A simple vista Ruy dedujo que entre la casa y los limites del terreno vallados habrían unos dos kilómetros más o menos, eso sin contar lo que debería medir la casa, la cual parecía constar de una sola planta. A pesar de lo extenso que fuera todo, la enorme vivienda desentonaba muchísimo con el paisaje, ya que era totalmente blanca con un diseño futurista ahuevado.
El taxista abrió el maletero y con la ayuda de Regina sacaron las maletas. Una de ellas se había volcado y el cierre se había abierto, por suerte no ocurrió nada más y al momento volvió a ajustar el seguro.
Ruy agarró una de ellas; la más pesada, en la cual llevaban las mudas, y ella llevó la que accidentalmente se había abierto, arrastrándola con los ruede cines por el suelo.
Los tres avanzaron por un sendero de adoquines sobre el césped, hacia unas robustas puertas de acero. Una vez llegados, mientras ambos observaban a su alrededor, el taxista sustrajo lo que parecía ser un pequeño llavero rectangular de su pantalón, el cual llevaba un colorido llavero en forma de girasol . Agarrándolo con firmeza, con el pulgar apretó sobre el pequeño y circular interruptor rojo que había en él. Seguidamente un sonido eléctrico se escuchó acercándose como una cremallera subterranea hasta finalmente hacer contacto y abrir las puertas. De pronto, cuando avanzando sus calzados entraron en el recinto, un sonido musical hizo presencia.
Una melodía clásica semejante a Trisch-Tratsch de J.Strauss empezó a sonar. Regina tras el sobresalto intentó buscar su procedencia, al instante pudo ver con dificultad que en los cuatro límites que hacían esquina unos pequeños altavoces estaban clavados en el terreno junto a la verja.
-¿Qué es todo esto?-Preguntó un tanto nerviosa, ya que todo le parecía demasiado para ser un simple concurso de convivencia.
-Es la bienvenida-Dijo el taxista caminando.
-Es exagerado?-Le susurró a su novio mientras seguían los pasos del conductor.
Ruy sonriendo la agarró de la mano que le quedaba libre-Tu tranquila. De momento todo pinta muy bien.
Inquieta miró la emblanquecida y circular casa a la cual se acercaban.
-Ya, pero igualmente, tratándose de un concurso lo veo excesivo, además no nos han informado apenas ¿Y donde están todos los demás?
De pronto Ruy se detuvo-Oye no tenemos porque hacerlo, en serio ¿quieres que volvamos?- Regina frunciendo el ceño le observó unos segundos sin saber que contestar, ya que en los últimos minutos su corazón se había acelerado a causa de los nervios y la inseguridad. Aquel indeciso silencio difuminado con el musical se prolongó durante un minuto hasta que una voz les interrumpió.
-¿Qué hacéis ahí parados?-Preguntó el taxista una vez llegando a la puerta de entrada.
Regina agachó la cabeza negando con ella, así dejando a un lado esa opción y retomando sus pasos.
A pesar del tamaño de la vivienda la puerta no era doble sino una más bien usual, pero con la diferencia de que esta parecía ser de metal y no constaba de ningún pomo ni cerradura para poder abrirla. También, ahora que se fijaba, la deslizante pared emblanquecida y curvada que formaba la casa estaba compuesta por una sola pieza? en ella no había ningún tipo de orificio.
-Perdone... ¿pero dónde están las ventanas?-Preguntó extrañada.
-No hay ventanas-Dijo el taxista agachándose, seguidamente abriendo una pequeña caja de mandos anclada junto a la puerta, e introduciendo un código. Tras hacer esto la puerta de metal se deslizó por el suelo finalmente abriéndose. Ruy se sorprendió ante tanta precisión y sintiendo la mano de Regina agarrarle con fuerza, los dos entraron en la casa. De repente la música se detuvo a sus espaldas dejándolo todo en un desolador paisaje a la escucha del viento. Se giraron al compás del corazón, la puerta lentamente volvió a cerrarse, apreciaron como la imagen de aquel hombre desaparecía frente a sus ojos, hasta que finalmente el sonido del encaje les envolvió entre la más absoluta y desconocida oscuridad.



Continuará...

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Mensajepor Ringu » Mié Ago 15, 2007 19:11

Capítulo 2: Presentación

Sus pupilas se dilataron intentando buscar un punto de luz, mientras agarrando fuertemente la mano de su novio sentía un nudo formarse en su garganta.
-Ruy? ¿Por qué...?
De pronto un sonido la interrumpió y sobre la puerta de salida una luz de emergencia rojiza apareció, iluminando el resto de la habitación en la que se encontraban.
Seguidamente gracias a ello observaron a su alrededor. Al parecer estaban en un especie de pequeño recibidor con otra puerta tras sus espaldas, pero esta no era como la robusta de metal sino una más bien normal, con un redondo pomo para poder abrirla. También situada en una de las esquinas, una pequeña cámara de video digital les filmaba con atención.
-¿Y ahora que hacemos?-Preguntó Regina.
-Supongo que tendremos que seguir adelante-Respondió él, agarrando la maleta y subiendo unos pequeños peldaños hacia donde se refería. Girando el pomo esta se entornó dejando a ver un largo y oscuro pasillo, que a simple vista parecía no tener fin.
-¿Por qué tiene que haber tan poca iluminación?-Preguntó ella mientras avanzaba con precaución tras su novio.
A ambos lados todas las habitaciones se encontraban cerradas y continuando por el estrecho corredor llegaron hasta la última puerta que finalizaba en el recorrido del pasillo.
Cuando sus dedos acariciaron el pomo de repente la puerta se abrió y una chica de ojos azules apareció frente a ellos provocando un mutuo sobresalto.
-Ho- hola?-Dijo ella intentando volver a la calma- ¿Sois los últimos?-Preguntó.
-¿Los últimos?-Repitió Ruy.
-Sí-Dijo la chica apartándose de la puerta y dejando a ver lo que contenía su interior. Los ojos de Regina se abrieron iluminados al observar asombrada algo que le hizo saltarse sus propios esquemas. En su interior, una gran habitación con una cúpula cubierta y oscurecida simulando el anochecer formaba una playa artificial, compuesta por mar, palmeras y arena. Dentro de ella un grupo de personas sentadas en círculo con una fogata en el centro se incorporaban dirigiéndose hacia ellos.
-Pero ¡que pasada!-Dijo Ruy entrando e introduciendo su calzado en la arena. Las paredes que formaban aquel gran y circular espejismo estaban perfectamente decoradas. En uno de los extremos, donde acababa el camino de arena un pequeño terreno de agua cubría media sala, simulando las olas del mar. El cielo cubierto por estrellas resplandecientes dejaba a la escucha un sonido de costa, mientras una cálida brisa mediterránea circulaba por la habitación haciendo ondear las hojas de las palmeras.
Ruy empezó a saludar a los demás concursantes. En total- contándose a si mismos- eran diez personas agrupadas en cinco parejas . La chica con la que se encontraron se llamaba Edurne y estaba casada con Abel. Él era un chico albino, alto y robusto que tan solo verles entrar se les acercó sonriente a saludarles. La siguiente pareja a la que se presentaron fueron Samuel y Rose, estos eran de Francia, se ve que como les ocurrió como a ellos: vieron el anuncio para entrar a concursar colgado en Internet y decidieron probar. La tercera pareja estaba formada por lo que parecían ser dos Españoles, Naiara y Javier, los cuales no paraban de charlar alzando lo voz considerablemente a causa de la emoción. Por último dos chicos se acercaron a ellos. Por un momento Ruy quedó un poco sorprendido, pero sus dudas fueron confirmadas cuando uno de ellos dijo:
-Él es Amedeo y yo Dante, llevamos dos meses casados ¿Y vosotros?-Dijo con un acento italiano
-¡Anda, Felicidades!-Exclamó Regina sonriente- Ruy y yo ahora estábamos viviendo juntos, pero teníamos pensado que si lográbamos ganar nos pagaríamos la boda con el dinero del premio y así nos iríamos de luna de miel a Kyoto. ¿Japón? te preguntarás, pues sí, tenemos muchas ganas en conocer el país, ya que mis padres...
-Hablas demasiado-Le dijo Ruy a la oreja haciendo una mueca. Regina contuvo sus palabras ya que por un momento había olvidado que todo era un concurso y más valía no dar mucha información personal no fuera caso que aquella fuese la pareja equivocada con la que entablar amistad.
-¿¡Joder!? ¿Cuándo va a empezar esto? Con la tontería llevamos aquí más de dos horas-Dijo Naiara dirigiéndose a los cuatro- Encima mira como tengo las maletas, llenas de mierda.
-Es que tampoco han dado mucha información, tan solo unos emails y lo de la web, pero nada más.-Dijo Regina quejándose por lo que anteriormente había comentado también con su novio.
-¿A vosotros también os han hecho el paripé musical ese?-Preguntó Javier agarrando a su chica de la cintura, mientras arrastraba su equipaje por el suelo ensuciándolo todo con la húmeda tierra.
-Sí, casi salgo por patas. Es que al ver todo esto tan digamos ?lujoso? he pensado: ¿Dónde me he metido?-Respondió riendo- Tan solo me faltaba el concierto musical ese.

Todos empezaron a agruparse para hablar entre ellos, sobre su llegada y como creían que sería la dinamica de juego. Regina y Ruy agotados por el viaje se sentaron rodeando el fuego, el cual en primer plano descubrieron que tan solo se trataba de un decorado que desprendía luz y calor. Al fin y al cabo tan solo lo utilizarían para eso.
De pronto, tras unos diez minutos una dulce voz femenina retumbó por toda la sala.
-?Bienvenidos?-
Todos se incorporaron alzando sus cabezas hacia el estrellado cielo ficticio.
-?Para todos aquellos que aún dudéis sobre la temática del programa?
Kogem no es un simple concurso, es un experimento sociológico conjuntamente relacionado con las diferentes investigaciones de parapsicología en reacciones humanas. Ahora mismo estáis situados en el planetario o también llamado Solarium, ya que esta sala será lo más parecido al mundo real que veréis durante estos tres meses. Me explico, cada doce horas el estado de esta habitación cambiará, en ocasiones será de día y en otras de noche. Sí sois inteligentes sabréis como usarla?

-Que genial-Interrumpió Abel totalmente sorprendido mientras cubría a Edurne con el brazo.
-?Pero antes de nada os recordaré que reglas debéis seguir. Todos seréis sometidos a una serie de pruebas dentro de la casa, a las que nosotros no os advertiremos, y claro está que deberéis superar. Los que no logren pasarlas serán eliminados inmediatamente. La pareja ganadora será la que logre llegar al final.?
-¿Entonces no nos diréis lo que es una prueba y lo que no?-Preguntó Javier, él novio de Naiara-Quiero decir ¿Cómo sabremos diferenciar que es una prueba y que es un problema real?
Tras decir esto hubo un breve silencio y cuando él se dispuso a abrir la boca para repetirlo de nuevo la omnipresencia le interrumpió.
-?Eso deberéis descubrirlo vosotros mismos?-Respondió-?En este concurso nadie os guiará, deberéis seguir vuestro propio sentido común. Si obráis bien, ganaréis?
-¡Buah, que mierda!-Dijo Javier a la vez que recibía un codazo de su pareja Naiara para que se callase.
-?Al llegar a esta habitación habéis desbloqueado las puertas que dan acceso a los dormitorios, aseos y cocina. Cada vez que superéis una prueba, nuevas puertas se abrirán, para así llegar a las distintas zonas de la casa? y claro está, a la prueba final.
Bien, ahora deberéis buscar las habitaciones y repartiros en los dormitorios.?-

-¡Ey! ¿¡Pero que clase de pruebas serán!?-Preguntó el bocazas de Javier alzando la voz como llevaba haciendo desde que entró en la casa.
Lamentablemente nadie respondió.
-Yo me he quedado más o menos igual-Dijo Naiara agarrando una de las maletas y dirigiéndose hacia el pasillo.
Regina ayudada por su novio, sosteniendo el equipaje en alto para que no se ensuciase, siguió los pasos de los demás concursantes, a la vez que de reojo observaba una cámara instalada en lo alto de una palmera seguir todos sus movimientos.
El pasillo ahora estaba iluminado y finalmente probando con todas las puertas hallaron las habitaciones abiertas. Junto a la entrada estaban los dos dormitorios, uno frente al otro separados por un corredor, los cuales constaban de un aseo individual con una ducha y dos retretes. Y un poco más adelante se encontraba la cocina, la cual se formaba por una nevera, un sistema de Brito cerámica y un amplio comedor con un sofá mirando hacia una panorámica y estrecha pantalla de plasma.
Tras hacer una visita al comedor no tardaron en repartirse los dormitorios, Regina junto a su novio compartieron habitación con dos parejas: una era Edurne y Ábel, y la otra Amedeo y Dante. Las tres camas estaban perfectamente hechas, todo impecable, ni una mopa de polvo circulaba por el azulado y alfombrado suelo. Eso sí, la habitación estaba repleta de espejos empotrados en la pared, al igual que en casi toda la casa, donde intuian que estaban ocultadas las cámaras.
-¿Y de donde sois vosotros?-Preguntó Dante, un chico de ojos verdes y cabello castaño corto depositando la maleta sobre la cama, mientras que su novio abría un especie de neceser que llevaba colgando del hombro.
-Nosotros somos de Andorra-Respondió Abel, el chico albino.
-¿Andorra?-Preguntó Ruy desconociendo dicho lugar mientras introducía las ropas en los distintos cajones de la cómoda.
-Sí, es un pequeño país junto a España, rozando los pirineos.
-¡Me encantan los pirineos!-Exclamó Regina- El año pasado fuimos y nos pareció precioso ¿Cómo se llamaba en la zona donde nos alojamos?-Le preguntó a Ruy.
- Vall de Nuria ¿habéis estado? El lugar es muy bonito.
-Bueno, solo hace un año que nos conocemos-Añadió Edurne también sacando las cosas de su equipaje- A los siete meses nos casamos, y no hemos viajado mucho, pero yo fui por mi cuenta a esquiar con mis amigos.
-Si que habéis ido rápido-Dijo Dante estirado sobre su cama de matrimonio correspondiente.
Edurne le dirigió una sonrisa y sacudió los hombros- ¿Qué quieres? Fue amor a primera vista.
-No le hagáis caso, es un pasota cuando me pidió matrimonio lo segundo que pensé fue: ¿Cómo puedo casarme con alguien tan perro?
-Idiota-Dijo Dante con una sonrisa desafiante a la vez q le lanzaba un cojín a la cara.
Ruy observó a Regina con un cierto descanso, al verla reír ante la situación percibió que toda aquella preocupación y nerviosismo en ella finalmente se había esfumado.
Pero todo era una pura fachada para que él no se preocupase, tenía la sensación de que algo no acababa de encajar ¿falta de información? puede ser, pero escuchando tras los espejos el sonido giratorio del objetivo de las cámaras enfocarla, un nudo en su garganta se formaba.




Continuará...

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Mensajepor Ringu » Mié Ago 15, 2007 22:56

Capítulo 3: Desconcertados

En aquella casa entraron todo tipo de personas, desde gente extrovertida hasta los más tímidos, desde los pulcros hasta los más dejados, desde los creyentes hasta los ateos.
Pero a pesar de las diferencias, ahora todos se ponian de acuerdo al estar agotados del viaje-algunos incluso optaron por echarse una siesta tras colocarlo todo-Sin embargo Regina, Ruy y Abel junto a la pareja francesa decidieron preparar la cena.
La mano de Rose agarró con firmeza el mango del frigorífico abriéndolo, pero de pronto se quedó totalmente paralizada al descubrir para su sorpresa qué?
-¿Dónde está la comida?
Ruy se giró hacia ella extrañado-¿Cómo?
-¡No hay nada!-Repitió.
El resto se acercaron rodeándola para presenciar como ésta se encontraba totalmente vacía.
-¿Y que se supone que tenemos que hacer ahora?-Preguntó Regina.
De pronto Ruy se percató de algo que le llamó la atención. En la parte trasera inferior derecha de la puerta del electrodoméstico parecía haber un pequeño post-it pegado.
-¡Ey! ¿Qué es eso?-Dijo señalando hacia dicho lugar.
Rose se agachó y lo desenganchó, incorporándose de nuevo y leyendo el mensaje que había escrito en él.
-La comida está almacenada tras las cortinas del comedor.
Al instante Ruy se dirigió hacia dicho lugar atravesando la cocina, llegando a la sala de estar y corriendo las cortinas, así dejando a la vista otra puerta de metal con una pequeña cerradura bajo el pomo.
-Está cerrada-Dijo él intentando abrirla.
-Joder ¿pero como vamos a comer? ¿Estamos aqui sin información de nada y encima no tenemos comida? ¿Pero que es esto? -Dijo Regina mirando hacia una de las cámaras.
Ruy dejó a un lado la obertura y decidió ir a calmarla ya que parecía volverse a irritar, pero de repente, cuando sus pasos cruzaron el comedor un desgarrador grito se escuchó.
-¿Qué ha sido eso?-Dijo Rose girando la cabeza aún agarrando el amarillento papel.
-¡Es Edurne!-Exclamó Abel, dando media vuelta y dirigiéndose hacia el corredor.
Al asomarse al pasillo pudo apreciarlo con lentitud, en un intervalo de segundos, las delicadas piernas de su mujer pataleaban descontroladas sobre el suelo mientras alguien parecía arrastrarla hacia el interior de una de las supuestas habitaciones cerradas.
-¡¡Edurne!!-Gritó.
Corriendo hacia ella, antes de que pudiese ver nada, la puerta se cerró frente a sus narices impactándole, cayendo de espaldas hacia el suelo y golpeándose la cabeza contra la pared paralela.
-¿Qué ha pasado?-Preguntó Ruy acercándose a él preocupado.
-¡Alguien se la ha llevado!-Contestó con los nervios a flor de piel- ¡Alguien ha secuestrado a Edurne!
Samuel junto a su esposa Rose intentaron abrir la puerta pero esta se mantenía fuertemente cerrada- Tranquilo, puede que se trate de un engaño-Dijo él.
-¿Un engaño? ¡Estaba gritando! ¿¡Que no la estabais escuchando!?
-¿Abel? Así te llamabas ¿verdad?-Preguntó Ruy agachándose mientras él asentía con nerviosismo- No tienes por qué preocuparte, es un concurso, no le va a pasar nada.
-¿¡Pero que clase de concurso es este!? ¡Se la han llevado a la fuerza!-Gritó.
De pronto Rose se sobresaltó cuando una de las puertas de los dormitorios se abrió.
-¿Qué son tantos gritos?-Preguntó Naiara asomándose al pasillo.
-¡Maldita sea! ¿¡Nadie piensa hacer nada!?
-Alguien se ha llevado a Edurne-Le respondió Ruy.
Abel se incorporó y tan solo ponerse en pie empezó a golpear la puerta por la cual se habían había desaparecido su esposa.
-¿¡Quieres parar!?-Le gritó Naiara frunciendo el ceño y mostrando la marca de la almohada pegada sobre su mejilla- Ya nos avisaron de que ocurrirían esta clase de cosas, no puedes perder los nervios por una chorrada como esa, tu mujercita está perfectamente ¿A caso piensas que por un concurso llegarían a lastimar a alguien?
-¿Cómo puedes estar tan segura? nos dejan sin comida y luego la secuestran ¿Te parece algo muy correcto para un concurso?-Siguió Abel totalmente preocupado.
-¿Qué no hay comida?-Preguntó Javier asomándose tras Naiara mientras se restregaba el ojo derecho en expresión de sueño.
-Sí, encontramos una nota en la que decía que la comida estaba almacenada en una habitación que da a la sala de estar, pero también se encuentra cerrada-Respondió Rose.
-Primero tenemos que encontrar a mi esposa ¡Hay que abrir esta puerta!-Insistió.
-¡Olvídate de tu novia! Lo primero que tenemos que hacer todos es encontrar la llave para abrir ese maldito almacén, si no comemos no tendremos fuerzas suficientes para resolver las pruebas-Añadió un tanto enfurecida.
Abel repleto de rabia le dirigió una mirada de odio y se le acercó-Como le pase algo, será culpa tuya? que lo sepas.
De pronto Javier apartó a Naiara y se puso frente a él mirándole directamente a los ojos y moviéndolos inconcientemente a ambos lados-¿A si? ¿Y que vas a hacerle?
-¡Eh, Parad ya! no es hora de discutir-Intervino Ruy-Rastrearemos toda la casa en busca de esa llave.
-Pero que dices, estamos reventados, mejor hacerlo mañana ¿no crees?-Propuso Javier.
El resto se miraron entre sí y finalmente hicieron un ademán de asentimiento.
-¿¡Que!? No me lo puede creer... ¿¡Vais a abandonarla!?
-A ver, Abel querido, estamos cansados- Respondió Naiara en un tono sarcástico-Yo personalmente he estado metida en ese maldito taxi durante cinco horas y luego he estado esperándoos a cada uno de vosotros para que el concurso empezara? y por si no fuera bastante con tus grititos me has despertado ¿Realmente crees que tengo ganas ahora de buscar a tu querida esposa?- Tras decir esto se dieron media vuelta y la pareja española regresó a su habitación con un portazo.
Regina se acercó a Abel el cual cabizbajo se había mordido la lengua con tal de no acabar en un enfrentamiento.-Tranquilo, mañana miraremos de buscarla ¿vale? Seguro que está bien, esto solo es una prueba-Le dijo mostrándole una sonrisa para calmarlo.
-¿Y como se supone que debemos pasarla?-Respondió él.
-Pues seguramente encontrando a Edurne? ¿no crees?
Abel asintió con resignación y se introdujo en el dormitorio con ellos, primero dando las buenas noches a la pareja francesa que dormían en la habitación de enfrente.

***

Eran las doce pasadas y Regina aún no había conciliado el sueño, pero ella sabía perfectamente cual era la absurda causa? se estaba orinando. Su novio ya se había quedado dormido desde hacía un rato y ella no podía aguantar ni un minuto más. Pero la vergüenza a ser filmada se lo impedía. Los riñones le empezaban a doler y su cuerpo temblaba ante la presión, así que finalmente bajo el pensamiento de ?Todos somos iguales? decidió ir al baño. En el momento en que se puso las zapatillas y se incorporó la necesidad se aceleró en contrarreloj. Ahora que lo pensaba, el grado de humillacion frente a las camaras sería mayor si era filmada haciéndoselo encima.
Sus pies en silencio recorrieron a toda velocidad el dormitorio, entrando en el aseo. Abrió la puerta del primer lavabo y entró encerrándose en ella con el cerrojo. Dando la espalda al espejo se bajó la parte baja del pijama y se sentó sobre el retrete. Cuando ya estaba en proceso sus ojos se cerraron al escuchar con gran incomodidad el sonido del objetivo de la cámara enfocarla. No podía creerlo, alguien la estaba espiando, aunque el enfoque fuese automático aquello le resultaba totalmente repugnante.
-Ayúdame...
Tras unos segundos Regina sufrió un sobresalto al creer escuchar una leve voz surgir de algún lugar. Saliendo hacia los lavamanos, con la mirada siguió el recorrido de los espejos hasta finalmente llegar a las dos duchas paralelas, las cuales se mantenían con la mampara cerrada. Pero a simple vista parecía no haber nadie dentro. Un golpe en seco se escuchó no muy lejos a ella y la súplica se repitió. Entonces la reconoció, sino recordaba mal aquella voz de soprano la había escuchado recientemente, cierto, concretamente cuando entraron a la casa ¡Era la voz de Edurne! ¿Pero donde se encontraba?
Al girar la cabeza su corazón se detuvo, su bello se erizó y sus pupilas se contrajeron, cuando? al observar paralizada con una expresión totalmente pálida pudo ver el la imagen de dos manos y un rostro desencajado desvanecerse con lentitud tras uno de los espejos.




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Mensajepor Ringu » Jue Ago 16, 2007 17:44

Tras las húmedas ramas repletas de corteza helada una hoja otoñal se dejaba caer dando giros en aire, hasta finalmente posarse sobre el banco donde Dante esperaba sentado. A pesar del frío sus manos estaban húmedas y su cuerpo temblaba a causa de un terror pasado que cicatrizó dejando secuelas en su corazón. Aún podía recordarlo con claridad, aún veía aquellas siluetas amenazantes, aquel terrible engaño que le marcó para siempre. Pero esta vez se superaría, ahora debería enfrentarse a sus miedos, esta vez era diferente, porqué ahora?
-Hola tu eres Dante ¿verdad?-Preguntó una voz frente a él.
Un tanto atemorizado dejó atrás su rizado cabello castaño y levantó la cabeza, en aquel instante su cuerpo se relajó al observar la cálida sonrisa de aquel chico de bufanda azul.
-Yo soy Amedeo

Capítulo 4: Y todo empieza ahora

Lentamente sus parpados se levantaron cuando un tumultoso murmullo le desvelaron. Achinaba los ojos, su visión era borrosa y se sentía desorientado. El hecho de cortar aquel sueño pasado en el que se había inducido con comodidad ahora le provocaba una cierta desorientación frente a la realidad.
Estirando el brazo hacia el otro lado de la cama pudo percatarse de que su novio Amedeo no estaba.
-¿Qué pasa?-Se preguntó a la vez que incorporaba medio cuerpo y observaba las paredes del pasillo reflectantes por otra habitación iluminada.
A la escucha de las voces, descalzo cruzó la habitación, salió al corredor y finalmente siguiendo el rastro de luz abrió la puerta entornada de la cocina. Con su rostro completamente mustio de sueño observó que todos estaban levantados y charlando entre ellos.
-¡Ey, buenos días!-Le saludó su novio girándose desde el sofá.
-¿Qué es todo este jaleo?-Preguntó acercándose hacia ellos.
-¡Ya lo dije! Lo que tenemos que hacer es encontrar esa llave, no debéis dejaros influir por lo que podáis ver o escuchar, todo está preparado-Añadió Naiara de pie frente a ellos.
-A ver Naiara lo que no podemos hacer es olvidarnos de Edurne ¿Y si la prueba realmente fuese encontrarla a ella?-Preguntó Regina cruzada de piernas.
-¿Y pretendes rescatarla sin haber desayunado primero?¿Estás tonta? ¡Hay que abrir ese jodido almacén como sea!
Javier se encendió un cigarrillo del cargamento de paquetes de tabaco que había traído previamente-A ver si pensamos un poco? llevamos quien sabe cuantas horas sin probar bocado, primero necesitaremos haber comido algo.
De pronto Regina se incorporó angustiada.
-¿Dónde vas?-Le preguntó Ruy.
-Voy a tomar el aire?
Tan solo verla decidió ir tras ella, desde que llegaron apenas habían hablado y ya era hora de comentar muchas de las cosas que estaban ocurriendo, para así por lo menos hacerse una idea de cómo podían actuar frente a lo que se les avecinaba.
Siguiéndola hasta el final del pasillo, agarrando fuertemente el mango del Solarium, al entornar la puerta el impacto de los rayos solares contrajeron sus pupilas.
Regina se detuvo unos segundos observando aún sorprendiéndose por aquella ilusórica y circular habitación. Ahora era de día, la cúpula se había transformado en un cielo azul que emitía una potente luz blanca. El mar resplandeciente y cristalino dejaba a la escucha el sonido de unas gaviotas revolotear sobre las palmeras.
Regina se quitó las zapatillas y las dejó a un lado en el pasillo. Descalza se introdujo en la arena y avanzó unos pasos hasta situarse frente a la orilla. Allí junto a Ruy se sentaron observando el ilusorio horizonte.
-Te preocupa algo ¿verdad?-Preguntó.
Regina bajó la mirada a sus pies, dejando escapar un leve suspiro.
-No se que pensar, es todo tan complicado?
-¿Complicado en que sentido?
-No puedo confiar en nadie que no seas tú? en principio parecen todos sinceros, pero? no me gustaría entablar una amistad y después recibir una puñalada trapera-Respondió ella observando el húmedo rastro de agua deslizarse rodeando sus pies.
-Cariño de eso se trata, es todo estrategia, no debes sentirte mal por eso?
-¡Hostias! Lo que no voy hacer es que por un montón de pasta tenga que pisar mis ideales, y joder a la gente a toda costa. Yo no soy así? y no pienso cambiar por haberme metido en esta casa.
Tras decir esto Ruy la abrazó desde la espalda, colocó su mano sobre su hombro derecho y acercó los labios a su oído.
-Eso es lo que me enamoró de ti, ese espíritu tan puro con ese corazón que no te cabe en el pecho. Tranquila no tienes porqué cambiar, lo estamos haciendo muy bien y a los de fuera les gustará que no nos metamos en ningún lío.
De pronto Regina se llevó la mano al pecho, girándose hacia él frunció el ceño- Ruy ahora que me fijo? ¿Por qué ninguno de nosotros llevamos micrófonos?

De repente, tras un chasquido, el paisaje desapareció, el sonido ambiental se detuvo y las sombras se apoderaron del lugar.
-¡Ruy!-Gritó Regina asustada agarrándole fuertemente la mano.
Tras decir esto un zumbido se escuchó y sobre sus cabezas un cielo estrellado apareció. Una ventisca cálida recorrió la habitación, las palmeras se inclinaron a la orden del viento y finalmente la fogata se encendió, así cambiando al estado del anochecer.
-Esta habitación no deja de sorprenderme-Dijo Ruy contemplando las constelaciones que se iban formando en la esférica cúpula.
Regina devolvió su mirada al mar visualizando aquel inmenso paisaje resplandeciente a la luz lunar, y provocándole una cierta nostalgia. Pero lamentablemente aquel pensamiento fue borrado de repente, cuando el ensordecedor sonido de un cristal rompiéndose se escuchó.
-¿¡Que coño?!?
Al momento los dos se pusieron en pie y corriendo buscaron su procedencia. En el pasillo se cruzaron con los demás que al parecer también lo habían oído.
-¿¡Que ha sido eso!?-Preguntó Rose alertada.
A toda prisa rastrearon las habitaciones y finalmente en el dormitorio donde Ruy dormía la encontraron.
Edurne estaba inconsciente, tirada en el suelo boca abajo y dejando un rastro de sangre bajo su brazo. Tras de sí, un espejo roto se mantenía sobre uno de los lavamanos, un espejo que hacía de entrada a lo que parecía ser una secreta habitación cerrada.
-¡¡Edurne!!-Gritó Abel lanzándose al suelo y agarrándola entre sus brazos con una expresión de dolor. Ella sin embargo no respondió, con ojos cerrados su cabeza se inclinó hacia atrás, separando inconscientemente sus carnosos labios.
Rose se agachó junto a él tomándole el pulso y dijo:
-Está viva?
Regina avanzó por el aseo observando totalmente desconcertada aquel engañoso espejo que ahora formaba un agujero de entrada hacia una habitación continua. Todo encajaba, aquel rostro que vio plasmado la noche pasada en el espejo sin duda era ella, seguramente estaba desde el otro lado pidiendo ayuda. Ahora se sentía culpable, en vez de haber huido de aquella imagen que la asustó debería haber intentado descubrir de quien se trataba. Angustiada dirigió la mirada a sus pies y pudo ver a Abel en una expresión de dolor abrazar con fuerza a su esposa. Pero... sin ir mucho más lejos, abriendo sus ojos en una expresión de sorpresa, pudo apreciar algo más: En el puño cerrado de Edurne un rojizo cordel sobresalía entre sus dedos.
-Regina? ¿Que haces?
Agachándose junto a ellos con delicadeza los separó,abriendo lentamente su mano y dejando a la vista lo que esta contenía.
-Eso es?-Dijo Ruy sorprendido.
Junto al cordel enroscado el destello de una llave dorada provocó la sorpresa entre todos.

***

Como pensaban la llave entró en la cerradura a la primera y tras dos giros la metálica puerta se abrió. Instantáneamente la habitación se iluminó.
-¡Es enorme!-Exclamó Javier.
El almacén repleto por estanterías llenas de cajas con comida formaba una sala triplicando el tamaño de la cocina. Al instante Naiara corrió hacia una de ellas y la abrió sacando una bolsa con cereales, de la cual empezó a comer hambrienta.

De mientras Abel, agarrándole la mano, estaba sentado junto a su esposa, la cual dormía placidamente sobre la cama. Rose se encargó de extraerle los cristales clavados en los distintos lugares de su cuerpo y después le desinfecto la herida vendándole el brazo con los materiales que encontró en la caja de primeros auxilios de uno de los baños. Según sus palabras, le explicó que a causa del cansancio y dolor se había desmayado, pero en unas horas ya despertaría.
-¡Abel! Era la llave, hemos podido abrir el almacén-Dijo Samuel, el marido de Rose, asomándose desde el pasillo.
Seguidamente se incorporó y junto a él abandonó el dormitorio con la intención de ir a comer algo.
Cuando sus pasos se dejaron de escuchar, cuando finalmente su presencia desapareció, en ese mismo instante, los ojos de Edurne se abrieron al completo, mostrando así una inexpresividad escalofriante sobre su rostro.

-Se ha acabado...






Continuará...

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Mensajepor Ringu » Mié Ago 22, 2007 13:10

Amedeo con cuidado tras deshacerse de los cristales que rodeaban aquel agujero donde previamente estuvo colocado el espejo, se subió al lavamanos y gracias a la ayuda de su novio fue introducido con precaución en aquella secreta habitación.
Una vez dentro un olor a cerrado le asaltó, provocándole una leve asfixia al sentir la ausencia de oxígeno en aquel lugar. El crujir de su calzado indicó que el suelo en este lado también estaba repleto de cristales.
-Ve con cuidado?-Le avisó Dante desde el otro lado del socavón.
Amedeo le respondió con un gesto de despreocupación y avanzando lentamente se introdujo en la oscuridad. De pronto, mientras rebuscaba en el bolsillo del pantalón el mechero que le habían prestado para iluminarse, sus pies colisionaron con algo contundente en el suelo. Al simple tacto se imaginó que podía tratarse de un saco o algo por similar. Así que activando el encendedor se agachó con precaución.
-¿Has visto algo?-Preguntó su pareja desde fuera.
De repente Amedeo sufrió un sobresalto cuando la luz de la llama mostró lo que parecía ser un rostro humano con una brecha de sangre seca sobre su frente.
En aquel instante, cuando cayó impactado contra el suelo, la luz del aseo que le permitía una leve visibilidad se apagó y una ensordecedora alarma hizo presencia en toda la casa

Capítulo 5: La sirena de la despedida

-Estos son los pasos que tenemos que seguir-Dijo Samuel apoyado contra una de las palmeras que se ocultaban silenciosas entre las sombras del Planetarium.
-Pero estamos en desventaja, Edurne ha ganado muchos puntos en vista al público, es la digamos ?víctima? de este concurso-Dijo Rose sentada frente a él sobre la arena.
-¿Crees que fingió todo aquello para ganarse a la gente?
-Seguramente, aquella herida era muy poco profunda para haber roto un espejo de un solo puñetazo?-Dijo frunciendo el ceño.
-¿Todo fue puro teatro?
-Lo más probable, parece mentira que te lo preguntes. La televisión es toda pura farsa y más en este tipo de concursos, por eso mismo lo digo. Así que lo que tenemos que hacer es quitarnos a Edurne de encima, sea como sea.

***

Después de coger fuerzas gracias a los alimentos del almacén decidió ir a ver a su esposa. Lo que tenía claro es que cuando ella despertara los dos abandonarían la casa, no iba a arriesgar su vida en un concurso tan desinformado como este. Lo peor de todo es que aún no sabía claramente lo que había ocurrido y eso le causaba una cierta intranquilidad.
Tras cruzar el pasillo y girar hacia la habitación de pronto se sorprendió al ver a Edurne totalmente inmóvil, de pie a espaldas a él, mirándole fijamente a través de uno de los espejos que decoraban las paredes del dormitorio.
-Te has despertado? y por lo que veo te has cambiado de ropa-Dijo él.
Sin embargo ella no abrió boca, tan solo se limitó a observar su figura reflectante sobre el cristal.
-¿Cómo estás?-Le preguntó acercándose.
-Sí, también he hecho el equipaje-Contestó a destiempo con un tono tajante.
Abel bajó la mirada y observó que junto a su esposa, sobre la cama, donde recientemente dormía, ahora había una pequeña maleta repleta supuestamente con toda su ropa.
-Sí, es lo mejor que podemos hacer-Siguió él- Esto me parece una burrada, no se como han podido atreverse, cuando salgamos de aqui se van a enterar.
-Quien se va soy yo-Respondió seriamente.
-¿Que...? ¿Pero que dices cariño?
Edurne con un movimiento de piernas se giró con suavidad hacia él, haciendo balancear su azabache cabello en el aire.
-Yo me iré contigo-Insistió.
-No, antes de que todo acabe tengo que despedirme.
Abel frunció el ceño desconcertado ante el extraño comportamiento de su esposa. Algo había cambiado en ella desde que la encontraron, aquel brillo azulado en sus ojos que la caracterizaba había desaparecido y ahora una capa gris apagado cubría toda su mirada.
-Pero? ¿Que estás diciendo?
-Lo acabarás entendiendo, pero tienes que aguantar? tienes que llegar al final.
-¿Qué? ¿¡Se puede saber que me estás contando!?
- Tengo que hacer muchas cosas?-Dijo mientras le vibraba el labio inferior- Solo espero que si logras ganar me llegues a perdonar? pero, yo ahora tengo que marcharme.
-¿¡Marcharte!?-Le gritó- ¿¡Tú sola!? ¿Donde? ¿¡Que es tanto secretismo!?
Edurne finalmente mostrando una expresión de tristeza se llevó la mano al vientre y lo acarició suavemente.
-Adiós.
Abel tras quedarse atónito ante aquel gesto, de pronto alzó la mirada con nerviosismo, cuando el sonido de una alarma intermitente empezó a sonar expandiéndose por toda la casa.
-¿Que es eso?
De repente, Edurne flexionó sus piernas y agarró su maleta. Paralizado ante la situación sintió la presencia de su esposa correr cruzándose a su lado, dejando un perfumado rastro a lavanda tras de si que tanto la caracterizaba. Entre toda aquella alarmante confusión, a la escucha de sus pasos, actuó intentando seguirla.
El sonido de una puerta abriéndose al final del pasillo mostró entre sombras la pequeña luz de emergencia que indicaba la salida. En aquel instante, la metálica puerta se deslizó sobre el suelo, la silueta de Edurne se dibujó sobre el contraste del verdoso paisaje y así finalmente abandonó la casa. Corriendo hacia ella, intentando detenerla, llegando al recibidor la puerta volvió a cerrarse. En aquella última imagen, cuando observó sin llegar a tiempo a su esposa alejarse por el inmenso valle, algo le llamó la atención; Tras las montañas una espesa y monstruosa nube negra se alzaba cubriendo todo el cielo.


***

-¡¡Hay un tío muerto aquí dentro!!
De repente sus pupilas se abrieron induciendo su visión en un mar de oscuridad. Aquel alarmante sonido de una sirena se filtró espiralmente por sus oídos, a la vez que Amedeo gritaba su nombre.
-¡Dante!
Al instante contestó a su llamada. Se sentía confuso, no podía ver nada a su alrededor, tan solo podía estar a la escucha de aquel intermitente sonido.
-¿¡Qué está pasando!?-Gritó mientras sin mover un solo músculo se agarraba como punto de apoyo al lavamanos situado bajo el agujero por el cual su novio había entrado a la secreta habitación. Finalmente tras unos segundos la luz impactó sobre sus retinas y deslumbrado retrocedió unos pasos. Cuando apartó la mano que cubrió sus ojos un sonido de sollozo llegó a sus oídos. Dante sin pensárselo dos veces abandonó el aseo y atravesando la habitación llegó al pasillo principal.
Entrando al recibidor allí le encontró, con las uñas arañando la puerta de entrada intentando abrirla, mientras de rodillas y cabizbajo, entre lágrimas gritaba el nombre de Edurne.

Tras aquello, la sonrisa persistente de Abel desapareció de su rostro, mientras pedía una y otra vez a las cámaras que le dejasen salir de la casa. A pesar de sus intentos, no obtuvo respuesta alguna, tan solo un cruel silencio quedó, el cual le desesperaba a cada minuto sin su esposa que pasaba.
Realmente confusos empezaron a preguntarse que algo grave estaba ocurriendo, aquella huída tan desesperada, aquel cadáver sin ser identificado situado junto al baño, y finalmente para aumentar más su preocupación algo surrealista apareció?
-¿Que? se supone que significa esto?-
La encontraron clavada sobre la arena de la playa, inerte formando una cruz blanca. A la vista de todos, de un material semejante al mármol, una gruesa lápida había sido instalada, donde podía leerse claramente inscrita en ella:

Edurne Hernández Marín
(1980-2007)






Continuará...

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Mensajepor Nimrod » Mié Ago 22, 2007 13:39

Muy jugosa historia apañero!

Estoy deseando leer mas ^^

Salu2
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Mensajepor Ringu » Mié Ago 22, 2007 18:58

Wenass, gracias Nimrod!
Aquí dejo otro capítulo, pero por si alguno se pierde en un principio... matizo que este trata sobre los distintos puntos de vista en el instante en que Edurne abandonó la casa. Espero que les guste.



Capítulo 6: El otro punto de vista

Cada día que llegaba, cada tiempo libre que tenía, cuando podía, frente al ordenador se conectaba. Chateando las horas se pasaba, cada vez aumentando más aquella obsesión en la que se había inducido cómodamente.
En aquellos últimos meses había dejado a sus amistades de lado, su rendimiento escolar había bajado, provocando así la desesperación de su madre. Pero todo ello ya no le importaba, le tenía a él al otro lado, esperándole a cada momento en el que su modem se activara. Desde que lo conoció en aquel chat jamás se había sentido tan acompañado. A pesar de poseer gente a su alrededor que le querían, Mateo le comprendía como nadie lo había hecho hasta entonces. Desde el inicio de su adolescencia se había sentido aislado interiormente, diferente era la palabra, y al llevarlo consigo su soledad aumentaba. Pero finalmente, en aquella ciudad sin gente, apareció alguien como él.

Era de noche, las ramas heladas crujían solemnes en la oscuridad a la vez que el rayo de luz iluminaba a Dante sentado en un pequeño banco de madera situado en el parque. Mateo le dijo que sería puntual, pero ya llevaba un cuarto de hora y no aparecía. En aquella última conversación daba la sensación de haberse arrepentido, su forma de escribir entonces era más fría y apenas se dirigía a él con buenas palabras.
Por un momento al pensar en todo ello le provocó un debe dolor de angustia en la garganta, al creer que por miedo se había echado atrás. Pero ¿por suerte? aquel sentimiento se borró cuando una alta silueta oscura tras unos arbustos apareció. Era él, tal y como se lo imaginaba, de cabello corto con el flequillo despuntado y con un rostro totalmente angelical.
-¡Mateo!-Dijo incorporándose felizmente sonriente.
Él le respondió levantando la mano y tras de si cuatro siluetas aparecieron. Dante se detuvo extrañado. Al principio pensó que se trataban de otras personas, luego la idea de que fueran amigos suyos se cruzó también por su mente. Pero no tenía sentido, si habían quedado al anochecer era por miedo a que se encontraran con alguien conocido.

Cuando la iluminación de la farola les mostró, haciendo relucir aquellas gruesas cadenas que agarraban fuertemente con la manos, lo comprendió, había cometido un grave error.


***

La alarma cesó y la luz regresó. Amedeo retrocediendo unos pasos chocó contra la pared, presionando el interruptor con el codo. La extraña habitación se iluminó dejando al descubierto aquel anónimo cadáver. Al instante observó a su alrededor. Aquel dormitorio individual era bastante reducido, estando formado por una cama desecha, un escritorio repleto de papeles y una puerta de madera con una pequeña llave metida en el cerrojo, a la cual inmediatamente se acercó e intentó abrir. La llave al parecer se mantenía atrapada en el cierre metálico y no había manera de sacarla, así que dando un giro hacia la izquierda el sonido de la cerradura indicó que la puerta se había abierto. Con el frío tacto a causa del sudor, agarró el pomo y con precaución fue entornándola lentamente.
-¡Ostias?!-Exclamó, cuando para su sorpresa descubrió que aquel dormitorio daba directamente al pasillo principal.
De pronto el sonido de unos pasos se acercaron y Dante apareció frente a él con una expresión de desconcierto.
-¡Joder que susto?! ¿¡ Pero de donde sales tú!?-Preguntó.
-De detrás del espejo-Dijo señalando con el dedo gordo hacia su espalda.
-Pero esta puerta? ¿no estaba cerrada?
-Esa es la habitación-Interrumpió Abel acercándose hacia ellos con los ojos totalmente irritados- ?es la habitación donde encerraron a Edurne.

***

El dolor invadía todo su cuerpo y ya sin apenas fuerzas sus piernas flojearon dejándose caer de rodillas sobre el suelo. Cabizbajo, a través de una borrosa visión observaba con dificultad el goteo de su sangre derramada sobre el suelo. Aún y así, una cuestión se repetía incesablemente en su cabeza-¿Por qué lo has hecho?-
Sintiendo un latigazo impactar sobre su espalda, tras el crujir de sus huesos Dante cayó derrotado. De medio lado, escuchando aquellas amenazantes voces gritar hacía él, siendo desgarrado por aquellos oxidados ganchos metálicos, finalmente decidió dejar de sufrir y sus párpados empapados se cerraron en la noche.
En aquellos últimos segundos de conciencia, cuando todo a su alrededor desapareció, escuchó por última vez su voz.
-Ya ha tenido suficiente-


***

En cuclillas, con una caja de madera junto a ella, tras abrir el frigorífico fue colocando los alimentos según su criterio. Pero a medida que iba ordenando algo le llamó la atención, así que agarrando uno de los refrescos lo observó detenidamente mientras lo hacía girar sobre su mano.
-¿Qué miras?-Preguntó Ruy agarrando una pesada caja de cartón la cual emitió un sonido de cristal al dejarla caer sobre el suelo.
-Ah, nada, es que no entiendo porque no hay ninguna marca conocida-Dijo Regina incorporándose, cerrando la nevera y mostrándole la lata en la que tan solo una pequeña pegatina azul indicaba su contenido .
-No se, puede que no quieran hacer publicidad.
-No es eso, normalmente el envase lleva un código de producción situado en la base y yo aquí no veo nada por ningún lado.
-¿A ver?-Dijo cogiéndoselo y forzando la vista para encontrar algún minúsculo grabado sobre la superficie-Bueno, puede que el concurso lo pidiera así.
-¿Qué lo pidiera así?
-Bah, no se, es igual, no le des importancia, ahora lo que tenemos que hacer es acabar de colocar la comida que necesitaremos para este mes-Dijo Ruy agachándose con un cuchillo de sierra en mano y deshaciéndose de la rojiza cinta adhesiva que sellaba la caja.
-Joder? ¿Y los demás qué? ¿¡No hacen nada!?
-Regina, tranquilízate-Contestó con suavidad-Javier y Naiara están haciendo una lista con lo que hay en el almacén, Amedeo y Dante investigan en la habitación del espejo y Abel acaba de irse a cuidar de Edurne?
-¿Y los franceses que?... Me parece a mí que podrían colaborar un poco en vez de pasarse todo el día en el Solarium.
-¿Se puede saber que te pasa?-Preguntó deteniendo lo que estaba haciendo y mirándola fijamente.
-¿Qué que me pasa?? ¿Te parece a caso muy normal lo que ha sucedido con Edurne? Es que os veo a todos tan indiferentes? Le he dicho a Abel que no se preocupase pero? ¡Joder, es que razón tiene! Creo que se han pasado tres pueblos y lo que más me jode es que tú ni te inmutes?
-A ver, pero es que ya nos dijeron que pasarían esta clase de cosas, ya sabíamos que?
-Ruy en serio, eso no es una justificación. Un concurso televisado no debería permitir que un concursante llegase a lastimarse hasta el punto de perder el conocimiento, me parece una salvajada si te soy sincera.
-Pero es que realmente no sabemos lo que pasó, quizás sea todo un montaje.
-¿Montaje? ¡Joder, estaba sangrando por el brazo!
De pronto ante aquella exclamación como si de un mecanismo se tratara las luces se apagaron y su visión quedó sumergida en la más desconcertante oscuridad. Seguidamente el ruido de unos altavoces en pleno funcionamiento emitió un sonido alarmante que retumbó por toda la cocina.
-¿¡Qué es eso!?-Exclamó Regina alterada buscando a tientas la mano de su novio.
Ruy agarrándola entre sus brazos, en tensión se sobresaltó a la escucha de los gritos de Abel recorrer el pasillo llamando a su esposa.
Un fuerte golpe provocó el cierre de los ojos de Regina la cual estaba totalmente asustada. Una leve corriente de aire recorrío la cocina, herizando su piel y provocando un escalofriante silvido que entre susurros pudo descifrar claramente:
- ? ¿A caso me has olvidado?...

De repente tras un portazo la alarma cesó y la luz regresó iluminando nuevamente la cocina. Alzando la cabeza sus miradas se cruzaron en una expresión de sorpresa.
-¿Qué ha sido todo eso?-Preguntó.
Los sollozos de Abel no tardaron en escucharse y seguidamente intrigados se asomaron al pasillo. Al final de este, la puerta del recibidor estaba abierta, donde se podía ver a Dante de pie mirando hacia el suelo.
-¿Qué ha pasado?-Preguntó Ruy alzando la voz desde la otra punta del corredor. Dante tan solo verles se giró y se dirigió hacia ellos a toda prisa. A medio trayecto de repente una puerta supuestamente cerrada junto a los dormitorios se abrió, provocándo un mutuo sobresalto al ver a su novio aparecer tras ella.
-¡Joder que susto?! ¿¡De donde sales tú!?
-De detrás del espejo.

Minutos después atravesando aquella robusta puerta de madera finalmente accedieron al secreto dormitorio donde el cadáver de un hombre yacía muerto en el centro.
A pesar de Abel ser el mayor afectado en todo aquello, Dante no quedó indiferente tras aquel suceso, sobretodo cuando sus pasos se situaron frente a aquel cuerpo sin vida, observando detenidamente aquel conocido y doloroso rostro.
-Es imposible?

Bajo el cuello de la amarillenta camisa, sobre la solapa, una pequeña tarjeta negra enganchada con un imperdible indicaba escrito en letras rojas su nombre:[/color]

?MATEO?





Continuará...

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Mensajepor Ringu » Mié Ago 22, 2007 19:26

Capítulo 7: Le jardin du monde

Tras la presencia de aquella misteriosa tumba el descontrol se desató. En aquellos segundos de oscuridad que envolvieron la casa la lápida hizo su aparición. Samuel y Rose lo afirmaron, ellos estaban en el momento en la cual se instaló e insistieron que no habían visto a nadie hacerlo. La desconfianza hacia ellos no tardó en hacer presencia, Rose se sintió señalada como culpable de la situación. Así que para solucionarlo decidieron hacer lo posible por integrarse más en el grupo ¿Pero realmente eso serviría de algo?

***

?Doctora Sansouley, acuda inmediatamente a quirófano por favor, doctora Sansouley??

Tan solo escuchar aquella voz llamarla sus idénticas miradas se cruzaron en el reflejo del espejo. Sus ojos continuaban irritados, las ojeras cada cada día se pronunciaban más intensas, y su rostro, semejante al de un recién fallecido, marcaba fríamente sus prominentes pómulos ocultados bajo una fina capa de piel. Las gotas de agua se deslizaron sobre su cara, acariciando sus facciones hasta finalmente resvalar de su barbilla cayendo hacia el vacío. Seguidamente, restregándo sus húmedas manos sobre la toalla se incorporó firmemente e intentando mostrar una expresión indiferente abandonó los servicios.
Nadie debía saberlo, no quería sentirse compadecida, ella era el timón que llevaba con precisión el rumbo de su vida y así debía de ser. Sí, aquella semana ya hacía tres meses tras el fallecimiento de su marido y a pesar del parte de defunción y todo el simbolismo que ello conllevaba aún no lo había asimilado, ya que veintitrés años en pareja no se olvidan fácilmente. Aún le recordaba: su voz, sus caricias, aquellos mágicos momentos compartidos; pero ahora? cada vez aquella imagen se volvía más difusa y a medida que ello ocurría un sentimiento de miedo al olvido la abarcaba. Decidió hacerlo, no quería olvidarle, allí la guardaría, su fotografía en un medallón junto a su palpitante corazón del cual jamás se separaría.
A pesar del dolor, y aunque en más de una ocasión lo hubiese mandado todo a la mierda tenía una razón para seguir luchando, una luz de nueve años que le mostraba una sonrisa cada día, su hijo. Lamentablemente su propio carácter tras el incidente había sido marcado y todo aquel sufrimiento lo había reflejado en él, cosa de la cual se arrepentía. Ello había provocado una fuerte cadencia interior en Héctor el cual últimamente había intentado llamar la atención de su madre a través de mal comportamiento, para así aliviar su soledad. Pero a pesar de intentarlo, su alma estaba hecha pedazos y le era muy difícil sonreír cuando la más necesitada era ella misma.

De pronto sus pasos se detuvieron sobre las reflectantes baldosas que cubrían la superficie del emblanquecido suelo del hospital y agarrándolo con la mano derecha substrajo el pequeño móvil melódico de su bolsillo. A pesar de en quirófano estar prohibido, en horas libres ella siempre lo llevaba encima por si alguna urgencia referente a su hijo ocurriera.
Pero aquella vez sucedió, la parpadeante pantalla en color indicaba el número de teléfono de Noe, la niñera.


***

Haciendo presión con el dedo pulgar reguló el interruptor, situando el foco de calor bajo el fogón de tamaño mayor. Al instante sobre la superficie un círculo rojizo apareció, y agarrando la hoya con las dos manos la posicionó.
-¿Estos?-Preguntó Regina mostrando una bolsa repleta de pasta.
-Sí-Respondió Rose mientras picaba la cebolla sobre una superficie rectangular de madera.
Substrayendo bajo el mármol unas tijeras del primer cajón, hizo un corte horizontal en el embase.
-Tenemos que esperarnos unos minutos hasta que el agua esté en ebullición.
-Veo que te desenvuelves muy bien en la cocina-Añadió Regina.
-Bueno, es que unos macarrones los sabe hacer cualquiera.
-No creas, yo soy un desastre-Siguió- En casa Ruy es el que cocina, la verdad es que se le da muy bien, el otro día por ejemplo me preparó unas berenjenas rebozadas repletas de carne de ternera que estaban para chuparse los dedos.
-¿Y por qué no le pides que te enseñe?-Preguntó sonriente mientras dejaba caer el picadillo sobre una pequeña sartén de aceite hirviendo.
-Buah, es imposible, en serio, culinariamente soy un completo desastre. Si por no ir más lejos hará cosa de dos semanas que me levanté bastante temprano y pensé en prepararle el desayuno para así darle una sorpresa. La sorpresa se la di, sobretodo cuando casi quemo toda la casa.
-¿Prendiste fuego a la cocina?
-No, pero poco me faltó, pues fui a prepararle un huevo frito y a la hora de partirlo se me cayó la cáscara dentro de la sartén, y claro, el aceite estaba hirviendo y no había manera de sacarlo, así que agarré la cuchara de madera hice unas maniobras, y mira?-Dijo arremangándose la camiseta y mostrando una marca de quemadura sobre el brazo izquierdo.
-¡Hala! Pero que burra? ¿Fuiste al hospital?
-¿Hospital? Que va, paso de ir por una chorrada como esta, es que luego se lían a hacer que si pruebas, que si esto, que si lo otro? y que quieres, yo tengo que trabajar.
-¿A que te dedicas?-Preguntó de repente.
-Bueno ahora estoy de teleoperadora mientras estudio psicología.
-¡Anda! ¿Quieres ser psicóloga?
-Sí, bueno es que no acabo de tenerlo claro pero tan solo me falta un año para acabar la carrera. Mientras estaba en bachillerato tuve un bajón y lo dejé, hace unos años que decidí volver a empezar y de momento todo va bien?-Dijo apoyándose de espaldas contra el mármol- ¿Y tu? ¿Estás trabajando?
Tras esta pregunta la expresión de Rose cambió radicalmente y agachando la mirada se llevó la mano sobre el ovalado colgante que ocultaba bajo su camiseta
-No, hace tiempo pasaron muchas cosas y bueno yo también lo dejé? pero en mi caso no tengo pensado volver.

Tras estas palabras Regina no dijo nada más ya que algo en contexto parecía haberla molestado, así que inclinando la bolsa, con precaución dejó caer los espaguetis sobre el agua en ebullición.

***

El grisaceo calzado de Rose corría sobre el húmedo asfalto, cruzando la carretera y finalmente llegando al portal de entrada a su casa donde Noe la esperaba. Ella era una mujer sudamericana, de cabello castaño y cercana a los cuarenta y cinco años, que hacía poco había inmigrado hacia Francia en busca de un nuevo futuro para sus tres hijos.
-Lo siento, no he podido llegar antes-Se disculpó jadeando.
-Menos mal, ya no sabía como calmarle-Dijo introduciéndose junto a ella en la casa- No ha parado de gritar durante toda la tarde, yo lo siento pero ya no se que hacer, está totalmente fuera de si.
-A ver? ¿Qué pasa? ¿Es por la gripe?-Preguntó mientras colocaba la chaqueta sobre el perchero situado en el recibidor.
-Estaba tranquilamente en la cama, había acabado de tomarle la temperatura y se puso a gritar
-¿Por qué?-Preguntó.

De pronto, interrumpiendo la conversación, provinente del piso de arriba un fuerte golpe se escuchó haciendo temblar la lámpara situada sobre el techo y provocando un parpadeo de luz.
-Ha empezado a gritar diciéndome que bajase la persiana, le he dicho que se relajara y me ha dicho que la llamara, que Oscar había vuelto?
-¿¡Otra vez con eso!?
-Ya sabe como es, intenta llamar su atención como sea, los niños cuando sufren algo así suelen recurrir a la imaginación para aliviar su dolor.
-Pero esto no puede seguir así, si continuo faltando tanto al trabajo acabarán despidiéndome?
Sin decir nada más se dirigió al piso de arriba, cruzó el rellano y finalmente dando dos giros de llave la puerta de la habitación se abrió. Una corriente de aire la asaltó y acompañada de una sensación de congoja en su interior la primera imagen que recibió la asustó. La ventana del dormitorio se encontraba totalmente abierta, la cajonera de madera estaba volcada sobre el suelo, y a simple vista en la habitación parecía no haber nadie.
-¡Héctor!-Gritó recorriendo el cuarto y asomándose por la ventana temiéndose lo peor. Sintiendo sus pulmones llenarse del húmedo aire, a la vez que su dorado cabello ondeaba escuchando el silbido del viento, miró aterrorizada hacia el exterior. Observando el verdoso jardín que rodeaba la casa dejó escapar un suspiro al ver que por suerte su hijo no se encontraba allí.
-Mamá?
De pronto Rose se giró al escuchar una voz junto a sus pies y al instante una silueta bajo la cama apareció.
-¡Héctor! ¿¡Que haces ahí metido!?
-¡Mama, me está buscando!-Dijo Héctor echándose a sus brazos.- ¡quiere llevarme con él!
-Por favor Héctor? ¿Aún sigues con eso? ¿Que es lo que intentas? Sabes que mamá no puede estar por tus juegos.
-¡Es Oscar! Siempre viene a buscarme, me llama desde el otro lado de la ventana-Dijo señalando-¡Él la ha abierto!
-¡Maldita sea, para ya!-Exclamó apartándole violentamente-¿¡Hasta cuando piensas seguir con esto!? ¡No existe ningún Oscar!
-¡Si que existe! ¡Siempre se lleva a la gente, y ahora quiere llevarme a mí!! Al igual que hizo con papá
A causa del impacto de aquella última frase Rose se llevo la mano a la boca mostrando una expresión de sufrimiento.
-Venga Héctor? vuelve a la cama, tienes que ponerte bueno- Intervino Noe acercándose a él, agachándose y agarrándole de las manos con suavidad- Querías que viniese y ya lo ha hecho, pero ahora tienes que descansar y tienes que dejar de preocuparla, porque sino mamá se pondrá triste ¿y tu quieres que ella esté triste?
Héctor respondió negando con la cabeza mientras lentamente sus ojos se humedecían de lágrimas.
-Pero dime? ¿Por qué lloras?


***

Una vez los platos fueron servidos, cuando ya casi todos estaban reunidos rodeando la mesa, Ruy apareció por la puerta con un libro en mano y se dirigió a Rose.
-Lo he encontrado en la habitación del espejo, estaba sobre la mesa-Dijo acercándoselo.
Rose lo agarró con las manos observando lo que parecía ser la portada de un desgastado cuento de pocas páginas.
-He intentado traducirlo, pero viene escrito en francés y he pensado que quizás tú podrías leerlo?
Rose le devolvió la mirada un tanto insegura y observó la portada detenidamente: Unas palabras escritas en rojo creaban un arco que cubrían toda la portada formando el título ?Le jardin du monde? y en su interior, en el centro, un girasol aparecía dibujado.
-?El Jardín del mundo?-Dijo en alto.
Al instante todos pusieron atención. Seguida de una actitud de preocupación Rose finalmente lo abrió.
-?Hace mucho, mucho tiempo, cuando todo estaba envuelto entre la oscuridad, del corazón del mundo un jardín de girasoles surgió?.-Dijo leyendo un pequeño párrafo sobre un fondo ennegrecido.
Regina apoyó su cabeza sobre su mano izquierda escuchando atentamente.
Suspiró y pasó página:
-?Aquel jardín hizo llamar a la luz para que lo iluminase con esplendor, hizo llamar al agua para poder vivir y finalmente decidió compartir su belleza con los demás, satisfaciéndoles de su poder.?
-¿Se puede saber que es esta mariconada?-Interrumpió Naiara despectivamente.
-Si no quieres escucharlo te largas-Le respondió Abel dirigiéndole una mirada de desdén.
-¿Y me vas a echar tú?
-¡Joder, callaos! Naiara si no quieres oírlo vete a otro sitio pero yo quiero saber que pone, quizás forme parte de una prueba-Reivindicó Regina intentando concentrarse en lo que Rose estaba traduciendo.
- ?Pero todo aquello se cumpliría con una condición?-Dijo retomando la lectura- ?Aquel jardín mágico continuaría ofreciéndoles vida si ellos le seguían respetando.
Al principio fue así, todo funcionó a la perfección, pero al pasar de los años un sentimiento de poder en todos ellos apareció, la necesidad egoísta de poseer todo y cuanto a su alrededor les cegó. Dejado en el olvido del tiempo, el jardín fue siendo destruido. Ya nadie recordaba aquella condición, todos parecían haber olvidado lo que inicialmente se pactó.
Pero... cuando sus corazones dejaron de sentir, cuando aquel sentimiento de poder les abarcó, el último girasol que quedaba miró hacia el cielo y brilló. "Ellos" no supieron respetar, así que no lo merecían disfrutar. Quizás "otros" lo sabrían hacer...

Hace mucho, mucho tiempo, en el corazón del mundo existió un jardín, que hizo llamar a la palabra Fin para así poder sobrevivir.


***

Aquella no era la primera vez que ocurría, casi cada día una llamada referente a su hijo recibía. Aquello debía de acabarse, Héctor tenía que aceptar su nueva vida, no siempre podría estar a su lado y ya tenía la edad suficiente para comprenderlo. Pero a pesar de intentarlo, cada día que pasaba su comportamiento degeneraba, así utilizando su desbordante imaginación para llamar su atención.
-Rose-Dijo la voz de una mujer tras de si.
Al instante, girándose, observó una enfermera de quirófano vestida de blanco acercarse a ella corriendo.
-¿Dónde te habías metido? Te están llamando por megafonía, es urgente.
-Ahora mismo voy-Dijo sintiéndolo mucho al desconectar el móvil con la llamada de su hijo.
Sus pasos reflectantes sobre las baldosas ascendieron hasta el segundo piso, recorriendo pasillos deslumbrantes, iluminada por un foco de luz a cada dos metros, hasta finalmente llegar a una doble puerta donde otra enfermera la esperaba con un informe entre sus manos.
-La causa ha sido un pequeño infarto por insuficiencia cardiaca-Dijo ella.
-¿Ha sido? ¿Ya lo habéis atendido?
-Sí, no ha es nada grave, pero lo que nos preocupa no es en sí el infarto, sino su comportamiento cardiorrespiratorio el cual es insuficiente e inestable para ser tan joven.
-¿Que edad tiene?
De pronto, tras formular esta pregunta su concentración fue absorbida a la escucha de una voz familiar llamarla. Con los ojos totalmente abiertos, girándose de medio lado, su corazón sufrió un sobresalto al observar a Noe, la niñera de su hijo, acercarse a ella con una expresión totalmente desencajada.
-Su nombre es Héctor Marcel Sansouley y tiene nueve años?






Continuará...

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Korvec
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Mensajepor Korvec » Jue Ago 23, 2007 10:07

Está intereante. De momento aun voy por los primeros capítulos, pero lo voy leyendo a ratos. Por eso te recomiendo, que si puede ser, separes un poco la letra de los diálogos, porque después de 5 minutos seguidos leyendolo, se me quedan los ojos como los cojones de un mandril.
"Del truyo, se termina saliendo... de la tumba no."

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Ringu
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Mensajepor Ringu » Sab Sep 15, 2007 19:24

Capítulo 8: Las reglas

?Hace mucho, mucho tiempo, cuando todo estaba envuelto entre la oscuridad??

<<00:54>>



Un susurro junto a su oído le hizo abrir los ojos. Sus pies se mantenían descalzos sobre una azulada alfombra -¿Donde se encontraba?-
Una corriente de aire cálido recorrió su cuello acariciándolo y filtrándose por su cabello a la vez que un persistente sonido de fondo se escuchaba. Regina observó sorprendida a su alrededor cuando se percató que se encontraba sola en la habitación de aquella extraña casa.
Desconcertada se puso en pie y descalza abandonó el dormitorio.
Al asomarse al pasillo observó que al final de este la puerta que daba al Solarium se encontraba entornada y a causa del viento esta era golpeada repetidamente contra el marco de madera.
Pausando su reflejo sobre el parquet, junto a la cocina pudo observar a simple vista que en ella no había nadie. Extrañada siguió avanzando pensando que podían encontrarse reunidos en la playa. Pero cuando su mano la abrió y un fuerte destello de luz iluminó todo su rostro, pudo ver con atención que aquella circular habitación se encontraba desolada.
-¿Dónde está todo el mundo?-Se preguntó angustiada.
Con una expresión de sueño introdujo sus pies en la arena avanzando hacia la emblanquecida lápida que había sido instalada en el centro. Mirando a su alrededor una sensación de malestar la poseyó: aquel ilusorio horizonte, la deslumbrante cúpula ovalada y las gruesas paredes sin respiración; todo ello estaba encajado sin dejar a la vista un solo orificio de libertad.

?-Regina? ¿A caso te has olvidado de mi??


De pronto, tras la escucha de aquella voz, una ventisca la asaltó, el mar con furia se revolvió formando pequeños remolinos dentro de si y finalmente la puerta se cerró.
Regina retrocedió asustada, a la vez que los troncos de las palmeras emitían un endiablado sonido chirriante al balancearse de un lado al otro. La luz solar parpadeaba y la arena impactaba sobre ella infectando sus retinas. Pero su corazón se detuvo durante un momento, paralizando sus pasos y sintiendo un terrible escalofrío ascender por todo su cuerpo. Lentamente agachó la mirada hacia sus pies, junto a la tumba, dejando escapar un desgarrador grito de pánico al observar totalmente atónita una fría mano surgir bajo la arena y agarrar su tobillo con fuerza.

?-Todos seréis enterrados en este jardín??


Regina intentó liberarse de ella pero de pronto otro brazo con un anillo de compromiso surgió agarrándola de la otra pierna, clavándole las uñas sobre la piel y haciéndola caer de espaldas contra el suelo.

?-Y tú serás la siguiente??


A pesar de patalear y gritar desesperada pidiéndo ayuda todo fue en vano cuando aquellas extremedidades la arrastraron introduciéndola bajo la arena.
En sus últimos segundos de luz, cuando la tierra empezó a cubrir su rostro obstruyendo sus vías de respiración, pudo leer con horror que su nombre había sido escrito sobre la cruz.

***


<<01:12>>


La puerta se entornó lentamente mostrando con enmarque la imagen de Rose sentada sobre la arena, mirando hacia el horizonte con una expresión nostálgica, y agarrando con delicadeza aquel cuento entre sus brazos.
Samuel, cerrándola tras de sí se sumergió en aquel húmedo y silencioso anochecer para así hacerle compañía.

-Me has asustado-Dijo sentándose junto a ella-me he desperado, y al no verte en la cama he pensado que quizás te había pasado algo ¿Se puede saber qué haces aquí sentada a estas horas de la noche?
-No podía dormir-Contestó sin apartar la mirada del reflejo lunar sobre el ficticio mar.
-Rose ¿Te pasa algo?
-A veces?-Dijo bajando su mirada hacia la portada del cuento-? hay cosas que me hacen recordar malas épocas del pasado, por eso no puedo conciliar el sueño.
-¿Malas épocas?
-Ya lo sabes? no tengo porque repetirlo-Dijo agarrando sobre su camiseta el pequeño bulto dorado que guardaba junto a su corazón.
-¿Es por lo de tu ex marido?-Preguntó de forma directa-La fotografía que guardas en ese medallón; que nunca me dejas ver, es la de él ¿verdad?
Rose devolvió su visión al mar intentando evitar la conversación.
-¿Hasta cuando continuarás lamentándote?¿Pretendes casarte conmigo aún llorando por la muerte de tu ex? ¿A caso yo no significo nada para ti?
-¡No es eso!-Exclamó girándose con los ojos resplandecientes- Tu significas muchísimo para mí, te estaré eternamente agradecida por todo lo que has hecho, pero? no puedo olvidar tan fácilmente.
-Rose, no te estoy pidiendo que olvides, estoy pidiéndote que hagas un esfuerzo y lo superes.
-Ya, claro? para ti es muy fácil decirlo.
-Tienes que deshacerte de ese medallón de una vez, cuando lo hagas te sentirás mucho más aliviada-Insistió.
-¿Cómo dices?-Dijo frunciendo el ceño-¿Cómo puedes decir algo así? ¡Nunca me separaré de él, no tienes ni idea de lo que significa para mí!
-¡Maldita sea! ¿¡No te das cuenta!? ¡Ese colgante te tiene anclada en el pasado!
-¡¡Cállate!!-Gritó poniéndose en pie-¡Te dije que no lo volvieses a mencionar! ¡Nunca, nunca jamás me desharé de él!
-¡Rose escúchame!
De repente, interrumpiéndoles, la puerta que daba al pasillo se abrió completamente provocando el fuerte sonido de impacto al ser golpeada contra la pared. Dos siluetas aparecieron tras ella, una de ellas surcando la arena y abalanzándose sobre la lápida que había sido previamente instalada.
-¡¡Regina!!-Gritó Ruy descalzo corriendo tras ella.
Desesperada, clavó sus uñas sobre la arena escarbando y buscando algo bajo esta.
-¡Ha sido una pesadilla! ¡Estabas soñando!-Insistió él agarrándola bruscamente del brazo izquierdo e intentando detenerla.
-¡La he visto! ¡¡La han enterrado viva!!-Gritó agitándose e intentando continuar con lo que estaba haciendo.
Rose y Samuel ante el espectáculo abandonaron la orilla y corrieron hacia ellos.
-¡Regina, joder! ¡Escúchame!-Dijo intentando inmovilizarla entre sus brazos.
-¡¡Edurne está aquí enterrada!! ¡¡La han enterrado viva!!-Repitió jadeando e intentando liberarse.
-Cariño?-Le susurro Ruy junto a la oreja-despierta de una vez? aquí no hay nadie, todo eso que dices acabas de soñarlo. Recuerda, Edurne hace casi dos días que abandonó el concurso.

Finalmente ante aquellas últimas palabras sus piernas dejaron de moverse relajando completamente su cuerpo, cerrando sus ojos con angustia y finalmente gimoteando sobre el torso de su novio.
De repente un temblor retumbó por todo el suelo, el sonido de unos motores iniciando su funcionamiento hicieron que Ruy y Regina se pusieran en pie. Como si de un terremoto se tratara, tras un zumbido todo empezó a moverse de lado a lado provocando la caída de todos ellos contra el suelo. La escasa iluminación lunar parpadeó, y simulando la pesadilla que Regina acababa de sufrir; el mar revuelto creó pequeños remolinos dentro de si esparciéndose con furia por toda la habitación.
Ella intentó agarrarse a uno de los troncos de las palmeras, pero estas se balanceaban con fuerza creando un molesto sonido chirriante. En el intento sus dedos resbalaron sobre la corteza, arañándose la muñeca y cayendo de espaldas contra el encharcado suelo. Cansada y dolorida intentó incorporarse, pero la mezcla de arena y agua salada la arrasaron por completo y como si de unas arenas movedizas se trataran fueron engullendo su cuerpo rápidamente. Sintiendo la falta de luz y oxígeno, finalmente a la escucha de la voz de Ruy llamarla, sus ojos se cerraron perdiendo el conocimiento.

***

<<01:12>>


-Estoy seguro de que tus sentimientos hacia mí eran sinceros? por eso, siempre me he preguntado por qué lo hiciste.

Este era uno de los pensamientos de Dante sentado solitariamente sobre la turquesa colcha de la cama de aquel extraño dormitorio, donde sin apartar la mirada observaba con atención el cuerpo sin vida de Mateo.

-¿¡Por qué!?-Gritó por un instante.

Pero como suponía no contestó. Muchas preguntas hacían presencia en su mente ¿Por qué en este lugar? ¿Desde cuando? pero la más importante: ¿Por qué lo había hecho?
Dante se llevó el dedo índice al ceño intentando calmar la ansiedad que estaba sufriendo. Tenía la sensación de haber dado un paso atrás. A pesar del tiempo aún no había podido superarlo, no había sido lo suficientemente maduro como para afrontarlo, y eso era algo que no soportaba. No podía creer que tras tantos años aún siguiera sintiendo el mismo dolor que aquella vez. Seguramente fuese eso, necesitaba haber obtenido una respuesta, un argumento que justificase sus actos, pero ahora? jamás podría saberlo.
De pronto el sonido de unos pasos se escucharon, al momento pensó que podría tratarse de Amedeo buscándole, pero a través de la puerta entornada pudo ver la silueta de alguien correr por el pasillo.

-¡Regina! ¡Ha sido una pesadilla!

Suspirando devolvió su mirada al cadáver. Físicamente continuaba siendo el mismo, incluso en su peinado no había variado, eso sí, sus facciones parecían estar más acentuadas. Pero, aquel angelical rostro que provocó un pinchazo como una aguja aguardiente en su corazón no había cambiado en absoluto.
Contemplándole entre pensamientos sintió que el talón de su calzado había chocado contra algún tipo de objeto metálico. Así que agachando su espalda e inversamente asomando su cabeza, bajo la cama pudo contemplar lo que parecían ser unas tijeras.
Agarrándolas las observó, y resplandecientes ante el reflejo de luz se percató que las afiladas puntas estabas ensangrentadas.

-¿Pero que ha pasado aquí?-Se preguntó.

De pronto el suelo retumbó, el sonido de unos motores se escuchó. Devolviendo su mirada a la habitación, tras el desenfoque visual, pudo contemplar con atención que los ojos de Mateo estaban totalmente abiertos, mirándole sin respiración.
Tras un grito de sobresalto aquel cuerpo supuestamente sin vida se incorporó, y con dificultad, a causa del movimiento sísmico, abandonó la habitación.
Atónito intentó seguir sus pasos, pero apenas podía mantenerse en pie, así que ayudándose de la pared llegó al corredor. Al instante dos cabezas se asomaron desde uno de los dormitorios.
-¡Un terremoto!-Gritó Naiara posicionándose junto a su novio bajo el marco de la puerta por precaución.
-¿¡Le habéis visto pasar!?-Gritó Dante desde la otra punta.
-¿¡Qué dices!?-Respondió Javier intentando escucharle.
-¿¡Que si habéis visto a un chico correr por aquí!?
-¿Un chico? ¿¡Que hablas!? ¿¡Donde están los otros!?
-¡Creo que en el Solarium! -Contestó alzando la voz.

Tras decir esto el movimiento cesó y todo regresó a la normalidad. Naiara se apartó de la puerta y a toda prisa atravesó el pasillo acercándose hacia Dante.

-Vamos-Dijo

Siguiendo sus pasos accedieron a la esférica habitación donde para su sorpresa contemplaron que todo estaba completamente destrozado. El agua se había revuelto con la arena formando un pastoso fango que había dañado las paredes, una incluso de ellas había dejado de mostrar el ficticio paisaje de la playa.
-¡Regina!-Gritó Ruy agarrándola de los brazos e intentando sacarla de la arena que atrapaba sus piernas. Samuel corrió a ayudarle y finalmente entre los dos la estiraron sobre el barro.

-Tiene pulso pero no respira-Dijo Rose posicionándole la cabeza hacia atrás.
-¡Joder!-Dijo su novio llevándose la mano a la cabeza.

Al instante los labios de Rose se aproximaron a los de Regina y repitiendo el proceso varias veces provocó su regreso a la conciencia. Agarrándola entre sus brazos Ruy la apretó fuertemente, mientras ella, acompañada de tos, logró expulsar el agua que se había filtrado por erro.
Cuando su respiración normalizó, entre jadeos, Ruy cerró los ojos con dolor y dejó escapar una sucia lágrima de barro.
Los altavoces se activaron y tras un sonido melodioso semejante al de unos grandes almacenes la fémina voz volvió a hacer presencia.

?-Bienvenidos y bienvenidas
Hoy cumplís cuatro días dentro de la casa? ¡felicidades!
Por causas mayores el concurso ha sufrido diversos retrasos, pero hoy puedo confirmar que empieza el juego.
Como ya habréis deducido este no es un simple concurso de convivencia, aquí cada fallo que cometáis os puede costar la vida.?


-¿¡Que!?-Gritó Rose totalmente alarmada.

?-Las reglas son sencillas, durante estos tres meses deberéis pasar una serie de pruebas adjudicadas a cada unos de vosotros, los que no lo logren serán eliminados. Cuando eso ocurra el expulsado será avisado y deberá acceder al confesionario para finalmente abandonar la casa.
¿El premio del ganador? El dinero ha perdido todo su valor, la pareja o persona ganadora lo acabará comprendiendo ¿cual mejor premio que el de conservar la vida?

Aquí las cosas no son grises, pierdes o ganas, vives o mueres, pero para ello deberéis luchar contra vuestros miedos, contra vuestro pasado y contra vuestros pecados, porque esto no es un simple reality show, esto es?

Bienvenidos y Bienvenidas al purgatorio en vida.?






Continuará...

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Mensajepor Ringu » Sab Sep 15, 2007 20:25

Capítulo 9: Pulmón de Oro

De pronto Ruy se puso en pie con firmeza, dirigiendo su mirada hacia una de las cámaras que observaban ocultas entre las palmeras.

-¿¡Bienvenidos!?-Gritó- ¿¡Os parece muy razonable lo que estáis haciendo!? ¡¡No han parado de ocurrir incidentes sin pies ni cabeza desde que llegamos, incluso han habido heridos!! ¿¡Y nos felicitáis por ello!? ¡Maldita sea, os podéis meter el dinero por donde os quepa pero ya estáis abriendo la puerta de salida porque ni Regina ni yo vamos a permanecer un minuto más en esta mierda de concurso!

Tras decir esto el silencio se apoderó de la sala y todos los presentes permanecieron a la espera de una posible respuesta. Seguidamente, en un parpadeo, la pantalla que mostraba el horizonte se apagó, dejando a la vista un enorme rectángulo en negro.

-¿Qué coño??-Dijo Naiara asomada junto a la puerta desde el pasillo.

Al instante la imagen volvió a mostrarse, pero esta vez era muy diferente, el rostro de un hombre abarcó toda la pared y Dante sufrió un sobresalto al reconocer su iden
tidad.

?¿Le recordáis? Se hace llamar el hombre del saco. Cada día solía hacerse amigo de niños difíciles e inocentes que tan solo buscaban un trato diferente??

-¡Es el tío muerto que encontramos en la habitación cerrada!-Gritó Amedeo señalando.

??pero una vez los confiaba, llevándoles a un oscuro y lugar apartado, allí después cruelmente les retorcía el cuello introduciendo su cadáveres en su oscuro saco de piel de cordero. Muchos fueron víctimas del dolor de sus garras y pocos fueron los que se salvaron.
Pero ahora? él está en el interior de esta casa, esperando a que otro niño solitario se desvíe de su camino. Pero esta vez ¿Quién será el pequeño que logre salvarse??


-¿Qué se supone??-Dijo Abel entre dientes.
-¿Una prueba?

De repente, la enmarcada imagen, el sol y las palmeras desaparecieron sumergiéndoles a todos en la más espesa oscuridad.

-¿¡Que coño pasa ahora!?-Dijo Naiara alterada cuando sus pupilas se dilataron.
-¡Todos a la cocina! -Gritó Dante-¡Rápido!
Regina buscando la mano de Ruy entre la oscuridad fue correspondida así ayudándola a incorporarse.
-Vamos-Le dijo él siguiendo las siluetas de los demás entre las sombras.

Atravesando el pasillo finalmente llegaron a la cocina donde Javier, el cual se había adelantado, apareció desde el almacén con una linterna encendida entre sus manos.

-¿Por qué estas prisas?-Preguntó él mientras agarrando una silla y subiéndose sobre ella dejaba colgada la linterna de la lámpara que iluminaba la mesa del comedor.

-¿No lo habéis escuchado? ¡Mateo es un asesino!
-¿Mateo?-Preguntó Abel junto a ellos.
-Sí, así se llama, llevaba una placa en la solapa con su nombre.
-¿Pero a que tememos?-Preguntó Regina-estaba muerto.
-¡No, no lo está! En el momento del terremoto se levantó y desapareció por el pasillo.
-¿Qué desapareció?-Siguió Javier, a la vez que cogía asiento junto a los demás, siendo iluminado por la linterna que había situado sobre sus cabezas.
-Sí, se fue? ha ocurrido hace un momento.
-¿Entonces no estaba muerto?-Preguntó Samuel girándose hacia su mujer.
-A mi no me mires, yo fui doctora pero no forense. A mi me dijeron que lo estaba? así que ni le tomé el pulso ni nada.
-Por eso mismo?-Siguió Dante mientras cerraba la puerta que conectaba la cocina con el pasillo y ajustaba una de las sillas contra ella para que nadie pudiese entrar- ?debemos permanecer aquí adentro mientras Mateo esté ahí fuera.
-¿¡Pero que es esto!?-Exclamó Naiara-¿Primero nos sueltan lo del purgatorio y ahora nos dicen que el hombre del saco viene a por nosotros? ¡Es el colmo ya! ¿¡que será lo próximo!? ¿la bisabuela de caperucita roja regresa de la tumba en busca de venganza? ¡Venga ya! ¿Quién se cree toda esa mierda?
-Es cierto, con Edurne pudo ocurrir algo semejante-Siguió Rose- Quizás es todo un montaje y no hay porque temer a nada, al fin y al cabo esto es un concurso televisado?
-¿A si? ¿Y como estamos seguros de que ahí fuera la gente nos está mirando?-Añadió Amedeo- Que yo sepa en ningún momento nos dijeron en que canal sería emitido.
-Yo apuesto por ello, me extraña mucho que algo así se les haya ido de las manos de tal forma, además? ¿A caso no visteis las instalaciones? Es un concurso serio.
-¿Serio?-Respondió Abel frunciendo el ceño- ¿No recordáis que Edurne estaba herida? ¿Os habéis olvidado que hace un momento Regina ha dejado de respirar? ¿¡Me estáis diciendo que todo esto está hecho a propósito!?

-Abel déjalo, tu eres todo lo contrario a mi-Añadió Naiara- mientras tu te preguntas yo resuelvo, mientras yo actuó tu te lamentas ¿Por qué sabes lo que eres?
-¡Ja! Venga, sorpréndeme
-Eres un cobarde insoportable, por eso tu esposa ha sido la primera en salir de aquí.
-¡A ver parad, no os pongáis a discutir en un momento como este! ?Interrumpió Samuel- Mirad, sinceramente pienso que aunque todo se tratase de una estrategia o realmente todo esto fuese real y nos jugásemos la vida en ello, el concurso desde el principio nos aconsejó que usásemos el sentido común y creo que es lo que hay que hacer. Así que lo siento por ti Naiara pero estando un supuesto asesino suelto por la casa no podemos arriesgarnos. Desde ahora todos permaneceremos unidos y nadie saldrá de esta habitación hasta que sepamos que hacer.
-¡Bah!? malditos imbéciles-Respondió ella girándose hacia Javier.

Así reunidos, sentados rodeando la mesa, mientras la luz de la linterna vibraba sobre sus cabezas, entre aperitivos intentaron buscar una solución.
-Bien ¿Y cual es el plan?-Preguntó Ruy cubriendo a Regina por la espalda con el brazo.
-Es lo que tenemos que pensar-Dijo Samuel agarrando unas patatas fritas situadas sobre un plato en el centro de la mesa- yo creo que deberíamos esperar a que la luz regrese.
-¿Qué vuelva la luz? ¿Y si no lo hace?-Preguntó Naiara- ¿No veis que todo esto está hecho a propósito? Yo no pienso quedarme aquí como una estúpida sin hacer nada.
-Pero si es lo que has estado haciendo desde que llegaste-Contestó Abel.
-¿Como dices?

De pronto Samuel se llevó un sobresalto cuando Rose en tensión se puso en pie, dejando caer la silla de espaldas contra el suelo.

-¿Pero que haces?-Preguntó.
-El medallón-Contestó palpando sobre su camiseta-¡Lo he perdido!
-¿Qué? ¿Y que pasa?
-¡No! ¡No lo entiendes! ¿¡Como he podido perderlo!?
-Rose tranquilízate-Siguió Regina- si eso luego cuando vuelva la luz nos ponemos a buscarlo y?
-¡¡Cállate!! ¡No tenéis ni idea!!-Gritó - ¡¡Ya se!! ¡Seguro que se me cayó cuando intenté reanimarte! ¡En el Solarium!
-Pero?
De pronto, sin escuchar las palabras de su marido, cruzó el comedor llegando a la cocina y apartando la silla que colisionaba la puerta.

-¿¡Que haces!?-Gritó-¡¡Rose!!

Antes de que pudiese reaccionar su mujer ya había salido al pasillo dejando la puerta abierta de par en par y poniéndoles a todos en peligro. Samuel levantándose a toda prisa fue tras ella.

-¡¡Rose!!-Repitió.

De repente tras llamarla por segunda vez sus pasos se detuvieron al ver que se había quedado totalmente quieta frente a la puerta que daba al oscuro planetario.
Al igual que cuando sus calzados circularon sobre los límites del terreno al entrar en la casa, una melodía semejante a la composición orquestal ?Marcha Radetzky? de Johann Strauss empezó a sonar.
Rose sin apenas respirar, sintiendo el pálpito de su corazón hervirle la sangre, situando su mirada en un punto en concreto en aquella ovalada habitación, observó con horror la alta silueta de un hombre agarrando algo entre sus manos.

-Niña? ¿Te has perdido o lo has perdido?-Dijo su voz.

Al instante, cuando Samuel se percató de lo que estaba ocurriendo y pudo ver a aquel hombre abalanzarse hacia su mujer, la agarró fuertemente del brazo y se la llevó consigo en dirección al comedor. Cruzando el pasillo a toda velocidad, sintiéndose acústicamente aislado de la realidad y escuchando el ronco jadeo de aquel hombre corriendo tras ellos, finalmente derrapando sobre el parquet entraron hacia la cocina y cerraron la puerta tras ellos. Sin perder un segundo, rápidamente se agachó a recoger la silla que previamente Rose había tirado y la colocó bajo la maneta para que así no pudiese entrar.

-¿Qué ha pasado?-Preguntó Amedeo acercándose hacia ellos.
-¡Maldita sea, casi nos matas!-Gritó Samuel contra la puerta intentando controlar su respiración, mientras que su esposa tirada al suelo ocultaba su rostro bajo una dorada cortina de cabello rubio.
-¿Lo habéis visto verdad?
-¿Entonces es cierto?-Preguntó Regina mirando a los ojos de los presentes en la mesa.
-¿Y por qué no debería serlo?-Siguió Dante.
-¿Sabéis cual es nuestro maldito problema?-Interrumpió Javier junto a Naiara-Todos desconfiamos de todos, no somos capaces de trabajar en equipo. Desde que entramos en esta casa hemos sido independientes en la convivencia y ese es nuestro fallo ¿Cómo pretendéis que superemos las pruebas si no somos capaces de ponernos de acuerdo?

Dejando a un lado el diálogo los sollozos de Rose empezaron a escucharse. Samuel se agachó junto a ella intentando hacerle comprender que debía tranquilizarse, pero era imposible, su mujer parecía estar fuera de si y entre gritos empezó a sufrir un ataque de pánico.
Con la ayuda de Amedeo lograron estirarla sobre el sofá para que así pudiese respirar con mayor facilidad, pero su estado empeoraba por segundos y la locura parecía apoderarse de ella. Entre lágrimas se retorcía sobre los cojines con estampados de lana, repitiendo una y otra vez con horror que encontrasen el valioso medallón.

***

El viento soplaba armoniosamente creando una gélida melodía que hacía balancear lentamente los cipreses de lado a lado, mientras que Rose, de pie, totalmente quieta y etiquetada de negro observaba tras sus oscuras gafas de sol el brillante barnizado de madera del reducido ataúd.

-Hermanos y hermanas,
Nos hemos reunido hoy para dar nuestra despedida a un pequeño hijo de nuestro señor, y amigo de todos nosotros en nuestro camino hacia las puertas de la paz interior.
Héctor Sansouley finalmente habló con el angel del señor y este le dijo- Tempus non erit amplius- así abandonando nuestro mundo hacia la tierra de los cielos.
Hoy recordamos muchos de nosotros aquellos momentos compartidos hasta ahora llevándonos lo mejor de cada instante y guardándolos en el fondo de nuestros corazones.
Abrámonos hacia este nuevo paso, hacia esta etapa que nos finaliza en el mismo destino y juntos librados del dolor oremos en silencio.
Que el Señor lo acoja en el gozo del cielo. Amén.



-...Amén




Continuará...

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Mensajepor Ringu » Lun Jun 16, 2008 13:31

Capítulo 10: El Dom del pecado

Rose ¿lo escuchas?
-Escuchar? ¿el qué?-
Esa canción, la que danza oculta tras las notas.
-Sí?pero no consigo entenderla-
Claro que no, y no podrás hasta que tu misma quieras hacerlo.
-Si que quiero, pero cada vez que lo intento, mis pulmones?-
Si quieres volver a respirar tan solo debes mirar hacia la oscura corchea que indica el Do menor en tu pasado, esa es la única solución a tu sordera.

El destello intermitente del rayo luz colgante sobre sus cabezas, el sonido musical de fondo surcando las paredes y sus ojos húmedos e inyectados en sangre perdían el control en el vacío blanquinoso de la habitación.

-¡Rose escúchame! Tienes que tranquilizarte, encontraremos ese colgante-Dijo Regina acariciándole la sudorosa frente.

Pero sus palabras no le eran suficiente, aquel sentimiento ocultado en el pasado, aquel momento enterrado en un lugar apartado de su mente, mientras que sus frágiles muñecas colgaban temblorosas mirando hacia el suelo, un seyado cerrojo abría dolorosamente sus perturbados recuerdos

Los pasos de Samuel seguían el camino de ida y vuelta sobre las baldosas de la cocina mientras cruzado de brazos intentaba buscar una solución.

-No se que coño hacer-Dijo entre dientes- Es que no puedo soportar verla así.
-Pero? ¿Le había pasado esto alguna vez?-Preguntó Amedeo apoyado contra uno de los armarios inferiores.
-No, tampoco ha habido ocasión, nunca se separa de él. Pero ya sabía yo que al final acabaría ocurriendo algo así.
-¿Lo sabías?
-Sí, supongo, porque mira, desde que empezamos a salir; un año después de la muerte de su ex, ella estaba en tratamiento y lo dejó radicalmente. Vale, me decía que ya estaba bien, pero? yo ya sabía que no. Cada vez que le daba un bajón agarraba su medallón y se pasaba las horas observando la fotografía que oculta en su interior y así milagrosamente se le pasaba ¿sabes? Era como una dependencia, y en el fondo me molestaba, porque aunque ella jamás me dejase ver la fotografía yo estoy seguro que es la de su fallecido marido. Está claro que no pudo superar su muerte. Es que en el fondo es culpa mía joder, soy un irresponsable ¡maldita sea!
-Que dices ¿Por qué va a ser culpa tuya?
-Porque debería haberla forzado a que siguiese asistiendo a terapia, pero no, fui un puto egoísta-Respondió Samuel frunciendo el ceño- Para mi era más fácil ver como sustituía la medicación por la dependencia de ese maldito medallón, quizás pensaba que era algo más normal a la vista de los demás.
-Pero a ver?

De pronto Samuel apartó su vista hacia el azulado sofá al ver a Rose empapada de sudor asomarse desde él y entre arcadas crear un charco de vómito sobre el suelo.

-Voy a buscar algo para limpiar eso-Dijo Abel dirigiéndose hacia el almacén con las manos en los bolsillos del pantalón.
-Sí, anda ve-Contesto Naiara observando la incómoda escena con una expresión de repugnancia.

Dante se dirigió hacia ellos.

-Respira con mucha dificultad y le ha subido la fiebre-Dijo sin quitarle el ojo de encima.
-Tenemos que hacer algo, quizás si logramos encontrar ese collar?-Siguió su novio- Si eso me ofrezco voluntario para ir en su busca.
-¡Por favor!-Interrumpió Javier- ¿Realmente pensáis que esa es la causa?
-¡Joder! Tendremos que hacer algo ¿no? Quizás si lo encontramos logramos que se tranquilice.
-¿Qué te crees? ¿Qué yo no quiero que se ponga bien?-Dijo Samuel uniendo sus cejas- Pero no quiero que os arriesguéis, ya voy yo que al fin y al cabo es mi mujer.
-Tu deberías quedarte aquí cuidando de ella, ya nos encargaremos nosotros-Añadió Dante mientras daba media vuelta y se dirigía hacia la mesa del comedor.
-¡Ey, que coño haces con eso!-Gritó Naiara cuando se percató que Dante agarraba la linterna que estaba colgada de la lámpara y se la llevaba consigo.
-Vamos a salir un momento-Respondió.
-Muy bien ¿Y como narices vamos a alumbrarnos?
-Solo serán unos minutos ¿Crees que podrás soportarlo?

Samuel sin tenerlas todas consigo aceptó la propuesta y cuidadosamente apartó la silla que colisionaba la puerta de la cocina, abriéndoles así el paso.
Dante y Amedeo con linterna en mano avanzaron hacia el oscurecido corredor, mientras Javier sonriendo y agarrando a Naiara desde la espalda encendía un mechero alzándolo sobre su cabezas y moviéndolo de lado a lado.

-Id con cuidado por dios-Susurró Samuel agarrado al marco de la puerta.

Amedeo respondió alzando el pulgar de su mano izquierda en sentido de despreocupación y finalmente aún un tanto inseguro cerró la puerta de la cocina atrapándoles en el cilíndrico y estrecho pasillo.
Tras esto la música que ambientaba melodiosamente toda la casa se detuvo, dejándoles a la escucha de sus propios pasos sobre el parquet.

-Tenemos que darnos prisa-Dijo Dante acelerando y dirigiéndose hacia la puerta del final del pasillo que daba al Solarium.
De pronto el foco de luz empezó a vibrar y Amedeo linterna en mano se detuvo pasos atrás.
-¿Que haces?-Preguntó Dante en un tono casi inaudito.
-La puerta-Respondió señalando al ver que se encontraba entornada dejando a la vista una franja oscura entre esta y el blanquinoso marco de madera-Hay alguien dentro.
-No te pongas nervioso, hace un momento hemos salido de ahí ¿recuerdas? Por eso está abierta.
-Joder Dante, que no creo que todo esto sea un montaje. ¿Y si realmente se les ha ido de las manos? ¿Y si esto es obra de un loco psicopata?
-Cariño, haberlo pensando antes de venirte conmigo-Dijo acercándose hacia él y agarrándole de la mano libre llevándoselo consigo-pero hazme caso, tu piensa que todo esto es una prueba, es todo falso.

Ante sus palabras Amedeo parecía temperarse pero Dante en el fondo de sus pensamientos sabía que aquel engaño no sería factible para si mismo. Aquello no era simple casualidad, Mateo había formado parte de un punto clave en su vida, un momento que no pudo superar en su tiempo y que al parecer ahora el concurso le daba la oportunidad de resolver.
Tras armarse de valor Dante abrió cautelosamente la puerta de la amplia sala con la mano derecha, pero lo único que pudo ver era el camino entre partículas de polvo del rayo de luz que proyectaba su linterna sobre la arena.
Induciéndose con precaución en ella y rodeados de una negra cortina de desconcierto avanzaron buscando desesperadamente el destello dorado del colgante de Rose.
A pesar de que no hubiese luz eléctrica una leve brisa de procedencia desconocida acariciaba como dedos fríos e invisibles sus cuellos.

-Tiene que estar por aquí-Susurró Dante agarrado de su novio.
-Esto es imposible, está todo hecho una mierda, puede estar en cualquier sitio-Respondió mientras alumbraba sus acolchados pasos sobre el barro.

Mientras Dante agachado bajo el foco de luz removía la tierra justamente por la zona donde habían ayudado a Regina a reanimarse un sonido semejante al de un gemido se escuchó a pocos metros junto al mar.

Amedeo como acto reflejo desvió el enfoque de la linterna buscando la procedencia de aquel ruido.

-¿¡Que haces!?-Gritó Dante-¿No te das cuenta que no veo nada?

Pero su novio no respondió, parecía haberse paralizado y extrañamente su labio inferior empezaba a vibrar con nerviosismo. Cuando Dante apartó la mirada intentando seguir su dirección, tras un fuerte grito de dolor su novio se desplomó contra el suelo.

-¡Amedeo!-Gritó incorporándose, acercándose hacia él y agarrando la linterna que había caído justo a su lado.

Al momento, cuando lo giró mirando hacia la cúpula estrellada de cristal pudo percatarse por la marca rojiza sobre la sien que alguien le había golpeado.
Ante esto, en tensión, y agarrando el cilíndrico objeto entre sus manos alumbró a su alrededor. A oscuras en la inmensidad de la espesa negrura todo parecía ganar volumen, cada objeto era recortado por la noche, y las sombras vivas en movimiento creaban falsos espejismos confundiendo su visión.

-¿Donde estás?-Susurró con nerviosismo.

De pronto cuando el foco de luz se deslizó sobre la rocosa lápida de Edurne al instante retornó su posición al percatarse de algo que le llamó la atención. Detenidamente, enfocando desde su base, alzó la iluminación y observó con horror los resplandecientes y crueles ojos de Mateo observarle inerte tras ella.
A partir de ese instante el tiempo empezó a correr y ninguno de los dos reaccionó. Tan solo verle en ese pose consciente aquella sensación angustiante que marcó su adolescencia volvió a hacer presencia.

<< ¿Sabes? Me encantas, eres un chico distinto >>

Dante sin pestañear situó un pie frente a otro avanzando en línea recta hacia su traumático pasado.
Le torturaba, habían pasado más de cinco años y sin embargo aún no había logrado sanar las cicatrices que al mínimo recuerdo parecían supurar.

<<No tienes porque sentirte solo, me tiene aquí y ya sabes que puedes contar conmigo para lo que quieras>>

Con los ojos humedecidos, acercándose hacia él como una luciérnaga dejándose llevar por la luz, una salada lágrima resbaló acariciando su piel hasta deshacerse en sus carnosos labios.

<<Dante, cuando quedemos... ¿Podré abrazarte?>>

Finalmente sus rodillas colisionaron contra la tallada lápida de mármol blanco y distanciando sus rostros en tan solo unos pocos centímetros pudo preguntarle:

-¿Por qué lo hiciste?

Mateo arqueó su ceja izquierda y mostró media sonrisa.

-Me hace gracia-Respondió.
-¿Gracia?? ¿El que?
-Que te lo creyeses todo-Siguió- Lo hice con muchos chicos ¿sabes? Pero ninguno cayó, supongo q al fin y al cabo tuvo que ser el más tonto.
-Que dices, eso no es cierto.
-Ya veo, no has cambiado en absoluto -Añadió- te recuerdo entonces y te miro ahora, sigues igual. Acéptalo de una vez, tan solo fuiste un conejo de indias más en mi experimento de diversión, al igual que lo sois todos ahora.
-Pero tu? No me creo que todo fuese una farsa para una emboscada, tus palabras entonces fueron sinceras. Dime ¿Qué es lo que te hizo cambiar hasta tal punto?
-¿Cambiar?-Dijo a la vez que dejaba escapar unas carcajadas que retumbaron como punzadas de dolor en el corazón de Dante-Yo soy así, no soporto? bueno, más bien odio a las nenazas como tu ¿sabes? no deberíais existir en este mundo, sois errores de la naturaleza por así decirlo.
-¿Que coño estás diciendo?
-Por favor ¿Pero a que llamáis vosotros normal? Si lo hacéis como los perros ¿Cómo pretendéis tener los mismos derechos?-Siguió riendo.
-No vas a engañarme-Respondió-Tu no eres así.
-¿Pero de que vas? ¿Crees conocerme tan solo por haber hablado conmigo a través de una jodida pantalla? Eres tan estúpido, es más?

Dante se guardó un segundo para tragar saliva.

-?lo disfruté , disfruté mientras te pegaban, mientras veía como te partían el labio en dos ¿y sabes por qué? Porque quería que te odiases a ti mismo por lo que eres. Y visto lo visto lo conseguí ¿cierto?
-Te equivocas, ahora estoy con alguien, soy feliz con él y no me arrepiento de ello.
-¿A sí? Y entonces dime? ¿Por qué estoy aquí?
-¿Qué?

De pronto unos gemidos surgieron tras ellos, y Dante se giró por un instante al ver a su novio recobrar el conocimiento.

<<Hoy, a media noche...>>

-Bien-Siguió Mateo-Y ahora como no hice en su momento, finalmente acabaré contigo también-Dijo agarrando el oscuro saco con las dos manos y expandiendo su obertura hasta abrirlo por completo.

Dante sobresaltado fue interrumpido cuando la luz de la linterna a causa de la falta de batería empezó a parpadear.

-¡¡Dante!!-Gritó Amedeo al alzar la cabeza.

<<? en el parque del centro, junto a la fuente, allí, finalmente nos encontraremos>>

De repente cuando retornó su mirada Mateo se abalanzó sobre él, la linterna se apagó y un desgarrador grito de horror se escuchó. Una brutal corriente de aire cálida arrasó la habitación recorriendo las paredes en forma circular, haciendo balancear las palmeras y creando endemoniado chirrido metálico que se introdujo como el desesperante llanto de un bebé en sus oídos.
Amedeo hizo un esfuerzo por llamarle, pero su voz era insignificante ante todo aquello. Seguidamente intentó ponerse en pie, pero al abrir los ojos entre la oscuridad la fuerte ventisca le dañó los ojos haciéndole caer nuevamente contra el suelo.
Cuando quiso volver a incorporarse de pronto sus pupilas se contrajeron. La luz resurgió en toda la casa y tras la capa de arena en forma de ventisca pudo ver a Dante inmovilizando a Mateo desde la espalda por el cuello.
-No sabes, no te puedes ni imaginar lo que llegué a sufrir desde aquello. Por tu culpa, mi vida?-Le dijo Dante al oído mientras apretaba fuertemente sus dientes.
-Tu vida es tan miserable como la mía, jamás deberíamos haber nacido y por eso mismo he de acabar contigo.

<<Ya ha tenido suficiente>>

En el rechinar de sus dientes las facciones de Dante se pronunciaron enfriando su expresión y transformando sus ojos en dos ubicuidades cadavéricas oscuras. Sus manos temblaron mientras lo paralizaba entre sus brazos y finalmente con un angustioso y doloroso nudo en su garganta le dijo:

-Te odio.

Amedeo malherido incorporó la pierna derecha sobre la tierra y con ambas manos apoyadas sobre esta intentó ponerse en pie.

-Ahora eres tú el que mientes-Respondió él- nunca me has olvidado, pero por lo visto te has conformado con poco ¿Miedo a quedarte solo? Eres un cobarde
-¡Cállate de una vez!-Gritó Dante- deberías saberlo?
-¿Saber? el qué?
-Que tan solo una estrecha línea es la que separa al amor del odio, y en mi caso? ¡ya ha desaparecido!-Respondió mientras a medida que hablaba le apretaba más fuertemente del cuello- ¡No lo intentarás! ¡Jamás! ¡Ya no volverás a hacer daño a nadie más!
-¡¡Dante no!!-Gritó su novio alzando su brazo derecho en el aire.

Fue en cuestión de segundos, en un movimiento de manos, cuando la ventisca se detuvo, el sonido de las cervicales retorciéndose sobre su propio eje y finalmente el articulado cuerpo cayó sin vida sobre la tumba de Edurne.
Amedeo se quedó observando la escena sin decir absolutamente nada, mientras que la arena semejante a la ceniza tras la catástrofe de un reciente incendio se dejaba caer melancólicamente sobre el enrojecido rostro de Mateo, el cual en una sonrisa de muerte sus ojos continuaron abiertos observando con satisfacción a su asesino.

***

En un parpadeo sobre su húmedo y verdoso iris la lámpara intermitente se puso en funcionamiento, así iluminando a todos los presentes en la habitación.

-Ha regresado-Dijo Regina sorprendida.

Inesperadamente alguien pico a la puerta de la cocina provocando un sobresalto entre los concursantes.

-Deben ser Amedeo y Dante-Dijo Samuel acercándose hacia ella, la cual se mantenía cerrada gracias a la silla que la bloqueba.
-¡Espera!-Gritó Ruy deteniéndole-¿Y si es el tipo ese?
-Venga ya-Interrumpió Naiara-Ha vuelto la luz, no creo que sea tan estúpido como para atacarnos a plena luz y contra todos nosotros.
-También es verdad-Contestó Samuel mientras su mano se deslizaba sobre el respaldo.
Y así lo hizo, apartando la silla, agarrando la metálica maneta abrió la puerta.
Dos siluetas aparecieron, con los brazos paralelos al tacto pero sin rozarse, entrando lentamente y siendo iluminados por la sala. Finalmente habían regresado.

-¿Qué ha pasado?-Preguntó Regina dirigiéndose hacia Dante.

Pero sus palabras pasaron de largo en su mente, ahora sus ojos perdidos sobre aquel suelo de ajedrez seguían visualizando lo que hacía un momento acababa de cometer.
Tras unos segundos Amedeo con recelo y evitando el contacto visual con su novio, se acercó hacia Samuel.
-Lo siento, no hemos podido encontrarlo-Dijo.
-Vale, pero? ¿Vosotros estáis bien¿-Preguntó angustiado- ¿Os habéis encontrado con el tipo ese? ¿Ha pasado algo?
-Bueno, se puede decir que? ya no es una amenaza-Contestó mientras de reojo observaba la silueta de su pareja.
-¿¡Qué!?-Gritó Abel apareciendo tras la pareja española desde donde rápidamente se acercó a Dante-Pero ¡Dime! ¿Has podido llegar a preguntárselo?
De pronto ante tal pregunta le respondió con una expresión de desconcierto.

-¿Preguntárselo?? ¿De que es lo que estás hablando?
-Sí, lo sabes, respóndeme por favor ¿Has logrado saber ?el por qué??
-¿Eh? Pero? ¿Cómo puedes saber eso?

Cuando consecuentemente iba a insistir respondiendo con la misma pregunta el familiar ruido de los altavoces en funcionamiento hizo presencia de nuevo.

?Sí?-Interrumpió la fémina voz-?Lo has hecho muy bien, has logrado superar la prueba?

De pronto Abel retrocedió unos pasos, intodujo su mano en el bolsillo y, sustrayendo algo de él, con puño cerrado lo alzó frente a todas sus miradas.

?Como dijimos cuando realizamos el pacto??

Tras tragar saliva y cerrar los ojos en una expresión de arrepentimiento, abrió su mano. Seguidamente de ella un dorado objeto ovalado se dejó caer quedándose colgado desde su dedo anular y oscilando hipnóticamente en el aire.

-¡Es el medallón!-Gritó Samuel de repente.

?Ahora la puerta del confesionario queda desbloqueada para ti, donde al fin, tal y como prometimos allí te espera tu mujer. Así que ya puedes ir despidiéndote de tus compañeros?

-No me lo puedo creer-Dijo Regina totalmente sorprendida-Abel ¿Pero Por qué?
-Lo siento-Dijo él mientras Samuel se lo arrebataba violentamente de sus manos- tenía que hacerlo, era la única forma de volver a ver a Edurne.
-Nos has engañado a todos-Dijo frunciendo el ceño, mientras que agachado junto a su mujer y levantando su espalda del sofá, apartaba su cabello de marfil y le ataba el colgante tras el cuello.
-Ya puedes irte-Añadió Naiara-Si antes no te soportaba, ahora mucho menos.
-Lo siento pero yo?
-¡Ni lo siento ni ostias!-Gritó Samuel poniéndose en pie y provocando una leve mueca sonriente de Naiara- ¿Tu te has dado cuenta? Nos has puesto a todos en peligro, y todo por ser un calzonazos que no aguanta ni dos días sin su mujer. Así que ya puedes irte porque por mi parte no quiero verte más.
Abel cabizbajo asintió con la cabeza y sin decir absolutamente nada más abandonó la habitación. Cruzó el ahora iluminado corredor y entró en su dormitorio.
Sustrayendo la rectangular maleta de piel bajo la cama y colocando algunos objetos personales dentro en esta, finalmente agarró su chaqueta y se dirigió hacia la tercera puerta situada a la izquierda del pasillo en la cual una señalización en forma de flecha roja la daba acceso al confesionario.
Cuando con mano libre fue a abrir la puerta una voz llamándole por su nombre le hizo detenerse.

-¡Ey, espera!-Dijo Regina acercándose hacia él.
-En serio, siento haberos engañado, en especial a ti, ya que eres de las pocas personas con las que he podido entablar algo de amistad.
-Tranquilo, solo venía decirte que no te preocupes, esto es un concurso y cada uno busca su estrategia para obtener lo que desea. Entiendo porque lo has hecho y no te culpo por ello.
-Ya, pero aún y así yo no?
-No pienses en ello, ahora que puedes sal de aquí de una vez por todas. Pero te pido una cosa?
-¿El qué?
-Que le des recuerdos a Edurne de mi parte-Respondió sonriendo.
-Estate segura de ello.

?Regina por favor aléjate del confesionario y regresa con tus compañeros?-Dijo la omnipresente voz en un tono un tanto impertinente.

Y así lo hizo, tras despedirse de Abel, vigilada por las cámaras, siguió sus pasos hacia la cocina mientras que él, aliviado, la observó alejarse.

Finalmente llegó el momento tan esperado, tras un sonido eléctrico la puerta se deslizó sobre el suelo mostrando una oscura habitación, en la cual por precaución se introdujo lentamente.
Una vez dentro la entrada se cerró tras él, cegándole ante donde se encontraba. Así que esperó unos segundos, pero estos parecían ser eternos, y cada vez estaba más ansioso por salir de allí
De pronto un desgarrador destello le perforó las pupilas provocando la caída de la maleta contra el suelo. Cuando finalmente pudo abrirlos, frente a él la imagen de una rectangular y alargada habitación completamente decorada de rojo se proyectó en su mente. El suelo estaba compuesto por una moqueta del mismo color oscuro que la sangre coagulada y las paredes mugrientas eran formadas por unas cortinas que parecían sacadas del mismísimo Lynch. Pero lo que realmente llamó su atención fue que al final de esta una puerta totalmente negra estaba situada, y junto a ella, cabizbaja y de espaldas contra la pared su querida mujer vestida de luto le esperaba.

-¡Edurne!-Gritó agarrando al instante la maleta y corriendo ilusionado hacia ella.

Pero una vez llegado sus pasos se detuvieron sobre la moqueta, al ver que impasible y ocultando su rostro tras su dorado cabello no se giraba para saludarle.

-¿Edurne? ¿Te pasa algo? ¿Por qué vas vestida así?

Pero no obtuvo respuesta. Tras otros ansiosos segundos intentó insistir en captar su atención pero sus palabras fueron interrumpidas.

-¿Ves esa puerta negra?-Preguntó ella mientras suavemente alzaba su mano derecha señalando hacia esta.
-Sí-Respondió- ¿Qué es lo que pasa?
-Detrás de ella no hay nada.
-¿Eh? ¿Qué no hay nada?
-Tras ella no existe la luz, no existe el vacío, tan solo la nada.
-¿Pero que te pasa? ¿Qué estás diciendo?-Dijo agarrándola de la mano alzada ? Estoy harto de esta casa ¡Vayámonos de aquí!
-Este es el último girasol del jardín del mundo, no marches o dejarás de respirar.
-¡¡Maldita sea Edurne!!-Gritó estirándola del brazo.

Hizo caso omiso a sus advertencias, intentó burlar su resistencia, pero cuando finalmente sus dedos hicieron girar aquel pomo azabache la puerta se abrió con brusquedad.

***

Regina fue la primera en llegar a la habitación, necesitaba tomar el aire tras tanta tensión acumulada, tenía la sensación que cada día que pasaba aquellas paredes se estrechaban, las puertas se curvaban y un sentimiento de ahogo la torturaba. Pero estaba claro que el Solarium había sido precisamente diseñado para ello. Aquellas brisas cálidas que circulaban entre las palmeras, aquel sonido de playa que la tranquilizaba y aquella relajante piscina de olas azuladas, conseguían hacerla desconectar de todo ello. Pero, la sensación esta vez fue muy distinta, cuando su calzado se hundió sobre la arena y alzó su mirada, pudo observar con angustia algo que la asustó. El cadáver de aquel amenazador hombre colgando de espaldas boca arriba sobre la tumba de Edurne, la observaba sin vida desde lejos. Quizás aquello no hubiese sido suficiente para hacer que perdiese los nervios, si no fuese porque justo al lado pudo presenciar con horror la aparición de una nueva lápida, en la cual inscrita en letras góticas podía leerse:

?Abel Martínez Cillero
(1978-2007)?




Continuará...


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