Oristán y Gociano reedita “EL CASO DEL CLIENTE DE NOUAKCHOTT”, de Jaime Mir

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Oristán y Gociano Editores, la editorial que ha publicado dos de los libros de género de detectives más vendidos en Canarias, Ira Dei y El círculo platónico, de Mariano Gambín, reedita la que se puede considerar como la primera novela de detectives escrita y ambientada en Tenerife, El caso del cliente de Nouakchott, de Jaime Mir.

La novela será presentada el martes 13 de diciembre en la sala de actos de la Mutua de Accidentes de Canarias (MAC, C/ Robayna, 2) en Santa Cruz de Tenerife, a las 19.30 horas y contará con el periodista especializado en literatura de género, Eduardo García Rojas; y los escritores de novela de detectives, Mariano Gambín y Javier Hernández.

Esta obra logró en 1990 uno de los premios de literatura más prestigiosos de Canarias, el de Edición Benito Pérez Armas que concede CajaCanarias y que ha sido, a lo largo de los años, plataforma de lanzamiento de nuevos talentos literarios. La novela fue editada por la entidad bancaria y, una vez agotada la tirada, quedó descatalogada.

Al mismo tiempo, el autor de El caso del cliente de Nouakchott, el santacrucero Jaime Mir, a pesar del éxito que obtuvo con su primera obra, se retiró de la literatura, trabaja como profesor y prefiere permanecer en el “anonimato” literario, por lo que no participará en la presentación de la reedición de su obra.

El caso del cliente de Nouakchott es la primera novela, que se conozca, en la que la trama detectivesca está ambientada a caballo entre Santa Cruz de Tenerife, en sus calles, plazas y cafés, y en la ciudad mauritana de Nouakchott.

Una historia trepidante y, al mismo tiempo, cargada de ironía y de guiños literarios dirigidos a los famosos detectives del género, como Sam Spade (Dashiell Hammett) y Philip Marlowe (Raymond Chandler), aunque todo ello pasado por el tamiz más local de la vida y costumbres de la capital tinerfeña de hace  más de dos décadas.

El caso del cliente de Nouakchott es una obra singular y cínica, como su protagonista, Carlos Alberto Rico Jeque, en la que Mir desgrana entre misterios y asesinatos, una singular y personal visión de la sociedad santacrucera de los ochenta, a través de esos personajes imperecederos de las novelas de género, como son el hombre de negocios, la joven rica y superficial o los sórdidos delincuentes venidos a menos.

Sin duda alguna, Mir recrea una suerte de capital de provincias llena de personajes dispares, tramposos y de poco fiar, que hacen sucios negocios, con corruptelas políticas de paso, y que forman parte de cualquier sociedad, muy a nuestro pesar.

Carlos Alberto Rico Jeque es un detective a su pesar en el Tenerife de los años 80. Descreído, machista, impenitente buscador de trofeos sexuales y objetor de lo políticamente correcto que intenta capear los golpes de la corriente en aquel mar cambiante llamado Transición. Persigue desesperadamente un código de honor y lealtad que le permita seguir sintiéndose uno de “los buenos” en un mundo cuajado de “malos”. Su peor pesadilla sería descubrir un día, como brus güilis en El sexto sentido, que él también es uno de ellos.

Jeque acepta un caso aparentemente intrascendente que esconde una trama delictiva internacional que le llevará involuntariamente a enfrentarse a villanos sin escrúpulos y a peligros insospechados.

Novela deliberadamente arquetípica, El caso del cliente de Nouakchott  nos presenta personajes en los que no siempre se encuentra con claridad la frontera que separa ternura y crudeza y que, seguro, provocarán en el lector pasiones encontradas.