Cierra los ojos

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Ringu
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Cierra los ojos

Mensajepor Ringu » Sab Sep 15, 2007 20:53

Cierra los ojos


Soy una mala persona, lo acepto y lo llevo con orgullo. Cuando todos lloran, yo río- cuando ellos gritan, yo lo provoco- Disfruto haciendo padecer, me llena de placer ver las dolorosas expresiones que se oponen a mi cruel sonrisa, soy un rebelde y jamás cambiaré.

Así era mi mentalidad entonces, así era como yo reflejaba mis problemas interiores? hasta que un día me pasé de la raya.



Fue un caluroso domingo cercano a las vacaciones de verano, cuando mis piernas aún jóvenes caminaban junto a las de mis amigos y cada uno en un lenguaje un tanto obsceno relataba sus orgullosas fechorías. Nos dirigíamos al portal de un conocido, concretamente al camello que nos proporcionaba los polvos mágicos de la felicidad. Aún teniendo suficientes reservas necesitaba comprar más. Ya no era simplemente consumirlas, el hecho de saber que tenía un buen cargamento almacenado en el doble cajón de mi cuarto hacía que me tranquilizase.

Entonces, en ese preciso momento pude verlo por primera vez, aquello que hizo cambiar mi vida radicalmente.
Era un hombre mayor, un anciano calvo y ciego que dibujaba su camino sobre la acera con un alargado bastón metálico. En efecto, era el blanco perfecto.

Entre risas les hice unas señas para que se detuvieran, seguidamente me situé junto al abuelo, y con un educado ? Buenos días ? le saludé.
El hombre intentó buscar mi posicionamiento y sorprendentemente acertó.

- Hola chico ¿Podrías hacerme un favor?-Me preguntó con una voz desgastada por los años.

-Dígame.

-No somos mudos, pero el ayuntamiento parece ser que intenta convencernos de ello: no nos escucha y estos semáforos siguen sin tener sonido. Por favor ¿podrías avisarme cuando se ponga en verde?
Yo le respondí con una vehemente afirmación y esperé unos instantes junto a él. Había pensado que quizás hubiese sido suficiente hacerle la zancadilla, pero el simple hecho de ver a un ciego gritar descontrolado entre el tráfico resultaba una apuesta mucho más divertida.

En la silenciosa espera una cálida ráfaga de viento ? anunciante de tormenta- hizo balancear las crujientes ramas del platanero situado al otro lado de la carretera. Una difuminada gota de agua descendió frente a mi rostro, finalizando sobre la piel de mi calzado, a la vez que mis carnosos labios púrpura se separaron en una diabólica sonrisa.

-Ya puede cruzar.


El silencio de sus confiados pasos, el chirrido de los frenos desgarrados por el asfalto y por último, la nota de un do menor retumbó dolorosamente en mi corazón. Lo cierto es que no había pensado en aquella posibilidad - ¿Quizás me cegó mi alocada mentalidad adolescente?- realmente no podía imaginarme que ocurriría algo así, era incapaz de asimilar que aquel líquido carmesí que emergía bajo su cuerpo era la vida que le acababa de arrebatar.
Sufrí unas horas tras el incidente, estaba nervioso ante tanto interrogatorio, pero finalmente, cuando llegué a casa como un inocente, todos mis males formaron parte del pasado y tenedor en mano agarré otro trozo de lenguado.


***


Un gran valle verde se dibujaba en compactos acrílicos, la silueta de unas oscuras montañas se mantenían amenazantes tras el paisaje, el sonido de un hombre que susurraba palabras sin sentido caminaba por un solitario camino lamentándose por algo inaudito. De repente se giraba y con su mano derecha me señalaba.

Y allí estaba yo, con las manos manchadas de sangre.


-Cierra los ojos-


Me desperté de un salto, agarré el despertador con la otra mano y lo estrellé rabioso contra el suelo. Llegaba tarde y a pesar de recurrentemente hacer novillos aquel día era distinto a todos los demás: a primera hora tocaba educación física, mi asignatura favorita.


Debía mantenerme corriendo durante doce minutos seguidos rodeando el campo de fútbol, pero a pesar de saber que aquello tan solo era una prueba de resistencia física me empeñaba en posicionarme el primero en aquella personal competición, quería ser el mejor. A causa de ello estaba más acalorado que los demás, mi corazón se aceleraba con descontrol y unas escurridizas gotas de sudor descendían lentamente por mi frente, rodeando mis cejas, deslizándose sobre mis párpados, hasta que finalmente?
Un repentino escozor salado hizo que cerrase los ojos y me detuviese al instante. Algo en aquel momento la imagen de aquel fallecido ciego resurgió en mi mente. Seguramente por en cansancio, quizás por un cierto remordimiento ¡pero no! Me equivocaba, no había formado parte de mi imaginación ¡estaba casi seguro! Le había visto en la lejanía, me estaba observando entre la arboleda, y en un abrir y cerrar de ojos ya había desaparecido.

Extrañado y un tanto mareado decidí ir a hidratarme en una fuente cercana junto a la cancha de básquet. Debía olvidarme de lo ocurrido, tampoco había sido culpa mía- no debió pararse en medio de la carretera-

¡No! ¡Ocurrió por segunda vez! Fue al levantar la cabeza, tras refrescarme la cara cuando su presencia resurgió entre las sombras. Esta vez estaba en medio del arenal, de pie, con la misma ropa que el incidente, mirándome fijamente mientras que con un coordinamiento de bastón avanzaba dos pasos hacia mí.
Grité y retrocedí asustado al presenciar su difuminado desvanecimiento en el aire, a la vez que totalmente horrorizado me preguntaba ¿¡Que coño está pasando!?


Corrí y corrí, no debía detenerme, ¡estaba en todos los lados! Cada vez que estornudaba, cuando en ocasiones bostezaba ¡¡incluso cuando pestañeaba!! Él allí aparecía, esperando al mínimo instante que cerrase los ojos para avanzar un paso más.
Quería, deseaba con toda mi alma un leve rayo de luz de esperanza, pero yo ya lo sabía, por más que huyera, por más lejos que fuera, cada vez él estaría más cerca - ¿Por qué?- al principio me lo pregunté ya que no podía imaginar que una respuesta tan evidente fuese a la vez tan escalofriante: Sin saber como ni por qué, aquel anciano se había metido en mi cabeza.

Hice mil y un esfuerzos por mantenerlos abiertos, incluso necesité introducir la cabeza en la bañera para sumergirlos bajo el agua y aliviar aquel desesperante escozor que yo mismo me provocaba. Pero era doloroso, era desquiciante, era totalmente insoportable. No aguantaría mucho más, mi vista se cansaría, mis párpados caerían y él me atraparía.

Desgarrado por la angustia me lancé sobre el teléfono, necesitaba ayuda, necesitaba que alguien me tendiese su mano. Pero mis amigos se rieron, mi familia me tomó por loco, y la policía me colgó el teléfono. En aquel momento me di cuenta, me encontraba totalmente solo ante ello.
Podía ver su cara, sonreía, disfrutaba del lamentable estado en el que me encontraba, y mientras yo corría de una habitación a otra impotente de que hacer me parecía incluso oír sus crueles carcajadas hacer eco en mi mente.
Llegué a la cocina y el destello de la luz encendiéndose me cegó durante unos segundos. Grité cuando le vi alzar la mano hacia mí, cuando su sonrisa bañada en sarro se abrió y cuando su índice en la negrura finalmente me alcanzó. Entonces?perdí el control.



***


Ya han pasado más de cincuenta años desde que me arranqué los ojos y lo cierto es que a pesar del tiempo sigo pensando que aquello ocurrió en realidad. Mi castigo fue mi conciencia, mi dolor el arrepentimiento, y curando mis pecados en la oscuridad ahora me encuentro. Quizás fuese cosa del destino, puede que incluso estuviese escrito, pero la verdad estaba ahí presente, aquel incidente hizo cambiar mi mente, me desvié de aquel equivocado camino para siempre.

Pero algo aún no ha cambiado, parpadeante me amenaza desde el otro lado, mientras que yo a pulso vibrante me detengo tembloroso junto a la carretera?

-Buenos días- Dijo la dulce voz de una joven chica- ¿Quiere que le ayude?

-Sí hija mía, no somos mudos, pero el ayuntamiento parece ser que intenta convencernos de ello: no nos escucha y estos semáforos siguen sin tener sonido. Por favor ¿Podrías avisarme cuando se ponga en verde?

Estaba claro que muchas cosas desde entonces no habían cambiado, pero aquel rayo de esperanza que una vez deseé que me salvara ahora me agarraba delicadamente del brazo ayudándome a cruzar la calle.

Me reconforta el saber que todos no somos iguales.

Kala
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Mensajepor Kala » Mié Sep 19, 2007 23:12

Ya le leí y me parece una pedazo de historia, es un tema muy interesante la consciencia de las personas y está muy bien estructurado. La de Raven no me pareció ni la mitad de buena que ésta, aunque él tiene una forma de escribir más estética que atrapa más al lector. Enhorabuena por ganar el concurso de relatos, el premio es más que merecido :D.


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