En 1975 recibí como premio por haber escrito la mejor redacción de mi clase un cómic de Superman. Se trataba y se trata -dado que, mientras escribo esta reseña, tengo dicho cómic en mi mesa de trabajo- del número 996 de la colección publicada por la editorial mejicana Novaro. Para mí fue el comienzo de una relación personal con un personaje gráfico, la cual me ha llevado no solamente a leer todo aquello que estuviera protagonizado por él, sino a escribir, comisariar exposiciones, dar conferencias y recopilar todo aquello que tuviera relación con el personaje, sobre todo en formato papel y durante más de cuatro décadas.

Sin embargo, debo admitir que, por el contrario, mi relación con Lois Lane llegó unos años después, justo cuando acudí a una sala de cine a ver la primera adaptación cinematográfica, dirigida por Richard Donner y protagonizada por Christopher Reeve, en el papel de Superman, estrenada, ésta, en nuestro país en el año 1979. Antes de eso, no había podido leer ninguna historia gráfica en la que apareciera dicho personaje, aunque sí que se nombraba a “Luisa” Lane en algunas de aquellas historias publicada por Novaro que pude leer tras recibir mi primer ejemplar de la colección.

En aquella película, conocí a los padres originales de Kal-El, Jor-El (Marlon Brando) y Lara (Susannah York); a sus padres adoptivos, Jonathan Kent (Glenn Ford) y Martha Kent (Phyllis Thaxter) antes de reparar en la intrépida reportera Lois Lane (Margot Kidder) una vez que ésta entra, cual huracán, en el despacho del editor en jefe por excelencia del Daily Planet (Jackie Cooper), tras finalizar su artículo con la inestimable colaboración de Jimmy Olsen (Marc McClure). En aquel recinto, Lois terminará por darse cuenta de que su jefe trata de presentarle a otra persona que también está en la habitación, por más que la reportera siga ensimismada con su trabajo. El cuarto en discordia es Clark Kent (Christopher Reeve) alguien quien, a pesar de su aspecto pusilánime y retraído, terminará por ser capital en su vida, a partir de ese momento.

No obstante, debo admitir que, a pesar de que me encantó su avasalladora y decidida personalidad -una mujer del siglo XXI, anclada en los convulsos años setenta del pasado siglo XX- hubo algo que no me gustó; es decir, la voz del doblaje en castellano. La verdad es que no me gustó por una simple cuestión de agravio comparativo, motivado, éste, por haber podido escuchar la voz de la actriz canadiense en la banda sonora original de la película, la cual se comercializó antes de su estreno en España. Admito que, en aquellos momentos, no entendí prácticamente nada de lo que decía, porque aún no había empezado a estudiar idiomas en el colegio, y eso que ya tenía nueve años. Eran otros tiempos y estudiar una segunda lengua no era, ni mucho menos, una prioridad para el sistema educativo vigente entonces.

Sea como fuere, ver a la actriz Margot Kidder, recientemente fallecida, interpretando a la reportera del Daily Planet me ayudó a completar el círculo más íntimo del personaje y a entender mejor algunas de las cosas que había leído hasta ese momento. Su trabajo mezclaba ese carácter indómito con la fragilidad que muestra, por ejemplo, cuando está volando por los cielos de Metrópolis y lo hacía con una naturalidad que engrandeció al personaje creado tiempo atrás por Jerry Siegel y Joe Shuster, los responsables de todo esto. Con el paso del tiempo, y de los sucesivos estrenos, Margot Kidder fue añadiendo nuevos matices a su personaje, aunque su mejor interpretación se pudo ver en Superman 2, estrenada dos años después, a pesar de los problemas a los que se vio sometido el rodaje de dicha película.

Además, la actriz supo recoger el testigo de Noel Neill, la actriz que durante cinco años interpretó al personaje en la adaptación televisiva Adventures of Superman (1952-1958), protagonizada por el actor George Reeves. Esta serie no se pudo ver en la única cadena de televisión nacional, entre otras muchas cosas, porque al personaje de Superman -al igual que otros tantos superhéroes- fueron prohibidos en nuestro país hasta finales de los años sesenta.

A lo largo de 78 episodios, la actriz norteamericana Neill -quien deseaba ser periodista como su padre, aunque luego se decidiera por la carrera de actriz- interpretó a una Lois Lane que ya mostraba maneras propias de una mujer del siglo XXI, justo cuando el mundo estaba arrastrando aún las secuelas de la Segunda Guerra Mundial, los últimos estertores de la Guerra de Corea y la irracional “caza de brujas” en los Estados Unidos de América. No es disparatado pensar que, en su infancia -la actriz canadiense nació en 1948- Margot Kidder viera la serie de televisión interpretada por George Reeves y Noel Neill, recuerdos que luego incorporara a su papel en la película de Richard Donner.

Lo que sí sé es que, para quienes vimos Superman en la pantalla de un cine, la actriz pasó a formar parte del espíritu de aventura que siempre han marcado el tono y la impronta de las historias gráficas de uno de los últimos hijos del planeta Krypton, además de ser un referente para luego escoger una profesión como la de “junta letras” profesional.

Ahora, tanto Lois como Clark podrán seguir volando juntos entre las nubes y ella seguirá preguntándose si Kal-El puede leer su mente…

1– Con Lex Luthor sí que había cruzado mi camino “gráfico” anteriormente, pero, tras ver la película, siguió sin gustarme, de la misma forma que sigue sin gustarme hoy en día, salvo cuando el personaje formaba parte del reparto de la serie de televisión Smallville (2001-2011), instantes en los que entendí algunas cosas que explican el comportamiento posterior del demente por excelencia del panteón del hombre de acero.
2– Una vez que el falangismo perdió fuerza, merced a la caída del fascismo tras el triunfo aliado en la Segunda Guerra Mundial, fue la nueva fuerza dominante, el nacionalcatolicismo, la que apuntilló a los cómics estadounidenses. Estos mostraban a seres cuasi-divinos, como Superman, que contradecían la fe católica. De ahí que, escudándose en que dichos cómics importados contenían demasiada violencia o que fomentaban fantasías irreales, se vetasen en España. En realidad, el problema no residía tanto en la violencia que exudaban como en ese contenido fantástico que se oponía a las enseñanzas de la Iglesia Católica. No en balde se rechazaban los superhéroes, pero se potenciaba la presencia de santos, ángeles y querubines. Jiménez, J. (2015, January 16). La censura contra el cómic español. Retrieved from http://www.rtve.es/rtve/20150116/censura-contra-comic-espanol/1081957.shtml